Capítulo 3: "Eras tú"
- Testarossa, enhorabuena. –decía la pelirosa– No esperaba menos de ti. –le sonrió.
- Signum… gracias. –le devolvió la sonrisa– Hayate, Nanoha, etto… a ti no te conozco. –dijo mirando al chico rubio.
- Scrya Yuuno, amigo de Nanoha. Mucho gusto. –saludó educadamente.
- Fate. Fate Testarossa Harlaown. El gusto es mío. Y bien, ¿qué hacen aquí?
- Vinimos a felicitarte por tu magnífica actuación. –dijo sonriente Nanoha.
- Gracias, Nanoha. –sonrió triste.
- Fate-chan, ¿te encuentras bien? Nosotros vamos a ir al club. ¿Te apetece venir? –le preguntó la castaña.
- Sí, sólo me duele un poco la cabeza, pero estoy bien. Gracias, Hayate. –le sonrió– Claro que me apetece, ¿por qué no? Me vendrían bien unas copas, o, mejor dicho, muchas copas… –susurró lo último.
Todos salieron del camerino y se dirigieron hacia el aparcamiento. Por el camino, iban hablando amenamente. Nanoha se fue con Yuuno, y Fate con Signum y Hayate. En el trayecto al club, las tres chicas estuvieron hablando.
- Y bien, parece que Cinque por fin dio el paso de declararse a Ginga, ¿no? –preguntaba la pelirosa.
- Sí, ya era hora…
Flashback
- Fate. Tengo que pedirte un favor. –decía una nerviosa pelimorada.
- Claro, Ginga. Sabes que haré lo que sea por ti.
- En la función, te besaré y diré unas cosas que no están en el guion.
- ¿Por qué? –preguntaba sorprendida.
- Porque quiero ver cuál es la reacción de Cinque. Ya no aguanto más y no sé qué hacer para que se me declare. Quiero ver si reacciona si le hago creer que tú y yo volvemos a estar juntas.
- Oh. Claro, te ayudaré Ginga. Sabes que puedes contar conmigo. Espero que por fin reaccione y se declare. Esta chica es más densa que yo. –estallaron en carcajadas.
Fin Flashback
- Y dime, Fate-chan, ¿cuándo le contarás a Nanoha-chan sobre lo sucedido? Creo que merece saberlo. Ella piensa que se acostó con un chico, y desde que pasó no ha querido pisar el club por si volvía a pasar o por si el chico la buscaba. Aunque desde que te conoció, va al club sin dudar…
- No se lo diré, Hayate. Ella decidió olvidar lo que pasó… Si ella se hubiera esperado, todo sería diferente, pero ya es demasiado tarde. Ya sólo faltan 20 días... –bajó la mirada y algunas lágrimas cayeron.
- Testarossa… –susurró Signum– Siento que las cosas salieran así… Sé que es difícil, pero anímate, vamos a divertirnos en el club. Beberemos hasta emborracharnos… –intentó animarla.
- Oh no, nada de emborracharse, Signum. –dijo enfadada Hayate.
- Pero…
- Nada de peros. No te emborracharás. –dijo aún más enfadada y Fate empezó a reír.
Llegaron al club, y mientras Signum y Hayate bailaban un poco, Fate fue a la barra y pidió una copa. Al cabo de unos minutos, llegaron Yuuno y Nanoha. Yuuno fue a buscar una mesa mientras Nanoha fue a buscar a las chicas. Divisó a su castaña amiga con su pelirosa novia muy acarameladas en la pista de baile y sonrió. Su mirada siguió buscando hasta encontrar a Fate en la barra pidiéndose otra copa. Se dirigió a ella lentamente.
- Una mujer tan hermosa como tú no debería de estar bebiendo sola. –le susurró al oído haciendo que la rubia diera un respingo.
- Na-Nanoha, no me asustes. –dijo la rubia sin voltearse– Y no digas esas cosas, tu novio puede pensar mal.
- ¿Novio? –preguntó confusa– ¿Te refieres a Yuuno-kun? –la rubia asintió– Nyahaha. Él es solo un amigo, Fate-chan. Y, siento si te molestó lo que dije, pero te lo vuelvo a repetir… Una mujer tan hermosa como tú no debería de estar bebiendo sola. Permíteme acompañarte. –dijo mirándola fijamente.
- Creo que es mejor que vayamos a sentarnos junto a tu acompañante. –dijo la rubia evitando a Nanoha y se marchó hacia donde estaba el rubio. Nanoha entristeció, pero la siguió.
Se dirigieron a la mesa y se sentaron junto al rubio. Nanoha no quería sentarse junto a Yuuno, ella quería quedarse a solas con Fate. Quería conocer más a esa chica rubia que había entrado como huracán en su vida en tan sólo un día e hizo dudar de sus sentimientos. ¿Cómo era posible que una persona que acababa de conocer la atrajera tanto? Y no era un hombre, era una mujer. Una mujer la había vuelto loca. La cobriza quería abrazarla, besarla y por supuesto algo más. Quería ser alguien especial para ella, quería ser quien curara su corazón y la llenara de felicidad para borrar esa mirada tan fría y vacía que tenía.
Al rato, Signum y Hayate se sentaron junto a ellos. Estuvieron riendo y charlando de las profesiones de cada uno y sobre ellos para conocerse un poco mejor. Todo iba bien hasta que una pelimorada apareció en el club y se enganchó en el cuello de Fate.
- Fate… –dijo la pelimorada.
- ¡Ginga! –exclamó feliz y se puso de pie para abrazarla fuertemente– No sabes cuánto me alegro por ti.
- Gracias, Fate. –la pelimorada sonrió mientras que Nanoha las miraba entre furiosa y confusa– No queremos molestarles, sólo vinimos para saludarte y darte las gracias por todo lo que me has ayudado. –dijo mientras colocó una de sus manos en la mejilla de la rubia y dio un beso en la otra– Ojalá yo te hubiera podido o pudiera ayudar también… –dijo en un susurro y con tristeza.
- De nada, Ginga. Sabes que te quiero mucho y que siempre podrás contar conmigo, sea lo que sea. –le sonrió– No te preocupes por mí. Estaré bien, Ginga. No podía permitírtelo, pero te lo agradezco mucho. –la miró con cariño– Cinque –llamó la rubia a la peliplateada– Más te vale que no la hagas sufrir o te las verás conmigo. Si la hieres lo más mínimo, iré en tu busca y no encontrarás rincón en este mundo para esconderte. –la miró con advertencia para después sonreírle.
- No… no lo haré. –contestó asustada Cinque.
- Fate, vas a asustarla. –la rubia y la pelimorada rieron– Gracias, Fate. Te quiero mucho. –le dio un beso en la mejilla y un abrazo y se marchó con Cinque.
- Se las ve muy felices, ¿verdad? –preguntó la rubia y todos asintieron menos Nanoha.
- Yo… yo pensé que Ginga era tu pareja, Fate-chan. –dijo tímidamente la cobriza.
- ¿Por qué pensaste eso? –preguntó curiosa.
- Bueno… –se rascó la nuca– ayer en el club te gritó delante de todos que te quería… –dijo con tristeza al recordar.
- No es ese tipo de amor el que tenemos. –dijo la rubia llamando la atención de la cobriza– Es cierto que ella y yo hemos sido pareja. Ella es muy dulce y me apoyó en un momento complicado en mi vida. Ella quiso hacer algo por mí y al principio se lo permití. Tuvimos una relación este último año, durante 5 meses, pero cuando se acercó el momento decisivo, no pude evitar sentirme culpable y le dije que no y quedamos como amigas. Ella siempre será alguien muy importante para mí y yo para ella. Sé que siempre tendré su amistad y ella la mía. Ella estará ahí para mí cuando la necesite y viceversa. –le sonrió a la cobriza.
- ¿Y qué es eso que quiso hacer por ti y no le permitiste? –preguntó curiosa Nanoha.
- Eso es algo que no te importa, Nanoha. –dijo seria y la cobriza abrió los ojos ante la respuesta.
- No deberías de hablarle así a Nanoha. Ella se preocupa por ti a pesar de que te conoce desde hace un día. –dijo el rubio furioso.
- Yuuno-kun, déjalo. Ella tiene razón. –dijo triste la cobriza.
- Lo siento, Nanoha. Él tiene razón. No debería de hablarte así. Perdóname. –le dijo con sinceridad.
- Fate-chan…
- Si me disculpáis, iré por otra copa. –dijo la rubia levantándose y dirigiéndose a la barra.
- Signum, tienes que hacer algo. –suplicó la castaña a su novia.
Signum intentó que Fate no bebiera más de la cuenta, pero la noche fue avanzando y la rubia no dejaba de beber. La pelirosa y la castaña se preocuparon por el estado de la rubia y decidieron llevarla a casa, pero Nanoha se opuso y les dijo que ella se haría cargo. Le pidió a Yuuno que las llevara a su casa, que Fate estaba demasiado borracha y se sentiría mal al saber que estaría sola sin nadie que la vigilara. Yuuno se opuso a dejarla sola con la rubia, pero Nanoha insistió. Signum y Hayate estuvieron de acuerdo con la cobriza, por lo que llevaron a Fate hasta casa de Nanoha.
Al llegar a la casa, Nanoha y Yuuno acompañaron a Fate hasta la cama de la cobriza. Nanoha le quitó los zapatos a la rubia y la ayudó a tumbarse. Después acompañó a Yuuno a la puerta para darle las gracias y despedirse. El rubio le pidió que si surgía algún problema que lo llamara, que vendría rápido. Nanoha le sonrió y se despidió. Fue a su habitación donde comprobó que Fate ya dormía. Ella se cambió y dudó en meterse en la cama con Fate o en irse a dormir al sofá, pero estaba demasiado preocupada por la rubia, así que decidió dormir junto a ella en la cama. A Nanoha le latía rápidamente el corazón. Pasó un rato antes de que se tranquilizara y empezara a dormir, pero esa tranquilidad se esfumó cuando sintió unos brazos rodearla y abrazarla. Su corazón volvió a latir a un ritmo desenfrenado. Jamás se había sentido de esa manera. Se sentía tan bien estando así con la rubia que deseaba con todo su ser que el tiempo se detuviera en ese mismo instante. Nanoha volteó la cara para quedar mirando a Fate a la cara, observando sus rasgos faciales. Era hermosa. Mirando su bello rostro, se durmió.
A la mañana siguiente, sonó el despertador de Nanoha indicando que era la hora de ir a trabajar. Fate se sobresaltó al escuchar el sonido del despertador y salió de la cama de un salto, cayendo al suelo tras enredarse en las sábanas. Nanoha abrió los ojos recordando que Fate durmió con ella y rió al verla en el suelo.
- ¿Fate-chan? ¿Estás bien? –le preguntaba sin dejar de reírse.
- ¿Nanoha? ¿Dónde estoy? Este no es mi apartamento.
- No, no lo es. Estás en mi apartamento, Fate-chan. Anoche estabas demasiado borracha –se levantó de la cama y se dirigió a la rubia para ayudarla– y no quise dejarte ir sola.
- ¿Por qué no? Apenas nos conocemos. –mentira, mentira, la rubia sí la conocía.
- Porque yo… –se sonrojó– Yo… estaba preocupada por ti. Algo dentro de mí me dijo que cuidara de ti. –la rubia abrió los ojos como platos.
- Gracias. Ahora, debo irme. Tengo que ir a trabajar y antes debo de pasarme por casa para ducharme y cambiarme. –se dispuso a irse, pero una mano la detuvo– ¿Qué pasa?
- ¿Te… te gustaría desayunar conmigo? –preguntó la cobriza tímidamente– Si quieres te puedo acercar a tu casa cuando terminemos de desayunar. –dijo con cariño– Me gustaría estar un poco más contigo. No sé porqué, pero disfruto mucho de tu compañía. Además de que me gustaría verte sonreír. ¿Me permitirías ser tu amiga, Fate-chan? –la rubia abrió los ojos de sorpresa y se dirigió a Nanoha con lágrimas en los ojos.
- Gracias, Nanoha. Gracias por hacerme sentir especial. Cuídate. –se despidió con un fugaz beso haciendo que Nanoha abriera los ojos como platos y se marchó rápidamente.
Y en ese momento, Nanoha lo recordó. Esa noche de besos, de caricias, de cómo se sintió completa y feliz. No fue ningún chico, fue una chica. Fue ella. Fate Testarossa Harlaown. F.T.H. Ahora lo entendía todo. Ahora entendía porqué lloraba, porqué no quería olvidar. En la nota le dijo que para ella no fue una noche loca. Ahora se daba cuenta de que para ella tampoco lo fue. Esa noche no fue simplemente pasión. Esa noche no fue solo sexo, no, hicieron el amor. Fate la trató como nunca antes la habían tratado. Fate la miró con deseo, sí, pero esa mirada, ese brillo le transmitía devoción hacia su cuerpo y hacia ella. Ella la amaba y Nanoha la olvidó. ¿Cómo pudo olvidar a alguien que la trató tan delicadamente y con tanto amor? ¿Por qué fue tan estúpida y renunció así a una persona tan hermosa?
- Eras tú, Fate-chan… –susurró.
Lo sé, la historia se complica y uno se puede enredar fácilmente, pero creedme que valdrá la pena. Se acerca la verdad... El motivo por el que Fate rechazó la ayuda de Ginga y del porqué huye ahora de Nanoha. Además del motivo por el que Hayate no le cuenta a su amiga de la infancia sobre esa noche loca...
Gracias por seguir mi historia. Y gracias por comentar, tanto por privado como público. Me alegra saber que os gustan mis raras historias jajaja.
* Saizouh, ya ves. Fate puede hacer de todo. La verdad es que tenía ganas de que hubiera una obra de teatro en la historia y por eso la puse como actriz jaja. En cuanto a ser doctora... es que me encanta ver a una persona con esa bata blanca... es tan sexy... Y en cuanto a cantante, pues dije, ya que estamos, que toque los sábados en el club para distraerse.
* rijaja.77: La verdad es que fue muy duro para Fate llegar a casa y no encontrarse con la que ella considera el amor de su vida... En cuanto a Vivio… aún no he pensando si saldrá en esta historia al igual que en la anterior. Pronto lo sabremos.
Nos leemos en el siguiente capítulo! :)
