Nota: ¡Lo siento! ¡de veras lo siento! TT. Lamento no haber actualizado antes pero no encontraba los archivos U

Ceres:bien, tengo que decirte…¡que tu deseo se ha cumplido! o algo de él U. Aquí saldrá algo de Lucy y sobre su paradero .

Lourdes Ariki: bien, ahora no me retrasare mas. SORRY

Jeannette:bien, me alegra que te guste, espero que la sigas

Sabrina : bien, sorry por tenerte intrigada, pero no tuve tiempo, aparte de no encontrar los archivos.

EDITADO POR CAMIMILLA.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Capítulo 4:

"Marina perdida"

En las cercanías de un misterioso pero peligroso bosque, una chica de largos cabellos azulados estaba en el piso inconsciente teniendo un pequeño bulto aferrado a ella fuertemente. Su cabello caía sobre su rostro, dejando en incógnito su identidad.

- ¿Dónde…dónde estoy? – repetía al momento de levantar su torso sin dejar al bulto de sus manos.

- ¿Tía Marina? – Preguntó el niño de ojos violetas a la chica de cabellos azulados - ¿Dónde estamos?

- No…no lo sé tampoco pequeño – dijo calmada para no asustar al pequeño Steve.

Marina y el niño observaron su alrededor. Había millones de extraños árboles alrededor de ellos, era misterioso. Lianas y más especies de plantas lo conformaban.

- Tía… ¿Dónde está mamá? – preguntó observando los alrededores buscando a su madre.

- Creo que debe haber llegado en otro lugar de Céfiro – contestó rápidamente sin darse cuenta.

- ¿Céfiro? – Pregunta confundido.

- Así se llama este lugar, este es el planeta Céfiro, el cual tu madre, Anaís y yo salvamos del mal - contestó la ex-guerrera de agua recordando sus aventuras vividas.

- ¿Y la veremos de nuevo? - dijo aferrándose a ella con temor de no volverla a ver más a su madre.

- ¡Por supuesto! No digas eso, encontraremos a tu mamá muy pronto – Mira a su alrededor – Pero primero necesitamos saber dónde estamos.

- Parece ser un bosque – dijo Steve.

- El bosque del silencio…

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

En una extraña parte de Céfiro, donde ninguna persona había estado antes, se encontraba una mujer de cabellos rojos como el fuego tirada en el suelo.

- ¿En…donde me…encuentro? – dijo la chica mientras veía a su alrededor.

No gozaba de ninguna fuente de vida, las praderas hermosas que vio cuando llegaron había desaparecido, convirtiéndose en campos secos de tristeza.

- Se parece al céfiro de antes… - Dice Lucy recordando el planeta cuando buscaba un pilar.

- ¿Es triste verdad? –Lucy escucha una voz en su mente.

- ¿Quién eres? – Dice la chica viendo por todos lados buscando el dueño de la voz.

- ¿Te recuerda algo esto? – pregunto ignorando la pregunta de la chica.

- Si… me recuerda al mundo cuando gobernaba Debonair.

- ¿Verdad? Es algo muy deprimente, pero esto ocurre porque ésta parte de Céfiro necesita un pilar.

- ¿Un pilar? –Pregunta confundida.

- Así es, estas en la parte sur de céfiro, este lugar necesita un pilar para que vuelva a brillar como antes.

- Pero yo abolí el sistema dejando a todos los cefirianos como pilares – dice Lucy.

- ¿Y crees que cada uno de los cefirianos es digno de ser un pilar?

- ¿Por qué los dices? ¿A qué te refieres?

- ¿Crees realmente que todos los cefirianos tienen corazones puros y mucha fuerza de voluntad como para sostener el planeta?

- Yo…no lo sé – dijo Lucy dudosa.

- Por eso, el pilar debe ser puro y fuerte, pero al elegir personas sin esas características…pronto céfiro se autodestruirá por ellos mismo

- Eso… ¡Eso no es cierto!

- Mira a tu alrededor, ¿Ves cómo se está expandiendo la tristeza de este lugar? Eso es producto de que Céfiro necesita de vuelta a su pilar legítimo…al que él eligió durante la última vez.

Lucy esta atónita, por su culpa, por su estúpida irresponsabilidad Céfiro estaba muriendo de nuevo, aquel planeta que amaba tanto como su propia vida para que fuera hermoso. Pero ella había hecho lo correcto. Aquello que le mandaba su corazón a hacer. ¿Había acaso cometido un error?

- Vuelve a ser el pilar…

- ¿Pero cómo? – Lucy tenía miedo. Ser el pilar seria repetir la historia de Esmeralda. Pero su querido planeta necesita ayuda. Estaba decidida, no dejaría que el planeta muriese por su culpa.

- El planeta te necesita de vuelta…

- ¿Pero cómo lo hago? Si yo abolí el sistema del pilar

- Eso tiene solución…mi pequeña Lucy

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Anaís y Ráfaga acababan de llegar a la sala donde todos estaban reunidos.

- Un placer volverlos a ver a todos – saludo educadamente refiriéndose a cada uno sintiendo sus miradas en ella.

- ¡ANAÍS! – Caldina va con ella y la abraza fuertemente - ¡Te extrañé tanto!

- Yo también Caldina – dice Anais sonriente - pero no es necesario que me des un abrazo tan fuerte.

- Lo lamentó…es que no supe controlarme…no medí mi fuerza - se disculpó apenada ella.

- ¡Anaís!

- ¿Presea?

- Si soy yo – parándose frente a ella por un tiempo, pero luego no aguanto y se tiró a abrazarla - ¡Te extrañe…!

- Yo igual presea…yo igual – Anais le responde el abrazo para luego soltarla.

En ese momento Paris se le acerca por la espalda, abrazándola de la cintura y acercándose a su oído.

- Te eche mucho de menos…

- Paris…yo también – finaliza con una felicidad perdida durante mucho tiempo en ella sintiendo sus mejillas sonrojarse.

- Bienvenida guerrera mágica del viento – saludo Clef inclinándose ante Anaís – un honor tenerte de vuelta con nosotros

- Lo mismo digo Gurú Clef – dijo Anais ya soltada de Paris – es un sueño volver a estar en Céfiro… ¿Y están Marina o Lucy aquí?

- Lamento decirte esto Anaís, pero ni Marina ni Lucy han llegado a aquí – dijo triste Clef – Cuando llegaron una extraña presencia las cubrió haciéndome imposible de saber sus ubicaciones en el planeta, de verdad lo ciento.

- No es tu culpa Gurú Clef – dijo animándolo la guerrera.

En ese momento, Latis decide ir a saludarla, ya que estaba esperando el momento indicado.

- Un honor tenerte de vuelta…Anaís – dijo arrodillándose frente a ella en muestra de respeto.

Anaís en ese momento no puede evitar pensar en aquel niñito idéntico a él, su hijo. "Si supieras Latis…" Pensó recordando a Steve.

- Igualmente Latis – en ese momento ella decidió que sería mejor contar los que les había ocurrido anteriormente – chicos…tengo que contarles algo, algo sobre esa extraña presencia que sintió Gurú Clef

Al decir esas palabras Anaís llamo la atención de cada uno de las personas presentes. Al ver que todos esperaban sus palabras decidió continuar.

- Cuando llegamos a Céfiro, una extraña presencia nos rodeó. En ella de repente salió una extraña sombra…

- ¿Una sombra?- preguntó Clef.

- Si, tenía el aspecto de una sombra humana; después de eso, ésta nos dijo unas frases extrañas y luego me expulso primero de la esfera negra…y de ahí no supe más de ellas, solo que desperté en unas praderas

- Ya veo… –dijo el hechicero pensado en cada palabra de la guerrera.

- Dime Anaís…puedes recordar las palabras que te dijo esa sombra – fue Latis que preguntó pero Anais negó.

- Lo siento – dijo agachando la cabeza – estaba tan asustada que no le puse atención a ellas

- Yo si me acuerdo…. – dijo una voz muy dulce proveniente de la puerta principal – me acuerdo perfectamente…

- ¿Quién es ella? – preguntó Clef viendo a la niña de la mano del guardia que acababa de entrar

- Steph… - susurro sin darse cuenta, pero solo una persona pudo escucharla

- Comandante Ráfaga, aquí está la niña – dijo el guardia. Luego la deja al lado de Anaís, la cual la toma en brazos, ocultando su rostro en su pecho – con su permiso, me retiro, tengo que hacer guardia

- Vaya tranquilo- respondió Ráfaga.

- ¿Y bien? ¿Quién es ella? – dijo Paris viendo curioso la relación de su guerrera con la niña.

- ¿Se llama Steph, no? – pregunto Latis dudando al pensar que había escuchado mal.

- Así es, ella viene conmigo, se llama Stephany – aclaro la joven.

- ¿O sea vino desde el Mundo Místico? – pregunto confundida, al igual que los demás

- Así es, ella vino con nosotras – dijo tratando de ocultar su nerviosismo.

- mmm… - Caldina observa a la niña en los brazos de Anaís - ¿es mi imaginación, o esa niña se parece mucho a Lucy? – viendo la cabellera rojiza de la niña.

- Ahora que lo dices…si y mucho

- ¡Es que es su pariente! – inventó Anais rápidamente y luego le susurra algo al oído a la pequeña – no digas que eres hija de Lucy, no por ahora, yo te avisaré – y la niña asintió positivamente.

- Bien, entonces… ¿Stephany? – Dice Latis.

- ¿Si? – dando se vuelta para mirar a quien la llamaba.

En ese momento se da cuenta que la niña tiene…unos ojos violetas…

- ¿Te acuerdas de lo que decía esa sombra? – dijo no tomándole importancia a lo anterior

- ¡Sí! dijo lo siguiente…– dijo la niñita muy feliz – dijo que aquella persona que su luz resplandece más que las otras, será la elegida por el mal para destruir lo que ella misma ha creado…que su destino es ser cubierta por su misma oscuridad, y nacerá del fondo de ella, un ser lleno de maldad, rodeada de tinieblas, tomando el control de sus pensamientos, acciones y sentimientos… Destruyendo todo lo que ella alguna vez amo…

Gurú Clef queda pensando en cada una de las palabras dichas por la niña.

- Muchas gracias pequeña – dijo Latis haciéndole cariño en el pelo.

En ese momento se siente un temblor por todo Céfiro, dejando preocupados a todos, pero más al mago antiguo.

- ¿Qué fue eso? – pregunta Paris recuperándose de la caída y ayudando a Anaís con Steph a pararse.

- No es normal que Céfiro tiemble –aseguró la bailarina.

- La última vez que tembló fue… cuando Céfiro necesitaba de un pilar – dijo dudoso Ráfaga.

- Esto no está nada de bien… - aseguró Paris.

- ¿Qué pasa Gurú Clef? – preguntó finalmente el espadachín mágico.

En ese momento todas las miradas se fijaron en el mago de Céfiro que estaba arrodillado en el piso.

- La corona… - habla cansadamente.

- ¿Qué pasa con la corona?

- La corona ha cambiado…siento un gran poder en ella – diciendo esto toca su anillo y pronuncia - ¡cuarto de la corona!

Y todos son transportados hasta dicha pieza.