Capítulo 3 (parte 1).

Viktor y Aleksis están en el supermercado. Es día en el que tiene que elaborar las compras para el hogar.

El mayor ve las bolsas de detergente del que debería de comprar, hasta que decidió por uno lo puso en el carrito — ¿Qué más tenemos que llevar, Aleksis? — mira al pequeño que lleva también un carrito pero infantil.

— ¡Las galletas! — subió un poco la voz el niño y sonríe. Sí su padre llega a comprarle una caja de galletas tiene pensado llevarle un paquete a su amiga, también quiere y debe darle un pequeño detalle como ella le dio esa bolsa de celofán cuando había terminado las clases.
Puso su dedo índice en su barbilla y como estuviera pensando en sí debería de comprarlas o no, pero al ver el gesto animado del pequeño no pudo negarse a comprárselo. Pero estará al pendiente de que no se las trate de acabar rápido, aparte de que tiene que cuidar la alimentación de su pequeño hijo.

—Está bien, vayamos — sonríe y empieza a caminar para el pasillo en donde están esas galletas que desea su hijo.

El pequeño sigue el paso de su padre junto con su carrito infantil, también lo que él quiere es que se llegue la hora en el que irá su profesor de clases a su casa para cuidarlo mientras que su padre estará en esa cena de negocios.

Llegaron al lugar y Aleksis toma la caja de galletas que mayormente escoge y lo pone en su carrito. Mira a su padre y le sonríe —Listo, ya hay que irnos a casa. No falta mucho en que llegue mi profesor a la casa — no quiere que suceda que mientras ellos estén haciendo las compras el profesor este afuera de su casa esperándolos.

Saca su celular de su bolsillo del pantalón y ve la hora, aún falta una hora y media para que se llegue la hora acordada. Aún pueden relajarse y llegar a casa tranquilamente, sin ningún apuro alguno.

—Entonces y está todo listo, vayamos a pagar las cosas — ve que su pequeño asiente y van hasta al cajero. Había una larga fila, y lo único que podían hacer era esperar hasta que llegará su turno.

Les tomo veinte minutos en salir del supermercado, fue una larga espera para ellos. Y nuevamente ve la hora, aún falta para que sean las ocho.

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El pelinegro sale del baño, antes de irse a la casa de Viktor tomo una ducha. Se pone sus ropas y busca en su habitación algunos juegos y películas con el que pueda entretener al pequeño.

Suspiro —Bien — ahora está todo listo para que vaya a la casa para cuidar del pequeño Aleksis.
Toma la mochila y sale de su casa, saca de su bolsillo de la chaqueta y mira la dirección que viene apuntada en ese pedazo de papel.

— Calle. Sendero No. 836, Avenida. Orquídea — quedo pensando por unos segundos en donde podría quedar esa casa, pero no tiene la más mínima idea. Por esta vez debería de tomar un taxi para llegar el lugar.

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Llegan por fin a su casa, el pequeño niño le ayuda a su padre a bajar las bolsas de las compras. Solamente lleva las cosas con un peso ligero mientras que el peli platinado con lo más pesado.

Al terminar, acomodan las cosas poniéndolo en su lugar que le corresponde.

—Ya terminamos, papi — va hasta donde se encuentra Viktor.

—Sí — acaricia sus cabellos —Iré a bañarme, no tardó.

—Yo por mientras veré las caricaturas — corre hasta la sala y prende la televisión.

Da un leve suspiro, y él se va a su cuarto, su pequeño sabe que no debe de abrir la puerta en ningún instante. Hasta que el se encuentre a su lado para ver de quien se trata.

Llega hasta el cuarto y comienza a quitarse sus prendas, se pone la bata gris y toma la toalla y su ropa interior.

Dejo su camisa blanca y su saco junto con su pantalón negro de vestir en la cama.

Después entra al baño y toma su ducha, no tardó más de treinta minutos en tomar el baño.

Seca su cuerpo con la toalla y se pone su bata, sale del lugar para estar en su habitación para vestirse. Seca su cabello y toma asiento en la cama, embarrando un poco de crema en su cuerpo.

Se viste y acomoda sus cabellos, peinándose para la ocasión de esta noche; para la cena de negocios.

Escucha que tocan la puerta de su habitación.

—Pasa, Aleksis — sigue viéndose en el espejo.

El pequeño entra a la habitación y ve a su padre, sonríe.

— ¿Qué tal me veo? — pone sus manos en su cintura y sonríe, espera a la respuesta de su hijo.

Ríe bajo y cierra sus ojos — Te ves bien, papi.

Se acerca a Aleksis y acaricia sus cabellos — Gracias.

— ¿Ya llegará a casa el profesor? — se acuesta en la cama de su padre.

Mira su reloj, falta quince minutos — No debe de tardar, hijo. Todavía no se llega la hora en que le dijimos a Yuri.

Durante que se llegue a las ocho en punto aprovecha el tiempo para plática con su hijo.

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El pelinegro está afuera del hogar de Viktor, mira nuevamente aquel papel y sí, es la casa correcta.

Toca la puerta y espera pocos minutos afuera hasta que le abren.

—Yuuri. — Viktor es quien lo recibe.

—Buenas tardes — sonríe —He llegado a tiempo como lo prometí.

Entra a la casa y mira alrededor del cuarto.

—Es muy bonita su casa — dijo Yuri.

—Ya lo hemos hablado, Yuri. Que puedes hablarme de tú —Cruza los brazos.

—Lo sé, solo dame tiempo para tomar la confianza necesaria para hacerlo — Lo mira hacia los ojos —Y, ¿En dónde está Aleksis?

Sonríe, le dará el tiempo que necesite para que tenga más confianza y que lo trate como un buen amigo —Espera un poco aquí — sube a las escaleras y va hasta la habitación del pequeño para avisarle de que ha llegado Yuri a la casa.

Viktor y Aleksis bajan, y el pequeño tiene pijama ya puesta. Corre hasta con el pelinegro — ¡Profesor! — mueve sus manos en forma de saludo.

Acaricia los cabellos del pequeño —Hola, Aleksis — se pone a la altura del niño y acaricia los cabellos —Puedes decir mi nombre, recuerda que no estamos en la escuela.

Sonríe —Está bien, Profesor... Digo, Yuri — corrigió lo más rápido que pudo.

—Muy bien, Aleksis — También sonríe.

Viktor mira la alegría que está transmitiendo su hijo, en que su profesor será su niñero por esa noche.

—Verdad que mi papi se ve guapo — mira a los ojos de Yuri y después a su padre, con sus manos tapa su boca.

Yuri se pone un poco nervioso —¿Eh?...

Viktor ríe un poco, por lo que había hecho su pequeño.

—Sí — mira al mayor —Se ve muy bien... — sus mejillas toman un leve sonrojo, todo lo que hace la inocencia de los pequeños y ponerle en una situación algo complicado.

—Gracias — dijo Viktor con una sonrisa en su rostro.

Aleksis ríe al ver el estado en el que se encuentra Yuri.

Viktor va hasta con su hijo y acaricia los cabellos, también rio bajo por ver al pelinegro nervioso.

—Bueno, me tengo que ir — suspiro y ve la hora —Llegaré tarde.

—No será la primera vez en el que llegues tarde a un lugar, papi — dijo Aleksis, no es algo de que deban sorprenderse los demás. Tal vez para las nuevas personas que conocerá su padre sí.

Está vez Yuri ríe por el comentario del niño, pero solo fue por unos segundos al darse cuenta de que lo estaban viendo los dos, dejo de reír y sonrió algo nervioso.

Padre e hijo se miran y después su vista pasa al pelinegro, riéndose los dos de él.

— ¿Qué? — dijo Yuri.

—No pasa nada, Yuri — ríe un poco más —Es solo que te vemos reír tan alegremente por un comentario que hizo mi hijo de mí y dejaste de reír porque te vimos los dos al mismo tiempo.

El pequeño Aleksis agarra el abrigo de su padre un poco, mientras que en su rostro tiene una gran sonrisa. Se le hace muy divertido cuando están cerca de quien es su maestro. A los pocos días de haberle tratado, en conocer ciertas cosas como sus gustos por la comida y su carácter comprensiva y dulce lo considera como uno de sus grandes amigos, es muy difícil en que Aleksis tenga la disposición en confiar en alguien. Antes de que entrará a la escuela en donde imparte clases este Yuri, no confiaba en nadie, solo a su padre.

En la primera semana en el que entró en Acuarelas si tuvo un poco miedo en que volvería en la misma rutina, pero solo una cosa cambiaría, es en el que él estaría en diferente escuela y con distintas personas. Pero fue todo lo contrario, en Acuarelas quienes son sus compañeros le han tratado muy bien. No ha recibido ningún maltrato emocional y físico, poco a poco está olvidando esos malos momentos. Gracias a sus amigos y profesores, pero especialmente en su padre.

—Ah... — ahora se siente tranquilo por saber el motivo y sonríe un poco —Pensé en que se habían molestado porque me reí — en ese momento en que lo pensó, quiso salir corriendo y llegar a su casta para echarse a la cama, hasta que se llegue el día en que tenga nuevamente que ir a trabajar.

El niño niega con la cabeza.

—No, no pienses eso — se acerca a él y acaricia los cabellos —Por nada del mundo nos molestaremos contigo — sonríe — Tú eres muy buena persona y no nos darías motivo para que nos enojemos.

Toma un leve sonrojo en las mejillas al sentir el suave toque en su cabeza por el mayor, es agradable escuchar en que él es buena persona y no se molestarían —Sí — mira a sus ojos —Gracias.

Ve nuevamente el reloj y se asombra por la hora que es —Ahora sí, me tengo que ir — antes de salir de casa, le dio un fuerte abrazo a Yuri, sorprendiéndolo un poco y abraza también a su hijo dándole un pequeño beso en la frente.

—Hasta más tarde — recordó algo importante y saca su celular —Dame tu número de celular, Yuri — llega hasta con él y empieza a marcar el número que hace unos momentos le dictó y llamo, colgando rápido —Bueno, ese es mi número. Para cualquier cosa puedes marcarme y yo inmediatamente regresaré a casa.

—Está bien — guarda el celular en el bolsillo del pantalón —Con cuidado y que le vaya bien en la cena.

—Gracias, Yuri — sonríe y sale de la casa.

Alesis se imaginó en como seria si los tres vivieran en la misma casa, todos los días serían muy agradables; pasaría riendo mucho y todos los días tendría una gran sonrisa.

El mayor toca el hombro del niño —¿Ya cenaste, Aleksis?

—No, aún no. Pero papi dejó la cena preparada para los dos — pone su mana pequeña en su estómago —Vamos a cenar.

—Entonces vamos a cenar, pequeño — sonríe.

— ¡Sí! — toma la mano del mayor — y terminando, ¿Podemos jugar?

—Claro que sí — muestra la mochila — He venido con muchos juegos de mesa.

Ríe bajo —También quiero jugar a los superhéroes.

Deja la mochila en el sofá —También jugaremos a que somos superhéroes, Aleksis. — y tal vez ver una película para descansar. Eso sí, no dejará en que se duerma tan tarde.

El niño levanta sus brazos y grita de la emoción.

[AVISO]

Hola a todos.

Primero quiero darles las gracias por tomar el tiempo de leer mi fic y dejar reviw, no he podido actualizar el capítulo rápido ya que he tenido poco tiempo; porque estoy en la universidad y estoy en el trabajo. Así que disculpen si tardo un poco. He pensado que los capítulos los estaré subiendo por partes, así para no tardar más de la cuenta.

Que tengan un buen día.