Cap.4
Estábamos a mediados del siglo XVI, como había pasado el tiempo. Los hombres se vestían raro y las mujeres con esos vestidos y esas "cosas" blancas en su cuellos como yo las llamaba.
Nate y yo como siempre rompíamos con los estándares de la sociedad. Nos habíamos adaptado a vivir con gente a nuestro alrededor pero como Nate tenía sus ojos rojos tan llamativos y por razones obvias no podíamos salir a la luz del sol, salíamos de noche; aunque yo no brillaba como él, era apenas un destello imperceptible a los ojos humanos.
En ese entonces recorríamos las calles de Francia, era de noche y ya estaba llegando a casa, sabría que Nate me reclamaría por llegar a esas horas pero bueno.
Recuerdo que entre lo primero que vi fue todas las sillas y la mesa tiradas y rotas, todo era un desastre.
Flash Back
-Nate!- comencé a buscarlo por toda la casa- ¿Dónde estás? Esto no es gracioso…
Salí al patio detrás de la casa debido al humo que se veía de allí. Al llegar me quede congelada, vi como un hombre de aspecto desaliñado peleaba con Nathanael
-Nate!- grite y el giro
-Sal de aquí Elizabeth! Corre!- y empujo al hombre lejos- Vete!
Lo único que atine fue a grietarle, pero apenas se giro vi como su cabeza era arrancada de su cuerpo mientras este caía inerte
-Nooo!- caí de rodillas al suelo, el hombre agarro y arrojo sus restos al fuego. Yo estaba completamente aterrada nunca en todos mi años de vida podría haberme imaginado algo similar. Este se giro y me miro, sus ojos rojos cubiertos por una sombra asesina me miraban con hambre
Vi que se acercaba, y logre reaccionar, active mi escudo físico y lo detuve. Se distrajo por una milésima de segundo el cual aproveche para acercarme y manipularlo, lo mire a los ojos, lo único que pensaba era en matarlo, en vengar la muerte de Nathanael, que sufra
-Ahora caminaras hasta al fuego y te arrancaras los miembros uno a uno y los arrojaras allí- mi voz salió distorsionada por el odio
Así lo hizo
Fin del Flash Back
Luego de la muerte de Nathanael, sentía que mi existencia no tenía sentido. Vagaba por lugares desolados, cazaba muy poco y casi ni salía. Lo único que me quedaba eran los recuerdos y todo el cariño que le tuve. Cuando eres vampiro tus emociones aumentan, el amor hacia alguien es muy fuerte, la ira se convierte en rabia y cuando estas triste te encuentras en desesperación, la pérdida es insoportable y el que esa persona que quieres ya no esté contigo convierte tu existencia en algo insoportable.
Nate lo era todo para mí, y después de su partida nunca volví a ser la misma.
Unos años más tarde decidí que no podría seguir viviendo de esa manera Nate no lo querría, asi que decidí ir a recorrer nuevos lugares. Pase por varios sitios, pero ninguno me llamaba la atención como para quedarme y vivir allí. Uno de los lugares más bellos fue Italia, me dirigía a un lugar llamado Volterra.
Era de noche y paseaba por las calles de Volterra, la gente caminaba de un lado al otro, llegue hasta toparme con una estructura hermosa y antigua. Justo en ese momento una joven se acerco a mi era hermosa con cabello caoba y sus ojos rojos, vampiro fue lo primero que pensé
Flash Back
- Hola mi nombre es Heidi- me dijo sonriente- ¿y tú?
-Elizabeth- conteste firmemente
-Ya veo…¿No es hermoso?- me pregunto mientras señalaba el castillo- Aquí vivo
-¿de veras?- pregunte sorprendida, era un castillo enorme y hermoso
-Jaja, si- respondió- ¿quieres pasar?- dude si contestarle, pero que perdería, estaba aburrida y no me haría mal charlar con alguien de vez en cuando, pero siempre con cuidado
-Claro
Entramos luego de que ella le hiciera señas para que nos dejaran pasar a uno de los guardias. Caminamos por los corredores, era todo tan hermoso nunca había visto nada similar, las paredes tenían cuadros y la decoración aunque no era muy "alegre" que digamos era muy fina. Mientras Heidi me contaba un poco del castillo, yo casi ni la escuchaba estaba más concentrada en donde estaban las salidas y de no olvidarme como volver…por las dudas
-Llegamos- dijo parando y abriendo las puertas frente nuestras- pasa
Entre dudosa, el piso, las columnas y paredes todo tan hermoso y del un blanco puso con betas entre tonos grises todo muy fino y caro al parecer. Dirigí mi vista hacia un punto en especifico donde había tres sillas como tronos en ellas tres hombres dos de pelo oscuro y uno rubio se encontraban sentados mirándome con atención. Heidi me llamo con la mano hasta el centro frente a ellos.
-Heidi querida- hablo el hombre que estaba sentado en el centro- ¿Quién es la hermosa joven que te acompaña?
-Amo Aro- con que así se llamaba- su nombre es Elizabeth, estaba fuera del palacio observándolo, supuse que quería entrar a verlo
- Ya veo…-vi como sus ojos me miraban atentamente, y entonces se levantó- joven Elizabeth- dijo acercándose a mi- ¿De dónde eres?
-Soy de todos lados no pertenezco a ninguno en especial- dije con firmeza, no quería parecer débil, ya de por si esos hombre infundían respeto y temor- Hermoso hogar señor…
-Aro querida solamente Aro- yo sonreí- quiero presentarte a mis hermanos, aquí a mi izquierda mi hermano Cayo- era rubio de mirada seria, asentí como saludo, este solamente me miro- y a mi derecha mi hermano Marco- este parecía más tranquilo de cabello castaño y rostro pacifico, así que le sonreí como saludo, a lo que él asintió con una sonrisa apenas visible-Oh, y aquí detrás se encuentra nuestro joven amigo Carlisle Cullen
Hasta que no lo dijo no lo había visto, el llamado Carlisle era rubio y guapo como todos los vampiros, pero sus ojos eran de color dorado, lo mire intrigada su mirada me recordaba a Nathanael era cálida, pero a diferencia está también demostraba soledad. No sé porque pero eso me produjo cierto malestar en el pecho.
-Un gusto- conteste mirando y sonriendo en dirección al susodicho a lo que él me respondió con un gesto de cabeza
-Bien…- dijo Aro llamando mi atención- ¿podrías darme tu mano querida?
No comprendí para que quería mi mano, pero se me hacía que era mejor no negarme
-Por supuesto- el tomo mi mano y se quedo unos segundos sosteniéndola, yo no comprendía que hacia
-Magnifico- dijo soltándome, lo que vi en sus ojos no me agrado para nada, eran los ojos de alguien que encuentra algo muy valioso, algo que no quiere que el mundo tenga
-¿Qué sucede Aro?- lo llamo Cayo
-No veo nada- respondió
¿Ver? ¿Que se supone que tiene que ver? Pensé
-Mi joven amiga, veo que posees un don, ¿estoy en lo cierto?- dijo Aro mirándome atentamente, esto me estaba dando mala espina, aunque por suerte no había notado los otros, me limite a asentir- Y por lo que veo no eres completamente vampiro…
-No- respondí
- Fascinante…-se giro- hermanos estamos aquí presentes frente a una criatura asombrosa, mitad mortal mitad inmortal…
Marco y Cayo enderezaron su postura aun mas si podían y me miraban atentamente, Carlisle que estaba detrás de Marco me miraba impresionado
-Es imposible- dijo Cayo
-¿Que no oyes hermano?, su corazón aunque lento, late- le dijo Aro
Todos en la sala se sumieron en silencio como si estuvieran escuchando el latido de mi corazón
-¿Qué aremos?- pregunto Marco
-Matarla- respondió sin dudarlo Cayo- no sabemos que puede causar, podría…
-Hermano, no apresures tus conclusiones- hablo Aro- esto es algo que en todos mis años de vida jamás había visto… seria un desperdicio si se extinguiera…- claro si y mi don no le importaba JA!- Dime querida, ¿tienes lugar donde quedarte?- maldición que hago ahora…
-No
-Bien-dijo- Te ofrezco mi hogar… únete a mi guardia y tendrás donde vivir
Si me negaba lo más probable era que me matasen y si no, fuera lo que fuese que me deparase el futuro
-…está bien-dije- pero con una condición- Aro me miro y me incito a seguir hablando- me quedare… pero no para formar parte de su guardia. Además por lo que veo ustedes se alimentan de sangre humana y yo no, prefiero la sangre animal
-Ya veo, ere vegetariana al igual que el joven Carlisle- lo único que hice fue asentir- está bien respetaremos tu alimentación, y con respecto a la guardia… está bien no formaras parte de mi guardia, pero a cambio cuando te necesite vendrás
Yo suspire pero asentí, no me quedaba de otra
-Bien, Heidi te acompañara para que puedas instalarte en tu nueva habitación- mire a los presentes y con un inclinamiento me despedí- Bienvenida a los Vulturi joven Elizabeth- Salí de la habitación y seguí a Heidi quien hablaba todo el camino y yo solamente la ignoraba
- Aquí es- cuando entre a la habitación no pude más que deslumbrarme era hermosa con un balcón que daba a la ciudad- ponte cómoda, te traeré ropa para que puedas cambiarte- dijo y se retiro
En ese momento me puse a pensar en cómo había cambiado mi vida mi nacimiento, mi vida con Nathanael y su muerte y ahora vivía con los Vulturi. Escuche como golpeaban la puerta
-Adelante
-Toma querida, estos son algunos vestidos que podrás usar hasta que te consiga mas ropa- dijo Heidi entregándome algunos vestidos de diferentes colores y una capa negra con rojo yo la mire sin comprender- esta capa deberás usarla cuando salgas también el collar, te distinguirá del resto
-Gracias
-De nada, ahora me retiro si necesitas algo llámame
Mi ropa estaba algo manchada así que decidí bañarme y cambiarme. Cuando entre al baño me desvestí y me mire al enorme espejo que había. Era muy hermosa, no es que nunca lo hubiera notado pero no me creía la gran cosa. Mi cuerpo poseía las curvas en los lugares correctos y estaba bien proporcionado. Mi cabello era de color negro azabache con leves tonalidades rojizas y mi rostro pálido y fino como cualquiera de mi especie, mis ojos me daban un aire sobrenatural y delicado. Recuerdo como Nathanael decía que era hermosa y que nunca había visto a alguien como yo… como lo extrañaba.
Me bañe rápidamente y me puse un vestido color beige claro con bordados dorados era hermoso. Me calce y decidí bajar para recorrer el enorme patio que rodeaba el castillo.
El patio era enorme y daba esa pequeña sanación de libertad, camine un rato por allí y me senté debajo de un árbol a leer un libro que había tomado de la pequeña biblioteca que había en la habitación. Estaba tan concentrada en la lectura cuando escuche un ruido a mi derecha, levante la vista y a unos metros de mi estaba Carlisle observándome
-Lo siento no quería asustarte- me dijo
-No pasa nada, no lo hiciste- le sonreí, vi como miraba alrededor- ¿quisieras hacerme compañía?
Vi como dudo pero finalmente asintió y se sentó a mi lado
-Así que…- lo mire- tu también te alimentas de animales
-Si
-Ya veo… nunca había conocido a alguien que pensara igual que yo- dijo mirándome fijamente
-Bueno creo que si nos alimentábamos de animales antes, ¿Por qué no seguir haciéndolo?- le pregunte- No es nada fuera de lo común, además los humanos son como nosotros aunque con menos capacidades merecen vivir
-Si- contesto- ¿puedo hacerte una pregunta?
-Ya lo estás haciendo así que puedes hacerme otra- el solo rio
-Cierto- le sonreí- ¿Cómo es posible?- lo mire sin comprender- quiero decir, ¿Cómo llegaste a ser lo que eres ahora?- lo mire calmada y le conté mi historia, como conocí a Nathanael, la vida que tuvimos, mi trasformación, todo. Carlisle me inspiraba confianza no era como los demás Vulturi.
-Ya veo… lamento la perdida de tu amigo- dijo con pésame
- Si…pero comprendí que él no hubiese querido que yo este mal y que todavía podría vivir, claro que lo extrañaría pero…
Así comenzó mi estadía con los Vulturi, mi amistad con Carlisle e incluso llegue a entablar una amistad con Marco.
El era un hombre que había sufrido tras la pérdida del amor, era calmado demasiado, pero sospechaba que algo tenía que ver con Chelsea. Me conto su historia y como termino allí.
Luego de un tiempo Carlisle se acerco y me comento que se iba, partiría y conocería el nuevo mundo, sabía que quería ser médico, era increíble un vampiro que utilizaba su propia debilidad para volverla su mayor fortaleza. Lo llegue a querer como un padre siempre me enseñaba cosas nuevas nunca me cansaba aprender de él. Cuando llego el día acompañe hasta la entrada donde nos despedimos y desde allí nos empezamos a mandar algunas cartas.
Luego de su partida, unos años más tarde decidí que era hora de irme de allí.
-Aro quiero comunicarte que eh decidido irme del castillo- dije firmemente
-Querida ¿para que deseas salir?
-Hay lugares que no conozco y cosas por aprender, quiero salir, y vivir libremente, además mi trato contigo lo cumplí, cuando me necesitaste estuve- me observo callado
-Bien, siempre tendrás las puertas abiertas aquí con los Vulturi
-Adiós, Aro- me asintió- Cayo, Marco- este último me sonrió levemente, me gire y me dirigí a la salida
-Adiós joven Elizabeth nos veremos pronto- escuche como decía Aro detrás de mí, lo ignore y Salí
Fin del Flash Back
Hasta entonces no volví a verlos, luego de eso perdí todo contacto con Carlisle, las cartas que le envié jamás me las contestó, tampoco sé si le llegaron. Pero hasta hoy nunca volví a verlo.
