Declaración de Derechos de Autor: Todos los personajes de la Saga Twilight y sus descripciones pertenecen a Sthepenie Meyer. Solo la historia y algunos personajes me pertenecen.

Capítulos tres:

Plantada.

No hizo falta poner una patética escusa a Edward para no ir a donde me había prometido. El no había llegado a la hora acordada... Ni a la siguiente, ni a la siguiente.

Yo estúpidamente había decidido darle una oportunidad y salir a pasear con él. ¿Total? no tenía que darme explicación alguna, el con quien y donde estuvo la noche anterior, ni lo que hiciera o dejara de hacer. Tal vez seriamos buenos amigos, así como yo lo era con el resto de sus hermanos... Quitando el hecho de que él me gustaba un poco, solo un poquito, claro.

Así que a las tres y media ya estaba vestida con una blusa azul marino, que se pegada a mi cuerpo, unos pantalones jean sencillos y mis zapatos deportivos. Me solté el cabello y lo peine más de lo acostumbrado, quedo como cascada libre en mi espalda, enrulándose en las puntas. También por primera vez en la vida me puse brillo labial -el cual robe a mi madre porque yo no tenía- y todo este esfuerzo para nada...

Cuando estuve lista me senté en la sala, para así estar cerca de la puerta de entrada por si él llegaba, mientras leía mi desgastado libro de Romeo y Julieta, este era la tercera vez que lo hacía, me encantaba esa trágica historia de amor. Aunque esta vez no la brindaba mucho interés a la lectura, ya que mis ojos viajaban a cada segundo para verificar la hora… Estaba frustrada, molesta y aburrida.

Mi mama había salido con Esme a comprar unas cosas para el bebe en el centro comercial de port Angeles. Charlie estaba durmiendo aun - ya que esta noche también le tocaba trabajar- Y Alice no se había comunicado conmigo para nada... Así que estaba sola en mi miseria, Releyendo un libro de amor suicida sin concentrarme del todo para prestarle atención a las letras escritas, y viendo el reloj de mi celular cada cinco minutos, con la esperanza de que aquel chico sexy de pelo cobrizo apareciera por la puerta y se disculpara por llegar tarde, diciendo alguna excusa razonable y así poder marcharnos a nuestro paseo... Pa-te-ti-co, lo sé.

Suspire cuando vi que el reloj marco las seis y veinte de la tarde. Él no había llegado, ni tampoco se había excusado. Y eso me molesto, muchísimo. No entendía para que me había hecho una invitación que no cumpliría. Y si no fuera tan sosa, juro que ya estaría en la calle, caminando por ahí, jodiendo a alguien, o simplemente estaría en alguna fiesta de adolecentes depravados, metiéndome mano con algún chico mientras bebía hasta más no poder ... Tal vez si fuera una chica como esa llamaría más la atención a Edward, así, rudas y atrevidas como él mismo.

Pero no, desde siempre fui muy recatada, nunca había tenido novio y poseía muy pocos amigos. No era tan fea, lo admito, ya muchas personas habían alagado mi belleza natura, así que eso no era un impedimento para poder gustarle a alguien. Había tenido muchas invitaciones de chicos a los cuales rechace. Yo pensaba que era muy joven para andar de noviecita de alguien, aunque tenía compañeras de clase de mi misma edad -o menos- que ya hasta se habían acostado con sus novios. Yo era más chapada a la antigua, seria novia de alguien a quien verdaderamente me gustara y entregaría mi cuerpo a quien lo mereciera realmente, y no me dejaría llevar por la calentura del momento. Si, tal vez el leer tanto me había estropeado la cabeza de pura cursilería. Pero Era así, y no me arrepentía de ello. Prefería mil veces quedarme en casa leyendo o viendo la tele antes de ir a emborracharme y drogarme en alguna fiesta. Raro a mi edad ¿no?

Tal vez mi modo de pensar se debía a que tuve que madurar prematuramente, y aprender a ser autosuficiente siendo tan solo una niña. O quizás se debía a que yo verdaderamente no era una chica normal… con unos padres como los míos ¿quién sabe?

Mi móvil empezó a sonar, y como si la hubiera invocado en la pantalla decía la palabra "mama" con un bojote de corazones a los lados -cortesía de ella misma- Lo tome con fastidio y trate de ocultar que mi voz de fastidio saliera a relucir.

-Diga.

-Hija, vieras las cosas lindas que compremos para el bebe, todo blanco y amarillo por supuesto, son tan bellos, y Esme le regalo algunas cosas- Parloteó Renee apresuradamente.

-Que bueno má ¿para eso me llamabas?

-No, te llamaba para decirte que nos quedaremos por aquí, hay unas tiendas que nos falto visitar. Asegúrate que tu padre cene antes de irse.

-Vale mama.

-Y Esme dice que vayas a hacerle compañía a Alice, ella está sola porque Carlisle trabajara en la noche también. Te doy permiso a que te quedes

¿Qué? ¿Estaba loca?

-mama, no creo...

-Isabella -gruñó- haz lo que te digo niña, no me agrada la idea que te quedes sola en casa.

Si no le agradara tanto porque entonces me dejaba sola...y un sábado por la noche ¡qué gran madre!

-Lo aré- Mascullé entre dientes.

-Vale nena, te quiero. Besos para ti y tu padre

Y no me dejo contestar. Simplemente colgó, sin más.

Cuando Charlie despertó se veía fatal, estaba insoportablemente enfurruñado y tenía unas Horribles ojeras debajo de los ojos. Me conto que la noche de ayer había sido insoportable, al parecer unos chicos se habían metido en problemas, y les había dado mucho trabajo a los que estaban en la estación. Privándoles del descanso que les tocaba a cada uno en la noche.

Le comunique lo de mi mama, y él mascullo entre dientes algo como "esa mujer si es ingrata" o algo así. Yo le calenté la comida mientras él se preparaba para salir, después ambos nos sentamos en el comedor en silencio, él devorándose la comida y yo jugando con ella, sin muchas ganas de ingerir bocado. Termino su comida rápidamente para luego dirigirse al baño ha asearse, dejando su plato y vaso en la mesa, como me chocaba que hiciera eso, ni siquiera se dignaba a dejarlo en el fregadero. Resignada me pare de mi asiento y recogí todo, cuando termine me senté a ver un poco de TV.

-Por cierto Bells, mañana cuando llegue hablare de algunas cosas contigo, quiero advertirte de algo –Pidió mientras se colocaba su chaqueta azul oscuro en la puerta de la casa.

-Claro –Respondí sin mirarlo

-Bien, hasta mañana hija -Se despidió de mí sin más. para luego salir de la casa y cerrar la puerta. Yo ni le preste atención.

Ni siquiera me pregunto qué sería de mí mientras que ni él ni Renee se encontraba en casa.
Creo que a Charlie le preocupa más por la seguridad de las otras personas que la de su propia hija.

Apague el televisor y camine hacia las escaleras para subir a mi habitación. No planeaba quedarme donde Alice, corría con el riesgo de toparme con cierto chico de cabellos cobrizos y ojos verdes... Nop, definitivamente no iría.

Me puse mi pijama favorita de "Hello Kitty" de suéter negro, con una gran cara de la gatita en el centro, y los pantaloncillos blancos.. Si, lo sé, no era la pijama las madura del mundo, pero la adoraba, era súper cómoda calientita y me encantaba.

Iba a proceder a acostarme en el colchón cuando el sonido insistente del timbre me interrumpió. Seguramente era Charlie que había olvidado las llaves, o quizás fuera mi madre que a lo mejor le remordió la conciencia y vino a la casa a hacerme compañía. El timbre volvió a sonar y yo me apresure a calzarme mis pantuflas de osito y baje a paso lento.

-¡Ya voy!

Cuando abrí la puerta me arrepentí al instante, el duende endemoniado arias Alice estaba allí, viéndome con el ceño fruncido, matándome con los ojos y con una de sus diminutas manos en la cadera mientras golpeaba el pie repetidas veces contra el suelo de madera del porche… aterradora.

Trague saliva e hice un mohín. Sabia a lo que venía, y muy internamente le desee cosas no muy bonitas a mi querida madre, por ser tan chismosa he irse de bocazas con Alice. Porque estaba más que segura que ella fue la que le aviso de su plan de quedarnos juntas esa noche.

La chica estaba visiblemente molesta, y con una mirada tan horripilante que me hizo estremecer. Pero Jugaría contra el destino e iba a aparentar que yo no sabía nada, ni si quiera que hacia allí a alta horas de la noche.

-Hola, Alice, que bueno verte, que te trae por acá –Saludé Cortésmente, y ella entrecerró los ojos.

-Tengo dos horas esperándote Isabella.

-¿Sí? ¿Y eso por qué? -Puse mi mejor cara de no entender nada y le sonreí falsamente.

-Busca tus llaves de la casa -Gruñó entre diente... así, si daba miedo.

-¿Por qu...

-¡Búscalas! No hagas que me moleste más contigo. ¿No queremos eso verdad Bells?

Nop, definitivamente no.

Negué con la cabeza varias veces, y como la vil cobarde que soy agarre corrí a mi habitación y tome mi celular junto a mis llaves, baje muy deprisa casi cayéndome por pisar mal, y en menos de dos segundos ya me encontraba siendo arrastrada por la duende maléfica hacia su casa.

-Que bueno que te quedaras hoy conmigo Bells, me encanta, una pijamada de buenas amigas- Dijo con una sonrisa y dando saltitos cuando ya habíamos entrado a su casa.

¿Qué? ¿No se suponía que estaba molestísima conmigo? Estúpida chica bipolar.

-heee... ¿Yo también?

-Waaa te tengo tantas cosas que contar, ayer me fue de maravilla, Jasper me trajo tantas cosas, te las mostrare ahora mismo- Canturrió mientras subíamos por las escaleras, de su esplendida mansión hacia su habitación. Yo disimuladamente paseaba mis ojos por todas partes, buscando rastros de otra persona. No encontré nada...

-¿estas sola?

-Sip. Em se quedo con su novia y Edward... No tengo ni idea de dónde anda.

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Alice roncaba sonoramente a mi lado. Habíamos durado hasta media noche despiertas, hablando mientras ella me mostraba las carísimas prendas de vestir que su novio le había traído de Canadá. Me contaba de lo maravilloso que era y de lo genial que lo pasaron la noche anterior. Se veía risueña y muy enamorada, me alegraba enormemente por ella, pero no pude evitar sentir un poco de envidia por lo que ella tenía y yo no, y juro que era primera vez que tenía ese sentimiento de envidiar algo a alguien, pero curiosamente había sentido la necesidad de tener un novio, que me quisiera de la misma forma en que la oía hablar a ella de cómo la amaba el suyo.

A la final terminó cayendo rendida en un profundo sueño y yo aun despierta con los ojos abiertos de par en par. Eran las tres de la mañana, y tenía mucha sed, mira a mi amiga y esta estaba más muerta que viva, profundamente dormida. Suspire y descalza me dispuse a salir de la habitación y bajar hacia la cocina. Gracias a Dios Alice dejo las luces prendidas, porque entre mi coordinación y sumando que la casa era inmensa y no la conocía sería algo totalmente caótico, y seguramente me caería más de una vez mientras trataba de llagar a la cocina.

Cuando estuve allí sana y salva, corrí hacia el refrigerador y tome una de las botellitas de agua potable, me la trague de un solo trago... Hablar con parlanchina Alice se me secaba la garganta.

-¿Tienes mucha sed hermosa? -Preguntó una sedosa voz... Esa voz. ¡Mierda!

Edward estaba parado en el umbral de la puerta, luciendo solo un muy ligero pantalón de pijama, dejando a la vista su glorioso y duro torso, perfectamente torneado, y baje un poco la mirada para observar una sensual V que se formaba entre sus caderas, que sin duda llevaba directito al camino feliz...

¡Dios! ¿En que estaba pensando? Y la verdad no lo sé, lo único que era consiente es que Algo en mi, justamente allá abajo, me palpito, y controle la necesidad de restregar mis piernas entre sí para aliviar ese cosquilleo. Y eso patéticamente era con tan solo mirarlo con nada más que sus pantalones de Pijama. Si así, en esa facha, se veía como un dios griego, y sin duda despertaba sentimiento en mi que no sabía que existían ¿Cómo sería estando él desnudo completamente?

Sacudí la cabeza en un intento de borrar las imágenes sexuales que se habían instalado en mi mente, y solo me dispuse a caminar con toda la intención del mundo de irme de allí, sin decir ni una palabra. Pero el obviamente me lo impidió, tomándome por uno de mis brazos y hacer que lo enfrentara, cara a cara, muy cerca de su apetecible torso, y peligrosamente pegada a su cuerpo… yo pase saliva con dificultad, y lo mire con fingida molestia.

-Que mal educada eres hermosa ¿no hay ni un saludo para mí?

¿Enserio? ¿El me llamaba mal Educada a mí? ¡Cuando fue el que me dejo plantada y sin ningún tipo de escusa a mí!

-Suéltame Cullen

La furia por sus sínicas palabras me hizo olvidar el hecho de que estaba a milímetros de su cuerpo, trate de zafarme de su agarre pero él no lo permitió, al contrario, me estrecho mas pero esta vez tomándome de la cintura.

-En serió Edward, suéltame –Rogué estúpidamente. Él me observo sin expresión alguna, y me soltó sin chistar.

-¿Te pongo nerviosa Swan? –Peguntó luego con una sonrisita de burla.

-Ni en lo más mínimo –Mentí, el hecho es que estaba que no me aguantaba, las piernas me temblaban y seguramente estaría más roja que un tomate. Lo bueno es que milagrosamente no me trababa al hablar- Me tengo que ir, Buenas noches.

-Te vez tan infantil con esa pijama -Me ignoro completamente, sus ojos me recorrían de pies a cabeza, comiéndome con la mirada.

-¿Y? Que te incumbe a ti en cómo me veo.

- Y te vez insoportablemente sexy Bella, tan inocente y pura, y a la vez ardiente- Susurró aun viéndome con lujuria, se acerco de nuevo a mí y me estrecho en un fuerte abrazo, enterrando su cabeza en mi cuello y aspirando con fuerza en el, haciéndame estremecer por completo. Sus manos acariciaron mi espalda sutilmente, y poco a poco iban descendiendo hacia mi baja espalda, muy cerca de mi trasero, logrando que el palpitar en mi entrepierna se intensificara. Sentí como dio un pequeño beso en mi cuello y me volví a estremecer, subí mis manos lentamente…

…Y lo aleje, lo empuje fuertemente haciendo que él me mirarse confundido. Tenía una clara idea de cuáles eran sus intenciones, Alice me lo había advertido más de una vez, y a pesar que yo sentía en ese momento cierto deseo hacia él, no permitiría que eso llegara a mas.

-No te atrevas a tócame...

-¡Ey! ¿Qué te pasa pequeña?

-No ¿qué es lo que te pasa a ti? ¿Crees que después de haberme plantado hoy vienes muy tranquilo tratando de manosearme? -Espeté con furia, Edward me miraba desconcertado, pero cuando dije esas palabras entendió todo.

-Ha eso. Lo siento Bella, todo se me complico, intente llamarte pero no tenía tu numero, de verdad quería salir contigo... Pero no se pudo Hoy.

-Bien, si no hay nada que decir me retiro -Me despedí tratando de salir de allí, pero el de nuevo se interpuso en mi camino.

-Hagamos algo, mañana a primera hora salimos juntos y te llevo al lugar que prometí.

-No gracias, ya no quiero.

-Vamos Bells, por favor -suplicó y vi la obvia intención de intente abrazarme de nuevo.

-No, y quítate de mi camino Cullen.

-Tienes que aceptar –Dijo muy seguro de sí y con una sonrisa ladina en sus labios.

-¿Por qué?

-Me debes un favor ¿ya no lo recuerdas?

-No por eso aceptare ir contigo.

-oooh, Si lo harás.

-Eres muy prepotente Cullen.

-Y tu muy testaruda Swan… Entonces mañana a las nueve.

-¿Que te hace pensar que iré?

-Sabes que lo harás, no podrías rechazarme, soy irresistible ¿sabes?

-¡Ja! eres un puto egocéntrico y tienes la autoestima por los cielos.

El solo se encogió de hombros y me sonrió hermosamente, como esas sonrisas que ponen los niños cuando le regalas un caramelo…precioso condenado.

-Entonces, me iré a dormir, pero antes tendré que tomar una ducha fría, me dejaste con un serio problema entre mis pantalones –Declaró sin pena alguna, yo sentí como me ruborizaba al mil, y el aprovecho para inclinarse y dejar un suave beso en la comisura de mis labios, y a mí me iba a dar un ataque espontáneo con eso. Y me quede completamente aturdida.

Lo mire subir las escaleras y me di cuenta que Cullen tenía un hermoso trasero... ¿qué demonios? ¿Yo dije eso?

-¡Para que sepas, no iré a ningún lado contigo mañana! –Le Grite antes de que lo perdiera de vista, él me miro sobre su hombros y sonrió con gracia, luego volteo su cara mucho mas y me lanzo un beso en el aire, yo le gruñí tontamente.

-Hasta mañana hermosa –Se despidió antes de girarse y subir lo que quedaba de las escaleras a paso lento.

Suspire sonoramente, para después volver a gruñir por esa acción. No sé qué era lo que realmente me pasaba con Cullen, pero lo que si tenía por seguro era que si seguía así ese chico me terminaría jodiendo... Y no lo digo de forma literaria, si no en todo el sentido de la palabra.


Primero que nada necesito que en su Review me digan si les llego mis respuestas a cada una, ya saben que soy nueva aquí y estaba como loca intentado responderles.

Ahora sí:

¡Hoolaa chicas! estoy muy contenta por los comentarios que me han dejado y les agradezco por su apoyo, también muchas gracias a las demás por sus alertas y favoritos, espero que en este capítulo se animen a dejarme un Review por allí.

Actualice hoy pq me dio tiempo chicas, y posiblemente actualice de nuevo el miércoles… ya saben, todo depende de ustedes y sus comentarios.

¿Bella ira a la cita o le pagara con la misma moneda a Edward?

En el próximo capítulo abra mas Edward y Bella, y ya pronto se avecina una tragedia…

Un beso a todas y gracias por leerme

Post data: para las que tienen face búsquenme por: Srt. Miita Cullen. Allí encontraran la imagen que hice de este fic.