Autonomía binaria
Capítulo 3
Ventisca indomable
El tren había salido a la hora señalada, en el primer cruce que estaba en medio de los bosques fue que los mercenarios iniciaron el atraco; saltando de sus escondites en los árboles y cayendo sobre los vagones, eran en total de veinte; algunos infectados con el virus, otros más actuando a voluntad propia. Aunque este hecho no importa mucho, ante los ojos del gobierno y de los Irregular Hunters, todos son Mavericks por igual.
Los dispositivos de seguridad del tren se accionaron, las torretas de los vagones empezaron atacar sin cesar a los invasores, pequeñas compuertas se abrieron y de ellas salieron Bomb Bees, Jammingers y Sine Fallers, estos Mechaniloids no son muy fuertes pero en enormes cantidades, como en esta ocasión, llegan a ser bastante problemáticos, todos van en dirección de sus objetivos, agrupándose de tal manera que ninguno pueda escapar saltando o retrocediendo.
-¡Esta sí que es una enorme bienvenida! –exclama uno de los mercenarios corpulentos, tomando firmemente su mazo entre sus manos- ¡acabemos con estas basuras!
Los Irregulares se organizaron de tal forma que los más ágiles y quienes atacaban a distancia se empezaron a encargar de los Mechaniloids aéreos, mientras que los más fuertes y lentos se fueron directamente contra las torretas. Rifella dio un fuerte impulso en el aire con ayuda de las turbinas de sus piernas, pasando entre sus enemigos al realizar muy ágiles cortes con dagas sobre todos sus enemigos, se podría decir que era la más rápida de los mercenarios de ser que una Irregular de armadura rosada y cabello verde la superaba; sus ataques a base de alargadas navajas son realmente veloces, no solo eso, se mueve con la misma agilidad que la de un ninja. Como tiene un visor que cubre la mitad superior de su rostro, no se puede distinguir sus facciones, además de que apenas si pueden verla, siendo lo más característico de esta Irregular su alargada coleta verde que termina en espiral.
Por su parte, Iris se había quedado sobre los vagones, deslizándose entre los enemigos a la vez que varios cortes hacia enfrente, si no puede alcanzar a un mechaniloid, lo que tiene que hacer es realizar varios cortes en el aire con tal crear ondas de energía que logran alcanzarlos y también destruir algunas torretas, parece ser que su estilo de pelea es muy parecido al que tenía su hermano, con la diferencia de que es más lenta y hay veces en que falla sus ataques, una clara señal de que le falta más experiencia y entrenamiento.
Ya una vez libre el camino, los mercenarios esperan un poco, casi sospechando que pronto los guardias de la carga aparecerán. Al darse cuenta de que no hay nadie más, algunos deciden adelantarse hacia la locomotora, otros se dedican a perforar algunas cubiertas de los vagones. Mientras tanto, Iris decidió quedarse atrás al comenzar analizar todo el tren completo, Rifella descendió hasta quedar a su lado, llevando su zurda a un costado de su cabeza.
-Gaia ¿Qué has podido detectar?
-Parece ser que ya no queda nadie en el tren –la voz de Gaia se escucha un tanto infantil y a la vez calmada- lo único que queda son los bloqueos de seguridad en los contenedores
-Predecible –dice Rifella- lo mejor será emprender la retirada ahora que podemos, Gaia, encárgate de los…
-Está listo –dice Iris, girándose hacia la peliverde- ya me encargué de los bloqueos, en el penúltimo vagón están los chips que Hori quiere y algunos tanques de energía que podrían sernos útiles, solo que si vamos a tomarlos debe ser ahora
-De eso no hay duda –se escucha la voz de Nathan en la transmisión- de acuerdo, vayan directamente a ese vagón
-Me aseguraré de traerlas de regreso a la base en cuanto consigamos todo lo que necesitamos –dice Gaia.
-Ya escuchaste I…digo, Lycoris –dice Rifella- ahora prepárate, te daré un pequeño aventón
Rifella se eleva un poco en el aire, pasa sus brazos alrededor de los hombros de Iris, así que usando a máxima potencia sus propulsores, ambas vuelan a gran velocidad hacia el vagón señalado. La única de los mercenarios que pareció detenerse en cuanto vio esto fue aquella Irregular de armadura rosada. En cuanto ambas iban acercando a su destino, la reploid castaña extiende su brazo izquierdo con tal de hacer que su mano se vuelva un buster, sujetándolo con su diestra con tal de tener mejor precisión del tiro, así, cuando quedaron lo suficientemente cerca, el gran disparo de energía purpura se encargó de atravesar el casco sin ningún problema, el agujero es lo suficientemente grande para que ambas puedan descender al interior.
-Uff ese buster sí que es potente –dice la peliverde un tanto sorprendida- ¿por qué rayos no tengo uno de esos?
-Es aditamento experimental que el doctor decidió ponerle, no creo que te gustaría tener algo sin perfeccionar –dice Gaia- Iris, recuerda que solo tienes dos tiros más o cargarlo a su máxima capacidad con tal de disparar con el Dark Beam. Solo ten muy en cuenta que debes dejar que el buster se recargue para volver a usarlo
-El doctor me dijo sobre eso –responde la castaña, sonriendo levemente- no te preocupes, usaré mis ataques solo cuando sea muy necesario. En fin, creo que debemos empezar a llevarnos todo lo que necesitamos
-Ese campo de energía de los soportes hace interferencia con la señal, si quiero transportarlas hasta la base tenemos dos opciones: desactivarlo o coordinarme con Iris para que la señal sea lo suficiente fuerte.
-Voy más por la primera opción –dice la chica peliverde- andando
Las dos reploids caminan por el estrecho sendero que dejaban los apilados tanques de energía en sus soportes metálicos que emiten un campo de energía que impide que puedan ser teletransportados. Al fondo se ven unas compuertas cerradas por un candado electrónico que solo se abre al incrustar la clave en el panel, así que mientras Gaia hackea los mecanismos de los soportes, Iris fue directo al panel, presionando un botón de su visor con tal de hacer aparecer un teclado holográfico justo frente a ella, empezando a teclear con gran velocidad.
Mientras esto ocurre, cinco mercenarios que estaban en la locomotora ya estaban por hacerla cambiar de rumbo. No se esperan que una bomba cayera entre sus pies, emitiendo descargas eléctricas lo suficientemente poderosas que los noquean. Avanzando entre ellos estaba aquella Irregular rosada, quien se levanta su visor rebelando que no es otra más que Marino.
-Listo, chicos, me he encargado de la locomotora
Los tres Hunters pudieron escucharla claramente por medio de transmisión, estando realmente sorprendidos de oírla, no se esperaban que ella fuera aquel "contacto" del que Signas se refería.
-¿Marino? –dice X- pensé que habías dicho que tendrías una vida más honesta
-Jajaja vamos, X –responde Marino- ¿qué mejor forma de hacerlo si puedo ayudar de forma extra oficial a los Hunters?
-Esto se pone cada vez más divertido –la voz de Axl se llena de emoción.
-Basta de plática –dice Zero- ¿qué hay de los otros mercenarios?
-Están muy distraídos buscando su recompensa, aunque pienso que deben darse prisa, vi a dos que fueron directo al vagón donde las cosas más valiosas están guardadas, sospecho que no van a tardar mucho antes de que pirateen el sistema de seguridad, así que es mejor que aprovechen que tienen la guardia baja
-Entendido –dice X- nosotros nos encargaremos del resto
Los tres Hunters están ahora sobre un gran túnel hecho de roca esperando, en cuanto el tren lo atravesó, saltaron directamente hasta quedar sobre uno de los vagones, claro que esto alertó a más de uno de los Irregulares que aún estaban vigilando, siendo Axl quien se adelanta y empieza a disparar hacia sus enemigos con sus pistolas, logrando derribar a tres. El gran Maverick que sostenía su martillo se apresuró a dar un gran salto directamente hacia sus enemigos con los brazos a todo lo alto con tal de dar un muy potente golpe, siendo ese su gran error; X atacó con un disparo cargado que impactó de lleno en el pecho de aquel corpulento Irregular haciéndolo retroceder, por si esto no fuera poco, Zero completó el ataque impulsarse contra el enemigo haciéndole un corte transversal que lo partió en dos.
Por su parte, tanto Iris como Gaia dieron un grito ahogado en cuanto detectaron a sus enemigos.
-¡Rifella, Iris, tienen que salir de ahí! –exclama la pequeña navegadora- ¡X, Zero y Axl, jamás podrán contra ellos!
-¡Maldita sea! –Rifella aprieta con fuerza sus puños- estábamos tan cerca…
-¡No importa, ustedes tienen que salir de ahí! –dice Nathan- ¡es una orden!
-Capitán…-dice Iris- estoy a nada de abrir estas compuertas, le pido que solo me dé un poco más de tiempo
-¡No, Iris, esto no es algo que deba discutirse, tienen que salir ahora, corren un grave peligro estando ahí!
-Si ella tiene la completa ayuda de Gaia será mucho más rápido que acaben el trabajo -dice Rifella- trataré de distraerlos tanto como pueda. Honestamente me niego a salir con las manos vacías de aquí –esboza una sonrisa ladeada- además de que es momento de decirle "hola" a ese maldito rubio engreído
-¡Rifella, no lo hagas! –grita el capitán.
Sin decir nada más, Rifella corta la transmisión corre hasta quedar debajo del agujero del vagón y sale de él dando un gran salto, volando directamente hacia los Hunters. Estos últimos se estaban encargando de los mercenarios que habían decidido salir a luchar, claro está que aun siendo muchos no eran rivales para los elementos más fuertes de los Irregular Hunters, así que iban cayendo rápidamente.
-¡Zero, a tu derecha¡ –exclama Layer.
El reploid rojo no tardó en girarse a dicha dirección a la vez que se impulsa hacia un lado esquivando un tornado formado de viento cortante, lo mismo hicieron X y Axl. Rifella se impulsó directamente contra el reploid rojo, este muy apenas pudo actuar rápido e interponer su sable contra las dagas de su enemiga, al mismo tiempo que intenta plantar los pies sobre la superficie donde está ya que va siendo arrastrado hacia atrás por el impulso. X no pierde tiempo en comenzar dar una serie de disparos directamente con la chica de viento, así que Rifella se ve obligada a apartarse tan pronto como puede. Ahora era Axl quien se encarga de seguirla con ayuda de sus turbinas a la vez que la ataca, la reploid verde hace movimientos en zigzag a la vez que procura mantener su distancia entre ambos, tenía muy en mente que joven pistolero también domina el aire así que debe ser cuidadosa. Extrañamente Rifella se sentía muy emocionada de volver a enfrentarse a enemigos tan fuertes después de mucho tiempo, incluso tiene una gran sonrisa de emoción dibujada en el rostro, sin embargo, bien sabe que no debe caer en esta batalla, es momento de probar que tanto ha mejorado en todo este tiempo.
