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—¿Señorita Granger? Señorita Granger, ¿me está escuchando?
Hermione salió por fin del trance. La directora McGonagall se encontraba delante de ella, con un rostro de absoluta seriedad.
—¿Qué? Ah, sí. Lo siento, directora.
—Debería usted dormir un poco, señorita Granger. Le espera un año muy duro.
—Sí, directora. No se volverá a repetir.
—Aquí tiene su horario para este año con las asignaturas para los ÉXTASIS. Comprobará que están todas las asignaturas que eligió. Aquí tiene también un resumen de las reuniones de prefectos que tanto usted como el señor Potter, como Premios Anuales de este año, deberán coordinar. Eso es todo, buenos días a todos.
—¿Qué te pasa? ¿Estás bien? Pareces muy cansada —preguntó Ron, preocupado.
—Tranquilo, es sólo que ayer apenas dormí algo. Me pasé la noche leyendo.
—Hermione, ¿pretendes llevar ese ritmo de vida todo el curso? Hasta las personas como tú necesitan dormir —apuntó Ginny.
—Sí, tranquilos, es sólo que ayer encontré un libro muy interesante y… ya me conocéis.
Todos asistieron. A su lado, Harry comprobaba una lista de todos aquellos que mostraban interés en hacer las pruebas para el equipo de quidditch de Gryffindor. Aparte de Premio Anual, Harry todavía era el capitán del equipo.
—¿Estás lista? —preguntó Harry.
—¿Para ir a clase?
Harry la miró divertido.
—No, para nuestra primera reunión con los prefectos. Es ahora, antes de nuestra primera clase —Hermione echó un rápido vistazo al resumen que le había entregado la profesora McGonagall. Era verdad, tenían que estar yendo ya. Se levantaron de sus asientos —. Nos vamos. Ron, nos vemos luego en clase de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Ambos salieron del Gran Comedor con dirección a un aula del tercer piso que la directora había habilitado para las reuniones de los Premios Anuales.
—¿Quién es nuestro nuevo profesor de Defensa? —quiso saber Hermione.
—Vale, esto ya es muy raro. ¿Quién eres tú y qué has hecho con Hermione Granger? —se rio Harry.
—¿A qué te refieres?
—Es que estás muy rara desde que llegamos. Supongo que sería por el hecho de que la directora iba a anunciar a los nuevos Premios Anuales, pero estás como desconectada. En la Ceremonia de ayer estabas como ausente, Ron casi tuvo que arrastrarte para que le ayudases con los nuevos alumnos de primero. Y hoy casi te duermes en el desayuno.
Hermione no pudo por más que darle la razón.
—Tienes razón, es sólo que tema ser superada por todo este año.
—No te preocupes. Eres Hermione Granger. Eres la bruja más talentosa que he llegado a conocer. El nuevo profesor es un auror del Ministerio, que dejó su puesto después de la batalla.
Hermione sonrió ante el cumplido. De repente se paró. Pasaron por un pasillo que contenía un tapiz con motivos distintivos de la escuela, en concreto una escena con los cuatro animales de las Casas: el león de Gryffindor en el centro, sentado y majestuoso. El tejón de Hufflepuff cerca del león, en posición de espera. El águila de Ravenclaw, posada sobre una rama. Y la serpiente de Slytherin, acechante.
Hermione se quedó mirando el mural. La noche anterior se la había pasado leyendo el ejemplar de Historia de Hogwarts que la directora le había legado, en concreto todo acerca de la historia de Godric Gryffindor que jamás leyó en cualquier otro ejemplar.
—¿Ocurre algo? —preguntó Harry.
—Nada. Es sólo que… nunca me había fijado en este tapiz. Es muy bonito…
—Sí, claro… Esto, tenemos que ir a la reunión ya.
Minutos después, salieron con dirección a la clase de Defensa. La reunión no había traído ninguna novedad más que instar a los prefectos a que cumpliesen con sus obligaciones y dar la bienvenida a los nuevos prefectos de quinto. Enseguida llegaron al aula.
Hermione esperaba poder despejar su mente y concentrarse en las clases, pero casi todo el día se lo pasó pensando en la historia de Gryffindor que leyó ayer y en la revelación que supuso para ella. Ni siquiera atendió a las súplicas de Ron para que le explicase cómo evitar que su poción Crece Huesos no espesase durante la clase de Pociones de Slughorn. Al final del día, Ron no quería hablar con su novia. Hermione, por su parte, prefirió ir a la biblioteca.
—¡Pero si es el primer día! —exclamó Harry.
La joven prefirió no decir nada y encaminó sus pasos hacia la biblioteca. Cuando llegó, Madame Pince estaba pasando el plumero para limpiar el polvo de los libros.
—Buenas noches —saludó Hermione.
—Señorita Granger —dijo Madame Pince, asombrada —. Creo que ha logrado usted un nuevo récord. Es la primera vez que viene tan pronto a la Biblioteca. ¿Ni siquiera piensa cenar esta noche?
Hermione sonrió.
—Quería preguntarle, ¿qué tiene acerca de la Historia Hogwarts?
—¿Aparte de Historia de Hogwarts? —Hermione asintió —. Mira en la sección de Historia, querida. Una parte está dedicada enteramente a Hogwarts. Aunque no creo que encuentres nada nuevo, si es eso lo que buscas. La Historia de Hogwarts ha sido una de las más investigadas por los eruditos.
—Nunca se sabe. Gracias por su ayuda, Madame Pince.
Mientras dejaba que la bibliotecaria continuase limpiando el polvo, Hermione fue a la sección de Historia y al momento ya estaba sentada en una mesa con varios ejemplares. En su bolsa llevaba el ejemplar de la directora. Sin embargo, era inútil. Ni en Una Historia Completa de Hogwarts, Hogwarts: la Historia Definitiva o Hogwarts, ¿queda algo más por saber? se decía nada sobre lo que ella leyó. Contempló el retrato de Godric Gryffindor que aparecía en Grandes Fundadores de la Historia. Tenía el pelo rojizo y le caía por los hombros. Era alto, corpulento y de mirada majestuosa.
Miró la hora y se sorprendió de ver que ya había pasado la hora de la cena. De verdad tendría que poner en orden sus pensamientos o no sabría como acabaría el año. Cerró todos los libros y los guardó. Tras eso se fue a la Torre de Gryffindor.
Cuando entró, esta estaba casi vacía, de no ser porque Ron estaba tumbado en uno de los sillones.
—Hola —saludó ella a modo de disculpas.
Ron se incorporó en el sillón.
—Hola —y acto seguido la instó a que se sentase con él —. ¿Qué ha pasado? No has estado en la cena. Perdona que antes me comportase como un idiota.
—No, no eres un idiota, Ron. La idiota soy yo por…
Pero Ron la detuvo.
—No, Hermione, no lo digas. No pasa nada, no estoy enfadado. Mi poción Crece Huesos habría espesado igualmente. Ten, te he subido algo de comida. Y por favor, luego duerme un poco.
Hermione sonrió ante el detalle de su novio.
—Gracias, Ron. Cenaré y me iré a dormir.
Ron la besó en los labios y se levantó.
—Me voy a acostar. Prométeme que dormirás, ¿vale? De todos modos, Ginny ha cogido todos los libros de tu habitación, así que no tienes excusa.
Hermione vio como se alejaba. A decir verdad, en ese momento Ron le recordaba a Godric Gryffindor, tan alto y pelirrojo. Durante el verano, además, Ron se había puesto en forma. Sin embargo, tuvo que desviar su atención, pues su estómago rugía de hambre. Por ello cogió una de las patatas del plato que Ron había traído y se la comió mientras contemplaba como crepitaba el fuego de la chimenea.
Entonces, su mano se deslizó involuntariamente hacia el bolsillo de su túnica, donde guardaba la carta que extrajo la noche anterior. La carta de Gryffindor. Temblando, la desdobló y leyó lo último que el fundador había escrito.
"… por que sin ella, todos los esfuerzos serán en vano y los cuatro jamás podrán ayudarnos. Ellos viven sus vidas, completamente ajenos a la labor que deben realizar. Necesitan una guía. Por ello, debe ser preparada para su misión. Y la elegida ha mostrado ser la más insospechada. Sus características están entre las que yo más aprecio. Por tanto, cuando llegue el momento, debe ser advertida".
Tras eso, Gryffindor había escrito el nombre de esa persona, la que tendría que guiar a esos cuatro para ayudar a los Cuatro de Hogwarts. El nombre era:
"La elegida es Hermione Jean Granger".
