DISCLAIMER.- Saint Seiya no me pertenece, todos sabemos que le pertenece a Kurumada-sensei aunque eso no quiere decir que no desee tener algún par de dorados y bronceados jejeje, Los primeros dos capítulos se encuentran basados así como algunos acontecimientos futuros en Saint Seiya: The Lost Canvas Meio Sinwa (Saint Seiya: El lienzo perdido, el mito de Hades) así que si no lo has leído no entenderás algunas cosas y/o escenas. También se tomaron algunos fragmentos o tomos del manga escritos casi al pie de la letra, se hará notar de que tomo se ha extraído la escena. Personajes que no conozcan son de mi entera creación por excepción de aquellos que mencione.
Simbología:
"DEJEN REVIEW"…Pensamientos
"DEJEN REVIEW"…Conversación telepática, vía cosmos o teléfono
Línea………………. Cambio de Escena
Palabras en cursiva… Palabras en otros idotas cuyo significado estarán al final
Advertencia.- Por el momento ninguna.
Capitulo 4
Hijos del destino: Sombras Doradas
Hospital de Atenas
Una pequeña comitiva conformada por Athena y los cinco santos divinos arribaron al hospital.
- ¿Por qué Kanon no vino también? – Pregunta curioso Hyoga – Después de todo ha estado visitando a esta chica desde hace una semana
- No lo se – Respondió Saori – Cuando le fui a decir se negó, me pregunto por que
El grupo llego hasta la recepción y se acercaron a Dorea quien era la recepcionista de ese turno.
- Hola Dorea-san – Saludó Saori con una amable sonrisa, la jefa de enfermeras levanto la mirada y al ver a la joven sonrió
- Señorita Saori que gusto verla, ¿Viene a ver a Sakura?
- No, de hecho vengo por ella. Selene dijo que ya esta dada de alta ya que ayer despertó.
- En ese caso iré a ver si esta lista – Dorea miro entonces al muchacho que se acercaba – Jacob quédate aquí cubriéndome mientras voy a buscar a Selene
- Seguro Señora Dorea
Dorea se dirigió a la habitación a la cual fue cambiada a la joven muchacha después de su despertar. Allí la encontró sentada en la cama vestida con un pantalón de mezclilla, unas zapatillas tipo ballet rojas, una playera rojo sangre con dibujos de cerezo en hilo dorado que dejaba al descubierto sus hombros de mangas largas y un poco amplias desde los codos a las muñecas, su cabello lo trae suelto con una pañoleta roja a modo de diadema en su cabeza y el nudo estaba en su nuca oculto por su cabello, las dos tiras que sobran caen sobre sus hombros al pecho. La chica esta acompañada por Selene y además por otras jóvenes y tres chicos.
- Selene han venido ya a recoger a Sakura – Comunicó Dorea mientras entraba en la habitación
- ¿Quiénes?
- La señorita Saori acompañada de cinco jóvenes, un castaño de ojos café-rojizo, un rubio de ojos azules, un pelinegro de ojos grises, un peliverde de ojos azules y un peliazul de ojos azules.
- Los santos de bronce – Explico Aiacos que estaba también allí metido junto con Dakarai, Noriko, Ariane, Yuki y Dan
- En un momento llevo a Sakura, gracias por avisar Dorea
- No hay de que Selene – Se volteo entonces a Sakura – Adiós pequeña, me alegro que ya estés mejor
- Gracias por todo señora Dorea – Le agradeció Sakura con una alegre sonrisa que causo en la mujer gran paz y alegría.
- Usa inconscientemente sus poderes – Murmuro Noriko a los demás ante el poder que sintieron, los demás solo asintieron.
- Bien ya esta todo listo, dale este papel a la señorita Kido será tu dieta por un mes – Le dijo Selene mientras le daba un papel – Seré tu medico y te examinaré cada semana
- ¿Se quedaran conmigo en el santuario? – Pregunto curiosa Sakura
El día anterior Dakarai le había explicado a Sakura quien era él en realidad así como le había presentado a sus hermanos de armas y al espectro, además de presentarle a Anastasia la hija de Hades y Persephone, Azriel Patriarca de la Orden de Ananke y le contaron que por alguna razón que ninguno ni siquiera Azriel sabe Ares el dios de la guerra la ha estado persiguiendo desde que era una bebe recién nacida y que fue llevada hacia Deyanira para protegerla pero ahora, que Ares la encontró el único lugar en donde estaría protegida era con Athena Diosa de la Sabiduría y la Guerra Justa.
- Iremos en una semana, tenemos que hacer algunas cosas antes
- De acuerdo, ¿Puedo irme ya?
- Claro
Sakura se levanto y Selene le acompañó hacia fuera. Allí encontró a Saori y los cinco de bronce, a la joven diosa se le ilumino la mirada al ver llegar a Sakura caminando por su propio pie aunque apoyada en Selene.
- Hola Sakura – Saludó Saori con una sonrisa amable – Mi nombre es Saori Kido, ellos son Seiya, Shiryu, Hyoga, Shun e Ikki. Hemos venido por ti, te quedaras con nosotros un tiempo.
- Mucho gusto en conocerles señorita Kido
- Por favor llámame solo Saori
- De acuerdo
- Señorita Kido – Llamó Selene mirando a la joven diosa – Desde este momento soy la medico de cabecera de Sakura, le he dado a ella la lista de la dieta que llevara el siguiente mes así como todas las comodidades que debe de seguir por que aun sigue delicada. Iré a checarla cada viernes para asegurarme que este por completo recuperada. Asegúrese de que no haga mucho ejercicio al menos hasta dentro de dos semanas.
- Claro doctora nos haremos cargo.
- Bien en ese caso pueden marcharse.
- Que extraño – Murmura Dan
El resto de la comitiva que forman los guardianes de Sakura están ocultos asomándose por la esquina mirando todo lo que pasaba en la recepción. Aiacos miro al moreno.
- ¿A que te refieres?
- Que me parece extraño que Kanon no haya venido. Estuvo toda la semana viniendo a verla incluso los crisantemos que vimos en su habitación fueron traídos por el. ¿Por qué no vino por ella?
Todos intercambiaron una mirada. Eso es verdad, ¿Por qué no había venido?
Santuario de Athena
Templo de Géminis
Saga miro curioso a su hermano. Este se encontraba sentado en la sala observando a la nada, se había estado comportando de forma muy rara y no sabía por que pero sentía una extraña sensación de deja vu por todo lo sucedido. Marcus observa a sus sobrinos con preocupación pero mucho más a Kanon, el había tenido la oportunidad de conocer a la chica por la que su sobrino lo dejo abandonado por protegerla y casi le da un ataque, era la misma joven del retrato hecho a mano que había en el libro de la leyenda, mismos ojos aunque diferente cabello pero era ella sin ninguna duda. Tenía una misión que cumplir pero nunca pensó que seria llevada tan pronto.
Kanon se hallaba perdido en sus pensamientos, desde el momento en que había visto a aquella chica su mundo se había trastornado y eso aunado a sus sueños los cuales misteriosamente habían desaparecido se sentía perdido. Su corazón le gritaba que ella era lo más importante en su vida más incluso que su familia pero su mente le decía que jamás la había conocido, que ella de alguna manera era peligrosa para su estabilidad emocional. Estaba confundido, no sabía ni que sentir ni que pensar pero no podía olvidarlo ni mucho menos esos ojos rojizos que lo habían visto con miedo.
Cuando la había visto así tan vulnerable, tan débil, tan frágil sintió muchísimo miedo por perderla y una furia ciega contra aquel que la había herido creció como una flama ardiendo en su interior. Súbitamente una calida sensación lo envolvió, una sensación que recordaba a ver sentido antes pero no recordaba donde ni cuando. De alguna manera sabía que ella estaba en el santuario. Se levanto y salió corriendo escaleras abajo seguido por Saga y Marcus. Llego a la entrada del templo y entonces la vio, venia en brazos Hyoga. Se notaba cansada pero maravillada ante lo majestuoso que era el santuario.
Entrada del Santuario
10 minutos antes
- Wow – Murmura Sakura sorprendida al ver el complejo de las 12 casas – ¿Y tengo que subir todas esas escaleras?.. ¡Son muchas!
- No es recomendable, al menos por el momento
- Por eso yo te llevare hasta el templo principal – Exclamó Hyoga mientras se acercaba y con cuidado la tomo en brazos
- Siento ser una molestia
- No te preocupes Sakura, no lo eres – Le dijo Saori sonriendo
Sakura no dijo nada pero sabía que realmente seria una molestia para Athena y sus santos ya que Ares la buscaba y ya estaba involucrándolos a ellos cuando recién salen de un periodo de guerras. Desde los brazos del cisne Sakura observaba los templos de Aries y Tauro al momento en que pasaban siendo acompañados por Mu y Aldebarán completamente maravillada por su arquitectura aunque tenia la vaga sensación de que ya había pasado antes por allí; después de lo sucedido con Artemisa y Apolo el santuario fue reconstruido en su totalidad por ende los templos son ligeramente diferentes a los de antes de la batalla de las 12 casas.
Estaba bastante distraída observando alrededor pero cuando iban a mitad de las escaleras entre Tauro y Géminis, Sakura se quedo rígida y Hyoga lo noto. La miro curioso pero ella miraba hacia el final de las escaleras allí fueron recibidos por los gemelos. Las miradas rubí y esmeralda chocaron entre sí y sus dueños sintieron como su corazón se detuvo por una milésima de segundo para luego latir con fuerza; todo mundo había sentido una sensación extraña la cual flotaba en el aire y sucedió el mismo fenómeno que en Aries y Tauro cuando las armaduras de estas casas más la de Géminis resonaron ante la presencia de Sakura.
Todos se mantuvieron en silencio y observaron con curiosidad al gemelo menor y a la rubia, parecían esperar algo. El reconocimiento llego de golpe a Sakura quien abrió más los ojos con sorpresa, miro a Hyoga y este entendió que quería que la bajaran así que con cuidado la bajo y una vez sobre sus pies la chica subió – aunque con algo de dificultad – los últimos tres escalones llegando a pararse frente a frente con Kanon. Antes de que cualquiera pudiera reaccionar sobre todo el propio Kanon, la chica se colgó del cuello del geminiano y le dio un efusivo beso en la mejilla que lo dejo completamente paralizado y ruborizado, los demás observaron todo perplejos.
- ¡¡Muchas gracias por a verme salvado!! – Le dijo con la sonrisa más linda que haya visto y con unos ojos tan limpios y puros que casi se perdió en ellos.
- De… nada – Tartamudeó Kanon sonrojado como jamás lo habían visto
Ambos siguieron viéndose, ella con una dulce sonrisa y el sonrojado. Fue entonces que los demás reaccionaron: Saori sonrió divertida ante la escena mientras que Seiya trataba de no soltar la carcajada ocultándose detrás de Saori; Shun, Shiryu, Mu y Aldebarán miraron con ternura la escena, Hyoga e Ikki sonrieron maliciosamente pensando en futuros chantajes, Saga estaba dividido entre la sorpresa, molestia (por alguna razón que el ni entiende) y algo que se parecía mucho a la alegría y finalmente Marcus si bien se sentía feliz por su sobrino también estaba muy preocupado. Todas esas emociones fueron sentidas por Sakura, fueron tantas y tan variadas que le causaron un mareo que sino fuera por los rápidos movimientos del geminiano menor hubiera terminado en el suelo.
- ¿Estas bien? – Preguntó preocupado Kanon mientras la tomaba en brazos, ella rodeo el cuello de el y puso su frente en su hombro
- No más deja que el mundo deje de dar vueltas y te respondo – Gimió ella mareada – Odio sentir las emociones siempre termino mareada.
- ¿Sentir las emociones? – Pregunta curioso Saga
Saori hizo una señal para que empezaran el camino de nuevo, esta vez era Kanon quien llevaba a la joven rubia; Sakura dio un suspiro pero no se movió de su lugar.
- Bueno nunca conocí a mis padres y quien me crió fue Deyanira
- ¿La hechicera? – Preguntaron a coro los dorados y Marcus
- La misma, ella ha sido quien me ha criado desde que aparecí frente a su casa hace 25 años. Desde muy pequeña ella descubrió que poseo ciertos poderes y me ayudó con ellos. Soy una empática, puedo sentir las emociones de los demás y al mismo tiempo hacer que otras personas a parte de mi sientan lo mismo que siente otra persona. Por ejemplo supongamos que siento las emociones de Saori-san entonces solo basta que todos ustedes toquen mi mano y entonces sentirán lo que ella siente ¿Me explico?
- Aja – Dijeron todos
- ¿Qué otros poderes tienes? – Pregunta curioso Shiryu, Sakura se quedo pensativa mientras Deathmask se une a la comitiva
- Deyanira dice que los que tengo ahora no son todos pero si una parte, no estoy segura si debo decirles todo pero tengo un don con la naturaleza. Si hubiera algún jardín se los mostraría.
- Tenemos dos, uno en Virgo y otro en Piscis – Exclamó Saori mirando interesada a la chica – Pero supongo que sería mejor que te recuperaras primero, si te cansas de más seguro la Dra. Selene nos asesina por no hacer que descansaras como ordenó.
- Supongo que tienes razón – Rió Sakura mirando a la diosa por sobre el hombro de Kanon mientras Aioria salía de su templo para recibirlos.
De pronto algo inesperado y gracioso paso, antes de que Aioria pudiera saludar si quiera o presentarse, un borrón dorado salió del interior del templo y prácticamente embistió a Kanon y a Sakura haciendo que ambos cayeran al suelo. Una enorme gota de sudor bajo por la cabeza de todos al ver la escena y más a un quien había sido el culpable.
- ¡¡Itai!! – Gimió ella sobándose la cabeza, entonces preguntó – ¿Qué me cayó encima?
Pero al abrir sus ojos se quedo helada de la sorpresa, sobre ella estaba un gran león de pelaje amarillo que casi parecía dorado, su melena era castaña y poseía unos brillantes ojos dorados que la miraban fijamente. Fueron unos momentos en que ambos, tanto animal como humano se miraron y de pronto la chica soltó un grito y fue ella quien se lanzo esta vez sobre el animal.
- ¡¡Sugoi!!... ¡¡He visto un lindo gatito!!
- Aioria con un demonio te hemos dicho que amarres a esa bestia – Gruñó Kanon molesto sobándose donde la espalda pierde su digno nombre – Uno de estos días terminara matándonos de nuevo
- Sabes que no me gusta amarrarlo además cuando lo intento gime mucho y me da pena
- Aun no entiendo por que la princesa y el patriarca te dejaron conservar a esa bestia – Murmuró Kanon con resentimiento observando como el león recibía los mimos de una muy alegre Sakura.
Todas las miradas se posaron en Saori, esta solo se encogió de hombros y se acerco al animal, ambas chicas se deshacían en mimar a la gran bola de pelos como lo llamaban la mayoría de los dorados. Después de un rato lograron despegar a las chicas del león de Aioria llamado Bicho (1) y siguieron su recorrido con Sakura de nuevo en brazos de Kanon. La chica hacia preguntas acerca de la edificación y como estaba estructurado el reino de la Diosa de la Sabiduría sumamente curiosa, siempre le había llamado la atención la arquitectura y la historia. A medida que iban subiendo cada caballero salían de sus templos se unían al recorrido pero hasta el momento la joven rubia no conocía el nombre de ninguno por excepto de Saori y los chicos de bronce.
- ¿Este es uno de los Jardines? – Pregunta Sakura mirando maravillada las rosas que crecían en la parte trasera del Templo de Piscis
- Lo son
- Realmente son hermosas – Murmura mirando las rosas negras maravilladas
- ¿Te gustan las rosas? – Preguntó Afrodita curioso, Sakura le miro y sonrió
- Me encantan sobre todo aquella
Todos miraron hacia donde ella señalaba y para su sorpresa en medio del mar de rosas blancas que Afrodita tenia había una única rosa negra… no, no era solamente negra sino era un hermoso color medianoche, mezcla de negro y azul, el borde de la rosa es plateado y brillaba al igual que las hojas y el tallo.
- Esa rosa de nuevo – Exclamo Afrodita frunciendo el ceño – Creí que la había quitado
- ¿De que hablas? – Quiso saber Aioros curioso
- Desde que revivimos esa rosa ha estado apareciendo en mi jardín y no importa cuantas veces la quite sigue creciendo y siempre en medio de mis rosas blancas. Yo jamás había visto una rosa como esa.
- Esa clase de rosas se llaman Lacrima Angeli mejor conocida como Lágrima del Ángel
Las miradas se posaron entonces en Dohko, este observaba la rosa con nostalgia recordando a su creadora.
- ¿No es la flor que el Ángel de la Benevolencia creó? – Preguntó Sakura curiosa
- ¿Has oído de ese ángel?
- Si – Contestó ante la sorprendida mirada de Dohko y Saori – Deyanira me hablaba mucho de ese ángel, dice que cuando bebe caí muy enferma y ni sus cuidados o los médicos me daban esperanza de vida pero mi nana rezó al Ángel de la Benevolencia y milagrosamente me curé.
Saori y Dohko volvieron a intercambiar una mirada. Ellos entendieron lo que había detrás de ese relato, los poderes de diosa y ángel estaban sellados en el interior de Sakura y ella solo sabía usar algunos cuantos y se dieron cuenta de que ella no sabía que era la reencarnación de dicho ángel. Siguieron con su recorrido hasta que llegaron al templo principal, allí Shion y el resto de la orden ya los esperaba; al verla el Patriarca sintió su corazón latir con alegría recordando a Kirse, era igualita a ella excepto por el color de cabello, pero era ella. Una vieja y querida amiga.
- Bienvenida Sakura – Le dijo Shion sonriendo pero en sus pensamientos había otra frase – "Bienvenida a casa Kirsebaer"
Una semana después
Aeropuerto de Atenas
- Odio estas cosas – Murmura Yuki haciendo una mueca y bajando del avión con ayuda de Dan
- ¿Prefieres viajar en brazos de tu pajarraco?
- Noriko deja de llamar pajarraco a mi Aiacos
- ¿Tu Aiacos? – Pregunta sorprendida Ariane mirando a su amiga – Creí que estabas molesta con el por lo sucedido con Violate
- ¡¡NO ME MENCIONES A ESA ZORRA!!
Con una gota de sudor observaron a la joven peliazul terminar de bajar las escaleras como un vendaval y dirigirse hacia el interior del Aeropuerto para recoger su equipaje. Soltaron un suspiro colectivo, antes de venir Yuki había tenido un problema con Aiacos con el cual salía desde hace algún tiempo. Después de recoger el equipaje salieron definitivamente del aeropuerto para conseguir un transporte, fue entonces que vieron a Selene esperándolos pero no estaba sola, la doctora estaba discutiendo con alguien.
- … muy ocupada, el Hospital consume mucho de mi tiempo.
- Pero esto es importante Selene, tenemos que arreglar las cosas – Le dijo un poco molesto Shura que era con quien discutía
- Lo se pero por ahora no puedo Shura, entiéndelo.
- ¿Interrumpimos algo? – Pregunta Anastasia llamando la atención de la pareja, Selene se tensó al verla y rápidamente hizo una reverencia
- Anastasia-sama un placer verla de nuevo ¿Cómo estuvo el vuelo?
- Largo – Contestó Anastasia
- Pesado – Suspiró Ariane
- Turbulento – Yuki hizo una mueca
- Aburrido – Exclamaron Noriko y Dan
- Cansado – Dijo Dakarai
Una gota de sudor bajo por la cabeza de Selene y Shura ante las descripciones del vuelo. La doctora suspiró y entonces abrió la puerta de la camioneta en la que había estado recargada mientras discutía con el dorado.
- Suban, nos están esperando ya
- No es por ser metiche ni nada de eso pero, ¿Qué hace un santo de oro acompañándote? – Quiso saber Noriko curiosa como ella sola mientras subía, personal del aeropuerto metían las maletas en la parte trasera de la camioneta
- ¿Cuántas maletas trajiste, Noriko? – Se sorprendió Selene ignorando deliberadamente la pregunta – Solo se quedarán un tiempo, no de por vida
- No son tantas y no me cambies el tema Ishikawa, responde mi pregunta
- No estoy evadiendo nada y si son muchas.
- No he dormido en varios días preocupada por la desaparición de Sakura, estar en extenuantes reuniones para dejar todo en orden en la compañía y el vuelo solo me ha provocado dolor de cabeza así que será mejor que no lo agraven más o aténganse a la consecuencias. Ustedes deciden.
Pese a que no alzó la voz tanto Selene como Noriko se callaron mirando a la diosa con miedo. Shura miro con sorpresa aquel comportamiento, dirigió su mirada al resto pero parecían estar acostumbrados ya que ni uno se inmuto ante aquello. Así que decidió no decir nada y acomodarse en el asiento del copiloto y emprender el rumbo hacia el Santuario; Selene había ido al santuario el día anterior y había pedido audiencia con Athena, ambas se encerraron en el despacho del patriarca durante dos horas y cabe decir que todos se quedaron con la intriga de saber que pasaba ¡¡Ni siquiera el Patriarca sabía de que había tratado la junta!!...
Había pasado ya una semana desde que Sakura había llegado al santuario y la joven parecía a verse adaptado muy bien… tal vez demasiado. Ella parecía saber donde estaba cada cosa o al menos la mayoría, se movía como pez en el agua y eso Saori, Shion y Dohko no lo pasaron por alto. El presentimiento que tenían acerca de que Sakura era la reencarnación de Kirsebear era más fuerte a cada momento y sobre todo por lo bien que se llevaba con Kanon y Afrodita. La actitud del menor de los gemelos desconcertaba a todos pero sobre todo a su hermano, hasta hace una semana Kanon solo visitaba poco tiempo a Sakura cuando esta estaba en el hospital, solo dejaba las flores y luego de saber que estaba bien se iba, cuando hablaban de la chica en las reuniones el peliazul se iba y ahora pasaba largas horas mirando a la chica a escondidas o platicando un poco con ella, quien pasaba mucho de su tiempo en piscis en compañía de Afrodita con quien congenió rápidamente.
Mientras esto sucedía en el aeropuerto, en el Santuario las cosas no estaban para nada tranquilas. Saori había anunciado que durante unos días hospedarían a un dios y cinco guerreros, como no menciono nombres el anunció ocasiono gran expectativa y por supuesto preocupación; se mandaron a preparar siete dormitorios en el templo principal sobre todo los que estaban cerca del que fue dado a Sakura, el cual había sido de Kirsebear 250 años atrás. Debido a esto, el Santuario estaba patas arriba y con mucho movimiento para preparar todo para la llegada de los invitados, Mu los recogería en Aries y Athena bajaría el escudo del Santuario un momento, lo suficiente para que Mu pueda teletransportar a todos al templo principal y no subir las escaleras ya que era muy tardado.
- ¿Han visto a Sakura? – Pregunta de pronto Afrodita entrando mientras se acomodaba la capa de su armadura, más de uno volteo a verle sorprendido.
- ¿No estaba contigo? – Aioros miró inquisidoramente al Santo de los peces, este negó con la cabeza
- Hace como dos horas que se fue de mi templo, dijo que nos veríamos en la entrada del Templo Principal pero no vino y eso que la espere por una hora.
- Princesa tranquilícese por favor
- Vamos inhala y exhala, sigue mi ritmo
- ¡¡No arrastre el escudo!!
Las voces de Dohko, Seiya y Shion llamo la atención de los Santos Dorados allí reunidos. Detrás de la cortina roja que había tras el trono salieron los cuatro, la joven diosa estaba muy pálida y a leguas se notaba nerviosa por la forma en que arrastraba el escudo de su armadura pese a las quejas de Shion, Seiya decidió entonces quitarle el escudo y dárselo a Shion para luego sujetarla mientras Dohko usando la punta de su capa le echaba aire. Una gota de sudor generalizada cayó al observar la escena.
- ¿Por qué estas tan nerviosa? – Hyoga miro enarcando una ceja a Saori – ¿Tan importantes son las visitas?
- Mucho y más aun considerando que de esta reunión depende la salvación o destrucción de Sakura
- ¿A que se refiere? – Exclamó de inmediato Kanon reaccionando ante el nombre
- ¿Por qué es eso? – Fue la pregunta de Afrodita al mismo tiempo que el geminiano.
Pero antes de que la diosa pudiera decirles algo, un cosmos atravesó por completo el Santuario y sus alrededores poniéndole los pelos de punta a más de uno ante lo poderoso que se sentía. El cosmos no era agresivo sino al contrario, se sentía lleno de miedo y desesperación. Como un dejavú lo sucedido dos semanas antes se repitió, Kanon dio media vuelta y sin decir palabra salió corriendo siendo guiado por su corazón e inmediatamente después Athena, Shion y Dohko le siguieron con el resto de los caballeros tras ellos.
Entrada del Santuario
Allí los dos guardias que protegían la entrada se miraron entre si al sentir aquel cosmos. No sabían que estaba pasando pero a juzgar por lo que sentían una pelea se llevaba acabo en la zona oeste de los territorios de la Diosa de la Sabiduría.
- ¿Qué crees que este pasando Theo? – Preguntó uno de ellos a su amigo
- No se Zack pero esta sensación no me gusta. Lástima que no podemos movernos de aquí
- Cierto – Suspiró Zack cuando de pronto se escucho un extraño ruido – ¿Y eso?
- Parece un rugido, dudo que sea la mascota del Señor Aioria ya que a él no le gusta venir por aquí solo.
- Parece que algo se acerca
Ambos se quedaron callados observando a lo lejos, fue entonces que vieron un torbellino de humo acercándose y antes de que se dieran cuenta una camioneta negra se lanzo prácticamente sobre ellos casi arrollándolos. Los pobres guardias a penas tuvieron tiempo para saltar hacia los lados para evitar ser arrollados y la camioneta derrapó provocando que la tierra y polvo se alzara; las puertas fueron bruscamente abiertas y del interior saltaron, el Santo de Capricornio acompañado por 5 mujeres y dos hombres quienes corrieron prácticamente a la velocidad de la luz directo hacia donde se sentía aquel cosmos, una gota de sudor bajo por la cabeza de ambos guardias mientras observan como se alejan.
- ¿Esas eran armaduras doradas o fue mi imaginación? – Pregunto Zack a su amigo refiriéndose a las armaduras de 4 de las cinco mujeres y los dos hombres.
- No fue tu imaginación. Eran armaduras doradas.
Los santos de Athena incluso las amazonas llegaron al lugar donde sintieron aquel cosmos se quedaron petrificados ante la escena frente a ellos. La blanca tunica de Sakura al igual que parte de sus cabellos están teñidos de rojo gracias a la sangre de sus heridas, algunas de ellas visibles, mientras se mantenía hincada en el suelo tapándose los oídos y gimiendo de dolor. Frente a ella había un caballero cuya armadura es de color negro grisáceo, en su pecho hay una joya de color rojo y su casco posee la forma de un murciélago, de su espalda salen unas grandes alas de murciélago. Sus cabellos son blancos, sus ojos rojo pardo y su piel muy pálida, casi cadavérica. En el aire se mantenía un sonido a penas perceptible para ellos pero que al parecer generaba un gran dolor en la joven rubia debido a la forma en que se comportaba.
Aquel caballero se había dado cuenta de la presencia de todos y giró, maldijo por lo bajo al verlos. No podía perder el tiempo, necesitaba llevarse a esta chica o sino su señor lo asesinaría. Liberó a Sakura de su técnica y dio unos pasos hacia ella para poder sujetarle y largarse de ese lugar pero, antes de que pudiera hacerlo Kanon le cortó el paso lanzándole un rayo de cosmos. Los demás reaccionaron ante aquello y corrieron hacia la pareja, Saori se arrodillo a lado de Sakura sosteniéndola mientras que los santos divinos formaban un semi círculo frente a ellas y el resto los rodeaba formando una segunda línea de defensa. Kanon se volvió hacia la chica y se acercó con pasos calmos, la alejo de Saori y la recarga contra su cuerpo preocupado, uso su cosmos para tratar de ver que tan mal estaba la chica dándose cuenta con eso que las heridas estaban sanándose solas, aunque lentamente.
- Sakura – La llamó Kanon al sentir su respiración muy lenta y pesada, ella abrió los ojos mostrando una cansada y dolorida mirada carmesí.
- Ka…non – Balbuceó con dificultad entre aliviada y cansada
- Ssshh descansa, ahora estas a salvo.
- ¿Quién eres?
Saga tomó el mando de la situación observando a aquel caballero. Su cosmos era realmente poderoso pero también maligno, aunque no lo aparentó le puso los pelos de punta. Aun así Saga siguió.
- Contesta de una vez
- No tengo por que hacerlo – Le contestó el peliblanco mientras se cruzaba de brazos – Pero lo haré de todos modos. Mi nombre es Iñaki de Murciélago, Berserker del escuadrón del Miedo al servició del señor Phobos. (2)
Más de uno se sorprendió al escuchar aquello. Frente a ellos estaba un caballero al servicio de Ares el Dios de la Guerra. Saori se alarmó ante aquello, Ares se había enterado de donde estaba Sakura y no podían permitir que se la llevaran.
- ¿Qué es lo que quieres aquí? – Pregunta Shion – ¿Por qué has atacado a un civil?
- Tenemos órdenes de capturar a esa chica. El señor Ares desea verla. Por lo mismo no me iré de aquí sin ella.
- Si crees que dejaremos que la sigas lastimando estas muy equivocado – Exclamó Afrodita furioso
Algo dentro de él despertó, jamás había estado tan furioso pero tan solo de pensar que algo podía sucederle a Sakura se sintió morir. Y ciertamente no fue el único con esa sensación, todos los demás lo sintieron en mayor o menor medida, era como si algo en su alma reaccionara con la cercanía de Sakura. Ni uno de ellos sabía que aquello que los hacía reaccionar era un eco de otra vida, una donde habían conocido a un ángel. Cuando había visto a Sakura por primera vez, Seiya había sentido una curiosa sensación pero muy diferente a la de Kanon o Afrodita, aquella sensación era la que sentía siempre que estaba con Seika, su hermana; si bien no era igual si muy parecida. Y una voz en su cabeza que ya antes había escuchado mientras había portado la Armadura Divina de Pegaso por primera vez le decía que no podía permitir que algo le pasara a aquella chica que empezaba a considerar una hermana.
- Bien, si así lo quieren – Iñaki encendió su cosmos mientras les dirigía una macabra sonrisa – Probarán entonces mis poderes… ¡¡Sonic Echo!! (3)
Ondas hechas de cosmos aparecieron como un grito espectral viajando a través del aire. Todos cayeron al suelo sintiendo como si miles de agujas se clavaban en su cuerpo, ahora entendían el dolor que Sakura había sentido. Seiya trato de levantarse a pesar del dolor que sentía siendo imitado por sus hermanos pero Iñaki aumento la potencia de su ataque en aquellos cinco provocando que volvieran a caer cuando de pronto, del mismísimo suelo salieron unas cadenas hechas por completo de luz blanca que sujetaron las muñecas, tobillos, cintura y cuello de Iñaki tan rápido y sorpresivo que no pudo reaccionar. El sonido cesó con la aparición de las cadenas lo cual fue un gran alivió para todos los allí presentes.
- ¿Qué rayos…? – Exclamó sorprendido mientras trataba de romper las cadenas pero le fue imposible, por más que trataba solo lograba que estas le apretaran más fuerte.
- Pero mira a quien nos vinimos a topar – Se escuchó una burlona voz femenina – Cuanto tiempo sin verte Iñaki
- Esa voz – Murmura Iñaki sorprendido y giró a donde escucho la voz, una voz que jamás podría olvidar.
Los demás con algo de dificultad se lograron sentar o quedar de rodillas y miraron a su salvador o mejor dicho salvadores. Una incrédula mirada se formo en sus rostros al verlos; allí estaba Shura vistiendo imponente su armadura dorada sin embargo no era el único, acompañándole habían cuatro mujeres y dos hombres, los seis portando armaduras doradas casi idénticas a las armaduras de los Santos de Oro – aunque la de las chicas estaba diseñada para mostrar partes de sus bien formados cuerpos –. La quinta chica no viste armadura pero aun así su presencia es imponente y no era una humana común y corriente; la que viste una armadura similar a la de Sagitario y quien en su muñeca derecha sostenía unas cadenas de luz idénticas a las que sujetan a Iñaki la reconocieron de inmediato, era la doctora Selene Ishikawa.
- ¿Se encuentran bien? – Shura se había acercado a ellos preocupado, dejando todo en manos de sus acompañantes
- Eso creo
- Shura ¿Quiénes son ellos? – Quiso saber Aioros
- ¿Por qué portan armaduras doradas?
- No estoy seguro de poder responder eso, estoy tan sorprendido como ustedes – Exclamó contrariado Shura
- ¡¡Sakura!!
Dakarai se acercó a ellos seguido de Noriko quien había llamado a la joven preocupada. Ambos se detuvieron frente a la rubia que aun estaba apoyada en Kanon, el geminiano a pesar de a ver sufrido el ataque en ningún momento había soltado a la chica.
- Rai, Riko – Murmura con cierta dificultad pero ciertamente aliviada de que las sombras doradas estuvieran allí
- Descansa Sakura, nosotros nos encargaremos ahora – Musitó Noriko acariciando tiernamente los cabellos rubios de su amiga, puesto que además de Dakarai también conocía a Noriko desde hace tiempo.
- Si – Murmura ella antes de cerrar los ojos
- No te alejes de ella – Le advirtió Dakarai a Kanon quien asintió, si bien estaba curioso por saber quienes eran ellos su prioridad es la protección de Sakura. El rubio rojizo giró su rostro para ver a sus amigos – Dan ven aquí y cúbrelos.
- De acuerdo Dakarai
- Son una molestia – Gruñó Iñaki mientras encendía aun más su cosmos hasta que logro romper las cadenas de luz, Selene hizo una mueca ante aquello.
- Rayos, debí de ponerle más poder.
- No seas tonto, ¿Acaso crees que puedes derrotarlos? – Se burló Anastasia que se mantenía detrás de Yuki y Ariane
- Por supuesto que lo haré, ustedes no son nada para un Berserker.
- Es un tonto – Murmura Saori que se había movido para quedar a lado de Seiya quien le ayudaba a pararse – Pelear contra el destino no es bueno, siempre trae consecuencias inesperadas.
Más de uno miro con confusión a Saori ¿A que se refería?... Iñaki encendió una vez más su cosmos, alzo sus manos y la figura del murciélago volvió a salir a sus espaldas.
- ¡¡Ryuuketsu Tsubasa!! (4)
Una serie de Murciélagos rojos aparecieron y se dirigieron hacia donde estaban las Sombras Doradas pero la única que hizo algo fue Yuki, que dando unos pasos hacia el frente encendió su cosmos, un poderoso cosmos tan potente como el de un santo de oro.
- ¡¡Koori Domu!!(5)
Detrás de ella dos figuras aparecieron, la constelación de Acuario y una nebulosa azul rodeada de un halo rojo sangre; el aire se enfrió de manera drástica y poco a poco, desde el suelo hasta arriba se formo una cúpula de frió y cristalino hielo. El ataque dio de lleno al escudo pero no lo rompió sino al contrarió pareció absorber el ataque haciendo que brillara en color dorado por un momento antes de volver a su color azul original.
- ¿Qué? – Se sorprendió Iñaki ante lo que vio
- Mi turno – Exclamó Noriko apareciendo delate de Iñaki sonriendo maquiavélicamente
- Noriko
- Espero que disfrutes esto Iñaki
Noriko encendió su cosmos rodeándola con un aura rojiza, la constelación de Leo apareció brillante y majestuosa detrás de ella, dentro de la misma constelación una estrella brillante en color rojo destacaba enormemente. Sus largos cabellos castaños dorados levitaron ante la fuerza de su cosmos, que al igual que su compañera se sentía tan fuerte como la de un Santo de Oro y sus ojos verde jade se afilaron y dilataron como los de un gato. Se inclino ligeramente hacía adelante en una posición que a todos les recordó la de un León a punto de atacar a su presa, sus uñas se alargaron de forma impresionante volviéndose tan filosas como una daga.
- ¡¡Raion Tsume!!(6)
Los santos de Oro y los santos Divinos a penas si lograron ver el movimiento de Noriko, las amazonas, santos de plata y bronce restantes solo vieron una luz dorada que se movía velozmente rodeando a Iñaki. Entonces el ataque paro, Iñaki cayó al suelo lleno de heridas y desangrándose quedando Noriko en el lugar donde el berseaker había estado con sus largas uñas goteando sangre. Todo había terminado o al menos eso pareció pero de pronto Dakarai se movió velozmente hasta quedar delante de nuestros protagonistas y encendió su cosmos, la imagen de la constelación de cáncer brillo con intensidad al momento en que el levantó su mano.
- ¡¡Tegmine!! (7)
Los ojos dorados de Dakarai se volvieron rojos mientras su mano brillaba, al instante un escudo traslucido se materializo frente a él y por ende frente a los demás logrando detener de ese modo un ataque que apareció sin previó aviso dirigiéndose hacia donde Sakura yacía inconsciente. El ataque había dado en el escudo y lo regreso, pero este se desvaneció en el aire al tiempo de que un hombre aparecía. Cabellos azul grisáceos, ojos rojos aunque de una tonalidad distinta a los de Sakura y llenos de maldad, su cuerpo voluminoso esta cubierto por una túnica griega antigua y el cosmos que posee era asombroso pero demasiado maligno.
- Por lo que veo Iñaki no pudo cumplir su misión, Hmp no se por que no me sorprende. – El hombre miro con desden el cuerpo sin vida de uno de sus caballeros y luego paso a mirar a Saori – Y como siempre interviniendo en cosas que no le competen, Athena.
- Si pone en peligro a la humanidad realmente me interesan – Contestó Saori con voz suave pero autoritaria mientras desplegaba un poco de cosmos
- Realmente no se que le vio a la humanidad para protegerla de esta manera, los mortales son tan inservibles
- Podríamos decir lo mismo de ciertos dioses – Exclamó Anastasia mientras se acercaba lentamente hacia donde la mayoría estaban reunidos siendo seguida por Ariane, Selene y Noriko
- Vaya, es realmente una sorpresa verte por el mundo mortal Anastasia, creí que nunca saldrías del hueco que llamas hogar.
Anastasia le miró con molestia pero no dijo nada, no caería en el juego de ese ser tan molesto.
- ¿A que has venido, Phobos? – Preguntó Anastasia logrando poner en guardia a los demás no bien dijo ese nombre, Phobos el Dios del miedo e hijo de Ares
- He venido por mi hermanita, por que más estaría yo en el mundo mortal.
- ¿Y crees que dejaríamos que Ares la tuviera en sus manos otra vez? – Preguntó de forma sarcástica Dan – Olvídalo por que ni en sueños sucederá.
- Oh es que no es una petición sino una orden, o la entregan por las buenas o lo harán por las malas
- ¡¡Suficiente!!
Regularmente ella no se enfadaría al contrario, haría todo lo posible para que hubiera una forma pacifica de solucionar todo, sin embargo sabía bien lo que Ares planeaba y si eso sucedía cosas fatales podrían suceder, no solo por la muerte del ángel sino que con ese poder Ares no dudaría en intentar derrocar a su padre Zeus del trono.
- Es momento de que te vayas Phobos, no eres bienvenido en mi santuario
Y diciendo esas palabras algo curioso sucedió. El Santuario entero incluidas las ruinas que rodeaban el área donde estaban brillaron tenuemente, Phobos sintió una fuerte oleada de poder antes de verse expulsado del Santuario de Athena y sus alrededores junto con el cadáver de Iñaki. No pudo hacer nada para evitarlo, considerando que Athena siendo una antigua diosa y miembro del consejo de los 12 Olímpicos, es más poderosa que él. Todas las miradas del claro se posaron en la joven Kido con sorpresa, ¿Qué es lo que había hecho?
- Gracias por a ver aparecido justo a tiempo Anastasia
- No hay de que Athena, ahora será mejor que nos vayamos de aquí. Sakura necesita descansar y asegurarnos de que se haya curado completamente.
- Y nosotros necesitamos una explicación – Ikki frunció el ceño mirando a las Sombras Doradas
- Nunca pensé que nos conoceríamos en estas circunstancias – Suspiró Ariane
Decidiendo dejar las explicaciones hasta asegurarse de que todos estuvieran bien regresaron al complejo de las doce casas. Fue un largo recorrido y bastante tenso sobre todo por que nadie quitaba la vista de los seis santos que portaban "armaduras doradas" aunque no estaban seguros de que lo fueran. Ellos ignoraron las miradas de todos – sobre todo Selene que era a la que más miraban – y observaban con cierta curiosidad el complejo de las doce casas, la última vez que habían estado allí había sido hace 500 años, dos reencarnaciones de Athena antes de Saori.
En el camino Sakura había despertado por lo que tuvieron que hacer una parada en Capricornio para que Selene pudiera checar que estuviera bien. Obviamente Sakura les juró y perjuró que estaba bien pero ninguno se quedaría tranquilo hasta que Selene lo confirmara. Podrían a ver conocido a la rubia tan solo una semana pero sentían un lazo especial que los unía a ella, un lazo que tenia 250 años de antigüedad aunque ellos no supieran por que sentían eso. Una vez hecho esto y que Sakura demostrará que estaba bien siguieron con el recorrido por las dos casas restantes hasta llegar al templo principal y más importante aun la Sala del Trono.
Saori prácticamente se dejo caer en el trono exhausta, Shion se paro a su lado izquierdo también estaba cansado pero su orgullo evitaba que lo demostrara, a su lado derecho se pararon los Santos Divinos de Bronce siendo encabezados por Seiya – aunque la armadura que presentaban era la que usaron en la batalla contra Hades después de a ver sido bañada por la sangre de Athena pero antes de volverse divina –, Sakura estaba a lado de Shion mientras que los caballeros de oro se formaron en dos líneas perpendiculares en la orilla de la alfombra roja que empezaba en la puerta y terminaba en el trono. Los santos de plata, bronce y las amazonas se encuentran formados detrás de los dorados dejando de ese modo enfrente a Anastasia y las Sombras doradas.
- Supongo que todos se preguntarán quienes son nuestros invitados así como la razón de que sus armaduras se parezcan mucho a las armaduras dorados ¿No?
Hubo un murmullo de asentimiento ante las palabras de Athena. Ella suspiro, se aclaró la garganta para luego hablar.
- Ella se llama Anastasia y es la hija de mi tío Hades y mi prima Persephone. Quienes la acompañan son 6 de los 13 caballeros al servicio de la Diosa Ananké. Son conocidos por todos los dioses como la Orden del Destino. Podría presentarse por favor.
Selene dio unos pasos hacia el frente y les miro con tranquilidad, sin dejarse intimidar por las miradas que todos – sobre todo Shura – le dirigían.
- Mi nombre es Selene de Askella, Sombra Dorada de Sagitario – Exclamó con voz potente pero al mismo tiempo suave, retrocedió un paso dándole la palabra a Yuki que estaba a su izquierda.
- Mi nombre es Yukiko de Hélix, Sombra Dorada de Acuario
La chica en cuestión es de cabello corto por debajo de los hombros azul oscuro tirando a negro cortado en varias capas y dos mechones más largos que llegan hasta el pecho. Su piel es blanca pero no tanto como la de Selene, más bien rosadita, su cuerpo es esbelto debido al fuerte entrenamiento que tuvo. Sus ojos violetas atrajeron la atención de todos por su mirar frió pero amable. Ella retrocedió un paso dándole la palabra a Noriko.
- Mi nombre es Noriko de Denébola, Sombra Dorada de Leo.
Ella era totalmente diferente a Yuki, en sus orbes verdes ligeramente rasgados se apreciaba fácilmente la alegría y picardía de su alma, sus cabellos castaños dorados le llegan a la cintura en una larga trenza cuyo final hay un moño dorado. Su piel aperlada se ve exquisita con el tono oro de su armadura. Por alguna razón los caballeros atenienses no pudieron evitar comprarla con Milo. Ariane dio unos pasos al frente.
- Mi nombre es Ariane de Coma, Sombra Dorada de Virgo
Es de largos cabellos negros los cuales lleva sujeto en el extremo izquierdo de su rostro por un prendedor en forma de estrella, hecho de cristal coronado por delgadas y largas plumas negras, que van desde la mas larga hasta la mas corta en decaimiento, para cerrar la ornamenta en su cabello un hermoso listón celeste cae libre en dicho mechón de cabello sujetos, un flequillo muy sutil cubre su frente; ojos de exótico mirar pues uno es de color azul cielo y el otro gris cielo. El siguiente fue Dan.
- Mi nombre es Dan de Brachium, Sombra Dorada de Libra
Sus cabellos negros le llegan a los hombros en una coleta baja, ojos grises coquetos y alegres, un cuerpo tonificado y de infarto. En todo su brazo derecho se puede apreciar un chacal negro con los ojos rojos al igual que las garras. Dado el color moreno de su piel se dieron cuenta que era un egipcio. Rai fue el último en presentarse y mirarlos a todos con su fría mirada color oro.
- Soy el líder de este grupo más no así de la orden, mi nombre es Dakarai de Tegmine, Sombra Dorada de Cáncer.
De entre los seis era el más diferente y también más poderoso. Cabello corto y despuntado rubio que con el sol se pueden apreciar reflejos rojos, sus ojos ámbar son casi felinos, cuerpo atlético y bastante apetecible, muy atractivo. Su mirada solo reflejaba vacío. Ante tal presentación más de uno se quedo confundido ¿A que se referían con sombras doradas? Saori se aclaro la garganta para llamar la atención, cosa que logro.
- La Orden de Ananke también llamados los hijos del destino, es la contra parte de mi orden de caballeros. Pues, al igual que yo, sus principales protectores son 13 representando los 12 signos zodiacales, pero a su vez no lo son. Más que constelaciones ellos representan estrellas importantes de los 12 signos zodiacales. – Algunos pusieron cara de a ver entendido pero otros parecían más confundidos, aun así Saori continuo – La razón por la que ellos y Anastasia se encuentran aquí es simple, ellos tienen la misión de proteger a Sakura, la cual es objeto de ambición de mi hermano Ares, la ha estado buscando desde el momento en que nació y, para poder salvarla tuvo que ser llevada lejos de su verdadera familia y entregada a Deyanira. Durante 25 años estuvo a salvo y lejos de las garras de Ares, sin embargo al fin la ha encontrado y no podemos permitir que la obtenga, ya que si lo hace una guerra aun más devastadora que las anteriores se cernirá sobre todos nosotros tanto dioses como mortales.
- ¿Por qué? – Preguntó Sakura interrumpiendo a Saori y todos la miraron – ¿Por qué me persigue?... ¿Qué le he hecho yo?
- Nada, no le has hecho nada Sakura – Le dijo con suavidad Saori mientras tomaba la mano de su amiga – Sin embargo en ti reside un gran poder, un poder que no has podido controlar y que dudo puedas hacerlo por completo en esta vida. Ares desea el poder que yace en tu alma y si lo logra, si logra extraer ese poder tu morirás y Ares desafiara a Zeus, mi padre y rey de los dioses, por el trono de los dioses y del mundo.
- Pudiste escapar tres veces de él, pero no sabemos si puedas seguir haciéndolo sola – Dijo Noriko con la preocupación reflejada en sus ojos verdes – Por esto estamos aquí, la señora Ananke nos mando para intervenir en los planes de Ares, para protegerte y lo hemos hecho toda tu vida.
- ¿Por qué? – Preguntó Kanon apretando los puños pero mirando seriamente a Anastasia y a las Sombras doradas – ¿Por qué precisamente ella?... ¿Cuál es ese extraño poder que posee?
Las Sombras Doradas se miraron entre si debatiéndose si decir o no la razón, sin embargo Anastasia se les adelantó y con tranquilidad dijo:
- Eso es fácil de responder Kanon. Sakura no es una mortal común y corriente, en realidad ella es la hija de Ares o al menos su reencarnación.
- ¡¿Qué?! – Fue el grito de incredulidad de todos sobre todo de Sakura
- ¿De que esta hablando?
- ¡¿Es la hija de Ares?!
- ¡¿Entonces si es Kirse?! – Preguntaron a coro Saori, Shion y Dohko sin poder contenerse haciendo que todos les miraran
- ¿Quién es Kirse? – Preguntó Hyoga confundido y no era el único ciertamente.
- Kirsebaer – Empezó a explicar Shion mientras miraba a Sakura quien lo miro con grandes ojos llenos de sorpresa – Kirsebaer es el Ángel de la Benevolencia pero también es la Diosa de la destrucción, hija de Ares Dios de la Guerra y Katia Ángel del Destino. Una diosa y un ángel en un mismo cuerpo y alma. Un ser único en su especie. Con todas las virtudes y todos las consecuencias de un dios y un ángel. Hace 250 años, cinco años antes de la guerra santa contra Hades, Katia llegó al Santuario luego de a ver escapado del yugo de Ares quien las mantenía prisioneras tanto a Katia como a Kirse.
- Exacto – Las miradas esta vez fueron a Anastasia – Al darse cuenta del poder que había en Kirsebaer, Ares decidió usar el poder que tenía sobre ella por ser su padre para hacer que Kirse hiciera lo que el deseara, destronar al abuelo Zeus y ser el nuevo rey de los dioses y por supuesto del mundo. Sin embargo de alguna manera Katia logró escapar llevándose a Kirse con ella y terminaron aquí, en el santuario donde fueron bienvenidas por Sage el antiguo patriarca y por Sasha la encarnación de Atenea de ese entonces.
- Frustramos muchos ataques a Kirse – Dijo Dohko mientras recordaba con melancolía a la joven Hibrida – Y poco a poco nos fuimos encariñando con Kirse, todos en el santuario la quisimos mucho hasta que ella se fue con Deuteros a la Isla Kannon hoy conocida como la Isla de la Reina Muerte.
- No supimos más de ella luego que se fue – Suspiro Shion con tristeza – Solo supimos que murió al mismo tiempo que Deuteros, ¿El cómo? Nunca lo supimos. Aunque nunca pensamos que ella reencarnaría – Esta vez Shion miro a Sakura – Eres idéntica a Kirsebaer excepto por tu cabello, ella los tenia plateados. De hecho existe un cuadro de Kirse, creo que en alguna parte del Templo de Géminis Deuteros lo guardó.
- ¿Deuteros? – Murmuró Kanon mientras se llevaba la mano a la sien, ese nombre se le hacia conocido pero también le provocaba jaqueca y no solo a él, Saga parecía sufrir lo mismo.
- Deuteros de Géminis. Fue uno de los dos gemelos de la guerra de 1742, sustituyó a su hermano mayor Aspros cuando este murió.
Sakura se llevó la mano al corazón al escuchar a Dohko. El nombre de Deuteros resonó con fuerza en su alma y su corazón dio un doloroso vuelco mientras que el nombre de Aspros le provocó jaqueca. Anastasia suspiró, algo le decía que todo el asuntó seria muy problemático.
Notas de Autor: Especial 04
Y llegamos al cuarto capitulo, la presentación de las Sombras doradas, la razón del por que protegen a Sakura y quien es realmente Sakura. Desde este momento empieza la cuenta regresiva para que la batalla inicie. Posiblemente los personajes salgan OCC aunque trato de ponerles como son realmente aunque tengo dificultades. Ah pero la cosa e pondrá mejor con la llegada de más invitados como si la cosa no estuvieran bien con la presencia de las Sombras Doradas más locos se les unirán. Nos vemos en el siguiente capitulo. Por cierto lo de que la Isla Kannon es hoy en día la Isla de la Reina Muerte me lo saque de la manga, realmente no se si realmente es la misma isla ya que he visto muchas paginas donde unas dicen que si otras que no y como me beneficiaba para la trama lo deje así.
-1- Bicho es el nombre que he visto que le ponían en un fic, aunque no recuerdo como se llamaba la autora, de todos modos no es mío dicho nombre.
-2- Este personaje no me pertenece lo vi en la pagina que pondre en mi perfil y me gusto como caballero de Phobos, yo solo le puse nombre y técnicas las cuales tuve ayuda de un buen amigo Paburo SilverGhosT Yuy cuyos fics de Gundam Wing y Pokemon recomiendo.
-3- Eco sónico
-4- Ala Sangrienta
-5- Cúpula de Hielo
-6- Garras de León
-7- Caparazón del Cangrejo
Nombre.- Yukiko (Yuki)
Fecha e Nacimiento.- 1 de Febrero
Signo Zodiacal.- Acuario
Sexo.- Femenino
Edad.- 20 años
Color de Ojos.- Violetas
Color de Piel.- Blanca
Color de Cabellos.- Azul oscuro
Nacionalidad.- Japonesa
Lugar de Nacimiento.- Kyoto, Japón
Lugar de Entrenamiento.- Sapporo, Hokkaido. Templo Chou-ji
Rango.- Amazona Dorada
Titulo.- Herix za Akuerasiu no Yuki, Kage no Akuerasiu
Armadura.- Hélix de Acuario
Descripción Física
Su cabello es corto por debajo de los hombros azul oscuro tirando a negro cortado en varias capas y dos mechones más largos que llegan hasta el pecho. A veces lo lleva suelto y otras en una media coleta. Su piel es blanca pero no tanto como la de Selene, más bien rosadita, su cuerpo es esbelto debido al fuerte entrenamiento que tuvo. Sus ojos violetas siempre atraen la atención por su mirar enigmático. Además de que es muy resistente al frió tanto como Camus. Ella le gusta entrenar de noche para fortalecer sus sentidos en la oscuridad, regularmente usa la vestimenta de aprendiz pero la que usan los caballeros y no las amazonas. Aunque cuando se viste de civil siempre son muy femeninas y elegantes. En pelea sus movimientos son como los de una gacela.
Descripción Psicológica
Cuando usa su armadura como buena Acuariana toda emoción desaparece de su rostro ya que ella odia ocultar su rostro con la mascara, piensa que no por ser mujer significa que sea débil. Cuando no pelea es amable y llena de alegría, nunca oculta sus emociones a menos que lo necesite, le encanta hacer figuras de hielo, ya que ese es un pasatiempo suyo. Sus padres murieron cuando era pequeña y los padres de su mejor amiga la adoptaron; su mejor amiga es nada menos que Pandora, por lo mismo convivió con ella e incluso con los espectros durante un tiempo hasta que se fue para ser entrenada en Hokkaido. Se enamoró de Aiacos y el de ella pero nunca se lo dijeron por culpa de la separación al menos hasta que regreso, pero tuvo que pelear contra Violate por el amor del juez. Ella sufrió muchísimo durante la batalla contra Hades y no pudo evitar guardarle algo de rencor a Ikki y a Kanon que pelearon contra los 3 jueces, quienes eran sus mejores amigos junto con Pandora.
Nombre.- Noriko
Fecha e Nacimiento.- 28 de Agosto
Signo Zodiacal.- Leo
Sexo.- Femenino
Edad.- 20 años
Color de Ojos.- verde jade
Color de Piel.- aperlada
Color de Cabellos.- Castaño dorado
Nacionalidad.- China
Lugar de Nacimiento.- Hong Kong, China
Lugar de Entrenamiento.- Kavala, Macedonia
Rango.- Amazona Dorada
Titulo.- Denebora za Reo no Noriko, Kage no Reo
Armadura.- Denébola de Leo
Descripción Física
Su cabello castaño dorado le llega a la cintura y siempre trae en una trenza que cae sobre su hombro derecho, su piel es aperlada, sus bellos ojos verdes son un poco rasgados dado su ascendencia. Desde pequeña aprendió una gran variedad de artes marciales debido a eso su cuerpo es esbelto y bastante resistente a ataques físicos. Ella si usa las mascara de amazonas reglamentaria sin embargo es diferente a la de las demás, usa una mascara como la de Touma de Icarus solo que esta es dorada cuando usa su armadura y plateada cuando esta en su ropa de entrenamiento o civil. Las mascara cubre bastante los pómulos y la mitad de las mejillas dejando al descubierto su boca, como si fuera un antifaz, tiene un león grabado en su mejilla izquierda en relieve que tan solo se ve cuando se gira en determinado ángulo y a la luz, en su cadera tiene una marca de nacimiento la figura de unas garras en color plateado con borde dorado. Al momento de pelear ella es tan ágil y veloz como el león.
Descripción Psicológica
Esta chica es la locura encarnada, alegre, fiestera, carismática, cuando algo se le mete en la cabeza no para hasta conseguirlo, le encanta salir con chicos pero no llega al punto de ser una cualquiera, es la versión en femenino de Milo. Cuando se enoja arde Troya y es muy rencorosa. Le encanta las cosas felpudas y patinar sobre hielo, es su pasión. Proveniente de una rica familia china es la menor de cinco hermanos, por lo mismo había tenido que aprender a pelear y sabe tratar a los hombres. Ella nunca ha conocido el santuario de Athena ni tampoco a quien se supone que es su sombra, ni a sus compañeros, la única que si conoce es a Selene y la otra es a Sakura, quien es su mejor amiga y actual protectora. Eso si, si hay algo a lo que teme es a los escorpiones o cualquier otro tipo de arácnido.
