Géneros: Humor, Family, Adventure y Romance.

Leyenda:

—Diálogos—

—Pensamientos—

—Invocación o Bijuu hablando—

—Invocación o Bijuu pensando—

Advertencias: Ninguna.

Descargo de responsabilidad: Naruto y sus personajes no me pertenecen, yo sólo los utilizo para el entretenimiento de ustedes, sin ánimos de lucro; las ocurrencias y demás, así como la historia, sí son producto de mi descabellada imaginación.


Capítulo 4: Tarde de travesuras y noche de tormenta.

Minato parpadeó, una, dos, tres veces en menos de un segundo. Esa, definitivamente no era la reacción que esperaba de Kushina.

—Aww Minato son tan lindos —exclamó la pelirroja mientras tiraba de las mejillas a los tres niños que deseaban escapar a como de lugar, pero ella no los dejaría escapar tan fácil.

El Namikaze miraba con una gota en la cabeza, mientras limpiaba la sangre de su nariz, ya que el buen hombre Teuchi le había prestado un pañuelo.— K-Kushina...

—¿Qué es Minato? —preguntó ella sin dejar de abrazar con fuerza a los niños.

—Ellos morirán asfixiados si sigues... dándoles cariño —respondió mientras miraba como los peques se ponían de todos los colores por la falta de aire en sus pulmones.

—Ups, lo siento —dejó de apapacharlos, para el gran alivio de Sarada. Himawari tomó todo el aire que había perdido y luego cayó en cuenta de algo.

—Tú tienes nuestro mismo apellido —dijo sorprendida mientras observaba curiosa a la pelirroja. Todos se sorprendieron ante eso—, ¿Eres un pariente nuestro?

—¿Ah? —Kushina miró a Minato, quién se encogió de hombros, pero muy sorprendido ante la pregunta de la niña.

—¡Es verdad! —Bolt golpeó su puño contra la palma de su mano—, ella dijo que era una Uzumaki, debe ser una pariente nuestro dattebasa! —exclamó el rubio.

—¡¿Entonces ustedes son Uzumakis?! —gritó completamente desconcertada la pelirroja.— ¿Pero cómo es posible?

—¡Es verdad! ¡Mi hermana Himawari y yo somos Uzumakis, a excepción de la cuatro ojos de Sarada, que es una Uchiha dattebasa!

—¿Dattebasa? Es muy parecido a la muletilla de Kushina— pensó el Namikaze sin entender nada. Miró hacia atrás, donde Teuchi y su pequeña nieta Ayame observaban toda la situación— Cinco Ramens por favor —pidió, dándose cuenta que hoy sería un día largo.

—¡Eso es mentira! —exclamó Kushina, perdiendo la paciencia— ¡Todo mi Clan fue exterminado cuando era muy pequeña, si aún quedaban algunos con vida, definitivamente no aquí en Konoha 'ttebane!

—¡No estamos mintiendo! ¡Tú estás loca 'ttebasa! —Himawari se escondió detrás de Sarada por el alboroto que había en el lugar, mientras ésta se mantenía con el ceño fruncido.

—¡Repite eso mocoso! —una vena se había hinchado en la sien de la pelirroja.

—¡Que estás loca 'ttebasa! —Bolt se burló.

Kushina gruñó.— ¿Cual demonios es tu nombre?

Bolt tomó todo el aire que podía— ¡Yo soy Uzumaki Bolt, el número uno de las travesuras dattebasa! —terminó con una sonrisa de suficiencia dibujada en su bigotudo rostro.

La pelirroja lo miró, parpadeó unas tres veces y comenzó a reír con fuerza, haciendo que el niño frunciera el ceño con molestia.

—¿Qué es tan gracioso? —cuestionó el Uzumaki para nada divertido con la situación.

—Ooh, esto es tan gracioso 'ttebane— Kushina sujetó su estómago que comenzaba a doler.

Bolt elevó una ceja.— ¿Por qué?

Kushina se señaló a sí misma con una sonrisa arrogante.— Porque yo, soy la Reina de las travesuras 'ttebane.

Ahora era el turno de Bolt para burlarse de ella.

—¡Estás mintiendo, nadie puede superarme a mí, a excepción de mi papá dattebasa!

La pelirroja ladeó la cabeza.— ¿Cómo puede Minato incluso cuidar de ti, si ya tienes un padre?

Bolt se quedó en silencio— Aaah... Eso no importa ahora,es una historia larga. Él nos cuidará temporalmente dattebasa! —cruzó los brazos sobre su pecho.

Kushina lo miró dudosa, pero decidió continuar burlándose de él.— JA, tu padre debe ser un completo idiota entonces. —sonrió triunfante al notar como el niño se ponía rojo de la ira. Minato supo que debía detenerlos en ese mismo momento, o podría librarse una batalla campal dentro de Ichiraku.

—¿Qué has dicho de mi papá?

—Que él es un completo idiota, claro.

—¡No! Tu... tu... ¡Tu papá es un idiota! —contraatacó el niño.

—Claro que no, yo no tengo uno —respondió ella con una sonrisa de oreja a oreja, sin verse afectada por las palabras del chico.

—Entonces... —miró a su alrededor—, ¡Él es un idiota! —exclamó Bolt mientras señalaba con seguridad a Minato, quién parpadeó.

—¿Eh?

Kushina rápidamente llevó sus manos a la boca mientras su rostro se tornaba rojo, intentado reprimir una carcajada.

—M-Minato tú... —no pudo soportarlo más— ¡Eres un idiota 'ttebane! —no paraba de reír, haciendo que el Namikaze se sonrojara con fuerza, algo que Kushina encontraba increíblemente tierno.

—Jajaja, mira, te has puesto del color de mi pelo 'ttebane —sonrió, y Minato negó con la cabeza.

—Entonces... me debo ver muy bien —el rubio le dedicó una tierna sonrisa. Ahora era el turno de Kushina para sonrojarse furiosamente.

Se quedaron mirando el uno al otro por un par de minutos.

—Ejem...

Ambos volvieron a sí y miraron a Sarada quien estaba algo incómoda con aquella situación. Siempre le ocurría lo mismo cuando sus padres se besaban o se miraban de esa forma tan condenadamente empalagosa.

Himawari aplaudió feliz— Ustedes están enamorados —Sonrió.

Nuevamente se sonrojaron, de todos los diferentes tipos de rojos.

—A-ah... ¿Qué tal si comemos los Ramens? Yo invito... je —el rubio mayor se rascó la parte posterior de la cabeza. Bolt sonrió ampliamente ante la idea.

—¡Sí! —exclamó con entusiasmo, pero luego le entrecerró los ojos a Kushina—, yo comeré más tazones que tú dattebasa! —la miró desafiante. La pelirroja le devolvió el gesto sonriendo petulante.

—Eso lo veremos mocoso.

Y con eso, Kushina y Bolt se sentaron rápidamente en la barra mientras un humeante tazón de Ramen era colocado frente a cada uno. Y así, la competencia comenzó con fideos volando por todos lados.

Minato esquivó un pedazo de pescado que se dirigía hacia él y se sentó junto a Bolt. A su lado se ubicó Himawari y luego Sarada.

Pasaron dos horas, y las únicas tres personas en el lugar, a demás de Teuchi y Ayame, comieron con tranquilidad. Pero Kushina y Bolt continuaban con su desafío, hasta habían llegado a luchar con sus palillos, y unos cuantos de hallaban partidos en dos, formando una pequeña montaña en un rincón del mostrador.

—¡Yo gané 'ttebane! —exclamó Kushina haciendo la 'V' de victoria con sus dedos índice y medio, y una sonrisa ganadora en su rostro.

—¡Eso no es verdad! ¡Yo he comido veintidós tazones de Ramen 'ttebasa! —reclamó Bolt.

—¡Yo he comido veintitres 'ttebane!

Minato gimió ante eso. Ooh por Kami, estaría en la quiebra.

Bolt bufó.— Entonces... veamos quién hace la mejor travesura.

Sarada se alarmó.— No seas idiota, no pue-

—¡Es una buena idea 'ttebane! —sonrió con malicia la pelirroja y se puso de pie, al igual que el niño.— El desafío comienza ahora.

Entonces ambos se echaron a correr rumbo al monumento Hokage, con la intención de hacer la mejor broma en la historia de Konoha.

El Namikaze suspiró apesadumbrado. Definitivamente, estaba en la quiebra.

—Oiga señor Minato, vamos a seguirlos —pidió Himawari con una sonrisa.

*~o*O*o~*

Por obvias razones, Kushina era más rápida y ágil que Bolt, pero eso no detuvo al niño. Pasando a través de la multitud, el rubio sonrió, no había podido hacer esto en su tiempo, y sin duda, sería genial hacerlo ahora, en el pasado.

—¡No puedes alcanzarme~! —se burló la pelirroja, saltando al tejado de una de las casas. Bolt gruñó al no poder hacer eso aún. ¡Maldita sea, era un niñito de la Academia!

Kushina aterrizó en el suelo nuevamente, y destruyó un puesto de frutas, desparramando las naranjas por todos lados. Bolt pisó una con fuerza, haciendo que reventara y resbalara hasta caer dolorosamente al suelo. A lo lejos, la pelirroja reía de él.

—¡Oye mocoso! —un hombre corpulento salió del negoció, pero el niño lo ignoró y tras ponerse de pie, se echó a correr nuevamente.

En los tejados Minato corría mientras observaba a Bolt, quien intentaba alcanzar a la pelirroja.

—No, es por ahí —Himawari, que iba en su espalda junto con Sarada –Que valla uno a saber como hacía para llevarlas a las dos allí–, lo desvió de su trayectoria moviendolo de los hombros. El rubio casi cae del lugar, pero Sarada lo desvió nuevamente.

—Oigan, no hagan eso... —no terminó de hablar ya que la pequeña peliazul lo desvió nuevamente para esquivar una piedrita para nada dañina—, Woah —Minato casi pierde el equilibrio.

Kushina llegó a la montaña y notó que Bolt lo hacía también, entonces, con una sonrisa, concentró Chakra en la planta de sus pies y comenzó a caminar por la pared del mismo sin ningún tipo de inconveniente, pero para el niño rubio sí lo era, ya que él aún no sabía hacer tal cosa.

—Ja, ¿No puedes hacerlo? —se burló la Uzumaki. Bolt bajó la vista sin querer admitir que no podía, aunque era evidente.

—Y... ¿Y cómo haces eso? —preguntó el rubio con ceño fruncido mientras miraba hacia otro lado.

—Canalizas Chakra en tus pies con la cantidad correcta y luego caminas por las paredes —respondió Kushina antes de trepar hasta la cima, donde en un lugar recóndito de la montaña, ella escondía pintura junto con otros objetos.

Sonrió.— Manos a la obra.

Hiruzen bebió un sorbo de té y giró en su silla, hasta toparse con algo que le hizo escupir toda su bebida.

—¿Pero qué...? —miró desconcertado su cara en la montaña, que tenía un muy grande 'Pervertido' escrita en ella, y tenía un parche de pirata pintada en su ojo izquierdo.

—¡Oh por Kami, mi reputación estará arruinada!

Bolt frunció el ceño mientras intentaba canalizar Chakra en la planta de sus pies, y estaba claro que no le sería fácil, ya que se trataba de una habilidad que sólo aprendería cuando fuera finalmente un Gennin, pero de ninguna manera perdería aquél desafío que él mismo había implantado.

Pero, si no podía hacerlo, entonces escalaría la montaña sin técnicas ninjas.

Minato llegó al lugar junto con las niñas, y se alarmaron al ver a Bolt escalando gran parte de la montaña.

—¡Oh no, ese idiota se caerá desde esa gran altura! —exclamó Sarada.

El Namikaze las bajó al suelo, y miró nuevamente al niño con el ceño fruncido.

Namikaze Minato al rescate.

Bolt miró hacia abajo, arrepintiéndose luego de haberlo hecho. Cerró los ojos con fuerza, mientras sentía que la roca donde actualmente estaba agarrado, se desprendía lentamente de la montaña.— O-oh no.

—¡¿Qué estás haciendo?! —exclamó Kushina mientras veía como el niño estaba por caer.

—Ya... no lo... soporto... ¡Agh! —se soltó mientras cerraba los ojos ya sabiendo lo que ocurriría, pero se sorprendió al darse cuenta que no pasó nada. Abrió los ojos, para encontrarse con un par de orbes violáceos.

—E-eres un idiota, no debes hacer eso de nuevo... 'ttebane —Kushina apretó los dientes con fuerza mientras sostenía a Bolt se su brazo.— No puedo... mantenerme más... vamos a caer.

Crack, la roca se rompió y ambos comenzaron a caer, pero Minato logró atraparlos a tiempo. Aterrizó nuevamente en el suelo, ante la atenta mirada de las dos niñas. Kushina se bajó del rubio, y miró al suelo... Todo esto era su culpa.

—¿Todos están bien? —preguntó Minato, pero luego notó que el niño en sus brazos temblaba ligeramente— Shhh, todo está bien, estás a salvo —susurró.

Bolt abrió los ojos lentamente, encontrándose con los azules del Namikaze, luego se giró para ver a Sarada y Himawari, ésta última tenía una mirada más que preocupada en su rostro, y por último, miró a Kushina, quién tenía la cabeza gacha.

—Lo siento —se disculpó el niño en voz baja.

Minato suspiró— Está bien, lo importante es que no les pasó nada —dijo suavemente con una sonrisa.

*~o*O*o~*

—¿Tienen idea de lo que han hecho? —preguntó con calma el Hokage mientras miraba a las dos personas de pie frente a él.

Bolt miraba la suela de sus zapatos, mientras que Kushina tenía una mirada seria en su rostro.

Hiruzen fumó un poco de su pipa antes de continuar— Saben lo que eso significa ¿Verdad? —inquirió.

El niño levantó la vista.— Lo sé viejo y...

—Él no ha hecho nada —le interrumpió la pelirroja, haciendo que el Hokage elevara una ceja—, yo tengo la culpa. Yo pinté las caras en la montaña, él siquiera ha podido subir hasta allí a diferencia de mí— Bolt la miró completamente sorprendido.— Yo merezco el castigo...

Hiruzen apoyó sus codos en el escritorio mientras entrelazaba sus dedos. Suspiró— ¿Y qué ocurrió con ese puesto de frutas?

—También fue mi culpa señor —Bolt abrió la boca para negar aquello, pero la Uzumaki continuó hablando— fue un intento para ralentizar su llegada a la montaña —dijo con firmeza.

—Bien... supongo que te creo —suspiró el Hokage—, el castigo será, obviamente, limpiar la pintura del monumento, y algo de servicio comunitario—informó. Kushina asintió con la cabeza.— Bien... pueden retirarse.

Ambos salieron de la oficina, pero de repente, Bolt se puso frente a la pelirroja, impidiéndole el paso.

—¿Por qué hiciste eso? —cuestionó el niño.

—¿Hacer qué? —Kushina alzó una ceja.

—¡Culparte por lo que ocurrió! ¡Tú no lo has hecho sola dattebasa! —exclamó Bolt, pero para su sorpresa, Kushina sonrió.

—Oh vamos, ambos sabemos que lo que dices no es verdad 'ttebane —el rubio la miró sin entender— Yo hice todo eso, tú siquiera has podido escalar la montaña —le tendió el meñique.

—¿Eh? —Bolt observó curioso y confundido.

—¿Amigos? —sonrió la pelirroja.

El niño le devolvió la sonrisa— Amigos —juntaron sus meñiques en un gesto de promesa.

—Bien... entonces vámonos, tu 'Padre adoptivo' te espera 'ttebane.

*~o*O*o~*

—Y... okay, ya que estamos aquí, podríamos hablar un poco de nosotros, ya saben, para conocernos mejor —Minato sugirió mientras sonreía.

Era una noche nublada, grandes nubes grises cubrían el cielo, lo que indicaban que una gran tormenta estaba por arribar en Konoha. Se encontraban nuevamente en Ichiraku, ya que las niñas habían decidido comer Ramen para la cena, y bueno, Minato no tenía ninguna objeción. Él no podía cocinar...

—¡Yo, yo primero! —dio un saltito desde su banca, una emocionada Himawari.

—Espera, debería ser él el primero —la detuvo Sarada, mientras acomodaba su lentes.

—Sí, tienes razón... Ah... Soy Namikaze Minato, y tengo veinte años; me gusta el Ramen, entrenar con Jiraiya-sensei y mis alumnos, al igual que... leer... sus... libros... sólo algunos, y también... —se rascó una mejilla sonrojado, y aquello no pasó desapercibido por las dos niñas—, umm, mis disgustos... realmente no tengo unos; y mi sueño es llegar a ser Hokage... aunque soy candidato para ese puesto... je —el sonrojo no abandonó su rostro.

—¡Ahora yo! —exclamó la peliazul—, soy Himawari Uzumaki y tengo siete años; Me gustan los girasoles, el Ramen y pasar el tiempo con mami y papi —se apagó un poco ante eso último—, no me gustan los truenos y ver los girasoles de mi jardín marchitas; y mi sueño... —sonrió ampliamente— ¡Es casarme cuando sea adulta!

La boca de Minato se abrió.— Oh no, ella es muy pequeña para pensar en ello.

—¡No si yo estoy para evitarlo dattebasa!

Todos se dieron la vuelta, para encontrarse con un Bolt con el ceño fruncido, y una Kushina riendo entre dientes.

—Oh, llegaron justo a tiempo —dijo feliz el Namikaze, pero la pelirroja negó con la cabeza.

—Yo no podré quedarme, debo limpiar la pintura del monumento Hokage.

Minato ladeó la cabeza,— No puedes hacerlo a estas horas, está todo muy oscuro y se acerca una tormenta, Kushina —dijo el rubio con preocupación.

La pelirroja se encogió de hombros con una sonrisa— No importa, no te preocupes, podré hacerlo 'ttebane —trató de tranquilizarlo, pero el rubio no pareció estarlo—, aunque esto no significa que no te salvarás de comprarme Ramen la próxima vez... bien, nos vemos 'ttebane —se despidió y se marchó del lugar.

Hubo un momento de silencio.

—Espero que no se le ocurra quedarse bajo la lluvia, podría enfermarse —murmuró el Namikaze. Los niños lo miraron con una gota de sudor resbalando por su nuca.

Bolt se sentó junto a su hermanita.— ¿Me perdí de algo? —preguntó.

—Estábamos hablando de nosotros —respondió Himawari sonriente.

—Oh, en ese caso, es muy necesario que yo me presente... —respiró hondo—, yo soy Bolt Uzumaki y tengo nueve años; me gusta el Ramen y hacer y travesuras... —ante esto, los demás lo miraron con una gota de sudor resbalando por su sien—, mis disgustos son esperar los tres minutos de la cocción del Ramen, y Sarada —la nombrada frunció el ceño con molestia— ¡Y mi sueño es ser el mejor Shinobi visto nunca dattebasa!

Minato sonrió— Eso está muy bien, ahora es el turno de Sarada.

—Hn... Mi nombre es Sarada Uchiha y tengo nueve años; No tengo gustos ni disgustos, y en cuanto a los sueños... no he pensado en ninguno —terminó, acomodándose los lentes.

El Namikaze se pasó una mano por su cabello rubio.— Aaah, bueno... no nos has dicho mucho con eso, pero qué va...

Estuvieron allí por una hora y media, charlando y riendo, hasta que Minato decidió que ya era hora de ir a casa, los niños debían de estar cansados, supuso.

Miró el cielo envuelto en tenebrosas nubes grises, casi negras, hasta que una gota de lluvia cayó directamente en su ojo derecho, y no se sintió agradable.

Los pequeños miraron curiosos como el Namikaze se fregaba su ojo como si una mugre hubiera entrado en él.

—Malditas gotas de lluvia —refunfuñó el mayor y miró a los peques.— Bien... vamos entonces o nos mojaremos.

*~o*O*o~*

Entraron lentamente a la casa mientras las luces se encendían. Minato les indicó donde se encontraba el baño, y luego, seguido por los niños, les enseñó la habitación para huéspedes. La casa era bastante grande, de dos plantas, con paredes melocotón y piso obviamente de madera. Las habitaciones, al igual que el baño, se encontraban arriba.

—Bien, esta será su habitación —dijo antes de ingresar y preparar las camas, había unas cuatro allí—, lo siento si no tengo algún pijama para ustedes, podríamos por la mañana comprar lo que necesiten," miró a los niños quienes asintieron.

Bolt se acercó a una de las camas y se dejó caer en ella con cansancio. Las dos niñas siguieron su ejemplo y se ubicaron en sus lugares mientras bostezaban ligeramente por el sueño que se apoderaba de ellos. Sarada colocó sus lentes en una pequeña mesita de luz que había junto a su cama.

Minato sonrió y apagó la luz del cuarto— Buenas noches —susurró, para luego cerrar lentamente la puerta de la habitación.

—Buenas noches... —murmuraron los tres pequeños antes de caer dormidos.

*~o*O*o~*

Minato abrió los ojos de golpe. Un fuerte trueno resonó en toda la casa, y eso logro despertarlo. Se volvió hacia la ventana, y notó que llovía a cántaros, era una tormenta eléctrica, la peor pesadilla de un niño.

Miró el techo tenuemente iluminado por los fuertes relámpagos en el cielo, y los faros que alumbraban vaporosamente las calles.

Se dio la vuelta nuevamente— ¿Los niños estarán bien...? —se preguntó mientras suspiraba.

Mientras tanto, Himawari se removía en su cama mientras cubría su cabeza con la almohada, completamente asustada. —Odio los truenos... no me gustan... —murmuró mientras sentía que iba a llorar.

Miró a su hermano que dormía en una cama junto a la suya. Iba a pedirle si podía dormir a su lado, pero luego pensó en no despertarlo, ya que a pesar de haber una terrible tormenta eléctrica, él dormía plácidamente. Casi desparramado, con la sábana enredada en su pierna derecha, mientras que la otra colgaba de la cama al igual que su brazo. Su boca ligeramente abierta mientras roncaba ruidosamente. ¿Cómo lo hacía?, se preguntó la niña.

Sarada también dormía de lo lindo, pese al diluvio que se desató fuera. ¿Ella era la única que había despertado?

Cubrió su cabeza con las mantas mientras un trueno rugió, y haciendo que la niña dejara escapar un par de lágrimas.

Salió de su cama lentamente, encogiéndose ante los horrible sonidos que había en el exterior mientras se acercaba a la puerta para salir de la habitación.

Sarada abrió los ojos y miró a la peliazul quién pensaba salir de la habitación— ¿Himawari? —susurró ella, pero la niña ya se había ido.

La Uzumaki cerró la puerta y miró al frente, donde otra habitación se encontraba. Se acercó y la abrió suavemente. Otro trueno resonó, haciendo a la niña casi gritar, pero se contuvo.

Minato se encontraba despierto, por lo que pudo oír la puerta abrirse. Se dio la vuelta para encontrarse con la peliazul de pie en la entrada, mirándolo con los ojos llorosos.

—¿Himawari-chan? —llamó él. Otro trueno rugió fuertemente.

—Y-yo no puedo dormir... no puedo... —tartamudeó la niña completamente asustada.

Minato la miró y suspiró— Ven aquí —extendió los brazos para que se acercara. La niña no perdió más tiempo.

La Uzumaki se metió entre las sábanas y se acurrucó en el pecho del hombre. Hubo un relámpago, seguido por un trueno completamente escandaloso que se parecía a una explosión. La niña pegó un pequeño gritito antes de acercarse más al Namikaze.

—No-no me gustan los truenos... tengo miedo... —musitó ella mientras sollozaba.

El Namikaze la miró y sonrió, acariciando sus cabellos azulados— Shhh, no te preocupes, yo estoy aquí, y no dejaré que nada te pase —le susurró al oído.

Himawari dejó de llorar mientras se acomodaba un poco junto al rubio. Y con una sonrisa, no tardó en quedarse dormida.

¡No puedo dejar de pensar que esta pequeña es extremadamente adorable! —pensó Minato mientras acariciaba los cabellos de la niña por unos dos minutos más, hasta que se acomodó nuevamente en la cama, y se quedó dormido con la niña acurrucada en su pecho.

Sarada miraba por la puerta entreabierta de la habitación— Esa niña es una mimada —pensó con una media sonrisa. Ella también le tenía un poco de miedo a los truenos, más bien a las tormentas, pero no es que lo admitiría de todas formas.

Volvió nuevamente a su habitación, y se acostó en su cama mientras pensaba. Por un momento... sintió algo de envidia... Tal vez... ella misma debería ser un poco más abierta con la gente, como Himawari... como Bolt...

Miró a un lado, donde dormitaba el pequeño rubio, todo desparramado, en la misma posición que estaba antes de que su hermanita se marchara. El cuarto se iluminó por un momento por la brillante luz de un relámpago, que ingresaba por la ventana.

—Hn... es un idiota —sonrió de lado, antes de caer en un sueño profundo.


N/A: Holaaa! llegué, volví después de 1... 2... 3... *Cuenta con los dedos* ¡Siete días! Lo cual sería una semana jaja! Espero les haya gustado el capítulo! Y estoy extremadamente agradecida con ustedes por sus comentarios, lectura, favoritos, y seguidores de esta historia! Y sus reviews me dan muchas ideas :D muchas gracias ^^

Kushina y Minato aún no viven juntos, porque ambos son novios desde hace unos pocos meses jeje, pero eso no significa que su relación no avance. Kushina aparecerá en el siguiente capítulo, así como el siguiente... y el siguiente del siguiente XD. ¡Digamos que todos!

Por favor, háganme saber lo que les pareció el capitulo please! Y si hay algo que deseen que ocurra en esta historia, también díganmelo, yo lo agregaré gustosa! :D Trataré de actualizar lo más pronto posible :)

Sayonara! Y que estén bien... n_n/

Miss Haruno...


Editado 21/05/15