Este Fic participa en el Reto Anual "Long Story 6.0" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
-o-
Corazón de Mago
Por Pryre-chan
Los Personajes De Harry Potter No Me Pertenecen
Son de J.K Rowling
-o-
Capítulo Cuatro
-o-
-Señor Potter, señor Malfoy- la oscura voz del profesor Snape se escuchó detrás de ellos, seguramente los había seguido cuando salieron del comedor- Vuelvan a sus respectivas mesas y terminen su cena-
-Si profesor- Harry dio un último apretón a Draco y lo soltó dirigiéndose al comedor. Draco quiso imitarlo pero el mayor le detuvo el paso.
-Aléjate de Potter, Draco y no dejes que te toque o conocerás las consecuencias- ondeando su túnica el profesor se alejó dejando más dudas que respuestas en la mente de Draco, causándole una leve jaqueca que sabía que no se perdería hasta que respondiera sus preguntas.
-Harry ¿qué paso?- la voz de Hermione
-¡¿Te hizo algo esa maldita serpiente?!-
Los reclamos de los "buenos" leones le llego y los ignoro como siempre, ya se imaginaba la cara de los amiguitos cuando se enterraran del miembro de contrabando que tenían, seria épico y monumental y Draco por supuesto se aseguraría de tener un asiento en primera fila.
-o-
-Esta debe ser la cosa más anti-Potter del mundo-
Draco se dejó caer en una silla de la vacía biblioteca, con solo la luz de una vela de iluminación que apenas y le dejaba ver al "otro" en el borde de la ventana cercana con un libro en la mano, leyendo con suma atención.
Leyendo.
-Si alguien te viera sabría de inmediato que no eres el verdadero niño dorado-
Draco tomo para si un libro de la mesa y la hojeo si interés, ¿aritmancia?
-¿Porque estás aquí Malfoy?- Harry no levanto la mirada del libro.
-Solo pasaba por aquí- dijo casualmente mientras lo estudiaba discretamente, con esa apariencia tan lejana ahí en la ventana, concentrado. Si no lo conociera lo confundiría de inmediato con un intelectual cualquiera.
El error de su personaje era monumental, el otro Potter nunca se tomaría tanta energía en algo con hojas y letras plasmadas en ella. Draco continúo su estudio en busca de más errores. Anatómicamente no parecía tener defectos, incluso la cicatriz famosa estaba en el mismo sitio, con el tamaño y el tono correcto en la piel.
-Deja de verme Malfoy- le advirtió Harry poco después-Me pones nervioso-
Una carcajada escapo de Draco
-¡Si claro!-
Unos maullidos los hicieron sobresaltarse.
-¡Maldita sea!- Harry bajo de un salto del marco de la ventana y jalo al Draco al piso, que se quejó con un gritillo
-No te levantes- le advirtió tirándole al mismo tiempo una tela vieja encima.
-¡Oye!-
-Shh-
Casi de inmediato se sintieron los pesados pasos del cuidador, arrastraba un pie y cuchicheaba sobre alumnos fuera de sus camas y los castigos de antes.
-¿Quien anda allí?- pregunto con su lúgubre voz.
-Soy yo señor Flich- dijo el falso Potter con una tenue sonrisa, acercándose a la luz-Como sabe tengo permiso de venir a la biblioteca…-
-Calla muchacho- el hombre retrocedió mirando a todos lados-¿Estas solo muchacho?-
-Por supuesto señor-
Draco vio el intercambio con claridad debajo de esa manta, temblando ligeramente y con un sudor frio en la frente. La gata se acercó olisqueando.
-¿Que pasa señora Norris?- pregunto el anciano hombre acercándose peligrosamente. Draco se cubrió el rostro.
-Quizá esta inquieta por mí-
El hombre paro en seco un momento y luego tomo a la gata en manos.
-Buenas noches señor-
El hombre solo bufo.
Draco espero pacientemente hasta que el otro Potter le quitara la tela de encima.
-Otro fallo brutal- le dijo al "otro"-Potter nunca sería tan amable con…
-¡Malfoy!- lo callo el otro mientras lo forzaba a ponerse de pie acercándolo para hablarle- Vete y no vuelvas a espiarme. Lo has hecho las dos últimas semanas-
-Tu no me dirás que hacer falso…- Draco trato de separarse, pero Harry lo obligo a mirarlo a los ojos.
-Y deja de decirme que está mal en mi o no, lo que el verdadero Harry haría o no. Me exaspera- Harry lo soltó dirigiéndole una mirada helada. Draco aún no sabía el origen de aquellos ojos azulados y el velo que bailaba en ellos. Era inquietante.
Draco se alejó frunciendo el ceño y sacudiendo su túnica.
-Tu nunca serás el- le dijo Draco con malicia-Y todos lo sabrán en su momento la mentirita esa y todo se vendrá abajo. La cara de la comadreja y la sangre sucia será impagable
Draco se sintió elevado rápidamente, el aire le faltaba e instintivamente trato de zafarse de las manos que le aprisionaban la garganta.
-¡No lo entiendo!- le gruño el falso Potter- ¿Porque cambiaste? –
Los ojos azules ondearon y Draco creyó que era una alucinación por la falta de aire, pero pudo verse en ellos, más joven y con una ligera sonrisa. Draco reconoció la escena, era el día en que sin querer y sin saberlo había conocido al elegido.
El otro Harry lo soltó entre gruñido y golpeando un estante cercano.
-Cálmate. Cálmate. No le hagas daño. Es Draco…cálmate- con la respiración acelerada el otro Harry se sentó en un silla y hundió su frente entre sus manos mientras Draco recuperaba el aliento.
-Eres un peligro- le dijo entre jadeos -Mi padre se enterara-
Amenazo
Harry se rio.
-Siempre llamando a papito ¿no Malfoy? Me das pena ¿no puedes lidiar tu solo con un pobre muñeco de trapo?-
-Puedo contigo cosa, no te temo-
Harry sonrió. Los ataques al ego siempre habían funcionado. Pero no era el momento.
-Vuelve a la cama Malfoy y quédate ahí esta vez. El único que tiene permiso para saltarse el toque de queda soy yo-
Extrañamente el rubio obedeció, pero no sin darle una de esas feas miradas que creía que le intimidaban, pero secretamente a los dos Harry´s les daba más risa que nada, era como ver un puchero de una mascota obstinada.
Guardando ese pequeño sentimiento que sintió propio Harry volvió a su lugar en la ventana para continuar con su lectura, ingenuamente se había dejado llevar por el impulso de decírselo. Los recuerdos que giraban dentro de cabeza lo contradecían y le insistían a decirlo todo a sus amigos de casa, que eran seguros y confiables.
Pero Harry sabía que no era así, al menos no de la forma ciega e imprudente en la cual el verdadero quería hacerle creer. Una punzada le cruzo las sienes ya pronto su memoria estaría saturada y debían quitarle las que no necesitara.
Afortunadamente entre su amplia búsqueda y conocimiento había encontrado una forma de esconder ciertos fragmentos de su tiempo. No que le sirvieran de algo a la larga porque más pronto que tarde tendría que desaparecer, pero al menos quería saber para sí que había hecho algo por sí mismo.
Una parte pequeña de lo que sería una vida.
-Escucha, tú, yo puedo volver cuando quiera- el rubio había vuelto por sus pasos para decirle eso y retirarse de nuevo.
Harry se rio de forma automática y esta vez lo invadió una especie de satisfacción, no como en otras ocasiones que se forzaba a hacerlo aunque no entendía la razón o en la veces que debía devolver el gesto.
El verdadero Harry lo habría hecho, así que él lo hacía.
-o-o-
-Draco basta-
-No, tú basta Blaise-
-Drac, no has comido bien desde hace dos días-
-¡No es de tu incumbencia Parkinson!-
Draco hizo oídos sordos a su acosadora. Se levantó de su silla para irse ruidosamente, pero noto que llamaba demasiado la atención, entre ellos los de su padrino y el director que no le quitaban la vista de encima. Se volvió a sentar fingiendo indiferencia, se sentía tan molesto. Con el orgullo en la garganta la comida le sabía a tierra. Odiaba de verdad que Potter (Cualquiera de los dos) Se metiera con el mismo.
Apuñalo su carne con saña, se debatía entre mandarle la carta que había redactado con gran detalle en la noche a su padre o no hacerlo. Draco sabía que su padre se sentiría orgulloso de su descubrimiento y su información. Pero también Draco admitía para sí mismo que se sentiría poco satisfecho y decepcionado cuando su padre le volteara la cara luego, para que entonces se dedicara a buscar alguna otra cosa para que su padre le dirigiera mas de dos palabras fuera del tema del ya –sabes-quien.
Golpeo la mesa ignorando el sonido de desaprobación de la chica al lado.
Como si le importara.
La risa estruendosa de Ron Weasley le llamo la atención.
-¡Esa estuvo buena Harry!- decía y reía junto con un coro de risitas de los demás leones.
¡Era tan frustrante! Pero su mente aun insistía en recordar sus amenazas y para peor, aquella baratija que le había dado, por alguna razón no podía quitarse y expelia una energía pesada y asfixiante. Se sentía mal de alguna manera.
Se mordió una uña perdiendo el apetito de nuevo, se levantó de la mesa y salió del comedor, al menos tenía la certeza de que no lo molestarían hasta que acabe el almuerzo.
Tropezó.
-¿Estas bien?-
Se giró rápidamente, dispuesto a encarar al que arriesgo a hablarle.
Todo se oscureció.
-¡Malfoy!-
