Disclaimer: Que hable a quien le pertenezca Sweeney Todd *se escuchan grillos*. Eso pensaba...
Copyright: Por favor, no copiar sin consentimiento.
¡Feliz Semana Santa y fiestas a todos! ¡Porque es solo cuando puedo actualizar! xDDD
Yo Nunca
Desperto al dia siguiente, en su cama. Se rasco la cabeza, tratando de recordar que demonios habia pasado.
"Habra sido Tobias, que cielo" supuso para si misma, encogiendose de hombros y empezando la jornada laboral.
Mientras, unos metros mas arriba, Sweeney Todd seguia pensando en que estrategia usar para hacerla cantar. Si conseguia tenerla contra las cuerdas, entonces estaria seguro de que ella jamas le manipularia, pues el tambien podria denunciarla por uso inapropiado de un sotano, ¡o mejor! ¡Degollarla por ello!
Y entonces lo vio. Alli estaba. Reluciente, resplandeciente, al alcance de su mano. Como una reliquia de valor incalculable que para obtenerla solo hay que estirar el brazo y...
Llegada la noche, la Sra. Lovett se tiro sobre la primera silla que vio (concretamente una frente a la ventana, en una mesa enfrente del mostrador) con una botella de ginebra y un vaso, deseando y rezando porque el barbero bajase a pedirla que le acompañase a cenar.
Pero eso no iba a ocurrir, porque habia sido una tonta al no aceptar. Dio un trago, mirando su vaso con desesperacion. ¿Por que a ella? ¿Por que no a otra tonta?
De todas las noches que habia timba, esta era la unica que tenia libre. ¿Por que no le dijo que esta noche si podria?
Porque Sweeney Todd no da segundas oportunidades.
Se quedo alli hasta que las luces de la calle se apagaron y la tienda quedo en completa penumbra.
Y entonces, como salido de la boca del infierno, Sweeney Todd entro por la puerta con una botella de licor en la mano bastante grande.
Al verla quedo un poco traspuesto... sorprendido, diria ella.
"Mejor, cuanto antes lo sepa, antes saldre de dudas" penso el.
—¡Sra. Lovett! —exclamo recomponiendose—. ¡Que bien que la encuentro!
—Se-señor Todd... —saludo ella extrañada.
—Como el otro dia no quiso venir a cenar —dijo, sonriendo de forma que a ella le crecieron mariposas en el estomago—, he decidido traer la diversion a usted. ¡Y luego me llama aburrido!
—L-lo siento —dijo sin saber que contestar.
—No, esta bien —le quito importancia, quitando la ginebra, trayendo otro vaso y echandose para ambos.
¿Seria verdad? ¿Podria ser que el de verdad la amara? ¿O la habia matado y estaba en el cielo?
No, tonta. Tu lugar es el infierno, ¿recuerdas?
—Nunca se lo he dicho, pero... me alegro de que este aquí —dijo mirandola con su mejor mirada sincera falsa. Ella se sonrojo y el carraspeo por el torpe momento—. ¿Jugamos a algo? —ofrecio.
—C-claro —tartamudeo—. ¿Que es? —pregunto al darse cuenta de que el venia a jugar.
—¿Ha acostado a Tobias?
—Si, señor.
—Bien —suspiro, dandole un vaso—. ¿Sabe jugar al "Yo Nunca"? —pregunto.
—¿No es eso de que uno dice una accion, y quien lo haya hecho tiene que beber?
—Exacto.
—Entonces si, pero nunca lo he hecho.
—Sera nuestra primera vez, ¿eh? —le guiño un ojo, bebiendose el suyo de un trago.
—¿Por que bebe? Todavia no hemos empezado —observo contrariada y todavia ensimismada con "primera vez".
—Usted lleva unas copas de mas —rio y ella se sonrojo de nuevo.
Aquello ofrecia oportuidades insospechadas. Podria decir cualquier cosa, y enterarse de cualquier aspecto de la vida de el.
Y de todas formas, a ella no le importaba contarle toda su propia vida. Es mas, se dejaria conocer ENTERA por el, si el quisiera, claro.
—¿Quien empieza? —dudo.
—Yo mismo —levanto la mano—. A ver, a ver... Yo nunca he matado a nadie —sonrio y bebio. Ella tambien—. ¿Ha matado a alguien? —pregunto sorprendido—. Rematar a la gente que yo he matado para ahorrarles el sufrimiento no vale —le recordo.
—Mate a un niño del internado —contesto seria y melancólica—. Fue un accidente... —suspiro—. Yo nunca he hecho un pastel —ambos bebieron.
—He tenido que cocinar alguna vez —le dijo un poco avergonzado de si mismo antes de que pregntara.
No habia caido en el arma de doble filo.
—Yo nunca —era hora de poner las cosas serias— he estado desnudo en un area publica —nadie bebio.
—Yo nunca.... yo nunca... ¡yo nunca he llevado ropa del sexo opuesto! —exclamo.
Al barbero se le cambio la cara y se puso palido, dando un leve trago a su vaso casi vacio.
—¡Sr. Todd! —exclamo riendo.
—¡Sin comentarios! —bufo.
—¡Pero! ¿Como...?
—¡SIN ... COMEN... TARIOS! —enfatizo—. Yo nunca me he acostado con otro hombre que no fuera mi conyuge mientras estabamos casados—dijo con sadismos, devolviendosela.
—No es justo —contesto ella bebiendo.
—Si que lo es.
—Yo nunca he besado a otra mujer que no fuera mi conyuge mientras estabamos casados —alzo una ceja con cara de venganza, bebiendo ambos.
—Touche —dijo el—. ¿Y a quien beso a usted?
—A Mooney —saco la lengua con asco—. ¿Y usted?
—A usted no le incumbe.
—¡Jo, Sr. Todd! —se le habia subido la bebida a la cabeza.
—A la madre de Lucy... —confeso con arrepentimientos.
—Vaya...
—Yo nunca he jugado a poker —sonrio, devuelta al juego, y ambos bebieron.
—Yo nunca he jugado a esto —dijo ella, siguiendo el tema, y el bebio.
—Yo nunca —empezo, su cara tornandose en la de un demonio pues acababa de decidir que se acabo lo de ser bueno. Se levanto con furia, inclinandose tanto en la mesa que casi estaba tocando su nariz—. ¡YO NUNCA HE ORGANIZADO TIMBAS ILEGALES EN EL SOTANO INFESTADO DE MUERTOS DE MI CASA A ESPALDAS DE MI VECINO BARBERO! —grito. Ella le miro con miedo y dio un sorbito.
—¿C-como... como lo sabe?
N/A: Bfff... me ha costado este capitulo.
