RESUMEN: Universo Alterno: Adrien Agreste creció junto a Chloé Bourgeois, y era igual que ella: pretencioso y arrogante, además de tener una bien merecida reputación de casanova. A su llegada al lycée, se enamora a primera vista de Marinette Dupain-Cheng, quien lo encuentra insoportable y está decidida a no ceder a sus encantos. Spoilers de la segunda temporada.

Aviso Importante: Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, los créditos son para Thomas Astruc y compañía. Escribo estos fics sin fines de lucro; solamente para divertirme y pasar el tiempo.

CAPÍTULO 4

Salida del Lycée

Dos días después

Adrien sonrió levemente cuando terminó su día de clases. Nino lo había invitado a ir a tomar algo con sus amigos, a un bar donde tocaría un grupo del que algunos de sus compañeros eran miembros. Y lo más sorprendente de todo, le había mandado un mensaje a su padre, pidiéndole permiso de ir, y Gabriel Agreste había aceptado. El chico rubio no podía creer su buena suerte.

-Pero, ¿en serio puedo ir con ustedes?- dijo Adrien, aún sin poder creer que lo hubieran invitado a salir con ellos.

-¡Por supuesto que puedes ir, mon pote!- dijo Nino- es más, debes ir. Kitty Section es uno de los grupos más populares en los bares de París, y casi todos sus integrantes son tus compañeros del lycée. Sé que eres un admirador del talento de Marinette, pero deberías conocer el talento de los demás-

Adrien sonrió levemente.

-Me ofendes, Nino. Pongo atención, aunque no parezca- dijo el chico rubio, y comenzó a contar con los dedos- por lo que vi en la clase de arte, sé que Marc escribe, que Nathaniel dibuja comics. Que no hay nadie quien pueda vencer a Alix en patines. Que Kim es el mejor corredor del lycée. Y tú eres el mejor DJ de todo París-

Nino sonrió, y le dio un golpe amistoso en el hombro.

-Gracias, pero deberías ir a ver el grupo- dijo Nino- además, no hace daño salir de vez en cuando con los amigos y relajarse. La vida es más que solo tu trabajo como modelo con tu padre y la escuela, ¿sabes?-

El chico rubio estuvo de acuerdo, y se quedó pensando en lo que Nino le acababa de decir.

-Dijiste que casi todos los integrantes del grupo que tocará esta noche son del lycée- dijo Adrien, pensativo- ¿hay alguien que no lo sea?-

-Sí, el único que no va a nuestro lycée es el guitarrista. Se llama Luka, y es el hermano mayor de Juleka- dijo Nino- deberías conocerlo, es un chico genial-

-¿Juleka es la chica alta con el cabello violeta?- preguntó Adrien, y Nino asintió. Se encogió de hombros- sí, claro, me gustaría conocerlo-

Adrien se quedó pensando en que no sería mala idea ir, sobre todo porque como era una presentación de sus amigos, había grandes posibilidades de que Marinette asistiera, y sería más fácil abordarla cuando estuvieran fuera del lycée, sin los horarios y la necesidad de apresurarse a llegar a clase.

Adrien levantó la vista y vio que Marinette ya había salido del edificio y había comenzado a caminar por la calle rumbo a su casa. Se despidió rápidamente de Nino y corrió tras ella para alcanzarla.

-¡Marinette!-

La chica se volvió con una sonrisa al escuchar su nombre, pero al ver quien la había llamado, la cambió por una expresión exasperada.

-¿Qué es lo que quieres ahora, Adrichou?- dijo ella en tono de burla, imitando el chillido de Chloé. Adrien decidió ignorar eso.

-Acompañarte a tu casa, dulzura- dijo el chico con su habitual sonrisa encantadora, a la que Marinette parecía volverse cada vez más inmune conforme pasaba el tiempo- ¿y quizá recibir un beso por mis esfuerzos?-

-Pfff… prefiero besar a un gorila- dijo la chica con una expresión de asco.

-Eso se puede arreglar, chérie- dijo Adrien, sonriendo travieso mientras pensaba en su guardaespaldas.

Marinette lo miró por un segundo, pero finalmente decidió ignorarlo, y reanudó el camino a su casa. Adrien la miró alejarse con una expresión derrotada, así que regresó a la entrada del lycée a esperar a su guardaespaldas.

x-x-x

Habitación de Marinette Dupain-Cheng

Más tarde

Tras saludar y acariciar a Tikki como correspondía, Marinette se dispuso a continuar con el trabajo que tenía que hacer para el proyecto de monsieur Agreste. Tenía que entregarlo al día siguiente, y la chica ya estaba dándole a su diseño los últimos toques y detalles. Sonreía para sus adentros. ¡Estaba segura de que iba a ganar!

-Miaaaauuu-

-Lo sé, Tikki, no te he olvidado- dijo Marinette sonriendo- ahora, pórtate bien y espérame quieta sobre el diván. No tardo en terminar, son solo los últimos detalles-

A diferencia de otros gatos, Tikki era muy bien educada y hacía lo que Marinette le decía, al menos la mayoría de la veces. La gatita se sentó sobre el diván, mirando atentamente lo que hacía su dueña, y moviendo la cola al ver que Marinette encendía la máquina de coser.

El proyecto de Marinette para el concurso de Gabriel Agreste era un vestido informal. La chica no había podido comprar materiales muy caros, pero había hecho maravillas con lo que tenía a la mano. La parte superior del vestido era de algodón de color blanco, sin mangas y con una hilera de botones en la parte frontal. La parte inferior, de la cintura hacia abajo, constaba de una minifalda de color negro con detalles de laureles de color dorado. Y había completado el look con unas sandalias negras con detalles dorados también, que tenían un listón negro en la parte frontal del tobillo para hacer un moño.

Estaba terminando de coser los últimos detalles cuando recibió una videollamada de Alya. La chica oprimió la pantalla para responder.

-¡Marinette!¿Qué estás haciendo?- dijo Alya en la pantalla con una expresión urgente- ¡todos te estamos esperando!-

-¿De que hablas?- dijo la chica, alzando las cejas.

-Chica, el grupo de Rose y los otros va a tocar esta noche en Le Rex Club- dijo Alya- ¿recuerdas que prometiste ir a apoyarlos?-

Marinette abrió los ojos desmesuradamente e hizo una mueca. Había olvidado por completo el concierto de sus amigos, pero sabía que Alya tenía razón. Era solo que había perdido la noción del tiempo trabajando en su proyecto.

-Yo… lo siento, Alya, lo olvidé- dijo la chica, frotándose la frente- estaba muy concentrada terminando el vestido para el concurso de monsieur Agreste-

-¿Vas en la enésima corrección final?- dijo la chica morena.

-Algo así-

-Jajaja, tranquila, Marinette, ya todos te conocemos- dijo la chica castaña a través de la pantalla- ¿vas a venir? Aún tenemos tiempo de todos modos-

Marinette miró su diseño y sonrió. Estaba satisfecha. Volvió de nuevo su vista hacia la pantalla de su teléfono celular.

-Dame unos quince minutos para cambiarme y estaré ahí- sonrió Marinette con una expresión decidida mientras se ponía de pie- tienes razón. Después de todo, la última vez le prometí a Luka que estaría ahí para apoyarlo-

-Bien, nos vemos en un rato- dijo Alya, colgando la llamada.

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Le Rex Club

Esa noche

Marinette se había cambiado rápidamente y se había apresurado a alcanzar a Alya y Nino para llegar junto con ellos al club nocturno. La chica había optado por usar un suéter gris con blanco, una minifalda roja y medias negras. Se ató los cabellos en una cola alta, y tomó su pequeño bolso antes de salir.

El chico moreno había comenzado a pagar un auto de segunda mano con el dinero que ganaba trabajando como DJ en ese mismo club, y como ya había cumplido dieciocho años fue quien condujo desde la casa de Marinette hacia el club, que se encontraba en el segundo distrito de la ciudad.

Cuando llegaron, ya estaban sus amigos ahí, montando sus instrumentos y bocinas, listos para el concierto que iban a dar. Como Nino tenía experiencia ayudándolos, además de que los Couffaine aún no había llegado, el chico moreno se apresuró a darles una mano.

-¿Vamos por algo de tomar mientras?- le dijo Alya a Marinette y Mylène mientras que las tres miraban el trabajo de los chicos.

Las otras dos chicas asintieron y siguieron su amiga a comprar bebidas, jugos y limonadas, para todos, incluidos Luka y Juleka, quienes aún no llegaban. La mesera preparó las bebidas rápidamente y se las entregó en un par de bandejas para que fuera más sencillo para ellas transportarlas hacia la mesa donde estarían sus amigos. Las chicas agradecieron a la mesera y las tomaron, una Alya y una Myène, mientras que Marinette había tomado una bandeja con algunos bocadillos

Y mientras caminaban de regreso, lo que vio Marinette en la mesa donde estaban sus amigos hizo que casi tirara su bandeja al suelo, y agradeciera que no eran vasos llenos de líquido lo que llevaba con ella.

Mirando en su dirección, con una enorme sonrisa, estaba el chico que menos tenía ganas de ver. ¿¡Pero qué rayos hacía Adrien ahí!?

"Esto ya comienza a rayar en el acoso…", pensó la chica.

Respirando hondo para tranquilizarse y que el chico no notara que estaba afectada por su presencia, Marinette caminó casualmente hacia la mesa y puso la bandeja sobre la misma, al mismo tiempo que Alya y Mylène llegaban con las bebidas.

-¡Adrien!- dijo Mylène, sorprendida de verlo ahí, mientras las otras dos chicas lo miraban molestas- no te trajimos nada, no sabíamos que vendrías también…-

El chico sonrió con una fingida expresión de timidez. No se veía nada mal. Vestía una camisa negra con mangas largas, dobladas a la mitad del antebrazo, una corbata color verde y un pantalón negro también. Todo ese color oscuro hacía resaltar los ojos verdes del chico, así como el color dorado de sus cabellos.

-Yo iré por mi bebida, no se preocupen, les filles. Siento mucho incomodarlas- dijo el chico con su sonrisa radiante y nada arrepentida- Nino dijo que no había problema si venía…-

Tras lanzarle una mirada a Alya que seguramente quería decir, "voy a matar a Nino. Lo siento, pero vas a enviudar antes de casarte por esto", Marinette se dispuso a saludar a Adrien más por buena educación que por otra cosa, pero la llegada de los Couffaine hizo que le brillaran los ojos. Ignorando al chico rubio, Marinette pasó a su lado como si no existiera, y corrió a saludarlos. A Juleka la saludó besando ambas mejillas, y antes de que se volviera a Luka, éste la abrazó, levantándola unos centímetros del suelo y dando un par de vueltas con ella, haciéndola reír.

-Salut, Luka- dijo ella, aún riendo mientras que el chico la volvía a poner en el suelo, sin dejar de abrazarla.

-Salut, Mamamarimanette- dijo el chico, guiñándole el ojo mientras que recordaba la primera vez que la había conocido y su nerviosismo de hablarle- estoy muy feliz de que hayas venido a verme-

-¡Luka!- le dijo Marinette, dándole un juguetón golpe en el hombro- ¡ya te dije que no me llames así!-

-Lo siento mucho, pero eso no va a pasar- dijo el chico sin soltarla, presionando su mejilla contra la de ella- vas a necesitar hacer mucho más que pedirlo para que se me olvide nuestro primer encuentro-

Marinette volvió a reír, y Luka se disculpó para ayudar a sus compañeros de grupo a montar los instrumentos en el escenario.

Mientras ese intercambio sucedía, la expresión de Adrien cambió drásticamente. Su sonrisa al ver lo hermosa que estaba Marinette esa noche se borro por completo, y sus enormes ojos verdes se entrecerraron en una mueca molesta y, hasta cierto punto, algo herida. El recién llegado, Luka, el hermano mayor de su compañera Juleka, era el chico que había aparecido tan cariñoso con Marinette en las fotos del concurso de su padre el año anterior. Y a juzgar por la interacción que acababa de presenciar, Marinette no era indiferente.

Luka era un chico bastante cool. Casi media cabeza más alto que Adrien, y aún usaba sus cabellos negros teñidos de color turquesa como en la foto del año anterior. Usaba una camisa blanca con las mangas dobladas hasta los codos, y un chaleco color turquesa que combinaba perfectamente con sus ojos y su cabello, además de un pantalón negro y zapatos del mismo color. Tenía un pendiente negro en el lóbulo de su oreja derecha, varias pulseras de cuero y un anillo negro en su mano derecha. Sus cabellos desaliñados lo hacían verse más genial y despreocupado, mientras que Adrien parecía un niño vestido por su madre.

Por primera vez en su vida Adrien experimentaba lo que eran celos. Celos de que otro chico tuviera la ventaja sobre él para conquistar a la chica que había elegido. Claro que Luka tenía la ventaja: la conocía desde hacía más de un año, era hermano de una de sus compañeras, era mayor que ellos, y era parte de su grupo de amigos.

Lo que más le había molestado a Adrien fue que Marinette siempre intentara huir de él, mientras que en el caso de Luka, la chica había corrido a abrazarlo.

El chico rubio sacudió la cabeza y respiró hondo, intentando tranquilizarse. No podía dejar ver que se había sentido amenazado por la presencia del recién llegado. Tenía que seguir siendo cool y despreocupado.

Marinette regresó a la mesa y se sentó con Alya, Nino, Mylène y Adrien, con cuidado de quedar en un punto contrario al último. No tuvo tanta suerte, pues el chico rubio, al parecer saliendo de su sorpresa y enojo por lo sucedido con Luka, se había deslizado hacia ella.

Adrien notó, para su total frustración, que nada de lo que le decía a Marinette parecía tener un efecto como lo tenía en el lycée. Le había lanzado dos o tres cumplidos, y había sido completamente ignorado ya que los ojos de la chica estaban fijos en el escenario donde estaban Ivan, Juleka, Rose y… Luka. Un poco fastidiado, y dudando si haber ido ahí fue una buena idea, Adrien se paró a la barra a pedir una bebida antes de que comenzara el concierto, y Nino lo acompañó.

-¿Estás bien, mon pote?- preguntó Nino al alcanzarlo- tienes una expresión rara-

-No es nada Nino, todo está bien- dijo Adrien, frotándose la frente e intentando pensar rápido en una excusa para su súbito cambio de humor- yo solo estoy un poco abrumado, no estoy acostumbrado a salir y…-

-Hey, mates- dijo una voz masculina detrás de ellos. Los dos se volvieron, y notaron que se acercaban a ellos Kim y Max. Alix también había llegado, pero decidió ignorar a Adrien y apresurarse a tomar asiento junto a Marinette.

-Salut, les garçons- dijo Nino al verlos llegar, y Adrien los saludó con un movimiento de su mano- ¿vienen con nosotros?-

-Siempre para apoyar a nuestros compañeros- dijo Max, con un pulgar arriba.

-¿Y ese milagro que el niño "portada de todas las revistas de moda" viniera con nosotros?- dijo Kim, notando la presencia de Adrien, pero sonriéndole amablemente- ¡que bueno que pudiste venir! Te vas a divertir-

Adrien sonrió con amabilidad, pero tenía serias dudas de que se fuera a divertir, sobre todo por lo que había presenciado con Luka y Marinette. Una vez que todos tomaron sus bebidas, se apresuraron a la mesa donde estaban los demás. Por suerte, el lugar a la izquierda de Marinette aún estaba vacío, y Adrien se apresuró en llenarlo.

-Buenas noches- dijo Rose tan pronto como Adrien y los otros tomaron asiento- les presento a Ivan, Juleka, Luka, y yo soy Rose. Nosotros somos Kitty Section. Un, deux, trois…- añadió, volviéndose a los demás chicos del grupo.

La música comenzó, y todos los espectadores gritaron de emoción. Incluso Adrien tenía que admitir, a regañadientes, que Luka era la verdadera estrella de ese grupo. Todos eran realmente talentosos, pero el chico de cabellos turquesas sobresalía bastante.

Marinette parecía estar disfrutando del concierto. Adrien gruñó. ¡Cómo odiaba que Marinette le sonriera a Luka y no a él!

La primera canción terminó, y todos aplaudieron. Marinette miró de reojo a Adrien, notando extrañada que su sonrisa traviesa había desaparecido, y miraba con una expresión preocupada a sus compañeros en el escenario mientras se mordía el pulgar en un gesto inquieto.

La chica suspiró largamente mientras fruncía el entrecejo. Sabía bien que se arrepentiría de ello, pero no pudo evitar poner su mano en el hombro de él, preocupada por él.

-Oye, Adrien, ¿te encuentras bien?- dijo la chica en voz baja.

Adrien volvió sus ojos hacia ella, y por un segundo Marinette notó algo de tristeza en ellos, pero pronto su sonrisa socarrona regresó, y optó por guiñarle un ojo.

-Mi princesse se preocupa por mí- dijo el chico con una sonrisa ilusionada, acercando su rostro al de ella hasta que las narices de ambos casi se tocaban- estarás feliz de saber que me siento mucho mejor gracias a ti-

-Arrggg… olvida que pregunté. No sé porqué me molesto- dijo Marinette, empujando la nariz de Adrien con su dedo índice para alejarlo de ella, y volvió su atención al escenario.

Adrien hizo una mueca. Su estrategia claramente no estaba funcionando. No entendía porqué, si él había hecho todo lo que Chloé le había dicho. Y claramente Marinette no era una persona difícil de relacionarse con la gente, pues tenía muchos amigos a los que tenía mucho cariño. ¿Porqué era tan agresiva con él precisamente?

El chico rubio suspiró, y vio que Marinette había estado jugando con su pulsera, pasándola por sus dedos mientras que su vista estaba fija en el escenario. En uno de sus movimientos, la pulsera resbaló de sus manos y cayó al suelo debajo de la mesa.

-Oh, rayos- dijo la pelinegra.

Marinette se inclinó para alcanzar la pulsera, y Adrien intentó hacer lo mismo, y las cabezas de ambos chocaron.

-Ouch…-

-Ay…-

-Lo siento- dijeron al mismo tiempo.

Se miraron por un momento, sorprendidos y confundidos por lo que acababa de pasar. Marinette esbozó una sonrisa tímida, y Adrien sonrió de nuevo.

-Yo me encargo, Marinette- dijo Adrien antes de que ella dijera algo- un segundo-

Antes de que la chica le respondiera, Adrien se metió debajo de la mesa y comenzó a buscar el accesorio. Por fin lo encontró, pues estaba debajo de la silla de Marinette. Para poder alcanzarlo, el chico estiró su brazo, y algunos de sus cabellos se frotaron accidentalmente contra la pierna de la chica. Adrien notó que Marinette se tensó ante el contacto, y sonrió travieso antes de salir de bajo la mesa. Al tomar asiento de nuevo, puso la pulsera en la muñeca de la chica, aún sonriendo.

-Toma, estaba debajo de tu silla- sonrió el chico maliciosamente, guiñándole un ojo- no tienes que ponerte tan nerviosa conmigo, princesse-

Marinette rodó los ojos y decidió ignorarlo. ¿Cómo se atrevía? ¡Ya se las iba a pagar!

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Salida de Le Rex Club

Esa madrugada

El espectáculo se terminó alrededor de la media noche, y para esa hora Marinette se despidió de sus amigos para ir a casa. No había clases al día siguiente, pero en unas horas tenía que entregar el vestido que había diseñado para el concurso de Gabriel Agreste, y no quería acudir a la oficina del gran diseñador con pocas horas de sueño. Omitiendo a Adrien se despidió de todos, y salió del club.

Apenas se acercó a la calle para buscar un taxi que la llevara a su casa, sintió una mano en su hombro. Marinette dio un respingo de sorpresa y casi grita, pero respiró aliviada al ver que era Adrien.

-¡Adrien!¡Me asustaste!- gruñó ella, molesta por la manera en la que la había asustado- ¿qué te sucede?-

-Lo siento- dijo Adiren con su sonrisa radiante, claramente sin estar arrepentido- solo quería acompañarte. Las calles de París no son seguras de noche-

-No, ya sé que hay tipos horribles en la calle- dijo Marinette, su mirada fija en el chico.

-Ouch, me hieres, princesse-

-Esa era la intención- siseó ella.

Aliviada, Marinette vio que había un taxi estacionado cerca, y se dispuso a caminar hacia él, pero Adrien la detuvo, tomándola del brazo.

-¿Qué te pasa?- dijo Marientte, viendo con enojo que alguien más le había ganado el taxi- ¡ese era mi medio de ir a casa!-

-No te preocupes por ello, yo te llevaré- dijo Adrien despreocupadamente- no creo que sea una muy buena idea que vayas tú sola-

-Yo puedo ir sola a casa, muchas gracias- dijo Marinette.

-No podría dejarte ir sola- insistió el chico- eres mi compañera del lycée, es normal que me preocupe porque llegues a salvo a casa. Además, eres mi princesse, es mi obligación mantenerte a salvo-

Marinette puso los ojos en blanco de nuevo. ¡Ya estaba harta de ese sujeto!

-No, no voy a ir contigo a ninguna parte- dijo la chica, exasperada.

-¿Porqué no? Me gustas mucho, Marinette- dijo Adrien sin soltarla- no creo que no te hayas dado cuenta-

Marinette lo miró, y respiró hondo antes de responderle. ¡Ya era suficiente!

-Pero tú no me gustas, Adrien- dijo Marinette, soltándose con un movimiento brusco- no tengo el más mínimo interés de ser la siguiente en tu larga lista de conquistas. No creo que los sentimientos que me has estado profesando sean sinceros. Es solo tu manera habitual de conquistar a las chicas y, si yo fuera otra clase de persona, sí, seguramente caería en tus brazos. Lamentablemente para ti, no es así-

Adrien se mordió el labio, pero no parecía dispuesto a rendirse.

-Por favor, Marinette, dame una oportunidad- dijo el chico, su sonrisa comenzaba a borrarse, y tenía un aspecto un poco desesperado- ¿qué tiene de malo que quiera llevarte a casa? Solo quiero asegurarme de que llegues a salvo-

-No, gracias. No quiero ir a ninguna parte contigo- dijo Marinette, cada vez más exasperada por la conversación que estaba teniendo- ¿qué es lo tengo que hacer para que entiendas que no estoy interesada en ti me dejes en paz de una vez por todas?-

Adrien parpadeó, confundido por un momento por esa expresión, pero luego sonrió travieso de nuevo al caer en cuenta de que podía utilizar eso a su favor.

-Un beso- dijo el chico rubio.

La chica se quedó helada al escuchar eso.

-¿Qué?-

-Lo que escuchaste, ma belle- dijo Adrien- quiero un beso, a cambio de dejarte en paz-

-Estás loco, no voy a…-

-Tú preguntaste- dijo Adrien.

Marinette parpadeó sin poder creer lo que el chico le había pedido, y lo evaluó con la mirada. Estaba furiosa con él y sus molestos avances, y nunca jamás querría besarlo. En el otro lado, si lo besaba, el chico la dejaría en paz e iría a coquetear con alguien más. No solo se libraría de sus molestos coqueteos, sino de la agresividad de Chloé, que parecía haber aumentado en los últimos días desde que Adrien decidió a acosarla.

Adrien, por su parte, no podía creer que Marinette no hubiera dicho que no de inmediato, y que se hubiera quedado callada. ¡Eso quería decir que lo estaba considerando! Sus ojos brillaron y su sonrisa se ensanchó.

-Si acepto… ¿me dejarás en paz?- dijo Marinette finalmente, después de uno o dos minutos de reflexión- ¿solo un beso?-

-Solo un beso, es lo único que pido- sonrió Adrien.

Marinette no dijo nada más, pero Adrien ya sabía cual era su respuesta. Sonriendo, tomó a la chica de la cintura, y la empujó suavemente contra la pared del edificio, atrapándola con sus brazos.

-No dije que sí- dijo Marinette.

-No dijiste que no- susurró Adrien. Ambos estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro sobre sus rostros- además, sé muy bien que te gusto. Ne pones nerviosa cuando me acerco-

Marinette lo miró. Nunca había estado así de cerca a un chico. Y sí, Adrien era muy guapo, con unos ojos hermosos y una sonrisa irresistible. Y lo sabía.

"Me libraré de él", pensó Marinette "un beso, solo un beso y me deshago de él".

-Sí, me pareces guapo- dijo la chica- y quizá… quizá estaría enamorada de ti si no fueras un completo patán desagradable, y si fueras más amable, y…-

Adrien suavizó aún más su mirada. Su cuerpo estaba prácticamente contra el suyo. Sintió las manos del chico moverse de la pared de nuevo hacia su cintura, y luego a su espalda. Su corazón latía con fuerza al ver que esos enormes ojos verdes se acercaban cada vez más a ella.

-Puedo ser amable si quiero serlo, princesse- Adrien ladeó su cabeza y susurró a su oído, con la voz más dulce y cariñosa que Marinette jamás habría imaginado escuchar de él en toda su vida- un verdadero prince charmant para ti-

La chica sintió que sus mejillas se enrojecían, e intentó apartar su mirada.

-Vamos, galán, terminemos con esto para que me dejes en paz de una vez por todas- dijo la chica, sin saber cuanto tiempo se podría resistir a esos enormes ojos.

Adrien sonrió travieso.

-No necesitas estar tan ansiosa, princesse. Tus deseos son órdenes-

Sin esperar más, Adrien se inclinó hacia ella ladeando su cabeza, y le susurró que cerrara los ojos. Marinette obedeció, y se sorprendió al estremecerse cuando sintió el aliento del chico sobre sus rostro. Él se acercó aún más, y cuando sus labios se tocaron, los corazones de ambos se aceleraron brutalmente. Adrien deslizó sus manos a la cintura de Marinette. A pesar de sí misma, ella puso sus brazos alrededor del cuello del chico y se puso de puntillas, en un intento de alcanzar mejor sus labios.

Tras un minuto se separaron, ambos ruborizados e intentando recuperar el aliento. Adrien la miró, sorprendido, como si nunca la hubiera visto antes. Nunca antes había sentido algo así besando una chica. Esa calidez en su corazón tras besarle había sido completamente nueva, y vaya que él había tenido bastante experiencia besando.

Adrien levantó los ojos hacia la chica, quien seguía respirando agitadamente, el rubor de sus mejillas ocultando sus pecas. ¿Porqué Marinette era tan diferente? Y ella, aunque al principio renuentemente, había respondido a su beso. No podía dejarla ir. No quería dejarla ir. ¡Jamás! El chico la besó en el cuello y en la mandíbula, y estuvo a punto de besar sus labios de nuevo cuando Marinette lo alejó de ella.

-¡Basta!Ya fue suficiente, Adrien- dijo Marinette mientras que Adrien la soltaba y daba un paso atrás, para poner distancia entre ellos- ya cumplí con mi parte del trato. Ahora vas a cumplir la tuya y me vas a dejar en paz…-

-No puedo- dijo Adrien en voz baja, mitad travieso y mitad afectado, sus mejillas tenían un leve color rojo- Marinette, seguramente tú también sentiste lo mismo que yo. Tenemos que estar juntos, y…-

-¡No!- dijo Marinette, su expresión sobresaltada transformándose en una mueca molesta- ¡prometiste dejarme en paz!¡Aléjate de mí!-

-No, no puedo- dijo Adrien, sacudiendo la cabeza. No podía concederle eso- mucho menos después de ese beso…-

Marinette estaba furiosa y frustrada. ¡Había malgastado su primer beso para que ese desagradable tipo la dejara en paz, y luego le decía que de todos modos seguiría acosándola! Sin pensarlo bien, la chica levantó su mano y lo abofeteó.

Adrien tardó dos segundos en reaccionar, mientras se llevaba la mano a su mejilla adolorida. Su sorpresa se tornó en enojo, lanzando a la chica una mirada peligrosa.

-¿Porqué fue eso?- dijo el chico, ofendido.

-¿Y todavía preguntas?- gritó Marinette, intentando contener las lágrimas. No quería que ese idiota la viera llorar- ese era mi primer beso, tarado. Y te lo di porque quería que me dejaras en paz. ¡Tienes que estar bromeando!-

-No bromeo. Sé que tú sentiste lo mismo que yo, Marinette- dijo Adrien, aún ofendido por el golpe- tú… no puedo dejarte-

-¡Ya sé que estás acostumbrado a que tienes todo lo que quieres sin hacer un esfuerzo, y nadie te dice que no!- le gritó Marinette de vuelta- yo no soy un objeto que puedes tener solo porque lo quieres. ¡Ni tu mamita ni nadie puede obligarme a quererte!-

Los ojos de Adrien, que siempre brillaban de alegría, se volvieron de un enfermizo tono verde oscuro al llenarse de furia. ¿Cómo se atrevía?¿Sabía siquiera que él no tenía a su maman?¿Cómo podía decirle eso?

Adrien estuvo a punto de reclamarle, apretado los puños, cuando una figura se interpuso entre ambos, tomando al rubio por las muñecas.

-¿Está todo bien aquí?-

Adrien parpadeó, y notó que había sido Luka quien se plantó entre los dos, mirando con enojo al chico rubio, como si quisiera tirarle los dientes de un golpe.

-Sí, Luka, todo está bien- dijo Marinette, bajando el tono de su voz, pero aún estaba temblando de enojo.

-¿Estás segura?- dijo el chico mayor sin creerle nada.

-Ya te dijo que todo está bien- intervino Adrien, siseando furioso y soltándose de Luka con un movimiento brusco- ¿y que significa eso? Yo jamás golpearía a una chica; mucho menos a Marinette-

-Tenía que asegurarme- dijo Luka en un tono bajo, pero que sonaba bastante peligroso.

-Bueno, ya que viste que todo está bien, ¿porqué no te vas a la…?- comenzó a decir Adrien, pero se interrumpió, y se volvió de nueva cuenta hacia Marinette- ¿sabes qué? Seguiremos esta conversación otro día, cuando tu colorido amigo no esté interrumpiendo-

Y dicho eso, se dispuso a caminar a la siguiente calle, donde el Gorila lo estaba esperando. Mientras se alejaba, Adrien se puso una mano sobre su corazón. Algo había pasado con él. Ese beso había cambiado todo. Tenía que admitir que lo que quería con Marinette era diferente, muy diferente a lo que estaba acostumbrado.

Una vez que Adrien se alejó en su auto, Luka se volvió a Marinette.

-¿Estás segura de que encuentras bien, Marinette?- dijo Luka, y la chica asintió- porque si ese idiota te hizo algo…-

-Gracias, Luka, estoy bien, en serio- dijo Marinette, aún sintiéndose afectada por lo que había sucedido entre ella y Adrien. No quería admitirlo, pero al besarlo también había sentido algo.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Como ven, Luka hizo su debut, y no está en buenos términos con Adrien. Los dejo con este capítulo, pues me estoy mordiendo las uñas con el estreno de Malediktor y Frozer… no sé porqué sospecho que nos infartaremos con el último. Abrazos a todos, nos leemos pronto.

Abby L.