Los grandes Reinos

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Déjame que me pierda entre palabras,

déjame ser el aire en unos labios,

un soplo vagabundo sin contornos

que el aire desvanece.

También la luz en sí misma se pierde,

En el inmenso mar que de misterios resplandece.

Poemas fragmentados, Octavio paz

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Gracias a Gabz, ALEJAMOTO DIETHEL y a luna por sus review's

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Capitulo 4: El inicio del viaje

Los Usui estaban en el campo de entrenamiento, Horohoro practicaba mientras era visto fijamente por su hermana quien estaba acostumbrada a los ataques de furia de este, resignada se retiro de ahí, había cuestionado a su hermano sobre su decisión de viajar, pues ahora como nuevo líder tendría que hacerse cargo del futuro de los suyos, pero se sentía comprometido, pero no solo eso, sino también descubrir el verdadero motivo del ataque, si era algo personal o solo un juego de esos atacantes, pero sobre todo: si volverían a hacer daño a los suyos, convirtiéndolo en su mayor temor y no podía permitirse eso.

Pilika estaba decidida en convencer a su hermano en que desistiera del viaje, pero no había encontrado palabras adecuadas para convencerlo, es así que habían llegado a esa situación.

Horohoro sentía ya un poco la liberación del disgusto, entendía a su hermana pues ahora era el único pariente que tenia, pero no podía dejar sus recién adquiridas responsabilidades, ya había dejado a alguien a cargo de su gente, y sabiendo que el Rey Liam los apoyaba, les permitió ocupar una parte de sus tierras y se asintieran, aunque no estaba seguro de si seria permanente.

–Usui– escucho ser llamado

Al voltear se sorprendió al ver quien lo llamaba, pareciera que era la primera vez que lo veía, porque tantas preocupaciones no le habían dejado observar con atención a quien tenía ahora enfrente. Había algo en él que lo ponía nervioso, esa intensa y segura mirada en él, contemplándolo fijamente, no entendiera la forma en que lo miraba. Se despejo un momento de sus pensamientos al verlo acercarse con una lanza.

–¿si Tao?–

–quisiera probarlo en combate, ¿si no le importa?–

–no, por mi no hay problema–

La medición en combate comenzó, ambos eran muy buenos, Len se mantenía con mucha calma, Horo era apasionado, conforme avanzaba el tiempo, la batalla se volvía intensa, Len cambiaba su gesto a uno de fiereza, que perturbaba a su contrario, la batalla termino con la victoria para Tao.

Horo aun no lograba recuperarse de la mirada de Len, lo había visto calmado, con una mirada fiera, pero la que mostraba en pelea no era comparación.

–¿está usted bien?– pregunto Len al verlo cansado y perdido en sus pensamientos

Horo sacudió su cabeza y despejar esos pensamientos –eres bueno, pero no tanto– contesto con una gran sonrisa – pero si no hubiera estado cansado le hubiera ganado–

–hn, ¿eso crees?–

–sí, yo lo digo–

–vaya que es usted bastante modesto– pregunto con sorna

–soy el mejor guerrero de mi gente–

–fue por eso que perdieron en esa pelea– no le agradaban los engreídos

–¿qué quiso decir con eso?– pregunto con enojo

–lo que escucho–

–mire, usted no es nadie para criticarme–

–en ningún momento le critique, usted fue quien reconoció las palabras entredichas–

–me dice que...–

–ja, que graciosos se pelean por una tontería– dijo Hao llegando hacia donde se encontraban los dos extranjeros –empiezo a dudar en llevarlos conmigo, no vayan a pelear durante todo el camino–

–Asakura no se preocupe por eso, solo fue el calor del momento– comento Horohoro

–pero dígame únicamente Hao, ahora seremos compañeros y no tiene caso seguir con formalidades–

–lo mismo digo, y usted Tao, ¿podemos llamarlo únicamente Len?–

–si– contesto sin mostrar emoción, alejándose y recargándose en una estaca de madera que servía de asta–

–¿Hao ya escogió a los hombres que nos acompañaran?– pregunto el peliazul

–en eso estoy, ¿pero está seguro de acompañarnos Horohoro?

–si lo estoy–

–bien, partiremos mañana, sino hay inconveniente– dijo esto último viendo a Len

–por mí no hay problema, estoy preparado para este viaje–

–bien, será mejor que descanse, mañana iremos primeramente al lugar de la emboscada, ahí buscaremos el rastro–

–está bien–

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El grupo partió, encabezado por Hao Asakura a su lado Ryu Swordwood, Horohoro Usui, Len Tao, varios hombres del rey los acompañaban Tulio Casia moreno de castaño oscuro, ojos negros y de facciones rudas; Pedro Merces un joven albino de cabello corto, ojos azules; Orion Carlus rubio de cabello hasta los hombros, de ojos verdes; Xion Walter de ojos y cabello negro; y Valente Andrus pelirrojo de ojos grises.

A dos días de viaje, habían llegado al lugar de la emboscada.

–seguiremos la ruta que utilizaron, espero que la naturaleza no esté en nuestra contra– fue la orden dada por Hao, nadie protesto a lo dicho.

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La joven princesa caminaba por los pasillos de su castillo, se dirigía a un salón en especial, acompañada por sus dos damas; llego al cuarto, abrió la puerta sin tocar, en esa habitación había una joven de cabello claro y ojos rojos, y un rostro muy dulce.

–doncella, dígame que opina de las visitas de hace unos días, se ha tardado en darme respuesta, empezare a dudar de sus habilidades–

–princesa no dude de mí, es solo que los destinos son caprichosos y dificultan el saber, pero de algo estoy seguro y es que su visita trae mal augurio a su reino–

–dame tu consejo– ordeno paseando por toda la habitación

–le sugiero que se aleje del castillo, tome un descanso, en el pueblo Tuared podrá concluir con sus estudios y alejarse de la mala fortuna que amenaza contra su gente–

–quieres que huya–

–jamás– se apresuro a contestar

–¿entonces?–

–si se mantiene alejada del castillo, podrá ser libre de acción en tiempos futuros, además aun debe prepararse cuando se convierta oficialmente en Reina, algo me dice que ahí encontrara el porvenir de su reino–

Anna pensó un poco sus palabras, realmente estaba aburrida de esas responsabilidades; un viaje al pueblo de Tuared, tierra de sabios y campesino seria relajante.

–bueno, ¿cuando me siguiere partir?–

–Cuando así lo desee princesa–

–Partiré mañana, Sara– se refirió a la mujer de ceño duro –llama a Cristhobal–

–si majestad–, se apresuro a salir para cumplir con lo ordenado

–ahora dime–

–¿si princesa?– pregunto la de cabello claro

–¿qué sabes del secuestro?–

–nada princesa, lo más seguro es que solo haya sido una excusa para investigar su reino–, vio que la rubia meditaba sus palabras –se retiraron muy rápido, sin siquiera investigaron, pareciera que solo deseaban saber algo y lo averiguaron–

–¿qué averiguaron?–

–con su perdón princesa, pero ellos averiguaron que el reino Griddith es gobernado por una infanta– Anna mostró un gesto de enojo –discúlpeme, pero sabe bien que al no dejar por completo el encargo al Señor Cristhobal corre el riesgo de que la subestimen–

–me subestiman–

–así es princesa–

–si teme que aprovechen su ausencia para atacar, no tema, me parece que tomaran mayores precauciones pues dejaría a alguien con mayor experiencia y sabiduría, me disculpo de nuevo por mis palabras, pero solo trato de ser neutral–

–y te lo agradezco–, guardo silencio un momento, antes de marcharse.

–hasta luego princesa–

–hn–

Las puertas fueron cerradas por la chica pelirosada que acompañaba a la joven Kyoyama

–¿qué gana con mandar a la princesa a Tuared?– pregunto un rubio que se había mantenido oculto en todo ese tiempo

–mucho, ahí empieza mi nuevo plan y tu misión–, miro directamente al más alto –una vez que encuentren lo que buscan, tu atacaras, ¿entendiste Marco?–

–si doncella–

–mientras tanto, haré una visita–, la joven sonrío con malignidad

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Un día entero de avance lograron obtener al seguir el casi desaparecido rastro, acamparon en las cercanías de un rió cerca de su probable ruta. Aun faltaban algunas horas para el atardecer, pero decidieron detenerse no solo para investigar mejor el lugar, sino que también el frio estaba aumentando, rápidamente se prendió una fogata, mientras otros exploraban el lugar.

Pedro y Orión fueron los encargados de traer agua; se encontraban llenando las cantimploras, cuando unos ruidos tras unos arbustos los alertaron, sacaron sus espadas y cuidadosamente se acercaron a donde provenían los ruidos, los que estaban en el campamento vieron esa maniobra y se mantuvieron en silencio.

El albino estiro un brazo y sujeto silenciosamente unas ramas, el rubio mantenían la espada firme, en un movimiento Pedro descubrió el lugar...

–AAAAAAAAAAHHHH– el grito detuvo a Orión.

–¿qué paso?– pregunto Andrus que fue el primero en acercase. Pedro y Orión veían con sorpresa a la persona frente a ellos–

–pri–icinpe?– pregunto extrañado el albino

–Hola– saludo nerviosamente

–príncipe– dijo el pelirrojo al dirigir su vista a la persona que sus compañeros veían, su voz había sonado fuerte, Tao quien se encontraba ahí, se apresuro a llegar.

–¿príncipe qué hace aquí?– pregunto sin ocultar su enojo

–estoy buscando a Yoh– contesto con una sonrisa nerviosa

–¿y pretendía hacerlo solo?–

–si–

–¿sabe lo peligroso que es esta misión?–

–si, pero Len, con Morphin me es más fácil encontrar a Yoh–

–Jun ya me había otorgado un aparato que hace lo mismo, ve que no era necesario–

–si que lo era, yo he andado más lento para no tener problemas y ya los alcance, notaste lo perdido que están– dijo con seguridad en sus palabras

–estoy de acuerdo que la magia de nuestros antepasados no es igual al de las hadas en estos casos, pero así evitábamos que se metiera en problemas–

–pero si yo no estoy en problemas–

–oh si que lo está– lo tomo del brazo y se lo llevo al campamento –mañana al amanecer tendremos que enviarlo de regreso con uno de los hombre, sus padres se encargaran de castigarlo–

–pero Len–

–pero nada– Lyserg hizo un puchero

En eso llegaba el grupo que saliera a explorar, Hao descubrió rápido la presencia del príncipe.

–pero que...– dijo apresurando el paso –¿qué hace aquí príncipe?– su voz sonaba temible por el enojo –¿no sabe lo peligroso que es?–

–si pero...–

–no, ahora por su culpa perderemos tiempo para mandarlo de regreso–

–lo siento pero...–

–pero nada, acaba de arruinar toda la misión– la preocupación de saber que algún daño pudiera sufrir no le permitía medir palabras.

Lyserg tenía la mirada baja, se sentía muy triste y humillado, nadie decía nada estaban muy conmocionados por tal reacción de Hao, y sobre todo al príncipe.

–le mandare a un hombre que lo vigile en todo momento, no puedo permitir que algo te pase, y no quiero saber que has hecho algo sin mi permiso

–s–si–, Hao se alejo aun furioso, estaba nervioso por la pérdida de su hermano, sabía que él que se lo había llevado era peligroso, alguien capaz de destruir un pueblo y usar magia no era de subestimarse. No se podía permitir que Lyserg sufriera algún daño.

Horohoro se acerco a un inmóvil chico –vamos, te acompaño–, no recibió respuesta, lo sujeto de los hombros y lo guío hasta la fogata. Se dejo caer sentado abrazando sus rodillas, la vista la había mantenido baja, una fugitiva lagrima se vio recorrer su mejilla. El resto del grupo se mantuvo en silencio, continuando como si nada hubiera pasado.

Hao se había alejado del campamento y se había ido a recargar en el tronco de un árbol, Len lo había seguido.

–no debió ser tan rudo con el príncipe–

–hn–

–primero porque es el príncipe y podía ser castigado–

–¿usted me castigara?–

–no, y segundo porque solo quería ayudar, no hizo nada malo, ya le había dicho que lo mandaría de regreso con uno de los hombres–

–es muy peligroso, tendremos que regresar todo–

–¿no le interesa recuperar a su hermano?–

–que pregunta, claro que si–

–Entonces será como lo he dicho– se alejo de ahí para no dar tiempo a discusión.

Hao lo vio irse, sin intentar detenerlo; ya más relajado comprendió que realmente había sido muy grosero con el chico, él no era así, no entendió como es que había perdido el control de esa manera. Busco con la mirada a Lyserg, y lo vio sentado donde le habían dicho, lo vio con la vista baja, pero sabía que si lo viera ahora, podía ver el dolor que le había causado con sus palabras. Vio llegar el crepúsculo, suspiro relajándose por completo.

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Yoh tenia los brazos sujetos por detrás, veía a sus captores desde un lugar apartado, tenia frio, pero no se atrevía a decirles si podía acercarse a la fogata. Eran cuatro hombres de aspecto temible.

Se reían sardónicamente, Yoh temía lo peor, aunque trataba de tranquilizarse sabia que nada era seguro, aunque estos días de viaje había sido en cierta forma tranquilo, una parte dentro de él, le decía que no siempre seria así.

Uno de los tipos se levanto, y tambaleante por el alcohol dentro de su cuerpo se acerco al pequeño castaño.

–Eres muy lindo niño– su estado de ebriedad era notoria

–pues… supongo que gracias–

–¿Tienes frio?– el hombre dio otro trago a su bebida

–así estoy bien gracias– no quería tener a ese sujeto cerca de él

–Puedo ayudarte a calentarte– una irada lujuriosa –te sentirás mejor– se arrodillo poniéndose a la altura del castaño

–Déjalo en paz– alguien desde la fogata grito

–Solo estamos platicando– grito en respuesta –¿verdad?–

–Prefiero solo escuchar– intentaba alejarse

–Vamos, juguemos un rato– se tambaleo

Es acción le llevo a una idea, se fijo en los otros cuatro, estaban en las misma condiciones –bien, juguemos–

–¿en serio? –

–claro, estoy aburrido– le sonrió con mucha ternura

–yo…– volvió a tambalease, esta vez cayendo sobre su costado

–¿estás bien? – con falsa preocupación

–estoy bien– se coloco nuevamente sobre sus rodillas con torpeza

–si me liberas, te ayudo– con voz dulce –será más divertido también–

–si, lo será– tomo un navaja de su cinto y corto las sogas que mantenían al castaño sujeto

–bien, ¿Qué reglas tendrá el juego? – se acerco al sujeto hablándole casi al oído

–¿reglas? –

–claro, sino no sería divertido–

–bueno– no lograba procesar

–ya se, si me encuentras hare lo que digas– le guiño el ojo en coquetería

–si, suena bien–

–Ok– se alejo del sujeto –pero cuenta hasta 100–

–¿hasta 100? –

–sí, dame tiempo de esconderme, no conozco el lugar y podía perderme, eso sería malo–

–sí, lo seria–

–y no cuentes muy alto, o tus amigos podrían impedir que juguemos–

–si, ellos podrían–

–bien, entonces empieza contar–

–1, 2, 3…– Yoh no tardo mas en alejarse, intentando ser sigiloso para que los demás no lo notaran –10, 11, 12…12–

Al menos ese sujeto ya no era problema, había caído dormido.

–hey ¿Qué haces?– el viento le dejaba aun escuchar –¿Dónde está el chico?–

Sin dudar más, apresuro su paso aleándose rápidamente buscando recovecos y frondosos matorrales para ocultarse.

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La segunda guardia estaba comenzando su turno, estaba todo tranquilo, los sonidos del bosque mecían a los durmientes. Tulio y Xion se mantenían en lados opuestos, de vez en cuando paseaban por los alrededores buscando algún peligro.

El moreno escucho unas risas lejanas, tomo camino hacia allá, con arma en mano. Le extraño al reconocer que las risas parecían de niños. Llego al lugar de donde provenían, pero estaba desierto, giro sobre si mismo buscando a alguien. Otra vez el silencio llenaba el lugar. Tulio bajo su defensa y se dispuso a irse, pero en eso las risas comenzaron a escucharse de nuevo.

–¿quién está ahí?– su voz sonó insegura. Nadie respondió –responda– solo las risas hacían eco.

En el campamento, Xion se dio cuenta que su compañero no estaba, se dirigió a la parte en donde debía de estar. Escucho un grito y corrió hacia el lugar de donde provenía. Algunos despertaron también al escuchar el llamado de peligro.

El pelinegro llego hasta el lugar del grito y miro sorprendido una estatua de hielo de Tulio, se acerco lentamente a la figura, su rostro mostraba terror.

–¿qué pasa?– pregunto Hao que llegaba junto con Usui y Valente. Dio unos pasos y descubrió la estatua –¿qué es esto?–

–no lo se, cuando llegue ya estaba así–

–¿es... es Tulio?– pregunto dudoso Valente

–parece que si– agrego Xion

–se dice que en estos bosques viven pequeños seres que les encanta jugar con las personas, y agregan que son capaces de congelar cualquier cosa– agrego Horohoro

–mm, no sé qué creer– agrego Hao

–sera mejor que avisemos de esto al joven Tao, él sabrá que hacer– agrego Valente

–estoy aquí– agrego Len acercándose con Lyserg a su lado. Hao miro enfadado al peliverde al ser desobedecido, Lyserg con temor se pego mas a Len.

Tao miro con regaño a Hao, Horohoro miraba a Len y a Lyserg con extrañeza.

–joven Tao, mire esto– llamo la atención, el aludido puso toda su atención en el pelirrojo, al ver que señalaba con la vista un lugar, volteo a ver la estatua de hielo.

–Len eso es magia– dijo Lyserg, al ver lo mismo

–sin duda príncipe, pero me gustaría saber que pudo realizar este tipo de magia–

–los Kropocus–

–¿cómo?– pregunto confundido

–Kropocus, mi pueblo ha vivido en armonía con ellos desde siglos, hemos sido testigo de sus poderes muchas veces, pero jamás los hemos visto ni hemos sabido de que atacaran personas–

–mm, ¿quiere decir que este ataque fue hecho en defensa?–

–si, supongo–

–me parece extraño, Tulio es un hombre honorable y como todos en Asargoth respetamos la naturaleza–

–pues no lo sé– confundido el peliazul, pues ninguno había ofendido a la naturaleza durante ese tiempo

–Príncipe–

–si Len–

–¿puedes decirle a Morphin si puede sentir a los Kropocus cerca y cuántos?–

–si–, solo unos segundos de espera –dice que sí y que son cerca de 20–

–¿Morphin?– pregunto extrañado Horohoro

–es una hada– agrego indiferente Hao

–ah si ya había escuchado que su reino eran los guardianes de la naturaleza, ¿es por las hadas?–

–si–

–¿van a atacarnos?– pregunto con cierto temor Xion

–no lo creo– dijo Len, su vista empezaba a enfocar a pequeños seres flotando en los alrededores.

–Len– llamo Lyserg viendo lo mismo

–son los Kropocus– anuncio Horohoro viéndolos también

–ya los veo– dijo Xion

–yo también– dijo Valente, Hao no dijo nada, pero por su rostro se podía decir que si los veía.

–Len– llamo Lyserg sujetándolo de la manga.

–¿si príncipe?–

–mira a Morphin– Len hizo lo pedido, y vio a la pequeña hada al parecer platicar amenamente con las criaturitas.

–¿qué dicen?–

–Morphin les dice que no somos peligrosos–

–no le creen– fue mas una afirmación

–así es–

–¿Len qué sugiere que hagamos?– pregunto un ya harto Hao, al no saber cómo enfrentar a ese tipo de amenazas.

–esperar a que vean que no somos de peligro–

–genial– dijo con sarcasmo –me dijo que vendría preparado para pelear contra magia, y me sale con esto–

–no esperaba enfrentar a magia elemental, solo con magia negra–

Un pequeño Kropocus se acerco a los humanos, floto hasta Horo quien lo veía extrañado, se mantuvo frente a sus ojos azules.

–¿qué hace?– pregunto extrañado

–Lyserg que dice Moprhin al respecto–

–ah,... al parecer ese Kropocus ya conocía al joven Usui–

–¿lo conocía?, no recuerdo–

Morphin se acerco a Lyserg, y se movía rápidamente –¿qué tanto le dice?– pregunto Andrus

–que el kropocus se llama Koloro, conoció al joven Usui hace tiempo, parece que salvo a Koloro dándole de su comida–

–mm, ha ya recuerdo, después nos pusimos a jugar todo el día, lo olvide porque mis padres me dijeron que dejara de repetir eso– Horo le sonrío al pequeño ser.

Después de eso los Kropocus desaparecieron, solo Koloro quedo; Tulio fue descongelándose poco a poco, cayo inconsciente en cuanto su cuerpo recupero movilidad. Len y Xion se acercaron para revisar su estado.

–¿como esta?– pregunto Hao acercándose

–bien, solo necesitara algo de reposo– comento Len

–sera mejor que lo llevemos de regreso–, ayudado por Xion, Hao lo cargo.

–Joven Usui–

–dígame príncipe–

–el Kropocus quiere ayudarlo–

–¿ayudarme?–

–Sabe lo que paso a su gente, y las mismas personas dañaron sus hogares, lo acompañara–

–vaya, pues es bueno–

Lyserg sonrío –ya se acostumbrara– y giro para alcanzar al grupo que se marchaba, poniéndose a lado de Len.

–ahora tendré un pequeño compañero quién lo diría– hablo viendo directamente a la criatura, quien se fue a sentar en su hombro.

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Continuara

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