Bueno aquí les traigo la última mini-historia ¡espero que les haya gustado!
Me divertí mucho escribiéndolas, aunque me tarde casi un año en actualizar, siento la tardanza :3

Pero bueno, aquí esta.

Gracias por leer.


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"Estaban a vísperas de navidad. Las cosas en funbari estaban muy tranquilas. Yoh entrenaba, y en medio de un descanso, revisó su correo. Promociones y revistas recibió, pero una carta le llamó la atención. Sonrió al ver que venía de su buen amigo Ren, quien lo invitaba a pasar las fiestas con él y los demás. Yoh sonrió y se adentró en la casa para decirle las noticias a su prometida, pero dudo un poco, pues a su chica no le gustaba asistir a tales reuniones.

"¿Anna?" Llamó Yoh a la rubia.

"¿Qué?" La rubia se encontraba acostada en el suelo mientras veía una novela. Ella giró su rostro para ver al castaño bajo la puerta con un papel en las manos.

"Ren nos ha invitado a pasar la navidad con ellos y los demás, estaba pensando si te gustaría ir" Yoh le dijo.

"No gracias" Anna dijo simple y se volvió a ver su novela.

"Pero Anna, hace mucho que no los vemos" Yoh trato de convencerla.

"Puedes ir tu, yo no tengo problemas en quedarme aquí sola"

"La fiesta será mañana, aquí está la dirección por si la necesitas" El castaño suspiró y dejó la carta en la mesa de café.

Dicho eso, se retiró de la habitación. La rubia apagó el televisor, tomó la carta suspirando, y salió de la habitación para tomar un poco de jugo, pero se detuvo cuando escucho al castaño hablando solo. Levantó una ceja y miró por la entrada de la cocina a Yoh hablando por teléfono. Suspiró y se volteó para caminar hacia su cuarto, pero se quedó en su lugar al escuchar su nombre ser hablado.

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"Todo va muy bien, gracias" Yoh sonrió, Horohoro le hablaba por la otra línea y le pregunto si asistiría a lo de Ren, a lo cual Yoh suspiró.

"No lo sé, es que Anna no quiere ir y yo no la quiero dejar sola en Navidad" Horohoro le dijo que en cierto modo entendía a Yoh, ya que él tampoco dejaría a su hermana sola, menos en Navidad. Así que se despidió y le deseo feliz Navidad por si no iban a la fiesta, Yoh sonrío y le deseo lo mismo.

"Si, mando mis mejores deseos, adiós" El castaño colgó suspirando. Abrió el refrigerador y comenzó a sacar unas cosas para hacer la cena.

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Anna había escuchado la conversación y mordió su labio. En silencio, subió a su habitación y se sentó en su cama, dejando la carta en la mesa de noche. Tomo un libro, lo abrió y comenzó a leerlo en silencio.

El tiempo pasó y el cielo oscureció. Faltaba poco para que Yoh le hablara para que fuera a cenar. Todo estaba muy tranquilo hasta que sintió una presencia en su habitación, la cual hizo que apretara el libro que sostenía en manos.

"¿Que es lo que haces tú aquí?" Anna le gruñó al intruso.

"Solo quería visitarte, querida Anita" El shaman de fuego le sonrió mientras aparecía en frente de la cama.

"Pues ya puedes irte" Anna le dijo secamente mientras volvía su vista al libro.

"Anna, Anita, pronto será navidad ¿qué haces?" Hao le preguntó mientras se acercaba a ella.

"Leyendo"

"Habrá una fiesta en casa del idiota de Ren, todos estarán ahí ¿porque tu estas aquí sola?" Le preguntó mientras se sentaba en el borde de la cama.

"¿Me has estado espiando?" Anna lo miró amenazadoramente y dejo su libro a un lado.

"Tal vez" El shaman de fuego sonrió con picardía, pero se quejo en dolor al recibir un golpe en la cara.

"Aléjate ya" Anna le dijo de mala gana.

"Que te paso Anna, antes amabas la navidad" Hao la miró un poco…triste.

"Eso fue hace mucho" Anna tomó su libro para continuar leyéndolo, haciendo que Hao suspirara.

"Tienes que aprender a dejar ir el pasado-

"Para vivir en el presente y esperar el futuro, si lo sé" Anna lo miró por unos segundos para después suspirar y continuar leyendo.

"Pero parece que aun no sabes cómo empezar" Hao pensó por un momento y tronó sus dedos cuando una idea se le vino a la mente "Te ayudare en algo"

"¿Qué?" Anna lo miró confusa.

"Esta noche, serás visitada por tres espíritus. El espíritu de la navidad pasada, la navidad presente y la navidad futura" Hao le dijo sonriendo y se encaminó a la ventana. "Deja que ellos te enseñen y escúchalos"

"¿Por qué debería de escuchar a unos espíritus?" Anna le preguntó con indiferencia.

"Escúchalos Anita" Hao le sonrió por última vez y desapareció por la ventana. Anna se le quedo mirando hasta que desapareció.

"Estúpido" Murmuró ella.

"Anna la cena esta lista" La voz de Yoh la llamo desde la cocina.

La rubia bajó y cenó con el castaño. La conversación fue poca y no se relacionaba para nada con la navidad. Terminando, cada quien se fue a su habitación para descansar.

Anna estaba mirando el techo, había silencio, demasiado. Solo se escuchaban las manecillas del reloj moviéndose. La rubia no sabía que mas hacer, pero no podía conseguir el sueño. Pasaron los minutos y de pronto, la ventana se abrió de golpe, dejando entrar el aire helado de la noche.

"Pero qué demonios" Anna se levantó y cerró la ventana. Frotándose los brazos por el frio que invadió su habitación, la rubia se volteo para regresar a su cama, pero se detuvo al ver a un familiar espíritu samurái en frente de ella. "¿Y tú qué haces aquí?"

"Perdóneme, doña Anna" Amidamaru se disculpó mientras sudaba frio "Pero Hao me amenazó para que viniera"

"Tú eres el espíritu de la navidad pasada" Anna levantó una ceja incrédula.

"Me dio una placa" Amidamaru le mostró una pequeña placa que decía:

"Espíritu del pasado"

"¿Que vas a mostrarme?" Anna bufó molesta ante la situación.

"Por favor" Amidamaru le ofreció un brazo para que la rubia lo tomara. La rubia suspiró resignada y tomó su brazo. Amidamaru la llevó hacia la ventana y la abrió de nuevo, haciendo que el frío viento del invierno los invadiera. La nieve entró, seguida de una luz azul que los envolvió por completo. Anna cerró los ojos al sentir una clase de vértigo en el estomago.

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"Llegamos, 6 años atrás" La voz de Amidamaru la hizo abrir los ojos y mirar con ojos abiertos el lugar donde se encontraba.

"La casa Asakura" Murmuró la rubia, soltando el brazo del espíritu, la rubia caminó hacia la casa y miró por una de las ventanas. La sala estaba decorada con adornos navideños. Los ancianos Asakura estaban ahí, junto con los padres de Yoh, una joven Tamao y unos cuantos parientes lejanos a los cuales Anna ignoró por completo y poso su mirada sobre un joven castaño sirviéndose ponche.

"Esta fue la primera fiesta de navidad que tuvo con la familia Asakura" Amidamaru le dijo, también viendo por la ventana.

Anna no dijo nada, solo se dedico a mirar como la anciana Kino salía de la habitación y regresaba con una versión joven de ella.

"Su nombre es Anna Kyoyama, mi aprendiz y futura esposa de Yoh Asakura" Dijo Kino a la familia.

"Buenas noches" La joven Anna hizo una reverencia, mostrando respeto ante la familia. Los familiares la aceptaron y la fiesta continúo igual de aburrida.

Los ojos de la rubia se suavizaron cuando vio a un joven Yoh buscar con la mirada a alguien en la habitación. Vio cuando sus ojos se abrieron al reconocer a cierta persona, y seguirla, pues la chica que el joven Yoh estaba buscando, salió a tomar un poco de aire al porche.

La joven Anna había salido silenciosamente de la reunión, y se dirigió al porche, donde se sentó y cerró los ojos en meditación, pero esta duro poco cuando una voz la llamó.

"Anna" La joven Anna abrió sus ojos para ver a un joven Yoh acercándose.

"Yoh" La joven lo miró confundida "¿Por qué no estás adentro con tu familia?"

"Pues, es un poco aburrido y…te vi salir sola" El joven Yoh sonrió inocentemente, por lo que joven Anna giró la cara y sonrió un poco.

"Se cuidarme"

"Lo sé" El joven Yoh le dijo y sus mejillas se enrojecieron "Pero quería pasar tiempo contigo… ¿puedo?"

"Ya que" La joven Anna cerró los ojos mientras el joven Yoh sonreía y se sentaba a su lado. Ambos permanecieron en silencio por un largo tiempo. Hace más de 1 año que no se veían, dado que Yoh regreso a funbari y Anna comenzaba a entrenar con su abuela.

"¿Como estuvo tu año?" Preguntó el joven Yoh después de un tiempo.

"Estuvo bien" La rubia respondió y después de unos minutos habló "¿Y el tuyo?"

"Aburrido, si no estoy en la escuela estoy entrenando" El joven Yoh reprochó con un puchero.

"Que flojo eres ¿Y así quieres convertirte en mi esposo?" La joven Anna rolo los ojos.

"Aun tengo un largo camino" Yoh dijo mirando al cielo, donde alcanzo a ver una luz moviéndose "¡Oye mira, es una estrella fugaz!"

Sonaba un poco infantil, pero al estar los dos juntos, en aquella noche buena, bajo el cielo estrellado y una estrella fugaz, ambos se concentraron en pedir un deseo.

"¿Que deseo pediste?" Le preguntó el joven Yoh.

"Es un secreto" La rubia le dijo calmadamente.

"Vamos dime y yo te digo el mío" El joven Yoh la animó y la rubia parecía dudarlo.

"Tu primero"

"Deseé… poder estar contigo" Yoh dijo sonriendo y sonrojándose, lo cual dejo a Anna mirándolo con un poco de ternura, pues aun no se acostumbraba a aquellos sentimientos.

"Yoh"

"Y tú que pediste" Le preguntó, tratando de que el momento no fuera tan embarazoso.

"Que se te cumplieran todos tus deseos" Dijo la rubia, casi susurrando.

"Ya se cumplieron" El joven Yoh tomó la mano de la rubia en la suya, haciendo que ambos se sonrojaran y giraran sus rostros para no ver al otro, pero no dieron señales de mover sus manos. Era un momento tan lindo entre los dos futuros esposos, y fue lamentablemente interrumpido.

"Aquí están, es hora del brindis" Yohemiles dijo desde la puerta del porche. Ambos jóvenes se levantaron de golpe y entraron dentro sin dirigirse una mirada. Pero Yohemi había visto todo, y solo los miro entrar con una sonrisa. Una vez dentro, todos sostenían copas en las manos.

"A la salud de mi familia" Yohemi hablo, y dirigiendo una mirada hacia todos los miembros de la habitación, deteniéndose levemente sobre la rubia quien se encontraba a lado de un nervioso Yoh "Toda mi familia"

"¡Salud!"Todos brindaron.

"Eran buenos tiempos" Mencionó Amidamaru mientras veía a la familia Asakura.

"Si" Anna sonrió levemente.

"Regresemos" Amidamaru le ofreció su brazo nuevamente y Anna lo tomó. Una vez más se vieron rodeados por una luz azul y cuando la rubia abrió los ojos de nuevo, ya se encontraba en su habitación.

"Llegamos" Amidamaru le hizo una reverencia y se alejó hacia la ventana "Buenas noches Doña Anna"

Anna lo miró hasta que desapareció. Frunciendo el ceño, se dirigió hacia su cama y se acostó boca arriba para mirar el techo. ¿En verdad había viajado al pasado? Todo aquello parecía más bien un sueño. Aunque debía admitir, haber visto aquello le recordaba algunos buenos momentos que vivió con la familia Asakura. Pues ellos la aceptaron sin preguntar sobre su pasado y la hicieron sentir como parte de la familia.

Eran buenos tiempos…

Tan concentrada estaba en sus pensamientos, que no se dio cuenta que alguien más había aparecido en su habitación. Y fue solo cuando alguien encendió una vela que hizo que todo el cuarto se iluminara, la rubia se levanto con ojos muy abiertos.

"Y ahora que" Murmuró sorprendida ante la intrusión, pero frunció el ceño al ver el espíritu del guerrero Chino sosteniendo una alumbrante vela "¡Bason!"

"Este…bueno…em…hola" El pobre espíritu estaba tan nervioso que hasta temblaba por lo que la rubia le fuera a hacer, pero Anna solo cerró los ojos y se llevó una mano a las sienes.

"¿Hao también te amenazo, verdad?" Le preguntó con fastidio, a lo que el espíritu chino bajo la cabeza derrotado.

"Si" Dijo pesadamente.

"Ese desgraciado" Anna entrecerró los ojos indignada.

"En verdad, el quiere ayudarla" Bason le dijo tímidamente.

Anna suspiró, ya se las arreglaría con el shaman de fuego, pero por ahora, había una situación por atender.

"Enséñame lo que tenga que ver" Le dijo mientras se levantaba de la cama. Bason le ofreció su brazo, el cual la rubia aceptó. En vez de salir por la ventana, la pequeña llama de la vela que sostenía Bason incremento su resplandor, haciendo que ambos fueran rodeados por una luz amarilla.

Anna parpadeó cuando la luz se apago. Pasar de algo oscuro, a tener una luz cegadora, para volver a estar en un lugar oscuro no era nada agradable.

El leve olor a refresco y palomitas con mantequilla llego a ella. Abrió los ojos y levanto una ceja al ver el lugar en donde se encontraba.

"¿Un cine? ¿Enserio?" Preguntó ella incrédula. Juraba que si este era un plan de Hao para aprovecharse de ella, lo acecinaba. Bason solo se encogió de hombros.

"Tome asiento" Le pidió amablemente y le paso unos lentes.

Resignada, y rolando los ojos, la rubia tomo los lentes y se sentó en la mitad de la sala. Total, no había nadie, así que tenia la sala para ella sola.

"Según el folleto, debe utilizar este control remoto para ver la película" Bason le dijo mientras le entregaba a la rubia un pequeño control.

"Bien, empecemos" Dijo Anna presionando un botón rojo.

Las luces se apagaron, Bason flotaba a lado de ella y la rubia se colocó las gafas justo a tiempo como la "película" comenzaba a rodar.

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Unos villancicos navideños se escucharon al momento en que la imagen de un enorme árbol de navidad adornado con regalos aparecía en la pantalla grande.

"Hola" Apareció en letras negras sobre la pantalla. "Esta usted viendo navidades presentes. Presione siguiente para continuar"

Anna tuvo un tic en el ojo ante la situación. Sin duda, solo Hao era capaz de sacarla de quicio tan fácilmente. Pero sin más, presiono un botón, y las letras desaparecieron.

"A continuación, usted está por ver las navidades presentes a su alrededor. Presione siguiente para cambiar"

Una vez más, la rubia presiono un botón. Las letras desaparecieron al igual que la imagen, dejando solo atrás unos suaves villancicos.

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"No hay nada que hacer…mi vida no tiene sentido" Horohoro murmuró. Su ropa estaba sucia y holgada, y su apariencia se encontraba descuidada. Se encontraba acostado en un campo sin flores con una expresión de aburrimiento.

.siguiente.

"¡SÁQUENME DE AQUÍ! ¡SOY INOCENTE, les digo, INOCENTE!" Chocolove lloraba detrás de los barrotes mientras meneaba una taza por los aires. El pobre estaba usando un traje naranja y sus lágrimas habían creado un charco bajo sus pies, pero ningún guardia le hacía caso.

.siguiente.

"Hola dulce señorita, le molesta si la acompaño" Ryu le dijo melosamente a una joven un poco menor que él. Y para el horror de los presentes, la chica se sonrojo y acepto con una sonrisilla tímida.

siguiente!.

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En las calles de Inglaterra, las personas caminaban y los carros andaban. Pero deteniéndose más de cerca, en cada poste o pared disponible se encontraba un papel con la foto de Lyserg y un anuncio de ~Se busca~ seguido de un numero telefónico.

.siguiente.

"Estúpidos bastardos, no merecen estar en mi presencia" Murmuró Ren tétricamente. El se encontraba en lo alto de un rascacielos usando una larga capa negra y sus fríos ojos inexpresivos se fijaban en los humanos de abajo.

.siguiente.

"No hay tiempo para relajarse, tengo que estudiar" Se dijo Yoh a si mismo mientras leía rápidamente un libro. Traía su cabello recogido hacia atrás y estaba usando unos anteojos para leer. Estaba sentado en un escritorio lleno de notas, papeles, libros y un examen con la más alta calificación.

.~pausa~.

"Haber si entendí" Dijo Anna después de comer un puño de palomitas, las cuales había obligado a Bason a traer. El espíritu solo se encontraba bebiendo un refresco y miraba la pantalla muy atento a lo que sucedía.

"Horohoro es un vago, Chocolove está en la cárcel, Ryu es un Casanova, Lyserg está perdido, Ren es aun más bastardo de lo normal e Yoh es un nerd en la escuela" Anna meneó la cabeza, incuso mencionándolo soñaba bizarro, en especial el último clip, pues Yoh nunca, nunca, usaría unos anteojos para leer. Además, sus calificaciones eran demasiado mediocres.

"¿Qué más? solo falta que el enano de Manta ya no sea tan enano y que Hao sea el Shaman King" Anna se cruzo de piernas y le dio siguiente al control.

La película siguió rodando y una vena de frustración apareció en la frente de la rubia por lo que vio.

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Manta estaba MÁS alto y sonreía tímidamente mientras levantaba un cartel que decía "1.56m" (aka su estatura)

Al otro lado, Hao se encontraba parado en toda su gloria con una luz resplandeciente sobre él, y sostenía un cartel que decía "Shaman King Hao ;)"

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"¡Oh, por favor!" Anna exclamó.

"Vera señorita Anna, alguno de los chicos perdieron mientras que otros tomaron diferentes rumbos dado a ciertos acontecimientos" Le informó Bason.

"¿Y eso es mi culpa?" Preguntó la rubia indignada.

"Puede ayudar a cambiar sus destinos" Le dijo el espíritu. La rubia meneó la cabeza y continúo viendo la película.

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Las chicas estaban en un centro comercial, pero para sorpresa de la rubia, ellas pasaron por tiendas de ropa sin detenerse o siquiera fijarse en ellas.

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"Las chicas ya no son unas locas por las compras, eso sería bueno" Murmuró la rubia.

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La siguiente escena se enfocaba en un cuarto blanco de hospital, en donde un pequeño niño africano se encontraba en la cama, con un doctor viéndolo tristemente y una enfermera casi llorando a su lado. El monitor que marcaba los latidos del corazón del pequeño eran muy lentos.

.pausa.

"Opacho esta…muriendo" Murmuró la rubia sin poder creérselo. El pequeño apenas era un niño, tenía un futuro por delante, no podía morir.

"Si las cosas no cambian…todos esos destinos se cumplirán, incluyendo el del pequeño" Bason le dijo suavemente.

"¿Y qué hay de mi?" Pregunto la rubia. El espíritu hizo una señal hacia el control, y la rubia presiono el botón para continuar la película.

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La escena cambio al panorama de una playa, y acostada en una hamaca, se encontraba la rubia disfrutando de un licuado. Tranquilidad, era lo único que su expresión decía.

Y de pronto, la imagen desapareció, dejando solo un fondo navideño, donde los créditos comenzaron a rodar.

"Usted acaba de ver, navidades presentes.
Para volver a ver, favor de presionar el botón verde.
Para salir, presione el botón azul"

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Bufando, Anna presiono el botón azul y se quito las gafas. La pantalla se apago al tiempo en que las luces se encendían.

"Ya es tarde, hay que regresar señorita Anna" Bason le dijo ofreciéndole su brazo. Anna se levanto y lo tomó. El espíritu sacó la vela de nuevo, y de un suave soplido, la llama se prendió. La luz brilló intensamente, rodeándolos en un resplandor amarillo.

Cuando aquella cegarte luz desapareció, Anna abrió los ojos y se dio cuenta que estaba de vuelta en su habitación.

"Buenas noches, señorita Anna" Bason se despidió alejándose un poco de ella y desapareció cuando apago la vela.

Una vez más en la oscuridad de su habitación, la rubia se tumbo en la cama. Qué locura estaba viviendo, sin duda esto tendría que ser nada más que un sueño. Cerró los ojos, tratando de volver a dormir, pero tan pronto estuvo por tocar el mundo de Morfeo, una ráfaga helada voló por la habitación.

La rubia se levanto y miró alrededor. No había nada ni nadie, pero el cuarto se encontraba realmente helado que hasta la rubia podía ver su propia respiración. Miro a su mesa de noche, en donde el despertador se encontraba y se fijo en la hora.

"Son las 11:30" Media hora para navidad

"Estúpidas patrañas de Hao" Frotando sus brazos para adquirir calor, la rubia caminó hacia la ventana, la cual se encontraba cerrada así que no sabía por qué hacia tanto frío. Afuera estaba oscuro, no había gente ni movimiento. Con las intenciones de regresar a la cama, la rubia se volteo para caminar, pero ni un paso dio cuando se dio cuenta de que había alguien más en la habitación

"¿Eres el espíritu de la navidad futura?" Preguntó con curiosidad, pues aquella figura se encontraba usando una larga capa negra y su rostro estaba escondido por ella. La figura no hablo, tan solo asintió.

"¿No vas a hablarme?" Anna se cruzó de brazos, y frunció el ceño cuando la figura meneó la cabeza en señal de negación.

"Bien, entonces enséñame lo que tenga que ver para acabar con esto"

La figura encapuchada se acercó a ella lentamente hasta quedar de frente. Sin decir una palabra, la figura alzo un brazo. La rubia dio un paso inconscientemente hacia atrás, pero la figura jamás la tocó. La figura tan solo la envolvió con su capa de un rápido movimiento. El mundo dio vueltas por unos segundos y cuando la rubia sintió que la figura se apartaba de ella, abrió los ojos, solo para encontrarse con un lugar muy familiar.

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Un escenario magnifico de montañas nevadas, y si no fuera por la historia de su pasado, la rubia lo miraría con admiración.

"El Monte Osore" Dijo la rubia con un leve titubeo "¿Porque me has traído aquí?"

La figura no halo, esta tan solo apunto hacia la derecha. La rubia siguió la dirección y sus ojos se tornaron blancos por la sorpresa, al ver que debajo de un pino, se encontraba una pequeña lápida. Con curiosidad, la rubia camino hacia ella. Había algunas flores en señal de visita, y a pesar del frío que hacía, se conservaban vivas.

Se arrodilló junto a la tumba, y con dedos temblorosos; por el frío o por la inquietud que sentía, la rubia movió las flores un poco, pues tapaban el nombre en la lapida. Pero una vez visto, deseó nunca haberlo hecho.

"No…"

Escrito en piedra, se encontraba el nombre del pequeño niño africano. Si lo que había visto anteriormente era cierto, entonces este era el futuro del pequeño.

"El no puede morir… ¡as algo!" La rubia le pidió a la figura, pero esta se rehusaba a hablar. Frunciendo el ceño ante la actitud despreocupada del espíritu de la navidad futura.

"Cámbialo" Le ordeno.

"…" El espíritu movió su mano, creando una pequeña ráfaga de viento. Anna se estremeció por el frío, pero su respiración se entrecortó al ver que el nombre había cambiado. Y ahora era mucho peor.

La lapida llevaba su nombre.

De un salto, la rubia se levanto, pero no pudo dar ni un paso, cuando el suelo se abrió. Ahogando un grito, la rubia cayó por la grieta, pero con sus manos se aferró al borde con desesperación. Trataba de salir, pero no podía, era como si algo la estuviera jalando. Pero abajo solo había llamas esperándola.

Ante la difícil situación, los pensamientos de Anna giraban en torno a los sucesos que había presenciado. No quería que ocurrieran, no quería que las cosas cambiaran.

"Ya basta" Habló la rubia. La figura encapuchada, el espíritu de la navidad futura se encontraba parado enfrente de ella, viéndola.

"¡Solo llévame a casa! ¡No más!" Exclamó Anna.

La figura se agachó y tomó las manos de la rubia. Por un segundo, pensó que la ayudaría, que la sacaría de ahí, pero para su sorpresa, la figura removió sus manos, haciendo que perdiera su agarre y cayera, a donde las llamas la esperaban.

Gritando, la rubia trato de sujetarse pero le era imposible. Pronto las llamas la consumieron, y lo último que vio, fue la figura encapuchada desaparecer en un estallido de plumas negras.

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Anna se levantó de golpe. Mirando alrededor, suspiró al ver que se encontraba a salvo en su habitación. Se llevó una mano a su frente y trató de reducir el dolor de cabeza que se estaba formando. La luz del día entraba por la ventana, la cual se encontraba abierta.

Frunciendo el ceño, la rubia se levanto de la cama, y de un fuerte golpe, cerro la ventana. Sueño, realidad o pesadilla, no dejaría que aquello se cumpliera, estaba segura.

"No quiero que eso pase" murmuró cerrando los ojos, pero un golpe en la puerta le llamo la atención.

"¿Anna estas bien? Escuche ruido" La voz de Yoh preguntó desde el otro lado de la puerta.

"No es nada" Le dijo la rubia.

"De acuerdo, el desayuno está listo"

"Enseguida bajo"

Anna espero hasta que los pasos del chico desaparecieran para poder soltar un largo suspiro. Después de una relajante ducha, la rubia bajó y fue a la cocina donde el castaño estaba sirviendo comida en dos platos. Comieron tranquilamente, hablando levemente sobre lo agradable que estaba el clima a pesar de ser invierno. La rubia notó con una sonrisa interna, como Yoh jamás menciono nada sobre la fiesta, ni siquiera para preguntarle a qué hora debería regresar.

Terminando de comer, Yoh recogió las cosas y lavo los platos bajo la mirada de la rubia quien tomaba una caliente taza de café. Cuando acabo, Yoh se dirigió al patio, pues era ahí donde entrenaba bajo las órdenes de Anna. Espero y espero, pero la rubia nunca llego. Confundido, regreso a la cocina, justo para ver a la rubia terminar con su café.

"¿Hoy no habrá entrenamiento?" Pregunto Yoh un poco nervioso.

"No puedo dejar que me vean en una fiesta con mi pareja sucia y con aspecto de muerto" La rubia le dijo mientras caminaba hacia las escaleras.

"¿Fiesta?" Preguntó Yoh confundido. Parpadeó un par de veces hasta que las palabras de la rubia hicieron conexión con su cerebro y su expresión se iluminó "¡¿Vamos a ir a la fiesta?!" Exclamo anonado.

"¿Oh prefieres entrenar hasta tarde?" Preguntó la rubia con una ceja levantada.

"No, no está bien" Respondió Yoh rápidamente.

"Prepárate, partiremos en dos" Dijo la rubia subiendo las escaleras y se dirigió a su cuarto. Aun era temprano, no más allá de mediodía, pero debían viajar hasta china y estaba segura que el avión se tardaría en llegar. Siempre era lo mismo.

Llegando a su habitación, cerró la puerta y se recargó en ella.

"No puedo dejar ir el pasado tan fácil" Dijo suspirando, sabiendo que alguien la estaba escuchando.

"Pero eso no significa que no quieras vivir en el presente" Hao le sonrió. El shaman de fuego se encontraba cómodamente acostado en su cama, leyendo el libro que la rubia estaba leyendo la noche anterior.

"Hn" Anna meneó la cabeza y se dirigió a su armario para buscar un vestido que ponerse esa noche. Saco mucha ropa y aun así no encontraba que ponerse. Por un segundo, sintió un escalofrió correr por su espalda al pensar en que las chicas le habían pegado sus mañas con la ropa. Pero apartó aquel pensamiento para dirigir su atención a los dos vestidos que sostenía en manos. Uno era rojo carmín, mientras que el otro era blanco como la nieve.

"El rojo se vería hermoso, el blanco es demasiado inocente para ti" Hao le dijo. Una vena de frustración apareció en la frente de la rubia, y se giro para ver al shaman de fuego con una expresión de ira.

"¡Sal de aquí pervertido!" Exclamó enojada mientras le aventaba cosas para que se fuera. Hao rió ante la reacción de la rubia, y con una sonrisa, desapareció. Una vez sola, la rubia bufó y miró el vestido rojo con cautela.

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Tres horas más tarde, (si, ambos se habían tardado más de lo acordado), Yoh se encontraba en el borde de las escaleras vistiendo un traje de vestir. La corbata mal atada, y el saco un poco arrugado, pero sin duda, tenía un aspecto guapo y muy de Yoh. Escuchó el ruido de una puerta cerrándose y miro hacia las escaleras.

"¿Anna?" Llamó a la rubia.

"En seguida bajo"

Yoh se volteó y tomó una gran cantidad de aire. Estaba nervioso, casi nunca salían a ese tipo de reuniones, al menos los dos juntos. No sabía por qué la rubia había cambiado de opinión, pero estaba tan feliz de poder pasar la navidad con Anna y todos sus amigos como para importarle.

"Okay, Yoh relájate, no hay nada por el cual estar nervioso, solo es una fiesta, sí eso" Se dijo a si mismo mientras asentía, sin darse cuenta que Anna había bajado las escalares y se encontraba detrás de él, viéndolo con burla pues era obvio que el chico estaba tan emocionado al igual que nervioso.

"¿Terminaste de hablar solo?" Pregunto la rubia con una ceja levantada.

"Si-" Yoh se giró hacia la rubia y perdió el aliento cuando la vio "T-te-te ves hermosa"

"Gracias" Anna sonrió levemente, sus mejillas enrojeciéndose por la mirada embobada del castaño hacia ella, pero se giro para tomar un abrigo negro que colgaba de la perchara antes de que Yoh lo viera.

La rubia no vestía algo extraordinario. Tan solo llevaba puesto un vestido rojo hasta la rodilla, con unas medias y botas negras. No collares, no maquillaje. Era solo algo simple, pero para los ojos del castaño, era realmente divino.

Yoh se coloco una bufanda y miro a la rubia con una enorme sonrisa.

"¿Nos vamos, dulce señorita?" Le preguntó mientras le ofrecía su brazo. Anna tan solo rolo los ojos, pero lo tomó y juntos caminaron hacia la salida.

Yoh volteó disimuladamente para darle pulgares arriba a Amidamaru, quien le devolvía el ademan con una sonrisa.

Después de muchas horas después…

Los dos por fin llegaron a la mansión de Ren. Ya era de noche, y la fiesta ya había empezado, pero es que no fue su culpa. Salir con una hora de retraso, tomar el taxi equivocado, que retrasaran su vuelo, llegar a China solo para perderse en dos minutos y tomar tres taxis que los llevaran hacia la mansión de Ren, sin mencionar que se detuvieron a comer en un restaurante.

Si…nada de eso fue su culpa.

Pero por fin habían llegado. El mayordomo abrió las puertas y tomó los abrigos de los dos jóvenes, y les señalo que caminaran hacia el salón principal, que era donde se llevaba a cabo la fiesta. Tan pronto como las puertas se abrieron, las miradas de todos se centraron en ellos.

"¡Miren!" Exclamó Pilika alegremente.

"¡Yoh! ¡Anna!" Todos se acercaron para recibir a los dos con felicidad, pues hace más de unos meses que no se veían.

"¡Que alegría verlos!"

"Señorita Anna, debo decir que se ve preciosa" Ryu la aduló con corazones en los ojos, a la cual la rubia solo levanto una ceja. Yoh en cambio, sonrió 'inocentemente' y paso un brazo por la cintura de la rubia.

"Si, si, ya pueden dejar de mirarla" Escuchando la amenaza oculta bajo la tranquila voz del castaño, Ryu se alejó. Después de eso, los chicos, incluyendo Yoh, invadieron la mesa de bocadillos mientras que la rubia fue secuestrada por las chicas.

"¡Anna, pero que hermosa te ves!" Pilika le dijo sonriendo. Ella llevaba puesto un traje de Mamá Claus. Jeanne uno de sus vestido lolita, muy elegante, debía admitir la rubia. Tamao traía una falda rosa y una blusa blanca, su sonrojo de timidez siempre estaba presente y esa no era una excepción. Y por último, Jun traía un elegante vestido negro con un collar de perlas.

"Por fin sales del negro, Kyoyama" Se burló la peli-verde con una sonrisa alegre.

"Tú no te ves tan mal, Jun" Respondió la rubia.

"¡Señorita Anna!" Una vocecilla exclamo, y en segundos, la rubia se vio abrazada por las piernas por un pequeño niño con un gran afro "Señorita Anna, Opacho está muy feliz de verla"

"Hola Opacho" Anna sonrió de medio lado, pero eso fue suficiente para que el pequeño sonriera enormemente.

Y así, la velada continuó.

Hubo risas y gritos, cenaron una deliciosa comida navideña e incluso hubo hasta regalos.

Fue una navidad que todos disfrutaron.

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"¡Es la mejor historia que he escuchado!" Pilika dijo mientras se secaba las lágrimas. Los demás solo aplaudieron ante la historia.

"No es para tanto" Anna murmuró cruzándose de brazos.

"Hubieras escogido el vestido negro que tienes guardado debajo de tu cama" Dijo Yoh calmadamente, haciendo a todos abrir los ojos en blanco o sonrojarse.

"¡Yoh!" Anna se puso un poco colorada.

"Que, es lindo" Yoh murmuró con una sonrisa inocente, pero Anna tan solo le dio un golpe que hizo que el pobre castaño cayera al piso.

"¿Y me dices ami pervertido?" Hao miro a Anna con una sonrisa picara.

"Discuten por un vestido ¡yo tuve que usar una estúpida nariz roja!" Horohoro apunto hacia su nariz con enojo.

"¡Pues al menos tú no te vestiste de ratón!" Exclamó Ryu con desagrado.

"Nariz roja, ratón, yo tuve que usar un horrible disfraz verde ¡VERDE!" Gritó Ren frustrado.

"De acuerdo tu ganas" Murmuraron los chicos, excepto uno.

"¿Tienes algo en contra del color verde?" Pregunto Lyserg con una sonrisa.

"No Lyserg, como crees" Ren rolo los ojos, pero su comentario estuvo lleno de sarcasmo. Antes de que una discusión comenzara, surgió una pregunto que inundo la habitación en silencio.

"Y…" Dijo Fausto calmadamente "¿Quién era el espíritu de la navidad futura?"

"Yo no"

"Ni yo"

"Yo tampoco"

"Um…." Todos se miraron ente sí, pero nadie en aquella habitación había tomado el papel como el espíritu de la navidad futura, lo cual dejaba un gran misterio por resolver.

"Que extraño" Dijo Horohoro mientras revolvía su cabello.

"Si"

"¡Oigan muchachos miren!" Exclamó Manta mientras apuntaba hacia la ventana.

"¡La nieve se detuvo!" Exclamaron todos.

"Y miren la hora" Apunto Pilika hacia el reloj, el cual marcaba las 12 en punto.

"¡Feliz navidad!"

La velada transcurrió normal~ si se podría llamar a eso normal. Cenaron un enorme pavo, de donde salió, nadie tuvo idea, pero se lo comieron con gusto. Hubo pastel y ponche, se cantaron unos villancicos e incluso abrieron los regalos.

Anna se recargo sobre la ventana y miro a todos en la habitación con una leve sonrisa.

Chocolove y Horohoro seguían cantando a todo pulmón, las chicas estaban jugando un juego de mesa, excepto Jun quien le estaba pinchando las mejillas a Ren, el cual se encontraba sonrojado. Aparentemente, el shaman chino le había regalado un collar a su querida hermana, y ahora se arrepentía de ello pues la peli-verde no dejaba de molestarlo por ello, claro que ambos se encontraban felices.

Fausto y Elisa bailaban sin importarles el ruido que había en la habitación. Los chicos por su parte estaban sentados en la sala, bromeando y platicando sin parara. Incluso Hao, estaba tan tranquilo que no le importaba el ruido a su alrededor, el tan solo estaba disfrutando las galletas que estaba comiendo.

Sin duda, todos habían formado una extraña, pero unida familia.

Yoh viendo a la rubia distraída, se acerco con una sonrisa traviesa.

"¿Hey Anna?" La rubia volteo, solo para ser sorprendida por los labios del castaño sobre los de ella.

"¡Yoh!" Exclamó ella en voz baja para no llamar la atención de los demás, pero sus mejillas habían adquirido un color rosado.

"Estas parada bajo un muérdago" Yoh le dijo con una sonrisa mientras apuntaba a la pequeña plantita que colgaba arriba de ellos.

"Tonto" Murmuró la rubia mientras se dejaba abrazar por el castaño.

"Feliz navidad Anita" Le dio Yoh a su oído.

Felicidad y calma era lo único que podía sentir la rubia, y sin más, devolvió el abrazo y recargo su rostro en el hombro del castaño.

"Feliz navidad Yoh" Susurró la rubia, haciendo que la sonrisa de Yoh se agrandara.

"¡Y que el shaman King los bendiga a todos!" Opacho exclamo alegremente.

Y así la historia llego a su fin.

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¡Feliz Navidad!

Merry Christmas!