Narcissa ya estaba por terminar su séptimo año. Las cosas entre ella y Phil parecían ir de lo mejor, él era verdaderamente encantador y detallista. La chica sentía como si fuese una nueva persona, él le había enseñado a ser más crítica pero a la vez más flexible, ver ambos lados de la moneda antes de tomar decisiones, desde que estaban juntos prácticamente ya no era la misma. Ambos tenían largas pláticas cuando él la visitaba en Hogsmeade, pasaban momentos bastante felices imaginando su futuro juntos, prácticamente todo era perfecto.
Durante las vacaciones de pascua tendría lugar la boda de Bellatrix y Rodolphus, esta vez los señores Black se apresuraron a organizar todo pues aún tenían el pánico encima por lo ocurrido con Andrómeda.
—Cissy, apresúrate queremos presentarte a alguien. —grito su padre desde las escaleras.
—Ya voy.
Cuando la chica bajo se encontró a su padre acompañado por los Malfoy en el salón.
—Linda aquí estas, ¿recuerdas a los Malfoy?
La chica analizo cada uno, parecían bastante creídos, arrogantes, todos eran rubios a excepción de la mujer la cual tenía el cabello castaño claro, el menor tenía cara de fastidio como si no quisiera estar ahí, sabía que su nombre era Lucius lo había visto en Hogwarts antes pues era de su misma casa aunque perteneció a una generación antes a la de Andrómeda, pero en realidad nunca habían hablado.
—Claro padre, un placer tenerlos aquí. —Dijo antes de tomar asiento junto a su madre.
El rubio que llevaba barba sonrió de lado, le agrado lo que veía, claramente Narcissa era lo que buscaba para su hijo. —Veo que en verdad tenías razón, una jovencita bastante bella.
Cygnus sonrió satisfecho.
—Cissy, Lucius vino acompañado de su familia porque quiere pedirte ser tu pareja en la boda de Bella. —La chica no supo que contestar, en ese momento tuvo miedo, quería irse, sabía que significaba ser la pareja de Lucius Malfoy durante la boda de su hermana, claramente era dar a conocer que ambos tenían un compromiso sellado.
—Obviamente sabíamos que aceptarías, después de todo Lucius y tú fueron compañeros en Hogwarts ¿no? — Se apresuró a decir Druella al notar que su hija permanecía callada.
—Ss… si madre. —titubeo.
—Excelente. —dijo Abraxas.
La boda en la que Bellatrix cambio su apellido a Lestrange había sido uno de los eventos más importantes del momento, incluso la parte de sociales en el profeta lo había abarrotado con fotos y reseñas de quienes habían asistido, que joyería se había visto entre muchas otras banalidades.
—En verdad dieron importancia a la boda de Bella. —Decía Druella quien sostenía el periódico en una mano y con la otra removía su té.
—Era obvio es una Black.
Narcissa que recién entraba al comedor, tomo asiento para desayunar con su familia.
—¿Te divertiste ayer querida? —La rubia tomo un pan y comenzó a untarle mermelada. —Casi no te vi, ni tampoco a Lucius, ¿dónde se metieron? —Su madre sonreía con picardía.
—Anoche no me sentí bien así que Malfoy fue muy amable y me trajo a casa, supongo no lo viste porque él igual se fue a la suya. —Ella era completamente sincera con sus palabras pero parecía que su madre solo imaginaba cosas inmorales.
—¡Narcissa! ¿Tú y el joven Malfoy estuvieron aquí solos?
—Ni siquiera entro a la casa, solo nos aparecimos cerca.
—Druella cálmate y deja a los chicos ser chicos, además prefiero no saber nada de eso si no les importa.
La chica estaba completamente colorada y no entendía porque sus padres solo imaginaban cosas que ni al caso.
—Sabes pero me alegra que tú y Lucius se lleven bien, seguramente ambos tendrán una vida feliz juntos.
—¿Pero de que hablas padre?
—Bueno sé que aun eres muy joven, pero Abraxas me envió una lechuza esta mañana, decía que tú y Lucius pueden tener un matrimonio feliz, al parecer ambos estamos de acuerdo. Incluso anoche me comento que su muchacho quiere pedirte matrimonio cuando termines el colegio.
—¿Matrimonio? apenas cumplí 18, la verdad es que no quiero pensar en eso por ahora.
—Tienes razón cariño y será cuando estés lista, sé qué a Lucius no le molestará sin embargo Abraxas no quiere esperar para anunciar el compromiso. —dijo su padre.
Cuando las vacaciones terminaron la chica regreso para su ultimo trimestre en Hogwarts, antes de partir le había escrito a Phil que necesitaba verlo urgentemente. Una semana después se encontraron en las tres escobas, la chica llego primero y para cuando el pelirrojo llego no sabía que decir pues él traía un rostro serió y apagado además llevaba el profeta en una mano.
—Supongo ya lo leíste.
—¿El día que más temía llego? —pregunto el chico.
—No pienses nada hasta escucharme a mí.
—Es lo que intento Cissy.
—Siéntete. Esto es cosa de mis padres, yo no tengo nada que ver, Malfoy ni siquiera ha intercambiado más de cinco palabras conmigo desde que lo conocí.
—¿y que pasara?
—Me iré contigo.
Phil quito la cara de tristeza y dio lugar a una sonrisa de completa felicidad.
—¿Pero qué dices?
—Bueno no precisamente contigo, pero sé que Andrómeda me ayudara.
—No, ya habías dicho que te irías conmigo ahora debes cumplir tu palabra, conseguiré algo tú no te preocupes. —Phil se acercó y le beso la frente.
A pesar de que oficialmente Narcissa estaba comprometida con el único heredero de Malfoy, decidió olvidarlo y junto a Weasley siguió con sus planes para escapar, ella que ya tenía parte de su herencia como Black había decidido a sacar discretamente el dinero de Gringotts.
Cuando su último año en Hogwarts termino regreso a casa la cual ya no era la misma pues ni Bella ni Dora estaban en ella. Al segundo día de verano cuando sus padres salieron, la rubia se apresuró a empacar cada una de sus pertenencias, y envió su lechuza con una nota para Phil donde le indicaba que lo esperaría en casa de su hermana Dora, después bajo y en la mesita del despacho de su padre dejo una nota que decía.
Familia:
No puedo aceptar ser esposa de alguien a quien ni siquiera conozco y mucho menos amo. No quise hablar con ustedes frente a frente por el temor a sus reacciones, sé que querrán borrarme del árbol como hicieron con Dora y Sirius y lo acepto. Quizás en el futuro podrán perdonarme.
Su hija Narcissa.
La chica fue a la chimenea y antes de lanzar los polvos flu dijo casa Tonks. Unas llamas verdes la envolvieron y segundos después apareció en el salón de la casa de su hermana mayor.
—Dora, ¿estás en casa?
—¿Cissy, eres tú? — La castaña se acercó a la chimenea donde su hermana se sacudía el hollín.
—Hola Dora. —las chicas Black se abrazaron.
—Phil me conto todo, pero, dime ¿es cierto?
—Es cierto.
Andrómeda se tapó la boca con ambas manos y después jalo a su hermana a la salita de la casa. —Quiero saberlo todo, ¿qué te dijeron? ¿qué es lo que harán?
Llamas verdes de nuevo se levantaron en la chimenea de la casa de los Tonks, esta vez un pelirrojo salió de ella.
—Cissy. —El muchacho corrió y abrazo a la rubia. —No puedo creer que en verdad lo hicieras, no te preocupes, todo está ya listo como lo prometí.
Esa misma noche ambos tomaron un traslador que los hizo aparecer en Alemania. Phil había conseguido empleo y casa en una comunidad mágica cerca de Baviera. En un principio todo resulto extraño pero solo necesitaron unos meses para aclimatarse y considerar ese sitio como su hogar.
Por otro lado Cygnus Black que no toleraría que otra de sus hijas saliera con barbaridades, se propuso buscar a Narcissa y mintió a los Malfoy diciendo que la chica había pedido hacer un viaje para conocer el mundo antes de unirse en matrimonio. Abraxas que estaba muy metido junto a su hijo en un movimiento político de la comunidad sangre pura no le dio importancia al asunto del viaje de Narcissa y decidió que la boda se haría cuando la chica regresara.
Para cuando Narcissa tenía veinte años ya habían pasado casi dos años de que había huido de casa, ella y Phil amaban su nueva vida, sabían que ya nada los separaría y una tarde en la que ambos habían salido a dar un paseo por el bosque su amado pelirrojo la sorprendió pidiéndole matrimonio.
No pasaron más de tres meses para que la ceremonia se celebrara. Dado que Vivian en una comunidad muy pequeña invitaron a nuevos amigos y vecinos de su localidad, claro también asistieron los Weasley, su hermano Arthur que ya estaba casado asistió con su esposa Molly y su hijo pequeño Bill, Andrómeda que estaba embarazada también asistió junto con los Tonks. La boda había sido realmente hermosa, se celebró en el jardín trasero de la casa de campo de los novios, dado que era primavera todo era verde y lleno de flores, las sillas y manteles eran blancos y había velas con rosas color perla como adornos en las mesas.
—En momentos como estos es cuando olvido todos los problemas del ministerio. —dijo Ted a Phil mientras se servían algunos bocadillos.
—¿A qué te refieres amigo? ¿Apoco es tan malo lo que se rumora?
—Más que rumores es una realidad, y si es mucho peor de lo que se dice por aquí, las cosas en Inglaterra no se comparan a la tranquilidad de este pueblo. Tienes suerte de que Cissy y tú ya no estén por allá.
Ambos amigos caminaron a los límites del jardín y donde iniciaba un bosque para hablar más en privado.
—Quiero que me cuentes todo, quizás ya no estoy viviendo allá pero la gente que me importa y aprecio sigue ahí. —le puso una mano en el hombro.
El castaño sonrió. —Recuerdas el clan ese de unos magos oscuros que eran liderados por un tal Voldemort.
—Sí.
—Bueno se han infiltrado en el ministerio, dicen que familias poderosas e influyentes de sangre limpia son los que están detrás de todo el asunto, pero nadie puede asegurar nada. Han empezado despidiendo a todos aquellos que son como yo.
Phil hizo cara de incertidumbre, como si no entendiera.
—Hijos de muggles, incluso el ministro no se salvó de esta, no sé qué le hicieron pero el ofreció su renuncia y a la semana se le encontró muerto en su departamento de Londres.
—¿Qué hay de ti, todo está bien? —pregunto con cara de pánico.
—Digamos que ya no tengo el mismo puesto con el que entre a Gringotts, seguro pronto querrán despedirme y por cómo se encuentra ahora Andrómeda no me haré del rogar, ella me necesita a su lado así que también estoy trabajando con mi padre en el mundo muggle así conseguimos dinero por ahora.
—¿Cómo? ¿Esos infelices te quieren echar a la calle? Pero que estupidez, si tú eres quien mejor sabe manejar todo ese tipo de cosas de números.
—Eso no les interesa.
—No puedo creer que nadie haga nada.
—A eso es a lo que voy, Recuerdas a ese tal Sirius el primo de Dora y Cissy.
—Claro.
—Bueno hace unos días nos visitó, él y un montón de magos liderados por Dumbledore están luchando, claro todo esto es una especie de asociación secreta y no se mucho, me propusieron unirme, les dije que lo pensaría.
—No puedo creer que todo eso está pasando, ¿mis hermanos y mis padres están en riesgo? ¿Tú que piensas?
—Tu hermano Bill está bien, pero Arthur, no te mentiré trabaja en el departamento contra el uso incorrecto de objetos muggles, obviamente él es feliz ahí aunque se rumora que ese departamento desaparecerá pronto, debería tener cuidado, hable con él una vez pero si viene de ti tal vez lo tome más en cuenta. Pero creo que basta de hablar sobre cosas deprimentes, este es tu día y el de Narcissa, será mejor que esto lo dejemos para después, ahora ve con ella.
