Hola a todos, se que no tengo perdón de Dios, pero sere sincera. No tenia tiempo e inspiración. La escuela me absorvio, problemas personales, y a esto súmenle que el final de Castle me dejo con un gran bloqueo… en fin se que no es muy largo, pero es lo que mi maltrecha mente pudo sacar…

Se que pido demasiado, pero me gustaría un par de reviews. Ya saben que los comentarios sirven o para subir el autoestima de un escritor o para hacer que mejore en la escritura ;)

En fin espero y les guste…

DISFRUTEN DE LA LECTUTRA!

OoOoOoOoO

CHAPTER 3: My Little Son

Se sintió sumamente mareado, con la boca seca, y con una ligera punzada en el lado izquierdo de la cabeza. No podía ser verdad aquello. Era una broma. Una macabra broma.

Como era posible. Tan mala suerte tenía. Solo había sido una vez. Solo una en la que no se cuidaron. No podría ser posible que sus pequeños amiguitos fueran tan eficientes. Imposible.

Pero a su mente vino su pequeña pelirroja. Fruto de una noche sin protección. Le costaba admitirlo, pero era probable que en este caso fuera la misma historia.

Miro con miedo a Ryan, luego al Sr Thomas. No sabía que decir. Los oídos le zumbaban. Todo era tan subliminal…

-Muchas gracias Sr Thomas. –Ryan le dio la mano al Sr, cortésmente. Y con la preocupación reflejada en su rostro, arrastro a Castle a la salida… -Castle, estas bien?

-Estaba embarazada… Ryan… ese niño es mío… Ryan, Kate me odiara… romperá nuestro compromiso. Se ira de mi lado. No quiero perderla, Ryan. No quiero. No puedo vivir sin ella.

-Rick cálmate. Trata de relajarte, para que podamos pensar y…

-¿Relajarme? Como me pides que me relaje, cuando me acabo de enterar que mi futuro se fue por la borda… no podre con esto…

-Claro que sí. Mira, imagino que esto es muy complicado. Y sé perfectamente que las cosas se complicaran. Pero tienes que relajarte un poco. Tenemos que ir a esta dirección, buscar a Jacinda, y si tienen un hijo, pedir explicaciones… en cuanto a Kate. Pues no tienes nada que temer, ella te ama inmensamente, y aunque es probable que al principio se enfade, te entenderá. Y lo arreglaran…

-Creo que tienes razón. Lo que menos quiero es que me dé un infarto por tan fuertes emociones…

-Ves. Ahora relájate, y vayamos a la dirección donde vive Jacinda.

Después de varios minutos, Castle y Ryan se dirigieron a la dirección que les había proporcionado el Sr Thomas. Castle iba con la mirada perdida en la ventana. Reflexionando, sobre qué haría, que le diría, como reaccionaria. Mientras que Ryan, no menciono nada por respeto a su colega.

Veinte minutos después, llegaron a la dirección que les proporcionaron. Y tras una breve pausa, Ryan desabrocho su cinturón…

-No. Iré solo Ryan. Esto tengo que arreglarlo solo. –Dijo un muy serio Castle, con la mirada aun perdida en la ventana. Ryan lo reflexiono un par de segundos y asintió. Rick se acercó al detective, intercambiando un cálido abrazo. Para después salir del coche, con extrema lentitud. –En cuanto termine aquí, pasare a la comisaria, para contarles que paso… por favor, cúbranme con Beckett…

-Descuida hermano… suerte… -Y tras una pequeña sonrisa, Ryan impartió su camino a la comisaria. Con una sensación extraña. No sabía cómo explicarlo. Castle era un gran amigo, y odiaba verlo así. Pero no podía hacer nada más que brindarle su apoyo incondicional.

Ahora el problema, era ocultar este secreto de Beckett. Y lo que era aún más difícil, de su amada Jenny.

OoOoOoOoO

Respiro profundamente, tratando de controlar sus nervios. Recordó las reglas básicas de la actuación. Aquellas que su madre le insistió que aprendiera, cuando solo contaba con nueve años. Puso su mejor cara seria, y se acercó a la recepción de aquel edificio.

-Hola, buenos Días.

-Buenos días. –Contesto con amabilidad, una hermosa joven de no más de 25 años.

-Soy el Detective Ryan, de la NYPD –Mostro la placa, para asentar su posición.

-En que puedo ayudarlo Detective. –Dijo un poco temerosa.

-Estoy buscando a la Srita Jacinda Miller. Sé que está habitando uno de estos departamentos. Y quisiera hablar con ella.

-Claro Detective. Denme un segundo para localizarla. –Castle se relajó, la pobre chica había caído en la farsa, y casi sin darse cuenta soltó el aire que venía reteniendo.

-Aquí esta. La Srita Miller, está alquilando el departamento 47, en el cuarto piso. Pero no sé si se encuentre, porque esa chica siempre anda viajando. Permítame un minuto. –Castle asintió. Ahora se sentía más nervioso. ¿Y si no estaba? Que haría? –disculpe Detective, mi compañero me acaba de decir que no ha salido, al parecer su pequeño está enfermo, y no ha podido salir de viaje.

-Perfecto, si no le molesta, subiré hablar con ella.

-No, claro que no. Adelante Detective.

-Gracias linda. –Castle le sonrió agradecido, mientras se dirigía al elevador. Pulso el botón del piso de Jacinda.

El trayecto en elevador se le hizo interminable. Como si los segundos se convirtieran en horas. Estaba sumido en sus pensamientos, en ese argumento mental, cuando un sonido lo saco de sus pensamientos. Era su móvil, acababa de recibir un mensaje. Era de su prometida.

"Qué tal va todo, amor? Espero y Gina no te esté torturando demasiado. Te espero para almorzar. Te amo."

Dios, Por qué tenía que mentirle al amor de su vida? Pero no podía hacerla sufrir. Además temía su reacción.

Estaba a punto de contestarle cuando el ascensor llego a su destino.

Se acercó, buscando con ojos nerviosos el departamento. Tomo una gran bocanada de aire, y toco suavemente. Se le hizo eterna la espera. Quizá y no estaba. Quizá y su hijo se había puesto mal, y ahora estaban en el hospital. De pronto una oleada de preocupación lo invadió. No podía estar mal ese pequeño…

-Quien? –Se oyó al otro lado. Tenía que mentirle, o ella nunca abriría.

-Disculpe Srita, busco a Jacinda Miller. Soy el Detective Ryan, de la NYPD.

-Dios! Ocurre algo? –Dijo asustada la chica, mientras abría apresuradamente la puerta. –Que ocurre detective Ryan? ¿Se trata de mi madre…? –Y entro en shock la chica. –Rick?

-Hola Jacinda. Puedo pasar?

-Que haces aquí? Quien te dio mi dirección? Como me encontraste? Que quieres?

-Cálmate. Solo quiero pasar, y que hablemos un poco.

-No es buen momento Richard.

-Sé que tu pequeño está enfermo…

-Co-como lo sabes?

-La de recepción me lo dijo… Me dejaras pasar? –La chica suspiro con cansancio, y se hizo a un lado.

-Bonito departamento. Muy acogedor. Me recuerda a cuando era un niño…

-Richard que quieres? Estoy ocupada, y tú lo has dicho mi hijo me necesita…

-Bien, yo solo quería entablar una conversación amistosa, pero si tú lo quieres así… -Rick tomo aire -Jacinda, Por qué nunca me dijiste que tuvimos un hijo? –La chica se quedó sin palabras. No era posible que Rick supiera del niño. Ella no le había dicho a nadie, excepto a su madre y el Sr Thomas, de su antiguo departamento. Y solo su madre sabía que el famoso escritor Richard Castle, era el padre del pequeño. Su madre odiaba al escritor, así que no había razones, para que ella le contara la verdad.

-Cómo dices?

-No te hagas Jacinda. Hable con tu portero. El Sr Thomas, él me dijo que el padre de la criatura era un hombre apuesto y que te hacia reír mucho…

-Que modesto. No te lo tengas tan creído, créeme que no eres el único hombre apuesto y divertido con el que eh salido.

-Ah y también es una coincidencia que el padre, era un hombre que estaba enamorado de alguien más, como yo te confesé un día. O que solo tenías una relación sin preocupaciones, como la que teníamos. Por qué me mientes Jacinda? Admite de una vez que yo soy el padre… solo quiero la verdad… -Jacinda comenzó a llorar. Nunca se imaginó que el padre de su hijo, descubriría la verdad.

-Lo siento Rick. Es solo que… yo no quería arruinar tú futuro al lado de la Detective Beckett.

-Pero Jacinda, debiste decírmelo. Tenía derecho a saberlo. Podría haberme hecho cargo… vamos, que es mi hijo.

-Lo sé, es solo que cuando me entere estaba muy asustada. Tenía miedo, y lo que menos quería era que estuvieras conmigo por lastima. Yo no te amaba, pero no podía permitir que hicieras alguna estupidez por el niño.

-¿Estupidez? ¿Cómo qué?

-Como pedirme matrimonio.

-¿Qué? Imposible, yo nunca te hubiera…

-Lo hubieras hecho Rick, te conozco. Además, tú me dijiste que eso mismo hiciste cuando Meredith quedo embarazada de Alexis. Y yo no podía permitirte una atadura como esa.

-Ok. Puede que tengas razón, y yo si me hubiera planteado el que nos casaremos. Pero privarme dos años de esto…

-Lo siento…

-Mira olvídalo… yo solo… quisiera conocerlo. Pasar tiempo con él…

-Rick, sé que te casaras con la Detective Beckett, y lo que menos quiero es que tu compromiso se arruine por mi culpa…

-No te voy a negar que es probable, que Kate se enoje conmigo por esto. Que incluso quiera anular nuestro compromiso, pero un hijo Jacinda, son palabras mayores, y aunque me duela que Beckett me dejara, no podría abandonar a un hijo mío. A mi sangre. Y si Kate verdaderamente me ama, me aceptara con todo e hijo.

-Bien, pero que hay de mí? Ella me odia…

-No es verdad, Kate no te odia…

-Claro que sí. Olvidas aquellas veces que fui a la comisaria por ti, casi me apuntaba con su arma…

-Puede que tengas razón, pero entre nosotros no hubo algo más haya que una cama… lo siento…

-No, es la verdad. Y ambos lo sabíamos. No queríamos una relación. –Se quedaron en silencio, cada quien sumido en sus propios pensamientos. Cuando de repente, un llanto proveniente del fondo, los saco de sus pensamientos.

-Tengo que ir a verlo… -Dijo rápidamente Jacinda, dirigiéndose a su habitación.

-Jacinda? Puedo ir contigo? Me gustaría conocerlo.

-Claro –Sonrío dulcemente. Ambos se dirigieron a la habitación. Jacinda en cuanto entro, tomo a un pequeño bulto envuelto en una manta azul celeste –Ya mi amor, ya estoy aquí. Mami está aquí. La fiebre no se le ha bajado, -Se dirigió a Rick, quien se mantuvo estático en el marco de la puerta. –Y la verdad es que comienzo a asustarme.

-Ya le diste el medicamento.

-Sí, el que el pediatra receto. Se lo di como hace veinte minutos.

-Descuida, hará efecto pronto. –Sonrió cálidamente.

-¿Quie-quieres cargarlo? –Dijo con timidez, mientras Castle asintió con emoción. –Toma. –Le paso el bulto, con cuidado. Rick lo sostuvo con emoción, descubriendo su carita. Era un niño muy lindo, con poco cabello, el cual era rubio, como el de su madre. De pronto el bebé dejo de llorar, y abrió los ojos. Castle vio que tenía los ojos azules como él.

Y sin esperarlo sintió un flechazo. Tal y como había ocurrido con Alexis.

-Rick. Te presento a Edgar, tu pequeño hijo.

Y Castle, de pronto lo supo. Ese sentimiento que crecía en su interior, era amor. Amor puro. Ese amor que solo un padre siente por sus hijos. Y ya no había nada que impidiera estar cerca de su pequeño Ed.

OoOoOoOoO

Bien, lo se. Demasiado cursi jejeje se que no es el mejor capitulo que eh escrito, pero como dije, la inspiración anda corta… mmm me hare terapia de música, eso siempre me ayuda jejejeje

Nos estaremos leyendo

Saludos

Jess