That Day


Capítulo Cuatro: "False Smiles And Dreams" (Sonrisas falsas y sueños)


Sakura Haruno suspiró por décima vez, dejando a notar su molestia. Desgraciadamente, no podía hacer nada para aliviar su aburrimiento. No. Debía sonreír hipócritamente y actuar como la "dama refinada" que sus padres deseaban que fuera. Al ser la hermana mayor, ella debía dar el ejemplo. Debía demostrar que era la "perfección" encarnada. Ella lo era. Sólo que sus padres tenían un concepto diferente de "perfección". Mientras, ella tenía que hablar de manera educada y responder a todas las preguntas con la mayor elegancia y sofisticación posible. Ah, y su hermana menor, Karin, despreocupada, coqueteaba con el hijo mayor de los amigos de sus padres. Maldita zorra. No perdía oportunidad alguna. Pero, lo peor, era, sin duda, que sus padres no dijeran nada. Claro, Karin no importaba. Era sólo "la hija menor". ¡Mierda!. Ser la mayor tenía muchas desventajas. Y luego decían que su vida era perfecta. Nadie comprendía lo que era provenir de una familia tan adinerada y estricta como los Haruno.

—Sakura, querida.—La pelirrosada chica dejó de juguetear con la fina copa de cristal, sonriéndole falsamente a la delgada mujer que tenía enfrente. Nakamura Hana, la mujer de Nakamura Aoshi, le sonreía con aparente cariño. Aoshi era un gran empresario, aunque no tanto como su padre, Haruno Kizashi, pero, les convenía tener una "amistad" con ellos.

—¿Sí, Hana-san?.—Sonó lo más amable que pudo, y, al parecer, lo hizo bien. La mujer frente a ella, le sonrió encantada. Su madre, Mebuki, le regaló un asentimiento, indicándole que, de cierta manera, estaba orgullosa de ella—¡Qué considerada!.—Pensó, conteniendo el impulso de rodar los ojos.

—¿Cómo te parece el instituto? ¿Tienes buenas calificaciones?.—Hana trató de que la pregunta sonara "despreocupada", pero Sakura supo reconocer su tono de voz. Era de esas típicas viejas con una afilada lengua de serpiente.

—Bueno, me va muy bien. Mi promedio es de 10, soy la mejor en mi salón.—¿Por qué no presumir un poco?. No pudo evitarlo, después de todo, era una Haruno. Hana se mantuvo callada, con una mirada un poco más seria. La hermosa chica de cabellos rosas contuvo sus ganas de reír.

Vaya. ¿Qué esperaba esa mujer? ¿Qué le dijera que era una estúpida?. No, Sakura no era así. A pesar de su apariencia de "chica rebelde", no era estúpida. Y, si quería tener éxito en la vida, debía estudiar. Ella no pensaba mantenerse con el dinero de sus padres, como seguramente Karin haría. Claro que no. La idea sonaba tentadora, pero, por más ambiciosa que fuera, no caería. Ella ya había planeado su futura vida.

Sería modelo.

No era un sueño estúpido, ella no era como las demás chicas que fantaseaban con ser famosas y hermosas modelos. Por supuesto que no. Estaba muy decidida.

En su tiempo libre, todos los jueves y viernes, tomaba clases de modelaje. Ni sus padres ni su hermana sabían algo al respecto, sólo sabían que ella desaparecía por unas horas y luego volvía. No tenía porqué decirles. Seguramente, ellos quedarían atónitos, e, inmediatamente, le dirían que su sueño era tonto e infantil. Que lo mejor que podría hacer era seguir los pasos de su "honrado" padre y continuar con el negocio de la familia Haruno. Que era, por supuesto, la venta de casas. Era mucho dinero el que se ganaba su padre, el creador de Haruno's Corporation. Pero ella no abandonaría su sueño, estaba completamente convencida. Además, su instructora en modelaje, Senju Tsunade, le había dicho infinitas veces que tenía futuro el el mundo del modelaje.

Tsunade seguía siendo una mujer bella y con un cuerpo muy bien estilizado, sólo que ya había abandonada la carrera de modelaje. La rubia mujer le había dicho que era porque tenía una hermosa familia y debía de cuidar de ella. Estaba casada con Uzumaki Jiraiya, un alegre hombre. También tenía un hijo y un nieto. Se había perdido una gran parte de la niñez de Minato, su hijo, por su trabajo. Por eso mismo, había dejado su carrera. No deseaba también perderse la felicidad de compartir los momentos con su querido nieto: Naruto. Sakura los conocía, o al menos a Naruto, era un chico de su instituto, un idiota que se juntaba con su juguetito preferido: Uchiha Sasuke.

Sonrió al recordar a uno de sus tantos amantes. De todos ellos, Sasuke era el más estúpido e ingenuo de todos. Pero...¿Quién era ella para juzgar?. Mientras la mantuviera sexualmente satisfecha, y obedeciera todas sus ordenes, estaba bien. Y, además, era divertido tener a alguien a tu completa disposición. Sus padres siempre la controlaban, cuando notaban que ella existía, y, ahora, ella tenía el control. Ella controlaba a Sasuke, y...[i]se sentía bien[/i]. De algún modo, estaba liberando toda su tensión y molestia en él. ¿Qué importaba que él no fuera el culpable de sus problemas?. No le remordía la conciencia. No sentía culpabilidad alguna. No estaba haciendo nada "malo". Sasuke la obedecía porque la amaba, ella no lo tenía amenazado. Cada cosa que Sasuke cumplía, era por voluntad propia.

—¡Mamá!.—El fuerte chillido que soltó la hija menor de los Nakamura logró sacarla de sus pensamientos. Molesta, fijó su verdosa mirada en la chica. Era menor que ella por unos dos años, tenía 15 cortos años. Bueno, próximamente, le llevaría tres años. En unos tres meses sería su cumpleaños, unas semanas después de que las clases terminaran. Y, luego de tomarse algunas vacaciones, iniciaría su carrera de modelaje, se postularía para ser la "nueva cara" de la revista Vogue; la revista más importante de moda universalmente. De sólo pensarlo hacía que se estremeciera.

—¿Qué sucede, amor mío?.—Sakura observó cómo la mocosa de cabellos rubios, obviamente teñidos, resoplaba con fastidio. La pelirrosada frunció el ceño. Y luego sus padres decían que ella era la del "mal comportamiento". Contuvo su risa, pero una pequeña sonrisa apareció en sus labios color cerezo. La expresión el la cara de sus padres era digna de una fotografía.

—Estoy aburrida. ¡No me interesa hablar sobre los negocios! ¡Yo voy a ser modelo!.—En ese momento, la sonrisa de Sakura desapareció. "¿Modelo?", pensó con incredulidad. ¿Esa niña quería ser modelo?. Sin poder evitarlo, y adelantándose a la avergonzada madre de ésa mocosa, dijo:

—Bueno. Para ser modelo, se necesita más que un rostro bonito, Mei-san.—"Cosa que tampoco tienes"—Oh, pero como provienes de una buena familia, tal vez ellos le paguen a alguna revista para que te incluyan. Ahora...cualquiera que tenga dinero puede ser modelo.—Sakura mantuvo una expresión de inocencia que hacía que cualquiera pensara que no lo hizo con mala intención. Sin embargo, la intención de la pelirrosada era, justamente, humillar a esa niña. Y, con una sonrisa "inocente", metió una gran cucharada de helado a su boca, que, recientemente, había traído la sirvienta.

En la mesa, todos quedaron atónitos...


Notas:

¡Hola a todos!

¿Y bien? ¿Y bien? ¬w¬

¿Les gustó el capítulo que hice especialmente para ustedes con mucho amoooooor~? *U*

¡Gracias por sus amables comentarios! ¡Son los/las mejores!

.:¡Comenten si les gustó! ¡No sean lectoras sin voz! ¡Háganse notar!:.

PD: Las/Los invito a pasar por mi segundo Fanfic: "Despair Of An Artist" (La desesperación de un artista). Les dejo el link abajo, por si sienten curiosidad.

Link: (((- s/10082747/1/Despair-Of-An-Artist-)))


¡Muchos besos y abrazos!


Amy-C1