Cuantos Cuentos Cuento.
Chokehold
Photoshoot
Después de cenar, pregunte si podía ayudar a levantar la mesa y arreglar la cocina, Esme, al principio, se opuso por ser la 'invitada de la casa', pero luego de decirle que ya me consideraba parte de la familia – y aparte que las familias normales hacen eso – no tubo objeción alguna al mirarme con su hermosa sonrisa.
Lamentablemente, tuve que llevar todos los platos.
Perdone eso por que no sabían el pequeño problema de que era excesivamente torpe…
…pero no sabía si ellos me perdonarían cuando viesen su hermosa vajilla italiana en el piso hecha añicos.
Trate de tomar todos de una vez para que el viaje del comedor a la cocina fuera solo uno.
Groso error.
En el intento fallido de hacer malabares con mi equilibro y mil platos encimas de mis manos, aparte de tener la concentración máxima de ir por la alfombra sin resbalarme. ¡Oh!, ocurrió. Se me callo toda la vajilla italiana.
Para mi suerte, Esme estallo en carcajadas al igual que Carlisle, seguramente estaban pensando en el viejo refrán de 'rompe, paga', para su hija adoptiva.
– Bueno Bella, tu madre nos había dicho que eras un tanto especial en parte del equilibro – dijo dulcemente – ahora entiendo por qué.
Escondí la cabeza entre mis hombros mientras me sonrojaba, Alice, Emmett, Jasper y Rosalie se reían y Edward ya estaba listo para sacar otra foto más a su colección de 'Bella: un desastre mortal'
– Y bueno, todavía no te hemos explicado las reglas de la casa - Dijo Carlisle, cuando por fin paraba de reírse.
¿Reglas?, ¿existe reglas?, ¿Qué?
Al ver mi mudez empezó a explicarme
– Bueno, cada vez que alguien quiebra algo, en esta case se hace un especie de… 'penitencia'. – Rió alegre.
– ¿Penitencia? – Pregunte, elevando una de mis cejas.
El asintió con la cabeza.
– Pero, un integrante de la familia tiene que elegir tu penitencia – sonrió, mofándose de mi mala suerte – Y esta vez le toca a…Edward, si no me equivoco.
El anunciado sonrió maquiavélicamente y todos, al fin y al cabo, se rieron de mi mala suerte. Trate de ignorar su vista mirando a Carlisle, pero el también se reía.
– ¿Qué quieres que haga, Edward, Bella? – Preguntó Esme, mirando cariñosamente a su hijo.
El pareció meditarlo un rato, perdiéndose en su misma mirada, mirando a Alice pero sin mirarla hasta que al fin levanto su vista y le hizo un gesto a Esme para que se acerca a él, ella llego, poso su oído cerca de la boca de Edward y el le susurro algo intangible para mis oídos. Cerca de un minuto, Esme levanto su cara con una sonrisa de felicidad en su rostro y me miro a mí.
– Lo sabrás mañana: es secreto – me guiño el ojo.
¡Vaya!, ¡Una penitencia-secreta!, ¡Wu!. – Puse los ojos en blanco.
– Pero por ahora, vamos a la cocina y aprovechas de limpiar los platos con Alice.
Asentí y Alice se levanto de la mesa, Esme dijo que ordenaría 'mi' desorden junto con los demás ya que fue bastante catastrófico, mientras yo con Alice lavaríamos la losa que logro salvarse de mi estupida caída. Acordamos que ella lavaría y yo secaría.
– No te preocupes por la penitencia – Dijo Alice, poniendo un tema de conversación casual para aminorar la carga de trabajo con amena platica – Seguramente será algo muy pobre por parte de Edward, el no sabe hacer 'buenas' penitencias.
Quise preguntar lo que significaban las 'Buenas' penitencias, pero me contuve sabiendo a lo que se refería.
– ¿Edward sabe hablar? – Pregunte como si nada. Alice sonrió.
– Si a lo que te refieres con que si sabes hablar, pues si. Pero, rara vez habla, muy pocas veces habla, es solo cuando quiere o paso algo muy grave como para que este callado. Pero sé que a ti te va hablar, llámalo una 'visión' pero estoy segura que te llevaras de maravilla con él. Al principio parece raro, pero es una persona de lo más normal con sueños y ambiciones, entre los suyos, esta convertirse en un gran fotógrafo.
– Creo que lo será – le aseguré, y me sorprendí al ver que lo decía con toda la naturalidad del mundo.
– Lo sé, y para eso te necesita.
Deje de secar el plato. ¿Ella también sabia de…?
– Hoy me contó que ya había encontrado su musa, me reí al principio, pero de cierta menera tiene razón. Para encontrar a una musa, esta persona tiene que tener un don, aparte de tener belleza, claro.
Puse los ojos en blanco
– Yo soy cualquier piltrafa, no soy exactamente una musa, ¡Ni siquiera sé posar delante de una cámara!.
– ¡Eso, eso es lo que justamente te hace especial!, tus poces, tus caras, eso es todo lo que le inspira a Edward para poder fotografiarte. ¡Tus poses son naturales!, solo hoy ya ha sacado más de treintas fotos cuantos estabas durmiendo.
¿30 fotos cuando estaba durmiendo?, ¿tengo el sueño demasiado pesado para no darme cuenta cuando Edward enfoca su Flash de otra galaxia encima de mi cara?
– Vaya – respondí.
– Y solo en un mes puede sacar esa cantidad de fotos, casi siempre al día saca una.
– Ya veo.
Después de media hora más de platica, gracias a Alice supe las normas básicas de la casa Cullen y también como sobrevivir en esta, como por ejemplo, nunca reírme de un chiste de Emmett, ser natural con Rosalie, nunca entrar después de las seis de la tarde al taller de Jasper ya que a esa hora le da su 'atacaso artístico' y siempre llamar a la puerta de la habitación de Edward antes de entrar.
Alice se despidió de mi alegando que mañana tendría que madrugar, no quise preguntar por que y se fue, estaba secando el ultimo plato de la vajilla cuando Edward entro por la puerta principal, y gracias al cielo sin su cámara. Me estaba preguntado ya si aquel aparato grafico nuca se lo quitaba de sus hombros, ni siquiera para dormir.
Termine de secarlo, me acomode para guardarlo en una repisa que estaba bastante arriba, y para mi suerte, Edward me ayudo a subirme a la silla, sujetándome de la cintura para no caerme, como todo un caballero.
– Gracias – le sonreí, cuando me dejo abajo en la cerámica, el me devolvió la sonrisa.
– De nada – Me respondió.
Me costo volver a respirar luego de que el saliera por la puerta, con aquella sonrisa que sabría que me volvería adicta.
Edward, había hablado.
Su voz era especial, mágica, enterciopelada. Con razón no hablaba. ¿Siempre tendría aquellos sentimientos cada vez que le me dirigiese la palabra?, ¿Por qué Edward me hablaba cuando estábamos únicamente solos?, ¿no quería hablarles a su familia?, ¿Por qué yo era su musa?, ¿Por qué me sacaba fotos?.
Desperté de mis pensamientos y supuse que ya era hora de acostarse y dormir, Salí de la cocina apagando la luz, camine hacia la escalera y les desee buenas noches a todos los presente de la habitación, quienes eran Jasper y Alice, viendo una película romántica de los años ochenta. Un musical seguramente.
Subí las escaleras y no había nadie en mi camino, tal vez todos se fueron a acostar. Entre a mi pieza, fui a mi closet para sacar mi pijama y me dirigí al cuarto de baño, me tome un pequeño baño más que nada para refrescarme, luego me cepille el cabello, me lave los dientes y me dormí con mi cabello escurriendo de agua por la almohada.
.
.
– ¡No!, así se ve perfecta – murmuro Alice, gruñí.
Imagine que esto era un sueño, pero al parecer el chillido de Alice me despertó, no tenia ánimos todavía de abrir mis ojos, y Alice se dio cuenta de ello.
– Bella, no habrás los ojos, por favor, cuenta hasta…un millón
Volví a gruñir.
¿Qué estaba haciendo Alice, en mi habitación, una madrugada del día sábado?, trate de girarme ignorando su comentario, pero un fuerte chillido me obligo a quedarme inmóvil en mi lugar, muy a mi pesar pude abrir uno de mis ojos y pude ver todo borroso, lo volví a cerrar y bufe molesta.
– ¡Bella!, me costo bastante que quedaras asi, así que te pido por favor que no te muevas en una media hora.
Ok, aquello lo podía hacer, permanecer inmóvil en mi mullida cama sin hacer nada por media hora.
¿Por qué tendría que permanecer así? – Me debatí mentalmente.
Mis ojos se abrieron como platos y me senté en la cama, lo primero que vi fue a Alice en la habitación, vestida formalmente, y luego a Edward, listo para sacar una foto. Vi que Alice estaba preparada para gritar con todas sus fuerza, pero al rato se resigno y puso los ojos en blanco, se dio media vuelta y miro por la ventana, bufo molesta. Edward mientras tanto, tenía una pequeña mueca de felicidad en su rostro.
Luego me mire a mi, mi cabello no estaba desordenado, si no más bien peinado y ondulado, cayendo como cascada por debajo de mis pechos. Mi ropa no era mi simple pijama regalón, si no mas bien fina tela de Italia, satén. Moví lentamente mis manos al espejo que estaba al lado mió, y me di cuenta que estaba levemente maquillada. ¿Todo esto lo había hecho Alice mientras estaba dormida?, luego, finalmente, me di cuenta que tenia una pequeña corona incrustada en las raíces de mi cabello.
¡Dios!, debería dormir como tronco para no sentir a Alice vistiéndome – me impresione.
La rabia se vino encima mió.
– ¡Alice Cullen! – Chille, levantándome torpemente de la cama, y me di cuenta que el satén me llegaba hasta los tobillos, era un vestido rojo, muy estilo Maria Antonieta – ¡¿Qué diablos me has hecho?!
Ella rió por debajo y se dio media vuelta para encararme.
– Pues bueno, quería ver como te quedaba mi nueva moda Maria Antonieta, y pues, ¡Tu cuerpo es perfecto!, te queda como anillo al dedo. Como Rose es demasiado flaca, este traje le queda colgando, pero a ti, ¡Dios!, mírate.
– ¿Estas insinuando que soy gorda? – le pregunte, cruzándome de brazos.
– No, para nada, me has entendido mal – sonrió – Rosalie es la anoréxica.
Mis ojos se abrieron a más no poder.
– Literalmente – agrego después de un rato, observando animosamente mi expresión.
Suspire.
Un flash ataco mi cara por primera vez en el día, y algo me dijo que no sería la última vez de esta velada. Las dos nos dimos vueltas y Edward miraba por la lentilla de su cámara digital como había salido la foto, sonriendo. Puse los ojos nuevamente en blanco e inconscientemente me lleve las manos a la corona
– ¡No! – Me grito Alice, abalanzándome encima mió - ¡Esto cuesta caro niña!, tiene incrustaciones de diamantes
¿Qué tiene incrustaciones de qué…?
Me arrastro hacia mi baño y me di cuenta que tenia todo un Kit profesional estilista. Me senté en el retrete y volvió a peinarme con sumo cuidado, Por la puerta pude ver como Edward tenia todo un equipo fotográfico preparado, pero de vez en cuando, movía algunas luces, pantallas blancas, y enfocaba su cámara en el trípode. Al ver que lo miraba con tanta dedicación, me devolvió la mirada y luego volvió su mirada a su cámara, deslumbrándome otra vez con un flash.
Me sonroje levemente pero apostaría dinero que no se vio con todo el maquillaje que tenia puesto en mi cara, Edward avanzo hacia nosotras, le mostró la foto a Alice y ella asintió contenta, lo mire con duda y no me mostró la foto, bufe molesta y el se marcho.
– ¡Esta vivo! – Grito maquiavélicamente Alice, ahogue un gemido.
Sentí como esparcía algo parecido a una laca de cabello por encima de mis buques y me pedía por favor que cerrara los ojos y me tapara la cara para que no se corriera el maquillaje, creo que al fin pude despertar completamente.
– ¿Es esta la penitencia? – Pregunte, mirando el reflejo de Alice por el gran espejo de mi baño.
– No para nada, la penitencia es… - Miro a Edward fugitivamente y luego se acerco a mi oreja – El te va a invitar un helado en Seattle.
– Oh, no me parece tan malo…
– ¡SHHHH!- me calló, colérica, mire por el rabillo del ojo a Edward y el parecía aburrido contemplando el paisaje.
Arreglo algunos detalles de mi vestido, pero cuando acabo, lo vi igual que antes, suspire, seguramente Alice era una de las personas a las que se les reconoce como 'perfeccionistas'. Me di una última mirada en el espejo, maravillada. Aquel reflejo era una Maria Antonieta, no una Bella Swan del siglo veintiuno.
– Solo tienes que hacer que duermes, como antes – Me dijo Alice, cuando las dos salimos del baño, apunto a la cama y me volvió a mirar – Si puedes, trata de quedarte dormida…¡Y por nada del mundo habrás los ojos! – Me reclamo.
Me acosté suavemente en la cama, teniendo miedo de arruinar el traje que Alice había confeccionado tan dedicadamente. Ella se modio el labio inferior para no gritar, al tiempo que me ayudaba a ingresar a la cama sin caerme. Cuando acomode mi cabeza encima de la almohada de seda, ella me tapo suavemente con las sabanas también del mismo material.
– ¿Qué horas es? – Pregunte con aire distraído.
Ella dejo de arroparme y saco su celular último modelo del bolsillo trasero de sus vaqueros. Apretó unos botones tan rápidamente como cuando los chinos mandan mensajes de texto y la pantallita se ilumino rápidamente.
– Nueve de la mañana – Me dijo, dejando su celular de nuevo en el bolsillo trasero de sus vaqueros.
¿Ella se habrá despertado a las cinco de la mañana solo para aceptar el capricho de su hermano mayor o por que realmente quería saber como me quedaba su moda del siglo diecinueve?, me ponía en duda sus intenciones, ya que el vestido no se notaba en todas las sabanas de seda en las que me hallaba sumergida.
– Ahora, cierra los ojos – Me dijo, mientras acomodaba mi cabello encima de la almohada. Le hice caso y Alice seguí acomodando mi cabello en la almohada y cerca del área del cojín.
De repente, el sueño se me vino encima otra vez, los sábados tenia como costumbre despertarme a medio día, no a la hora como un día normal de instituto. Relaje mi músculos y me prepare para dormir, pero escuche el flash de la cámara de Edward otra vez encima mió. Gruñí.
– ¡Bella!, no gruñas – Me reclamo Alice, desde un Angulo de la habitación que no pude descifrar.
Relaje mis expresiones faciales y pensé que solo era un rayo, no el Flash psicópata de Edward encima mió, de todas formas, mi 'auto-convención' no me ayudo demasiado. Después de ese Flash, varios destellos luminosos atacaron mi cara, cabeza, cuerpo, cabello sin parar. Escuche como Alice daba saltitos alegres y golpeaba divertidamente las palmas de sus manos, murmurando siempre '¡Esa esta perfecta!', supongo que gritándole a Edward.
Cuando acabe, supe que ya había pasado por lo menos media hora, y seguramente había sacado 2 GB de mi cabeza. Cuando pude escuchar el no-sonido de su cámara fotográfica, abrí los ojos, suspire cansada.
– ¿Listo? – Pregunte, cuando me sentaba en la cama y bostezaba cansada.
Ni Alice ni Edward me contestaron, si no más bien, miraban entretenidos las fotos de la cámara de Edward, mirando por la gran pantalla digital, murmurando cosas como 'Esa esta bien' o 'no me gusto la luminosidad'.
Me aclare la garganta y Alice fue la primera en mirarme con una gran sonrisa
– ¿Terminamos? – Murmure feliz.
– Este photoshoot, si – Y luego volvió su vista a la pantalla digital de la cámara.
– ¿Photo-qué? – Pregunte, poniendo los ojos en blanco. ¿De verdad me miraban con cara de manejar lenguaje fotográfico?
– Sesión fotográfica, en inglés – Murmuro Alice con monotonía.
– ¿Y cuantos 'Pohotshut' tenemos que hacer?
- Photoshoots – Replico Alice con una sonrisa – son treinta, vas en veintinueve.
Sé que me desmaye encima de mi cama.
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Me senté a 'desayunar' a medio día, para mi suerte, mis grandes amigos realizaron dos Photoshoots y me hicieron deletrear la palabra correctamente más de cinco mil veces. Tanto así que me la aprendí en francés, italiano, coreano y chino-mandarin. Cuando baje, Emmett con Rosalie comían un panqué con miel y Carlisle leía el periódico responsablemente. Me senté y el bajo el periódico para dedicarme un 'bueno días' para retomar su lectura.
– Esme esta regando las flores – Murmuro Emmett, al lado mió, yo asentí, omitiendo la estupida pregunta de '¿donde esta Esme?'
Tomamos un desayuno normal, al poco rato llego Jasper y empezó a interrogarme, llamando la atención de todos los Cullen.
– ¿No tienes novio? – Me pregunto, al mas puro estilo de Sherlok Holmes, solo le faltaba una linterna y ponerla por debajo de mi mandíbula.
– N-no…
– ¿Has tenido un novio en tu vida?
– Si cuenta en jardín de infantes – puse los ojos en blanco, Emmett estallo en risa junto con Alice.
– ¿Tienes 'amigos con ventajas' en el instintito?
Casi vomite la leche que se encontraba en mi boca, Emmett no pudo más y su carcajada fue más sonora.
– ¡Claro que no!, no soy fácil – Exclame enojada.
– ¡No me malinterpretes!, solo pregunto por curiosidad
Todos los Cullen asintieron con la cabeza.
– ¿No tienes ningún pinché-pololo-andante?
– ¿Pinche-pololo-qué?
– Andante, un amigo, mitad pololo, mitad nada serio, si no más bien quedan como amigos – Me explico Alice.
– Se besan en las fiesta, lugares publico, etc – Aporto Rosalie.
– No…que yo sepa – murmure con nerviosismo
Todos exclamaron un 'oh' junto con Carlisle, para mi salvación, Esme llego con una sonrisa de lado a lado, con su delantal 'blanco' lleno de tierra y unos guantes jardineros, parecía haber salido del laberinto de Harry Potter y el torneo de los tres magos.
– ¿Estamos listo, cariño? – Le pregunto a Carlisle, el anunciado se giro hacia su esposa – ¿Le dijiste a los chicos el plan de hoy?
– ¡Oh claro! – Murmuro olvidadizo – Gracias, Esme – Le sonrió.
Doblo con cuidado el periódico y lo dejo encima de la mesa, frente a todas las miradas expectantes de sus hijos, incluida la mía. Bebió un poco de su taza de café y luego nos miro a todos con una expresión tranquila en su rostro.
– Bueno, vamos a salir en media hora más – Explico tranquilo, dando otro sorbo a su café, terminándolo por completo – Comeremos allá, daremos una pequeña vuelta, iremos a tu biblioteca Bella, por supuesto – Me dedico una mirada, y le asentí – y Después Bella podrá cumplir la penitencia que Edward le tiene preparado a Bella.
Sentí un escalofrió recórreme la espalda a pensar sobre ello. Tomar un helado con un chico normal es…normal. ¿Pero con Edward?...era…muy Edward.
Edward me dedico una sonrisa, y esta vez, todos los sentimientos de 'miedo' fueron expulsados casi como plaga de mi cuerpo, y me sentí reconfortada con su sonrisa, se la devolví casi inconscientemente. Solo me di cuenta que me había quedado 'pegada' cuando Esme me tomo del hombro muy cariñosamente, me levante de la mesa y me pude fijar que solo yo con Edward habíamos quedado atornilladas a nuestros asientos. Me levante sonrojada y me fui corriendo a mi pieza por un poco de dinero para los libros y ropa abrigada.
Eche mi I-pod, mi móvil, mi billetera y unos lentes de sol, solo por si acaso, ya que en Seattle no siempre esta oscuro como en Forks. Salí y fue casi corriendo al aparcamiento de la mansión Cullen y grande fue mi sorpresa al ver solo dos autos, Un volvo plateado y un Jeep negro. En el Volvo resplandeciente se hallaba Edward, me imagine que me estaba esperando, seguramente, me aguardaba un viaje bastante largo.
Notas Autora:
+ Muchísimas gracias por sus rewies, no puedo creer que le guste tanto esta historia como me gusta escribirla. ¡En el ultimo capitulo los rewies se duplicaron!, demasiadas gracias a todos ustedes, y por ello, este capitulo salio un pelin más grande que el anterior.
+ Ya volví de mi viaje asi que ya no tengo excusa para no actualizar, empezando de hoy, por supuesto. Y como siempre gracias a:
Maaarie
MiitzukoO-chan
Nonblondes
Shikita Malfoy Cullen
Lizzhy
LaviDx
Aradesh
Hik-y
x.-KTa-.x
¡Son demasiado importantes sus palabras para mi, demasiadas gracias!
Chokehold
