Hola a todos! De verdad me hacen llorar XD muchas gracias por sus comentarios, al respecto de eso:

Scarlet Abadeer: Gracias por pasárselo a tu amiga XDXDX y respecto de tu pregunta, sí, tengo cosas planeadas para Jinx, grandes cosas (risa maniática) Y no sé si logre sorprenderte pero haré lo que pueda al respecto XD

NafCax: Me pareció oportuno dejar a Ziggs de malo, después de todo está loco XD gracias por la recomendación y en cuando a lo de ser una delatora, se explayará más en este cap, yo lo pensé bastante ¿por qué una ladrona de toda la vida delataría a todos los que estaban en su misma condición? ya verás sus razones.

Gracias a los demás, me alegro que les guste (de verdad XD)

Lamento si soy muy fanática de los puntos suspensivos, estoy tratando de corregir eso jajaja

A leer:


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Capítulo 4: Matando el tiempo…

Estaba feliz de que me hubiesen encerrado con los chicos peligrosos y por suerte en solitario, la celda era más cerrada que las de los crímenes menos penalizados, y eso me dejaba aislada… lo que en realidad no importaba mucho, porque hacia ese lado la gran vista era un pasillo gris.

Cuando me habían metido no había podido evitar soltar un ''ja'' al leer el número de la celda, era un seis.

Me dolían las piernas pero eso no evitaba que diera vueltas de un costado al otro en esos cuatro metros cuadrados-quizás menos- pateando la tarima que hacía de cama cada vez que me la topaba, y solo llevaba una semana dentro.

Me iba a morir.

Para matar el rato hacía ejercicio, me despertaba en automático de madrugada y hacía aeróbicos, entre ellos saltar de la cama al piso y viceversa y aquellos ejercicios que me hiciesen sudar, y lo hacía para aprovechar la ducha de la mañana.

Era terrible.

Por suerte para mí los baños, aunque grupales, estaban separados por género, y compartía ese cuarto de ducha con otras once mujeres que estaban en esa sección de la cárcel y que seguía sin agradarme, estar desnuda te hacía sentir muy expuesta. No me gustaba ese momento, me miraban mal y yo a ellas, yo estaba fuera del grupo y era un blanco, pero no habían intentado nada hasta el momento, creo que mis músculos estaban haciendo el trabajo de intimidación, mayor razón para no dejarles aflojarse.

Nada era agradable allí dentro al menos para mí, aunque ya había oído que los nuevos son la carne de cañón, o te aliabas con alguien o te hacían ir lamiendo traseros, bueno, yo no iba a hacer ninguna de las dos.

Llevaba el uniforme naranja fosforescente con el cierre hasta debajo de forma que ataba las mangas en mi cintura y me quedaba con la camisa blanca de tiritas, al menos en mi celda, afuera a los guardias nos les gustaba ningún signo de rebeldía y te ganabas una amenaza de golpe si lo intentabas.

El desayuno y la once lo pasaban en mi celda, un pulcra bandeja con un menú variable, eso daba igual, nada tenía mucho sabor, ni color… ni forma definida.

Se parecía un poco a lo que yo podía cocinar pero menos quemado.

Pero el almuerzo era otra cosa, más o menos a las dos de la tarde las rejas se abrían solas, eran mecánicas, y unas flechas luminosas en las paredes nos indicaban el camino, habían guardias armados en todas las puertas y muchas cámaras.

Terminábamos en una gran sala, también gris, llena de mesas blancas rectangulares… y demonios que había sido complicado, ahora mismo acababa de cruzar la puerta y sabía qué me esperaba del otro lado; busqué mi bandeja y cuando la llené di una mirada a las mesas, las últimas veces un grupo en específico me había estado mirando a mal y me tenían nerviosa, me senté tratando de parecer invencible y comencé a comer despacio, como si degustase cada bocado, si me lo tragaba todo era muy obvio que estaba algo asustada… y Vi no podía estar asustada.

Sentí una presencia detrás de mí, no me volteé, solo arrugué el ceño y seguí masticando.

-¿Se te ofrece algo?

Gruñí, la verdad eran tres, pero le hablaba al que se había puesto frente a mí, sentado como si nada, era una tapadera, su aura de malas intenciones era casi visible, los otros dos estaban a mis espaldas y tenía mi atención dedicada a ellos.

-Esta es nuestra mesa, lárgate… y deja la bandeja.

Mierda, esto me sonaba al orfanato. Me pregunté si los guardias intervendrían en una pelea, y si me ponía a pegarle ¿me iban a recluir más? Como no estaba segura de las reglas del juego decidí no dar el primer golpe.

-No veo tu nombre, pedazo de idiota.

Seguí masticando, pensando en lo divertido que era tener tu nombre en la mejilla en esta situación.

-Te va a ir mal si no aprendes tu lugar, nuevita.

No respondí de inmediato, le di una mirada al guardia más cercano y mi acompañante rio.

-Si crees que acusarnos te va a salvar… terminarás en un cajón.

-Oh ves al guardia, no, no pensaba acusar a nadie ¿pero ves esa automática que tiene acunada como un bebé? Si no quieres que se la quite y te reviente mejor vete.

Me gané otra risotada, yo estaba hablando enserio, si lo necesitaba no dudaría en quitarle el arma aunque me confinasen y sabía que era capaz de hacerlo, era rápida y fuerte.

-¿Crees que miento? Creo que no sabes quién soy… aunque está bastante claro.

-Sí, sabemos quién eres ¿recuerdas al líder de la banda spikes? Te quiere muerta, y eso me deja en tenerte de mi lado o apoyarlo.

-¿De tu lado así como haciendo de burro y lamiendo tu trasero? No gracias, puedo cargármelos a todos sola.

Me comí el último bocado y me levanté empujando con los hombros al par de hombres tras de mí, me terminé el agua del vaso de plástico mientras pensaba si podría usar algo de todo eso como arma, las medidas antimotines estaban al máximo.

Habían momentos tensos durante el día aparte del almuerzo, nos daban dos horas ''al aire libre'' había un par de canchas, pelotas, barras y esas cosas en el patio amurallado, pero era difícil acceder si no tenías lazos; yo, por ejemplo, estaba resignada a ir a la barra, no me molestaba y me gustaba ver que hacía más barras que los hombres, ellos no se rendían fácil cuando iban especialmente a burlarse de mí pero mordían el polvo; me habría gustado jugar un partido de basquetbol, nunca había tenido la posibilidad, pero por ahora era imposible.

Las horas de aire libre eran tensas porque teníamos más libertad de movimiento y espacio, de hecho los guardias se ponían rígidos a esa hora. Y yo no bajaba la guardia, tenía muchos ojos sobre mí desde que había salido la primera vez… en estos casos, ser una de las pocas mujeres y que tu pelo sea color rosa no hace fácil ocultarse o pasar desapercibido en un radio pequeño y atestado. Muy mal.

A pesar de todo la cárcel era un lugar bastante completo, estaba todo a la mano menos la libertad de ir a donde quisieras, era más de lo que hubiese tenido nunca… ¡incluso si hasta podíamos trabajar! No me habría imaginado que iba a poder continuar arreglando cosas allí dentro, por lo general habría sido imposible que yo trabajase llevando tan poco tiempo, pero un día, en el almuerzo, la máquina que distribuía agua se había estropeado y le había ofrecido arreglarla al que servía la comida, un guardia me había estado casi apuntando mientras revisaba la máquina y la ponía en marcha de nuevo… gracias a eso me gané un puesto.

También me revisaba un doctor cada día para limpiar mis heridas, después de todo la caída por los escombros me había machacado.

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Pasaron dos semanas tensas pero sin altercados.

Y luego se me echaron encima.

Estaba pegando puños y patadas a diestra y siniestra mientras trataba de rehuir los brazos de los cuatro que me habían arrinconado en el patio, como estaba haciendo barras de nuevo le había propinado una patada en la cara a uno colgada como mono y ahora boxeaba esquivando y dando ganchos; no me esperaba que llegaran dos más, tenía uno fuera de combate y me había desecho del segundo cuando me agarraron por detrás, alcanzaron a darme una buena paliza en el torso, abdomen y cara antes de librarme de la llave con un cabezazo que hizo tronar huesosy repelerlos luego con una ráfaga de izquierdazos que hizo volar algunos dientes, mandando a dormir a otro con un puñetazo en la nariz, apoyé una mano en el piso mientras barría mi alrededor con la pierna tirando dos al piso, le arrojé una patada dura en el estómago a uno de esos y en ese momento nos alcanzaron los guardias con sus macanas en alto, me libré de mis acusadores y levanté las manos jadeando, me tiré al piso cuando me lo ordenaron.

El doctor meneó la cabeza cuando entró por la puerta y me vio balanceando las piernas sobre la camilla.

Llevaba cuatro de mis siete días en confinamiento solitario obligado y total por causar disturbios… no importaba que yo no hubiese sido la que empezó; estaba recostada en la cama con los brazos cruzados bajo mi nuca cuando la puerta se abrió, me quedé mirando curiosa al guardia.

-Arriba. Tienes vivista.

El corazón me dio un vuelco, me levanté sin ordenar mi traje naranja y seguí al guardia luego de que me esposara las muñecas mientras otro se ponía a mis espaldas. Caminamos por un pasillo diferente de los usuales… aunque todos eran iguales, me preguntaba cómo no se perdían.

Llegamos a una estancia mediana, con sillas y mesas grises, no había nadie allí salvo cinco guardias, los dos que me seguían y otros tres en las esquinas y… y allí estaba, no pude evitar sonreír cuando nos miramos, no dije nada en ese instante y ella solo tenía puesta esa fría máscara de seriedad, le dediqué una mirada con la ceja alzada al guardia mientras ponía otra esposa atada a las que ya tenía y ancladas a una argolla en la mesa.

-Es toda suya, Sheriff, tómese el tiempo que crea necesario.

-Gracias, lo haré.

Se fue a una esquina, era obvio que los cinco me estaban mirando, yo los ignoré y le volví a sonreír. Ella modificó su ceño por un ligeramente más cálido.

-¿Qué tal Cupcake? Me preguntaba si te ibas a dignar a venir.

Ella ignoró mi pregunta para decir lo obvio.

-¿Qué te pasó en el ojo, ya estás peleando de nuevo?

Sí, tenía un ojo morado, el resto de moretones estaba en mi abdomen.

-Más o menos, trataron de darme una paliza en el patio, eran seis contra una, noqueé a un par antes de que llegaran los guardias… en teoría estoy castigada ahora, claro que siendo tú, supongo que por eso estamos solos ¿no? Además combina con tu vestido.

-No queremos arriesgar tu seguridad más de lo que ya está con lo que sería si se enterasen de esto- Dijo omitiendo mi comentario como siempre hacía, diablos, era buena.

Sacudí las manos inconscientemente, no me gustaba estar amarrada.

-Parece que creen que te tengo ojeriza… bueno, ya sé que no te gusta perder el tiempo y esas cosas, adelante.

-¿Qué tal las piernas?

-Ah, bien. Un doc me revisa todos los días. ¿y tu ciudad, a salvo?

-Por desgracia nunca está a salvo,-suspiró-mira, planeo hacer esto por casos, no vomites información al azar, ve por banda… o por sector, como quieras.

-¿Qué tal índice de peligrosidad? Mientras no te aloques mucho demostrándoles a todos que ya sabes a dónde están deberías vivir bastante. Y me permitiría seguir ayudando, si se dan cuenta se mudarán. ¿No habrás traído un mapa?

Ella se agachó y recogió un cilindro de plástico negro, sacó un rollo y lo expandió en la mesa.

-Pensé que sería útil… aunque me tendrás que señalar dónde marcar.

-Hug…-me removí de nuevo, jalando las esposas. Ella puso varios colores sobre la mesa.

-Bien, rojo para los extremadamente peligrosos. Ya agarraste a Ziggs y a mí, eso nos deja a tres más que son un dolor en…

-Vi, por favor.

-Ya ya, echaba de menos hablar con alguien, eso es todo. Veamos, deberías hacerte un esquema general de las ubicaciones de cada banda y luego te doy detalles, marquemos con colores.

Miré el mapa con atención buscando una calle en particular, se la señalé.

-Barrio medio, calle Voter, en un edificio abandonado. ¿Has tenido casos de asesinatos con patrones similares?

-Sí, han pasado unos diez años desde que se sigue la huella de alguien con esos rasgos… las víctimas suelen tener…

-Un dedo menos, el anular derecho. Este es uno de los peces gordos Cait, hasta donde sé el tipo trabaja solo en el sótano y es no solo un asesino, es un sicario torturador sin escrúpulos, no se ha mudado en cinco años y creo que sigue ahí, debe tener algún sistema de vigilancia. A todo esto, si te sirve, me lo crucé hace como cinco meses, estaba a punto de degollar a una chica y salió corriendo cuando le salté encima, es un tipo como de dos metros, blanco como la tiza, con una cicatriz en la mejilla y calvo… y rápido como alma que lleva el diablo, conoce bien las rutas de escape.

Ella anotaba frenéticamente en su libreta, muy concentrada.

-Lo tengo todo ¿sitios que frecuenta, algún otro dato?

-No en esta ocasión, lo siento Cupcake.

-No, es más de lo que teníamos, mucho más.

-Me alegra ser de ayuda, encuentra esos dedos por mí.

Ella me pidió que ahora marcara una banda de poco nivel para destinar a las unidades restantes y yo lo pensé un rato.

-Ha ya sé… mierda, espera esa no, les debía un favor…

-Vi…

-Pero tengo otra, no te enerves, dicen que las personas calmadas viven más tiempo.

Charlamos cerca de cuarenta minutos, era algo meramente profesional para ella, pero disfruté poder comunicarme sin tener que amenazar a nadie ni tener que verme más fuerte de lo que creían para intimidar… eso lo había hecho todos los días desde el primero de ellos.

Así que cuando se fue me dolió el estómago, me desataron de la mesa y me incitaron a ir caminando a mi encierro.

Se estableció una especie de rutina mientras iban transcurriendo las semanas, Caitlyn venía a verme, me preguntaba mi opinión sobre algún caso que tenía o yo le daba ubicaciones nuevas, en ambos casos trataba de alargarlo lo máximo posible, estaba un poco nerviosa ¿y cuando ya no me quedara a quién delatar, ella volvería? Mi cabeza estaba llena de datos recolectados a lo largo de mi vida, pero al pasar los meses los iba usando y no eran reciclables, me quedaba esperar que me visitase para que le diera mi opinión en sus casos.

Me di cuenta de que comenzaron a creerme de verdad y era un logro, Caitlyn se veía feliz de progresar tan bien con su ciudad y a mi me agradaba ayudarle, me trataba como a una igual y no me miraba con miedo, ni arrogancia ni como si fuese basura. Me miraba como si fuese su igual... aunque según ella muy inmadura.

Además de eso también me venía bien ver su cara porque pasaba confinada casi todo el tiempo, me habían atacado varias veces algunas caras familiares y otras no tanto, a los presos les molestaba que yo estuviese fuera de sus juegos y querían someterme. Pero no a Vi.

La sheriff se las arreglaba para traerme algunas cosas también, los guardias ya no me vigilaban con tanta atención y ella había sacado de un bolso cosas como tazas de porcelanas y un termo de té especiado, me había dejado una libreta y un lápiz, incluso un libro de auto superación, era un detalle por su parte, nos habíamos reído media hora al respecto.

Al final lo leí.

Por eso me sorprendió que, más o menos un año y medio después, no se apareciese. Los tipos en la cárcel ya no se metían mucho conmigo, me había fortalecido mucho físicamente y por fin tenía algo de respeto, mis puños, al menos, eran conocidos por borrar sonrisas y remodelar narices.

La última vez que habíamos hablado estaba preocupada por una serie de explosiones provocadas en diferentes lugares, en diferentes días sin razón aparente, estaba tensa porque quien fuera que estaba volando las cosas no había dicho nada, no pedía nada, solo lo hacía. Yo no había estado segura de quién podía ser aparte de Ziggs, pero él estaba encerrado como yo y a él le gustaba sacar lo máximo posible de volar cosas.

Y ya habían pasado tres semanas desde entonces. Debía admitir que estaba deprimida, su visita era lo único que podía esperar con ansias allí dentro, eso y la hora de trabajo, me preguntaba si ya no era útil… pero… yo pensaba que habíamos llegado a establecer algo así como… no sé, una cierta comadrería

¿Sería por eso, ella no quería entablar ningún tipo de vínculo con una delincuente? Podía entenderlo pero aun así dolía.

Pero… ¿Y si algo había salido mal y ella estaba herida? Era un asco no poder saberlo, nadie iba a responderme algo como eso y yo no podía preguntar.

Me estaba volviendo loca y por mi cabeza pasaban mil posibilidades, de los mejores a los peores escenarios posibles en los que ella podría haberse visto involucrada.

Estaba tan abstraída de camino al almuerzo que no vi venir el puñetazo hasta que lo sentí en la cara, duro y veloz, mi espalda chocó contra la pared y antes de poder parpadear y sentir la sangre que caía de mi labio, me cayó encima una lluvia de patadas y codazos, hice lo que pude por defenderme pero me tenían acorralada con fuerza y apenas tenía pie estable, no sabía cuántos eran, pero entonces me agarraron los brazos y las piernas contra la pared entre innumerables manos para que no me moviera, porque apenas si podía mover los dedos y había bastante ruido, y con el ojo izquierdo un poco entrecerrado por la hinchazón que no había tardado nada vi a un tipo grande y musculoso venir por enfrente, tenía una cara tan rabiosa que casi daba para hacer una caricatura, me asestó un rodillazo en el abdomen que sentí llegar hasta la pared seguida de un dolor agudo y punzante que me habría echo tirarme de rodillas al piso si no estuviese sujetada, a mi cabeza gacha por el dolor le llegó un gancho en la mandíbula que me hizo gruñir.

-¡Apresúrate ya vienen!

Me puso las dos manazas entorno al cuello y apretó con brutalidad, me quedé sin poder inspirar de inmediato, sentía mi pulso desenfrenado y el cuerpo lleno de adrenalina, logré despegar los brazos pero me apretaron más contra la pared usando sus cuerpos, comencé a tener arcadas intentando tragar aire; me sobrevino un enorme mareo que puso todo de cabeza, mi vista se puso negra y no supe nada más.

Salí de la bruma segundos, meses, siglos después, yo no lo sabía y lo que importaba es que me dolía horrores la garganta y que me hizo toser, abrí los ojos y veía todo casi doble, distinguí algo morado ''Cupcake'' deseaba decirle ''regresaste'' pero no podía, ella movía los labios pero no escuchaba lo que salía de ellos.

La siguiente vez que abrí los ojos tuve que parpadear un montón para aclarar mi vista, moví la cabeza que me daba vueltas e identifiqué su vestido morado junto a una bata blanca; me dolía todo pero aun así hice fuerza y me senté porque me sentía indefensa y el instinto me decía que me parara, mala idea, el piso se puso de cabeza y tuve que cerrar los ojos.

Sentí unas manos en mis brazos y mi espalda que me llevaron de nuevo hacia atrás lentamente.

-No te muevas Vi, todo está bien ahora ¿sí?

Gruñí y me llevé las manos a los ojos para frotarlos, me quité el pelo de la cara y fijé la mirada en sus ojos, logré esbozar una sonrisa. Sé que murmuré algo, pero ni yo me entendí y ante mi cara de confundida ella retuvo una risita entre labios, sentí una caricia en mi cabeza.

-Quédate quieta, por favor, el doctor dice que pasará un rato hasta que te sientas más estable.

Quería preguntarle qué había pasado, dónde estaba, todo, pero en fin no podía justo ahora. Ella siguió acariciándome el cabello ''creo que es la primera vez que alguien lo hace… y se siente bien'' me dije que era cierto, me quedé dormida mientras nos mirábamos.

Esto de despertar y volverme a dormir como si tuviera una borrachera tremenda de viernes por la noche no me agradaba, así que cuando por fin abrí los ojos y me sentí despejada agradecí al cielo, iba a sentarme pero recordé que en teoría no debía.

-¿Hay alguien allí?-murmuré, carraspeé ante mi voz ronca. Miré mi muñeca izquierda y me extrañó ver clavadas como tres agujas diferentes, seguí los tubos transparentes hasta unas bolsas que colgaban detrás de mí, nunca había tenido una puesta, creo que era suero o algo así.

-¿Vi?

Escuché entonces mientras luchaba por no quitarme las agujas, levanté la mirada.

-Hola Cait.-dije con alegría.

Ella se acercó despacio.

-¿Puedo sentarme?

Asentí y se puso a mi lado, me miró con gesto crítico pero luego lo dejó con un suspiro.

-Eh… esto… ¿qué pasó?-pregunté-recuerdo que iba caminando y que me atraparon…. Y que desperté como una docena de veces después.

Ella sonrió y dejó de mirarme, eso no era muy buena señal.

-Lamento no haber venido antes, Vi ¿recuerdas ese caso del que te hablé la última vez? Nos ha tenido muy ocupados y apenas sabemos que es una mujer de dudosa coherencia psicológica, lo que me llevó a hacer un montón de papeleo y a hablar con mucha gente para… para poder sacarte de aquí, por eso no había podido venir. Finalmente los convencí de que pagaran el resto de tu fianza, que disminuyó un montón gracias a tu ayuda en el último año.

Entonces vine a buscarte y como era horario de almuerzo no podía hablar contigo…. En fin, fui a la sala de cámaras para verte y entonces… antes de que llegaras siete sujetos te atraparon desprevenida, cuando vi que no podías defenderte tomé el rifle y fui corriendo con el resto de guardias… le disparé al que te estaba frente a ti y los otros se dispersaron, hubo una lluvia de balas hasta que todos estuvieron en el piso alejados de ti, te revisé… cuando llegué a tu lado no... no estabas respirando… y estuviste unos tres minutos… muerta… mientras trataba de revivirte, por suerte el médico llegó con un desfibrilador y te sacó a flote. Estás en el ala médica. Llevas dos días durmiendo a medias.

Me tomé unos segundos para absorber la información.

-Parece que soy demasiado genial para morirme todavía.-sonreí quitándole peso al asunto pero ella no.

-Fui una tonta, estaba distraída y no vi venir el golpe, lo siento. ¿mejor?

Ella seguía sin responder, lo hizo al fin tras varios segundos.

-Yo solo me alegro de que estés bien.

-Y yo que tú lo estés, comenzaba a pasarme películas por mi cabeza en las que te había ocurrido algo, me iba a volver loca. Pero aquí estás.

Le tocó el turno de reírse.

-¿La ex-criminal echaba de menos a la sheriff? Yo sabía que eras una ternurita bajo esos tatuajes.

Bromeó con la voz que le hablaría a un cachorrito, yo me sonrojé y eso provocó que ella se riera aun más de mí.

-Ya estuvo, la próxima vez ni me lo preguntaré.

Cuando se cansó de reírse se puso seria.

-Escucha, está todo listo pero necesito que confirmes algo…-sacó una grabadora ante la que alcé una ceja, la encendió antes de poder replicar.

-Vi ¿estás dispuesta a trabajar en conjunto con la policía de ahora en más? Considera esto como un beneficio para ti y nosotros, serás puesta en libertad bajo vigilancia y ante cualquier acto de traición serás encerrada de nuevo.

No tenía que pensarlo mucho.

-Sácame de aquí y vamos a patear traseros.

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Tachán! creo que ya se respondieron sus preguntas XD omg, son asi como adivinos Jajajajaja

¿Alguien sabe si la palabra rio en su connotación de cuerpo de agua y risa lleva acento? según yo no, al igual que otras como ''fui'' por ser monosílabas, pero me aparecen subrayadas y es un revuelto XD

Gracias por leer! subiré el próximo cuando tenga listo el 6 listo, que va por la mitad.

Nos vemos invocadores.