Hola a todos, nos volvemos a encontrar(?). ¡Bueeeeeeeno aquí vengo como cada martes a traerles este coso(?)! Ya comenzamos con lo real, askrjhsd. - Taldos everywhere. - Ya comenzamos con la trama y a conocer a los personajes que estarán dentro de los juegos, no agregue a todos, porque algunos personajes serán como Hanji o Levi, no realmente tributos. ¡Aquí se muestran las tributos que entraran a los juegos! AAHHH (?) Creo que los han reconocido ¿No? Espero que les agrade el rumbo que esta tomando la historia, también para decirles que las personalidades de los personajes aquí no serán tanto como en el anime/manga o libro, algunas si, algunas no. Espero que les agrade esto, y intentare hacer un dibujo de los trajes de Eren y Christa para que se den una ideita. Soy algo rara(?). Bien, en fin. Disfruten!
Advertencias; Angst/ Muerte de personajes / Violencia / Palabrotas(?) / Lemmon, material explicito.
Esto esYAOI. Por lo que si no te gusta el Yaoi, te pido que te retires. Si te gusta ¡Bienvenido/a!
Espero les guste.
Los Juegos del Hambre
Capitulo 4
Despertó por unos gritos, unos gritos que se le hicieron molestos, chillones, venían del pasillo, aunque en cierta parte lo agradeció puesto que estaba teniendo una pesadilla. Eren se sentó en la cama mientras se revolvía el cabello, la noche anterior, el sueño no quería venir a el por el vergonzoso incidente que tuvo con el señor Rivaille. Y después, cuando al fin pudo dormir, sus sueños estuvieron plagados de pesadillas, parecía que su cabeza no quería que durmiera. Y ahora, se despertaba algo exaltado porque a alguien se le había ocurrido ponerse a gritar por todo el vagón, esa voz chillona. . .Ah, debía ser la señorita Hitch. A duras penas, con mucha pereza se levanto de la cama, tocando con la punta de sus dedos el suelo, y luego levantándose por completo para luego caminar a la ducha, en la cual duro casi diez minutos. No era mucho tiempo en realidad, un tiempo perfecto según Eren. Y después de unos cinco minutos, estaba con su ropa lista, un sweater azul marino con pantalones negros y unos zapatos obscuros.
Iba a tomar la perilla de la puerta, pero sin querer alejo un poco su mano, era chistoso, no quería salir y enfrentarse con. . Con el hombre. Ósea, con Rivaille. Sentía que se moriría si fuese simplemente observado por el hombre de mayor edad. Pero bueno, su estomago exigía comida y el no podía quedarse dentro de esa habitación toda su vida, o lo que le quedaba de vida. Por lo que tomo aire y se lleno los pulmones con ello, para luego abrir la puerta y salir a donde aun se escuchaban los gritos chillones de la señorita Hitch. ¿Qué estaba pasando?
Llego al vagón en donde estaba el comedor, y se encontró con todos, la señorita Hanji, la señorita Hitch (Quien gritaba eufórica-mente a través de algo que pegaba a su oreja), Christa quien miraba por la ventana y Rivaille sentado en el sillón.
Se acerco con lentitud, y con solo tocar el suelo del vagón, sintió una mirada dura y peligrosa en sí, al levantar la cabeza, pudo ver a Rivaille quien le observaba con curiosidad, el menor simplemente bajo la cabeza con suavidad, estaba avergonzado, realmente avergonzado. Pero, ¿Por qué tanto el alboroto?
-¿Qué pasa? –
Pregunto el muchachito con timidez a la mujer que ahora se acerco a el para preguntar cómo había dormido.
-Ah, es que. . Hace unos segundos entramos al Capitolio. –
Ah, con qué era eso. El menor sintió como las piernas le temblaban y comenzaba a sudar, aunque no hacía calor. Formo las manos en un puño y trago saliva con dificultad, puesto que de pronto la garganta se le seco. Los nervios comenzaron a salir por cada poro de su cuerpo. Se sentía tan horrible estar de esa manera. ¿Qué debía hacer? Nada en realidad, solo estar firme y con la cabeza en alto para su lecho de muerte en los Juegos. Era lo único que le quedaba.
Habían pasado casi seis horas desde que el muchachito y la rubia habían bajado del tren y ahora se encontraban en el centro de Renovación, teniendo su tortura. . O bueno, así la llamaban los menores, cada quien estaba tras una cortina propia, llevaban solo una bata azul con puntitos blancos.
¡Ras! Eren formo una mueca de dolor al sentir como le arrancaban pelitos entre las cejas con algo parecido a una tijera, se sentía realmente extraño el hecho de que le quitaran todo eso, como si fuese asqueroso, los del capitolio hasta llevaban guantes.
El muchachito solo apretó los dientes cuando le cortaban el cabello, el cual estaba hasta sus hombros y cubría su frente. No era que tenía algo en contra del cabello corto, pero le gustaba verse el cabello, vanidoso o no. Su cabello castaño le hacía recordar al cabello de su madre. Después de casi media hora, ya no sintió más cabello extra en sus hombros o en su rostro, su frente ahora estaba despejada, ¿desde hacia cuanto que su frente no estaba tan despejada?
El bello de sus piernas pronto desapareció por culpa de una especie de tela con algo embadurnado, fue doloroso, rayos que lo fue. También, lo llenaron de un tipo de gel en todo el cuerpo y luego lo bañaron, después de eso pudo ver como su piel había perdido un par de capas. Era de un color más claro y ahora era más suave. A los minutos se quedo solo y tuvo la oportunidad de verse en un espejo de cuerpo completo, estaba desnudo y a punto de vestir una nueva bata azul. Se acerco mas al espejo, ¿sus ojos habían sido siempre de ese color tan brillante? ¿Siempre había tenido ese rostro tan. . . bonito? Se parecía a su madre, solo sus ojos, sus ojos no cuadraban en la imagen que tenia de su mama. Su cabello castaño ahora estaba más brillante no tan obscuro, deslumbrante. . Y cortó, su cabello no tocaba sus hombros como antes, ni tapaba su frente.
Suspiro vistiéndose en la bata y sentándose en la camilla de color plateado, dispuesto a esperar a quien fuese su estilista o lo que sea, estaba realmente nervioso.
A los segundos, escucho como la puerta se abrió y al alzar la cabeza pudo ver a un hombre de cabellos rubios claros y cortos, tenía un mechón color blanco cerca de la frente y un tatuaje en el cuello, no pudo distinguir bien que era, sus ojos eran amarillentos, claros y su actitud era muy nerviosa, llevaba puesto un chaleco negro sin camisa o nada debajo, solo el chaleco y unos pantalones del mismo color con unos zapatos negros de vestir, Eren también observo un pequeño arete en la oreja izquierda del hombre. Vaya que los del capitolio eran especiales.
El hombre llego frente al niño y le observo de pies a cabeza, con suavidad esbozo una sonrisa y junto ambas manos frente a su pecho.
-Hola. . . ¿Tú eres Eren Jaeger, verdad? –
Comento el hombre mientras miraba a los lados de una manera un tanto nerviosa, temiendo el haberse equivocado de cuarto o algo por el estilo.
-Sí, yo soy Eren... Eren Jaeger. –
-Oh – Las facciones del rubio se relajaron y la sonrisa adorno su rostro de nuevo. – Soy Moblit Berner, soy tu nuevo asesor de vestuario. –
El moreno simplemente asintió sintiéndose más cómodo con el hombre que ahora le miraba con atención, como si estuviese memorizando cada detalle del niño.
-Oh, perdón me meto mucho en mi trabajo. – Río el hombre mientras se rascaba la parte trasera de la nuca. – Hoy es el desfile de iniciación. Y bueno, como tú sabes tengo que ponerte acorde con tu distrito. –
Si, ya sabía lo que pasaría, siempre el distrito 12 iba vestido de minero, o de algo ridículo, ¿Por qué su distrito tenía que ser de esa manera? Una vez, aun lo recordaba un par de tributos salieron desnudos, solo cubiertos de negro, o lo que parecía "carbón" estúpido, ¿no?
Solo esperaba no salir desnudo, porque si eso era así, de verdad estaba con una suerte de la. . .
-Bueno, como tu eres del distrito 12. . Y ya sabes. . Minería. – Comentaba Moblit riendo de manera nerviosa.
O si, iría desnudo.
-Sé lo que estas pensando, no te iremos a obligar a que uses algo vergonzoso. En realidad, quiero que todos recuerden al distrito 12, haremos algo memorable. –
Eren le observo con cuidado, estudiando sus palabras, era del capitolio por ello no tenía mucha confianza en el hombre que estaba frente a él.
-¿Tendré que ir desnudo? – Pregunto el niño con voz inocente haciendo al de mayor estatura soltar una cálida carcajada.
-No, no serán recordados por algo. . . Así. –
-Oh, gracias al cielo. –
Moblit salió por unos momentos de la habitación dejando al moreno solo en el lugar con sus pensamientos y su nerviosismo, después de unos segundos regreso con un traje en una bolsa de plástico, parecía estar realmente impecable, no pudo verle bien.
-Bien, ahora comenzare a vestirte, el traje es algo complicado pero te hará ver bien. –
-Tú. . . ¿Eres nuevo en esto? –
-Sí, acabo de empezar este año, tengo muchas ideas. –
El de ojos verdes solo logro asentir mientras observaba al mayor hacer y deshacer con el, hasta que al fin y al cabo le termino de vestir por completo.
El rubio también le maquillo aunque Eren no estaba muy de acuerdo con ello, no era que se sintiera una chica o algo por el estilo, era simplemente que no pensaba que nada podría arreglarle esa cara de malnutrido que tenia, por lo que simplemente se dejo hacer sin replicar nada, después de todo, lo que hacia el hombre no era mas que su trabajo y el niño sabia que este debía cumplir con ello.
Termino después de un tiempo y pudo verse de nuevo en el gran espejo de cuerpo completo, ahora se podía preguntar ¿Dónde estaba ese niño que había visto hace un rato? Se sentía extraño, realmente extraño, nunca vistió ropas tan ajustadas Su ropa siempre era muy holgada y además siempre de colores opacos, hasta que el sentía que ya no le quedaba y entonces la regalaba o la vendía. Pero ahora, se sentía reluciente, vestía unos pantalones de cuero brillante, unas botas negras militares altas, llegaban como a ocho dedos debajo de la rodilla, también llevaba una camisa roja carmín de vestir y encima un corsé de cuero brillante que era desde el principio de la cadera hasta encima de su pecho, tenía muchas cadenas y cosas brillantes, al niño realmente le parecía fantástico, encima de este corsé, Moblit le coloco un arnés que rodeaba sus pectorales y se unía al centro en unos círculos, era color rojo igual que su camisa y este arnés estaba conectado a una capa elegante, negra pero era de tela encaje, larga realmente larga.
El cabello, el hombre se lo acomodo hacia atrás, lo que hacía que se viera mayor, y le acordó el rostro maquillando los ojos de negro, un profundo negro y lo difumino par que se viera mucho, lo que hacía que sus ojos se vieran aun más brillantes, en sus manos había algunos anillos de oro y plata, y en su cuello el rubio le puso un collar con un dije que nunca había visto antes, eran dos alas cruzadas, una blanca y otra azul, no era un collar realmente largo, era corto solo rodeaba su cuello con cuidado y el dije se observaba con naturalidad.
El menor nunca creyó decirlo, pero se veía bien para su gusto, algo diferente a lo que era el verdadero Eren, que era callado, hogareño y algo tímido a este nuevo Eren, que se veía tan fuerte, arrogante y orgulloso. Era una versión diferente de el, y la verdad no le desagradaba del todo.
A los minutos ambos hombres estaban fuera de la habitación y eran seguidos por los demás estilistas que iban acomodándole de mejor manera o el cabello o la capa para que no se ensuciara o se rasgara con algo del suelo.
Llegaron a donde estaban las carrozas en donde después se subiría. Los demás tributos ya estaba ahí, siendo arreglados por sus asesores. Cuando Eren llego Rivaille y Hanji ya estaba ahí, igual que Christa, al parecer él había sido el último en llegar.
-¡Moblit! – Grito la de cabellos cafés y salto encima del hombre quien le recibió con una sonrisa nerviosa.
-Señorita. . Señorita Hanji, buenas. –
El de ojos verdes dejo de ver a la parejita para ver a su compañera, se veía realmente bonita, llevaba un vestido al parecer de cuero ajustado por el torso y sin mangas, la falda era algo esponjosa pues llevaba tul rojo debajo, por lo que se veía un vestido grande aunque era corto, llegaba unos diez dedos arriba de la rodilla, también llevaba unos arnés que rodeaban sus pechos y eran color rojo, ella llevaba una capa igual que eren y unas medias igual de encaje negro junto a unos tacones realmente altos. Su cabello rubio estaba ondulado en las puntas y tenía la frente despejada. Estaba bastante maquillada, se veían algo. . . ¿góticos? Si, esa era la palabra.
El niño paseo su esmeralda mirada alrededor, los demás distritos se estaban preparando y algunos de los tributos eran realmente temibles para su joven mirada.
El carro del distrito uno se veía despampanante, todo lleno de cosas plateadas que hacen relucir las ropas y los accesorios de los tributos que sonreían con arrogancia. Ambos tributos eran altos y delgados, parecían tener buenas condiciones.
El distrito dos, sintió como su estomago se revolvió, se suponía que estos eran los más fuertes de todos, pues en ese lugar los Agentes de la paz son entrenados, por lo que al menos saben muy bien las reglas de cómo defenderte en una lucha uno contra uno. Las ropas eran como de guerreros, si, armaduras y cosas pesadas, Eren lanzo un suspiro, ¿Cómo podían caminar con esas cosas tan pesadas? Pronto su mirada se encontró con la del el tributo masculino, quien sonreía con arrogancia, y a los segundos soltó una carcajada burlona para luego caminar hacia su carruaje. Era rubio de ojos azules y alto, muy alto. Tenía grandes músculos, demasiados para alguien de menos de veinte ¿Qué rayos era esa cosa? ¿Acaso es humano? Al parecer sí, y su nombre se grabo en su mente cuando su compañera le lanzo un grito. Reiner Braun. Tendría que tener mucho cuidado con ese tipo.
Distrito tres, su carruaje era realmente "tecnológico" . ¡Relojes por doquier! Eren ya se hubiese vuelto loco si estuviera cerca de esa cosa, los tributos tenían la piel ceniza, por eso los podría reconocer cuando estuvieran en la arena, no se veían realmente atemorizantes, solo ausentes, como si estuvieren siendo obligados, bueno, en realidad todos. . . Al parecer el único que disfrutaba todo era el hombre del distrito dos.
Los del distrito cuatro, iban llenos redes, y cosas plateadas en el cabello, y su carruaje tenia forma de pescado, si era completamente raro y chistoso, bueno para el muchachito, los tributos de ese lugar se veían altos y realmente fuertes, ¿también ellos se entrenarían? ¿Sería por el estilo de vida? La que se veía más temible de ellos era una pelinegra de cabello largo con mirada fuerte y penetrante. El moreno se sobresalto cuando sus miradas se encontraron, y los ojos de la pelinegra parecían dilatarse con algún brillito. Eren se sintió extraño y simplemente miro a otro lado. Tendría que tener cuidado con ella. . . Se veía fuerte y. . . atemorizante.
El distrito cinco, era fácil decir de que iban vestidos si eran el distrito de la energía y la electricidad, colores dorados y amarillos por todos lados en el carruaje y en las ropas de los tributos, no parecían muy cómodos, y en realidad, ¿Quién lo estaría? Vestirse de amarillo sol.
Distrito seis, distrito de transportación, y bueno los tributos no estaban muy lejos de ello, ropas plateadas con brillos en todos lados, algo. . . Doloroso para la pupila, pero creo que estaba bien para llamar la atención de todo el capitolio, parecían de ellos.
Distrito siete, se veían algo. . . Atemorizantes, son los proveedores de madera y por eso se debe decir que son los mejores en el hacha, por lo que son realmente peligrosos, vestían de tonos cafés y algunas cosas verdes, los tributos eran realmente altos, así la chica como el chico, ambos de pieles morenas y cabellos cafés, la mujer observaba sorpresivamente a Christa, pero esta no le miraba, estaba distraída puesto que le estaba peinando aun. La morena del distrito siete tenía cabello corto y en su rostro tenía pecas.
Los del distrito ocho por ser la industria principal de textiles y ropa, sus ropas eran demasiado elaboradas y enormes, de colores brillantes. Realmente brillantes.
Distrito nueve, rodeados de cereales y cosas muy literales puesto que son los proveedores de cereales. No había tributos muy atemorizantes, en realidad eran muy delgados y tenían miradas asustadas.
El diez, por ser proveedores de carne, y ósea tienen. . .Ganado, tenían vestimentas raras, con sombreros tipo "vaqueros" o algo así había escuchado. No tenían mucho, y a Eren no le daban mala espina como para ponerse atento de esos tributos.
Y finalmente los del once, la industria de ellos es la agricultura, huertos, frutales, campos de trigo y cultivos de algodón. Sus trajes parecían overoles plateados, con camisas muy brillosas y enormes, Eren se fijo en un chico bajito y algo moreno, sin cabello, era calvo que hablaba con su mentora, a esa mentora si la reconocía, era la "Bestia del distrito 11" una muchacha de cabellos castaños que siempre los tenia recogidos en una coleta, en los juegos se convirtió en una fiera puesto que uno de los tributos contrarios le quito su comida, se llama Sasha, o algo así había escuchado Eren.
Bien, parecía que si sería un duro año, aunque en realidad el moreno no tenía oportunidad, o eso pensaba.
Pronto fue la hora de subir a los carruajes, suspiro con suavidad mientras Moblit le acomodaba de mejor manera la capa, ese desfile. . . Indicaba el inicio de los Juegos del Hambre, indicaba su muerte segura.
No quería pensar en eso o se pondría tan nervioso que tal vez caería del carruaje, pero era imposible, era realmente imposible, Christa subió después de él y le tomo la mano con una sonrisa. Eren la devolvió, y fijo su mirada al frente, donde los distritos uno y dos ya se estaban preparando para salir.
-Eren. – Llamo Moblit. – No te había dicho nada o te alterarías, pero antes de que salgan, le prenderemos fuego a su ropa. –
Okay, le iban a prender fuego a la ropa. . .No era tan. . . ¿Qué?
-¿¡C. . Como dice?!- Se altero la rubia.
-¡No es fuego de verdad! No es fuego de verdad, es falso, no les quemara ni nada por el estilo, solo es. . .Un toque, para que nadie les olvide. No saldrán heridos lo prometo, es que. . –
-Hágalo. –
Hablo el moreno.
Bien, se había decidido, y en realidad lo había hecho. Quería ganar los juegos, realmente lo quería, se sentía retado, el rubio del distrito uno le miraba competitivo, agresivo, y burlón al mismo tiempo, y si. . .Se sentía un idiota, él quería ganar y ganaría, haría todo lo posible por hacerlo, y por ello acepto que les "prendieran fuego" porque si a los del capitolio les gustaban las cosas excéntricas, entonces el sería una cosa excéntrica.
Además, quería ofrecer el haber ganado a su mama, quería volver al distrito y hacer ver que hizo una venganza, se vengó de el capitolio quienes le arrebataron a su mama, si, eso era.
-¡Eren! ¿¡Acaso estás loco?! – La rubiecita tenía sus ojos muy abiertos.
-No, no estoy loco. Pero si quiero esforzarme. Esto hará que la atención se vaya a nosotros. –
-Eren. . . –
Todos lo notaron, en la mirada verdosa del muchacho ahora había algo diferente, Rivaille fue el primero en notarlo, hubo un cambio drástico. Pues los reflejos de nerviosismo, timidez se habían esfumado, y ahora solo había algo que era demasiado brillante, determinación.
Una determinación tan brillante y tan poderosa como el fuego que ahora ardía en sus espaldas, una determinación aplastante.
Rivaille solo pudo sonreír imperceptiblemente, le agradaba el muchacho, para él tenía las de ganar.
Hanji sonrió, parecía que ahora Eren se estaba tomando todo en serio, estaba segura que sería un fuerte oponente en la arena.
Moblit recibió la señal para que saliera el carruaje doce, y así fue, cuando Eren y Christa salieron al desfile el solo pudo sonreír, ese muchacho daría tantas sorpresas.
Christa veía con preocupación a Eren quien miraba al frente de manera temible, pero solo le quedo callarse y esperar a salir.
Mientras Eren, se tatuaba en la piel con ese fuego que salía de sus ropas "Ganar" eso ahora, era más importante que anda. Nada iba a hacerlo retroceder, ni hacerlo tropezar, solo avanzaría, aunque el camino fuese peligroso, esa era su meta.
-¡Que comiencen los septuagésimos juegos del hambre! Y que la suerte este siempre de su lado.-
Nada le haría fallar.
╰( ´・ω・)つ── Esto fue el cuarto capitulo!
Espero que les haya gustado, dejen sus opiniones y y cositos.
¡Los quiero mucho! Nos vemos el próximo martes.
(๑・ω-)Mata-nne
