¡No me pude resistir!
Estoy tan desesperada por avanzar en esta Serie que no puede evitar dejarles este capítulo; aunque estoy muy decepcionada por la falta de reviews, eso no me detendrá ni me desanimará porque sé que hay muchos otros que siempre están al pie del cañón conmigo, no necesito dar nombres, ellos ya se saben aludidos. Así que, bueno, basta de 'rollo' pasen y disfruten.
Aclaración: Esta historia está basada en personajes y situaciones creadas por JK Rowling, y pertenecientes a ella misma y editoriales. Ninguna ganancia económica se obtiene, ni se infringen los derechos de copyright. Algunos diálogos y descripciones de JK Rowling son brillantes, y se utilizarán apropiadamente dentro de los diálogos del Fic, mismos que pudiesen ser citados en las notas Post-fic del Autor.
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Los celos y el amor son hermanas.
- Proverbio ruso
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"¡Maldita sea!" Ron rugió con irritación al evitar un montón de nerviosos y boquiabiertos 'primer año' que miraban con asombro a su alrededor. Casi chocaba con una de ellos, una pequeña que estaba extrañamente inclinada, examinando la alfombra. La niña, aparentemente, encontraba todo el tren, absoluta y totalmente fascinante. "No éramos tantos cuando teníamos esa edad", informó a Hermione con fastidio.
Hermione estaba bastante segura de que lo eran, pero no dijo una palabra. Simplemente sonrió con amabilidad a los estudiantes cuando pasaba a su lado, y continuó su camino por el pasillo. "Vamos a seguir adelante", dijo a Ron. "Casi terminamos."
Ron a regañadientes accedió. "Esto nos está llevando una eternidad", se quejó. Hermione asintió con la cabeza, les estaba tomando casi el doble de tiempo que se llevaban en patrullar el tren. No había ayudado que la reunión prefectos se llevara más tiempo del debido, por la larga y explícita explicación de las nuevas medidas de seguridad puestas en el castillo. Hermione estaba empezando a preguntarse si ella y Ron verían a Harry antes de llegar a Hogsmeade. "Juro-", continuó Ron airadamente, "que si una persona más me pregunta acerca de Harry –"
Él cerró y golpeó los nudillos contra su palma para ilustrar su punto. La razón de que les estuviera tomando tanto tiempo patrullar, era porque la gente seguía saliendo de sus compartimentos, o llamándolos para interrogarlos acerca de Harry y preguntando si era el 'Elegido'. Después de la cuarta vez, Ron quiso ignorar a todos los estudiantes que trataron de hablar con ellos, pero Hermione no se lo permitió. ¿Qué tal si uno de esos estudiantes tenía un interés legítimo que debían cuidar?. No podía correr ese riesgo. Por todo lo que sabían, alguien había visto una figura sospechosa escabullirse en el tren. Hermione se cruzó los brazos sobre su pecho y se abrazó para aliviar su tensión. Todo el aumento de seguridad en King's Cross la había puesto realmente incómoda. Era como si todo el mundo esperara que algo horrible ocurriera hoy.
"¡Ron!" Lavender Brown saludó alegremente desde el interior de su compartimiento e indicó que debía unirse a ella, Parvati y Padma.
Ron gimió. "No de nuevo", se quejó.
"¡Oigan!, ¡Hermione!, ¡Ron!" Seamus Finnigan asomó la cabeza fuera de su compartimento al otro lado del pasillo y dos puertas más abajo de la de Lavender. "¡Vengan aquí!"
Ron volvió a gruñir. Hermione rápidamente miró hacia atrás y hacia adelante entre sus compañeros de clase, evaluó la situación. Si alguien le preguntaba a Ron de nuevo sobre Harry, no le importaría si se trataba de un Gryffindor: seguramente recibirían un puñetazo en la nariz. Pero incluso en su estado más agitado, Ron nunca golpearía a una chica. "Está bien, tú vas a ver lo que quiere Lavender, y yo voy a hablar con Seamus", sugirió. "Nos encontraremos de nuevo aquí."
Sin tomarse la molestia de responder, Ron con marcado hastío se metió en el compartimiento de Lavender y cerró la puerta tras él. Hermione se acercó a Seamus, que mantuvo la puerta abierta para ella. Saludo cortésmente al alto 'séptimo año' que se apoyaba con curiosidad contra la ventana, Hermione no sabía quién era. Ellos dos eran los únicos en el compartimento, pero eran cuatro baúles acomodados en los bastidores superiores del porta equipaje. Hermione podía ver "GW" grabado en uno de ellos: el de Ginny. El otro debía ser de Dean. La pareja felizmente reunificada debió haber salido para 'celebrar'. "¿Qué pasa, Seamus? Ron y yo tenemos que volver a patrullar."
Para su sorpresa, el chico en la ventana fue el que respondió. "Entonces, ¿es cierto?" preguntó con ansiedad. "¿Acerca de Potter?" Él movió los dedos para hacer giros misteriosos en el aire. "¿Es el 'Elegido'?"
"Realmente eso no es asunto tuyo, ¿verdad?" Hermione respondió con frialdad. Esa era su respuesta estándar cada vez que alguien trataba de sacarle información.
Normalmente, había funcionado, pero no ahora. "Vamos, Hermione," le engatusó Seamus. Él se había extendido por toda una fila de asientos, sus túnicas escolares amontonadas en desorden como una almohada improvisada, con sus brazos perezosamente tras de su cabeza. Al parecer, él esperaba que cediera fácilmente. Hermione se quedó junto a la puerta, con los brazos todavía cruzados sobre el pecho, pero esta vez en obstinado desafío. "Ya lo sabes. Harry te dijo, ¿no?" habló Seamus.
"No tengo idea de qué están hablando", dijo Hermione suavemente. Y miró por encima del hombro para ver si Ron ya había terminado con el compartimento que le había asignado. El pasillo seguía vacío. "Será mejor que encuentre a Ron - - "
"Pero fue él quien enfrentó a Tú-Sabes-Quién un montón de veces y sobrevivió," dijo el muchacho de séptimo año al intervenir de nuevo. Entonces se levantó, y Hermione pudo ver que en realidad era un chico alto: calculó que era tan alto como Ron. "Él es el único que tiene que ser. Él tiene que ser."
"Ustedes estaban con él esa noche en el Ministerio", dijo Seamus con avidez. "Debiste haber oído algo".
"No, lo siento, me temo que no" dijo Hermione en breve. Hizo de nuevo un gesto hacia la puerta. "Bueno, yo me v -"
"Hermione, por favor" rogó Seamus. "No se le puede preguntar a Harry al respecto. ¡Ya sabes cómo es!"
Su puño se apretó alrededor de su varita. Sí, sabía cómo era Harry. Era una de las personas más maravillosas del mundo. Y no quería que nadie le estuviera molestando al respecto. Harry ya tenía suficiente que enfrentar este año. "Bien" dijo bruscamente con impaciencia. "De todos modos yo les recomendaría que no le preguntaran a Harry. Pero si realmente quieren saber si Harry es el 'Elegido', el destinado a derrotar a Tú-Sabes-Quién-" Ella arrancó la puerta del compartimiento. "Vayan y pregúntale a Voldemort." Luego les lanzó una mirada despectiva cuando los dos chicos se estremecieron como uno solo. "¡Y aprendan a decir su nombre!"
Cerró la puerta, pero no sin antes escuchar el comentario de admiración y casi perverso del chico de séptimo, "Sin duda es una de las difíciles, ¿no es así?" Hermione rodó los ojos: Chicos.
Ron aún no había regresado, por lo que Hermione se cruzó de nuevo para mirar en el compartimento en que había desaparecido. Estaba de pie, incómodo, cerca del asiento de Lavender, se notaba que no sabía qué hacer consigo mismo. Lavender estaba radiante, hacía girar un mechón de su cabello alrededor de un dedo de la mano, de manera tímida, lenta, seductora e hipnotizadora. Las gemelas Patil estaban sentadas al otro lado del compartimiento y observaban la escena con el máximo interés, como si hubiera algo muy intrigante en marcha, algo así como una pareja por nacer cual flor en el horizonte ...
Hermione golpeó con fuerza en el compartimento, logrando que Ron y Lavender saltaran del susto, y que Padma y Parvati dispararan contra ella una mirada molesta. "Hola, Parvati, Padma, Lavender," Hermione saludó con una voz más fuerte y animosa de lo normal. "¿Buen verano?" Parvati asintió con la cabeza. "Bien". Sonrió a Lavender quien le dirigió una mirada llena de puro veneno. Hermione la ignoró. Ya se había enfrentado a personas mucho más duras que Lavender Brown. "Ron, mejor que volvamos a patrullar".
"Sí" asintió Ron. Se miró positivamente desconcertado. "Nos vemos", les dijo a las chicas antes de seguir a Hermione hacia el pasillo. Una explosión de risitas tontas cual nunca había escuchado, asaltaron los oídos de Hermione. Ron se rascó la nuca. "Chicas", murmuró.
"¿Te preguntaron acerca de Harry?" Hermione preguntó, a pesar de que tenía una idea bastante buena de que no lo habían hecho.
"No" respondió Ron. "Sólo querían… saludar". Volvió a mirar perplejamente por encima de su hombro antes de caminar más rápido. "No sé qué le pasa. Primero, me escribe esa carta -"
"¿Lavender te escribió este verano?" Hermione gritó casi en estado de shock. Sabía que Ron había estado distraído este verano por una rubia, ¡no por dos!
"Síp, ella me-"
"¿Qué te dijo?" Hermione lo interrumpió.
"¿Hace un momento o en la carta?"
"Ahora - -la carta - -a-ambas," tartamudeó Hermione, sintiendo sus mejillas sonrojarse. A pesar de todo su cerebro, de repente se sintió como la persona más estúpida sobre la tierra. Ron a menudo tenía ese efecto en ella.
"En la carta sólo me dijo 'Hola' y que esperaba que estuviera mejor por lo de mi accidente, cómo fui tan valiente, bla, bla, bla", dijo Ron desinteresadamente. "Y me dijo el mismo tipo de cosas ahorita - - que estaba contenta de que hubiese tenido un buen verano, que me extrañaba..."
Él se encogió de hombros, con una pequeña sonrisa en sus labios. Y el corazón de Hermione se congeló. Ron se lo estaba creyendo. Nunca antes había recibido ese tipo de atención, Hermione era la única que se había interesado por él de esa manera, y obviamente, era mucho más sutil en expresárselo. Lavender, sin embargo, prácticamente se le estaba echando encima. Nadie jamás había actuado de esa manera hacia él. Era perfectamente natural que a Ron le gustara esa atención. Hermione ciertamente lo disfrutó, cuando Viktor, vacilante, le informó que se acercó a la biblioteca todos los días para tratar de hablar con ella, y que nunca antes se había sentido así por una chica, que ella era muy especial y hermosa. A pesar de que, personalmente no estaba interesada en Viktor de ese modo, no podía dejar de sentirse halagada; sin embargo: ¿quién no se sentiría halagada si le miraran como si fuera la criatura más hermosa del mundo?
También era perfectamente normal que Hermione de repente sintiera como si la hubieran arrojado del Expreso de Hogwarts mientras pasaba sobre un puente y volaba en caída libre, precipitándose hacia abajo a un lugar oscuro, inimaginable del que nunca podría volver. Pasó una mano por su pelo para recobrar la compostura. "No sabía que te había escrito," le dijo inmaterialmente.
Ron captó la ligera duda en su voz y le lanzó una fría mirada. "Lo olvidé", dijo en breve. Hizo una pausa significativa. "¿Vicky te escribió?"
Hermione solo apretó los labios y siguió adelante. Así que seguían jugando a ese juego, ¿verdad?, ¿Cuándo será el día en que Ron aprenda que Víctor y ella sólo son amigos? Aminoró el paso cuando se dio cuenta de que Ron no la seguía, prefiriendo quedarse atrás y hacer un grosero gesto con el dedo. "¡Ron!"
"¡Él lo hizo primero!" Ron gritó infantilmente, señalando a uno de los compartimentos. Hermione regresó a su lado para poder mirar dentro del compartimiento en donde se encontraban Blaise Zabini, Crabbe, Goyle, Pansy Parkinson y Draco Malfoy. Malfoy ni siquiera estaba mirando en su dirección, pero percibió el movimiento de Hermione con el rabillo de sus ojos y miró de vuelta. Luego, con una mirada despectiva, volvió su atención a sus amigos. "¡Bueno, ee-él lo hizo!" Ron insistió.
"¿Y todo lo que pudiste pensar fue en devolverle el insulto?" Hermione dijo secamente aunque no apartaba la mirada de la cabina del Slytherin. Los muchachos estaban haciendo caso omiso de ella - probablemente bajo las órdenes de Malfoy - pero Pansy le lanzó una sonrisa burlona. Hermione agarró el brazo de Ron para alejarle, sintiéndose un poco malhumorada. Todo parecía estar 'patas arriba': Malfoy ya no se burlaba de ellos abiertamente, Lavender estaba coqueteando con Ron...
Soltó el brazo de Ron y terminaron el patrullaje en silencio. Finalmente, para su alivio encontraron el compartimento de Harry y entraron en él. Ron, por supuesto, de inmediato comenzó a hablar sobre la cosa número uno en su mente: Comida. "Ojalá que el carrito del almuerzo se dé prisa, me muero de hambre", dijo Ron ansiosamente, desplomándose en el asiento al lado de Harry y frotándose el estómago. "Hola, Neville. Hola, Luna. ¿Adivinen qué?" Añadió, dirigiéndose a Harry. "Malfoy no cumplió con su deber de prefecto. No hizo más que sentarse en su compartimiento con los otros Slytherins, lo vimos cuando pasamos."
Harry se enderezó interesado. Hermione hizo una pausa mientras lentamente se sentaba junto a Neville. Ahora que lo pensaba, era realmente extraño que Malfoy sólo estuviera allí sentado con los pies en alto, hablando en voz baja con sus amigos. Él debía estar afuera, pavoneándose, regodeándose de los éxitos de los Mortífagos. "¿Qué hizo cuando te vio?" Harry le preguntó.
"Lo de siempre," dijo Ron con indiferencia, haciendo el grosero gesto con el dedo. Hermione rodó los ojos; una ayuda visual realmente no era necesaria. " Sin embargo, no le gustó, ¿verdad? Bueno - es decir -" Repitió el gesto de la mano. "¿Pero por qué no anda por ahí intimidando a los de primer año?"
"No lo sé" dijo Harry. Se inclinó pensativo en su asiento. Hermione casi podía ver las diversas ideas zumbando en la cabeza de Harry. Esto ciertamente apoyaría la teoría de que Malfoy estaba tramando algo, según Harry.
Hermione, sin embargo, no estaba tan segura. "Tal vez prefería la Brigada Inquisitorial," dijo Hermione. "Tal vez ser un prefecto le parece un poco aburrido después de eso."
"No lo creo", dijo Harry de inmediato. "Creo que es-"
Pero antes de que Hermione pudiera descubrir exactamente lo que Harry estaba pensando, una chica de tercer año de Hufflepuff se metió tentativamente en el compartimiento, parpadeó sorprendida por la habitación. "Se supone que debo entregar éstos a Neville Longbottom y Harry P-Potter", tartamudeó. La chica se puso roja cuando miró a Harry. Apenas logró levantar la mano en la que sostenía los dos pergaminos atados con cintas de color violeta, antes de tropezar en una neblina provocada por hormonas al salir del compartimiento. Hermione bajó la mirada hacia su regazo para ocultar su sonrisa. Tenía la sensación de que Harry Potter iba a romper muchos corazones este año.
Ron estiró el cuello para tratar de ver la carta que Harry estaba leyendo. "¿Qué es?"
"Una invitación", dijo Harry.
Neville tenía el ceño fruncido por la suya. "¿Quién es el Profesor Slughorn?" preguntó Neville. Le dio la invitación a Hermione para que pudiera leerla. Ah, Hermione pensó al comprender. Harry había mencionado que Slughorn disfrutaba jugando a 'los favoritos', el nuevo profesor, al parecer quería hacer algunas rápidas conexiones. Por supuesto, a Harry Potter, el héroe del mundo, se le concedería una invitación; y Neville, cuyos padres eran famosos Aurores, también tenía la probabilidad de recibir una. Hermione se preguntaba quién más recibiría.
"Es el nuevo maestro", explicó Harry. "Bueno, supongo que tendremos que ir, ¿no es verdad?" dijo de mala gana. Hermione sabía que Harry no quería pasar a través de las hordas de curiosos ojos que sin duda, le seguían desde el momento en que puso pie en el tren. Él y Neville se levantaron; y Harry agarró la bolsa en la que siempre llevaba su capa de invisibilidad, mientras que Neville preguntó nerviosamente sobre su propia invitación. Hermione no escuchó la respuesta de Harry, ya que estaban fuera de la puerta, aunque Hermione creyó ver que Harry metía algo a su bolsillo. Miró con curiosidad tras de ellos. Sólo esperaba que Harry no hiciera nada estúpido.
Ron extendió las piernas por encima del lugar vacante que dejó de Harry, y se apoyó cómodamente de espalda; asintió con la cabeza hacia Luna, quien leía con atención una edición de El Quisquilloso mientras usaba unas gafas psicodélicas. "¿Qué lees, Luna?"
"El Quisquilloso, por supuesto", dijo Luna soñadoramente. Miró a Ron, con sus ojos de color azul plateado, ya enormemente amplificados por las curiosas gafas que llevaba. "La circulación es tan alta que papá incluye gratis un par de estos." Se quitó el armazón y alargó su mano para que Ron los tomara. "Mira. Son Espectrogafas".
"Suave", dijo Ron cuando se volvió sobre las gafas, inspeccionándolas cuidadosamente. Él se las devolvió sin probárselas. Hermione se sintió tentada a preguntar qué eran exactamente 'Espectrogafas', pero sacó su libro de Runas Antiguas en lugar de preguntar. Sólo sería iniciar una larga y vaga explicación de una teoría demente. Luna le agradaba mucho más desde que le había ayudado a asegurar aquella entrevista de Harry, pero eso no significaba que disfrutaba de enterarse de los Snorkack Cuerno-deformado o como quiera que ella los llamase.
Trató de absorberse en su libro, pero de pronto, un peón de ajedrez fue lanzado a su regazo. Lo recogió tomándolo con su pulgar e índice, Hermione levantó la vista de la página para ver a Ron sonriendo y colocando un tablero de ajedrez. "Vamos a jugar", sugirió.
"Tengo que leer" respondió Hermione. El peón se retorció, tratando de volver con sus aliados, pero Hermione lo tomó con fuerza. Si Ron no tenía una de sus piezas, no podría jugar.
"Vamos" le presionó. "Sé que ya terminaste. Lo has estado leyendo durante toda la semana- terminas la mayoría de los libros en un día."
"Runas Antiguas es un tema difícil", explicó Hermione. "Tengo que leer dos veces con el fin de asegurarme de que entiendo todos los conceptos." Atrajo sus piernas hacia ella para poderlas cruzar y colocar el libro en su regazo. Luego le dio a Ron una mirada imperiosa, y sabihonda. "Además, no lo he leído bien, alguien me interrumpía lanzándome bobas fétidas."
Ron fingió inocencia. "¿Quién haría algo así?"
"Tú y Harry."
"¡Harry y yo no lo hicimos!" Ron negó a pesar de que no pudo ocultar una sonrisa.
"¿Entonces sólo fuiste tú?"
"Bueno… sí" admitió Ron. No parecía que le pudiera en lo más mínimo, pero le dirigió una mirada curiosa. "¿Por qué estabas siempre ahí arriba en no sé dónde?"
"Es un buen donde se tiene un poco de paz y tranquilidad", explicó Hermione. Había pasado mucho tiempo leyendo en el refugio del ático Weasley. Ron se había propuesto sacarla con una variedad de métodos, incluyendo un constante aluvión de Bombas fétidas. "Es realmente muy agradable ese lugar."
"Ajá" dijo Ron con incredulidad. Había tenido que pasar unas horas allí, luego de su último bombardeo, tratando de disipar el aire sin magia, bajo órdenes de su madre; el olor se había colado por las rejillas de ventilación y apestaba toda la casa. Aunque negó cualquier implicación con el incidente, había acordado a regañadientes limpiar el desorden 'porque era de buen corazón'. No había sido tan malo, tenía que admitirlo - habían explorado varias de las viejas cajas; encontraron juguetes antiguos, objetos y recuerdos que Ron no había visto o en los que no había pensado en años - pero nunca le dejaría saber a Hermione que lo disfrutó. Luna había dejado de leer la revista y los observaba con leve interés. "Entonces, juguemos" bruscamente Ron volvió al tema.
"Va a ser difícil jugar", advirtió Hermione, balanceándose ligeramente, simulando el movimiento del tren cuando éste pasaba por lugares escarpados o muy sinuosos.
Ron hizo una mueca de forzosa aceptación. "¿Snap Explosivo entonces?" Hermione se encogió de hombros sin comprometerse. "¿Luna? " Él ofreció.
Luna puso ansiosa su revista a un lado. "Claro" dijo alegremente. Parecía como si no le invitaran a jugar muy a menudo.
Fue esa ligera punzada de compasión por la solitaria Ravenclaw, lo que finalmente hizo que Hermione hiciera a un lado su libro. "Está bien" aceptó. "Voy a jugar".
Jugaron por horas, aunque Hermione se excusó después de cuatro partidos y volvió a su libro, mientras que Luna y Ron continuaban jugando. Durante la primera hora, fueron interrumpidos constantemente por una corriente de estudiantes con valentía de venir a preguntarles sobre lo sucedido en el Ministerio y por todo ese asunto de Harry siendo el 'Elegido'. Sin embargo, Ron pronto descubrió que si colocaba a un Crookshanks ya irritable cerca de la puerta, y visible por la ventana, los estudiantes veían al gato maullando y huían del lugar. La noticia del nuevo 'vigilante' corrió rápido, y pronto los dejaron de molestar. Al llegar al final de su libro, Hermione miró por la ventana y vislumbró el bosque salvaje por el que pasaban. No tardarían mucho en llegar. Estaba a punto de sugerir que se cambiasen de ropa, cuando el compartimiento se abrió y entró Neville con una Ginny muy sorprendida. Ambos parecían confusos y preocupados.
"¿Ya volvió Harry?" Ginny preguntó con ansiedad.
Ron echó un vistazo a la cara de su hermana y dejó caer su mano de cartas, sin importarle que el mazo explotara en el asiento vacío entre él y Luna. Distraídamente alejó el humo mientras Luna arrugaba la nariz en disgusto. "No. ¿Adónde fue?" preguntó.
"No sé", dijo Ginny, y cayó en el asiento junto a Hermione para recurrir a ella. "Estábamos en el almuerzo de Slughorn y no salimos hasta hace un momento, ya veníamos cuando Harry nos dijo que nos alcanzaba más adelante y antes de que nos diéramos cuenta, había sacado su Capa de Invisibilidad y se había ido."
Hermione y Ron se miraron entre sí con idénticos ojotes. "¿Estaba Malfoy cerca?" Hermione preguntó rápidamente. Harry estaba convencido de que Malfoy estaba tramando algo, tal vez vio algo sospechoso y haciendo uso de su habitual impudencia, corrió a investigar.
"No" intervino Neville al sentarse junto a Ginny. "Puso su mano debajo del asiento para ver si Trevor todavía estaba allí, durmiendo la siesta. Neville no parecía estar tan preocupado como Ginny, quien se veía tan desesperada como aquella noche en el Ministerio.
"Pero Zabini estaba allí", recordó de pronto Ginny. "Miró a Harry con desprecio cuando salimos de la fiesta y desde ese momento Harry fruncía el ceño." Miró a su hermano. "Pero Zabini es un completo idiota; el único conjuro que puede hacer es la transformación de un espejo para poder estarse mirando. Él no le haría nada a Harry, ¿verdad?"
Sin embargo Ron ignoró a su hermana, centrándose ahora en Hermione. "Zabini se encontraba en el mismo lugar que Malfoy," dijo Ron con gravedad. Se puso de pie y sacó su varita. "¿Vamos?"
Hermione se tensó cuando sintió que los frenos del tren ya estaban en acción. Tuvo que mantener el equilibrio en el borde de su asiento antes de pararse. "No, ya no tenemos tiempo". Miró por la ventana y vio Hogsmeade brillar a distancia. "Ya casi llegamos, todavía no nos hemos cambiado de ropa, y tenemos que asegurarnos de que los de primer año salgan de manera segura del tren."
"Hermione -" Ron y Ginny protestaron al unísono.
"Harry va a estar bien", insistió Hermione con firmeza. "Se las puede arreglar con Malfoy." Eso no le impidió mirar ansiosamente por la ventana hacia el pasillo, con la esperanza de ver a Harry corriendo hacia el compartimiento para poderse cambiar a toda prisa sus túnicas. Su estómago se retorció. "Vamos" les dijo mientras tomaba su uniforme escolar. "Luna y yo nos cambiaremos en el baño. Vamos, Ginny" la apremió al ver que no se movía, no se veía muy entusiasmada con la decisión de Hermione. "Va a estar bien."
Ginny salió del compartimiento sin decir una palabra. Hermione se preguntó si realmente volvería al compartimiento en el que estaban ella y Dean, o si iría a buscar a Harry. Ron miró a Hermione por un momento antes de tomar su propia ropa. Hermione esperó a que Luna recogiera la suya, luego las dos se fueron del compartimiento para que los chicos pudieran cambiarse. Mientras se cambiaban de ropa, las molestias en el estómago de Hermione se intensificaron y rogó internamente para que Harry estuviera sano y salvo en el compartimiento cuando ella regresara. Pero aunque se apresuró a regresar, ya colocada la placa de prefecta en su túnica, encontró sólo a Neville y Ron completamente vestidos. Harry todavía no regresaba.
Ron le dio una mirada de te-lo-dije, pero Hermione lo ignoró. El tren finalmente había hecho alto total, y todos comenzaron a tomar sus pertenencias. Hermione fue una de las últimas en el compartimento, gracias a la ardua tarea de cargar al gato Crookshanks maullando. Dio un paso atrás para arrastrar el baúl, cuando sus ojos se detuvieron en el solitario baúl de Harry que estaba encaramado en el portaequipajes. Hedwig la miró sin pestañear como si dijera: 'No puedo creer que en realidad estás a punto de dejarme aquí sola'. Hermione miró hacia atrás, por encima del hombro, de alguna manera sabía que Ron vacilaría en seguir y la estaría esperando. También él estaba mirando tristemente el baúl de Harry y la jaula de Hedwig. Sin decir palabra, Ron regresó y tiró hacia abajo el baúl mientras Hermione se ponía de puntillas para coger a Hedwig. Ron tuvo que utilizar ambas manos para tirar de los dos baúles, de manera que necesitó poner en su boca la agarradera de la jaula de Pig y cargarla con los dientes. Hermione logró equilibrar la jaula de Crookshanks en la parte superior de su propio baúl para que su mano izquierda quedara libre para llevarse a Hedwig junto con ellos. Ron salió del tren primero y dejó el baúl de Harry atrás para poder bajar su propio baúl y poder quitar la jaula de Pig de su boca. Movió tentativamente su mandíbula dolorida y luego regresó al tren para sacar el baúl de Harry. Hermione esperó hasta que Ron terminó, antes de pasarle a Hedwig y poder salir de la máquina con su baúl y Crookshanks.
Sus pertenencias y las de Harry ya eran organizadas por los maleteros que estaban acomodando mágicamente los baúles en los grandes carros - Hermione y Ron miraron ansiosamente a su alrededor buscando por el chico de espesa y oscura melena, viniendo hacia ellos con el rostro vivo de ansiedad y apresurándose a contarles en dónde había estado y de lo que se había enterado. Sin embargo, en la oleada de estudiantes caminando a su alrededor, todos vestidos con túnicas negras, era difícil identificar a determinadas personas. "¿Ves algo?" Hermione preguntó esperanzada mientras se forzaba a estar de puntillas, tratando de encontrar cualquier cosa que le diera una pista de lo que había ocurrido con Harry.
"No" dijo Ron con ansiedad. Ambos se habían olvidado por completo, que supuestamente debían estar ayudando a los de primer año. Ron maldijo entre dientes. "No puedo ver a nadie en esta maraña", murmuró.
Para estar un pie más alta, Hermione se subió al primer escalón de uno de los vagones, se sujetó a la barandilla de plata para poder pararse de puntillas una vez más. Tenía una visión mucho mejor en ese lugar. "¡Allá!"
"¿Dónde?" Ron saltó hacia detrás Hermione para poder ver lo que ella estaba señalando. Una cabeza asquerosamente brillante de cabello platinado, justo acababa de salir del tren."Sólo es Malfoy", dijo Ron decepcionado.
"Harry probablemente siguió a Malfoy", Hermione le recordó a Ron: "Tal vez tuvo que esperar hasta que todos salieran, antes de salir de allí." Ella saltaba con ansiedad. "Si tenemos suerte, Harry saldrá en cualquier momento."
Ron dejó escapar un inquieto suspiro y puso su mano en la barandilla. Sus dedos tamborileaban impaciente sobre el metal. Estaba parado cerca de ella, tan cerca, que sus hombros le tocaban ligeramente el pecho, si ella se inclinara hacia atrás muy ligeramente, estaría apoyada cómodamente en su pecho. Poco a poco, Ron dejó de hacer ruido con los dedos y se quedó completamente inmóvil. El aroma a pimienta, viento de verano, y al jabón que la señora Weasley utilizaba para lavar la ropa, le hacían cosquillas en la nariz gratamente. Hermione se agarró con más fuerza de la barandilla, sujetándola para no caer en la tentación de darse la vuelta y perderse en los brazos de Ron. Incluso en las peores circunstancias, ese chico podía hacer que su columna vertebral cosquilleara y piqueteara con alegría.
"No más" murmuró Ron después de treinta segundos y saltó fuera del escalón. Tenía una fría mirada puesta en Malfoy e iba hacia él. "Ahora vuelvo".
Sin embargo, Hermione había visto algo que él no. "Espera", insistió mientras le agarraba la parte posterior de su túnica para detener su progreso. Hermione asintió con la cabeza hacia una persona de rojo cabello que se había plantado sin miedo frente a Malfoy, y le cerraba el camino. "Ginny se hará cargo."
Ella sujetaba Ron con fuerza pues éste luchaba por liberarse, realmente no quería a su hermana cerca de Malfoy. Pero Hermione sabía que nadie como- Ginny para intimidar a Malfoy en el momento, ya que el curso pasado había realizado sobre él un perfecto hechizo Mocomurciélago. Desde luego, él no tenía miedo de Hermione. Hermione muy pensativa se mordió el labio al recordar cómo, el último día de clases, en la biblioteca, Malfoy se acercó a ella con rudeza, y maliciosamente le informó que su padre personalmente la mataría. El odio de Malfoy hacia los nacidos muggles ciertamente coincidía con los Mortífagos, ¿podría acaso andar en algo, tal y como Harry sospechaba? En la Madriguera había considerado la posibilidad un par de veces antes de partir. Malfoy era aún muy joven para estar inmiscuido en este tipo de cosas, tales como limpiar al mundo de 'los indignos'. Pero ahora que Harry estaba desaparecido después de 'tal vez' seguir a Malfoy…ya comenzaba a dudar -
Malfoy se abrió paso y dejó a Ginny, apresurándose así a alcanzar a sus amigos. Ginny se quedó atrás, con las manos en las caderas y perdida en sus pensamientos. Levantó la vista y sacudió la cabeza cuando vio a Hermione. Hermione suspiró. "No le dijo nada."
"Por supuesto que no" respondió Ron irritado. Tiró fuerte para liberarse de los dedos de Hermione y poder mirar cuidadosamente de vuelta en el tren. "¿Crees que todavía está en el tren? Tal vez Malfoy lo maldijo o algo así."
Hermione miró hacia atrás, considerando esa posibilidad. Anteriormente ella, Ron, y Harry habían dejado inconscientes en el tren a Malfoy y sus amigos: quizá Malfoy finalmente se había vengado. "Simplemente no puedo imaginar a Malfoy sacando lo mejor de Harry en un duelo" dijo Hermione. "Nadie le gana un duelo a Harry."
"Entonces, ¿dónde está?" exigió Ron. La multitud había disminuido notablemente y sólo unos pocos estudiantes permanecían en la plataforma además de ellos dos. "¿Podría haber salido adelante de nosotros?"
"Tal vez" dijo Hermione en tono de duda.
Ron miró por encima del hombro, debatiendo si debía o no buscar en todo el tren. El traqueteo de las ruedas de un carro volvió su atención hacia la caravana de coches que comenzaban su camino lejos de la estación de tren. Si no se iban ahora, tendrían que caminar hasta el castillo. A regañadientes, Ron agarró la muñeca de Hermione a toda prisa para ayudarla a bajar. "Vamos. Ya debe estar en uno de los coches."
Hermione no creía que fuese cierto, pero seguía corriendo al lado de Ron, apenas si alcanzaron el último carruaje antes de que éste emprendiera su camino por la trillada vereda a Hogwarts. Ginny les ayudó a subir – ya que también se había quedado atrás por enfrentarse con Malfoy; los tres se sentaron, jadeando un poco y compartiendo el mismo pánico. Hermione se colocó en la ventana para lograr tener una vista de la estación de Hogsmeade. Lo único que logró ver, fue la figura delgada de una persona que observaba con recelo el último vagón. Hermione se sintió un poco incómoda al darse cuenta que alguien los había estado observando sin que ellos se dieran cuenta, sobre todo cuando no tenía idea de quién era esa persona. Hermione estiró el cuello para ver mejor, pero el carruaje tomó impulso, ya que rodó cuesta abajo, poniendo más y más distancia entre ellos y la misteriosa persona. Todo lo que Hermione podía decir acerca de la persona, era que tenía que ser una mujer pues era delgada y demasiado menuda para ser un hombre. La mujer se volvió sobre sus talones y con agilidad entró al tren. Hermione sólo esperaba que fuera una amiga y no todo lo contrario.
Recargando con cansancio su cabeza contra la pared del carruaje, Hermione se volvió hacia sus dos amigos. Ginny movía sus piernas con impaciente energía, miraba en silencio por la ventana con una mandíbula apretada. Ron se veía igualmente tenso y cansado, pero aún así levantó la mano para golpear ligeramente con su palma el brazo de Hermione. "Simplemente se nos adelantó", le aseguró. "Va a estar bien."
Ella asintió con la cabeza, pero todos sabían que Ron no tenía idea de lo qué estaba diciendo. Por lo que todos sabían, Harry podía ser ya víctima de otro brutal y posiblemente fatal ataque de Mortífagos.
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"¿Realmente conoces a Harry Potter?"
Hermione contuvo un suspiro. Ron tenía razón: había más chicos de primer año que de costumbre y eran infinitamente más molestos de lo que ellos habían sido a esa edad. "Sí, es un amigo mío," Levantó la voz para que los otros nuevos Gryffindors pudieran oír por encima del ruido que hacían los estudiantes al salir. "¡Sígame, por favor!"
"Deben ser buenos amigos, ¿verdad?" el niño presionó con impaciencia mientras trotaba al lado de Hermione. "Quiero decir, cenó con usted, ¿verdad? Usted le limpió la cara - ¿qué fue lo que le ocurrió? ¿Fue -" Exhaló fuertemente y con entusiasmo. "- ¿Fue Tú-Sabes-Quién?"
Con cansancio, Hermione se apartó el pelo de los ojos y miró detenidamente al excesivamente entusiasmado niño de primer año. Si le dabas a este niño una cámara, sería la viva imagen de Colin Creevy cuando era más joven y más molesto. El verdadero Colin Creevy, que había crecido mucho en los últimos años, se apresuró a ponerse a la par con Hermione, luciendo con orgullo su nueva insignia de prefecto perfectamente colocada sobre su pecho. Por el brillo cegador de la insignia, Hermione podía decir que la había pulido varias veces antes de llegar a la escuela. Colin palmeó al niño en el hombro. "¿Sabías que Harry y yo también somos amigos?"
"¿En serio?" preguntó el niño con ansiedad. Colin, comprensivamente, le dio un guiño a Hermione cuando dirigió al niño a una distancia segura, deleitándolo con la historia de su Petrificación durante su primer año. Hermione dejó escapar un suspiro de alivio. Eso debía mantener al niño ocupado durante el resto de la caminata de regreso a la torre.
La nueva prefecta de quinto año, una chica rubia con el nombre de Demelza Robins, caminaba al lado de Hermione; sacudió la cabeza con simpatía. "Simplemente no te dejarán en paz, ¿verdad?"
"Me temo que no" respondió Hermione con tristeza, sintiendo ya un dolor detrás de sus ojos. Se los frotó con resignación.
"¿Sabes?, no tienes porqué lidiar con todos estos peques ahora", se ofreció Demelza. "Colin y yo los llevaremos; si tu quieres adelántate y vete a la cama."
Hermione negó con la cabeza a pesar de que estaba agradecida por la oferta. "Ron se encargará", explicó. Ron sabía que era su obligación mostrarle todo a los nuevos, ella se lo había recordado unas horas antes. Ron se había quedado atrás para averiguar qué había pasado con la nariz de Harry y conociendo lo preocupado que estaría, Hermione decidió irse sin él. Una vez que él se hubiese informado y enterado, probablemente los alcanzaría y le transmitiría lo que le había ocurrido a Harry.
Pero ellos llegaron a la torre y no hubo indicios de un jadeante Ron tratando de alcanzarlos. Hermione permitió a Colin dar la explicación de rutina acerca de la Señora Gorda y la contraseña, mientras se preguntaba qué era lo que hacía que tardaran tanto tiempo Ron y Harry. La mayoría de los otros estudiantes se habían reunido ya en el pasillo y esperaban que se les revelara la contraseña. Los prefectos, por supuesto, habían sido informados durante su reunión de prefectos; Hermione entró en la sala común, con la esperanza de que Ron tuviera el sentido común de recordar la contraseña para que él y Harry no se quedasen fuera.
Demelza y Hermione llevaron a las chicas hasta su dormitorio y le explicaron los procedimientos adecuados. Hermione tenía que admitir que Demelza era muy eficiente, una muchacha sencilla, sería muy buena prefecta. Aunque le hubiese gustado que Ginny fuera la elegida de quinto año, pero Ginny se negó agitando la mano, y se rió con desdén cuando Hermione le expresó su deseo. Las calificaciones de Ginny eran altas, pero su actitud abiertamente descarada hacia ciertos estudiantes y profesores, incluso - - por nombrar, Snape – la habrían llevado a dejar su puesto rápidamente. Además, Ginny sentía que tenía que enorgullecer a los gemelos al no recibir la placa. Ahora tres Weasley habían pasado por Hogwarts sin ser prefectos.
Después que los de primer año se acomodaron, Hermione regresó a la sala común, con la esperanza de encontrar a Harry y a Ron. La sala común ya estaba desierta, después de la larga jornada de viaje, todo el mundo estaba ansioso por ir a la cama. Hermione apretó y aflojó los dedos alrededor de la perilla de la puerta del dormitorio de las chicas. No la habían esperado. Tendría que esperar hasta mañana para saber por qué Harry había llegado tan tarde, con sangre por toda la cara, y preguntando si su nariz se veía normal. Ron le había platicado a Hermione que esa noche Malfoy estaba muy entretenido haciendo mímicas referentes a una nariz. Hubo un destello despiadado en los ojos del Slytherin, evidente incluso a distancia. Él tuvo algo que ver con Harry. Lástima que no sabría exactamente en qué, hasta más tarde. Decepcionada, se dio la vuelta y volvió a subir las escaleras. Su estómago se sobresaltó de manera incómoda en algún lugar profundo dentro de ella. ¿Por qué no la esperaron?
Hermione abrió la puerta de su dormitorio. Lavender y Parvati estaban sentadas amigablemente en la cama de Parvati, comentaban algo, muy atenta la una de la otra. Sin embargo, la intensa conversación cesó en el instante que las dos chicas vieron a Hermione. Lavender se levantó de la cama como si Hermione hubiese comenzado a disparar una rápida sucesión de insultos hacia ella, y se apresuró a ir a su propia cama. Parvati se recostó sobre las almohadas y muy casual saludó a Hermione con la mano.
"Hola," Hermione regresó el saludo. Cruzó de la puerta hacia su cama para finalmente poder dejar libre de su jaula a Crookshanks. El gran felino le maulló acusadoramente por mantenerlo encerrado durante tanto tiempo, pero una vez que cumplió esta obligación, dio un salto hasta el suelo, se frotó cariñosamente contra las piernas de Hermione, y corrió fuera del dormitorio a realizar una ronda nocturna. Sonrió hacia su gato y levantó la vista justo a tiempo para ver que Lavender la observaba como estudiándola. "¿Qué?" Hermione preguntó cautelosamente y con un pequeño sentido de déjà vu. El año pasado, Lavender la había mirado en esta misma forma, debatiendo internamente si preguntarle o no acerca de Harry. Hermione podía asumir que lo mismo estaba a punto de ocurrir si no hubiera sido por el pequeño incidente de Lavender en el tren. Esta pregunta, sin duda, sería infinitamente más intima que la anterior.
Como de costumbre, Hermione tenía toda la razón.
"¿Tú y Ron Weasley son novios?"
Ahora era el turno de Parvati para levantarse de su cama como si se lanzaran maldiciones por todo el cuarto. Se retiró al baño tan rápido, que todo lo que Hermione pudo verle, fue su trenza larga y negra ondeando detrás de ella. Hermione no respondió inmediatamente, separaba lentamente sus ropas y las doblaba cuidadosamente. Lavender había hecho una pregunta muy directa. Técnicamente, ella y Ron no estaban saliendo de la manera típica adolescente besémonos-en-la-alacena-de las-escobas. Se habían besado una sola vez y eso fue por pura necesidad - bueno, no exactamente, Hermione enmendó en su mente cuando sus mejillas se encendieron por el recuerdo. Aquello había sido con todas las letras un besuqueo. Pero nunca había vuelto a suceder, por lo tanto según la definición, ella y Ron definitivamente no eran novios.
Pero eso no significa que no estaban involucrados, que no hubiera algo pasando entre ellos, algo estaba a punto de ocurrir. Tal vez ellos no salían o se besaban, pero sí tenían millones de pequeños momentos que aumentaban el potencial de algo maravilloso. Se miraban a los ojos, había roces de manos, se hacían sinceras confesiones, se sonreían, se reían, se soñaban, se deseaban, tenían esperanzas... Ron podía ocultar y negar todo, que ella le gustaba, pero no podía hacerlo por siempre. Hermione sabía que él devolvía sus sentimientos. ¿Cómo podía no sentir lo mismo por ella? No podían compartir los momentos más felices de su vida sin estar sintiendo ambos lo mismo. Sólo necesitaba un poco de madurez y… tiempo. Sin embargo, no podía alcanzar las cualidades necesarias si estaba saliendo con otra persona. Hermione no podía ni imaginar cómo reaccionaría si viera a Ron besando a otra chica. Tan sólo pensar en ello, hizo que su estómago se sintiera como si hubiese sido pisoteado, pataleado, y aplastado por los cascos de un hipogrifo. Así que si le mentía a Lavender y le decía que ella y Ron estaban involucrados, entonces él estaría a salvo. No había ninguna posibilidad de que pudiera perderlo.
Pero no sería justo. Hermione tenía que dejar que Ron tomara sus propias decisiones. Si él quería estar con Lavender, no podía detenerlo. No podía sabotear sus posibilidades con ella deliberadamente. Podía pasar eones de tiempo convenciéndole de que Lavender era una elección equivocada, pero si bien lo pensaba, tampoco podía hacer algo como eso. Maldiciendo su condenada fibra moral, Hermione sacudió la cabeza. "No, Ron y yo no somos novios. "
"Sin embargo, te gusta," presionó Lavender. "¿No es cierto?"
"Eso no es asunto tuyo" dijo Hermione fríamente.
"Sí, lo es." Lavender bajó su cobija para poder enfrentar directamente a Hermione. "Mira, me gusta Ron. Quiero salir con él. Pero yo no quiero -" buscó las palabras adecuadas. "- atentar en tu territorio, porque veo la forma en que actúa el uno cerca del otro y creo que él te gusta también. Somos compañeras de cuarto, de manera que si a ambas nos gusta y yo comienzo a salir con él, no quiero que las cosas se pongan extrañas entre nosotras." Dejó escapar un suspiro. No muy a menudo se le enfrentaba a Hermione. Hermione era por lo general una chica dulce; pero francamente, a veces daba miedo. "Entonces - ¿te gusta Ron?"
Hermione sólo le había confesado acerca de sus sentimientos a Ginny y a la Sra. Weasley. No había forma de que Lavender se uniera a esa corta lista. "Eso no es asunto tuyo", repitió Hermione. "Pero no importa la respuesta, yo no te diría que te mantuvieras alejada de él. Lo que pase entre tú y Ron, es entre tú y Ron. No voy a interferir."
Sintió ganas de vomitar al decirlo, pero sabía que era verdad. Hermione Granger podía decirle a la gente cuándo hacer sus tareas, o dar una vehemente opinión acerca de lo que Harry debía hacer para prepararse a enfrentar a Voldemort, o hablar de los derechos de los elfos domésticos; pero era una historia diferente con los asuntos del corazón. Ni siquiera sabía que no podía decirle a la gente qué hacer con el amor. Eso era personal. Era por eso que estaba dispuesta a esperar a Ron durante tanto tiempo. A él le correspondía averiguar lo que sentía, y hacerle saber a Hermione cuando estaba listo.
"Así que cuando Ron y yo estemos juntos, ¿no te vas a poner como loca?" Lavender preguntó sin rodeos.
Hermione parpadeó. Lavender estaba muy confiada para ser alguien que antes de este año, apenas había hablado con Ron. Hermione recordó que antes de estos eventos, la última vez que Lavender había dicho algo sobre Ron fue un día que regresaron de adivinación y Lavender se quejaba de un mal chiste de Urano hecho por Ron. Era difícil creer que, de repente, estuviera tan enamorada de él. "No, no me voy a poner como loca" mintió Hermione.
"Bien" dijo Lavender lacónicamente. Las dos chicas se miraron en incómoda terquedad antes de que Hermione cogiera bruscamente su camisón. Se dirigió al cuarto de baño y abrió la puerta. Ya no quería hablar más de esto.
"¡Ay!" Parvati se dejó caer en el suelo cuando la puerta la golpeó en el costado de la cabeza. Debió haber estado en cuclillas con la oreja pegada a la puerta. Lavender resopló mientras que Hermione se quedaba mirando a la chica. "Eso duele", añadió tímidamente, frotándose la ahora oreja dolorida.
"¿Estás bien?" Hermione preguntó aunque no le podía en lo más mínimo. Parvati no tenía por qué estar escuchando.
"Sí" Parvati se levantó del suelo y Hermione se apresuró a entrar. Parvarti se escurrió hasta donde Lavender para discutir lo que acababa de suceder. Hermione cerró la puerta y se apoyó en ella, inhalando y exhalando lentamente y en silencio. Sus ojos se posaron sobre su reflejo, en el espejo al otro lado del baño. Su pelo estaba más desordenado de lo normal, probablemente por el estrés del día. Contrastaba mucho con el rubio, lacio y sedoso cabello de Lavender. ¿Podría Ron preferir correr sus dedos por el cabello de Lavender que por el suyo? Creo que sí, pensó. Tendría sin duda menos posibilidad de que su mano quedara atrapada en un nudo o maraña particularmente feroz. Lavender era sin duda más guapa que ella, si Ron era tan superficial, tal y como había actuado con todo el asunto de Fleur, definitivamente escogería a la chica bonita en lugar de la inteligente.
Pero Ron no era superficial. Tenía sus momentos de inmadurez, por supuesto - muchos de ellos - pero todavía era Ron. Era ferozmente leal, divertido, decidido, inteligente cuando se lo proponía, también era amable, valiente, maravilloso, y sobre todo, una persona que siempre seguía su corazón. Era una de las cosas que más admiraba Hermione de él. No sobre-analizaba todo o pensaba demasiado las cosas, y se limitaba a seguir sus instintos. A veces eso lo metía en problemas, pero la mayor parte del tiempo, Hermione no podía dejar de desear ser un poco más como él: ser espontánea, impulsiva, y siempre fiel a su corazón sin importar los muchos nudos que la lógica duda hacían en su cerebro. Hermione no podía evitar sentir, que al final, el corazón de Ron le llevaría a ella. No podía amar tanto a ese estúpido patán sólo para que la desechara por alguien como Lavender Brown.
Así que ahora tenía un poco de competencia: Sólo eso me faltaba. Podía complicar las cosas un poco, pero no cambiaría el resultado final. Eso no cambiaría el hecho de que realmente se preocupaba por Ron y, posiblemente, muy tal vez, él también se preocupaba por ella. Hermione se apartó de la puerta y con seguridad fue al lavabo para lavarse la cara. Si Lavender quería tratar de ganarse el corazón de Ron, estaba muy bien. Lavender podía tratar todo lo que quisiera.
Pero…eso no significaba que lo fuera a lograr.
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Nota de autor: ¡Gracias por leer! El diálogo con Harry en el compartimiento de Hogwarts Express: escrito a partir de Harry Potter y el Príncipe Mestizo. JK Rowling. Capítulo siete: El Club Slug.
Ya conocen el caminito hacia los reviews; ustedes ya saben, si lo siguen me harán feliz, y si no, pues ni modo, sigo siendo feliz. :D
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