Después de trescientos mil siglos sin actualizar vuelvo con un capítulo de esta historia. Ya se que no tengo perdón de Dios, pero yo soy así, que le vamos a hacer. Algún día cambiare que va a ser que no, pero en fin.

Bueno, como ya pasó su tiempecillo volveré a ponerlo. Saiyuki y sus personajes no me pertenecen, son de Kazuya Minekura.

Como siempre todo esto está dedicado a chibi-yoruivhi, que me tiene más paciencia que un santo en una procesión. Nunca me cansaré de darte las gracias^^.

Antes de que se olvide, por el capítulo ahi una palabra en gallego, que es carallo que en castellano pasaría a ser carajo, como comprendereis, el significado de la palabra no cambia en absoluto xD. Siento la molestia.

Y sin más dilación, el capítulo en cuestión.



CAPITULO 4

- Deberíamos irnos ¿No crees, Sanzo? – Hakkai echó un último vistazo a la multitud que se agolpaba en la calle y se dirigió hacia el monje que estaba sentado en la cama con una expresión en el rostro que reflejaba la frustración y la rabia que el hombre estaba sintiendo- Aquí ya no hay nada que podamos hacer, aparte de correr con todos los gastos, claro – Esbozó su peculiar sonrisa, con la que se ganó una dura mirada de Sanzo seguida de un chasquido.

Gojyo se encogió de hombros y encendió un cigarrillo. No acababa de asimilar aún muy bien lo que había ocurrido allí mismo minutos antes. Todo parecía estar tranquilo hasta que habían escuchado unos sonidos inconfundibles. Eran disparos. En el pasillo se había encontrado a sus otros dos compañeros con el mismo rostro de perplejidad e inquietud que él mismo. Todo aquel alboroto provenía de la habitación de aquel apestoso monje. Luego, Goku había derribado la puerta y ahí estaban. Sanzo y aquella mujer. Y todo empezó a pasar tan deprisa que lo único que había hecho había sido observar la escena. Un toque en el hombro lo devolvió a la realidad.

- ¿Gojyo? – Hakkai lo miraba fijamente, en la puerta se encontraba Goku y Sanzo ya se había perdido de vista - ¿Estás bien? Pareces ido.

- Seguro que estaba pensando en la tía de antes, Kappa pervertido.-

-¡¿Qué has me has llamado mono idiota?!

Mientras Goku y Gojyo desaparecían de su vista. Hakkai borró todo rastro de la sonrisa que estaba adornando su cara y se giró para observar el espacio de pared que había volado con su ataque. Aquello no le gustaba, creía; o más bien sabía; que aquella chica había logrado salir más o menos ilesa de aquella situación que habría acabado con cualquier Yokai. Y lo peor de todo era la sensación de que no sería la última vez que la encontrarían. Aunque no podía asegurar si aquello iba a ser malo o simplemente todo lo contrario.

Llevaban ya un par de horas circulando por aquellos parajes. Salir de aquella posada resultó más complicado de lo que se habían planeado en un principio. El plan inicial que Hakkai había ideado – el aprovechar la situación de confusión que los acontecimientos habían creado – para irse sin causar más problemas de los ya existentes se había ido al carallo. El dueño de aquel hostal era bastante avispado y los estaba esperando en la entrada llorando a moco tendido y con un cucharón en la mano esperando que aquellos extraños huéspedes le dieran alguna explicación más o menos lógica del porqué había el boquete de aquel tamaño en una de las habitaciones que ocupaban. Y por si se les ocurría escapar, o al menos intentarlo, el buen hombre estaba escoltado por su mujer; que agarraba temblorosa una cacerola, y por la anciana que les había recibido en la tarde, que sostenía su bastón en lo alto preparada para cualquier cosa. Los cuatro hombres miraban incrédulos a aquellos tres guardianes de la puerta. Iba a tocar persuadirlos de alguna forma, al menos para intentar bajar el coste de lo que seguro iba a ser una colosal factura. Hakkai miró fugazmente a Gojyo, que pareció captar algún tipo de mensaje y ambos se dirigieron hacia el hombre y sus dos escoltas para empezar las negociaciones, hasta que el inconfundible sonido del seguro de un arma de fuego les indicó que todo se había ido al traste, otra vez.

Lograron salir del pueblo, aunque no gracias a Sanzo, y retomaron su rumbo hacía el oeste. Y en un par de horas de trayecto, Goku y Gojyo ya habían sufrido más de un intento de asesinato. El mal humor –aún más del habitual – del que hacía gala Sanzo se había hecho más que palpable desde el accidente en la habitación y las provocaciones de Gojyo hacia el monje sobre su herido orgullo y su faena mal hecha no ayudaban en absoluto, como tampoco ayudaban las insistentes preguntas del más joven sobre aquella extraña chica y la risa que provocaba en él las insinuaciones que el pelirrojo soltaba sobre el rubio.

Mientras tanto Hakkai trataba de mantener el tipo – y ya de paso la estabilidad y el control del jeep – tanto como podía. Hasta que en un momento dado paró en seco el vehículo ocasionando que el resto de ocupantes se abalanzasen hacia delante sin previo aviso. Ante ellos se hallaban los restos de lo que parecía haber sido en algún momento un puente. Únicamente quedaban en pie los dos postes de madera maciza que se utilizaron para sostener el puente. Aún sujetos a ellos, unas enormes cuerdas se balanceaban toscamente a causa del aire.

Goku saltó instintivamente del jeep y se acercó a aquellos troncos para curiosear. Gojyo suspiro resignado y decidió seguir al más joven. Mientras bajaba del vehículo y aprovechaba para encender otro cigarrillo – ya había perdido la cuenta de cuántos llevaba- observó a sus dos compañeros restantes. Mientras Hakkai miraba con una expresión escéptica hacia el acantilado que se abría paso ante ellos, Sanzo simplemente fruncía el ceño, consiguiendo así que aumentaran las pequeñas arrugas que se formaban en su entrecejo.

Le dio una profunda calada al pitillo y pateó el suelo con fastidio, levantando en el proceso una pequeña nube de polvo y arena, lo que hizo que Goku dirigiera hacia él una mirada llena de curiosidad. Todos lucían un rostro que reflejaba el cansancio que tenían acumulado a causa de lo ocurrido en el pueblo, y haberse encontrado con la vía de salida destruída no ayudaba demasiado a calmar los ánimos.

-Está claro que por aquí nos va a ser imposible seguir. Habrá que joderse y dar vuelta atrás hacia el pueblo y buscar una ruta alternativa- Gojyo se encaminó de nuevo hacia el jeep- Vamos baka-saru, cuanto antes marchemos mejor.

Goku se encogió de hombros, a él personalmente no le importaba volver de vuelta al pueblo, así con suerte podría volver a comer aquellos maravillosos bollos de carne que vendían en un puesto situado en la calle principal.

- Hm.- Sanzo clavó la mirada en el pelirrojo.- Volver atrás es una estupidez.

Gojyo se paró en seco, logrando que Goku chocara contra su espalda por la inesperada acción. Enarcó una ceja mirando al monje. Aquello si que era gracioso.

Ya sé que es una estupidez, no te jode.

- ¿¡Y cómo pretendes que crucemos?! ¿¡Volando?! Pues ve tú delante que yo te sigo.

-¡Ostras! ¿En serio? Que guay…- Ante tal comentario, Goku se acabó ganando un capón en la cabeza por parte de Gojyo.

-¡No digas gilipolleces saru!

-Venga, venga, no perdamos la calma. Ahí mismo hay un caminito.- Hakkai señaló hacia su derecha con una sonrisa. Camuflado por espesos matorrales y las ramas de los árboles se encontraba un camino bastante angosto – Ni siquiera aparece en el mapa y no creo que Hakuryu pueda atravesar esa senda estando transformado, así que tendríamos que ir a andando.

Sanzo bajo del jeep y sin previo aviso se aventuró por aquella senda adelante sin esperar a sus compañeros, cuanto antes comenzara a recorrer aquel camino antes llegaría a donde sea que fuese, eso era lo de menos.

- ¡¡Eeeey Sanzooo!! ¡¡No nos dejes atrás!! – Goku salió corriendo tras Sanzo que ya empezaba a desaparecer entre la espesura del bosque. Hakkai suspiró con una sonrisa en el rostro mientras se bajaba del jeep para dejar que éste recuperara su forma original. Gojyo se acercó hastiado hacia su amigo y arrojó el pitillo al suelo.

-Creo que ya "hemos" decidido cual será nuestra ruta – Y seguido de un Hakkai que no dejaba de mostrar una sonrisa en sus labios, se dispusieron a seguir a aquel caprichoso monje.

Pasaron un par de minutos, aunque cierto pelirrojo y un mono hambriento jurarían que lo que habían pasado realmente eran horas, cuando Sanzo paró su extraña y nada lenta marcha. El camino que había seguido se cortaba de repente en una bifurcación.

Todos agradecieron aquel repentino parón. No habían parado ni un momento de avanzar desde que el rubio decidió que por sus narices se iba a seguir aquel camino. Gojyo y Goku se sentaron directamente en el suelo, respirando con dificultad. A los pocos segundos se unió a ellos Hakkai, que intentaba recuperara sus ritmo cardiaco. Aquella marcha parecía maratoniana.

- Hay que ver… lo que hace la frustración… y cualquiera diría que…Sanzo fuma lo que fuma…menuda marchita…

Sin aún tiempo de recuperarse, los tres chicos tuvieron que volver a ponerse en camino, ya que el monje, sin habérselo pensado mucho o más bien nada, había decidido que el camino correcto era el de la derecha. Después de un rato siguiéndolo, Hakkai se adelantó a los otros dos y se colocó a su lado.

-Sanzo ¿Sabes más o menos hacia donde vamos?

- Hacia el oeste.

- Ya… ¿y no sería mejor pararse un momento y consultar el mapa?

-Hm, no es necesario – Y dicho esto apresuró sus pasos, el paseo se estaba haciendo largo de más, estaba cansado, quería pararse a fumar pero no quería retrasarse aún más. Aquello le estaba cabreando, y mucho.

-¡¡No jodas monje!! ¡¿Por qué cojones tenemos que seguirte?! – Los gritos de Gojyo llegaron desde un lugar por detrás de ellos seguido de un "¡Tengo hambre!" de Goku que sonó como el llanto lastimero de un animal salvaje.

Haciendo caso omiso de todos ellos, Sanzo continuó su camino hasta que vislumbró lo que parecía un claro en medio de toda aquella vegetación. Aceleró el paso haciéndole una seña a Hakkai para que lo acompañara. La sorpresa de ambos fue mayor cuando al llegar al claro se encontraron con una especie de mansión ubicada en medio de ninguna parte.

La tierra que rodeaba al edificio estaba seca y las pocas plantas que aún sobrevivían estaban a punto de perecer, Los frondosos árboles que les habían dificultado la travesía hasta un momento atrás, dejaban paso a troncos secos y sin vida. En contraste con el paisaje que la custodiaba, aquella mansión, que tranquilamente podría pasar por un pequeño castillo, se veía cuidada y en bastante buen estado. Había una pequeña escalinata para acceder a la enorme puerta principal, que constaba de una doble puerta de madera maciza.

-¡Pedazo de casa! – Goku y Gojyo los habían alcanzado y observaban atónicos aquel hallazgo- Menudo lugar para ponerse a vivir – Goku avanzó lentamente hacia la escalinata de piedra mientras sus compañeros seguían escudriñando toda la zona.

Hakkai sacó el mapa y lo extendió en el suelo.

- Esta zona ni siquiera consta en el mapa – Sanzo, que estaba a su lado miró de reojo el mapa, mientras que Gojyo se acercaba lentamente a ellos con las manos en los bolsillos de su pantalón.- Ni siquiera había constancia del camino que hemos seguido. Creo que, quien quiera que habite aquí, no es muy fan de las visitas.- Pero no hubo tiempo a contestar ni a quejarse siquiera, ya que desde delante, el chirrido de una puerta vieja al abrirse, había hecho acto de presencia.

Goku decidió aventurarse a subir las escaleras con toda la calma del mundo. Al llegar arriba echó una ojeada a los alrededores. En aquel pasillito había multitud de macetas con rosales muertos. Estaba claro que, visto lo visto, el dueño se limitada únicamente al cuidado de la fachada de la mansión. Dirigió de nuevo su atención hacia el frente, observando con una mezcla de curiosidad y pillería aquella doble puerta. Las ganas de ver lo que escondían estaban pudiendo con el. Miró de soslayo a sus compañeros, que parecían estar inmersos en el estudio del mapa que tenía Hakkai, incluso Sanzo parecía interesado así que… ¿Porqué no abrir aquella puerta? Total, no iba a hacer mal ninguno, ¿verdad?


Bueno, espero que os haya gustado, el capítulo 5 está en proceso, y la verdad, espero no tardar tanto como con este porque me pego un tiro directamente o me voy recta y sin vacilación alguna a la guillotina. Cualquier crítica, impresión o lo que se os ocurra ya sabeis que hacer^^.