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Un minuto después de que Adrien subiera a su cuarto, sin decir una sola palabra, Chat Noir salió de una de las ventanas de la mansión Agreste. Saltando de un edificio a otro con su habitual agilidad, sin rumbo fijo, llegó a divisar una mancha rojiza encima de uno de los edificios más altos de París. Frenó su marcha, mirando a la dueña de su corazón entre las sombras. No se sentía digno ni siquiera de hablarle. Observó en silencio a la joven sentada, con sus piernas balanceándose en el borde del edificio, hasta que uno de sus gestos llamó su atención. La joven se pasaba la mano derecha repetidamente por delante de los ojos, como si intentara detener sus lágrimas. Un mal presentimiento hizo que la mandíbula de Chat Noir se cerrara con fuerza, mientras salía de su escondite, preocupado.

—¿Mi lady? ¿Pasa algo?

La aludida casi se cae del borde en el que estaba sentada de la sorpresa. Volvió a frotarse los ojos, esta vez agitando ambas manos con vehemencia, mientras evitaba dirigir la mirada hacia su compañero de batallas.

—Chat… ¿Qué haces aquí?

El joven vestido de gato la miró, acusándola.

—No evites mi pregunta.

A pesar de llevar el traje de Ladybug, la chica detrás del antifaz se desmoronó delante de su mejor amigo. Chat, ante todo sorprendido, corrió a abrazar a su amada. Se sentó a su lado, mientras ella apoyaba la cabeza en su hombro y escondía su cara en su cuello. La mano de Chat acariciaba lentamente su espalda, mientras su mente decidía si buscar cómo consolarla o cómo matar al causante de todo aquello.

Ninguno de los dos supo cuanto tiempo estuvieron así, con solo silencio rodeándolos. Hasta que ella levantó la cabeza, aún con un par de lágrimas en sus ojos, las cuales limpió rápidamente.

—Quieres… ¿Quieres hablar de ello?

Intentando tragarse las lágrimas, ella asintió.

—Hoy he tenido la primera cita con mi novio.

El tono en el que pronunció aquella última palabra hizo que Chat Noir frunciera el ceño, mientras una pizca de esperanza se plantaba en el centro de su corazón, entre su instinto asesino y los celos que la cita le había provocado.

—No digas más, voy a matar a ese…

Ladybug tomó su mano, tranquilizándolo y tranquilizándose.

—No es su culpa —. Sus ojos se volvieron a inundar —. Está… Está enamorado de otra persona, o algo así…

Chat Noir calló, como si un gato se le hubiera comido la lengua. ¿Cómo podía él criticar al novio de Ladybug, si él estaba haciendo lo mismo con Marinette? La rabia y la culpa brillaron a partes iguales en sus ojos verdes, mientras miraba fijamente a los azules orbes levemente enrojecidos de su acompañante.

—Hay que estar ciego para enamorarse de alguien más, teniéndote delante —. Dirigió la mano que ella no estaba sujetando hacia su mejilla, intentando reconfortarla.

"Eres un caradura, Adrien", pensó, recordando a su propia novia.

La chica emitió una leve risa.

—Sí, es un ciego… Un ciego adorable.

Algo en la cabeza de Chat Noir emitió un sonoro clic. ¿Dónde había escuchado esas mismas palabras? Viendo que se quedaba callado, Ladybug se levantó de su sitio, interrumpiendo las cavilaciones del joven vestido de gato.

—Muchas gracias por escucharme y por estar a mi lado —, un sonoro suspiro salió de sus labios, antes de continuar —pero me siento muy egoísta contándote esto, sabiendo que tienes sentimientos por mi. No quiero que…

Chat Noir volvió a abrazarla con fuerza. Los ojos de Ladybug volvieron a aguarse.

—¿Es… Estás bien?

Él la apretó más sobre su pecho al oír cómo le temblaba la voz a su Lady.

—No sabes lo que daría por hacerte feliz, a pesar de que es imposible. Lo único que quiero en esta vida es verte sonreír cada segundo. Creía…Creía que si otro era el causante de tu sonrisa, eso me mataría —. Apretó los dientes, mientras la sentía temblar en sus brazos —. Pero son tus lágrimas las que me matan cada vez más.

Ladybug se separó del abrazo, para mirarlo a los ojos. Siempre había pensado que los sentimientos del joven eran mundanos, vacíos. Pero esos orbes verdes, aún detrás de la máscara negra, reflejaban un sentimiento casi tan profundo y doloroso como el que ella misma sentía.

—Desearía que… De verdad, desearía poder…

"Enamorarme de ti", eran las palabras que quemaban en sus labios, pero que le eran imposibles de pronunciar.

—No lo digas. Los dos sabemos que hay sentimientos demasiado fuertes para cambiarlos. Tú no te vas a separar de tu novio y yo… Simplemente no digas algo de lo que te vas a arrepentir en segundos.

—Lo… Lo siento. De verdad, lo siento tanto… —Ladybug se secó las lágrimas con el dorso de la mano —. Muchas gracias… Por todo.

—Sabes… —Los labios de Chat se curvaron en una sonrisa traviesa, en un claro intento por consolarla —. Algún día averiguaré el nombre de tu novio y no podrás evitar que le haga una agradable visita por provocar todo esto…

La suave risa de la joven no tardó en endulzar el ambiente.

—Eso ya lo veremos —. Las lágrimas habían desaparecido completamente de sus ojos —. Es tarde, me tengo que ir ya... No sé cómo agradecerte todo esto, yo…

—Sonríe más. Tú eres más fuerte que todo esto.

La joven asintió con la cabeza y le dio un suave beso en la mejilla antes de lanzar su yoyó mágico hacia el tejado más cercano, para después desaparecer entre los edificios.

Chat Noir se quedó allí, pensativo. Marinette volvió a aparecer en su mente. ¿Y si ella estaba pasando por el mismo sufrimiento que su Lady por su culpa? O peor aún, ¿y si ella también tenía un Chat Noir que la amaba ciegamente y que la estaba abrazando en ese momento, justo como él había abrazado a Ladybug?

"Nadie se volverá a preocupar desinteresadamente por ti como lo hace Marinette"

"Nadie se sacrificará por ti como lo hace Marinette"

"Nadie te mirará con los ojos llenos de amor con los que te mira Marinette"

"Nadie te querrá nunca como te quiere Marinette"

"… ni siquiera tu Lady".

¿De verdad existen sentimientos lo suficientemente fuertes como para no poder cambiarlos?

Continuará...

K- ¡Yohoo! Este capítulo ha sido duro de roer. Sé que llego un par de meses tarde pero ya sabéis, la vida del universitario es dura. Si os ha gustado (o si no), no dudéis en dejarme un review, ¡no muerdo! ¡Un beso, nos vemos en el siguiente capítulo!

Ni Miraculous Ladybug ni sus personajes me pertenecen. Historia escrita sin ánimo de lucro.