Júas, hola gente bella.
Aquí el nuevo capítulo, solo para decir que he utilizado algunas canciones para inspirarme y he puesto algunos fragmentos de las mismas. Ah, y en los otros capítulos igual, pero fui tan torpe como para olvidar anotarlas. ._. (Eran Something about us –Daft Punk y Clowns –Tatu )
He aquí sus nombres.
-Bad Apple (la versión de Touhou)
-Wo bist du –Rammstein
-Ich tu dir weh -Rammstein
_Pesadilla__
Ya no supe más de ti
aún no sé nada de ti
ya no sé nada de mí
nada más sabré al fin.
Todo era una pesadilla, sí que lo era. Como aquellas que siempre solía tener, ¡Claro que sí!
Zim nunca le había lastimado, Zim nunca le había hecho nada. (Aparte de cambiar uno de sus órganos por un bote con sonido de alce) ¡Pero eso ni le había dolido!
-¿Por qué ahora? –Se preguntó nuevamente, cansado. Estaba agotado mentalmente. –Despierta Dib, vamos…este solo es un mal sueño…despierta. –
Se repetía una y otra vez.
Pero el dolor le hacía recordar que no estaba dormido, que efectivamente era el conejillo de indias de Zim, que le iba a hacer quien sabe que.
Pero había regresado, estaba de nuevo ahí. Estaba seguro de que sonreía (internamente) como una quinceañera enamorada. ¿Iba a conquistar la tierra?
¡Al diablo la tierra! Y sus estúpidos humanos. Estaba completamente seguro que aunque miles de naves Irkens estuvieran enfrente de ellos, nunca se molestarían en siquiera contra atacar.
Le seguirían viendo y gritándole loco.
Gritó por última vez, hasta que sintió que su cuerpo no reaccionaba. Sus ojos estaban abiertos pero, no podía ver, no podía hablar. No se podía mover.
Maldijo internamente su suerte, siempre habrían de pasarle las cosas más raras a él.
Un futuro para mí
me pregunto si habrá
¿Vale la pena seguir
caminando en soledad?
Se dejó llevar por aquella falsa ilusión de paz, al menos le había visto por última vez, si hubiera podido elegir morir en las manos de alguien, nunca hubiera dudado morir en las del alíen. Y solo pudo escuchar su nombre a lo lejos, muy lejos.
Un sueño del que deseaba no despertar, no valía la pena hacerlo. Se lo decía su corazón. Había deambulado estos años esperando alguna respuesta del destino, la vida, como quieras llamarlo. Pero nunca llegaba.
-Humano ¿Por qué has dejado de vivir? –
Escuchó esa pregunta de nuevo. Giró su cabeza hacía un lado, agachado se preguntó lo mismo.
-No lo sé…- Sintió las lágrimas emerger de sus dorados ojos. - ¡Te busque Zim! –Levantó su cabeza y gritó al cielo. Pero no había nada, todo era tan negro y obscuro, con una horrenda y lúgubre sensación de soledad. -¡Hasta debajo de cada maldita piedra! – Su llanto se había vuelto uniforme, su voz entre cortada.
-Desapareciste de la misma forma en que llegaste. – Sentado en el frio suelo, abrazaba sus piernas mientras recargaba su cabeza en ellas. – Yo no quería estar solo, ya no mas…-Sollozó en silencio. –El sonreír ya no era sano para mi, el calor era frio, los relojes ya no marcaban mi vida, solo vivía esperando volver a verte.
-¡Intenté odiarte por haberme dejado en este planeta! –Gritó molesto –Tu fuiste el único que me hacía caso, mi razón para vivir. Tratar de arruinar tus planes era muy divertido. – Sonrió con melancolía. –Pero así es la vida… ¿No? –Sintió una mano colocarse en su hombro, levanto el rostro asustado
-Lo siento humano…- Aquel ser le había abrazado –Lo siento –
-¿Zim? -Preguntó sorprendido.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Zim había entrado a la habitación donde estaba Dib con una charola con varias cosas en las manos, la culpa le carcomía por no haber sido más… cuidadoso con él. Pero al mismo tiempo estaba extrañado, no había recibido ninguno de los típicos insultos de Dib. Y con un sonrojo de color púrpura recordó el sueño que había visto la vez que llego a la tierra.
Dejó la charola sobre una mesita de noche a un lado de la cama donde se encontraba Dib, jaló una silla y se sentó a una distancia de 1.5 metros de distancia.
-Debería estar haciendo experimentos contigo mono –Cerró su puño sobre su rodilla. –Torturándote de mil y un formas, destruyendo lo que quede de ti humano apestoso. – Mordía sus labios de rabia, sus nudillos comenzaban a tomar un color más pálido.
–Pero no puedo, Zim no puede hacerte daño y no sabe porqué. –Liberó la fuerza de sus manos, relajó su cuerpo y se mantuvo con la cabeza agachada. –Zim no sabe porque humano. –Suspiró – Y no mientas, se que sabes por qué Zim se fue, de seguro viste esa estúpida transmisión a través de la nave de Tak, Zim sabe que lo hiciste. ¿Porqué te negabas a creerlo humano? ¿Por qué seguías buscándome?
Zim acercó la silla, quedando pegado a la cama, observó con ternura el rostro de Dib, se veía tan tranquilo y comenzaba a regresar el color a su piel, aquellas ojeras con las que lo había encontrado no estaban. Internamente, se había alegrado por ello.
-¿Qué te sucedió humano? …¿Por qué dejaste de vivir? – Acarició su cabello y su rostro, tan cálido y suave.
Y la culpa regresó a él, por un momento, sintió todo el dolor que el humano había pasado esos 5 años. Las burlas, la locura, el desprecio, los maltratos de la escuela. Hasta que todo se volvió en nada. Había dejado de hablar, eliminó todo, se despidió de él. Y comenzó a redactar en aquella libreta.
Zim se separó asustado de él, empujando la silla y cayendo al suelo de espaldas. Sus ojos estaban abiertos y sus antenas temblaban. Un hueco en su pecho se formó y sintió algo resbalar por su mejilla.
Miraba su mano, esta temblaba y las imágenes se repetían en su cabeza. Su cuerpo tembló y se abrazó a sí mismo, sin levantarse o moverse del suelo.
-Dib…-susurró sollozando en estado de shock, lentamente sentándose en el suelo estiró el cuello, analizando el hecho de si había despertado al humano, pero este solo había girado sobre su lado izquierdo y seguía durmiendo.
Se levantó con prisa y giró a Dib.
-Humano…humano despierta. ¡No estás muerto humano estúpido, despierta! –Lo zangoloteó con fuerza y de manera histérica, intentando despertarlo pero este no se movía.
-¡Despierta joder! – Nuevamente las lágrimas brotaban por esos ojos rojos, pero el humano seguí sin reaccionar. Como último intento (y completamente nervioso), lo tomó del cuello del pijama (que le había puesto Gir e.e), lentamente acercó el rostro del humano al suyo, tragó lentamente y le miraba nervioso.
-¡Amo! –Gir pateó la puerta, asustando al irken, quien cargaba en brazos a Dib y apuntaba furioso al intruso con las patas del pak. – Lo encontré, pervertido – Gir sonreía alegremente mientras cansado, (y sonrojado) volvía a dejar a Dib sobre la cama. –Lo había estado buscando, la computadora me dio esto –Le entregó un papel y se fue.
-La toxina inyectada al sujeto de pruebas 001, de acuerdo a un amplio cálculo, será eliminada de su cuerpo en un transcurso de 3 horas desde el momento de su inyección. Y le aviso amo, que faltan 1 hora y media para ello, por favor deje de lastimar al sujeto de pruebas. Le recomiendo que espere.
Zim leyó molesto aquel estúpido papel, se había vuelto a olvidar de la maldita droga. –Estúpida toxina ¡Te maldito! –Gritó mientras arrugaba molesto ese papel.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
.-.
Solo por mí estas con vida.
-No saldrás nunca –
Chillaban las cadenas atadas a sus pies, intentaba moverse y liberarse de ellas.
-Al menos no hasta que me llames amo. – Reía macabramente -¡Jamás! –Gritó molesto, sintiendo un fuerte golpe en su abdomen. Abrió la boca buscando el aire que había perdido tras ese golpe. -¡Obedece! – Gritó molesto su agresor, golpeándole con un látigo eléctrico, que abría la piel al contacto, la quemaba y así evitaba desangrarse. –Este juguete me encanta – Sonreía acariciando el mango de aquel extraño látigo.
Sangras por mi salvación
Un pequeño corte y estarás caliente
El cuerpo ya totalmente mutilado
No importa, está permitido, que gusto.
-¡Estás enfermo! – Otro golpe en su pecho, un nuevo grito de dolor.
-¿Qué tal si te mojo...y luego te golpeo? –Sonreía con sus dientes de zipper, aquellos ojos rojos brillaban como llamas en la obscuridad de aquella celda. –Será divertido Dib-mono. - Se alejó del cuerpo encadenado y jaló una palanca, la cual dejó caer agua fría, esta caía de una gran altura, lo que hiso que Dib, corto de fuerza, quedara arrodillado en el suelo.
Zim seguía con aquella sádica sonrisa en el rostro y dejó de jalar la palanca.
Dib tosía en el suelo, su piel estaba pálida y sus labios morados. Al menos la sangre seca de su piel se había ido.
El irken había empuñado de nuevo el látigo y comenzaba a moverlo en el aire.
-Solo tienes que decir "Amo, por favor deténgase" y me detendré Dib-larva –Camino despacio hacia él, se inclinó y levantó su rostro –Vamos...dilo y te perdonaré. Después de todo, eres MIO –
Agujas, pinzas, sierras
Pide un deseo, no digo que no.
Y te guiaré a las ratas.
Dib mantenía fijos sus ojos dorados en los de Zim, le observaba con odio.
–Me encanta cuando me miras así, porque solo a mí me miras así. –Dijo Zim ladeando la cabeza fingiendo ternura, pasando su mano por el brazo de Dib, subiendo por su hombro hasta su cuello, donde le tomó con fuerza sin importar que las gotas de agua que escurrían de su cabello le quemaran.
-Así que llámame por lo que soy, Tu Dueño. –Remarcó las últimas palabras, sentenciándolas.
Tú eres el barco, yo soy el capitán.
¿A dónde va este viaje entonces?
Veo tu cara en el espejo
Me amas porque yo no te amo.
Dib se encontraba derrotado, sabía que no lograría más. Llevaba atrapado por el más de lo que él podía recordar. Giró su cabeza con brusquedad, intentando liberarse, pero Zim jaló de su mechón en forma de guadaña.
-Aghn….-Gimió adolorido, ahora si estaba jodido. - ¿No lo harás? –Preguntó molesto por última vez, levantándose del suelo con el látigo ya electrificado. –Si eso quieres…-Pronunció de manera indiferente, levantó el látigo con la mirada fija en la de Dib. Y con fuerza digna de un Irken, lanzó el látigo.
-¡Deténgase Amo! –Gritó Dib, el látigo chocó contra la pared destruyendo parte de la misma –Por…favor. –
El alienígena sonrió y con un paso seductor caminó despacio hacia el humano, inclinándose y tomándole del mentón, obligándole a mirarle.
-Bien hecho Dib-apestoso –Una de las patas del pak emergió, entregándole una especie de collar. –Así nunca te me perderás querido Dib. –
.-.
Alterado, sudado y jadeante.
Así era como se encontraba Dib Membrana después de despertar.
La imagen mental de aquella pesadilla seguía grabada sobre él, incluso podía sentir aún el ardor de los azotes. Pero aquel terrible pánico aumentó al no verse en su habitación y al sentir un dolor punzante en su brazo derecho.
Se sentó en la cama con el corazón latiendo a mil, trato de recordar que había pasado, levantó aquella ropa y buscó en su pecho el rastro de aquellos golpes.
-Nada…- Susurró nervioso. Y de golpe recordó haber sido golpeado y secuestrado por el irken de ojos rojos.
Sintió su cuerpo temblar y el miedo inundó su cuerpo. Recordó a Zim sobre el enterrándole las uñas, cortándole con aquella extraña cuchilla, el verle reír sádicamente y deleitándose con su sangre.
Su cabeza dio vueltas y hasta nauseas tuvo, con ganas de desmayarse y no despertar nunca más. Colocó ambas manos a los costados de su cabeza y enterró sus dedos entre su cabello.
Lágrimas de desesperación y de impotencia surgían a través de sus ojos dorados.
¿Aquella pesadilla se convertiría en su futuro? Gritó con fuerza y arrancó el vendaje de su brazo. Encontrando un corte completamente cerrado con las suturas sobresalientes.
-¿Cuánto...tiempo…? –Se preguntó sintiendo su alma abandonar su cuerpo.
Y la puerta chilló, abriéndose jodidamente despacio, casi como si hubiera un psicópata atrás de él. Volteó hacia los lados buscando algo que le sirviera en caso de que él apareciera, encontrando solo una charola con vendajes y nada más.
-Mier...da...-Susurró sudando frio, ahí estaba él. Parado en la puerta sin siquiera moverse, casi como si le sorprendiera verle.
Ambos se quedaron sin decir una palabra, esperando la reacción del otro. Y pasaron los minutos. Esos incómodos minutos en los cuales Zim no tenía ni la más mínima idea de cómo explicarle todo a Dib, de forma en la cual le fuera a creer. Y con la cara que tenía el humano, sería difícil.
-…-
Zim caminó despacio por la habitación, hasta tomar la silla y sentarse de nuevo, a un metro y medio de distancia de la cama de Dib, quien le observaba alerta todavía.
-Puede…que este no sea el momento correcto –Pronunció Zim con la cabeza baja y la mirada fija en su dedos. Se sentía nervioso y la tensión en el ambiente le volvía loco. –Quizá tampoco sea yo el correcto para esto. –Pronunció en un susurro apenas audible para el humano.
-¿Qué rayos quieres conmigo maldito alienígena? –Escupió con molestia Dib.
-¿Podrías cerrar tu maldita boca y dejarme hablar Dib-larva? –Se levantó exaltado de la silla, aventándola contra el suelo. Dib se sobresaltó, pero no como antes, aquel extraño pánico se había ido y se sentía…cómodo ante la presencia de este nuevo irken.
-Has cambiado… -Comentó el chico desviando su mirada hacia otro lado, sorprendiendo a Zim. – Creo que ya eres hasta...Más alto que yo.
-¡Claro que lo soy, soy el grandioso Zim! ¿Cómo podría dejar que un mono como tú me superara? – Sonrió con su gran ego.
- Ah… ¿Y qué demonios hago aquí? – Zim le miró fijamente a los ojos, se sentía nervioso.
Zim tragó lentamente, la mirada fija de Dib le ponía nervioso. Estaba vacía y no había gran sentimiento en ella.
-Eh…bueno… -Balbuceó mientras movía las antenas. –Eh…Re..-Tosió un poco para aclarar su garganta. –Regrese a…um…mi ex...Exil…exilio en la tierra. – Soltó con vergüenza y enojó, apretando sus puños y mirando hacia abajo.
-Así que era verdad… -Respondió secamente Dib, aunque sonreía. - ¿Qué hago aquí? –Preguntó nuevamente, pero su tuno de voz era diferente, algo mas…relajado.
-Eh… - dudoso fijó su mirada en el humano. -¿No dirás nada? …¿No te burlarás de Zim? –Se inclinó un poco hacia adelante, intentando descifrar la mirada del chico.
-Zim..Dame mis lentes y deja de hacer cosas extrañas..Solo quiero saber porque estoy aquí. –Extrañado, de su pak sacó aquellos cristales que usaba Dib entregándoselos en la mano.
-Gir te golpeó con una pala. –Sonriente contestó. –Pude haberte dejado tirado en el suelo y dejarte morir pero…¿Con quién pelearía si tu murieras? –Cerró los ojos y sonrió de nuevo, dejando a Dib extrañado ante la reacción del irken.
-Y..Esto? –Apuntó a su brazo, sintiendo miedo recorrer por su cuerpo.
-Ah…te iba a llevar a tu casa y aventarte por ahí, pero una Irken observadora loca me atacó. Y te inyecto una capsula con veneno… -Cerró los ojos y habló tétricamente. –El más venenoso del universo. –Algunos rayos cayeron en la lejanía, dando un toque tétrico al momento. –Yo solo la extirpe –
-¿ Una irken? ¿En la tierra? …- Ni siquiera había notado su aparición.
-Sí, vino con la ilusión de destruir al poderoso Zim… - Había bajado el tono de su voz a uno más serio. Ambos guardaron silencio de nuevo, solo estaban mirándose el uno al otro.
Como lo hacen los conocidos después de tiempo de no verse. Ambos contemplaban el cuerpo del otro.
-También has cambiado humano – Rompió el silencio y esquivando la mirada del humano, se sentó en la esquina de la cama.
But there's something about us I want to say
'Cause there's something between us anyway
-Puedes irte cuando te sientas mejor, yo ya he terminado lo mío.- Zim se levantó, dudo ante su caminar, sentía el enorme deseo de voltear y decir algo, pero solo continuó su paso lento a la puerta.
-¿Zim? – detuvo su paso y solo prestó atención. -¿Puedo contarte un secreto? – El chico verde volvió su vista hacia el humano.
-¿Um? – Dib se encontraba parado a unos pasos de él, con la cabeza agachada y los brazos cruzados.
Guardó silencio un segundo, conservando la misma posición. –Te extrañe más que a nadie. – Sollozó y se abrazó. –Te amo más que a nadie en mi vida. – Sintió sus piernas temblar y la fuerza marcharse de estas, dejando su cuerpo caer libremente al suelo.
Zim estaba conmocionado, cada palabra pronunciada por aquellos rosados labios la había sentido como una espina en su corazón. Una punzada que no era dolorosa, era incómoda pero no lastimaba.
Se arrodilló despacio quedando a la altura de Dib.
-Estúpido humano, estoy aquí. –Susurró – Te amo- abrazó el frágil cuerpo de aquel chico de ojos dorados. –Zim también te extrañó. – Dib correspondió al abrazo poniendo su cabeza entre el hombro y el cuello de Zim, pasando suavemente sus brazos por los costados.
-Y a Zim no le importa si te quieres quedar despierto toda la maldita noche llorando, estaré aquí. Y ninguna basura espacial podrá hacer que me vaya de tu lado… no otra vez. –
Se separó lentamente. Los ojos del chico tenían ese brillo de nuevo, no estaban vacíos. Agarró el mentón de Dib y la distancia entre ambos se fue entrecortando.
Percibían el cálido aliento del otro y Dib jaló a Zim de su camisa para unir sus labios.
Suaves y torpes roces. Casi como si tuviera miedo de lo que fuera a ocurrir.
Zim se separó un poco, relamió sus labios y sonrió.
-¿Así que Zim tomará tu primer beso? –Pregunto sensualmente rozando un poco los labios del humano. –El mejor que recibirás… -Susurró mordiendo un poco el labio de Dib, sacándole un pequeño gemido.
Deseoso, unió sus labios de manera lenta.
Aquel movimiento se volvió más pasional, buscando saborear más.
Zim lamió el labio de Dib, pidiendo permiso de entrar. Este, lentamente abrió su boca. Ambas lenguas probaron lo que debían, la mezcla del sabor… ese embriagante sabor.
-Zhm…Zi...mph…- Intentó decir entre beso y beso. Hasta que molesto, Zim se detuvo.
-¿Qué Dib? – Relamía sus labios, deseando más. Quería más del sabor que había en la boca del humano.
-Tu lengua se está quemando…-Dijo limpiando la comisura de sus labios.
-No importa –Se abalanzó sobre él sediento de más. Regresó a sus labios, mientras sus manos empezaban a acariciar el pecho de Dib bajo la ropa.
-Zim… -gimió en sus labios, mientras hacía lo mismo que él y levantaba su camisa rosa.
Aquellos labios bajaron por su cuello, lamiendo y mordiendo la blanca piel del chico. Las antenas de Zim recibían gustosas aquellos hermosos sonidos que provenían de su boca. Tan sensuales e incitadores.
El moreno, extasiado, llevo una mano a su boca para callar sus gemidos, lo cual molestó al irken, quien le arrancó el pijama y sonrió con malicia.
-Así no callaras esos hermosos sonidos, Dib-mono –Con las tiras, ató sus manos tras su espalda.
-¿Q-que? ¡Espe…ra...! – Cortó su voz al sentir a Zim lamer uno de sus pezones, mientras el otro lo pellizcaba con su mano.
-Esto…no...Es...Justo…- Sensaciones nuevas eran bombardeadas a su cerebro, haciendo que una erección empezara a formarse.
-Zim…ah…Zim…
Continuara…
No puedo creer que escribiera esto...
Al menos que fuera tan difícil OwO
Espero y no haya quedado muy raro este capitulo, aunque lo es...
Esperen el siguiente...será muy bueno e.e
Miyuri,Ariam18,Riuke,rochama1377 y BBSTIA
Gracias por sus reviews, me hacen tan felices T_T
Nos vemos en el siguiente y a mi parecer, último capitulo =D
¿A quien quieren de Seme?...Yo pensaba poner a Zim.. lol
