―America, please... ―pide―. Hagamos algo, te traigo un pijama seco te cambias de ropa y preparas un poco de chocolate con malvaviscos. Yo me lavo un poco, me pongo un pijama seco también y te prometo que responderé todas tus preguntas, ¿ok?
Estados Unidos frunce el ceño.
―¿Tienes malvaviscos de los pequeñitos? ―pregunta después de un instante. Inglaterra suelta el aire riendo un poquito.
―No... no tengo ni idea ―confiesa.
―Bien, voy a buscarlos―sonríe―. Ahora subo con los chocolates ―se gira y sin más, se mete a la cocina.
El inglés asiente con la cabeza con media sonrisa también y se sube para arriba sacando su teléfono y pensando de nuevo en qué escribirle a Francia.
Piensa en amenazarle o mandarle a la mierda o decirle lo que pasa o cualquier cosa que le haga entender cuan alterado está y que a la más mínima mierda que se le ocurra hacerle al niño irá ahí y le cortará las pelotas personalmente.
Saca dos pijamas del armario, dejando el del menor sobre la cama mientras piensa que realmente Francia es demasiado cobarde como para meter realmente a Estados Unidos en esto y que alguien acabe partiéndole la cara. Y, en el fondo, mal le pese admitirlo, lo bastante sensato como para saber que lo que realmente pasaría es que acabarían todos muertos.
Se lleva su pijama al baño pensando que seguramente ha llevado las cosas demasiado lejos en ese aspecto, pensando lo de la burla y el ridículo, ¿pero qué demonios hacían entonces los bloody España y Prusia en Heathrow? Por mucho que fueran a Berlín, a algo tenían que haber venido antes.
Seguramente a por él mismo, no a por Estados Unidos decide, pero eso significaba que Francia les había dicho y por tanto puesto en peligro... No, no, ya había llegado a la conclusión de que Francia se metería con él, pero no se pondría en peligro... quizás era cierto lo que decía Estados Unidos de que no habían hablado con él y estaban enojados.
Prende el agua caliente, una ducha seguro le aclarará un poco.
Pero si se había enojado con Prusia y España, entonces significaba que no era realmente una estrategia para burlarse de él, Francia no tenía ningún motivo para perder la ocasión de ridiculizarlo en público... además ¿qué sentido tenía hacerlo ahora? todos... ejem... sí, bueno, todos sabían de la relación... mas o menos... especial, que tenía con Estados Unidos.
Piensa un poco más, ¡los cinco días! claro, eso era, los cinco días que había pasado ahí debieron darle una idea equivocada... se sonroja. Es decir, él nunca lo admitiría, pero era estúpido hasta para él tratar de engañarse, se había ofrecido a él sin pensar en absolutamente nada más como lo hacía siempre, desde esa maldita primera vez en la que perdió absolutamente toda su dignidad y no pudo acabar más humillado.
El asunto es que no había forma de que él confiara en Francia... fuera o no cierto. Y Francia debía saberlo, por supuesto, entonces... ¿qué sentido tenía?, ¿qué pretendía al decirle algo así? no podía ser cierto, no había forma en que lo fuera, no tenía sentido.
Sale de la ducha cada vez más calmado, se seca y se pone su pijama limpio, toma su teléfono y toma aire profundamente un par de veces tratando de tranquilizarse... al final seguro estaba drogado o debió oír mal.
"Las tres de la madrugada. Deja la absenta y vete a dormir, Frog. Sea lo que sea que te pasé, no me va a importar hasta las ocho de la mañana." escribe tratando de fingir que todo es como siempre.
Se guarda el teléfono en el bolsillo del pijama otra vez, se desordena el pelo medio mojado de una forma diferente y sale del baño.
"Angleterre... Te aseguro que estás despierto por lo mismo que yo" recibe como respuesta.
Mira alrededor de la habitación buscando a Estados Unidos, pensando en que tanto puede tardar en preparar chocolate. Levanta la colcha medio deshecha sentándose en la cama y sacando el teléfono de nuevo.
"¿Yes? ¿A ti también te han despertado las llamadas intempestivas de algún impresentable?" miente con sarcasmo.
"Non... Y a ti tampoco. He estado pensando en ti." recibe.
Inglaterra aprieta los ojos, incomodo y tiene un escalofrío. Tiene que ser broma, ¡tiene que ser broma! se repite a si mismo... ¿y dónde coño está Estados Unidos?
"Si no se te ha ocurrido como destruirme en los últimos mil años, no se te va a ocurrir ahora" responde y el americano entra al cuatro sonriendo, con dos tazas en la mano.
―¡No veo nada! Espero no haberle puesto sal ―se ríe.
―Oh, por la reina... ―le mira un poco preocupado, pero no en plan de riña. Deja el telefono sobre la mesilla y se levanta para ir a ayudarle. Le toma las tazas de las manos y le señala con la cabeza sobre la cama―. Ahí tienes el pijama.
―Jajajajja.. Thanks! ―toma la pijama y empieza a desabotonarse la camisa mientras el británico toma un sorbo de chocolate y se vuelve a la cama.
―No parece que haya nada raro, ¿encontraste los malvaviscos que querías? ―pregunta.
"Creo que, quizás contra toda lógica, en lo ultimo en lo que he pensado es en eso" recibe en el teléfono.
―Yep ―asiente con la cabeza, bajándose los pantalones sentándose en la cama, se pone los pantalones del pijama.
Inglaterra aparta la vista ligeramente sonrojado. Deja los chocolates en sendas mesillas por entretenerse con algo, cuando oye que su teléfono vuelve a vibrar... lee el mensaje y le cuesta tragar saliva.
―Al menos no se me ha mojado nada más ―se ríe un poco―. ¿Tienes unos calcetines?
―¿Eh? ―pregunta saliendo se el ensimismamiento que le ha producido el mensaje―. Yes, yes... ―se levanta y abre una cajonera sacando unos calcetines de lana escocesa, se los pasa y luego se vuelve al teléfono.
"Quizás mejor deberías pensar en una escusa creíble para desconvocar un G8" responde distante, poniéndose nervioso y luego se lo piensa un momento... y escribe otro "¿por qué haces esto, France?" pregunta sinceramente, esperando que la respuesta realmente le aclare algo.
"Tengo una excusa perfectamente creíble. La sabes" recibe casi de inmediato. Estados Unidos se pone los calcetines encantado, tarareando algo.
Inglaterra espera con un nudo en el estomago, a que Francia responda antes que Estados Unidos acabe, por que en cuanto se vuelva a él, aún sin gafas, va a saber si esta escribiendo por el móvil, y ya esta siendo bastante complicado todo... aunque lo bueno es será más fácil mentir si no puede distinguir los pequeños detalles faciales que pone al mentir.
Francia mientras tanto, esta pellizcándose el puente de la nariz, respirando pausadamente, escribiendo y borrando.
El americano al fin se levanta y rascándose aquello, camina al baño dispuesto a mear sin cerrar la puerta.
El británico le sigue con la mirada hasta que entra al baño y se vuelve a su teléfono, ansioso, mientras empieza a morderse la uña del meñique otra vez. Y ya que estamos, aprovecha para pensar algo que contarle al menor que sea creíble.
El estadounidense sale del baño y se sienta en la cama, toma el chocolate de la mesita de noche, le da un sorbo y mira a Inglaterra muy, muy, muy serio.
Él chasquea la lengua mirando el teléfono sin mensajes nuevos por última vez, antes de dejarlo en la mesilla de noche y tratar de sonreír un poco... "no sé por que haces esto, frog, pero ahí voy a salvarnos a todos, deséame suerte", piensa para si mismo.
―¿Y bien? ―le pregunta serio―. ¿Qué le has hecho?
El inglés suspira y toma aire.
―Well, primero que todo necesito que te olvides de los culpables ―pide.
―A... ja ―asiente con la cabeza―, pero ¿qué le hiciste?
―Yo hice algo, él hizo algo, yo me devolví, él se devolvió... llevamos así desde la edad media ―empieza―. Es imposible saber quién empezó (aunque yo estoy seguro de que fue él)―añade entre dientes para si mismo―. Así que "yo no hice nada" sería mentirte, pero no puedo decirte "que hice primero" que desencadenó todo hasta llegar a esta situación.
―¿Cuál situación? ―pregunta sincero.
―La que estamos ahora ―responde un poco nervioso, pero tratando de centrarse en su historia―, en que no nos hablamos.
―France parece enfermo ―comenta Estados Unidos―. Eso ha dicho Canadá.
Inglaterra le mira fijamente, sintiendo un nudo en el estomago, cada vez preocupándose más. ¿Porqué todo apunta a... eso?
―Well, I don't know. No he sabido nada de él... no he sabido más que tu desde que peleamos ―explica con la boca seca, tomando un poco más de chocolate.
―¿Cuándo pelearon? ¿Por qué pelearon? ―pregunta angustiado―. Quizás debelan hablarlo.
―Peleamos... mientras estabais en Tokyo ―confiesa tratando de no pensar en lo que realmente pasó mientras estaban en Tokyo.
―¿Y porqué quieres matarlo? ¿Qué tiene que ver...? ―le mira a los ojos―. ¿Porqué no me contaste?
― Por que... no pensé que fuera a llegar tan lejos ―confiesa de nuevo―. No... no quiero matarle, solo... antes mencionaste a Prussia y Spain y... me puse nervioso, pensé que se me había ido de las manos, pero lo he pensado mejor y... si también se enojó con ellos, creo que exageré un poco.
―¿Porqué pelearon? ―levanta las cejas―. ¿En dónde? ¿Se pelearon a gritos? ¿A golpes? ¿Te lastimó? ¿Le... Lastimaste? ¿Es por eso que está deprimido? ―levanta las cejas.
―En... Paris ―responde simplemente haciendo un increíble esfuerzo por no recordarlo.
―Y... ¿Se pelearon a gritos o a golpes o qué? ¿Te lastimó o le lastimaste y por eso está deprimido? ―pregunta otra vez.
―A gritos... a gritos y a golpes, como siempre. Solo que... ―aparta la vista otra vez―. No tengo ni idea de por qué está deprimido.
―Iggy... France... ―se rasca la cabeza, Inglaterra le mira temiéndose cualquier cosa.
―¿Yes?
―No me mates ―pide con cuidado, el mayor traga saliva, a la expectativa―. France... Es tu amigo ―suelta al final.
―America, no hagas esto, please... thank you, thank you very much, but... ―pide rápidamente. Temiéndose por donde van las cosas.
―¿Que no haga qué? ―le pregunta sorprendido.
―Esto... darme el sermón para que vaya a hacer las paces o algo así ―pide.
―¿Why not? Quizás si traemos a France aquí... ―se lo piensa.
―Mira, esto... se resolverá tarde o temprano de algún modo, como siempre se resuelve, ¿vale? no tienes de que preocuparte. Mañana tú y yo iremos a Toronto e iremos al G8 y... luego ya veremos ―propone―. ¿De acuerdo? Olvida el asunto con France, please.
Estados Unidos le mira serio.
―No. ¿Tu te has visto? Iggy... Estabas llorando! Tu y France son amigos y yo voy a resolverlo ―suelta en tono determinado.
―¡NO PUEDES! ―grita poniéndose de rodillas en la cama y prácticamente echandose sobre el menor, de frustración―. No puedes arregarlo, ¿vale? ¡No puedes!
"Si de algo te sirve mi palabra, no lo hago por lo que tu crees que lo hago" llega como SMS al móvil de Inglaterra. Él vuelve a echarse para atrás sin enterarse del teléfono.
―Además, no quiero que lo hagas. Me sentiría ridículo si tuviera que recurrir a ti para resolver mis pleitos ―le mira directamente.
―¿Why not? I'm the Hero ―sonríe de lado―. Y tu... Entonces ve a arreglarlo ―levanta una ceja.
―Haré lo que me parezca conveniente ―se cruza de brazos con determinación. El menor frunce el ceño.
―Yo no veo que estés haciendo nada útil para arreglarlo ―saca el teléfono―. Vamos a hablarle.
―¡NO! ―grita apanicado saltándole encima.
―¿Ya te has visto? ¡Estás histérico! Hasta parece que France... ―hace una pausa, suspicaz.
―¿Qué France qué? ―pregunta cada vez con más pánico, deteniéndose encima de él.
―Pues... ―levanta las cejas―. No acabo de entender por qué estás así de histérico. Te has enojado con más gente más veces. También te has enojado con France más veces.
Inglaterra se mantiene con la mano amarrándole la muñeca que sujeta el teléfono, mientras se separa y sale de encima suyo.
―Yes... pero ahora además estoy estresado y cansando y me siento mal por que he comido algo en mal estado y... ―empieza a enumerar.
―Pero France... ―sigue peleando con él.
―What? WHAT THE HELL IS UP WHIT THE BLOODY FRENCH WINE BASTARD QUE TE PREOCUPA MÁS QUE LO QUE ME PASA A MI?―grita ácido y frustrado. Estados Unidos le jala el brazo con más fuerza, haciéndole caer encima suyo otra vez y poniéndole el otro brazo en la espalda. Le da un beso en la mejilla.
―¿Celoso? ―sonríe. El inglés se pone nervioso apartando la mirada y mordiéndose el labio―. Quizás... Deberíamos dormir ―propone serio el menor cuando el británico rueda para quedar tumbado a su lado.
―¿Ya...sabes todo lo que querías saber? ―pregunta sorprendido, volviendo la cabeza hacia él.
―No. Pero al parecer tendré que averiguarlo solo ―concluye bajando la mirada.
―No, no, te he dicho que te lo contaría yo mismo ―responde nervioso, incorporandose―. No quiero que vayas a averiguar nada por ahí. Medias verdades, y rumores falseados ―protesta cínicamente como si él estuviera siendo sincero o al menos pretendiera serlo en lo más mínimo.
―No me has dicho por que han peleado, no me has dicho por que no quieres resolverlo, no me has dicho... ―hace una pausa―. Muchas cosas.
El de ojos verdes suspira.
―Peleamos... ―le mira―. Primero promete que no vas a hacer un drama de esto. Y que no vas a meterte.
―Aja... ―le mira a los ojos.
―Promételo ―insiste serio.
―Prometido.
―Bien, éll... Well, Prussia originalmente, me robó algo que era mío y se lo llevó a él para burlarse de mí ―empieza. El americano frunce el ceño inmediatamente.
―¿Cómo no me has dicho eso? ¡Voy a matar a Prussia!
―Por que no te inmiscuye ―responde tajante con el ceño fruncido y los ojos cerrados―. Soy capaz de resolver mis propios pleitos yo solo, ya te lo he dicho. No, America, lo has prometido ―ordena.
―Bueno. ¿Entonces? ―dice haciendo los ojos en blanco.
―Entonces yo fui a Paris a recuperarlo, él no quiso devolvérmelo y entonces discutimos y peleamos ―explica con una increíble sangre fría.
―France... ¿Y cómo es que...? But... ¿Porqué está deprimido entonces? ―levanta las cejas.
―I don't know, ya te he dicho que no sé nada de él desde esa pelea, no creo que tenga que ver con esto ―responde.
―No te creo ―se cruza de brazos, obstinado.
―What the hell es lo que no crees, America? ―pregunta frunciendo el ceño, con cansancio.
―No puede ser que no lo sepas ―hace los ojos en blanco.
―¿Pues como voy a saber si no he hablado? Estoy enojado con él ―se defiende, aunque hace días decía que era Francia quien estaba enojado.
―¿No era France el enojado? ―frunce el ceño.
―Pues seguramente también este enojado él, es él quien esta montando todo este bloody circo ―protesta. Estados Unidos bosteza―. Seguramente por que no le salió bien su plan para humillarme.
―¿Humi... llarte?
―Eso e lo que pretendían con el robo ―aclara―. Estoy seguro.
―No me gusta que te hagan sentir mal ―declara sincero.
―Puedo con ello ―responde con media sonrisa, tratando de calmarle.
―France... ¿Seguro que no puedo hablar con el? Podríamos amenazarlo.
―No, no, no puedes hablar con él, y menos tu ―responde.
―Pero no tendría lógica que estuviera deprimido ―piensa en voz alta.
―Ya te he dicho que lo de la depresión debe ser por otra cosa, quizás por lo que se enfado con Prussia y Spain ―propone. Toma el teléfono de nuevo y empieza a marcar otro número.
―Vamos a averiguarlo.
―¡NO! ―vuelve a gritar en pánico tratando de nuevo de quitarle el teléfono―. No quiero que le hables, please, no te metas, ¡lo has prometido!
―No voy a hablarle a el... ―aleja el teléfono―. Canadá es el que iba a hablar con él.
―Oh... ―se relaja un poco―. Pero... Son como las cuatro de la madrugada.
―Y yo quede de hablarle. Él tenía que averiguar si era contigo ―frunce el ceño―. En casa no. Canadá. El iba a hablar con France, tenía que saber como... Por que razón es que France no esta bien, si es por ti ―sonríe y se lleva el teléfono a la oreja.
Inglaterra se sonroja con ese comentario y se va a por su teléfono apartando la cara para que Estados Unidos no lo note, lee el mensaje y frunce el ceño... Oh, así que ahora además podía leerle la mente.
xoXOXox
A trescientos kilómetros de ahí, y una hora antes, suena el teléfono de Francia. Él, histérico, lanza el teléfono por la ventana. Lo ha hecho varias veces, lo ha lanzado y recuperado varias veces, y no ha dejado de reírse de si mismo por idiota.
―¿Allò?
―¡Allò! ―sonríe Canadá, tímidamente―. ¿Cómo sigues?
―Canadá... Canadá... Canadá ―se lamenta Francia al teléfono―. Dieu... Pensé que eras Angleterre. Fatal.
―¿Angleterre? ―pregunta curioso―. ¿Por? ¿Esperas su llamada?
Francia se queda callado un segundo.
―Estoy haciéndolo todo mal... Es increíble ―sonríe un poco y luego suspira―. Estoy... Como era de suponerse. ¿Has hablado con alguien?
―Oui... ―responde―. ¿Qué es lo que haces mal?
―Eso da lo mismo. Nada que no haga todo el mundo, todos los días... A todas horas. Así rueda el mundo, cher ―sonríe.
―Pareces terriblemente triste, France, estoy preocupado ―confiesa.
―Estoy... Ni siquiera te puedo decir si estoy triste o no. No es tristeza lo que tengo, mon cher... Es... ―se detiene―. El país del amour tiene... Mal de amour ―se ríe.
―Oh... ―suelta Canada entendiendo―. ¿Qué pasó?
―Nada, cher. Nada, nada. Olvida lo que te he dicho ―se da cuenta de lo que ha dicho.
―¿Pero cómo voy a olvidarlo? Es muy serio, todo el mundo esta preocupado ―explica.
―¿No les has dicho? Canadá, es indispensable. Dime, ¿qué necesitas? ¿Más ideas? Sarkozy, ya te lo he dicho. Una orgía o... Algo así. Món petit, Canada...
―Les... Bueno... Les he dicho que parecías triste... ―balbucea timidamente― Pero es que realmente pareces alicaído... Pardon... Les diré de Sarkozy ahora
―¿A quién le has dicho eso?
―A… Prusse y Espagne y… a mon frére ―explica.
―Ya sé que parezco alicaído, ¿qué esperabas? son los síntomas de siempre, creo que había olvidado lo que se sien... ―se queda callado―. ¿Pardon? ¿A Amerique? ―suelta con un hilillo de voz―. ¿Porqué se lo has dicho? ―susurra.
―Oui... ¡Él estaba muy nervioso! Creía que Angleterre te había pegado o debilitado, decía que habíais peleado... No quería que... ―y baja el tono de voz. Francia se queda mudo de golpe.
―¿Amerique cree que Angleterre... Tiene algo que ver? ―pregunta unos segundos después.
―Él... No lo sé, él parecía creer... Angleterre dijo que tu estabas enojado con él, quizás Amerique pensó que era por que te había pegado y por eso estabas débil... No se que tipo de película debe haberse hecho.
―¿Cuándo has visto a Amerique, Canadá? ¿Está en tu casa? ―piensa unos instantes―. Dile... Cuando hables con el, dile que... Dile...
―No, no, no esta aquí, he hablado con él hace unos minutos, por teléfono ―explica―
―Dile que estoy furioso con Angleterre porque me ha... Golpeado. Fuertemente. Me ha golpeado porque... Me he burlado de él y de... ―hace una pausa―. Dile que le he dicho que es tan feo que ni Amerique querría tener sexo con el y sus horribles cejas. ―concluye al final―. ¡Eso! Canadá, es importante que le digas, ¿me estas oyendo? ―pregunta serio.
―Eh... Bien, Angleterre te golpeó por que te burlaste y dijiste que es feo y tu te enojaste con él ―repite Canada obediente.
―Oui. Dile que yo... Dile que estoy deprimido porque no he podido defenderme de la fuerza de Angleterre. Canadá, es importante ―casi suplica―. Tienes que decirle eso ultimo, repítelo.
―Pero y si va con Angleterre y le... Parecía preocupado por todo este asunto. Y él esta enfermo.
―¿Angleterre está... Enfermo? ―pregunta levantando las cejas.
―Oui, me ha dicho que ha estado vomitando y que estaba raro, pero no se en que sentido.
Francia suspira.
―Dile eso. Dile lo que te he dicho, que nos hemos peleado por eso... ¿Me escuchas? Dile que hemos peleado.
―Ni siquiera se si va a poder venir al G8... Le he pedido que me lo diga, no se si vale la pena hacer un G8 con solo seis
―Si le dices eso, si va a ir... Te lo garantizo. Es importante que le digas que me ha humillado ―agrega haciendo un esfuerzo por decir eso que le cuesta... Tanto.
―¿Cómo lo sabes? Quizás no se le curen los vómitos.
―Seguro se le curan. Canadá. Pon atención. Dile que me ha humillado y que lo merecía, y que ya se me pasara.
―Bien, bien... Peleasteis, él gano y tú te enojaste... De acuerdo.
―Bien... ―Francia un poco más tranquilo.
―Pero entonces... ―hace una pausa―. ¿Qué tienen que ver los vómitos y tu mal de amores en todo esto?
―Habla con él y ya hablaremos luego. No cancele... ―hace otra pausa―. Nada, no tiene nada que ver. ¡No digas nada más! ¡Pon atención, Canadá, dieu! ―histérico de nuevo.
―Es que no entiendo... ―se defiende avergonzado.
―¿No has oído lo que te dije? él debe estar enfermo por algo y yo no tengo ningún mal de amores... Es solo que me ha humillado ―chillonea.
―Pero tu dijiste...
―Yo no he dicho nada inteligente últimamete fuera de lo que tienes que contarle a Amerique... ―dice firmemente.
―Hum... ―reflexiona Canadá―. Está bien.
―Bien, tendrás que hablar con él... Te hablo en 10 minutos ―histéricolocoperdido.
―Bien... No creo que tarde en llamarme ―asiente con la cabeza, lamentándose un poco.
―Canadá... Es muy importante ―repite una vez más y luego tamborilea los dedos con impaciencia en la mesa, esperando una respuesta.
―¿Porqué es tan tan importante? Es decir... Quizás seria mas fácil decirle a mon frére que... ―ya no se le oye.
―No, no... No. No se te ocurra decirle NADA más a Amerique que lo que te acabo decir ―grita Francia.
―Vale vale. France, tranquilo, deberías calmarte antes de que te pongas enfermo del corazón ―pide preocupado.
―Si dices cualquier otra cosa, voy a negarla y voy a decir que tu lo invent... ―se detiene―. Bien, bien. Mejor as... ―al oír eso ultimo no puede evitar soltar una risita que no viene al caso―. ¿Enfermo del coeur? Creo que ese es el problema principal ―suelta más para si que para ál―. Hablamos en un rato, mon cher.
―Oui... Bonne nuit, France... Duerme y ponte bueno ―sonríe― y no te preocupes, yo le digo a mon frére.
―Bonne nuit, Canadá. Bonne nuit ―concluye al final, colgando y luego descuelga el teléfono para hablarle a España y preguntarle si ya están en Berlín.
xoXOXox
Suena el teléfono de Canadá, y él, que ya ha conseguido que Rusia entienda que él ya sabe que París esta en Francia y Toronto en Canadá, pero aun así no ha conseguido que entienda el G8 ahora es en su casa... Suspira abatido volviendo a tomar el teléfono.
―¿Brother? ―Estados Unidos pregunta casi gritando al teléfono―. ¿Hello? ¿Has hablado con él?
―¡Ah! América, hello ―saluda Canadá con cansancio pensando que en que reverenda hora van a dejar de meterle en medio de todo―. Yes, yes.
―¿Qué te ha dicho? ―Estados Unidos se aleja un poco de la cama, mirando a Inglaterra de reojo y bajando el tono de voz como si no fuera OBVIO lo que está haciendo, pero bueh...
El británico mira su teléfono aprovechando que el menor habla con Canadá y tuerce los labios pensando en que escribir como respuesta "así que ahora también sabes lo que pienso?" le manda.
―Me ha contado... ―empieza Canadá―. Que peleó con Englad y le llamó feo y luego England le venció y se sintió tan humillado que se ha deprimido ―resume. Estados Unidos levanta las cejas.
―¿Es... en... serio? ¿Es por eso? Pero... Iggy ha estado... ―frunce el ceño―. ¿Y no te ha dicho nada más?
―Que Sarkozy le tiene atado en la cama ―hace un gesto vago con la mano.
Francia contesta: "¿Insinuas que no lo hago?"
―Que Sarkoz... what? ¡Brother! ¿Cómo lo va a tener atado a la cama? ―reacciona con sorpresa, gritando de nuevo. El inglés levanta las cejas de su teléfono mirado al estadounidense, preocupado por si Francia ha contado algo que se contradice con su versión, se vuelve al teléfono. "Of course que no lo haces! Por cierto, le he contado al niño que me robasteis los dibujos y que por eso peleamos"
―¿Sarkozy en la cama? ―pregunta en voz alta.
"Oh... como... no se me ocurrió antes" responde Francia. Estados Unidos mira al bitánico y vuelve a bajar el tono de voz.
―Canadá, eso último suena poco posible, seguro... ¿estás seguro de que Iggy no le pegó fuerte, en la cabeza o algo?
―Eso es lo que me ha dicho, America. Que se sintió humillado ―repite―. Pero France... ¿tu crees que Iggy le haya hecho algo así de grave? Iggy me ha hablado hace rato de humillaciones también. Mmm... Brother, ¿crees que se les esté pasando la mano? ¿Crees que debamos intervenir? ―pregunta en un ataque de heroísmo.
"Sarkozy atado en la cama? What the hell estabas pensando, Frog?, nadie va a creer eso" escribe Inglaterra a Francia.
―No, no... No creo que debamos intervenir, siempre que tratas de hacerlo todo se vuelve mas complicado y... ―ya no se oye lo que dice.
"No le he dicho que le diga a AMERIQUE eso" se defiende Francia por SMS.
―Voy a hablar con Iggy ―concluye a América ignorando por completo a Canadá―. Es que tu no lo has visto, estaba hecho polvo... quizás podrían ir a terapia o algo...
"Además, no veo que tu excusa sea mucho mejor, ve en qué merde acabamos con la historia de tus dibujos" vuelve a mandar el francés.
―Quizás debería dormir. ¿No me has dicho que estaba enfermo? ―pregunta Canadá―. Quizás mañana este mejor ―trata de calmarle.
―Yes, yes... ―Estados Unidos al fin, le escucha un poco reticente―. ¿Seguro que no te ha dado ninguna otra información? ―baja aún más el tono―. ¿Sabes? Iggy me ha dicho que por alguna razón, Francia quizás querría... decirme algo que yo no debía creer.
Inglaterra frunce el ceño con ese mensaje "al menos mi merde de historia es creíble, wine bastard" responde.
―Pues... A mi... ―piensa en lo del mal de amores y piensa que le ha dicho que no le diga―. No me ha dicho nada de eso, esta bastante alterado, quizás le da vergüenza la humillación y pensaba decirte algo para devolvérsela a England. Siempre están haciendo esa clase de cosas ―reflexiona.
Francia frunce más el ceño, pensando en lo complejo que ha sido decirle a Canadá que Inglaterra lo ha humillado "Nunca hay NADA que te parezca bien"
"¡Pues como me va a parecer bien! Si pierdes tu credibilidad con mentiras sobre Sarkozy the kid va a empezar a dudar de mí también y ya me contaras como vamos a evitar la bloody... Guerra" responde enojado, pensando en llamarle directamente y discutir, odiando hacerlo por SMS.
Estados Unidos frunce el ceño de nuevo, pensando en todas las cosas que Canadá está diciendo y que no tienen mucho sentido, pero pensando a la vez que en realidad, sí es cierto que pelean todo el tiempo y demás.
―Mañana vamos a discutir esto en tu casa, quizás podamos llegar a una conclusión mejor ―suelta al final.
―Yes ―sonríe Canada agradecido de haber acabado con esto por ahora.
"No va a haber guerra, Angleterre. Tu kid está bien y a salvo" zanja Francia al final, lanzando el teléfono a la mesa y yendo a la cava por un vino nuevo.
―Ooooooook... Well, entonces hablamos mañana ―le sonríe―. Más vale que haya hamburguesas a la hora de la comida, ¿ok?
"Más te vale, bloody bastard" zanja también volviendo a pensar en que quizás si quiere que Estados Unidos se entere.
―Ah, eso... Yes, me ocuparé ―asiente Canadá diligente apuntándolo para acordarse.
―¡Awesome! ¡See ya! ―se despide colgando y volviendo a la habitación con Inglaterra, mirándole con el ceño fruncido. Él está enfurruñado, de brazos cruzados y sentado en la cama, con el teléfono en la mesilla, echándole miradas enojadas de tanto en tanto.
―Errr... Ya hablé con él ―explica sentándose en la cama, tratando de hablar calmado y tranquilo. Se le acerca a y se aclara la garganta―. Ig... ―frunce el ceño―. England.
―Aja. Wonderful. ¿Ya estás tranquilo? ―escupe de mal humor, mirándole. El americano abre los ojos, sorprendido del mal humor.
―Well... no. De hecho estoy...
―¿No? ¿Acaso no te ha contado ya toda la historia? ¿Qué más quieres saber? ―protesta.
―¿Se puede saber qué le hiciste a France para humillarlo de tal manera que... esté deprimido? ―suelta a lo bestia, cruzando los brazos―. Y no me saltes con que no me meta en eso porque no me importa porque... ―empieza a protestar.
―¿Que yo le he... Qué? ―flipa desfrunciendo el ceño mirando a Estados Unidos.
―Pues que el idiot France te ha llamado feo y tú le has vencido... y algo has hecho que se siente tan humillado que está deprimido ―sigue de brazos cruzados, mirándole con dureza como si estuviera regañando a un niño.
―Wait, wait... Estas diciendo que France admi... ―y se descojona. De puros nervios, de ridículo, de no entender nada, de no poder creerlo de todo en general, se carcajea sacando adrenalina de los nervios por mentir y por discutir con Francia.
Estados Unidos le mira abriendo un poco la boca, sin poder creer lo que está viendo.
―Wha... What the hell, Iggy... England! come on! ―frunce el ceño―. ¡Stop! deja... deja de burlarte de France, ¿all right? Not cool. No sé que le hayas hecho pero...
Inglaterra no puede consigo mismo, sigue riéndose apoyando la cabeza contra el colchón, faltándole el aire y puede que empezando a llorar un poco, sin tener claro que es lo que hace. El estadounidense le mira con el ceño fruncido, pero sin poder evitar contagiarse un poco de la risa. Empieza a sonreír un poco de lado.
―¡Stop! ¡Iggy! ¡Come on! ¡Hablo en serio! ―protesta―. No sé que le has hecho, pero ha cancelado un G8 por eso... es awful! Come on, quizás podrías hablarle y pedirle una disculpa... o... ―se encoge de hombros―. Mandarle unas hamburguesas en señal de paz, o algo así.
El británico se cae de lado respirando con dificultad tratando de calmarse.
―Está bien. Es... Ta bien...―concede entrecortadamente.
―¡Cool! ¡Awesome! Vamos a hablarle ―América se gira de nuevo, a buscar su teléfono que ha dejado al otro lado de la cama.
―No. Le mandaré algo mañana. O cuando vuelva de Toronto. Son las cinco de la mañana, no quiero hablar con nadie, quiero dormir, ya basta de jugar al teléfono ―decide lentamente, metiéndose a la cama con parsimonia. Estados Unidos le mira de reojo
―Mmm... ¿Puedo dormir aquí? ―pregunta empezando ya a meterse a las cobijas y abriendo los brazos para abrazarle. Le mira de reojo poniéndose de espaldas y no le responde... Porque tiene el cerebro de nuevo demasiado embotado para pensar siquiera en que acaba de pasar.
Estados Unidos le abraza por la espalda, hundiendo la nariz en su pelo y quedándose dormido aproximadamente diez segundos después. Inglaterra se deja abrazar, agradeciéndolo y se queda con los ojos abiertos como dos huevos fritos tratando de ordenar todo lo que ha pasado.
xoXOXox
Suena el teléfono de Inglaterra con un SMS, una media hora después "Estas despierto, Angleterre?"
Él, que sigue en la misma postura en la cama sin poder dormir, mientras Estados Unidos baila a su alrededor, mira el teléfono bajándole la intensidad de la luz, para no despertar al menor... Después de pensárselo unos instantes contesta. "No"
Francia se hace bolita en la cama, pensando en lo absurdo de todo esto. "Vaya, no recordaba que hablaras dormido..."
"Pues lo hago desde muy pequeño... Y lo detesto" responde el inglés dándose la vuelta, para quedar con la espalda apoyada en colchón.
"Yo creo que es mono que lo hagas... a saber cuántas cosas puedes confesar así". Luego agrega un trozo indicando que planea aprovecharlo a la próxima vez... y termina borrándolo, sintiendo una ligera opresión en el pecho.
"Todos mis enemigos encuentran muy útil que divulgue información sin poder evitarlo" responde y por primera vez se da cuenta y se plantea lo absurdo de todo esto. Es decir, son como las seis de la mañana, no ha dormido en toda la noche y después de un día absolutamente largo e insufrible... Esta mandándose mensajitos con Francia diciéndole que es mono. Se palmea la frente pensando en serio What the hell es lo que pasa? ¿Qué están haciendo?"
Francia escribe y borra comentarios sexuales, unas tres o cuatro veces, hasta que se exaspera, levantándose de la cama y sentándose con los pies colgados. Mira el reloj y hace los ojos en blanco, se levanta. "Siento no haber dicho lo de los dibujos, espero que no se haya complicado demasiado"
Inglaterra se muerde el labio pensando de nuevo en la versión de Francia... "por que dijiste que te humillé?" escribe finalmente.
"No todas las verdades tienen que cubrirse con mentiras, Angleterre" contesta.
―Bloody hell! Bloody hell! Bloody bloody hell ―protesta apretando ojos y dientes al tiempo de presionarse con la mano en la frente.
Casi a la vez, suena el teléfono de Francia y él brinca sorprendido, tirando el teléfono al suelo. Se agacha y ve que es un teléfono fijo. Con el corazón como si se le fuera a salir, hiperventilando un poco, pica el botón verde para contestar, sin decir nada.
―¡Din din din din! ¡Buenos días excursionistas! ―exclama España contento― esta es una llama de control demográfico, en Berlin nos levantamos pronto, pero puedes seguir durmiendo luego...
―¡C'est vraiment des conneries! ―escupe Francia, casi en un sollozo, mientras se deja caer al suelo y se tapa los ojos con la mano con la que no está deteniendo el teléfono―. Espaaaaagne ―se lamenta unos segundos después.
―Perdona, perdona, tío, solo quiero saber si tu lema ha cambiado a Liberty equality fraternity o podemos seguir teniéndote un poco de respeto ―continua.
―Vete a la merde, Espagne... ―le responde, no muy en serio.
―Vale, vale, te dejo dormir... trataré de llamarte de nuevo a una hora menos indecente ―se ríe―. ¡Cuidate, anda!
―Non... non... no estaba durmiendo... ―confiesa―. No he dormido nada en toda la noche ―agrega unos segundos después.
―OH! dime... ¿quiero saber lo que hacías? porque si no quiero más vale que me lo cuentes con todo tipo de detalles ―responde contento. Francia se queda callado sin saber qué decir.
―No es lo que crees, mon ami... ―dice serio después de unos instantes.
"Yo... no quería ofenderte... ni humillarte, por eso te lleve las flores como disculpa" se obliga a enviar Inglaterra un poco demasiado tarde.
―¿Ah, no? ¿entonces? ―pregunta España un poco más preocupado. Francia escucha que llega el mensaje, se separa el teléfono y lo lee... y luego se pega el teléfono otra vez al oído... en silencio. Unos instantes después, se lleva una mano a la cara y se limpia el ojo derecho... España escucha un sorbidillo.
―¿Francia? ―pregunta.
―Oui? ―pregunta unos segundos más tarde, con voz algo grave.
―Ehm... qué pasó? no me contestaste... ―pregunta España confundido.
―Pa... pardon ―se disculpa en un susurro, se sorbe los mocos de nuevo y se intenta limpiar un poco más la cara, ahora con la manga del pijama. España frunce el ceño.
―¡Estás llorando! ¿Qué ha pasado, tío?
El francés carraspea.
―¿Francia? ―insiste al ver que no responde―. Por favor, háblame.
―Oui, oui. Ha... yo he... Ya no sé ni lo que estoy haciendo, Espagne ―confiesa unos segundos más tarde. El español se incorpora en la butaca un poco, poniendo la espalda derecha.
―¿Qué estás haciendo? ―pregunta preocupado.
―Estoy escribiéndole mensajes... ni siquiera sé que es lo que quiero que haga... ―echa la cabeza para atrás, pegándose un poco en la nuca con la pared.
―¿Toda la noche? Oh, dios mío... ―y luego cae en la cuenta de algo―. Espera... ¿y te está respondiendo?
―Non, non... no... no toda la noche.. bueno, oui... pero... ―balbucea y se queda callado un segundo―. O... oui... ―responde después de la pausa― Crees... Crees que... ―se pone a llorar más, ahora un poco más ruidosamente.
―calma... calma... ―pide España― No llores, por favor.
―Pues tu no digas cosas así de horribles... ―suelta muy racional, a la mitad del llanto.
―¿Así de horrible? No me parece horrible que te esté respondiendo. De hecho es sospechoso. Una cosa eres tú, en tu estado pero él? ―reflexiona―. Quizás deberíamos volver a tu jardín...
―¿Quoi? ―pregunta Francia, tomado del todo por sorpresa.
―¿Pues en qué pensabas tu? ―pregunta España confundido.
―En que... ―traga saliva―. Quizás no lo merezco ―responde y luego sonríe un poco pensando en lo terriblemente... predecible que suena eso―. Pe... pero que estás diciendo tu, de él... ¿ah? ―pregunta curioso, terminándose de limpiar de nuevo la cara y sentándose un poco más derecho.
―¿Qué es lo que no mereces? ¿que te responda?... lo que no sé es que coño tiene en la cabeza. Es decir, está ahí con América, pero se pasa la noche respondiendo a tus mensajes ―protesta España.
―Mais... oui, es lógico, cher. Teme por el garcon... que se entere. Solo está protegiéndole ―explica.
―¿Escribiendote mensajes a ti? No veo la lógica de eso ―replica.
―La tiene. Amerique estaba preocupado por lo que me pasaba, solo estábamos buscando una excusa ―explica encogiéndose de hombros, España tuerce un poco el morro.
―Está bien, te creo ―concede por fin.
―O crees que... crees que... ―se aclara la garganta―. Non, non... non ―niega con la cabeza― Esto tiene que pasar, Espagne. No debería haber hablado con él.
―Sí, justo eso iba a decirte, déjalo que se apañe solo con América, bastante daño ha causado ya. Ahora que apechugue y lo arregle ―protesta España.
―¿Y si esto no es un capricho, Espagne? ―suelta de repente a una pregunta que se ha hecho él ya previamente, sin atreverse siquiera a plantearse una posible respuesta. España levanta las cejas, un poco impresionado.
―E... entonces... entonces tienes que ir por él y seducirlo y será lo mejor que te habrá pasado nunca ―sonríe bobamente.
―No digas cosas idiotas ―suelta muy, muy molesto―. Quizás debería ir a dormir un poco.
―Sí, eso seguramente también estaría bien ―concede.
―Bien, bien... hablamos luego ―suelta colgando el teléfono y tomando aire a bocanadas, absolutamente HISTÉRICO.
Un largo rato después, Francia toma el teléfono y con un suspiro, escribe un corto mensaje a Inglaterra. "Merci, Angleterre. Quizás puedas venir luego por tu ratatouille" Se toma dos pastillas para dormir, apaga el celular y se mete en la cama, dispuesto a esta K.O. las próximas diez horas.
Inglaterra, qué ha desistido de tratar de dormir como a un cuarto para las siete, se ha levantado, ha bajado al salón, se ha hecho un té y se ha puesto a bordar con las noticias de la BBC de fondo... lee el mensaje, le cuesta tragar saliva... y decide que quiere un té o algo así.
Estados Unidos se despierta cuando al dar una vuelta en la cama, la almohada hace cierta presión en el ojo derecho que ahora mismo está morado... y le duele.
― AAaaaaau! ―protesta avanzando un poco en la cama, con la esperanza de toparse con Inglaterra… y se cae de la cama viendo estrellitas dignas de su bandera nacional, se levanta del suelo, trastabillando, mientras busca a Texas en la mesita de noche.
―Damn it! ―protesta acordándose repentinamente que Texas... bueh... todo ese asunto. Se lleva la mano al ojo― aaaauuuuu... ―vuelve a protestar, asomándose a la… vacía cama.
El británico se ha quedado dormido de puro agotamiento con el bordado en una mano y el teléfono abierto a medio escribir un mensaje en la otra, la tele encendida, una taza de té a medio beber. Mastica un poco.
―I... Iggy? ―pregunta rascándose la cabeza y notando que no está en la cama. El estómago le gruñe un poco de hambre. Tras una rápida búsqueda (algo zombie) en la parte de arriba de la casa, abriendo y cerrando unas cuantas puertas y dejando a la suerte otras en plan "bueno, si está en la bodega... ya volverá, ni loco voy a ir a buscarlo ahí", con los pelos parados y rascándose las regiones vitales, el americano baja las escaleras.
― IGGY? ―repite un poco más fuerte. Venga, el chico tampoco es TAN idiota... no va a darle dos golpes en las mismas 24 horas, nada más por ser sigiloso
―No... no... please... ―suplica Inglaterra en mitad de un sueño muy parecido y que tiene mucho que ver con todas sus paranoias de las últimas horas―. Es mentira, es mentira
El menor sigue merodeando pensando en lo terriblemente... terrible que será que Inglaterra se haya metido a la cocina a hacer algo como un desayuno, se dirige a la cocina.
―Iggy?
―America, please... no... ―suplica de nuevo un poco más bajito.
Algo aliviado, ignorando por completo la tetera que está ahí, toma de una cajita un panecillo que parece no verse tan mal. Se lo mete a la boca y sale a la sala.
― I... ggy? ―vuelve a llamar―. ¿Dónde estás?
―No... yo no quería... yo no quería ―el inglés solloza un poco.
―Ohh! ―América mira la tele prendida y luego le mira dormido enfrente―. Oh! Ig... ―se queda callado al verlo con el bordado, la taza de té y el teléfono en la mano. Frunce el ceño y se acerca, sigilosamente.
―No... no... please ―sigue pidiendo mientras se mueve un poco agitado. Estados Unidos se pone en cuclillas frente a él, algo agobiado y le quita el bordado de la mano haciéndole un cariño en el pelo.
― Iggy? ―susurra.
Inglaterra, sigue el movimiento de la mano con la cabeza instintivamente, relajándose un poco.
―Please... ―repite.
―Please what? ―se sienta junto a él y le quita el teléfono de la otra mano, echando una mirada rápida a lo que tiene escrito. Frunce el ceño y aleja un poco el teléfono de su cara―. Au... ―vuelve a protestar por el ojo morado... además de que no ve bien porque no trae a Texas. Pone el teléfono en la mesita y empuja un poco a Inglaterra hacia atrás―. Easy, easy... ―dice con voz dulce, haciendo unos cuantos cariños más en el pelo del mayor para relajarlo―. It's ok... I'm here ―sigue en el mismo tono en un susurro.
―America... ―le llama reconociendo la voz en sueños, calmándose un poco más, agradeciendo los gestos dulces. Estados Unidos sonríe de oreja a oreja, muy satisfecho con ello.
―Yep... I'm here ―toma el control de la tele y de alguna manera logra que el británico termine echado más o menos sobre él. Empieza a hacer zapping, mientras le hace cariñillos en el pelo. El mayor se acurruca contra él.
―Eres muy importante ― asegura, el americano sonríe aún más, inflando el pecho con absoluta satisfacción. Le da un beso al inglés en la coronilla y lo aprieta un poco hacia sí, mientras le gruñe la panza de hambre.
―No quiero hacerte daño... no está bien... todo era tan tranquilo... la peor persona... un monstruo ―sigue balbuceando el inglés sin hacer sentido. El de las gafas le mira de reojo.
―¿De qué hablas? ¿Cuál peor persona? ―frunce el ceño―. ¿Cuál monstruo?
―Yo no quería, yo no quería ―vuelve a agitarse de nuevo―. No sé por que... daño, daño.
―Hey! Hey! ―Suelta el control de la tele y se gira a Inglaterra―. Come on... tranquilo ―le hunde la mano en el pelo, intentando que se relaje como hace rato. El mayor respira agitadamente.
―Es demasiado peligroso, es demasiado... yo... mmmhp
―¿Qué es lo que es peligroso? Iggy? ―lo sacude un poco. El británico se despierta un poco con la sacudida, mirando alrededor sin saber dónde está.
― Fra... ―empieza y se detiene reconociendo a Estados Unidos―. ¡Amercia! ―se asusta tratando de apartarse y mirando alrededor otra vez, apanicado. El menor frunce el ceño.
― Hey, hey... tranquilo... tranquilo! ―intenta calmarlo, sin soltarle ni permitirle apartarse.
―Donde... como... ―empieza a preguntar empezando a entender qué ha pasado.
―I'm here... chill! Relajate, old man... no pasa nada. Estamos aquí, en tu casa... y... estabas dormido... ―sonríe―. Me hace gracia que hables dormido.
El inglés se frota el puente de la nariz y los ojos.
―Últimamente a todo el bloody mundo se lo parece... ―protesta con el ceño fruncido en referencia a lo que le dijo Francia por mensaje―. Cualquier día tendremos una desgracia
―¿Una desgracia de qué? ―se gira a la tele y empieza a hacer zapping de nuevo, sin hacer caso de nada―. Jesus, ¿qué coño te estaba haciendo France en el sueño? ―le sonríe pensando que seguramente estaba teniendo una pesadilla y yéndose por el asunto de las humillaciones y demás.
Inglaterra rápidamente hace un gesto brusco, apartando la cara sonrojado, llevandose una mano a la boca.
―¿No era France? ―hace una mueca indicando que quizás... metió la pata―. Oh... jeje... pensé que... bueno, como parece estar de moda ―se recarga en el sillón―. Tengo hambre.
―Hay... mmm... scones o algo así... espera, iré a por ellos ―pide levantándose rápidamente, mira la mesilla viendo el teléfono, lo toma por si acaso y se va a la cocina corriendo a meter la cabeza bajo el agua.
―No, no... espera ―Estados Unidos le sigue―. No me traigas de esos panecillos asquerosos que están en la lata...son HORRENDOS! ―protesta entrando a la cocina.
El mayor sigue con la cabeza bajo el grifo.
―¿Estás bien? ¿Qué estabas soñando? ―abre la puerta del refrigerador.
―Oh, por la reina... tregua ―suplica al abrir los ojos debido a la pregunta. El americano cierra la puerta del refrigerador y muy muy serio se va a parar junto al inglés... prácticamente en la misma baldosa.
―Iggy... ―empieza. El inglés suspira con los ojos cerrados, apagando el agua... "please que me pida ir a desayunar fuera, que me pida ir a desayunar fuera", reza para sí mismo.
―¿Yes?
―Exactamente que... ―se le acerca―. Tengo que hacer para... ―cierra los ojos―. que... ―para la boca.
Inglaterra abre un ojo, medio asustado.
―Ddsfaou em mu masdfas ―termina.
―¿Las... gafas? ―pegunta sin entender―. ¡No hables con la boca llena!
Estados Unidos abre un ojo también y sonríe observando su reacción.
― Nop. Mc Donald's a cambio de las gafas. Y no tengo la boca llena... yo solo... bueno... yo...
―No tienes la boca llena, eso sí es sorprendente ―comenta riéndose un poquito él solo tomando un trapo de cocina para secarse el pelo y no mojarlo todo.
―Ja-ja... ―protesta un poco, acercándosele un poco, y aprovechando que tiene la toalla en la cabeza, empezando a hacerle cosquillas―... no tengo la boca llena porque no hay nada por aquí con que llenarla ―confiesa.
―Eh! eh! ―protesta tratando de bajar las manos sin soltar el trapo, sonriendo un poquito―. Claro que lo hay, ahí tienes galletas de mantequilla y hay marmité.
―PUAAAAAAAAAAAAAAAAAJ! ―le salta encima, tomándolo de la cintura y empezando a darle vueltas por toda la cocina― Marmite es lo peor de lo peor ―grita mientras da vueltas.
―¡QUÉ HACES! ¡LUNATICO! BÁJAME! ―grita empezando a marearse.
―JAJAJAJAJAJA! ―lo cual... Estados Unidos ignora por completo, mientras sigue dando vueltas. El inglés vuelve a llevarse la mano a la boca, ahora temiendo por que vaya a vomitar, por la falta de sueño, el estrés y el cansancio. Al verlo, el americano se detiene.
―Oh, Jesus... sorry! ―exclama―. ¡No me vayas a vomitar encima!
―Yes, yes. Yo estoy bien por mi ni te preocupes ―se queja sarcásticamente. El menor le mira con ojos de cachorro.
― Jo... all right... eres un aburrido ―lo suelta del todo, poniéndose serio y dándole la espalda.
―Es que... he dormido aproximadamente unos... tres segundos ―se explica mientras bebe un poco de agua y saca pan y jamón york de la nevera.
―Yes... yes... Yo no soy quien te ha despertado, te has despertado tu solo ―se queja, mirando de reojo el jamón y sin poder evitar que le gruña de nuevo el estómago.
―No era reclamo, solo te estoy explicando ―continua sacando un poco de mantequilla y queso. Estados Unidos se ve tentado a reclamarle el mismo que no le ha dado un solo beso desde que llego anoche, pero se abstiene.
―Vaaaaale... Yo preparo los sandwiches ―se ofrece antes de que a Inglaterra se le ocurra―. No quiero yo acabar...
El británico hace los ojos en blanco y se cruza de brazos, bufando. Y luego bosteza frotándose los ojos.
―¿No crees que con un enfermo tenemos suficiente?
―No estoy... no te vas a poner enfermo ―protesta apartándose igualmente.
―Quizás podemos hacer pan francés... ―propone el de las gafas pensando en las posibilidades ―. Eso podríamos hacerlo juntos. Yo tomo los huevos y tu sumerges el pan.
―¿Pa... pan francés? ―pregunta parpadeando descolocado― ya he tenido bastantes cosas francesas por una buena temporada... no quiero, quiero sándwiches de jamón
―Oh... Bueno, yo los hago ―le sonríe y se le acerca, para darle un beso.
―Creo que tengo mermelada ―piensa teniendo una PESIMA idea.
―¿Mermelada? Para... El sandwich... De jamón? ―el estadounidense arruga la nariz.
―Of course, con el queso esta buena ―abre la nevera buscando.
―¿Con el... Queso? ―descolocado―. No... Creo que sea una buena idea. Por eso te enfermas, sweetie ―explica paciente, sacando el pan y poniéndolo en el tostador―. Solo falta que le quieras poner miel... Y marmite... Y... Riñones ―se ríe.
―Of course! Ya verás cómo está bueno, ¿quieres que te haga uno? mi favorito es el camem... ―se detiene―. Cheddar ―se corrige―. ¡NO ENFERMO POR ESO! ¡MI COMIDA ES BUENA!
Estados Unidos detiene toda actividad y le mira con seriedad.
―Iggy...
―O con Stilton... pero ese es muy fuerte para tomar con mermelada ―sigue a su rollo.
―Tu comida NO es buena. Yo puedo comerla sin ponerme enfermo... Pero... ―explica con toda la suavidad que puede―. No, no... ¡No! ―escandalizado―. No vas a agregarle nada asqueroso, yo voy a hacer los sándwiches SIN mermelada. A lo mucho, podemos agregarle Barbeque... ―sonríe―. ¿Qué te parece?
―No es asqueroso! que sabrás tu, brat, que solo haces comida basura! ―protesta.
―No hago comida basura, yo quería ir al McDonalds! ―se defiende sin hacer NINGUN sentido. Inglaterra se masajea las sienes y vuelve a bostezar... se sienta en la mesa de la cocina. Estados unidos le mira suspicaz y aprovecha el momento para hacerle el sándwich.
―Necesito... Ir por las gafas y eso, ¿quieres... Quedarte a dormir mientras?
El inglés se apoya en la pared, cerrando los ojos y empieza a quedarse dormido. El americano le mira unos instantes más, esperando pacientemente a que se quede dormido en serio, mientras empieza a comer su sándwich.
Mastica un poco con la cabeza apoyada en la pared, resbalándose un poco al relajar los músculos... le da la sensación de que se cae y se despierta de golpe.
― What? What?
Estados Unidos se ríe.
―Come algo, ¿quieres? Después quizás podamos subir a la cama y... Dormir un poco ―lo ve―. Quizás estas muy tenso y pueda hacer algo para relajarte ―sonríe mas, con picardía.
El británico le mira y mira la cocina, se lleva las manos a los ojos mientras estira los músculos.
―Déjame hacer los sandwi... what?
―Tu sandwich está ahí ―se lo señala enfrente―. Hablo de... Sabes ―sonríe. El inglés se sonroja un poco y se levanta a por el sándwich.
―Wanker ―susurra realmente bajito mientras el menor se descojona de risa.
―What? ―sigue sonriendo. El mayor le mira, comiéndose el sándwich.
―El queso con mermelada esta bueno, en serio ―sigue a su rollo.
―Eres asqueroso ―dice arrugando la nariz. El inglés cae en la cuenta de algo.
―¿Qué hora es?
Estados Unidos se encoge de hombros.
―Deben ser como las ocho.
―Deben ser... deben ser... ni que fueras un crazy latin del sur ―protesta sacando el teléfono del bolsillo que además no tiene casi batería ya.
―Pues mi reloj esta allá arriba ―protesta el americano―. Además estoy semi ciego ―agrega―. Y tú me maltratas.
Inglaterra mira la hora, las 7:40.
―Tengo que cargar el teléfono antes de que nos vayamos, el vuelo es a primera ho... ¿que te maltrato? ―cambia de tema.
―Claro que lo haces... Mira ―se señala el ojo―. Y mira ―se señala la boca. El mayor frunce el ceño.
―No te pegue en la boca... todavía... gracias a dios ―dice y va añadiendo cada vez más bajito.
―Todavía que vengo por ti... ―mira al suelo―. Y ni siquiera eres para... despertar conmigo en la mañana ni darme un abrazo ni... ―sigue y hace una pausa―. ¿Cómo que todavía? ―dice al caer en la cuenta―. ¿Que planeas segur pegándome?
El británico frunce el ceño sintiéndose culpable por haberse bajado al comedor
―Yo... Lo que ha pasado esta noche...
―Yes?
―Espero... Deseo... REZO para que no se vuelva a repetir ―confiesa.
―O... k.. ―dice con cuidado, tratando de analizar lo que paso tan grave―. Bueno... Venga, hemos de admitir que no me gusto caerme... pero tampoco es tan grave.
―Quizás puedas hacer algo para... Compensarlo
―¡Me refiero a todo! ―explica sin hacer caso de las insinuaciones―. Lo de la lluvia, lo de tu ojo, lo de... ―aparta la vista― todo.
―Oh... Oh... Entiendo ―sonríe―. It's ok.
Saca el teléfono mirando el correo, buscando un Mail.
―Yo sé que no querías golpearme y... Lo de France ―se encoge de hombros―. Yo... Bueno, lo entiendo. Supongo que yo también estaría histérico si me peleara in Canadá o algo así.
―Salimos a Toronto a las doce y... ―carraspea por eso―. Yes, yes... El vuelo... Tenemos dos horas antes de ir al aeropuerto
―Pues... En dos horas... ―se lo plantea.
―Tenemos que ir por tus gafas también ―empieza lavando los platos.
―No va a dar tiempo... Voy a tener que hacerlo en Toronto.
Inglaterra bosteza muy fuerte.
―¿Como que no? ¿Que tanto se tarda en hacer unos cristales nuevos?
―Pues... Al menos un par de horas en América, aquí deben tardar como cuatro ―se le planta junto, nerviosito.
―Si en América se tardan un par de horas no entiendo por qué dices que aquí son cuatro ―protesta.
―Porque aquí tooooodo es más lento ―sonríe.
―¡Eso no es cierto! ―se queja. Estados Unidos pone los ojos en blanco.
―Vale, aquí todo es rapidísimo... Y mucho mejor. ¿Contento?
―Jum! ―orgulloso, se frota un ojo con sueño. El menor se le acerca, agachándose hasta poner su cabeza en el hombro del inglés. Él tensa la espalda por la cercanía mientras sigue lavando los platos, parpadea sin mirarle.
―What is up?
―What's up con que... Solo... Quería ―gira un poco la cabeza. El mayor le mira de soslayo sin mover su cabeza, sonrojándose un poco.
―¿Qué querías?
―Yo… Quería ―se le acerca un poco más. Inglaterra deja de fregar los platos y trata de apartarse un Unidos sonríe.
―Oh... Come on... Pleaaaaaaase
El británico parpadea.
―Please what?
―Oh... Vengaaaaa ―sigue sonriendo y cierra los ojos. El de ojos verdes aparta la vista, sonrojado.
―Venga qué?
El americano abre un ojo.
―Iggyyyyy!
El caso es que Iggy empieza a temerse que es lo que quiere, bosteza otra vez.
―Jo... ―Estados Unidos abre los ojos―. This is not fair ―protesta frunciendo el ceño, y acercándosele bien esta vez, dándole un beso.
―Wha... ―Empieza a preguntar y se queda a medias, tomado un poco por sorpresa.
Estados Unidos se separa con el ceño fruncido, mirándolo, e Inglaterra tarda un poquito más en abrir los ojos, le mira también.
El menor sigue mirándole hasta que un segundo después se da la vuelta, saliendo de la cocina. El mayor parpadea confundido y frunce el ceño, volviéndose a los platos.
