NOTA: hoy estoy desequilibrada, quien lea el manga sabrá porqué. Hice una correción del capítulo pero en este estado quizás -muy probablemente- se me pasaron varios errores... sepan disculparlos. Muchas gracias por dejarme sus opiniones, me alegra un montón saber que les gustó. Los quiero.
PD: (RTA:) a quien preguntó qué días subo capítulos, sinceramente no tengo un día fijo, escribocorrijosubo. Depende de la inspiración que me genere el capítulo, por lo general en escribir escenas SS tardó menos y en los demás capítulos sufro un poco más...
Naruto © Masashi Kishimoto
Fanfic by Raihué.
Shadow's Wanderer: 03. La vida sigue.
Día uno. [7:00 am.]
Se giró para evitar que la poca luz que se colaba por las rendijas de la ventana le siguiese golpeando el rostro, fue una muy mala idea. Su estómago dio un vuelco y rápidamente todo lo que había ingerido la noche anterior galopó hacia su garganta. Salió disparada de la cama hacia el baño, sólo pudo atinar a hincarse de rodillas frente al retrete y correr torpemente su cabello hacia atrás con la mano para evitar un desastre. Allí vomitó todo. El enfermizo sonido inundó la casa vacía, a ella se le encogió el corazón con tristeza. Tenía la intuición de que algo andaba mal, como si fuese una secreta confirmación de sus temidas sospechas, el frío mosaico sobre el que se encontraba arrodillada envió un escalofrío a recorrer su espalda.
La claridad de los recuerdos de la noche anterior parecía irse junto a todo el alcohol que despedía de su cuerpo, amontonándose en forma de un espeso líquido amarillo que pronto sería mandado lejos de su vida. Con miedo, intentó recordar.
Naruto sonreía. Hinata se veía feliz.
Salsa de champiñones. Helado de frambuesa.
Música.
Alcohol.
Baile.
Kakashi-Sensei.
Dolor.
¿Dónde estaba Sasuke-Kun?
Dolor.
No podía recordarlo.
Su estómago se contrajo a causa de la repentina ola de terror que le lamió las entrañas. Volcó nuevamente lo poco que le quedaba dentro, y las lágrimas comenzaron a caer. No quiso mentirse, sabía que no eran causadas por las náuseas.
Estaba sola. No necesitaba cruzar el pasillo para comprobarlo, podía sentirlo tan abiertamente como había notado el rechazo del Uchiha la noche anterior. Y el recuerdo de su voz regresó: afilado y mordaz. No esperes más que esto, Sakura.
Lanzó un gemido desgarrador cuando entendió lo que había sucedido.
No, no lo haré.
Sasuke no estaba allí.
Gracias por avisar.
Él no regresaría. Sasuke Uchiha estaba lejos de allí, encaminándose a un paraje desconocido, listo para continuar su vida sabiendo…
No esperaré más.
...Que Sakura Haruno se había dado por vencida con él. Seguramente imaginaba que ella lo odiaba -otro grito ahogado salió de sus labios y las rodillas le temblaron incontrolablemente cuando se levantó para enjuagarse la boca-, él estaba lejos y ella no podría explicarle jamás cuán equivocados eran sus pensamientos. Estaba enojada, sí. Además, ebria. Y ofendida…
-Idiota… -susurró golpeándose el rotro con la palma de su mano, su gesto estaba contraído por el dolor. -Nunca dejaré de quererte, no me detendré.
Se lavó el rostro sumida en la tristeza, y salió de allí enfrentándose a su peor temor. Al llegar a la sala vio a su pequeño gato durmiendo sobre el sofá, acomodado entre los cojines y arropado levemente con la manta que ella le había prestado a él. Ella lo acarició con ternura, sentándose a su lado. Su corazón estaba exhausto, no le costó nada relajarse… inhaló profundo y frunció el ceño. Aquel aroma no era el típico perfume que Sasuke usualmente dejaba en su sillón tras utilizarlo algunas noches; se recordó con tristeza que él ni siquiera había conseguido pasar más de veinticuatro horas allí esa vez. El gato despertó sin ánimos, estirando gracilmente sus patas delanteras antes de subirse al regazo de la chica y hacerse un ovillo sobre él. Sakura le mostró los dientes en una sonrisa forzada, él no la miró, estaba durmiendo otra vez.
El aroma volvió a invadirla, al igual que la curiosidad cuando notó que una servilleta envolvía algo delicadamente entre los cojines donde Noir había estado descansando. La miró sorprendida, tenía el símbolo de la familia Hyüga, y tomó el envoltorio con una mezcla de incertidumbre y temor. La sorpresa le robó un suspiro, mientras su ojos brillaban como esmeraldas bajo la luz de la ventana; las lágrimas le dieron esta vez un brillo acuoso.
-Estúpido Uchiha. -maldijo, tapándose la boca con una mano como si eso fuese a sofocar su llanto.
Apretó levemente el pequeño jazmín que había sido gentilmente envuelto en una servilleta tan blanca como la propia flor, y lo llevó a su pecho con cariño.
-Te he amado en situaciones peores.
Día cinco. [11:00 pm.]
Seguía sentada en la azotea del hospital, esa noche se quedaría. Aunque no fuese su turno. No se imaginaba en ningún otro lugar, al menos allí tendría con qué distraerse.
-¿Sigues aquí?
Una pregunta estúpida -pensó ella, pero sólo atinó a asentir sonriendo-. Ino la miró preocupada.
-Por favor, no lo hagas. -pidió rápidamente con voz sedada, cuando vio que su amiga iba a comenzar con su sermón. Una charla sobre él. Sobre ella. Sobre seguir adelante…
-¿Quieres comer algo? -preguntó entonces la otra.
Sakura agradeció que dejase el tema intacto. Durante toda la tarde había discutido con Naruto, él insistía en que debían localizarlo y hablar con él. Sasuke no quería hablar. No esperaba ser encontrado. Ni deseaba ser perseguido.
No esperes más que esto, Sakura.
No lo haré. No esperaré más.
-No tengo hambre. -admitió por fin luego de un extraño siencio.
-No te alimentas bien últimamente. ¿Has comido algo hoy?
-No. Cada vez que lo intento siento náuseas. Y el dolor vuelve.
-No se puede pensar con el estómago vacío. -concluyó la rubia.
-Parece que tampoco se puede sentir.-concedió la chica.
Escuchó a Ino suspirar pesadamente, como si todo aquello fuese fastidioso. Le estaba causando muchos problemas a sus amigos. Pocos sabían con exactitud lo que había pasado, pero estaba segura de que la mayoría ya había llegado a la conclución correcta. Recordó la expresión pasmada de la rubia cuando le confesó que Sauke Uchiha había estado quedándose en su casa durante sus visitas a la aldea. Que traía té. Algunas veces lana. Pequeñas figuras talladas en madera. Recuerdos que invadían su espacio personal. Por eso no quería regresar a su departamento.
-Tienes que dejar esto de una vez. -aunque quiso sonar dura, Ino tenía un deje de lástima en la voz.
Sakura no se inmutó. A nadie, ni siquiera a su mejor amiga, le había contado el pequeño detalle del jazmín que él dejó antes de irse. ¿Cambiaría de opinión si supiera sobre esa diminuta atención que él había tenido para con ella? Lo dudaba mucho, la rubia ya estaba cansada de verla así… llorando por los rincones.
-Tienes toda la vida por delante, admiradores por donde mires, eres buena en tu trabajo y también estás rodeada de amigos… ¿Qué te hace pensar que no existe allí afuera un hombre capaz de traerte felicidad?
-Hay uno. -respondió automática, con un hilo de voz.
Ino frunció el ceño.
-Eres un caso perdido.
-Lo sé.
Sintió como su amiga se alejaba con pasos pesados.
-Gracias por cubrir mi turno, frentona. Nos vemos mañana. -saludó antes de dejarla de nuevo sumida en sus pensamientos, bajo un inmenso cielo estrellado.
Estaban bajo el mismo cielo. ¿Estaría también él mirando las estrellas?
Lo más seguro es que no. Él estaba muy lejos, quizás en donde se encontraba no había caído la noche aún. Ojalá se mantuviese en movimiento, deseaba con todo el corazón que distraído llegase de nuevo a su puerta. Como también deseaba que estuviese tan lejos que ninguna de las cartas de Naruto consiguiesen alcanzarlo.
Le había implorado que no notificase a Sasuke su vergonzosa situación, pero su amigo estaba demasiado preocupado por ella. Había intentado fingir, pero resultó inútil… esos días parecía haber desterrado su alma del cuerpo, y aunque trataba de seguir su rutina básica, no alcazaba para opacar el arrollador dolor que la sofocaba.
Tal vez Ino tenía razón, tal vez la vida sí debía continuar. Quizás no necesitaba salir corriendo a buscar un novio que besara todas las heridas de su pasado, no. Pero que tal una meta, eso sí. Un cambio a su rutina hospitalaria, algo que enterrara sus demás preocupaciones y se adueñara del puesto prioritario en su vida.
Hablaría con Tsunade.
Segunda semana. Día tres. [05:00 am.]
Eso no podía ser cierto. Se revolvió entre las colchas e intentó ignorarlo. Sofocó sus oídos contra la almohada con toda la fuerza que pudo. El molesto golpe llegó hasta su habitación otra vez, ella se sorprendió; ahora provenía de su ventana. Sonó una vez más, sin brusquedad, él era una persona muy calmada.
-¡Vaya! -dijo, abriéndole la ventana y fingiendo sorpresa. -Lo siento, Kakashi-Sensei… no te oí.
-Reservate tus mentiras, llevo golpeando casi quince minutos mientras tu das vueltas en la cama.
Ella sólo sonrió a modo de disculpa.
-Me caías mejor cuando eras impuntual, Sensei.
-Claro que no, te quejabas siempre.
Otra sonrisa. Él la correspondió bajo su máscara.
-¿Lista para entrenar?
Kakashi vestía su uniforme jounin, se veía radiante. Alegre y pacífico como siempre.
-No, acabo de despertarme. -dijo, alzando sus brazos y encogiéndose de hombros con gesto despreocupado.
Él no reprochó, hacía mucho que no la veía tan descansada. Seguramente eran las primeras noches en que ella finalmente conseguía conciliar el sueño la noche entera.
-Creo que prepararé café mientras te alistas. -suspiró.
-Suena genial. -gritó desde el baño.
Kakashi sólo escuchó el agua caer, fue su señal para cruzar el pasillo e ir hasta la cocina. El gato de Sakura lo miró fijamente, aquel pequeño diablo no le tenía ni una pizca de confianza.
-Supongo que tú no eres parte del Team Kakashi. -dijo con tranquilidad, pasándole la mano por el lomo mientras el animal, en vez de relajarse, se tensaba por completo.
Se concentró en el desayuno, ignorando la pequeña bestia negra que lo tenía atentamente vigilado. Aquella vez debería haber sugerido a Sakura que adoptase un perro, ellos amaban a todos sin miramientos.
Sakura no era una ecologista a la hora de bañarse. Tuvo tiempo no sólo de preparar café, sino también se atrevió a cocinar unos panecillos. La sonrisa de la joven al detectar el olor a pan recién horneado le dio a entender que ella llevaba tiempo sin comer comida casera.
-Hueles eso, Noir. -sonrió alzando al gato. -¿Cuándo fue la última vez que algo se coció en esa cocina? -con tristeza recordó cierto estofado, pero quitó eso de su mente en cuanto su Sensei le alcanzó un pancito caliente. -Creo que deberíamos secuestrarlo. -continuó hablando con su gato.
-Seguramente está de acuerdo… -se acercó a ella y acarició al gato nuevamente, ignorando el hecho de que éste le gruñía audiblemente. -...pero sólo sería para arrancarme las entrañas con esas pequeñas garras que tanto desea tirarme encima.-susurró.
-Oh, es muy dulce. -lo excusó su alumna. -Realmente no comprendo porqué se comporta así cuando lo ve a usted.
-Soy un hombre de perros. -se encogió de hombros. -Quizás lo percibe.
Podría invocar ocho amigos que resolverían este problema para siempre -pensó- pero consiguió sonreír amablemente al felino. El gruñido fue más agudo esta vez.
-O quizás no probó estos panecillos. -dijo ella, acercándole un trocito al gato. -No creo que exista nadie que pueda resistirse a esto.
El gato tomó el bocado que ella le ofrecía. Masticó, tragó y levantó sus ojos grandes y redondos esperando más. Ella lo complació.
-Lo ves. -dijo por fin cuando el gato se encontraba felizmente ronroneando. -Pronto serán buenos amigos.
-Parece que sí, mientras les cocine panecillos y café todo estará bien.
Sakura sintió cierta calidez en encontrar a alguien procurando su bienestar de esa manera tan simple, básica, hogareña; buscó dos tazas y sirvió el café antes de encaminarse a la sala. Kakashi la siguió de cerca con un plato lleno de panecitos que todavía humeaban. Se sintió tranquila.
Primer mes. Día tres. [11:00 am.]
-¿Todo está bien?
Ella asintió con tranquilidad, esperando a que el rubio terminase de revisar unos papeles.
-Vine a pedirte que firmes mi solicitud, pero si estás demasiado ocupado puedo regresar más tarde. -ofreció, al notar que él realmente tenía mucho papeleo.
-No, Sakura, claro que no. -levantó su vista cansada y sonrió tiernamente. -¿Qué solicitud?
-Bien, Hokage-sama… -comenzó ella.
-Oh, no… algo malo se avecina, una nube negra sobre mi cabeza, o un rayo que me parta en dos. -ella ahogó una risa sincera, él suspiró aliviado. -No me llames así, me da escalofríos.
-Son dos solicitudes en realidad. Creo que me aprovecharé de mi amistad con el líder más poderoso…
-y guapo. -la cortó él
-Y guapo. -asintió ella. -de todas las aldeas.
Le tendió los papeles. Él meditó pocos segundos, la miró serio. Volvió a girarse a los papeles. Lo pensó. Sakura se irritó levemente. Él rió.
El golpe del sello y la sonora firma de Naruto la pusieron nuevamente en su buen humor.
-Gracias. -sonrió. -Sinceramente, con todo lo que pasó… -de repente guardó silencio. -Con… tú ya lo sabes. -dijo al fin. -No estuve de ánimos para anotarme para los exámenes jounin. Me siento un poco culpable por usar mis contactos -sonrió otra vez- para agregarme tarde a la lista.
Él se encogió de hombros.
-No hay problema, sólo he firmado una de las solicitudes… más específicamente la que requieres acompañar a Kakashi en sus próximas misiones. -aclaró.
Ella lo miró confundida, luego de unos segundos suspiró e hizo un mohín.
-Supongo que esta bien, no era justo que yo…
-Cuando faltaban unos pocos días para que se terminara el plazo… -comenzó a explicar su amigo. -Kakashi llenó tu solicitud y me la entregó de tu parte.
Ella parpadeó incrédula.
-Sí, confieso que en ese momento yo también me sorprendí. Sabía que no eras tú, pero también sabía que llegaría el momento en que vendrías a enlistarte para los exámenes así que ambos guardamos el pequeño secreto. -le guiñó un ojo. -Eres una de las personas favoritas del Hokage, no te sientas culpable, eso no puedes cambiarlo.
-G-gracias. -dijo aturdida.
-Agradécele a él, fue su idea. -se paró para ir hasta ella. -Te ves bien. -admitió.
-No coquetes Naruto, te vas a casar…
El rió tranquilo.
-Te ves sana. -aclaró.
Ella suspiró. Sí, se había dado cuenta de eso. Todos lo habían notado.
-Poco a poco, empiezo a acostumbrarme… -se encogió de hombros. -Sé que probablemente él no quiera regresar…
Vio como su amigo fruncia el ceño y se tensaba.
-No me parece que esto deba terminar así, quiero verte feliz… y me alegra que ya estés mejor, pero ese cobarde debería venir aquí a arreglar sus asuntos. -refunfuñó.
-No hay ningún asunto Naruto, créeme, él arregló todo antes de irse.
Después de todo, Sasuke le había avisado claramente que no esperara más de lo que le había estado ofreciendo hasta ese entonces. Y también había dejado una flor blanca -paz- para que supiera que no había ningún problema entre ellos. Para que entendiera que no había nada entre ellos.
-Debes ir a entrenar -sugirió Naruto, al verla cambiar su expresión por una llena de dolor que llevaba tiempo sin ver en su rostro. -Kakashi debe estarte esperando.
-No. -ella quitó la mueca de dolor. -Hoy es mi día libre. Mañana salimos en una misión, por eso… me dio un respiro. -concluyó, feliz de recordar que no había tenido que despertarse de madrugada ese día.
Se rió conmovida al cruzarse por su mente el pensamiento sincero de que hubiese preferido entrenar, ya que eso hubiera significado desayunar café con panecillos. Reír con las bromas de su maestro. Verlo intentar sobornar a su gato con comida. Ya era su rutina. Sin embargo ese día había despertado tarde y tomado un frío vaso de jugo.
-Bien, comamos ramen hoy. -ofreció. -Aún tengo mucho trabajo, pero nos podemos encontrar en el puesto al mediodía. Invita a Kakashi, yo llevaré a Hinata… será divertido.
Ella asintió.
-Ah, Sakura-Chan… gracias por ayudar a Hinata con los preparativos, ha estado extremadamente nerviosa últimamente. Tu compañía le hace bien.
-Y a mí la suya. -admitió con una amplia sonrisa. Se habían vuelto muy buenas amigas.
-Adiós Hokage-Sama…
Ambos rieron y ella desapareció de allí tan feliz como había entrado. Naruto se relajó. Pensó que la depresión de Sakura iría más lejos, pero por suerte -gracias a Kakashi- pensó, ella estaba recuperándose rápido.
-Quizás debería ayudar un poco… -masculló torciendo su rostro en una malvada sonrisa.
NOTA: No podía explicar esto al principio porque les habría arruinado la sorpresa, bien, el fic está escrito un poco diferente -espero que se haya notado- como si fuese una especie de reporte de como van pasando los días de Sakura sin Sasuke, pensé que quizás así se entendería mejor esa transición del dolor insoportable a la soledad y finalmente a la normalidad.
NOTA 2: En mi fanfic "Colección de Drabbles" voy a subir algunos pequeñas escenas -probablemente de Sasuke cuando está viajando- que se relacionan con el fic. Especialmente las reacciones de él cuando recibe las cartas que Naruto insiste en enviarle. Son cortitos, pero si quieren leerlos este fin de semana les voy a publicar algunos.
Y finalmente, gracias por seguir leyendo Shadows's Wanderer, lo aprecio mucho. El siguiente capítulo "Hatake Kakashi" estará tan pronto como yo pueda recuperarme de mi ataque fangirl de esta mañana y ponerme a escribirlo.
Gracias por leer.
Espero que lo hayas disfrutado.
Tu opinión me haría muy feliz.
