Comentarios sobre el fic que puso Blue en los r&r :
"Voy a desarrollar más a los otros personajes para que mi fic sea menos "biografía sádica de James".
"¿Qué si Lily se va a dar cuenta rápido de que le gusta James? ¿Quieres que el fic se acabe en cuatro capis o qué? No, no, no. ¡Lo negará todo el tiempo que pueda!
"En la mayoría de los fics Lily est genial y James un capullo pretencioso. ¡Me apetecía cambiarlo!"
"Vale, Lily no es muy amable con James… Pero: él es totalmente pueril y, inconscientemente o no (conservo el misterio), Lily siente que sus amigas están con ella porque James la quiere. Es una reacción de oposición: ella quiere existir por si misma. Sus padres cuentan mucho para ella, tiene mucha presión y ella se presiona aún más, así que es inevitable que se pase. A mi me gusta Lily."
"Personalmente estoy en contra de la droga, pero no me hago ilusiones al incluirla en el fic. La droga está en todas partes hoy en día."
Resumen: Remus, tras unos días de introspección, ha roto con Lily. Pamela, a la que una infección purulenta post-operatoria ha dejado mono-mamaria, se ha convertido en una atracción del circo de los Horrores. El dinero que ahorra trabajosamente podría servirle para recuperar una opulenta delantera que le sirviese para seducir a Miguel… Pero, para colmo de desgracias, éste último viene a pedirle que le preste una pequeña fortuna para poderse casar con Noémie, la doncella de Casandra, a la que ha dejado embarazada… ¿Pamela ayudará al amor de su vida o restaurará su capital de seducción? ¿Es acaso un plan diabólico de Casandra para arruinarle la vida? ¿Ganará el juicio contra el innoble cirujano, amante de Cathy a pesar de la consanguinidad…? Todas las respuestas en este capítulo…
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Capítulo 4: La fragilidad de una mirada
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Punto de vista de Lily, de James y de… ya veréis!
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James se reunió con Sirius en la Sala Común. Había dejado juntos a Remus y a Lily. Lo que ella le había dicho le volvió a la cabeza "¡Espero que no le hayas echo algún tipo de chantaje estúpido!". No. Frío, frío, Lily nena, pensó James amargamente.
"¿Vas bien Prongs?"
"Aha" (NdBlue: Qué tío más convincente)
Su amigo se disponía a decirle algo cuando Lluvia se le tiró a los brazos.
« ¡ ! »
Tanta familiaridad incomodó un poco a Sirius, lo que a su amigo le pareció extremadamente divertido: Lluvia le conocía desde hacía unas semanas y ya le trataba como si fuese de la familia. Una vez más, se fiaba de los sentimientos de su hermano.
"¿Qué mosca te ha picado?" gruñó Sirius, siempre tan brusco.
Le puso cara de cocker neurasténico. Se le daba muy bien engatusar a la gente.
"¿Me enseñas a bailar?"
"¡No!"
La idea le parecía descabellada.
"¡Por favor! Jimmy no quiere."
El susodicho aprovechó para escaparse a la francesa. Gracias diablillo…
"¿Porqué no quiere?"
Sirius bajó la guardia y él se alejó poco a poco.
"Soy su hermana pequeña, dice que no es correcto."
"Ya, lleva razón, la verdad. Pero yo…"
Gracias a la diversión causada, James pudo salir por la ventana. A la mierda el reglamento. Quería correr por el Bosque Prohibido para dejar de imaginar a Lily entre los brazos de Remus. Pegada a Remus. Besando a Remus. Una parte de sí mismo odiaba a su amigo, otra le envidiaba y una tercera le comprendía. ¿Por qué no le había dicho que él también quería a Lily? ¿Por qué? ¿No era digno de su confianza? ¿Acaso no había demostrado la importancia de su amistad? Estaba molido. Llegó a su gruta preferida, al borde de un río dónde manadas enteras de unicornios venían a beber cada noche. Se dejó caer sobre el suelo de tierra batida. Los unicornios le aceptaban porque había salvado y curado a uno de ellos. A veces se transformaba en ciervo para jugar con los más jóvenes. Pero esa noche no lo haría. Sacó un paquete de cigarrillos que se fumó rápidamente, apurando, llegando a quitar el filtro para disfrutar del efecto de las hierbas mezcladas con el tabaco. Esa noche quería adrenalina para dejar de pensar.
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Sirius inspiró profundamente y volvió a empezar la explicación.
"Entonces yo doy un paso, luego me alejo… tú NO TE MUEVES mientras lo hago y después lo hacemos como YA te he explicado. ¿Vale?"
Lluvia inclinó adorablemente la cabeza.
"Gracias por enseñarme a bailar el mambo."
Volvió a poner la canción por la quincuagésimo sexta vez: Mambo Craze (Ref: Phazz featuring Appleton, disco Buda-bAr II Dinner). Sirius se estaba replanteando el hecho de que él, el tío más deseable y deseado del colegio, admirado actualmente por todas las féminas (y algún varón pero bueno eso daba lo mismo), novio/amante infiel de Rosmerta, chaval superdotado y futuro auror heroico, estaba haciéndole de cuidadora a una primer año. Que para entonces empezaba a ponerle seriamente de los nervios. (NdBlue: Es creído el tío)
"¡Me encanta el mix!"
Se abstuvo de pegarla y sonrió. Dio un paso y… ella retrocedió. La paciencia del joven Black voló por los aires.
"¡Por qué retrocedes! Por qué si retrocedes cuando avanzo…"
Gregory Huntly canturreó en ese momento:
"Si yo avanzo y tu retrocedes… Como quieres, como quieres que te…"
"¡Huntly!"
Un sortilegio de pellizco más tarde, destinado al cerebro principal de Gregory ya que sus cerebros anexos, es decir el estómago y la mermelada de entre las orejas, no están operativos fuera de las comidas, Sirius trató de ENTENDER a la hermana pequeña de James.
"Lluvia… Es la quincuagésimo séptima vez que lo intento… Me… Decreto que no eres intelectualmente capaz de bailar el mambo."
Los iris desparejados se inyectaron de rojo durante unos segundos. Sirius bendijo a su madre por haberle dado un hermano pequeño… Las chicas son demasiado susceptibles.
"¡No es mi culpa! ¡Cuándo avanzas me da miedo de que me pises!"
Padfoot se llevó las manos a la cabeza.
"¡Pero no voy a hacerlo! ¡Estás paranoica!"
¡Ese tipo de situación no debería pasarle nunca! Lamentaba haber aceptado. Sin embargo, Lluvia le señaló acusadoramente con el índice.
"¡Ya, dices eso pero no es verdad!".
¡Está FATAL! Sirius subió el tono todavía más.
"¿Por qué? ¡No veo porqué iba a querer pisarte, para empezar!"
La chiquilla rubia le atravesó con la mirada, frunciendo la nariz.
"Charles me ha predicho que un día me romperás los dedos de los pies de un pisotón."
Hubo un instante de silencio vacío.
"¿Y me pides que te enseñe a bailar?" Preguntó incrédulamente.
Ella se encogió de hombros.
"No hay que enfrentarse a su destino."
Se desafiaron con la mirada.
"¿Entonces porqué quitas el pie?" soltó Sirius con voz sibilante.
Los ojos de Lluvia (uno azul y malva y el otro malva y rosa) eran muy desagradables de mirar.
"Nada más que un reflejo."
Perdió él.
"No es justo…"
Puso Mambo Craze por quincuagésimo octava vez. Y recibió un libro de runas (3 quilos y medio sin las tapas) en la parte trasera del cráneo.
"¡Eeoh! ¡Qué coj…!"
Donatella di Martino, despeinada y acalorada, le amenazó con la varita.
"¡Estamos hartos! ¡Merlín! ¡Nosotros curramos, Black! ¡Tú quizá tienes los O. de entrada, pero nosotros ESTAMOS EN ESO! ¡ASÍ QUE SILENCIO!"
Entró en modo "Soy tan guapo, adorable y genial que harías cualquier cosa por mí, nena…"
"Donaaa… Sólo estoy enseñando a bailar a la hermana pequeña de Jimmy-Jaimito. La última, te lo prometo, y ya paramos."
Le sonrió, ella se puso roja. Soy el amo.
"Bueno, ¡pero sólo una vez!"
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James se levantó con dificultad. Trató de disimular aproximadamente las manchas de sangre de su ropa. No tenía ganas de curarse las heridas. Magorian no separaba la mirada de él.
"No deberías hacer cosas tan peligrosas. Cualquier criatura hubiese podido acabar contigo si no te hubiese encontrado antes gracias a tu nutcarnus."
El animalito señaló su presencia con un sonoro "Iiiik" entre las hojas. James respondió a su "salvador" con voz agria:
"¿Qué querías que me pasara?"
Las finas patas del centauro pisotearon el suelo. Los ojos de James consideraron los duros cascos pensativamente.
"Tú… Tú podrías matarme sin dejar rastro. Porque soy un ser humano, porque estoy en vuestro territorio."
El ritmo de los cascos se aceleró. Descaro saltó del árbol donde había encontrado refugio y se enroscó alrededor del cuello de su amo. Por si acaso.
"Para empezar, solo eres un potrillo (James alzó una ceja). Después, ya no eres un ser humano, estás poseído (hizo una mueca). Y por último, comprendes el hecho de que es nuestro territorio y no has traído varita a este lugar como muestra de respeto. No asesinamos a los escasos brujos que están de nuestro lado…"
Otro centauro, de pelaje negro, llegó desde la izquierda y James oyó como Magorian murmuraba por lo bajo.
"En fin, todavía no…"
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Sirius estudió la cara de Lluvia.
"Ni hablar."
"Por favor…" suplicó ésta con voz melindrosa.
"No, no. No me gusta nada."
Los ojos de la chiquilla se dilataron y unas lágrimas corrieron por sus mejillas pálidas.
"Antipático…" balbució, con la barbilla temblorosa.
Sirius acusó el ataque. Yo no soy Prongs, soy un hombre fuerte… No me va ha pillar…
"Siriuuuus…" sollozó la niña.
Cerró los ojos.
"No. Ya estoy harto. Se te da de pena bailar. Espabílate tú sola."
Se sobresaltó al notar un fuerte pellizco en el brazo.
"Eh, ¿por quién te tomas? ¡Vete a jugar con enanos de los de tu edad y déjame a mí en paz!" rabió.
Una chispa maligna bailaba en el fondo de las pupilas rojas. Pero Sirius no era de los que se amenaza.
"Ya está bien con tus trucos patéticos de persuasión. Voy a dar una vuelta."
Asquerosa cría. Se levantó, y, al atravesar el retrato de la Dama Gorda, se chocó con un alumno que entraba corriendo.
"No puedes tener…"
Sirius se paralizó al ver a Remus. Acecharon en la cara del otro una reacción cualquiera, hasta que Remus se puso de pie y le tendió la mano. El joven Black la desdeñó y se levantó por si mismo.
"Tenemos que hablar."
Se quitó el polvo de la ropa y, con toda la arrogancia de su educación, se negó. Moony frunció el ceño.
"Quiero ver a James. He roto con Lily."
Sirius no dejó trasparentar su sorpresa.
"Pues…"
Se dio cuenta de repente de que se había olvidado de su mejor amigo. Se le llenaron los pulmones de agua helada. Le habían pillado como a un novato de segunda. James se había desvanecido.
"Merlin… No tengo ni idea de donde está."
Por primera vez en su vida, vio a Remus Lupin acobardarse.
"Oh, no… No… Sirius, me he peleado con él. Quería… Quería decirle que cortaba pero la conversación degeneró. Se ha ido."
Sirius se dio la vuelta y se fijó en que la Dama Gorda les observaba con avidez con un pote de palomitas en la mano.
"Ven." Dijo.
Se alejaron por el pasillo a pesar de las protestas del cuadro.
"¡Volved! ¡Anda, va! ¡Os juro que sólo se lo cuento a Violeta!"
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Bane (1) se acercó lentamente.
"¿Por qué has llamado a alguien?"
James era consciente de la contrariedad de Magorian.
"Esto es el territorio de Firenze." Replicó este secamente.
La cara barbuda se contrajo de furia.
"Firenze es casi un potrillo y tiene demasiada tendencia a simpatizar con los seres humanos. Sobre todo con esos críos que vienen todo…"
No acabó la frase. Acababa de fijarse en el merodeador. Se lanzó contra él pero Magorian le cortó el camino.
"Le habíamos dicho que no volviese. Sobretodo aquí." Gruñó Bane empujando a Magorian.
James sintió la presencia de Lluvia en sus venas. Se había pasado con la hierba y pagaba las consecuencias. Desafíale… No puede nada contra nosotros… Anda… Se llevó las manos a la cabeza con desesperación. Descaro le mordió el hombro hasta que la sangre apuntó entre sus colmillos para mantenerle lúcido. Los centauros, la voz de Lluvia perdieron importancia, sólo contaba el dolor en el hombro.
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Sirius se desplomó sobre los cojines forrados de seda.
"Estoy esperando."
Sirius podía haber renegado de su familia, pero seguía siendo un Black de la cabeza a los pies: orgulloso, arrogante y dueño de sí mismo. Remus, de pie, clavó la mirada en su cara.
"Le llamé introvertido disfrazado de extravertido. Le reproché que no me hablase."
Padfoot no dijo nada. Su padre acostumbraba a hacer eso cuando era joven. Esperar que las excusas y las justificaciones viniesen por sí mismas.
"He roto con Evans. Sabe que soy un… Ya sabes a lo que me refiero…"
Remus daba vueltas por la habitación.
"Estor perdido."
Sirius, que después de todo no era como su padre, se levantó y abofeteó a Moony con todas sus fuerzas.
"Tenías que hacerlo." Dijo simplemente.
Remus se dejó a caer entre los cojines.
"No sé que coño tenía en la cabeza."
Sirius sacó dos cigarrillos. Una jodida manía de James. Los encendió y le tendió uno a su amigo. Era un gesto de reconciliación sin ambigüedades. Remus aspiró el humo y se divirtió haciendo círculos.
"Le has hecho daño."
"Ya lo sé."
Sirius se quemó algunos pelos del brazo (NdBlue: tengo un amigo que lo hace todo el rato. Que manía más rara.")
"¿Podría ser porque se acerca la luna llena? Más temerario, más impulsivo." Enunció con voz pensativa.
"Para eso, apesta."
Padfoot tuvo una risa hueca.
"Prongs y sus tics."
Moony rió el también.
"Lo siento tanto por lo de Snape."
El licántropo se atragantó con el cigarrillo. Se enderezó a duras penas sobre el colchón desigual formado por los cojines.
"Sirius… (carraspeó un poco) Olvidémoslo. Tu bien te juegas ir a Azkaban por ser animago."
Fumaron en silencio durante un momento. Sirius se relajó.
"Odio cuando James tiene razón."
Remus se echó a reir.
"Msí. Yo también. Me da la impresión de ser peor que él."
El don Juan potencial hizo desaparecer su colilla.
"No le vuelvas a hacer daño nunca más. Es mucho más frágil de lo que parece" gruñó con dureza.
Remus le estudió con la mirada.
"Ya lo sé… Tú tienes que entenderlo. Esa sensación de "porqué lo he hecho", el gusto metálico sobre la lengua."
Sirius bajó la mirada. Sí que lo entendía. ¿Por qué le he hecho esto a Snape, a Remus? ¿Por qué le he replicado a Padre? ¿Por qué no decir nada?...
"Le costará un tiempo volver a estar a gusto contigo… Pero no es rencoroso, volverá a ti."
Remus sacó un paquete de cigarrillos.
"Huy, monseñor prefecto, cuidado con lo que hace."
Las comisuras de los labios del chico temblaron ligeramente.
"Capullo… Jodida manía de James." Gruñó, jugueteando con el mechero.
Sirius se mordió el labio. "Jodida manía de James". Siempre lo decían: fumar, picar continuamente entre comidas, canturrear al estudiar, mil cosas más que James hacía sin darse cuenta y que se les contagiaban como una enfermedad.
"Un día habrá que hacer la lista." Río Sirius malévolamente.
"Ese día se morirá de vergüenza o nos matará."
Bromearon un rato más.
"Al menos a parado de juguetear con su snitch."
"Yep, le debe estar picando la mano derecha…"
Sirius tuvo un risita: Remus era el mejor para los cometarios desabridos. Los que siempre sobre entendían algo más. Los que Peter y, a veces, James no comprendían.
"Sobre todo que está intentando dejar de revolverse el pelo." Añadió el prefecto.
Sirius recobró la seriedad inmediatamente.
"La próxima vez que vea a Evans… Te juro que…"
"Cálmate. Después de lo que le he dicho… Mmmh. Va a estar muuuuy discreta en lo que concierne a James."
Remus le resumió lo que había pasado hace unas horas. Sirius no sabía que James había besado a la pelirroja. Apretó los dientes. Vaya zorra. Aunque nunca se había besado con James (gracias Merlín), no dudaba que había mentido sobre lo de "espantoso". Remus tenía razón y era un motivo más para detestar a Lily Evans.
"Sirius… Crees que me perdonará… Me gustaría tanto que… Que nos lo pasásemos coma antes. Como en quinto."
Él se abstuvo de sonreír. Remus acababa de dar a entender que le había "perdonado" por completo. Escrutó su cara atormentada frente a él, esos ojos brillantes de esperanza contenida.
"¿Sinceramente?"
Que asqueroso sádico eres…
"Yep, creo que es posible."
La mirada de alivio de Remus le hizo sonreír de verdad. El también quería recuperar esa complicidad.
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"¡Su presencia mancilla la tierra de los unicornios!" Bramó Bane.
Mátalo. Las rodillas de James chocaron con el suelo. Con las manos sobre los oídos, trató de recuperar el aliento. Gracias, Descaro, pensó.
"¡Estás loco! No es más que un potrillo. Si los unicornios le aceptan no tenemos nada que objetar" replicó la voz tranquila de Magorian.
Más voces se añadieron a la conversación. Ronan y Firenze. Sintió que le levantaban y se debatió un poco.
"Me lo llevo."
James se dio cuenta con alivio que era el centauro de pelaje claro el que había hablado. Lluvia se desvaneció de su interior. La herida de su hombro se reabsorbió por voluntad del nutcarnus.
"¡Te comportas como su burro de carga! Ahora eres adulto." Escupió Bane.
La pelea redobló entre los centauros más viejos.
"Bane, cálmate. Todavía es joven. Acabará comprendiéndolo." Dijo Ronan.
James le imaginó sacudiendo sobre él sus crines rojizas mientras hablaba. Firenze le seguía llevando y empezó a alejarse. Las recriminaciones de Bene, Ronan y Magorian se volvieron lentamente lejanas e insignificantes.
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Sirius se puso el pijama. La cama sin propietario de James le perturbaba. Sobre todo con Charles dentro.
"Sigue sin haber dormido en el cuarto."
Respondió a Remus encogiéndose de hombros.
"Peter vuelve mañana de la enfermería."
Sirius río desdeñosamente.
"Mira que envenenarse para quedarse con Pompom. Ese tío tiene un problema."
Moony le lanzó una mirada dura.
"Para. Le estresan nuestras peleas y la ausencia de James. Lo ha hecho para que nos fijásemos en él y no tener que suportar nuestros saltos de humor."
Sirius tragó saliva, pero antes de que tuviese tiempo de replicar, Charles se enderezó.
"¡Hey, las gaviotas a callar, que la marea está baja!"
Recibió dos almohadas y un peluche de un San Bernardo (escala uno/uno) como represalias.
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"Venus brilla mucho esta noche."
James no respondió. Llegaron al lindero del Bosque Prohibido.
"Has engordado."
"Sí, ¿algún problema?"
Firenze rió.
"Ya no podré traerte de vuelta hasta los jardines si sigues."
"Unas semanas más, quizá, y eso está arreglado." Dijo en un soplo el moreno.
El centauro se quedó brevemente inmóvil.
"Venus brilla realmente mucho esta noche."
James suspiró.
"Gracias por el paseo. Y para de hablarme de Venus. No eres mi tipo."
Firenze le lanzó una mirada indignada.
"¡Pero, no es por eso!"
El chico sacudió la cabeza y posó la mano sobre el hombro desnudo de su amigo.
"Escucha… Sé que te gustaría el exotismo, darle emoción a tu vida… Pero no es posible. Es… espero que lo entiendas." Añadió con un suspiro melodramático.
Recibió una colleja como pago.
"¡Serás idiota!"
"No, no. Humano, simplemente."
Firenze se echó a reír y empezó a galopar.
"¡Venus brilla mucho!"
James formó un cornete con las manos.
"¡Si sigues mirando las estrellas mientras galopas te vas a comer un árbol!"
Eran las 2 de la mañana y estimó que tendría que volver a la torre de Gryffindor. Estaba decidido a pasar la noche en una butaca. No quería ver a Remus. Le sabía mal abandonarle pero no podía soportar su presencia. Su pelea seguía allí, atragantada.
Dejó a Descaro en libertad como agradecimiento por su ayuda.
"James, estás siendo un idiota", se dijo. "Ve a ver a Remus."
Franqueó el alféizar de la ventana.
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Lily lloraba desde hacía horas. Se había ido del dormitorio para que no la oyesen sollozar. Había simulado indiferencia delante de sus amigas. En realidad quería a Remus desde cuarto año. Había ido al Bosque Prohibido a buscar a un niño de primer curso que quería hacerse el listo y había salido indemne, con el niño desmayado sobre el lomo de un ciervo. Potter y Black no habían hecho nada, aunque siempre estuviesen vanagloriándose de conocer el Bosque mejor que nadie. Nunca había dicho a nadie como había conseguido que el ciervo le ayudase. Sus lágrimas redoblaron. Había deseado salir con él tan desesperadamente que le había idealizado. El desengaño del siglo.
De repente, oyó un ruido. Se levantó, temblorosa, y se encontró de lleno con Potter. Él se quedó petrificado un momento.
"¿Evans? ¿Pasa algo?"
Hablaba con dulzura.
"He… Remus ha cortado…"
Él se acercó lentamente. ¡Vete!
"Lo siento."
Parecía sincero.
"Mentiroso, en… ¡En realidad te alegra!" balbució ella.
La abrazó. Ella ya no encontró la fuerza de rechazarle. Se sentía demasiado frágil. Rota.
"Lily, anda. Nunca querría verte desgraciada."
Sus sollozos aumentaron de volumen. No me digas esas cosas.
"Si… si quieres, hablaré con él. Todo se arreglará. No te preocupes" siguió él muy bajito.
Le temblaba la voz. No hagas lo que querría que hiciese él. No me consueles.
"Lily, te lo suplico. No llores. Todo irá bien. Todo mejorará. Por favor, deja de llorar." Imploró el chico.
No seas tan bueno… Él la meció tiernamente. Lily cerró los ojos un instante, encontrando el consuelo que buscaba. Pero la realidad la alcanzó de repente. Es Potter. Es SU culpa. Se echó brutalmente hacia atrás.
"¡Es tu culpa! ¡No te soporto! No quiere... no quiere estar conmigo... porque tu le importas mas que yo."
Lily ocultó el resto. No estaba enamorada de ese pretencioso. James palideció. Sacó un pañuelo doblado de su bolsillo y le secó las mejillas. Ella temblaba, sentada sobre sus rodillas.
"Lily. Es un imbécil. Para de llorar. Si no se da cuenta de lo maravillosa que eres, es que no te merece." Dijo en un soplo sin parar de secarle la cara.
Le pegó. Para…
"Te prohíbo que digas eso. Quiero… quiero que me las diga él. Cállate. No te quiero."
Le temblaron las manos pero se aplicó en secarle las lágrimas a pesar de todo.
"Lily. Tranquilízate."
¿Por qué lo haces? ¿Por qué no sigues siendo Potter el arrogante, Potter el despectivo?
"Soy horrible. Por eso no quiere estar conmigo."
Tenía que tener un alma, un comportamiento detestable para que Remus la rechazase así.
"Yo te encuentro magnífica."
Una parte de ella tuvo ganas de reír. Potter no había entendido la como hacerlo… El cumplido la halagaba. Pero el resentimiento seguía allí: era culpa suya.
"¡Tú me das igual!" dejó escapar.
Lo lamentó. El la estrechó contra él. Le costaba respirar. Tenía la mejilla pegada contra la suya. Giró la cabeza e intentó besarle. La rechazó, sorprendido.
"Creía… Creía que te gustaba", balbuceó.
Quería sentirse mejor; que la tranquilizasen. Quería… Reprimió las imágenes que invadieron su cabeza.
"Te quiero. No quiero que me beses por despecho, sino porque te apetece, por deseo."
Sintió que se le aceleraba el corazón. No me digas lo que no quiero oír.
"Si has llegado hasta este extremo, es que te quieres perder de verdad", murmuró él con voz desgraciada.
Ella se echó a llorar. Claro que quería. No podía querer otra cosa. No le deseaba. ¿Por qué no sería Remus? James le obligó a sentarse y la meció de nuevo, muy lentamente.
"Duerme. Te velaré."
Su olor la tranquilizó. Ahora comprendía porqué era un baby sitter tan bueno.
"Te… te aprovecharás."
No quiero que nada cambie entre nosotros.
"Te juro por que Quidditch que no", murmuró él. (NdBlue: ¡vaya promesa hijos míos!)
La instaló sobre sus rodillas, con la cabeza contra su corazón. Lily se dejó: desorientada y herida, bajó la guardia. El canturreó para ella una canción totalmente desconocida. Se durmió casi inmediatamente, agotada por haber llorado.
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La miró dormir tanto tiempo como su estado físico le permitió y se derrumbó poco antes del alba.
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Lily se despertó sobresaltada. Le costó unos instantes comprender donde estaba: acurrucada entre los brazos de James Potter. Él tenía la cara enterrada entre su pelo. Su respiración y el latido de su corazón eran tranquilos y regulares. Vio en su reloj que eran las 5 y media. Se deshizo con cuidado de su abrazo para no despertarle. El suspiró sin abrir los ojos y murmuró una retahíla de palabras incoherentes. Al levantarse, se dio cuenta de que tenía una manta sobre los hombros. Dudó unos instantes antes de doblarla y de dejarla claramente sobre el sofá enfrente de James.
Para que comprendiese que no le interesaba y que le daba igual si pasaba frío o no.
Lily volvió rápidamente a su cama y se durmió con dificultad. Ahora le sabía mal haber dejado a James sin manta. "Pero así las cosas están claras" pensó. Aún así, tuvo que obligarse a no volver abajo a taparle. "Se hará ilusiones", se repetía, o "Si se despierta te echarás a llorar en sus brazos." Pero justamente, se estaba tan bien entre sus brazos. Se sonó una vez más con el pañuelo que él le había dado.
¿Por qué era todo tan complicado?
Le hubiese gustado tener una vida sencilla. Era prefecta. Tenía que apoyar a las demás chicas, más jóvenes, de familias muggles. Les presionaban más que a los alumnos de sangre pura o mezclada (2). Si fracasaban en algo, fuese lo que fuese siempre había alguien que dijese "Pero es que es normal, no son brujos auténticos. La prueba es que la mayoría forma parte de los inútiles de Hufflepuff o los imbéciles de Gryffindor." Daba ejemplo. Salir con alguien como Potter, violento y amoral, fijo que no iba a ayudar a combatir los prejuicios de la escuela.
Nueva directiva: no pensar en Remus… No pensar en lo que dijo. Y no pensar en James… En Potter, es decir… Sin familiaridades, nunca… (Demasiado tarde).
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James se despertó tiritando. Lily se había ido. El día despuntaba. Observó la manta doblada frente a él y sintió un pinchazo en el corazón. Se levantó y subió a su dormitorio. Le hubiese gustado ser su "tipo". Quería gustarle. Ser digno de ella. Lily siempre tenía algo que decir. Demasiado delgado, camorrista, demasiado o demasiado poco. Nunca a su gusto. Se abominaba. Rompía todos los reglamentos para convertirse en el chico de sus sueños y sus fracasos eran cada vez más dolorosos.
"Tú le importas más que yo."
Se le había quedado lo que había dicho Lily. Remus. Siempre tan… desconcertante. James sonrió. Eso le había tranquilizado. No porque Lily estuviese libre de nuevo (bueno, algo de eso había) sino porque su amigo veía su relación igual que él. Remus le quería como a un hermano. La sonrisa de James se ensanchó. Había tenido miedo de perder a los Merodeadores. Su única razón de quedarse… Junto a Lily, por supuesto. Se deslizó entre las sábanas.
"Tienes los pies helados". Masculló su primo.
"Estás en mi cama, así que si no estás contento te largas."
Se acurrucó contra su primo.
"Ya sé que te has pasado tomando ciertas cosas."
El gruñó y se hizo con un poco más de edredón.
"Tengo que asegurarme de que todo va bien, Jimmy. Si siempre haces lo primero que se te pasa por la cabeza…"
Se dio la vuelta y caló la cabeza contra el brazo de Charles. Sus frentes entraron en contacto. Oyó como la respiración del Defleures se interrumpía y luego retomaba su curso.
"¿Satisfecho?"
Charles suspiró.
"Eres imposible, tío."
"Para. Te halaga que te deje hacerlo."
Adivinó la sonrisa que contenía su primo y se durmió en su cama por primera vez del curso.
X
Sirius se moría de ganas de ir a ver su mejor amigo. Estaba a punto de ir a estrangular a Charles para sonsacarle lo que sabía. Remus se estiró perezosamente y bostezó. Cosa que molestó a Sirius. ¿Por qué él si que conseguía relajarse? Bueno, el hecho de que Prongs estuviese de vuelta era una señal excelente… ¡Pero quería saber que cojones había hecho! Se lanzón un maleficio de sueño para lograr acabar la noche.
X
Se cruzó con un Slytherin que soltó con tono burlón:
"¿Qué, Baby Potter? ¿Qué tal vas? ¡Anda, habla! Sino tu mami se va a inquietar."
"Más bien es la tuya la que debería preocuparse, McNair", chilló una voz detrás de James.
Este se echó a reír.
"Padfoot, esta feo amenazar a tus condiscípulos".
"Oh, perdona", se excusó Sirius, avergonzado.
"Hay que adoptar desde un principio un método represivo respecto a los Slytherins, en caso contrario se vuelven muy mal educados. Las amenazas no sirven para nada."
Los dos amigos se entretuvieron atormentando a McNair, y luego fueron a buscar a Peter a la enfermería. En parte para que les perdonase haberle dejado de lado.
X
El profesor Kettleburn apretó los nudillos. Detestaba dar clase el viernes por la tarde. Los estudiantes estaban siempre más disipados. Sirius río por lo bajo. El SIEMPRE estaba disipado.
"¿Tenéis todos ropa adecuada para nuestra excursión?"
Los Merodeadores intercambiaron una mirada cómplice. El concurso podía empezar.
"Señor, ¿no vamos a pasar frío en camiseta?" preguntó tontamente (ups, redundancia) Cecily.
El viejo profesor exhaló un suspiro de exasperación.
"Un sortilegio de calor bastará para el mes de septiembre."
Sirius sintió que se le aceleraba el pulso. Que empiece el espectáculo.
"¿Y esa camiseta?" chilló su cotorra.
Ostentaba orgullosamente el slogan "¡Para estar guapo y tener buena salud, consuma ciervos a multitud!" con un Bambi muerto como ilustración. Miro de reojo a sus amigos para ver que habían hecho ellos. Peter llebaba una soberbia camiseta "¡Comer gato, sale barato!" con imágenes de gatos asados, decapitados… Hizo una mueca. La partida había acabado para él: el suyo era menos gore. James tenía un mensaje "Cada dulce perrito, cocinado más bonito" con un Yorkshire revolcándose en su propia sangre que formaba un charquito dramático alrededor de sus pequeñas patas. Oh, será c…
"¡Oh, Lupin, no!"
Giró vivamente la cabeza al oír el chillido de Florian Fortescue (Hufflepuff). "¡Si se mueve, se come!" con la imagen de adorables animalitos del bosque perseguidos por un lobo gigante. Pero el "Kyyyyaaaa" que se le escapó a Alix le sobresaltó. Charles había ganado. Sucio traidor. "Para que mis Merodeadores rebosen salud y buen humor, les alimento con Arion", junto con una foto de él y sus amigos comiendo de una caja de comida para perros. Una vez más una noche demasiado regada. Las cámaras de fotos deberían estar prohibidas en ese tipo de circunstancias.
"¡Es un montaje!" aulló James, probablemente picado por haber perdido.
Remus de rascó la barbilla.
"Bah, la de cordero está más bien rica." (ndBlue: El lobo y el cordero XD)
Sirius retomó el juego.
"A mí me van los de buey. ¿Wormtail?"
El gordito se sonrojó.
"Pollo. ¿Tú, Prongs?"
Todo el mundo se volvió hacia él.
"¡Vaya pregunta! ¡Chocolate, por supuesto!"
La clase siguió por la misma vertiente, para melancolía del profesor.
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Lily no podía más. Ya no podía soportar las miradas, los chismorreos y los "dicen". Desde que la noticia se había extendido ya no se hablaba de otra cosa. Remus y Lily dejando a Lily. Remus comiendo Arion. Cecily la acosaba para que le dijese lo que había pasado en realidad. "Le plantaste cuando descubriste su inclinación por el pienso para perros, ¿a qué es eso?" Su amistad con ella se resintió cuando la mandó al diablo de manera bastante desagradable cuando la chismosa le interrogaba por la enésima vez. Lily trabajaba sola en la sala común. Había pasado el fin de semana con la nariz entre los libros para no tener que pensar en algo. Debía ser más de medianoche. Se frotó los ojos para aclararse la vista.
"Buenas, Evans."
Se sobresaltó al oír a James. Le había dejado en paz. Nada había explotado, no había habido ni peleas ni recriminaciones. El gryffindor nunca había estado tan tranquilo.
"Buenas noches, Potter. ¿Quieres algo?"
Le molestaba que le hubiese visto llorar. Intentaba mantenerse distante pero era difícil. Le había hecho declaraciones demasiado importantes para que pudiese ignorarlas. No le había contado a nadie las causas reales de la ruptura, siquiera a Black. Lily estaba segura de ello.
"¡Evans, estás soñando!"
Le había pasado la mano delante de los ojos.
"Perdona", murmuró enrojeciendo.
"Te preguntaba si querías ponerte conmigo en Transformaciones."
Le miró con sorpresa.
"¿No estás con Black?"
"Nop, está con Moon… Esto, con Remus."
Había dudado al pronunciar el nombre. Visiblemente se sentía violento.
"Como Peter a dejado la asignatura, le he dicho a Sirius que se ponga con él para ayudarle. Soy el mejor. Puedo ponerme con quien quiera."
Eso irritó a Lily. ¿Con quien quieras?
"¡Serás presumido!"
"Es verdad. Todo el mundo lo sabe. Incluso la McGonagall lo dice."
"No. No quiero."
Una sonrisa apareció en la cara de James.
"En realidad te lo pedía meramente por educación. Sólo quedas tú."
Le brillaban los ojos de malicia.
"¿Eh? ¿Y Alix?"
"Está con Brudget."
"¿Charles?"
James se echó a reír.
"Vamos, ya está ocupado… está con Florian Fortarôme." Precisó.
"Y…"
El chico sacudió la cabeza.
"Con las opciones que hemos tomado todas las parejas se han vuelto a formar. Te lo has tomado demasiado tarde."
Lily sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas. Alix la había dejado colgada. Era demasiado. Lo último que la apoyaba la había dejado.
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No comprendía porqué, pero Lily parecía a punto de echarse a llorar. Se sentó a su lado y la estrechó contra él. No quería verla llorar. Era lo último que quería.
"Evans, míralo por el buen lado. Si estás conmigo tienes la seguridad de sacar Extraordinario en los EXTASIS."
Lily pestañeó repetidamente para esconder las lágrimas. James empezaba a tener dificultad en respirar. De repente, entendió la causa del trastorno de la chica.
"Sabes, creo que Alix se ha puesto con Bridget porque tienen la misma orientación. Bridget quiere estudiar los animales míticos y Alix… Bueno, ya lo sabes."
Lily se mordió el labio inferior para evitar que temblase. Observó que James también mordisqueaba el suyo y se esforzó para no quedarse hipnotizada por ese trozo de carne maltratada.
"No te preocupes. No es personal. Me parece que lo tenían pensado desde hace mucho. No estoy con Sirius pero en algún aspecto estar siempre juntos acababa por reducir el número de mis conocidos. Estoy seguro de que Alix no lo hacía para apartarse de ti."
Unas lágrimas cayeron por las mejillas de Lily. Sacó un pañuelo limpio y se las secó.
"No llores. No vale la pena."
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Dejar que Potter le consolase asestaba un golpe a todos sus principios. ¿Por qué se obstinaba? ¿Acaso no entendía que prefería que se fuese? ¿Por qué él? Y Remus… Su dulce y amable Remus… Bien pensado, no era ni dulce ni amable… Tragó saliva y tomó la resolución de fiarse menos en las apariencias. Potter no le hacía llorar… directamente al menos.
"Si quieres, puedo pedirle a Sirius que se cambie de pareja para ponerse contigo o conmigo…"
Levantó bruscamente los ojos hacia James. Parecía desesperado. Ponerse con Sirius estaba descartado; Cecily la mataría. En cuanto a Remus, no se sentía capaz.
"No, está bien así. Gracias." Murmuró, extrañamente conmovida por su comportamiento.
Se sonó con el tejido marcado con las iniciales James H. Potter. Él pareció aliviado y tuvo una pequeña sonrisa. Se levantó del sillón.
"Levántate."
Le obedeció sin decir nada. La abrazó. El gesto fue a la vez fuera de lugar y tranquilizador.
"Evans… Si quieres hablar. Ven a verme. Seré callado como una tumba. Prometido."
Se inclinó sobre ella y la besó en la frente. Lily le dio una torta. Sin exagerar, que no hemos guardado los cerdos juntos.
"Si tienes ganas de desahogarte también me apunto", añadió con expresión maliciosa.
"Cernícalo". (NdBlue: Mi insulto preferido)
Se echó a reír.
"Nunca has visto un cernícalo de verdad, entonces."
"¿Qué es un cernícalo de verdad, entonces?"
La contempló unos instantes y luego, de repente, le inmovilizó las manos con la mano izquierda, posó la derecha sobre sus nalgas y la besó ardientemente, remontando lentamente la mano hasta su espalda. Ella se debatió como pudo. Que me lo cargo…
"Y aún no he ido muy a lo bestia", bromeó Potter.
"Te voy a…"
Le posó la mano sobre los labios. Sus ojos castaños brillaban de malicia.
"Tu los has querido Evans, es tu culpa. Tienes que aprender a pensar antes de hablar. Eres tan impulsiva."
Le mordió salvajemente.
"Mm, creo que es lo más me gusta de ti", añadió enternecido.
Se aproximó a su oreja, rozando el lóbulo con los labios.
"Soy un merodeador… Mis intenciones son siempre (el roce se acentuó) malas."
Y quitó las manos. En cuanto tuvo los brazos libres, la chica le golpeó copiosamente.
"Perdona por haber vuelto a darte un beso espantoso", murmuró él con tono herido.
Lily se interrumpió, atónita, totalmente desestabilizada por el cambio de humor de su "agresor". James se fue hacia el dormitorio de los chicos. Se giró una última vez:
"Tienes las nalgas muy firmes. Felicidades."
"Serás c…"
No consiguió alcanzarle a tiempo pero juró hacerle pagar la afrenta. Guardó apresuradamente sus cosas y se fue al dormitorio de las chicas. Aliz y Cecily estaba ya dormidas. Sonrojada, una vez en su cama pensó en su segundo beso con James. Ella y James. Le había gustado tanto como el primero. La verdad es que la situación le molestaba bastante; le costaba cada vez más dormirse últimamente.
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Lily estaba de buen humor. Iba a ir a Hogsmeade al día siguiente con sus amigas. Había pasado una semana desde su ruptura. Cuántas cosas cambian en 7 días. Estaba ausente desde hacía tres. Luna llena. Los profesores estaban considerando reducir el número de salidas anuales, pero los alumnos batallaban fieramente para conservar el privilegio. Una salida el mes era ya tan poco. Estaba estudiando con Cecily, Bridget y Alix en la biblioteca para un examen de Sortilegios. Un viernes por la tarde palpitante.
"¿Evans?"
Levantó la mirada y vio a Potter delante de ella, con aspecto cansado pero contento.
"¿Te apetece ir juntos al pueblo, mañana? Rosmerta, la hija del dueño de las Tres Escobas, me ha reservado un salón privado. Estarán los demás, claro" precisó con la mirada brillante.
Los otros significaba que Remus también. No habían hablado de las noches que había pasado consolándola, pero mencionar a su amigo tensaba aún más su relación.
"¿De verdad, un salón privado?", repitió Cecily con voz melindrosa.
Lily la hubiese pegado. James sonrió.
"Sí, si Lily viene, se puede traer alguna amiga", dijo James con tono travieso.
¡Basura manipulador! Pensó Lily
"Anda Lily, ¿podemos ir?" suplicó Cecily.
Bridget y Alix le lanzaron una mirada "soñamos con ir a un salón privado desde siempre, no nos prives de ello o tu vida es un infierno" (NdBlue: Saben decir muchas cosas con una mirada.)
"Entonces quizá nos pasemos", aceptó Lily.
"Genial."
James le dio un beso en la mejilla antes de volver con paso ligero a su mesa. Lily le tiró un libro a la cabeza.
"¡Cernícalo!"
Un rugido hizo temblar la biblioteca. El grito de la bibliotecaria ultrajada.
"¡Señorita Evans!"
La bibliotecaria la echó al pasillo con chillidos de vieja arpía. James intervino con tono contrito:
"Señorita Pince. Me duele el cráneo. Mucho. Me encuentro mal. ¿Puede Evans acompañarme a la enfermería? Necesito una autorización, tenemos Transformaciones. Por favor…"
Puso cara de niño maltratado. La mujer aceptó, lo que provocó como siempre la frustración existencial de Lily.
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"¡Especie de basura asquerosa!"
"Evans, que palabras tan feas en una boca tan bonita. ¡Una prefecta debería dar ejemplo!"
Ella le dio una torta, el se echó a reír.
"Anda, hazme daño", susurró en su oído.
Estaba preciosa, incluso enfadada. Sus ojos lanzaban unos Avada Kedavra tan adorables. James estaba de humor vencedor, su sesión nocturna como animago le había cambiado las ideas. Lamentó que la enfermería estuviese tan cerca de la biblioteca, se moría de ganas de hacer rabiar a Lily.
"Eres un pesado", gruñó ella.
"Pobrecita", bromeó.
Le besó las manos.
"Le ruego tenga a bien perdonarme, señorita", dijo con énfasis, poniéndose de rodillas.
"¡Ey, para, Potter!"
Rió por lo bajo al ver su tono de piel tomate y le cedió el paso para entrar en la enfermería. Sus ojos siguieron el contoneo de las caderas de la chica.
"¿Jimmy?"
Alzó los ojos y viró él también al escarlata. Pompom tenía una expresión burlona. Lily no entendió el intercambio de miradas. Afortunadamente. Merlín sea loado.
"¿Qué pasa?"
"Nada, señorita, que James quiere hacerme perder clases."
"Evans me ha pegado como una muggle", dijo él, "pero como es una chiquilla no puedo devolvelos. Estoy cubierto de morados."
"¿Una chiquilla?" relevó la sulfurosa enfermera.
Hacía referencia a su entrada. Por lo tanto, en efecto, le había visto contemplar el culo de Lily. James sintió que la sangre volvía a subírsele a la cara. Lily comprendió el conjunto del mensaje sin conocer el contenido. Merlín, ¿me has abandonado? Y le dio una patada en la tibia. Pomfresh se echó a reír.
"Lily, sea más dulce o acabará por matarlo."
"Oh, no dice nada, me parece incluso que le gusta", dijo su condiscípula con tono ligero.
"Jimmy, tómate esto."
Le tendió una poción.
"Remus va a volver dentro de poco de casa de su abuela. Pasa a buscarlo. Black y Pettigrew están una vez más en detención. Me costó mucho sacarle las cacerolas a Regulus Black de la nariz…"
James se había puesto tenso. No había estado sólo con Remus desde su pelea. Lily le observaba con aire extraño.
"Sí. Le ayudaré esta tarde a recuperar las lecciones. Si el viaje no le ha cansado demasiado", añadió mirando a la Pomfresh.
Se bebió rápidamente la poción y se fue junto con Lily.
"Os lleváis bien".
"Mi madre a financiado sus estudios porque es huérfana de origen muggle, y ha sido mi cuidadora."
James le guiñó un ojo a Violeta, que bebía una taza de té en su cuadro.
"Oh. Ya veo."
Se paró en seco y la miró.
"¿Y que ves?"
Se sentía tenso. Se mordisqueó el labio inferior para calmarse. "Un chico perfecto para mí, ¿es eso lo que ves?"
"Sabe que lo sabes. Te conoce desde que eras pequeño."
Y la decepción dolorosa le corresponde a… ¡James Potter por la 46587698709 vez consecutiva! ¡Un fuerte aplauso por favor!
"¿Qué sé el qué?"
Casi estaba gritando. Lily pareció sentirse violenta. Suponía lo que iba a decir pero no quería oírlo, prefería ignorar ese tipo de detalles.
"Me lo ha dicho."
James cerró los ojos. Tenía vértigo. Lily sabía lo de Remus. Eso significaba que le quería hasta el punto de haber aceptado su estatus. A menos que ignorase todo a ese respecto.
"¿Estás bien? No voy a decir nada. No te preocupes." Dijo.
"Sí".
Las palabras se le atravesaron en la garganta. Probablemente por culpa de esa jodida nuez.
"¿Quieres que sea yo la que vaya a buscarle esta noche?"
Sintió un mareo.
"No. Tengo… Tengo que reconciliarme con él. Ha llegado el momento."
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Lily se vistió con un cuidado especial. Iba a ver a Remus ese día.
"¿Es para Potter, el vestido?" rechinó Alix.
Lily le lanzó una mirada sorprendida.
"No para Lupin."
Alix sacudió la cabeza. Lily se fijó en que su amiga se había maquillado.
"Me sorprendería. Sale con Fiona Spleenwell."
Lily tuvo ganas de chillar. Lo hizo.
"¡QUÉ!"
"Me lo ha dicho Lindsay Maclaine, la chica de Pettigrow. Le ha pedido que vaya con él al pueblo."
Lily hiperventiló.
"¿Pettigrow tiene novia?"
Dios, ¿él también?
"Sí, desde el lunes… Si me preguntas, a ella se la suda ese tío. Es solo para subir en el escalafón."
La verdad es que Lindsay era bastante aterradora en la categoría "desayuno bebés gatos despellejados" o incluso "Mis tendencias dominadoras me empujan a emascular todo individuo en un radio de 35 metros." Pettigrow debía estar desesperado o habría tenido miedo de decir que no… Se volvió hacia Alix que parecía dudar entre una túnica brujo o un conjunto muggle bastante mono.
"Cuando… Desde cuando Remus…", dijo Lily con tono desesperado.
"Desde esta mañana."
Lily se acordó de repente de que James y Remus debían verse anoche. Bajó las escaleras a toda prisa, no sin antes haber aconsejado a su amiga el pantalón negro con sudadera roja, e irrumpió en la Sala Común. James estaba aplicando una pomada en la cara del hombre lobo.
"¿Te encuentras mejor?"
Remus sonrió. Lily no le había visto tan feliz desde la vuelta al colegio.
"Gracias, Prongs. Por cierto, tus explicaciones sobre Transformaciones…"
El licántropo se calló al verla, parecía nervioso. Potter se dio la vuelta y contempló a Lily con cierta compasión.
"Evans, le estoy explicando Transformaciones a Moony. ¿Te apuntas? No se te dio muy bien ayer. Es decir, te habías perdido la lección por mi culpa…"
"Vale, gracias", cortó Lily.
Verla aceptar le sorprendió, pero rehizo la clase a la perfección.
"¿Cómo lo haces para saberte siempre las lecciones por adelantado?" comentó ella para llenar el horrible silencio.
"Transformaciones es mi materia preferida. Leo todo lo que pillo sobre el tema. Si necesitas ayuda alguna otra vez…"
"Gracias."
Tenía ganas de llorar. Su Remus estaba con otra.
"Por cierto Evans, ¿me acompañas al despacho de Filch? He encontrado un boliche de dardos envenenados en un sillón pero si se lo traigo yo sólo ese viejo chalado querrá castigarme… La última vez me plantó una detención por nada…"
"Puedo hacerlo yo", dijo Remus en un soplo.
James sacudió la cabeza.
"Descansa tío, estás muerto. Voy con Super Prefecta."
Cogió a Lily por el brazo y salieron juntos mientras Alix les seguía con la mirada. Parecía furiosa en su túnica bruja.
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James encadenaba chistes fluidamente para hacer sonreír (en vano) a Lily.
"Entonces el pobre brujo chilla "¡Mierda son ladillas!" y allí la veela le responde "tío, por ese precio no te esperabas gambas, ¿no?""
"James…"
Estaba otra vez a punto de llorar. La atrajo rápidamente hacia un pasaje secreto.
"Te… te los sabes todos, eh… los pasajes secretos…" observó ella entrecortadamente.
"Shh, cálmate, Lily."
James se acercó a ella y ella sollozó contra su cuello. A él mismo le costaba contenerse. Verla en ese estado le destrozaba.
"¿Por qué está saliendo con esa…?"
"¿Hufflepuff?"
Le mordió el cuello con rabia. El se sobresaltó. El contacto de sus labios le volvía loco. Aunque fuese para hacerle daño… Desahogarse… Imaginó durante unos segundos su lengua en su lugar… ¡STOP!
"¡No estoy de broma!" dijo Lily soltándole la piel.
Dio gracias al cielo. Su temperatura corporal yo no era en absoluto normal.
"Quiere que le olvides. Que pases a otra cosa." Explicó.
"Es tu culpa."
Le tomó las manos.
"No, te juro que no. Le he dicho que eras genial. Que le…"
Sintió que se le quebraba la voz. Ya no conseguía controlarse completamente. Besó las mejillas de Lily para robarle sus lágrimas. Sabían a sal. Elle movió la cabeza bruscamente y sus labios se encontraron. La besó apasionadamente sin apenas darse cuenta. El recuerdo del primero volvió a su cabeza y rompió el contacto.
"Perdona. Es… espero que no era tan malo como los primeros", jadeó.
"James…"
Se le tiró a los brazos y sus sollozos redoblaron. Había murmurado su nombre…
"¿No te dijo Remus porqué rompimos?"
Pero no de la misma manera que el de su "amigo".
"No, no he querido saberlo. No es asunto mío."
"¿Tienes un pañuelo?", suspiró Lily, enrojeciendo de vergüenza.
"Sí, toma."
Sacó uno de su bolsillo. Era blanco, bordado con sus iniciales.
"Quédatelo."
Se quedaron en silencio unos instantes.
"Sabes, el azul ya no está muy de moda."
Ella le pisó con fuerza.
"¿Y ahora que pasa?" gruñó él.
¿Por qué se picaban las chicas con el menor comentario? Era simplemente, era simplemente para ser amable. (NdBlue: No sé que decir… ¡qué memo!)
"¡Tu vas como un saco de patatas!"
Enrojeció.
"Es la última moda bruja, pero la nueva colección sale dentro de poco", masculló James.
Se sentía ridículo dentro de una ropa tan informe. La moda. Otra de las chaladuras de su madre.
"¿Quieres decir que disfrazarse de tienda de campaza está de moda?"
Frunció el ceño.
"Más que el azul así para empezar. Era el color de hace dos años. Ahora se llevan colores apagados. Especie de error vestimentario."
"¡Eh!"
Se puso a pegarle con sus pequeños puños. Ridículo.
"¡Para de reír!"
Sus carcajadas redoblaron.
"¡Para! ¡Que pares!"
Cuanto más le pegaba, más su risa descontrolada le hería las costillas.
"¡James, te odio, para!"
Dejo de reír. No por el "te odio", sino por el "James."
"¡Merlín que familiar te has vuelto!"
La chica chilló de rabia y se acercó para intentar estrangularle. Al intercambiar una mirada, se dieron cuenta de su posición respectiva: él acorralado contra la pared, ella con los brazos alrededor de su cuello… Lily se puso escarlata.
"¡Y además tienes pensamientos impuros! ¡Pervertida y error vestimentario! ¡Cielos, los estás cumulando!" se mofó.
"¡No es verdad!"
"¡Yep!"
"¡Naa!"
"¡Sí!"
"¡Na!"
"No"
"¡Sí!"
"¿Ah, lo ves? ¡Hasta tú lo confiesas!"
Algo vaciló, sin que supiese como o porqué. Ella pestañeó frenéticamente y se mordió el interior de las mejillas. Con dulzura, la separó de él y sacó su varita.
"Voy a cambiarle el color."
"Conociéndote la harás desaparecer."
Retuvo a tiempo el "muy buena idea" que le quemaba la lengua.
"Que va, no soy un pervertido…"
Bueno, no más que los demás. Murmuró al agitar la varita. El vestido adquirió un tono castaño oscuro. Ordenó el pelo de Lily en un moño complejo y tirante.
"Se deshace con un finite incantatem."
"Eres raro. Esto son cosas de chica."
"¡Un "gracias" tampoco iría mal! Y no seas sexista. Pervertida."
Recibió otra patada.
"Tengo que hacer mi ronda. Pásame el boliche…"
"¡Eh, me lo voy a quedar! Era sólo una excusa."
Ella arrugó la nariz.
"Manipulador."
"Ah sí pues más vale eso que ser una pervertida, error vestimentario y encima violenta…"
Le lanzó un maleficio de silencio. Se quedaron mirándose brevemente como idiotas. Al fin, antes de irse, ella posó brevemente la mano sobre su hombro.
"Gracias".
X
Espero que os haya gustado.
¡Rah me encuentro peor! Tengo mal los pulmones (a nadie le importa pero lo digo de todos modos) y la infección ha pasado al punto: "ahoguémosla mientras duerme". Vamos que estoy con cortisona y me inflo, no puedo hacer nada a parte dormir o tener insomnio (no voy a trabajar). Semana de mierda. De hecho lo único que me ha ido bien son los reviews y los cookies. Argh.
(1) Es curioso… "ban" en ingles es "prohibir" o "excluir", y Ban(e) excluira a Firenze del rebaño. Le prohíbe trabar conocimiento con los humanos.
(2) Creo que antes del ascenso y caída de Voldemort, el mundo brujo era muy racista. Dobby lo dice: se maltrataba más a los elfos. Sirius precisa que mucha gente estaba de acuerdo con Voldy… Al principio.
Xaphania
