CAPÍTULO 4
Notas de la autora:
Bueno, pues esta vez sí: he acabado el fic, ¡wiiii! El último capítulo me costó más de lo que esperaba. De hecho, lo empecé el domingo y lo tuve que dejar porque no me convencía nada cómo me estaba quedando. Tenía la sensación de que me estaba cargando el final por cómo se manejaba Lucy en la discusión »_«. Así que el lunes decidí borrarlo y empezarlo de nuevo desde otro ángulo (desde Natsu, vaya XD) en vez de intentar arreglarlo y... ¡oh, qué bonito *o*! No llego al punto del coma diabético por el que me suele dar cuando escribo (porque esta pareja nos pone ciertos límites), pero creo que ha quedado chulo dentro de la línea de este fic y, sobre todo, de sus personajes (que creo que no me he desviado mucho ^_^º). Así que ayer, después de revisarlo, pude dar el fic por finalizado ^_^. Me queda valorar si al final decido desarrollar un capítulo lemon para ellos, porque aunque tengo alguna idea graciosa para escribirlo, no me cuadraría en el contexto de sus personalidades. Quizás por eso se me fue la cabeza hace un par de semanas y acabé por escribir lo que nunca había hecho: un capítulo único que es un lemon. No lo tengo terminado, pero tiempo al tiempo XD
Así que en fin... A ver si este fic al final se concluye con siete capítulos, o acaban siendo ocho XD
Comentarios a los reviews:
Lo primero, muajaja... Ya sabía yo que el capítulo anterior os dejaría con cara de O_o Natsu es de lo que no hay XD. Reconozco que el capítulo 3 y el 4 a mí me pueden. Me río muchísimo XD. Así que me alegra saber que también os gusta :-D
Nao: Te entiendo cuando dices que has pasado vergüenza ajena, pero las muy pícaras se lo han buscado. Que le hubieran aclarado las cosas en su momento... aunque claro, entonces no habríamos tenido fic XD
AngelNanashi: Pues si este capítulo lo esperabas ansiosa... no te digo nada del 5 ^o^.
Aoi-chaan: Lo que me pude reír con tu review XD. Era justo la reacción que quería crearos cuando leyerais el final, jajaja.
Calamardo Aniki: Si te digo la verdad, me desconcertó mucho cuando leí el final del manga porque precisamente había leído en sitios (tipo Wikias y demás) que quedaban como amigos. Y cuando leí el final me quedé en plan: «¿habré leído una mala traducción?». Porque a mí me queda bastante claro que acaban juntos O_o. Es que a ver... Hay que saber qué estamos leyendo: es un shonen, no un shojo. Y en los shonen, a menos que sean de temática romántica, en el resto los amoríos entre personajes tienden a ser más sutiles, sin declaraciones rimbombantes ni cosas así. Sin ir más lejos, lo de Gajeel me dejó a cuadros O_O, que no me puse a gritar cual fangirl histérica por el canto de un folio, porque ni soñaba que en este manga un personaje se declarara así. Pero en fin... percepciones de cada uno, está claro ^_^º
Maria Paula5656: Claro que Natsu quería una guía. Pero no todo el mundo tiene tan poco pudor como él como para explicárselo XD
Gracias por los reviews ;-D. Os dejo con la continuación. Espero que os guste :-D
CAPÍTULO 4
—Toma —le dijo Levy a Natsu mientras le tendía un libro—. Erza no estaba en su cuarto, pero no creo que le importe que le cojamos estos libros prestados.
Levy le dejó otros dos a su lado, sobre el banco en el que estaban sentados Natsu y Cana. El hombre leyó con curiosidad el título del libro que tenía en las manos y cuyas letras estaban sobre la imagen de una pareja abrazada de forma sugerente y medio desnudos. Natsu frunció el ceño.
—¿«Placeres mágicos ardientes»? —inquirió él desconcertado—. ¿Qué es esto?
—Es un libro erótico —respondió Levy solícita. Él continuó mirándola sin entender—. Se podría decir que son historias de amor donde los protagonistas tienen mucho sexo explícito. Así tendrás una idea más… gráfica —dijo tras buscar la palabra adecuada— de cómo es el sexo.
Natsu estudió el libro por los tres costados, pero acabó por resoplar.
—Este libro es muy largo. Tardaré semanas en terminarlo —se excusó, y dejó el libro encima de los otros—. Necesito algo más urgente.
—No te preocupes. Imaginaba que dirías eso —comentó Levy, que echó mano de su bolso y sacó sus gafas mágicas de lectura rápida—. Por suerte, siempre las llevo conmigo. Con esto no te llevará ni cinco minutos leerlo.
El hombre dudó, pero volvió a coger el libro. La curiosidad por comprender al fin ese tema pudo más que su reticencia por aquel extraño libro.
—¿Y seguro que aquí lo explican?
—Sí —confirmó Levy con un asentimiento de cabeza—. Y te van a dar un montón de ideas, ya lo verás.
Le puso las gafas y, acto seguido, comenzaron a moverse las páginas con gran rapidez debido a su magia. Cana se levantó del banco y se situó al lado de Levy para no perder detalle de los gestos de Natsu cuando se adentrara en el «conocimiento perdido».
Y no las defraudó. Una de las características más relevantes de las novelas eróticas era que tenían más páginas de sexo que historia. Así que apenas habían pasado ni diez páginas cuando Natsu abrió los ojos perplejo.
Cana y Levy se miraron y ahogaron una risa mientras observaban a Natsu despertar al mundo desconocido. Cada gesto de confusión superaba al anterior hasta que minutos después llegó al final y ni siquiera pudo articular palabra.
Natsu se subió las gafas a la cabeza y estudió con atención la portada del libro. Lo que había leído le había impactado tanto que se le había agitado hasta la respiración. ¿Las parejas hacían todo eso de forma habitual?
—¿Y todo esto se puede hacer? —preguntó atónito—. Porque yo juraría que algunas de estas cosas no pueden ser cómodas.
Cana se dio la vuelta y se echó a reír.
—Ya… bueno… —empezó Levy conteniendo su propia risa—. Algunas posturas que describen son más ficticias que otra cosa. Pero lo importante es el desarrollo base de todas.
—Entiendo… —murmuró Natsu. Se colocó las gafas y volvió a abrir el libro.
—¿No me digas que te ha gustado? —se extrañó Levy.
Aunque lo había utilizado como forma de instruir a Natsu sin tener que pasar por la vergonzosa situación de contárselo ella misma, Levy nunca habría esperado que en realidad le gustaran ese tipo de libros.
Cana, por otro lado, se sorprendió por un motivo más morboso. De modo que se giró tras esa pregunta y los miró con curiosidad, primero a él y luego a ella. ¿Acaso habían despertado la mente depravada que había en él?
Y mientras, por su parte, Natsu estudiaba tan absorto el libro que tardó en responder, y lo hizo con el tono descuidado de quien estaba demasiado distraído como para atender a lo que sucedía a su alrededor.
—No exactamente… —contestó para desilusión de ambas. En silencio, observaron el pasar de un montón de hojas hasta que de pronto Natsu detuvo el movimiento del libro—. Es sólo que creo que algunas cosas las tengo que leer con más detenimiento.
Dicho eso, se levantó las gafas y comenzó a leer de forma pausada, lo que provocó los jadeos sorpresivos de las dos mujeres presentes.
—¡No, no hagas eso! —le detuvo Levy al momento poniendo su mano sobre el libro.
Natsu la observó confundido tras verse interrumpido por la palma bien abierta de Levy sobre las hojas, porque si tenían en cuenta que ella misma le había proporcionado ese libro, no tenía sentido que ahora le impidiese releerlo.
—¿Por qué? ¿Si ya lo he leído?
—Porque si vas a leerlo así, deberías hacerlo cuando tengas un baño cerca —alegó Cana divertida.
—¿Un baño? —se extrañó.
—¡Ay, madre…! —se rio ella por lo bajo—. No lo ha hecho ni solo…
—Es obvio que esto no se puede hacer solo —se quejó con un resoplido. Empezaba a hartarse de la actitud de las dos. No veía que ese tema fuese tan divertido como para que se rieran tanto por ello—. ¿Se puede saber qué os hace tanta gracia?
—Perdona, Natsu, no te enfades —le intentó calmar Levy—. Es porque no entiendes la repercusión emocional de lo que has leído —le explicó con paciencia—. Las gafas mágicas no son para leer novelas, sino para buscar y asimilar información de modo rápido. Al leer este libro con ellas, simplemente te has quedado con el contenido de él de forma teórica, porque fluye tan rápido que al cerebro no le da tiempo para reaccionar de otras maneras. Pero si lees esto de la forma normal…
—¿Qué? —la instó él cuando vio que no continuaba.
—Bueno —siguió Cana—, lo más seguro es que esta vez tu cuerpo reaccione a lo que lees. —Se quedó por unos segundos en silencio durante los cuales valoró esa alternativa—. De hecho, ¿por qué no lo haces?
—¡Cana! —la reprendió Levy.
—Oye, ¿y por qué no? Deja que se lleve una alegría… —comentó divertida, para mayor asombro de Levy—. ¿No crees que nunca ha mostrado interés porque no tiene ni idea de lo que es?
Levy cerró la boca ante esa pregunta. Porque sí: de hecho, era lo que pensaba. Y seguramente, muchos más del gremio lo hacían también. A fin de cuentas, no era muy normal que un hombre de su edad jamás hubiera tenido ni una mínima inclinación por el sexo.
—Además, piensa que también es por el bien de Lucy —alegó vehemente—. Gracias a esto, va a conseguir que al fin la mire de otra forma.
Y Levy podía dar fe de que ése era un asunto que la traía por la calle de la amargura. Lucy siempre se quejaba del poco interés que mostraba Natsu por las mujeres. Si tuviera un conocimiento más detallado de lo que implicaba el sexo, seguro que a Lucy la miraría con otros ojos.
—Entonces, ¿puedo o no puedo leerlo? —preguntó él sin saber qué hacer.
Cana se acuclilló para ponerse a su altura y le puso la mano en la suya.
—Sí, hazlo —decretó con un ligero apretón—. Ahora mismo Happy está en el gremio. Aprovecha eso para ir a casa y leer unas cuantas escenas con tranquilidad tú solo. Y es más —remarcó—, para estar seguros de que lo entiendas, vas a acariciarte tú mismo de la forma que en el libro ponga que la chica lo hace con el protagonista.
—¿Acariciarme? —se extrañó con el ceño fruncido.
Cana asintió con entusiasmo mientras que Levy se llevó las dos manos a la cara. Pasarían a la historia del gremio como las mujeres que corrompieron la mente pura e inocente de Natsu.
Éste, en cambio, las observó con sospecha ante el misterio que le estaban dando al asunto porque, ¿qué se suponía que tenía que pasar cuando ya había leído lo que era? Vio a Cana coger los dos libros que descansaban a su lado en el banco y se los dio.
—Y no te olvides de leer estos dos también para tener más ideas.
— * —
Dos horas después, tuvo que darles la razón… Definitivamente, la diferencia entre leer ese libro con las gafas o de forma normal era abismal. Y si a eso se le añadía el consejo de Cana… No podía creer que el cuerpo se le hubiera revolucionado él solo de esa manera.
Estaba impactado… «muy» impactado. Y Lucy había querido hacer aquello durante todo ese tiempo. Pero ¿por qué demonios no había dicho nada? Por un momento había pensado que le hubiera sucedido como a él y no tuviera idea de lo que era el sexo. Pero lo descartó ya que ella sí había escrito sus intenciones en el diario.
Por supuesto, lo que ella escribía distaba mucho de lo que había leído en esos tres libros. Pero tenía el conocimiento y, puesto que ella había fantaseado con que ocurriese, era porque tenía un interés en ello.
Hasta donde sabía, Lucy no había tenido novios anteriores a él. Por lo tanto, si conocía los placeres del sexo era porque lo había hecho sola, igual que acababa de hacer él y tal y como había mencionado enigmáticamente Cana cuando estaban en Fairy Hills. Pero por eso mismo, seguía sin comprender…
—Por qué… demonios… no ha dicho… nada… —masculló tumbado sobre la cama de su casa.
Tenía que hablar muy seriamente con ella. No podía seguir guardándose estas cosas. Ya no sólo porque no tenía ni idea de las veces que se habría llevado disgustos por no hablarlos con él, sino porque, al parecer, tampoco se atrevía a pedirle cosas normales de pareja.
Y si no se las pedía a él, ¿a quién lo iba a hacer?
—Pero mira que es rara… —protestó para sí.
Se levantó y decidió ir al gremio. Debía devolver esos libros a Erza pero, más importante que eso, esperaba encontrar allí a Lucy. No se atrevía a ir a su casa después de la bronca del día anterior. Si se aparecía allí y todavía no se hubiera repuesto, corría el peligro de que la cosa empeorara. La había visto tan molesta, que por eso estaba dispuesto a esperar a que ella misma saliese de su escondrijo.
Pero en cuanto la pillara por banda, iban a hablar largo y tendido. Lo tenía clarísimo.
No tardó demasiado en llegar y, cuando lo hizo, era mediodía y había bastante alboroto en el gremio. Era como si nadie hubiese salido a trabajar ese día, ni tuvieran nada más que hacer que vaguear en el salón. Pero a pesar de la multitud, según abrió las puertas, supo que ella estaba allí. Pudo distinguir su aroma por encima de la mezcla de olores de los integrantes del gremio que se encontraban presentes. Ella era demasiado característica para él; la identificaría en cualquier lugar.
De modo que repasó todo el local con la mirada para intentar dar con ella. Y lo hizo… frente al tablón de anuncios.
Pudo suspirar tranquilo al ver que estaba examinando misiones. Si tenía ánimo de coger un trabajo era porque se le había pasado el disgusto del maldito diario, dedujo. Así que se encaminó hasta ella con la esperanza de poder hablar de todos los temas que tenían pendientes antes de partir.
Sin embargo, se le hizo evidente según se acercó que Lucy parecía apresurada al revisar el tablón. Normalmente, solía tomarse con más tiempo la lectura de cada uno, pero en esos momentos pasaba de uno a otro casi sin detenerse en ellos. Se colocó detrás de ella y estudió los distintos trabajos por los que pasaba su atención. Y entonces, se dio cuenta de que Lucy parecía estar nerviosa.
—Oye, Lucy, ¿te encuentras bien?
Pero, por respuesta, todo lo que recibió fue un chillido asustado que recorrió el gremio.
— * —
Fin del Capítulo 4
4 Julio 2018
Notas finales:
Me siento como Levy: he corrompido la mente inocente de Natsu ^o^
Pero a lo que quiero ir. Después de este capítulo, quería hacer un inciso de autora en cuanto a mi percepción del personaje por lo que aquí pasa. Lo cierto es que soy de la opinión de ellas, de ahí que lo haya reflejado en este fic. Creo que Natsu no tiene interés en nada relacionado con el sexo porque su conocimiento del tema es nulo. A fin de cuentas, el erotismo es algo que se aprende (en la cultura occidental lo hacen por el método sencillo de «es excitante aquello que "siempre" va tapado con ropa». Pero en otras sociedades se visten de otras formas y a ellos lo que les molan son los tobillos, por ejemplo). Es decir, que dentro de lo que es el sexo, es la sociedad la que te enseña qué te tiene que resultar erótico. En el caso de Natsu, que durante todo el manga es completamente aséptico en lo concerniente al sexo, siempre he creído que lo era más por desconocimiento y cierta inmadurez en ese terreno, que por ser realmente asexual. Por eso, en mi caso, de una u otra forma, en los 3 fics sobre esta pareja tiro por esa rama.
Y cierro inciso XD. En fin, espero que os haya gustado el capítulo ;-D
¡Saludos!
