Hola sempais :D, creo que nuevamente me he tardado un poco en actualizar el fic, pero he tenido un bloque y ciertos problemas al tratar de obligarme a sacar un poco más de ItaSaso en este capítulo, pero creo que lo he logrado OwO Así que aquí les dejo la conti.
Disfrutenlo!
=CAPÍTULO 4=
"Amar es destruir, y ser amado es ser destruido" Cassandra Clare, Cazadores de Sombras.
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Había un fuerte dolor en su ojo izquierdo, le palpitaba y su cabeza le dolía horrible. Todo era absoluta oscuridad. El silencio solo era roto por las ramas que pisaba al caminar en aquel bosque oscuro con sus pies desnudos. Jadeaba y le costaba respirar, todo su cuerpo temblaba y balbuceaba cosas sin sentido.
Itachi sentía miedo. ¿Qué es lo que había hecho? ¿Por qué los había matado? ¿Qué era él?
–¡Itachi!
El grito le perforo los oídos y le hizo caer de rodillas. Sintió que algo le escurría en la mejilla izquierda y se llevo la mano a ésta. Se limpió un líquido espeso. Al principio pensó que era una lágrima, pero después de que sus ojos se fueran acostumbrando a la penumbra, se dio cuenta de que era sangre.
Espantado se talló el ojo con fuerza. La sangre seguía manando.
–¡Itachi!
¿Por qué? ¿Qué es lo que había hecho? ¿Por qué lo había hecho?
–¡¿Qué hiciste, hermano?
Era la voz de Sasuke. Lo sabía perfectamente. Pero no podía ser él quién viniera gritando su nombre.
Sasuke. Había dejado tirado a Sasuke en medio de la calle, ahí donde antes había existido su familia. Ahí donde había vivido hasta esta noche.
–¿Por qué…Itachi?
Itachi gritó con todas sus fuerzas. Grito hasta quedarse afónico, y después de unos segundos se acurruco entre la tierra y las ramas, ahora lloraba. Sentía dolor. Había matado a su familia, a sus amigos. Los había matado en un arranque de furia. O quizá ni siquiera había sido eso.
Estaba solo. El viento movía las hojas de los árboles y provocaba un susurro aterrador. Itachi se cubrió los brazos con las manos mientras sollozaba. Minutos después se durmió.
Aquella noche se soñó sentado en un columpio, y alrededor de él la oscuridad y la soledad se ceñían sobre él.
Itachi abrió los ojos violentamente y se sentó de un salto en la cama. Jadeaba y su mirada recorría de un lado a otro la habitación iluminada por unos leves rayos de sol que se colaban entre la ventana.
Respiraba agitadamente y sus cabellos se pegaban a su rostro por el sudor. Ahí estaba otra vez, ese estúpido sueño que le atormentaba cada noche. Se recostó sobre la almohada una vez más y suspiro. Su mirada oscura se perdió en algún punto infinito del techo mientras trataba de acompasar su respiración y despejar la mente y el corazón.
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Sasori dejaba que el agua que salía de la regadera le recorría el cuerpo desnudo mientras él se quedaba quieto. Mantenía los dorados ojos cerrados y no pensaba en nada. Solamente quería que el agua le siguiera mojando durante un buen rato, y así lo hizo.
Incluso cuando cerró la llave se quedo con la cabeza gacha y los ojos cerrados. Percibía cada gota de agua correr entre sus brazos, en las piernas, el cuello. En todo el cuerpo. Le gustaba esa sensación. Le hacía sentir… liberado.
Sacó la mano entre las cortinas y cogió la toalla blanca. Se secó lentamente con ella todo el cuerpo. Y cuando por fin quedo seco, abrió un poco los ojos y se sujeto la toalla en la cintura para cubrir su miembro.
Salió de la regadera, tranquilo. Cogió otra toalla y comenzó a secarse el cabello.
Se sentía cansado e irritado. Todavía tenía muy presente en el corazón la muerte de Chiyo, pero su mente todavía no lo asimilaba, todavía quería que todo eso fuera un sueño. Pero el hecho de haber despertado en la casa de unos perfectos desconocidos, era señal suficiente de que nada había sido un sueño.
–Mierda– susurro mientras se miraba en el espejo del baño, en su pecho todavía tenía unos puntos rojos provocados por las agujas de Haku, aún le provocaban comezón –Como desearía que todo fuese un sueño.
Se acercó a la puerta para quitarle el seguro y salir en busca de la ropa que había olvidado en el cuarto donde se había quedado. Giro la perilla y se escucho el "clic" del seguro abriéndose.
En ese momento cayó dentro de la regadera el jabón y Sasori se escandalizo un poco. Era cierto que su sentido del oído estaba muy susceptible a los sonidos y eso le hacía sentir paranoia por cada ruido que se provocaba a su alrededor.
Miró el jabón en el suelo y se acercó a recogerlo. Cuando se agacho sintió la toalla bajar de su lugar, pero no le dio importancia. Aunque habría deseado hacerlo cuando la puerta se abrió.
–¡Cielos!– gritó Itachi mientras se quedaba pasmado viendo parte del trasero de Sasori. Sasori se enderezo, dejando caer el jabón de nuevo al suelo y giro a ver a Itachi –Yo…
–¿Qué estás haciendo?– grito Sasori mientras se ponía colorado y se cogía la toalla para asegurarse de que no bajara más –¿Es que no sabes tocar la puerta?
–Eh…
Itachi no lograba hacer que su cerebro funcionara, tan solo veía a Sasori semi mojado, con el pecho descubierto y con una toalla cubriendo sus partes nobles.
–¡Vete!– le grito Sasori rojísimo y corrió hacia la puerta, empujando a Itachi fuera del baño y cerrándole la puerta en las narices.
Itachi se quedo pasmado unos segundos antes de que Deidara llegara al lugar de los hechos.
–¿Qué paso, hum?
Itachi carraspeo y negó con la cabeza, se di media vuelta y camino de largo al lado de un confundido Deidara. Tobi llegó segundos después.
–¡Ah, Itachi san!– gritó el buen chico de manera inocente –¿Qué te ha pasado que estás tan rojo?
Itachi lo ignoro y siguió caminando hacia "su" cuarto.
Cuando Sasori salió, Itachi se metió inmediatamente a la ducha y se dio un baño (con agua fría, para bajar los pensamientos tan sucios que había tenido luego de ver a Sasori en aquellas condiciones) y bajo a desayunar algo.
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El desayuno fue demasiado silencioso entre los cuatro. Cada quién se limitaba a masticar sus rebanadas de jamón con queso, incluso Tobi estaba silencioso.
–Oye Itachi– llamó Deidara, él era el primero en romper aquel silencio en casi veinte minutos, Itachi lo miro –¿A qué hora nos iremos, hum?
–Después de desayunar.
–¿Qué?– casi grito Tobi –¡Pero Tobi todavía no se ha duchado! ¡Tobi no quiere estar sucio!
Los tres le miraron con una ceja levantada.
–Lo siento, Tobi. Pero ya hemos perdido mucho tiempo– dijo Itachi mordiendo su rollito y tratando de no cruzar mirada con Sasori –No podemos seguir con esto, vamos retrasados un día y medio.
Sasori miro a Itachi con las cejas arqueadas. ¿Habían perdido un día y medio para que él se despidiera de Chiyo? Parecía un poco ilógico pero a decir verdad, ¿no lo había llevado Tobi a un cementerio a enterrar los restos de Chiyo luego de que Haku los atacara?
Pero no era su culpa. Él no había pedido nada de esto.
–¡Yo también me quiero lanzar a un baño, hum!– gritó Deidara un poco molesto –Mientras tú andabas por ahí tomando duchas y durmiendo me la he pasado en vela para cubrir los alrededores, ¡No Quiero tener unas ojeras como las tuyas, hum!
Itachi lo miro con los ojos entrecerrados. Sasori curvó sus labios en una sonrisa.
–¿Y se supone que eso deba interesarme?– preguntó Itachi, ofendido.
–¡Claro que debe interesarte! ¡Tú me has mandado a cuidar las zonas y no he tenido ni tiempo de dormir ni de asearme, hum!
–No cuidaste bien los alrededores ¿no?– espetó Itachi –Nos atacaron, por si no lo recuerdas.
–Esa no ha sido culpa mía, hum.
Tobi se empezaba a preocupar de la salud integral y mental de Deidara al querer enfrentarse con Itachi. Sasori turnaba su mirada entre los dos interlocutores de la disputa.
–Por favor, quiero estar limpio, hum.
Itachi torció la boca.
–Oh vamos– intervino Sasori, haciendo que los otros tres giraran a verlo sorprendidos –¿De verdad es tan malo que se duchen? No quiero andar por ahí oliendo a sudor.
Itachi abrió la boca para protestar, y en eso vio como Tobi le lanzaba un brazo por los hombros a Sasori, estrechándolo contra sí, cerró la boca.
–Y así usted puede aprovechar para explicarle cosas a Sasori san y no perdemos tanto el tiempo– se limito a decir Tobi entre risas, Sasori lo miro confundido –¿No es verdad?
Sasori se encogió de hombros y bajó la mirada, ruborizado. Después de todo el incidente en el baño todavía no se le olvidaba.
–Como sea– dijo Itachi. Tobi y Deidara sonrieron –Entonces montó guardia. Pero no quiero que se tarden demasiado.
Y dicho esto, Itachi se tomó el resto de la taza de té que tenía enfrente, se puso de pie y salió de la cocina.
–¡Venga, la ducha me la pido primero, hum!– gritó Deidara, que sin perder tiempo se lanzó hacia el cuarto de baño, dejando a un Tobi confundido y aturdido antes de salir negando y suplicándole a su sempai que le dejara bañar primero.
La puerta de la entrada se cerró y Sasori la miro con indiferencia durante cierto rato. Frunció el ceño y se puso de pie, camino hasta la puerta y salió por ella, ignorando los gritos de ambos Akatsuki que peleaban por ser el primero en tomar un baño.
Al salir, la suave brisa le golpeó el rostro y le hizo estremecerse levemente. El día estaba oscuro y parecía que en cualquier momento caería una lluvia tremenda, pero por ahora simplemente la brisa era helada y movía las hojas de los árboles semi desnudos.
A pesar de solo llevar una sudadera negra muy ligera, Sasori no tenía un verdadero frío. Paseo la mirada por la desierta calle. A su nariz le llegaba un olor amargo y metálico.
–Deberías quedarte dentro– le dijo la voz de Itachi a sus espaldas y Sasori se giro a verlo, él estaba recargado en la fachada de la casa, cauteloso y pensativo –¿Qué necesitabas?
Itachi, pensó Sasori, en esos momentos se veía hermoso. Como un ángel oscuro que venía desde las tinieblas para causar sufrimiento, y al mismo tiempo hacerte sentir seguro con su presencia.
Sasori negó con la cabeza nerviosamente.
–No me pasa nada– le dijo con voz ronca –Solo… quería ir al panteón y visitar una última vez a mi abuela.
Itachi permaneció en silencio. Como sopesando las palabras de Sasori. Negó con la cabeza una vez y Sasori frunció el ceño.
–Obviamente no dejaré que vayas– le dijo Itachi con voz serena –Al menos no solo… A la mejor si te esperas a que tomen un baño esos dos y al irnos puedas verla.
Sasori negó enérgicamente la cabeza, esta vez con firmeza.
–Obviamente quisiera estar solo unos momentos.
Itachi suspiro cansado y cerró los ojos un momento.
–Te acompañaré, será una visita corta. Te dejare la distancia que necesites, siempre y cuando– abrió los ojos y miró a Sasori con severidad –Pueda ver todo lo que haces.
–¿Cómo esta mañana mientras me bañaba?– pensó Sasori enrojeciendo levemente. Itachi, que parecía saber el por qué también se sonrojo levemente, Sasori se aclaro la garganta y hablo con voz ronca –Si no me queda de otra…
Itachi asintió y comenzó a caminar por la calle. Sasori le siguió unos pasos atrás.
0*0*0
El panteón de aquel pueblo era bastante sencillo. Simplemente una especie de campo repleto de lápidas: grisáceas y la mayoría olvidadas, a las que cubría una capa de pasto y algunas telarañas.
Sasori paseo la mirada por todo el lugar, tratando de ubicar el lugar exacto dónde habían dejado Tobi y él a su abuela. Itachi le seguía con pasos sigilosos y extremadamente elegantes, en silencio. Entonces por fin, ubicando el lugar, Sasori se metió las manos en los bolsillos y echó a andar más rápido hacia una montaña de tierra desnuda, donde había una pequeña pared de mármol que Tobi le había pedido a Deidara que hiciera, con el nombre de Chiyo.
Itachi se detuvo inmediatamente, como si ver a Sasori hincándose sobre la tumba aquella fuera un momento íntimo en el que no le correspondía estar. Se limitó a ver las tumbas que estaba a sus pies.
Ahí había un tal Matsumoto, nacido hace unos ochenta años y muerto hace unos veinte. Ahí había una lápida cuyo nombre no era más que un simple trazo ya borroso. Al otro lado había una mujer llamada Mikoto. Itachi abrió los ojos mientras su estomago se encogía. Las ganas de vomitar de pronto eran abrumadoras.
Volteo a ver a otro lado, y camino unos metros alejados de la lápida. Se sentó sobre el pasto amarillento y se quedo mirando el cielo durante un período de tiempo que se le antojo eterno.
Cerró los ojos, olvidándose de que ahí también estaba Sasori. De pronto hubo un cambio en su interior, hubo algo que hizo clic en su mente, apretó los ojos y luego ya no sintió que estuviese en aquel panteón.
–¡Itachi! ¿Qué hiciste?
Itachi miraba sus manos, estaban blancas y limpias como siempre. Por alguna razón estaba descalzo, se miro una y otra vez, su pijama estaba manchada de sangre. Bajo sus pies estaban su padre y su madre, tumbados uno sobre otro en un charco de sangre.
–¿Por qué, Itachi?
La voz de Sasuke era su tormento. La pregunta se la repetía una y otra vez, pero su cerebro no le ofrecía ningún tipo de ayuda para poder articular alguna palabra. Algún pensamiento coherente.
Todo dentro de él estaba trabajando demasiado rápido. No recordaba nada de lo que había pasado durante los últimos minutos, solo sangre y gritos.
–¡ITACHI, padre y madre han…!
Han muerto. Sí. Los he matado. Pensó Itachi con todo el cuerpo temblando. Con el ojo izquierdo punzándole con fuerza.
Y todo empezó a dar vueltas, Itachi empezó a girar sobre su propio eje una y otra, y otra vez. De pronto se detuvo. Sasuke lo miraba con una expresión de terror indescriptible en la mirada, de sus pequeños y brillantes ojos negros, tan parecidos a los suyos, manaban lágrimas a chorros. Parecían cataratas. Todo el poco color de su rostro había desaparecido.
Sasuke cayó de rodillas. Seguía mirando a Itachi.
–¿Por qué… Itachi? ¿Qué fue lo que… hiciste? ¿Hermano?
Itachi sabía que había matado a sus padres. No sabía por qué.
Nuevamente la escena cambió. Seguía corriendo dentro de un bosque, las ramas y las hojas secas crujían bajo sus pies. Lloraba, y temblaba. Cayó de rodillas y se abrazó con sus manos mientras las tinieblas lo cubrían. Y cerraba los ojos.
Al abrirlo ahí estaban unos ojos amarillentos. Era Orochimaru. Le estaba sonriendo.
Y ahora formaba parte de la vida de un cazador. Formaba parte de ese odio, de ese dolor. ¿Y Sasuke? Itachi solo podía preguntarse dónde estaba Sasuke. Alguna vez, en el futuro, al tratar de causarle dolor a alguien había sentido lo que esa alma sentía. ¡Sasori! Sí. Había sentido su dolor, y por alguna razón, ahora recordaba haber sentido ese mismo dolor en Sasuke.
Y ahora se hallaba como siempre, sentado en un columpio solitario. Un columpio que rechinaba, y se mecía lentamente mientras la oscuridad y la soledad se ceñían sobre él.
–¡Itachi!
–¿Sasuke? ¿Eres tú?– preguntó Itachi entre las sombras, cauteloso.
–¡Itachi!
–¿Dónde… estás…?
–¡Deja de hacerme al tonto, idiota, despierta de una vez!
Y entonces Itachi abrió los ojos. Estaba tumbado sobre el pasto amarillento, arriba de él un cielo gris, y aun lado Sasori que le miraba un poro preocupado. Itachi parpadeo varias veces. Sus oídos le zumbaban y su cabeza emitía un extraño palpitar mientras trataba de sentarse y se acomodaba sobre sus codos.
–¿Qué…?– comenzó a preguntar, pero la voz se le ahogo. Sintió perder fuerzas sobre sí mismo y quiso caer de nuevo, pero Sasori interpuso sus manos, ayudándole a mantener el equilibrio. Itachi sintió un calorcillo en su pecho y unos escalofríos recorrer su espalda, desde donde los dedos de Sasori le sostenían –¿Sasori?
–¿Qué te ha pasado? ¿Te sientes bien? ¿Quieres que vaya a por Deidara o Tobi?
Itachi negó con la cabeza, y se sentó. Sasori quito sus manos de su espalda, pero permaneció a su lado.
–¿Qué paso?– pregunto Itachi.
–No lo sé– respondió Sasori sin apartar la vista de él, estaba de rodillas, Itachi podía sentir una de ellas rozando su pierna –De repente te has tirado en el suelo, así nomás. Creí que te había dado un infarto o algo así.
Si hubiera sido así, Itachi habría muerto de una manera ridícula. Aunque no podía decir que de vez en cuando el corazón no le causaba ciertos problemas. Se pasó la mano sobre los cabellos.
–¿Te sientes bien?– preguntó Sasori.
Itachi asintió secamente.
–No he dormido bien, eso es todo.
Sasori permaneció en silencio unos segundos. Después se puso de pie y le extendió la mano a Itachi.
–Será mejor que nos vayamos. Tobi y Deidara deben de estar pensando que pudieron atacarnos– le dijo, Itachi rechazó la mano de Sasori y se puso de pie lentamente él solo. Sasori frunció el ceño, ofendido –Anda pues. Ve tú solo.
Itachi trató de ignorarlo y dio unos pasos. De repente comenzó a toser, de una manera tal que se doblo a la mitad. Sasori se acercó rápidamente a él y le puso una mano sobre el hombro. Itachi no se molesto en hacerla a un lado, pues le dolía terriblemente el pecho y el estomago.
–¡Itachi!– oyó gritar a Sasori, pero muy lejos.
Itachi se negó a hacerlo y apartó con un gesto brusco a Sasori, se enderezo y se quito la mano de la boca, segundos después de que el acceso de tos terminara. Abrió los ojos cuando noto que su mano estaba cubierta de sangre. Sasori le cogió la mano y se la miro atónito.
–Mejor siéntate. Hazlo ahora– le ordeno mientras le hacía tirarse sobre el pasto, Itachi que se sentía muy débil no hayo como evitarlo –Me voy a por Deidara o Tobi.
Sasori se dio media vuelta e iba a empezar a correr cuando Itachi le sostuvo de la pierna. Sasori giro a verlo.
–No lo hagas– susurro Itachi, de manera casi suplicante –No vayas.
–Pero…
–Si lo haces… te matare.
Sasori arqueo las cejas, sorprendido por el valor de aquel Uchiha al decirle tremenda amenaza.
–¿Por qué no quieres que diga nada?– le gritó enfurecido. Itachi lo miraba sino con firmeza era pura terquedad.
–No necesitan saberlo– se limitó a decir Itachi, con cierto trabajo se puso de pie –Esto es normal en mí. No hay de qué preocuparse.
–Hombre, si has tosido sangre, ¿cómo va a ser eso normal?
–Es el Kenryoku.
Sasori abrió la boca, estupefacto. No creía que un Kenryoku pudiese…ponerte tan mal.
–Mi Kenryoku absorbe mi fuerza vital– dijo Itachi con completa tranquilidad –Es muy fuerte, y por ello me cobra con mi vida. Es a eso a lo que me refiero con que es normal.
Sasori notaba como cada palabra que Itachi pronunciaba se hacía cada vez más y más débil, hasta no ser más que un susurro que tardo varios segundos en descifrar.
–¿Esperas que me quede callado?– le pregunto –¿Lo saben Deidara y Tobi? ¿Lo sabe tú líder?
–Lo sabe quién debe saberlo.
Sasori pasó varios minutos observándole, se agacho y se quedo de rodillas a su lado. Itachi respiraba con fuerza y Sasori escuchaba un silbido a cada inhalación del Uchiha. Itachi parecía sufrir bastante en esos momentos.
–Y si el Kenryoku consume tu vida… ¿por qué lo usas?– pregunto Sasori.
Itachi levantó la mirada hacia él. Usaba el Kenryoku para que Pein le mandara a misiones en distintos pueblos y ciudades, y esperaba encontrar a Sasuke y por fin… arreglar cuentas con él.
–¿No te importa tu vida?– volvió a preguntar Sasori.
Itachi no contestó. Pero la respuesta era: NO. Porque su vida no era importante para nadie más. Solo era otra herramienta de otra organización. Solo eso.
–Jura que no le dirás a nadie– dijo Itachi sin mirar a Sasori, espero unos segundos, Sasori no le dijo absolutamente nada –¡Júralo!
Para cuando miro a los ojos a Sasori, y vio cierta preocupación en ellos, no pudo evitar… sentirse acogido por los brazos de la vida, aunque fuera solo un poco.
–Lo juro.
Itachi lo miró tratando de ocultar agradecimiento. Sasori parecía no muy seguro de su juramento, pero al menos por ahora no diría nada.
–Si rompes este juramento, te mataré– le amenazo el Uchiha.
–Creo que eso ya lo has aclarado.
Pasaron veinte minutos de silencio, en los que Itachi y Sasori no dijeron nada.
–Tenemos que irnos– se limito a decir Itachi. Sasori negó con la cabeza –O te llevare a la fuerza.
Sasori hizo una mueca.
–No. Necesitas al menos descansar.
Entonces Sasori sacó de la bolsa de la sudadera un poco de papel, y con ello se acercó a Itachi. Le limpio con delicadeza la comisura de los labios, donde escurría un poco de sangre. Itachi se alejo de inmediato, como si Sasori lo hubiera tocado en sus partes nobles.
–Quédate quieto. No te hare nada malo– Sasori parecía ofendido, Itachi se dejó que le quitara la sangre, la que ya se estaba comenzando a secar costó un poco borrarla –Lámelo.
–¿Qué?– pregunto Itachi escandalizado.
–Que le pases la lengua al papel, para que sea más fácil quitarte esa sangre– dijo Sasori como si se tratara de lo más obvio.
Itachi miro a Sasori y luego al papel (que se enredaba entre el dedo índice y medio, sacó la lengua y se la paso al papel. Inmediatamente Sasori dejó escapar un suspiro, el Uchiha lo miro y se puso colorado nada más pensar en lo que podía haber pensado Sasori.
–Esto es ridículo– dijo Itachi con voz ronca, sentía que cierta parte de su cuerpo se endurecía con rapidez.
–Lo siento… es que… se me cruzo algo por la cabeza…– dijo con voz ronca Sasori mientras volvía a tallarle la barba al Uchiha –Es… todo esto es muy raro para mí.
E Itachi no necesitaba decirle que lo era para él.
–Listo– dijo Sasori dejando caer el papel en las piernas de Itachi y pararse –Ahora… deja que te ayude.
Sasori extendió la mano e Itachi la tomo a regañadientes, Sasori le jaló con fuerza y lo puso de pie. Como le pareció que Itachi se tambaleaba un poco hizo que él le pasara un brazo por los hombros, para poder servirle de muleta.
–No es necesario que hagas esto– le dijo incómodo el Uchiha. Sasori se encogió de hombros.
–En cuanto lleguemos a la calle, te dejare.
Pero tanto Itachi como Sasori pensaron que no querían que Sasori le dejase.
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Itachi fue recuperando el equilibrio mientras caminaban hacia la casa. Ambos iban sumidos en un completo silencio hasta que Itachi trató de hallar la manera de darle gracias a Sasori.
–¿Te he dejado despedirte bien?– preguntó un poco culpable. Sasori asintió sin mirarlo –Oye… por lo de hace rato… gracias.
–No hay de qué.
Itachi apretó los labios en una fina línea. De pronto, vio que alguien se acercaba. Era una presencia sombría, y distinguió los cabellos blancos de Kabuto que leía atentamente un libro. Se detuvo en seco. Sasori lo miro con el ceño fruncido.
–¿Qué te pasa?– le pregunto.
Itachi, sabiendo que ahorita estaba demasiado débil como para controlar a Sasori si veía a quien había mandado matar a su abuela, lo tomo de la mano y lo jaló hacia un callejón.
–¡OYE! ¿Qué te pasa?– le gritó Sasori, confundido –¿Qué haces?
Itachi se adentró más al callejón, que se iba haciendo cada vez más y más angosto, hasta que solo cabían los dos, muy cerca el uno del otro. Tanto como para que a Itachi le cosquilleara el aliento de Sasori en el cuello, ya que él era más bajo que Itachi por casi diez centímetros.
–¿Qué es lo que estás haciendo, pedazo de idiota?– le gritó Sasori retorciéndose entre la pared y el fuerte cuerpo de Itachi pegado demasiado cerca de sus partes íntimamente privadas, Sasori le golpeo un poco las costillas, pero Itachi permanecía mirando hacia fuera del callejón, sin inmutarse por los golpes –¡Itachi! ¡Oye, Itachi! ¡Aléjate de mí!
Itachi se giro a ver a Sasori, un poco escandalizado de que el pelirrojo no se callara. Y entonces puso sus manos en las mejillas de Sasori.
–¿Qué…?– pregunto el pelirrojo, con los latidos del corazón disparados como si fueran tambores.
Y no pudo pronunciar más, ya que en ese momento, Itachi se agachó y le hizo callar con un beso.
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Kabuto pasó de largo el callejón mientras se abstraía en su libro.
Mientras tanto, Itachi seguía chocando sus labios contra los de un sorprendido Sasori. Pero poco a poco, Sasori fue cerrando los ojos y aceptando el beso. Sus manos, que parecían moverse solas, rodearon la cintura de Itachi.
El Uchiha se sorprendió, por un momento pensó en alejarse, pero en contra de su propia voluntad, se aferró más a los labios de Sasori, lanzaron un par de suspiros, Itachi un gruñido cuando el pelirrojo l mordió el labio inferior.
Y de pronto, veinte segundos después se separaron. Y se miraron con los ojos abiertos de par en par.
–¿Qué acabas de hacer?– pregunto Sasori con voz ronca –¿Qué fue exactamente eso?
Itachi podría preguntar lo mismo de cuando Sasori lo sujeto con fuerza en algún momento.
–Yo…– trató de decir Itachi –No sé que fue eso… Simplemente… ahí venía un cazador y… no te callabas y…
–Ah– dijo Sasori en tono triste, poniéndose más colorado. Por un momento había creído que… –Era eso.
–Ajá. Espero que…– Itachi se quedó callado unos minutos –No quiero que lo hayas malinterpretado… Yo no quería… es que… un Uchiha… eres lindo pero… es que… no sé si… me hiciste sentir como que…– se dio cuenta de que estaba quedando como un estúpido cuando notó que Sasori sonreía –No quería hacer eso.
Incluso a pesar de que Sasori sabía que si bien Itachi no había querido hacerlo, le había gustado tanto como a él y se encogió de hombros.
–No digas nada sobre esto– le dijo Sasori cortante.
–Jamás lo haría. Ahora…será mejor que… salgamos de aquí– Itachi comenzó a retorcerse, Sasori trató de no estorbarle al Uchiha para que saliera, cuando Itachi avanzó, Sasori le siguió.
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Cuando llegaron a la casa, Deidara estaba como histérico porque se habían desaparecido de repente sin decir absolutamente nada. Sasori e Itachi les hicieron saber que habían ido al panteón. No comentaron nada del desmayo y la tos de Itachi, ni tampoco del beso en aquel callejón oscuro.
Obviamente el extraño comportamiento nervioso de Itachi y la sonrisa de Sasori les hizo sospechar a los dos excluidos a que incitaran a sus mentes a saber qué había pasado. Sin embargo a pesar de los intentos de Tobi y Deidara porque los otros dos dijesen algo respecto a lo sucedido, no sacaron ninguna palabra de los dos. Al final, se rindieron y prepararon su retirada en un extraño e inusual silencio.
Partieron de la casa veinte minutos después.
TO BE CONTINUED.
Vale, el capi ha terminado. ¿Les ha gustado? Mary espera que sí. Y que dejen un review con sugeriencias si algo no les ha gustado o si esperan la continuación XP
También me gustaría decirles a los seguidoras del TobiDei que esta pareja comenzará a tener su espacio en el fic durante del proximo capítulo.
Os agradezco que lean sempais.
Matta ne~ hum :D
