-¿Rinoa?-alguien sacudió mi hombro-¿Qué haces aquí?

-¿Dónde estoy?-me costaba abrir los ojos.

-en el pórtico…

-¿Quién eres?

-Squall-mis ojos se abrieron de par en par al escuchar su nombre. Me sobresalté.

-¡¿Qué haces aquí?!

Me miró confundido.

-¿debería preguntarte lo mismo?-separé mi mirada de sus ojos y me di cuenta que estaba recostada contra una pared. Aun era de noche, así que no pudo haber pasado mucho tiempo desde que me quede dormida.

-oh….-recordé el porque estaba en el jardín en ese momento-¡¿Qué ocurrió con Galbadia?!

-se retiraron…venían a preguntar algunas cosas…nada de luchas-su voz sonaba tranquila mientras se recostaba contra la pared en la que yo me encontraba. Había grandes ojeras en sus ojos y estos parecían distantes-no parece muy cómodo dormir en un lugar como este ¿no te parece?

Estaba impresionada del extraño cambio que había ocurrido con Squall desde esa tarde. Su voz seguía siendo prepotente y su mirada fría, pero había algo de calidez en su alrededor. Mi mirada se desvió hasta el piso, al parecer no podía hacer otra cosa cuando estaba con el.

-creo que no….-y quedamos en silencio. Para cuando me di cuenta, noté que Squall tenia los ojos cerrados, creí que estaba dormido pues no parecía ni siquiera respirar-¿no parece muy cómodo?-susurré y solté una risita tonta.

-no en realidad-me asusté al escuchar su voz-pero necesito descansar…solo un poco…

Lo observé detenidamente durante el tiempo en que estuvimos sentados, no se si fue poco o mucho, la verdad es que no parecían pasar los segundos al lado de Squall. El emanaba un extraño sentimiento de tranquilidad en mí, pero también podía sentir su cansancio, y mis parpados pesaron en ese momento:

-será mejor que vayas a dormir-me dijo aun sin abrir los ojos-mañana tienes clases ¿no?

-no….creo que no….

Abrió sus ojos rápidamente y estos se clavaron en los míos, aun inexpresivos:

-¿Por qué no?

-creo….creo que me iré del jardín-escondí mi rostro en mis rodillas-creo que equivoqué al venir aquí-lo mire sonriente-disculpa…se que esto no te interesa-me levanté lentamente-iré a empacar…

-que tonta eres-dijo en voz fría-has lo que desees…supongo que no es asunto mío-se levantó también-pero por lo menos déjame ayudarte a empacar.

Estaba encolerizada, ¿acaso el quería que me fuera? "por supuesto que lo desea, ya te dije que eres un estorbo" no había manera de defenderme ante eso. Yo no servía para nada. Nos dirigimos a mi habitación en silencio, yo ni siquiera me atreví a mirarlo, no quería sentirme enojada con el por haberme dicho lo que sentía hacia mí, aunque halla sido de una manera indirecta:

-entonces-rompió el silencio tan pronto como abrí mi habitación-¿Por qué te vas?

-creí que no era asunto tuyo-respondí fríamente, intentando controlar mi mal humor.

-no…pero por laguna razón deseo saberlo… ¿puedo?-no pude evitar mirarlo. Sus ojos se veían hermosos cuando rogaba. Mi mirada se perdió en ellos mientras entraba a la habitación, esta vez intenté esconder mi rubor, pero me fue imposible.

-no creo pertenecer a este lugar-respondí mientras abría los cajones del closet. El no dijo nada-nunca he sabido porque ningún lugar al que voy no parece se mi lugar…a veces me siento…

-sola-terminó la frase. Lo miré sorprendida, estaba recostado en mi cama con sus brazos detrás de su cabeza y su mirada se perdía en la ventana de mi habitación-como si todo fuera perfecto…y tu dañaras el paisaje-me pareció que estaba hablando para si mismo.

-así es-me arrojé a la cama y el se sentó a mi lado-siento como si todo estuviera mejor si tan solo yo no existiera…

-pero existes-dijo con voz torturada-y eso es lo que mas te duele…

-¿Cómo lo sabes?

-¿Qué cosa?-parecía perdido cuando le hable.

-todo lo que siento…

No me respondió. Nos dedicamos a empacar en silencio hasta que yo me detuve:

-tal vez mi casa tampoco sea el lugar que deseo-rompí el silencio-tal vez no haya un lugar para mi…

-claro que lo hay-respondió rápidamente-pero es cuestión tuya encontrar ese lugar…

Me paralicé al escuchar sus palabras, pero sentía miedo de que si le preguntaba algo, tal vez se enojaría conmigo. Recosté mi cabeza al closet, no se si estaba llorando, mi mente estaba muy lejana a mi cuerpo. Pero de repente un extraño aura frio me rodeó y yo reaccioné. Squall me había encarcelado entre el closet y su cuerpo, recostando sus manos en el primero; pero no podía verlo, mi cabeza continuaba recostada y ahora algo mareada por su aliento frio en mi cuello. Parecía que se estaba conteniendo de algo, vaciló:

-solo desearía que no fuera este lugar-y su aura escalofriante desapareció. Salió de la habitación si esperar ninguna pregunta de mi parte, aunque me encontraba demasiado enojada para reaccionar.

Me recosté en mi cama y finalmente me dormí de nuevo….

A la mañana siguiente, desempaqué mis cosas de nuevo y me dirigí a clases común y corriente. No quería darle el gusto a Squall de irme y dejarle el camino libre, y mucho menos ahora que sentía una extraña atracción hacia el, algo que jamás había sentido, pero que no podía explicar con palabras. Decidí no desayunar con miedo de encontrarme con el, y almorzar en el patio ya que no pude soportar el hambre; pero fue detestable cuando lo vi sentado contra un árbol mirando hacia el océano, me recordó el incidente del día anterior. Pensé en dar la vuelta y volver al comedor, pero para entonces ya se había dado cuenta de mi presencia y tuve que acercarme a el:

-hola-me saludó, parecía estar de buen humor aquel día.

-hola-sonreí involuntariamente "tonta, tonta, tonta" me dije- ¿Cómo estas?

-¿Cómo estas tu?-preguntó con voz completamente despreocupada.

Miré la bandeja de comida.

-supongo que bien.

-¿supones?-me alegró saber que parecía demasiado interesado en el asunto.

Bufé y me senté a su lado sin permiso alguno, pero el no pareció molestarse por ello aunque su mirada permanecía en el océano, como siempre:

-esta bien….aun no estoy segura si deseo quedarme aquí o no-respondí en tono de puchero.

-nadie te esta obligando a quedarte-su voz de nuevo era fría. Respondí con mala cara.

-no…nadie me esta obligando, pero tampoco me están evitando que me quede aquí-me defendí-¿o si?

Me miró sorprendido por unos instantes y sonrió, tan deslumbrante como la primera vez:

-no…supongo que no

-¿supones?-dije con una mueca. Y su sonrisa se expandió provocándome una aceleración del corazón casi imparable.

-si…por lo que he podido notar no tienes muchos amigos en tus clases...

-¿Cómo lo sabes?

-bueno….siempre estas con los chicos y no pareces hablar con nadie mas.

-me agradan.

-a mi también.

Silencio.

-¿Por qué siempre miras el océano?-le pregunté en un intento por cambiar el tema.

-me tranquiliza.

-ohhh….-que difícil me estaba resultando mantener una conversación con el, no parecía tener algún tema interesante para el que me levanté para retirarme, pero me di cuenta que no había tocado mi comida y de hecho ahora ya no tenia hambre-¿quieres mi almuerzo?

Miró la comida con cierto desagrado:

-no, gracias.

-de acuerdo-di un paso para retirarme.

-Rinoa- volteé sin pensarlo.

-¿si?-me estaba mirando de una manera extraña, pero fría.

-nada.

La siguiente clase fue una perdida de tiempo, no podía pensar en nada mas que no fuera en el, en sus ojos y sobre todo en su sonrisa. En la biblioteca fue lo mismo, aunque estaba esperanzada porque el pasara por allí "tal vez no es de los que leen" pensé y salí a caminar por los pasillos intentando encontrarle pero no fue así. El resto del día la pase con Selphie, quien parecía extrañamente interesada en mi vida de un momento a otro; disfruté mucho la hora de la cena porque Irvine empezó a molestar a Zell con la bibliotecaria, a quien ahora que conocía, me parecía muy agradable y también parecía muy interesada por Zell.