Hola, hola a todas las chicas que leen este nuevo proyecto al cual no me pude resistir

PRIMERO que todo, quiero agradecerles por seguir todos mis fics y esperar tan pacientemente mis actualizaciones,

sé que me demoro mucho, pero deben saber que no abandonaré mis historias nunca.

SEGUNDO: he leído los comentarios que me han puesto en este fic y aunque sé que este fic es muy parecido a la serie y al manga

-al cual sin duda tomaré capitulos que ya conocen y que no me daré muchas vueltas por desarrollar debido a que ya muchas se los saben de memoria, pero que sin duda tendré que utilizar para el desarrollo de la historia-

Deben saber que este fic NO ES IGUAL A LA SERIE NI AL MANGA, no será lo mismo, es más -y espero no ofender a nadie con los cambios-

este fic tendrá un muy, pero muy alto CONTENIDO ERÓTICO... les digo porque en el aviso no hay engaño

así que de ahora en más les advierto que aunque la trama de la búsqueda de los fragmentos será igual que la serie, el desarrollo de la historia no será el mismo, y mucho menos las personalidades de los protagonistas que, a pesar de que conservaré muchos rasgos de su personalidad y físico, no serán para nada los mismos. Kagome muestra su personalidad en el primer capitulo (la carrera de motos) y muestra su miedo de a poco.

¿a que no adivinan que es lo que teme kagome, más que a nada en el mundo?

a lo largo del fic se responderá esa pregunta que es central en este fic, porque será ese miedo lo que provoque todos los problemas. Si quieren pueden ir sacando conclusiones, sé que lo van a descubrir ;) ...

además me gustan los comentarios que en muchos de mis otros fics hacen, dandome sugerencias o opinando sobre lo que pasa... su participación es muy valiosa para mí ^.^ y tambien le da sentido a todo lo que escribo... recuerden que este trabajo no lo hago solo yo, sus comentarios son mi

sueldo U/U y mi gran motivación para no tirar la esponja.

cualquier duda solo dejen un comentario o un mensaje en la pagina de facebook que dejé en el perfil, yo lo contestaré, en la medida de lo posible.

bueno no molesto más. las dejo

disfruten el fic!

NINA DUCIEL


Capitulo 3: Comenzando, tú y yo

— ¿Por qué rayos estás aquí? —Preguntó Kagome mientras trataba de no gritar furiosa por la presencia de cierto hanyou que no hacía más que ignorarla —"estúpido bastardo engreído, ¿Quién mierda se cree que es para insultarme e ignorarme a mí, ¡a mí!"

—ya te lo dije, entrégame la perla… —Inuyasha soltó un suspiro de fingida exasperación. La verdad era que estaba ahí para estar cerca de ella y poder estar rodeado de su aroma, pero no iba a decirle eso a ella, no quería parecer un tonto, aun cuando notaba que ella cada vez estaba más enojada, pero eso no importaba con tal de poder estar en ese lugar.

—Kaede oba-chan —dijo Kagome contando hasta mil, intentando por todos los medios no ser presa de su mal humor— ¿por qué deja a este estúpido malcriado aquí?

—¡no soy ni un estúpido ni un malcriado, mocosa mimada y horrenda! —le grito Inuyasha enfrentándola por fin.

—¿acabas de llamarme horrenda? ¿pero quién carajos te crees que eres para hablarme así, imbécil? ¿es que te golpeaste la cabeza al nacer? ¿no sabes cómo tratar a una chica?—le respondió Kagome poniéndose de pie y enfrentándose a él cara a cara. Ambos fruncieron el ceño y se desafiaron con la mirada.

—pues tú no pareces una chica… más bien pareces un mono harapiento… que encima de todo huele a mierda —Inuyasha y Kagome se miraban lanzando chispas por los ojos. Kagome estaba a punto de lanzarse sobre él y pegarle en las pelotas para que se disculpara.

—niños, niños… por favor tranquilícense —pidió la anciana mujer con una sonrisa disimulada y un tanto cansada. Llevaban horas de la misma forma: que gritos para allá y gritos para acá. Los vio sentarse al mismo tiempo y voltear la cabeza hacia el lado contrario que el otro para ignorarse. Pensó para sus adentros que esos dos se llevarían muy bien en el futuro.

—quiero irme a mí casa donde haya gente civilizada —dijo Kagome mirando a Inuyasha como si fuera a matarlo— no quiero estar aquí donde este cretino intente matarme y robarme…

—¡nadie quiere matarte, mocosa engreída! ¡no te creas tan importante! —Inuyasha recordó un poco avergonzado como, tratando de asustarla, casi la lastima con sus garras. Aunque quería ayudarla, lo único que recibió fue un grito y un golpe contra la tierra de parte de la chica frente a él que lo miraba como una tigresa— además esa perla no es tuya…

—estaba en mi cuerpo, por lo tanto es ¡MÍA! —gritó ella acercándose a él quedando apoyada sobre sus manos y piernas. Inuyasha la miró para poder contraatacar pero se quedo sin respiración al ver que la ropa de ella enseñaba parte de su pecho al estar ella en esa posición. Vio alucinado como sus pechos se movían por la respiración agitada de la chica y sin darse cuenta dio las gracias a sus ropas extrañas por soltarse un poco en esa posición y mostrarla. No podía apartar la mirada de esa piel tan blanca y que parecía tan suave, en ese momento su olor le llegó con más fuerza y se sintió incomodo.

—"en que mierda estoy pensando, maldición" —dijo volteando la cabeza para dejar de mirarla— ¡keh! —fue lo único que pudo decir.

Kagome sonrió maliciosa al ver el sonrojo en las mejillas de Inuyasha, que trataba por todos los medios de no mirarla.

—"así que soy una chica horrenda ¿eh? Pero bien que me miras las tetas cuando puedes" —Kagome pensó que a pesar de que Inuyasha tenía una apariencia un tanto diferente a un humano, no distaba mucho de ser como todos los hombres. Miró disimuladamente la entrepierna del hanyou y no pudo contener una risita al ver que había un bulto que a penas y se lograba camuflar en la hakama— "esto será fácil"

—lo que tenemos que pensar ahora, niños, es en ver que haremos ahora que la perla de Shikon ha vuelto a este mundo —los dos jóvenes asintieron recordando como había sucedido todo.

FLASH BACK

¿tú tienes la perla de Shikon? —preguntó Inuyasha viendo a la chica.

no tengo ninguna jodida perla —le dijo Kagome harta de que dijeran aquello. La mujer cien pies, furiosa, rodeo el árbol sagrado junto con los dos jóvenes y comenzó a apretarlos— ¡ah! —gritó Kagome adolorida.

¡no grites tan cerca de mi, estúpida! —Kagome quiso gritar pero el apretón le había sacado el aire de sus pulmones. Inuyasha estaba pensando en como salir de esta mientras escuchaba a la mujer cien pies reír. Inuyasha iba a insultarla cuando sintió los pechos de Kagome aplastarse contra su vientre bajo. Se sonrojo como nunca en su vida le había pasado y sintió escalofríos en todo su cuerpo— "oh mierda… ¿Qué es esto?" — se preguntó al sentir a su sangre correr más rápido por su cuerpo y a sus garras crecer.

dame la perla… entrégamela —pidió el monstruo. Kagome negó con la cabeza sintiéndose asfixiada. Sintió como era tomada por el monstruo y Kagome con la poca fuerza que le quedaba se aferro a lo que tenía más cerca: el cabello de Inuyasha.

¡ay! ¡Ay! ¡ay! ¡Mocosa! —gritó Inuyasha sintiendo como mientras más la mujer cien pies tiraba de Kagome, más tiraba esta de su cabello— ¡suéltame!

¡ni loca! —gritó Kagome, pero la mujer cien pies se movió hacia ella y la mordió en un costado, elevándola, haciendo que soltara a Inuyasha. Sintió como volaba varios metros hasta que el monstruo la soltó. Miró hacia su izquierda y vio como de su cuerpo se desprendía un poco de piel y una perla rosada y sangrante —"demonios…al parecer si tenía la jodida perla… ¿pero que hacía dentro de mí? —cayó al suelo con un golpe seco que le saco el aire y un poco de sangre por su boca.

Inuyasha miró todo sorprendido y furioso.

—"esa zorra lastimo a esa chica" —comenzó a gruñir con fuerza y la mujer cien pies rió con más fuerza al verlo incapaz de hacer nada.

me habían contado de un hanyou que quedo sellado en un árbol hace años por una sacerdotisa… al parecer el patético hanyou eras tú… te ves miserable ahí sin poder hacer nada…—Inuyasha gruño más fuerte y Kagome, semi consiente, pudo escuchar todo.

—"¿fue sellado? ¿Qué demonios significa eso de que lo selló una sacerdotisa? — Kagome quiso levantarse pero no tuvo que hacerlo, la mujer cien pies la arrastró con su cuerpo de nuevo contra Inuyasha y comenzó a apretarlos —"oh dios no quiero morir" —pensó ella tratando de ser fuerte. Miró a la mujer cien pies y con una fuerza que no sabía que tenía estiro la palma hacia ella desprendiendo de su mano una luz rosada que alejó a la mujer cien pies.

—"¿Qué demonios?" —pensó el hanyou al ver aquello— "es una… ¿sacerdotisa?" —vio como Kagome se aferraba a él buscando en que apoyarse para no caer desmayada. Sintió un poco de admiración por la chica al ver que ella no se daba por vencida.

maldita—dijo la mujer cien pies—me las pagaras

El monstruo buscó la perla tirada anteriormente y se la tragó. Inuyasha maldijo aquello y miró a la chica que respiraba por medio de jadeos. Sintió como la mujer cien pies los soltaba y vio ahí la oportunidad de poder escapar.

¿puedes quitarme la flecha? —le preguntó Inuyasha mirándola a los ojos.

¿Qué quieres, qué? —le pregunto ella un tanto confundida.

Que si puedes quitarme la flecha del pecho —le dijo con convicción. Kagome asintió y acerco su mano a la flecha sintiendo calor proviniendo de ella. No prestó atención y la tomó en sus manos viendo como la flecha brillaba. Inuyasha miraba la acción sorprendido.

Kagome suspiro y apretó más la flecha rompiéndola en miles de fragmentos luminosos, haciendo desaparecer la energía que quedaba en la flecha. Inuyasha sonrió al sentirse libre y se soltó de las enredaderas que lo rodeaban. Tomó a Kagome de un brazo y la levantó sacándola de ahí.

¡hey! ¡Me estás tirando muy fuerte del brazo y me duele! —Inuyasha la soltó bruscamente y ella cayo al suelo. El hanyou maldijo su falta de delicadeza cuando escucho el quejido de la chica. Intentó decir algo, pero la mujer cien pies eligió ese momento para atacar.

Transformada ya, en un monstruo aun más atroz que antes, se acerco a ambos para matarlos. Inuyasha sonrió haciendo tronar sus dedos y estiro sus garras contra la mujer cien pies.

¡garras de acero! — Kagome solo pudo ver una bola roja cortar al monstruo y despedazarla. Sintió una punzada de miedo al ver la sangre, pero se recompuso al ver que la muy perra se lo merecía. Inuyasha cayó al suelo de manera elegante y sonrió con arrogancia mirando el desecho que quedo de aquel ser— solo era un pedazo de basura…

¡Kagome! —ambos chicos miraron hacia donde provenía la voz notando que varios aldeanos estaban ahí y habían presenciado la escena —¡recupera la perla de Shikon o ella volverá a la vida! —Kagome asintió y miró al monstruo muerto notando que una parte brillaba se acercó como pudo y tomó la joya en sus manos. Lo que menos quería era ver a esa mujer de nuevo. La anciana suspiro aliviada y vio como los aldeanos rodeaban a Inuyasha con sus armas.

¡keh! ¿Creen que con esas estúpidas armas van a poder conmigo? —les preguntó de manera arrogante el hanyou— entréguenme la perla si no quieren morir aquí y ahora…

¡no se la vayas a entregar! —le advirtió la anciana a Kagome, quien miró a Inuyasha con desconfianza.

me la debes, mocosa… te salve la vida —le dijo el hanyou acercándose lentamente a ella. Kagome retrocedió y lo miró con burla.

si claro… y me trataste como la mierda después…— Inuyasha gruño y ella negó— ni aunque me gruñas como perro con rabia te la voy a dar… nada me asegura que no me matarás, no soy tan tonta…

pues si que lo eres…— Inuyasha dio un enorme salto para alcanzarla y los aldeanos lanzaron sus armas contra él, quien las esquivó con facilidad. Kagome intentó correr pero el dolor en su costado se lo impidió. Inuyasha quería asustarla, para que le entregara la perla voluntariamente, pero no midió bien sus movimientos y casi la corta en pedazos de no ser por que Kagome prácticamente se desvanecio del dolor— "maldición… por poco y la mato"— se puso frente a ella enseñando las garras y Kagome lo miró sorprendida, pero luego la dominó el enojo.

¡estúpido! ¡por poco y me matas! ¡¿tu madre no te enseño que es peligroso usar cosas afiladas?! ¡¿en que demonios estabas pensando?! —toda la gente presente quedo impactada por lo que la joven de cabello y ropas extrañas decía.

¡keh! ¡no seas tan llorona! Ni siquiera te toqué…— murmuró el hanyou creyendo que nadie lo escucharía.

¡pues casi lo haces ESTÚPIDO! —se había equivocado. Inuyasha gruño y puso una pose amenazante que no pudo intimidar a Kagome, lo que causo dos cosas en el hanyou: admiración y algo que no conocía… deseo.

¿Qué hacemos, Kaede-sama? —le preguntó un aldeano a la anciana que miraba la escena sorprendida y un tanto cansada.

detendré esto —dijo simplemente. Saco un rosario de sumisión de las mangas de su gi blanco y comenzó a recitar un conjuro. El collar brillo y las cuentas se desprendieron dirigiéndose hacia el hanyou que recien en ese momento se dio cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Vio como las cuentas rodearon su cuello y quedo sorprendido al ver el rosario. Miró a la anciana como buscando una explicación y esta soltó un suspiro —"es lo mejor que puedo hacer… se ve que no es peligroso, por lo menos para esa chica…" —la anciana dio una imperceptible sonrisa al recordar como Inuyasha miraba a Kagome— "ella es la única que puede calmarlo" —la mujer tomó aire y gritó— ¡niña di un conjuro! ¡una palabra cualquiera para calmar a Inuyasha!

¿calmarme? —pregunto Inuyasha con un tic nervioso— ¿Quién demonios creen que soy?

¡rápido, niña! ¡antes que se enoje más! —Inuyasha miró a Kagome como advirtiéndole que no dijera nada, pero cometió el error de acercarse a ella de forma amenazante, lo que derivo en una sola cosa…

¡ABAJO! —gritó Kagome apretando la perla de Shikon contra su pecho. Inuyasha cayó a comer tierra y los aldeanos suspiraron aliviados.

¿pero qué demonios es esto? —pregunto Inuyasha tratando de quitarse el rosario que solo brillaba cuando el hanyou intentaba sacarlo.

es un rosario de sumisión —le dijo Kaede acercándose poco a poco a Kagome para sostenerla. Kagome miró a Inuyasha y le sonrió con malicia. El hanyou trago saliva nervioso.

hey, chico perro…— le dijo ella con una mirada sombría— ¿habías tratado de matarme?

yo…no— Kagome se acercó a él y sonrió. Inuyasha supo que estaba muerto.

abajo —golpe— abajo —golpe— ¡abajo!

ah…— fue lo único que se pudo escuchar del hanyou enterrado en la tierra.

bueno, regresemos a la aldea —sugirió Kaede a todo el mundo, quienes asintieron complacidos. Kagome sonrió feliz y se dejó ayudar por las personas.

FIN DEL FLASH BACK

—lo mejor será que trabajen juntos para poder proteger la perla —Inuyasha y Kagome soltaron sus quejidos al mismo tiempo— ¡ya basta los dos! ¡estoy cansada de que se comporten como niños! —ambos jóvenes la miraron sorprendidos— Kagome es quien trajo la perla a este mundo, por lo tanto su deber es cuidar de ella y tú Inuyasha, como Kagome es de un lugar distinto y no sabe cómo defenderse, deberás cuidar de ella… es lo menos que puedes hacer después de todo lo que ha hecho por ti

—¿hecho por mí? ¿de qué diablos hablas, vejestorio? —le dijo Inuyasha a la anciana poniéndose de pie.

—¿Cómo que qué hice por ti? ¡te saque del árbol sagrado! Sino seguirías ahí como un estúpido… aunque estúpido ya eres…— murmuro por lo bajo Kagome.

—mira mocosa…— estuvo a punto de decir Inuyasha pero Kaede lo calló.

—escuchen los dos —dijo seriamente la mujer, ambos se callaron en el acto— ahora que la perla ha vuelto a este mundo, muchas desgracias ocurrirán… no sé por qué motivo la perla ha vuelto a este mundo, pero ya es un hecho… el mundo como lo conocemos puede cambiar debido a esta situación e incluso tu propio mundo Kagome…— la chica del futuro miró a la anciana fijamente— no puedo imaginar el por qué de que estés aquí, pero por lo que he visto y me has contado, al parecer tu destino está escrito y estás indudablemente ligada a esta época al igual que a Inuyasha…— ambos jóvenes abrieron los ojos sorprendidos y no fueron capaces de mirarse a los ojos— estoy equivocada, Inuyasha?

—no…— fue lo único que este pudo decir, sorprendiendo a Kagome que no pudo decir nada.

—entonces iré a la aldea a ver si no hay heridos, mientras ustedes quédense aquí y traten de llevarse bien, por favor —pidió la anciana saliendo de la cabaña.

—esto es una tontería…— dijo Kagome mirando el techo— lo único que quiero es ir a mi casa y continuar mi vida…

—que pena por ti…— le dijo el hanyou cruzando sus brazos y mirándola fijamente.

—escuchar, chico perro —le dijo Kagome acercándose peligrosamente a él— tú no lo entiendes… hace menos de un día estaba feliz porque celebraría mi cumpleaños, tenía una vida que, aunque no era perfecta, era lo mejor que tenía en el mundo… y llego aquí donde hay monstruos y personas extrañas que me imponen el cuidado de una perla que jamás en mi vida creí que existiera y menos aun dentro de mí… así que mejor ahórrate tus inútiles palabras que lo único que hacen es fastidiarme…

—ahora escúchame tú a mí, mocosa engreída —le dijo Inuyasha sujetándola de los hombros para que lo mirara fijamente— no me importa de dónde eres y lo que perdiste… ¿crees que tu vida es mala? Pues no te creas tan especial… no eres la única que pasa por cosas malas… yo no estoy interesado en cuidar de una mocosa mimada cuando puedo estar en cualquier otra parte recuperando el tiempo perdido…

—entonces lárgate…— le dijo ella sin el menor remordimiento, mirando a los ojos dorados de Inuyasha, que se quedó estático al escucharla— si quieres recuperar tu valioso tiempo perdido, solo lárgate y ya… nadie te obliga a quedarte…

—pues eso haré, no me quedaría contigo ni aunque lo pidieras, me repugnas…— le dijo Inuyasha mintiendo. No podía dejar de mirarla a los ojos y tenerla atrapada por sus hombros. Era como si nada más en el mundo existiera salvo ella. En el pasado, pensó por un momento que estaba bien, pero ahora que ella estaba ahí, sentía que estaba completo, que era capaz de cualquier cosa…

—si eso fuera cierto…— le dijo ella sonriendo coquetamente, deslizando sus manos por el pecho de Inuyasha hasta llegar a su cuello— no sentirías nada….

—¿y quien dice que estoy sintiendo algo? —dijo él deslizando sus manos inconscientemente por su espalda, tratando de acercarse a ella— hueles asqueroso…— volvió a mentir cuando inspiro su perfume, sintiendo ya los conocidos escalofríos.

—sí, claro —le dijo ella sonriendo. Tomó la cara de Inuyasha entre sus manos, viendo como este la miraba entre curioso y sorprendido, y se acerco a su cuello deslizando la lengua por su piel. Inuyasha suspiró y se tensó aferrando la cintura de Kagome entre sus manos. Su respiración se hizo pesada mientras ella deslizaba la lengua por todo su cuello.

—¿Qué… que me estás haciendo? —le preguntó él con la mente nublada.

—esto, Inuyasha…— le dijo ella en un ronroneo que lo hizo gemir— es solo el comienzo de lo que seremos tú y yo…

Continuara…