Leyenda del Hada y el Mago
Antes k nada quisiera agradecer a las personas k dejaron sus reviews del capi anterior.
Kotsuki Kurosaki
Gaiaspink
Y un agradecimiento especial a Akisa Vidal
Espero k este capítulo sea de su agrado… y perdón x el retraso
Los personajes de BLEACH que sean nombrados son invención registrada de Tite Kubo, y los diferentes personajes que salgan a lo largo de la historia también tienen sus respectivos creadores, solo la historia es de mi invención.
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Capítulo 4
Cualquiera diría que es una locura pensar tanto en alguien a quien se acababa de conocer, y mucho más si esa persona es alguien con una reputación tan desagradable. Claro que él no se consideraba como alguien que se guía por lo que los demás dicen de alguien, siendo así, él mismo ya habría cambiado su apariencia, pero, el detalle está en que, esa reputación no es un mero rumor o lo que dicen los demás, puesto que la mujer de mirada felina y sensual apariencia se lo había confirmado, siendo esta afirmación también validad por su padre y Urahara, y aunque de los dos últimos puede tener dudas, no de Yoruhichi, pues cuando se trata de cosas serias ella siempre le había hablado claro y con la verdad, aunque tenía la ligera sospecha de que le había escondido algo importante, algo que podría ser crucial, lo presentía, y eso le inquietaba.
Bueno, intentando dejar de pensar en ella, mientras se encontraba recostado en su lecho, con el matiz del amanecer pintando el cielo de colores vivos y cálidos, se cubrió los ojos con el brazo, pero sin mucho resultado, porque al igual que durante toda la noche, no pudo evitar que la imagen de unos ojos profundos y que transmitían paz lo invadiera… Dándose por rendido sabiendo que como el sol ya estaba asomándose y con un gemido de frustración puso sus brazos al lado de su cuerpo y de pronto sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó el inconfundible saludo mañanero de su tutor:
-¡IIIIIIIICHIIIIIIIIGOOOOOOOOO OO! –
Isshin, como todas las mañanas tenía planeado despertar a su hijo con una manera muy personal, hoy pensó en saltar desde fuera hacia la ventana de su hijo, y mientras gritaba su nombre, no pudo evitar un estrepitoso golpe dado por las puertecillas de la ventana de madera, las cuales obviamente habían sido serradas justo unos milisegundos antes por su hijo, haciendo que este caiga estrepitosamente, como siempre, hacia el arbusto espinoso que su hijo había plantado y cultivado con esmero para ver si su padre dejaba ya esa forma de saludo.
Pero, para su infortunio, su padre no se rendía y sabiendo que no se daría por vencido se levantó por fin de su cama, y justo en ese momento su padre aparecía en la puerta de su habitación agitado y un poco rojo, quitándose las ramitas espinosas que quedaron enganchadas en sus ropajes:
– ICHIGO, INVECIL ¿QUIERES MATARME? – le gritaba
- Si te matara me libraría de un GRAN problema, pero tú viejo no mueres con nada –le dijo mientras se revolvía el cabello para acomodarlo un poco
-Debo decirte algo importante, así que baja de inmediato al salón rojo – le dijo seriamente y se esfumó como el aire
-¿Y ahora que bicho le picó?- se decía ante el repentino cambio de humor de su padre - será mejor que me apresure antes que se comporte más raro -
Cuando llegó al salón rojo, el mas privado de todo el castillo, observó que ahí ya se encontraban sus camaradas, cada uno sentado en una de las sillas rojas hechas con madera de pino, dispuestas alrededor de una mesa ovalada del mismo material, y un candelabro en forma de araña alumbrando desde lo alto, y a la cabeza de cada lado estaban sentados Isshin y Ryuken, y detrás de Isshin se encontraba una chimenea en la cual estaba el leño de la noche anterior, aún ardiendo.
Ichigo se sentó entre su padre y Orihime, su prometida, todos llevaban puestas sus ropas del día anterior, excepto Ichigo que se había puesto unos simples pantalones oscuros y una chompa de lana color violeta.
-Bueno les reunimos aquí ya que debemos informarles sobre lo que hablamos anoche con los enviados de la Soul Society – habló Ryuken fijando su mirada en el primogénito de su anterior compañero de batallas, y aunque sin admitirlo un amigo, igual que son su hijo y el hijo del otro ahora.
- Ellos nos pidieron que les otorguemos a seis de nuestros guardianes – intervino Isshin
Se miraron entre todos pensando lo mismo, pues con su presencia allí, ya sabían a quienes habían escogido.
-Como imaginé, ustedes ya lo dedujeron todo – volvió a decir Ryuken
-Entonces solo queda decidir quien irá con quien – habló animadamente Isshin frotándose las manos con una mirada extraña -…Como habrán notado, son cinco los enviados para esta misión, así que si alguno no quiere ir, puede decirlo ahora, y en tal caso no pondremos objeción – dijo nuevamente pero mucho mas serio
Ninguno dijo nada, se sentían de cierta forma excitados por esa misión, e Ichigo muy en su interior quería que lo dejen con la pelinegra, pero también quería permanecer lo mas alejado posible de ella.
-Esta bien entonces, esta será su nueva misión: Permanecer al lado del mensajero al que se les asignó para ser su guía, al cual protegerán y ayudaran en todo lo que puedan para que realicen su trabajo debidamente, y con éxito – dijo el peliblanco
- Tatsuki – dijo Isshin con vos firme y autoritaria
-Hai -dijo la nombrada levantándose de su lugar
- tú irás con Abarai Renji –
-Si señor – dijo y se sentó
-Uryu, acompañarás a Ayasegawa Yumichica –
- Así lo haré –
-Ichigo, estarás con la líder Kuchiki Rukia –
-¿QUE? – dijo sintiéndose contrariado, ya que quería estar con ella pero al mismo tiempo no.
-sabes que es tu misión y no puedes negarte, porque ya pasó la oportunidad – le dijo firmemente Ryuken
Se la pensó por un rato y luego dijo – Si no hay otra opción? – aunque con un tono desganado
-Bueno Sado, te toca ir con Madarame Ikaku – le dijo Isshin
-Sí –
-Y por último, a Matsumoto Rangiku la acompañaran Inoue Orihime y Ulquiorra Schiffer – dijo Ryuken
-Si – dijeron al unísono pero con una diferencia, mientras la vos de Inoue resonó por todo el saló, la de Ulquiorra solo se produjo como un suave susurro
-Entonces, será mejor que alisten rápidamente todo, ya que partirán esta tarde – dijo Isshin, mientras se retiraba junto a Ryuken del salón – y sería mejor que vayan vestidos como la noche anterior - finalizo
Los jóvenes también se retiraban, menos un pelinaranja que se quedaba pensando por un momento en su "suerte". No quería estar al lado de la Kuchiki, el simple hecho de que sea una Kuchiki lo enfermaba, no le agradaba para nada esa familia, ya que todos sabían que los Kuchiki eran personas frívolas y solo les interesaba cumplir con su misión sin importarles a quien tengan que pisotear con tal de cumplir con ella. Pero, ¿porque repentinamente en su interior, muy en su interior, siente que necesita estar al lado de esa pelinegra malhumorada? Él, Kurosaki Ichigo, debía estar loco por pensar tanto en ella, la acaba de conocer, apenas y cruzaron palabra y ni si quiera se cayeron bien, por que de un momento a otro algo dentro de él le decía que era ella la respuesta a su petición."Una petición infantil" se dijo con reprensión.
No sinceramente se estaba volviendo loco, además debía de dejar de pensar en su deseo, ya que estaba comprometido con su amiga de la infancia Inoue Orihime, la cual después de todo era buena mujer y no podía pedir mas, ya que esperar a que la mujer ideal aparezca seria esperar toda su vida, y su muerte, solo debía esperar un mes mas para contraer nupcias con ella, aunque eso los haga dejar el sueño de conocer el verdadero amor a ambos, pero bueno que se podía hacer, ninguno de los dos tenía el valor de enfrentar al otro y decirle que sería mejor continuar con su amistad como siempre, pero ella no lo haría ya que se ve en la obligación de cumplir ese compromiso debido a que esta muy agradecida con Isshin que la acogió cuando su único familiar falleció, e Ichigo aunque dejara medio muerto a su progenitor, este no iba a desistir, por eso ya esta casi resignado a la idea de casarse con una mujer hermosa y esbelta a la que veía como una hermana más.
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Cerca de mediodía los jóvenes venidos de la SS se encontraban ya fuera de la barrera que protegía la ciudad preparados para su partida, esperando a los jóvenes que serian sus guías.
-Bueno, ya estamos aquí como dijo Kuchiki sama – dijo Isshin mientras salía de la barrera acompañado por los seis jóvenes Urahara, Yoruichi y Ryuken –
-Kurosaki san – dijo la líder mientras se volvía a verlos – quisiera que por favor nos diga cual de sus discípulos ira en compañía de cada uno de nosotros –
- Sí, claro deje que los presente – dijo mientras hacia un ademan con sus manos para que los chicos se acercaran un poco más – El joven Ishida acompañara a Yumichica san – dijo mientras el nombrado daba un paso adelante
- Soy Ishida Uryu, lo ayudaré en todo lo que usted me diga – dijo muy respetuosamente, aunque algo fastidiado por tener que ayudar en cumplir una misión como esta en tan poco tiempo
-Gracias – fue lo único que dijo el de melena
-La señorita Orihime y Ulquiorra serán los que vayan acompañando a Matsumoto san–
-Hola chicos, entonces nosotros trabajaremos juntos, que les parece – dijo muy animada la rubia mientras les guiñaba un ojo, y la pelicastaña solo respondía con una sonrisa y una gotita en la nuca, mientras el joven pálido estaba inmutable como siempre
-Tatsuki, acompañara a Abarai san – Y ambos jóvenes solo se saludaron con un asentimiento de cabeza
-Sado ira con Ikaku san–
-Bueno fortachón espero que tengas buena resistencia, ya que no pienses que solo me servirás de guía, también tengo pensado en entrenar durante el poco tiempo libre que tengamos – le dijo el calvo
-…- solo asintió con la cabeza
-Bueno Kurosaki san, eso es todo así que con permiso – dijo mientras se giraba
- Kuchiki sama – la detuvo el pelinegro – falta que le diga quien será el que la acompañe –
- si disculpe, es solo que estoy acostumbrada a cumplir mis misiones sola – respondió
-disculpe, pero permítame que le presente a mi hijo el será su compañero o lo que usted quiera que sea, puede ser desde su cargador hasta su tapete de piso para pisotearlo y tamb…-
-Deja de decir estupideces viejo – le dijo mientras mandaba de un golpe al suelo a su progenitor
- Supongo que este es su hijo – dijo Renji mirándolo con cierto recelo
- Si Abarai san – respondió el rubio mientras se abanicaba ya que el pelinegro aun estaba siendo aplastado por su hijo – Bueno Kuchiki sama, como vera el joven Kurosaki es muy enérgico, y por esa razón vimos por conveniente que él sea su acompañante ya que usted se merece a un miembro mucho mas activo– dijo en tono de burla mientras evitaba la fiera mirada del peli naranja por su comentario
- Si gracias – fue lo único que pudo responder mientras pensaba "Oh por Kami, porque justo tenia que ser él, maldita suerte y yo que pensé que iría sola, o al menos con alguien más civilizado que ese naranjito" – Sera mejor que emprendamos la marcha –
-Espera – la detuvo el peli naranja – debemos saber a que lugar quieren ir primero –
-Eso ya esta decidido – le respondió ella con su fría vos
-entonces, dinos a que lugar se dirigirá cada uno – le cuestionó tratando de sonar igual de frio que la morena
-Bueno creo que no tengo otra opción más que decírselos… es un mal necesario ¿verdad? – dijo dándole la espalda a los demás, mientras al pelinaranja le empezaba a aparecer una venita en la frente – primero nos dirigiremos a las colonias de los elfos, para empezar con ellos el traslado de su raza hacia otro mundo, pero antes debo ir a otro lugar – dijo lo ultimo con un ligero tono de tristeza, el cual solo fue notado sutilmente por el pelinaranja
- Entonces emprendamos el viaje, creo que será mejor hacerlo lo antes posible – dijo Uryu mientras arreglaba sus gafas
- Nos veremos en siete días en esta ciudad – dijo la morena y partieron en diferentes direcciones
Por un momento los guías pensaron que esos días serían muy poco tiempo, pero analizando mentalmente el lugar donde se encontraban que era la parte central y que alrededor de ellos se encuentran las diferentes colonias, sabían que sería posible cumplir esa orden y llegar al punto de partida.
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- Crees que es conveniente que esos dos estén juntos, sabemos el temperamento que tiene Rukia y tu hijo no se queda atrás – cuestionaba la felina
- No te preocupes Yoruichi – le respondió Isshin – se que acabaran llevándose bien, además él necesita alguien como ella para que lo ponga en su lugar – sonrió con un brillo especial en lo ojos
- pero creo que llego tarde, tú ya lo comprometiste con otra – dijo seriamente el rubio
- Lo se, pero eso se puede solucionar, no es algo definitivo – sonrió el pelinegro
- Kurosaki, ¿aun crees que esa profecía se cumpla? –
-Lo creo Ishida, después de todo fue Masaki la que dijo la profecía y sabemos que sus profecías siempre se cumplían, además, ésta situación lo comprueba, la profecía se esta cumpliendo – dijo con melancolía
- Solo espero que haya tiempo suficiente antes de que todo se complique – dijo en un susurro audible la felina
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-Si dijiste que iríamos a las colonias de elfos, ¿Por qué coños vamos en otra dirección?- le cuestiono el pelinaranja
-…-
-Oi te estoy hablando –
-…-
- NO me escuchaste o te haces a la sorda? – le dijo con una venita en se frente
-…-
-OI ENENA QUE NO ESCUCHASTE LO QUE TE PREGUNTE – le dijo gritándole
La morena se detuvo en seco, haciendo que el pelinaranja también se detenga
-¿Como me llamaste? – le cuestionó ella con esa vos que ya empezaba a cansarle
- E-na-na – enfatizó en un tono casi igual
- Como te atreves a llamarme de esa forma – le dijo denotando en su vos un tono de furia
- Yo te llamo como se me pegue la gana – le dijo haciéndose la burla
-Tu naranjito, osas burlarte de mi? – le dijo manteniendo su hélida vos con un aura negra a su alrededor que puede hacer temblar a cualquiera, pero no al pelinaranja
- Mocosa, no dejare que…-
- No dejaras que?...tú fuiste el que me insultó en primer lugar así que no vengas aquí a hacerte el ofendido Naranjita kun – dijo con un tono meloso, que molestó mucho al de ojos marrones
- esta bien, déjalo ya – dijo mientras se rascaba la cabeza – pero tu tuviste la culpa de no responder mi pregunta –
- Haber naranjito kun, que tal si me reiteras tu pregunta y veré si te la respondo o no, pero depende de cómo me la digas – continuó usando ese tonito
- solo quiero saber a donde nos dirigimos, ya que tomaste otra ruta, y a lo que veo nos dirigimos hacia el rio del dragón dormido – su vos delató su incertidumbre
- ¡OH! – dijo denotando sorpresa – veo que es verdad que conoces esta tierra como la palma de tu mano naranjito kun –
- deja de llamarme naranjito – le dijo con un tic bajo el ojo izquierdo, lo cual la morena paso por alto
-pues si naranjito kun, nos dirigimos hacia ese río –
-TE DIJE QUE DEJARAS DE LLAMARME NARANJITO – le gritó
- Y como quieres que te llame si no me dijeron tu nombre – le respondió ella con una muy buena elevación de vos, pero no gritando
- Mi nombre es Ichigo – le dijo ya mas calmando
- ¿Ichigo? – le miro parpadeando por unos instantes y después – JAJAJAJAJA… asi…asi que eres… una fresa?… JAJAJAJA – no pudo aguantar sus ganas de reír, que podía hacer nunca había conocido a alguien con el nombre de una fruta
El pelinaranja le miraba con furia, pero no podía negar que la enana que tenía en frente tenia una armoniosa risa, por un momento en su rostro se formó una ligera sonrisa, y la tención que sintió a lo largo del recorrido desde que partieron, fue disipada, pues, esa risa, hizo que en él creciera la esperanza de que esa mujer que tenía en frente no podía ser tan fría como aparentaba, y que en realidad tenía un lado cálido, era casi normal, a excepción de su apellido, el cuál al recordarlo, dibujó en su entrecejo fruncido, una línea más fruncida.
– Deja de reírte enana, que mi nombre no significa eso – espetó
-En…entonces…dime que significa – le dijo ya un poquito mas calmada y recobrando la postura
-"el que protege" – dijo con cierto orgullo – mi padre me lo puso, para que algún día yo pueda ser un protector, y como sabes, ahora soy un guardián -
Por un momento hubo silencio, no uno incómodo, pero tampoco era muy agradable, puesto que no se dieron cuenta que ambos volvían a fundir sus miradas, como queriendo atravesar esa barrera que ambos ponían para ocultar sus verdaderos sentimientos, hasta que ella rompió ese silencio:
-Vaya tienes un nombre de doble significado…me agrada – le dijo sin más, y volviéndose para darle la espalda continuó lentamente su camino.
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-¡AAAAHHH! Que bonito día que hace hoy, verdad Inoue? – dijo muy animada, mirando el cielo, cuidando sus pasos que eran muy veloces mientras corrían por un bosque que tenía un aspecto otoñal, debido a su cercanía con el bosque de los Lamentos
- Así es Rangiku san, y el lugar también es muy bonito… creo que es buena idea comer aquí, ¿que opinan? – dijo dirigiéndose a sus dos compañeros
- Siiii, además ya tengo hambre, después de todo avanzamos ya mucho, y gracias a Kami logramos encontrar ya un asentamiento élfico – dijo aletargando su shumpo
- Ulquiorra, que dices tú? – le cuestionó la pelicastaña
Viendo hacia el cielo dijo – ya atardecerá, así que creo que sería lo mejor y luego nos apresuramos para retomar nuestro camino y llegar a otro asentamiento, así Ranguiku san y tú, podrán descansar un poco para empezar mañana con nuestra misión –
-No te preocupes Ulquiorra kun – le dijo la rubia golpeándole el hombro mientras el ojiverde la veía discretamente desaprobando su acción – la colonia de los elfos nocturnos creo que no esta muy lejos a lo que yo se –
- Si solo tenemos que pasar el bosque de los centauros y ahí encontraremos la colonia de los elfos nocturnos – agregó felizmente la castaña – así que comamos – sacó un bento de quien sabe donde y lo puso en el verde pastizal sentándose tras de él
- ¡AH! Inoue, ¿que es lo que trajiste? – dijo la rubia mientras se acercaba para ver lo que contenía el bento
- Pues no mucho, ya que fue Yoruichi san fue la que preparo mi bento y solo me mandó algunos bollos de pan, queso, mermelada, algunas frutas, y agua… yo me hubiera traído algo mas pero dijo que eso sería suficiente, y que como tengo un gusto culinario muy diferente era mejor que traiga esto ya que mis comidas requieren mucha dedicación para hacerlas y como no había mucho tiempo me dijo que ella lo haría por mi –
- Pues creo que fue lo mejor – susurro el ojiverde sin ser escuchado por las dos mujeres. El ya había probado en alguna ocasión las peculiares comidas de la ojigris y no vamos a decir que le cayo como una patada al hígado pero si lo dejo en cama por un tiempo.
- entonces comamos algo – dijo la rubia sentándose al lado de la castaña – ya cuando lleguemos donde los elfos, les pediremos que nos provean de algunos alimentos – se acomodó frente a la otra mujer - Ulquiorra kun no vienes? –
- No tengo hambre por el momento, pero con un poco de agua estaré bien – se acercó lentamente a ella, observando la profundidad del bosque
- Ulquiorra kun... – dijo Inoue acercándose a el con una copa de agua y un bollo de pan – por favor sírvete, que después te dará mas hambre – él lo recibió mientras ella lo miraba a los ojos – aunque si no lo quieres te lo guardare para más tarde – brindándole una sonrisa agacho su rostro
- Lo aceptare gracias – dijo observándola y tomando la copa de agua de entre las manos de la ojigris, sonriendo cuando ella se dio la vuelta y no podía verlo, pues era mejor matar ya ese amor que ella sentía por él, y que él no podía corresponder libremente, pues ella ya estaba prometida a alguien más, y él debería conformarse con aquello.
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-ho, vaya, creo que debería haber rechazado esta misión – se quejo el de las plumas en el rostro
-Debemos ver el lado bueno…- dijo el de gafas – solo serán una horas más –
-Que gran consuelo Ishida san… pero creo que en este disecado bosque me deshidrataré – dijo mientras observaba el pasto seco, pues para su mala suerte, les toco ir por el borde del bosque de los Lamentos, y ese lugar sí que dejaba notar los lamentos que provenían de ese lugar, ya estaba cayendo la noche, y los diferentes sonidos provenientes de ese lugar no ayudaban a mantener la calma, pero sí la guardia.
-Creo que será mejor comer – comentó el de traje blanco haciendo caso omiso al comentario del pelicorto
-En un lugar como este?-
-No tenemos otra opción –
- Tienes razón… - dijo sentándose en la raíz de un árbol y pasando el rato le preguntó – Y dime, ¿crees que es mejor un manto con capucha, o sin ella? –
-…- se quedó pensando un rato – Dependiendo el modelo del manto –
-Explícame –
-bueno, si el lugar donde se usará el manto es uno donde hace mucho frio, sería aconsejable que llevase una capucha que sea abrigadora, pero si el lugar no tiene muchas precipitaciones, pues creo que un manto sin capucha sería suficiente - terminó
-…No estoy de acuerdo –
-…-lo observó esperando que continuara
-tienes razón con lo de los lugares fríos, pero…también en un lugar que no hace tanto frio puedes usar una capucha, ya que sirve de abrigo por la noche… – volvió a pensarlo mejor – creo que sería mejor un manto con una capucha que se pueda esconder y que siga manteniendo el estilo fino del manto y si el manto es corto se vería mas elegante –
-…Puede ser, creo que si el manto es corto y la capucha es un poco mas grande que las normales si quedaría bien – afirmó arreglándose las gafas
-Lo ves – dijo simplemente
-Bueno, mejor comamos para poder salir lo antes posible de este lugar-
Se dispusieron a "disfrutar de su comida", y pasados unos segundos escucharon unos sonidos, se pusieron alertas, pues estaban cerca a uno de los territorios del enemigo, se escuchó una risa escalofriante y luego
-AU – se quejó el pelicorto y al tocar su mejilla que fue el lugar donde sintió una cortada -Esto es sangre…pero con que? –
-será mejor no bajar la guardia – dijo el de gafas y en cuanto dispuso su arco algo cortó su muñeca – Muéstrate – exigió, sin prestar atención a la herida
- Como era de esperarse de un guardián, siempre alerta – dijo una voz de tono medio burlón
-Ichimaru Gin – espetó Ayasegawa
-Oh, pero si es Yumichika san –
-Traidor – dijo denotando furia
-…- no dijo nada ante la acusación
-Ishida san, será mejor que te alejes un poco, él es uno de los hombres de Aizen –
-No se preocupe por mí –
-Vaya, se nota el compañerismo – ironizó el recién llegado– Pero es momento de acabar con esto, verdad Szayel Aporro Granz – enfatizó el nombre
El susodicho se hiso presente y lanzó algo al aire, creando una nube rosa que empezó a marearlos –Creo que serán buenos sujetos de prueba – soltó una risa histérica, atemorizadora.
-No lo creo – dijo una vos nueva, antes de que el shinigami y el guardián caigan al suelo, casi inconscientes.
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El ulular de los búhos y algunas lechuzas se escuchaba a la lejanía al igual que el sonido que provocaban otros animales y aves, también se escuchaba el torrente crepitar del agua, señal de que estaban cerca de su destino. El viento soplaba apacible, llenando el aire con fragancias dulces y florales, a humedad y madera, el cielo estaba claro, con un millar de estrellas y una luna llena que les acompañaría por unos siete días más, las estrellas formaban diversas constelaciones que eran leídas por los caminantes, interpretadas para ser guiados a su destino, sus pasos creaban también sonidos que se mezclaban con los de la naturaleza, el claro en el que se hallaban estaba ya a unos metros del río escondido entre el bosque, donde alguna ves hubo un dragón, que dio la mitad de su corazón a un gallardo mago el cuál había cumplido una misión y muerto con honor, y en ese momento, el hermoso dragón color cielo, había caído también muerto, sabiendo que el caballero al que había entregado su corazón había sido alguien honorable, y que ambos serían recordados con honor.
Sus pasos fueron tornándose más lentos, el cansancio no se notaba en sus cuerpos, pero sí en la lentitud que adquirían sus pasos, él la observaba preguntándose el porqué ella había ido a ese lugar.
-Ya llegamos – dijo deteniéndose delante de una arboleda que marcaba el fin del claro.
Caminaron unos pasos más para atravesar esos árboles teñidos de color violeta, rosa y naranja, para vislumbrar la corriente del río del Dragón Dormido, y más allá una cascada, la luna se reflejaba en las cristalinas aguas, dejando ver la profundidad y las diversas piedrecillas de colores que cubrían el fondo, alrededor solo había árboles de diversos colores, y también flores de diferentes especies, una grulla estaba posada en un árbol muy alto, seguramente protegiendo su nido, los observaba como dándoles la bienvenida mientras mostraba su esplendorosa belleza y haciéndose notar como dueña del lugar, extendiendo sus alas de par en par.
Alzando la vista al cielo, vieron que el lugar era como un santuario, pues ahí se respiraba paz, una paz que inundaba y era como si solo ellos, los árboles, la grulla y el sonido del viento fueran los únicos que habitaran ese mundo.
- ¿Por qué querías llegar a este lugar? – murmuró, temiendo romper el encanto que en ese lugar imperaba
-Observa – le dijo con una vos suave, como un arrullo
Él obedeció, y escuchó como ella empezaba a tararear una canción muy lenta, casi como una canción de cuna, y al mismo tiempo una canción que seducía sus sentidos.
Bajaron lentamente por un sendero, y mientras ella más cantaba, el viento soplaba como invitándolos a un baile para fundirse mutuamente en él, junto con las flores que rodeaban el río.
Rukia se alejó de él, caminado lentamente fue hacia una multitud de flores donde se sentó con delicadeza entre ellas, la mayoría eran blancas y algunas violetas, desde donde estaba Ichigo, era fácil de que la pelinegra se perdiera ante ellas pues su manto puramente blanco la confundía dejando que solo su cabello color ébano resaltara sobre esa cama blanca y violeta.
Inducido por la suave vos de la morena que lo llenaba de una sensación confortable, caminó hacia ella y se sentó a su lado, dejándose envolver por su aroma y el de las flores, sintiéndose cada vez más a gusto y con un aturdimiento agradable se recostó en el regazo de la morena con los ojos cerrados mientras la canción que tarareaba lo arrullaba cálidamente, ella acarició su rostro suavemente, y ambos sonrieron, luego jugueteo con su cabello naranja, y él la abrazó por la cintura, hundiendo su rostro en el vientre de la morena.
El viento sopló impregnando aún más sus sentidos con el aroma de la morena, y el suyo propio, sintiendo lo cálido que era su cuerpo, y como sus dedos jugueteaban con sus naranjas mechones, la brisa suave y lenta, elevó algunos pétalos de las flores, arremolinándose a su alrededor, perdieron la noción del tiempo, él sentía una sensación muy agradable estando cerca de ella, y el corazón de ambos latía al mismo son. Y la canción se tornó melancólica, como si un amante hubiera perdido a su amor, y él se aferró a ella, temiendo perderla…
-Rukia – susurró y ella continuó tarareando, y el pelinaranja entendió que ella continuaría y prefirió hacer su pregunta, antes de dejarse perder en el embriagante aroma de mujer y el embrujo de su canción - ¿Por qué vinimos aquí? – su voz sonó amortiguada por estar con el rostro aún medio escondido en ella
Paró de tararear – Shuuu – le dijo poniendo su dedo índice dulcemente sobre los labios del pelinaranja, algo que hizo que él abriera los ojos para encontrarse con esos ojos azul violetas que lo hipnotizaban cerca de su rostro, ambos se sonrojaron un poco al darse cuenta – escucha – le dijo suavemente
Vio como ella cerraba los ojos, esos hermosos ojos que ahora se mostraban tan pacíficos y cálidos, pero que al mismo tiempo escondían la nostalgia dentro de ellos, tubo la necesidad de sostenerla por la nuca y acercar más sus rostros y sellar con sus labios los de ella, que ahora se mostraban con el matiz de una sonrisa, pero justo cuando uno de sus brazos se aventuraba a hacerlo, ella se irguió lentamente
-Mira – le dijo emocionada
El observó sentándose a su lado, vio como una infinidad de flores se arremolinaban a su alrededor, y luego se dispersaban suavemente quedando en calma y descubriendo ante su vista una escultura de mármol en forma de una mariposa, ella se levantó, con ansias y a la vez temerosa, él la tomó de la mano, ella lo observó y le sonrió, caminaron tomados de la mano hasta la escultura la cuál tenia el siguiente enunciado:
"El prominente amor que por ti profeso, nunca igualará a la edad de todos los tiempos, pues tu luz no se apagará aunque el tiempo ya no exista, y la edad deje de importar.
Porque tu luz siempre estará en mí… Mi amada Hikari…"
Ichigo observó detenidamente el grabado, intentando recordar donde había escuchado antes ese nombre.
-Ichigo, podrías traerme ese ramo…por favor – le pidió con tono amable
-Claro – dijo saliendo de sus pensamientos yendo hacia un pequeño ramo que se había formado de la nada– aquí tienes – le extendió el ramo que tenía jazmines, orquídeas, violetas, rosas blancas y rojas y cerezos
Antes de tomar el ramo ella se quitó el mato dejándolo caer, descubriendo su figura cubierta por un Kimono blanco casi violación, sin mangas y con un cuello que dejaba vislumbrar parte de sus hombros y el nacimiento de sus colinas.
Ichigo la observó con la admiración de todo hombre, como si de un ser fuera de este u otro mundo se tratase, simplemente no podía creer que pudiera existir alguien tan bella como ella se mostraba en ese momento.
Ella volteó hacia él dejando notar la abertura del kimono, lo que le brindaba la comodidad suficiente para mover sus piernas, y al mismo tiempo dejar vislumbrar la belleza de sus contorneadas extremidades de manera discreta. Caminó hacia él y tomó el ramo y le sonrío.
"esta mujer, debe estar loca" – pensó con una sonrisa en sus labios cuando ella se dispuso a caminar hacia la escultura –"primero me trata fatal y ahora me sonríe constantemente" – pero no podía negar que le agradaba eso, además que le gustaba esa parte de ella y pensaba en eso mientras la recorría de punta a punta con la mirada
Caminó con el ramo hasta la escultura, la cual en realidad era una tumba y cuando entró dentro del perímetro de la misma, dentro de un círculo que marcaba su límite, una luz blanquecina se hiso presente, Ichigo tubo que entrecerrar los ojos para poder observar algo, y noto que en medio de esa luz habían dos siluetas, una era de la morena, pero la otra ¿de quien era? Tenía cierto parecido con su compañera, pero su estatura era más alta y su cabello más largo, parpadeó por unos instantes para lograr aclarar su vista, pero en cuanto notó que la morena depositaba el ramo la luz se desvaneció y la morena se levantó, caminó hacia donde estaba su manto se lo puso y se dirigió hacia donde estaba el sendero para subir nuevamente.
-Oi espera – le gritó al ver que se iba. Y todo el encanto mágico que había habido hace unos instantes desapareció en ese momento, dejando que la naturaleza continúe con su habitual y constante flujo.
-…-
-Rukia, dime que fue todo eso? – preguntó curioso, observando el lugar
-No fue nada, solo olvídalo – le dijo retomando una postura fría
Movió la cabeza en señal de derrota, ella siempre lo trataría de esa manera, pero él no se dejaría, sabía que ella no era así realmente – espera – dijo tomándola por el brazo suavemente –
-¿Qué quieres?- le dijo sin voltear a verlo
Se posó frente a ella y le tomó por la quijada, algo a lo que ella se resistió, pero fue inevitable, el hizo que lo viera y sus miradas nuevamente se cruzaron – Rukia…-musitó al ver que esos ojos que le encantaban retenían el llanto queriendo escapar –Rukia… - volvió a decir, y sin mas la abrazó y la hundió en su pecho, ella no se resistió, le agradaba el calor que el pelinaranja desprendía y en ese momento, ella necesitaba lo que él le estaba brindando.
La noche se hizo aún más presente de lo que nunca había sentido, dejando notar los cambios que producía en la naturaleza a medida que pasaban los minutos, un tiempo en silencio, en que en el corazón del pelinaranja dejaba de estar nublado dando paso a la luz de la luna, que iluminaba esta noche de una manera tan acogedora y cálida como en muchos años no había sentido.
-Ichigo…- habló por fin, dejando sonar su vos compungida y sollozante
-Será mejor que pasemos la noche aquí… – sabía que había ocurrido algo en el momento que vio esa otra figura, pero no la interrogaría, esperaría a que ella se lo cuente – podremos armar un refugio entre los árboles – dijo mientras ella se dejaba caer y él junto a ella acunándola en su pecho
- Mmh – fue lo único que dijo y separándose un poco de su abrazo
-Rukia… - dijo volviendo a tomarla por la barbilla para que lo viera.
Sus ojos acuosos brillaban por las lágrimas contenidas, pero el brillo que apareció en ellos se debía a una sensación diferente e indescriptible, una que ella también vio reflejado en él. Acercando lentamente su rostro al de ella, sin dejar de mirarla, se dejaron llevar por esa sensación, y ella cerrando los ojos esperó a ese contacto que durante las últimas oras se había negado a aceptar.
Cubriendo suavemente sus labios incitándole a que ella también participe en esa suave y lenta caricia, se dejaron envolver por la embriagadora calidez que nunca antes habían sentido, explorando lentamente la cavidad del otro, aferrándose sin darse cuenta el uno al otro, dejando que sus cuerpos sean guiados por sus instintos, y no por su razón, entregándose al momento como si fuera el único que les depara el tiempo.
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-Aaaah, por fin llegamos – dijo apoyándose en un árbol
-Matsumoto san, será mejor que no haga tanto escándalo – dijo la castaña
-¿Por qué no? –
-verá, los elfos nocturnos realizan una ceremonia especial cada que llega la noche y no es bueno interrumpirlos –
-Será mejor esperar –
-Ulquiorra kun – dijo la rubia en un quejido mientras observaba a sus compañeros – esta bien, hagamos el menor ruido posible – dijo rendida, al ver que ambos le decían con la mirada "no cambiaremos de opinión"
No pasó mucho tiempo, cuando detrás de una enredadera que era la que resguardaba la entrada al hogar de algunos elfos nocturnos se asonó un ser muy hermoso
-OH, bienvenidos – dijo amablemente el elfo, su cabellera rubia plateada y ojos azules, y orejas puntiagudas además de un atuendo que demostraba era uno de los líderes del lugar, daba la impresión de estar en presencia de un ser de fuerte voluntad – La señorita Eowin, los atenderá en un momento – dijo guiándolos hacia un lugar rodeado de pequeños arbustos y muchas luces
-Sí, gracias – dijeron ambas mujeres
-Vaya, que bueno que ya llegaron – apareció una elfa hermosa, de cabellera negra y larga, vestida con túnicas blancas que parecían resplandecer – espero que el viaje no haya sido muy cansador – con un gesto de su mano indico a que los tres se sentaran en unos troncos dispuestos como asientos
-Pues solo un poco – bromeó la rubia con una sonrisa resplandeciente
-Por favor beban, es un té hecho de raíces de loto… recompone las energías -
-esta delicioso – dijo la ojigris después de haberlo probado
Pasaron un momento con una charla amena, la señorita Eowin, era la hija del líder de los clanes de elfos nocturnos, y por ahora como su padre estaba en otro clan ella era la líder del lugar, por supuesto ella ya sabía el motivo por el cual sus visitas habían ido y fue directo al grano en el momento oportuno
-Bueno, pues solo necesitamos saber cuando empezara el viaje –
-Estamos aquí para dejarles las indicaciones… El viaje lo realizaran cuando quieran todo ya esta listo solo falta que aborden los barcos interdimencionales y podrán marcharse a un mundo que solo será de ustedes –
-Vaya, veo que en el Seireitei trabajaron arduamente… y si es tan importante como parece el que cada raza deba ir a otro mundo, pues nosotros los Elfos Nocturnos no nos opondremos a la decisión del Seireitei, y sin más demora partiremos en dos lunas–
-No hace falta la prisa – se apresuró a decir la shinigami
-Lo sé, pero… nosotros los elfos presentimos el peligro y algo nos dice que se avecina uno y que no debemos intervenir, por lo cual estoy segura ustedes tomaron la decisión correcta –
Hubo un silencio algo pesado, como si fuera una preparación previa a algo inevitable
-Y por eso queremos marcharnos lo antes posible – continúo la morena
-Bueno, lo que usted diga… pero nos dejaría pasar la noche aquí? – osó la rubia a cuestionar, pues como bien había dicho el Ojiverde antes del anochecer, ese lugar podría ser una trampa si no se observa bien las señales, puesto que los elfos para resguardarse de los continuos ataques de los que eran victimas, habían colocado trampas alrededor de sus dominios
-Claro, no podría decirles que no – sonrió la líder del lugar, y haciendo una indicación a uno de los elfos que se encontraba ahí, los guiaron hacia una cabaña en la que podrían resguardarse.
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La noche se sentía pesada alrededor del bosque de los lamentos, y para crear aún más pesadumbre, como único sonido, eran más lamentos.
Por un momento pensó quedarse así, entre la conciencia y la inconsciencia, pero alguien tiraba de él, y también uno de esos lamentos sonaba como su nombre, hasta que tuvo la fuerza suficiente para ordenar sus pensamientos y entonces escuchó una voz conocida:
-Oi, Yumichika, despierta – le gritaba Ikaku, su compañero desde hace cientos de años
-¿Que fue lo que pasó? – se incorporó, tomándose la cabeza, pues sentía una especie de jaqueca que no le dejaba aún enfocar bien su vista
-Ese traidor de Gin y uno de sus hombres – escuchó que le decía
-Oh, si ya lo recuerdo, pero… - dijo mirando a su alrededor para observar a sus acompañantes - cuando llegaron? –
-estábamos por aquí cerca y escuchamos unos sonidos raros y luego ese humo rosa –
-y como es que seguimos vivos? – era su mayor duda, pues cada que alguien era atacado por ese espada, o bien moría, o bien quedaba bajo el control de ese fenómeno llamado Zayel Aporro Grantz
-Pues se lo debemos a estos chicos – dijo haciendo un ademán con la cabeza – sus habilidades son extrañas, pero si funcionan, el de gafas puso un barrera y luego el grandulón con un ataque destruyó todo el bosque, y luego ellos se fueron, pero creo que debemos cuidarnos mucho de ahora en adelante – dijo seriamente, observand a su delicado compañero
-Será mejor continuar – dijo el de indumentaria blanca, poniéndose en pié.
-Ishida…creo que deberíamos acampar aquí –
-Sado, solo estamos a unos dos kilómetros de una aldea de elfos – razonó, además de que sabía que ese lugar no era seguro
-Entonces continuemos – habló el calvo, ayudando a ponerse en pie a su compañero
-Ikaku…- lo llamó el pelicorto haciendo una pausa – démonos prisa, que quiero darme un baño – -_-u
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Los prados con flores siempre le trajeron buenos recuerdos, y también le recordaba a una amiga a la que quería como si fuera su hija, pues era muy ingenua e inocente. Pero entre todas las praderas con flores, ésta era su preferida.
-Vaya creo que es por aquí…¿verdad? – preguntó un pelirrojo sobre un árbol
-Sí, es pasando esa laguna – señaló una que se veía a unos metros
-Entonces vamos –
-espera – lo detuvo
-¿Qué pasa? – dijo molesto
-Estamos en territorio de los elfos guerreros –
-…-cara de no entender nada
Bufó – Son algo agresivos… si llegamos así nada más puede ser peligroso –
-y que podemos hacer? – dijo entendiendo el mensaje, aunque algo ofendido, pues él era un shinigami, no uno cualquiera sino un sub capitán!
-Esperar a que alguno aparezca y le decimos el motivo de nuestra presencia – lo dijo como si fuera lo más obvio
-Vaya Arisawa san, eres lista… pero cuando aparecerá alguien – dijo medio burlón
-Los conozco, y de seguro hay algunos que ya llegaran de la casería – dijo con una venita en la frente –
-Entonces esperemos – dijo caminando hacia la laguna y sentándose al borde
La morena también se encaminó hacia la laguna y hasta ese momento estaba con todo su traje de ninja, se despojó de su capucha y se mojó un poco el cabello – Vaya que hoy hiso calor – comentó
-Si… creo – dijo mirando a la laguna
-quieres probar – se acercó a él ofreciéndolo algunas frutas que había encontrado cerca del prado floral
El pelirrojo volteó a verla, y pudo notar que esa chica tenía una apariencia fuerte y en su mirada mostraba determinación, nunca había visto a una mujer que mostrara tal determinación, exceptuando claro a su líder de misión, Kuchiki Rukia.
-no comimos nada en todo el viaje, quieres o no? – dijo seria y algo molesta
-Si gracias – espetó simplemente tomando lo que le ofrecía
Al poco rato, después de darle un mordisco a su fruta empezó a exponer alguna de sus dudas:
-y dime, esa tal Kuchiki… en serio es una maniática asesina? – cuestionó en tono de burla al nombrar esas dos palabras
El casi escupe lo que estaba comiendo al escuchar esa pregunta - ¿de donde sacas eso? –
-Por aquí es muy conocida por esa fama –
-déjame decirte que no es así… no del todo – se corrigió
-¿Qué quieres decir? –
-es solo muy reservada, para nada la llamaes maniática, ella solo pone mucho empeño en cumplir su misión, además… solo mató una vez a alguien, pero no por que quería… fue por necesidad de salvar algo mas…-dijo medio triste
Notó que ese era un tema delicado, así que mejor seria preguntar algo diferente, pero que le ayude a entender mejor ¿el porque? De esa reputación – Se dice que su mejor amigo fue su presa –
Soltó una carcajada – Si, fue algo realmente gracioso en verdad – lo miró confusa – yo soy su mejor amigo – dijo con orgullo –, bueno por lo menos uno en el que ella puede confiar plenamente, uno de los pocos que la conocemos más allá de lo que se dice de ella–
-Cuéntame que pasó – dijo mirándolo fijo a los ojos, algo que puso medio nervioso al pelirrojo
-Pues verás, una vez cuando éramos más jóvenes, antes de ingresar a la academia de los shinigamis, yo estaba practicando mi manejo de energía espiritual, y ella estaba ayudándome, pero no salió como esperábamos, pues sin quererlo, destruí su casa y toda su colección de Chappy – dijo riéndose
-¿Chappy? – preguntó con una ceja alzada
-Sí, un personaje en forma de conejo, muy famoso en SS –
-¿Y eso fue todo? –
-Pues, después de perseguirme por todo el distrito este y norte lanzándome ataques de energía espiritual, y casi me da en muchas… si fue todo – y ambos rieron
Para Renji, ese fue uno de los muchos incidentes que crearon para su amiga una fama muy sanguinaria, pues lo que para ellos fue un juego, llegó a convertirse en lo que muchos tomaron como una caza, y quien era la presa, pues él.
Hubo un silencio cómodo, mientras contemplaron el lago y el destello de la luna sobre el mismo, por un momento se sintieron en paz.
-Por aquí se dice otra cosa – dijo al rato, después de terminar por completo su alimento.
-¿A sí?... ¿y que se dice? – ya sabía mas o menos que era lo que se decía
-Pues hay muchas versiones que llegan a lo mismo, pero la más conocida es que en resumen, tú eras una persona a la que ella debía matar y nadie sabe como pero que te perdonó la vida y entraste a la academia y se volvieron amigos –
-¿en serio?...- hubo algo de melancolía en su voz - La verdad es que estuvimos distanciados por mucho tiempo cuando ella se volvió una Kuchiki, luego yo ingrese a otro escuadrón, hasta que por fin me ascendieron a ser sub capitán de Kuchiki Byakuya, después de eso, como el capitán Kuchiki requería mucho de los servicios de su hermana, como por ejemplo, en su manejo de kido para crear barreras, o también en su manejo de la katana, su habilidad de rastreadora, su magnífico instinto, entre muchas otras cualidades, fue cuando empezamos a pasar más tiempo juntos, hasta que nuevamente volvimos a ser amigos, fue como si regresáramos a la épocas del Inuzuri, donde solo éramos un par de niños, sin mucho de que preocuparnos – sonrió débilmente, mientras una serie de escenas pasaba por su mente
Pero la pelinegra no pasó por alto una parte de su relato, algo que ella no sabía, y dudaba mucho que alguien más que no fuera Yoruichi y Urahara lo supieran - ¿Como que "Cuando se volvió una Kuchiki"? –
-Todo el mundo lo sabe no? – dijo como si nada - es la hermana adoptiva de Kuchiki Byakuya –
-¿Que? – dijo sorprendida, pues ella no lo sabía, y estaba segura que ninguno de sus compañeros lo sabía, ¿Por qué no se lo dijo nadie?
-Solo puedo decirte todo lo que ya te conté, si quieres saber más, tendrás que preguntárselo a ella – e ingirió lo último que quedaba de la manzana que ella le invitó
-Bueno, es bueno saber que ella no es una asesina a sangre fría, sino Ichigo ya estaría muerto- comentó ya más familiarizada con la información, y con cierto humor
-¿Por que lo dices? – dijo algo curioso
-Es solo que de Ichigo no tiene… como decirlo… simpatía con los de sangre noble y fría? si algo así –
-No entiendo –
-además Ichigo en un imbécil que de seguro ya le puso en claro todos los puntos de porqué no quiere estar bajo el mando de Kuchiki san –
-AH, ahora sí… pero no creo, ella es mucho más comprensiva de lo que aparenta –
-¿En serio? Bueno, será mejor irnos, allá viene uno de los elfos – informó al ver hacia un lado no lejos de ellos
Se pusieron de pie y vieron que unos cinco elfos guerreros venían a encontrarlos.
-¿Intrusos que hacen aquí? – preguntó uno que aparentaba de unos 50 años de barba y todos con la misma vestimenta, una color ocre con verde
-Est…-lo detuvo la morena
-Buenas noches – dijo inclinándose –Déjame manejar esto – le susurró solo a él poniendo una mano en su pecho - Señores estamos aquí para poder hablar con su líder debido a los acontecimientos que ya deben tener entendidos –
-Sí algo escuchamos – dijo viendo a la mujer y luego al pelirrojo para voltearse a sus compañeros – está bien vamos – dijo rudamente
Los elfos dieron unos pasos más y dijeron algo en su idioma y un puente apareció, caminaron sobre él y al llegar a la mitad desaparecieron, Renji se sorprendió, pero la morena ni se inmutó y continuó caminando con el pelirrojo detrás.
Al pasar encontraron a muchos elfos, todos estaban ocupados en algo, y de la nada aparece uno alto y de cabellera grisácea, algo viejo
-Pero si es Tatsuki – dijo el viejo elfo – bienvenida hija mía – la abrazó efusivamente
-Abuelo - dijo muy feliz devolviéndole el abrazo
-No te veía desde hace tiempo, porque no viniste estas últimas semanas? –
- estaba algo ocupada – le dijo
-pero…- dijo poniéndose serio y luego con un ágil movimiento lanzó una patada en dirección al estomago de la mujer, la cuál detuvo sin problemas
-¿Pero que pasa aquí? – dijo el pelirrojo, confuso y molesto por tal agresión a su acompañante
-Oh, vaya veo que vienes con visita – dijo el viejo
-Abuelo Nio, déjame presentarte al teniente Abarai Renji –
-Es tu novio? – le preguntó con tono de picardía abiertamente
-¡Claro que no! – negaron ambos sonrojados
-viene de la SS, debido a ese asunto – dijo apresuradamente la morena
-ya veo, entonces estas aquí por trabajo – afirmó y ella asintió
-Pasemos a hablar a mi casa – dijo guiándolos
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La mañana se hacía presente, el canto de las aves era pacífico, el sonido de la cascada chocando con las piedras del río, el saludo de la grulla. El sol ya calentaba su cuerpo, pero no solamente el sol, había un calor agradable envolviéndola, sabía que ya era hora de despertar, pero se sentía tan a gusto ahí, parecía que estaba sobre alguna suave nube y cálida, se removió un poco y sintió una fragancia conocida, como cuando solía hacer secar las cáscaras de las frutas y luego las quemaba para que desprendieran ese olor tan agradable, y ahora sentía el olor de frutas, su curiosidad por saber de donde provenía el olor la hizo querer despertarse y abrió los ojos lentamente acostumbrándose a la claridad.
-buenos días – susurró besando su frente
Se quedó pasmada al notar que todo lo que había sentido provenía del hombre melenudo que estaba junto a ella
-¿Dormiste bien? – le cuestionó aún como susurrándole
Asintió, no sabia como actuar en ese momento, estaba asimilando la situación.
Él al ver que ella no iba a decir nada prefirió seguir observándola, como lo hacia antes de que ella despertara.
Ella por el contrario sentía que sus mejillas empezaban a obtener un color más vivo, luego sintió que el brazo del peli naranja se deslizaba por su espalda y la presionaba más contra él, observó el rostro de su compañero, el cual le pareció estaba muy cerca y con una sonrisa ladeada que lo hacia ver tan sensual, que la hizo preguntarse, si lo que estaba pasando no era fruto de su imaginación
-Ichigo – dijo por fin con la voz ronca debido a que acababa de despertar
-Shuu – dijo poniéndolo un dedo en sus labios, y luego acarició su mejilla
Se sentía hipnotizado con solo verla, era todo lo que siempre había querido, y anoche había encontrado en ella la droga que le faltaba para poder seguir viviendo en paz en este mundo, el néctar que había bebido de sus labios lo había dejado saciado, y al mismo tiempo deseando más, deseaba mucho más que besos que suaves y tiernas caricias de ella, pero no podía tomar todo de ella de una vez, debía ir con calma, lo sabía, y más aún debía esperar a que ella también reaccionara igual que él, porque el sentía que al verla tenía vida y que esa vida era solo para ella, se acercó más a ella, y acortó la distancia.
Sintió su respiración cerca de su rostro, sintió el anhelo de que sus labios deseaban ser tocados por los de él, y vio en la profundidad de esos ojos que él deseaba lo mismo, sus cuerpos se aclamaban de una manera que nunca había conocido, se sentía por primera vez en su larga existencia, ser parte de algo, parte de él, pero él, nunca podría ser parte de ella, ese pensamiento hizo que sus ojos reflejaran su temor a no pertenecerle, a no pertenecer a ningún lugar en realidad.
Él observó la duda y el temor en su mirada, y supo que ella luchaba en su interior, luchaba por no dejarse llevar por el impulso de sus cuerpos, y no solo eso, sabía muy bien, que ella al igual que él, podía sentir ese algo que los conectaba, ese algo, que hacía que esa cercanía no sea una perdición, sino una salvación de dos almas solitarias.
Deseaba volver a besar sus labios, introducir en su cavidad su lengua, y tocarla en cada rincón hasta hacerla gemir y jadeante, ¡Por todos los dioses, como deseaba poder hacer tantas cosas con ella, y al mismo tiempo solo abrazarla y observarla!
Perdida. Eso era lo que le decía su corazón, "estás perdida" y tenía toda la razón, porque era como si todo a su alrededor se hubiese detenido, como si el tiempo se hubiera reservado solo para presenciar este instante, como si el mundo estuviera esperando a que él la besara como lo había echo anoche, porque, fue el momento más maravilloso que le pasó, la primera vez que se sintió parte de algo, y ahora temía no ser parte de este algo, y así era, porque su mente se debatía con su corazón, la lucha interna de la que tantas veces había escuchado, sabiendo que si permanecía del lado de su corazón, ambos sufrirían mucho.
-Ichigo – volvió a llamarlo cuando pensó en todo aquello
Pero él no hizo caso, la miró a los ojos, y luego sus labios, y delicadamente reclinándose sobre ella, cubriendo por completo su cuerpo con el suyo, lamió su labio inferior, y sintió como ella vibraba, volvió a repetir la acción, y notó como sus mejillas se sonrojaban, sus ojos se cerraban, y sus labios se entreabrían dejando escapar un suspiro, y fue entonces que vio todo claro, era ella la elegida por la luna para parar la lluvia de su interior, y con ese pensamiento, tomó de lleno sus labios, escuchando un suave gemido de ella, y él mismo reteniendo uno en su interior, generando una lucha entre sus labios, para que prosiga con sus lenguas, ambos gimiendo, ambos con la respiración detenida, pero con un mismo latido, deleitándose el uno con el otro, deseando que esa acción perdurara en el tiempo
Al principio, tardó algunos segundos en asimilar lo que pasaba, y luego sin poder evitarlo, respondió con el mismo fervor a la caricia, le agradaba esa sensación, le agradaba que fuera él, y cada vez el beso se volvía voraz, pero suave al mismo tiempo, un beso tierno, el cual le decía mucho y podía sentir el latir de su corazón junto con el de él.
Las aves que estaban a su alrededor volaron, haciendo que por el sonido que provocaban sus aletazos, se separaran, él la observó, ella tenía la mirada oscurecida, y sintió como sus manos dejaban de sostenerlo por el rostro, sin recordar el momento en que ella lo había sostenido así. Y él por su parte le acarició la mejilla con tanta ternura que ella no pudo evitar cerrar los ojos.
Sintiendo el aliento del otro en el rostro, sonrieron con complicidad, y entonces el viento sopló suavemente removiendo sus cabellos, y elevando a su alrededor algunos pétalos de flores, y también algunas plumas, mezclando su aroma en uno solo, sellando así un destino que ambos desconocían.
-Ichigo…yo- volvió a decir una vez que recuperó un poco de su aliento
-Rukia…-dijo en tono cálido – dime que no eres un sueño –
Se lo dijo con tanta añoranza que pensó morir ese mismo instante entre sus brazos – claro que soy real, imbécil – dijo sonriendo
-ya sabía que me saldrías con una de esas enana – devolvió la sonrisa
Y de pronto era como si se conocieran de toda la vida, como si su encuentro y ese momento estuviera ya predestinado
-Como que enana –
-Así es, eres una enana –
-deja de llamarme así fresita kun – dijo lo ultimo en tono meloso, que molestó al peli naranja
-Eres mi enana – dijo volviendo a besarla antes de que ella volviera a decir algo, pero esta vez el beso por parte del peli naranja era demandante, como si tuviera temor a perderla, y ella lo sintió, sintió la necesidad de responderle con el mismo sentimiento, y sus manos se enredaron en su cabello naranja, acercándolo más a ella.
Nunca antes podría haber imaginado sentir tantos sentimientos en su interior, era nuevo para ella, pero aunque su corazón le gritaba que estaba bien, su conciencia le decía que antes de que sea tarde, debía detener aquello.
-Debemos irnos – dijo sonrojada cuando dejó de besarla
-Bueno entonces lo primero será desayunar – dijo incorporándose, dejándola a ella tendida sobre las flores – iré a cazar algo para que podamos comer –
-Si… bueno… ya te espero yo aquí – dijo mientras se acercaba a la orilla del río quitándose sus zapatos y la espada que traía atada a su cintura, para luego soltar el tiro que sujetaba su capa y dejar a la vista ese kimono que la hacía parecer irreal.
ÉL la observó mientras se internaba en la espesura del bosque, y así, desaparecer sigilosamente y encontrar una presa que le ayude a reponer sus enrgías.
En el momento que sintió que el se alejaba, deseo sumergirse así tal cual en las profundidades de aquel río, y no es que ella solo quiera tomar un baño por pura vanidad, era parte de todo ese ritual del día anterior, era, para limpiar su alma de pensamientos impuros, porque ella debía mantener su alma pura si quería lograr salvar a muchos, y estaba deseando darse ese baño, porque el peli naranja que le había tocado por compañero, le había hecho desear cosas que nunca antes pensó, le hizo desear se simplemente una mujer, y dejarse a él.
Lentamente fue quitándose sus prendas, el obi, el quimono, el yukata, las vendas que protegían sus femeninas zonas, quedándose completamente desnuda, con su pié tocó la superficie del agua, deleitándose con la tibia y refrescante sensación, lentamente, con cuidado al pisar las menudas piedrecillas, se introdujo el río hasta dejarse cubrir con él la cintura, tomó un poco entre sus manos y se mojó el rostro.
Con la suerte que nunca antes había tenido, encontró un árbol frutal, unos huevos y pensaba pescar algo en el río para que puedan comer, era agradable saber que después de todo, y en contra de todo lo malo, la mujer que tenía por compañera, era el ser más puro que había conocido, lo sentía, estaba seguro que ella no era todo lo que decían, daría todo por ella, y ella daría todo por él, todo aquello se le rebeló mientras la besaba la noche anterior.
Pensando en todo eso, caminó lentamente hasta el río, desenado llegar junto a ella, y deteniéndose ante la maravillosa vista. Ahí en medio del río, vio a una de las más bellas criaturas de los dioses, una ninfa, una menuda, de cabello oscuro, piel cremosa, y labios llenos que incitaban a ser arrebatados. Menuda vista la que tenía, sabía bien que era Rukia, y solo pudo compararla con una ninfa, las cuáles estarían envidiosas por la belleza de su morena.
Observó como se sumergía una y otra vez en el río, dejando que las gotas de agua se deslicen por su cuerpo, siguiendo cada una, observó el cuerpo de la morena completamente desnudo, deseando ser una gota de agua que recorría desde su oreja, bajando en un sendero húmedo hacia su cuello, su hombro, y mezclarse con otras en el nacimiento de sus pechos, cayendo lentamente por su torso, su ombligo y perderse en la oscura mata de vellos que resguardaban la entrada a su ser.
Deseó poder tomarla entre sus brazos, acariciar cada colina que se alzaban tímidos sobre su peco, poder dejar un camino de besos en el valle que formaban en su cuerpo, y hundirse en ella para amarla por completo con todo su cuerpo y su alma.
Por el deleite que sentía al ser rosada por el agua de aquella manera, no percibió la mirada anhelante del peli naranja, sintiendo que su cuerpo se relajaba por completo, y sabiendo que él regresaría pronto, decidió darse una zambullida más y salir del agua, caminando con pasos felinos, y delicados, se dirigió a sus ropajes, y una vez fuera estiró sus brazos al cielo, como queriendo alcanzarlo, mientras sus ojos se cerraban, sintió como el sol secaba las gotas del agua que aún permanecían en su cuerpo, y a la par, se sentía acariciada por una sensación que nunca antes había sentido, era indescriptible, pero deseaba seguir sintiéndola, y empezó a tocar su cuello, como sintiendo la caricia allí, bajando lentamente hasta el valle entre sus pechos, y siguiendo hasta su vientre.
Observaba deleitado los movimientos de sus manos, como si supiera lo que él quería que ella haga, deseó ser el río que había acariciado cada parte de ella, ser el sol que la acariciaba, ser sus manos las que la tocaban, sentía como su cuerpo deseaba el de ella, y como ese mismo deseo se acumulaba en la zona más sensible de cualquier hombre, y entonces pensó "Si al pensar en poseerla me convierto en un ser de alma impura, pues la muerte es bienvenida por que la vida me dejó observar y haber tenido entre mis brazos al ser más perfecto". Y sin apartar la vista de cada detalle de su cuerpo, caminó un poco hacia atrás, sabiendo que debía dejarla de observar, porque estaba seguro que si continuaba así, de un momento a otro la tomaría, y la haría suya… para siempre.
Dejando de sentir esa sensación de caricias sobre su cuerpo, abrió los ojos abruptamente, pensando que había perdido algo, y se dio cuenta observando a su alrededor que no era más que su imaginación, decidió vestirse, y justo cuando se ataba el obi alrededor de su cintura, percibió la presencia del peli naranja, y sin saber porque sintió alivio al verlo.
-Encontré algo de fruta y unos huevos – le informó mostrándole unas papayas, y unos plátanos
-estamos de suerte – dijo mientras se colocaba una cadena alrededor del cuello
Al verla de nuevo, le asaltó ese sentimiento de tenerla a su lado por siempre, y lñas imágenes de su cuerpo desnudo junto al de él, lo asaltaron, como mostrándole un futuro para ellos dos.
-Será mejor que nos apresuremos, y vayamos donde se encuentran los Elfos – apuntó él
-Es verdad – dijo con cierto tono de preocupación, pon unos instantes, mientras se bañaba, no había pensado en todo aquello, lo único que había estado en su mente había sido él, solo él.
-pescaré algo para que podamos comerlo más tarde –
-Está bien – dijo mientras se arrodillaba y con su magia, encendía una pequeña fogata
Y sin entender como, al cruce de sus miradas, vieron su propio anhelo "Juntos, siempre juntos".
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LO SIENTO MUCHO EN VERDAD, se que me retrase mucho en subir este capi, pero mi inspiración, venía y se iba, ahora les dejo este capitulo donde avanzamos un día y muestra todo lo que pasaron los "misioneros", vaya avance no?, bueno en los siguientes ya veremos como va, xk lo que tenía planeado en un principio, poco a poco va tomando un rumbo más complicado de ser expresado.
Debo confesar que estoy satisfecha con este capítulo, en especial con la última parte. Tal vez quieran ver más de los otros personajes, yo también quisiera, pero mi inspiración aflora con mucha más facilidad cuando se trata de ellos, ya saben, el IchiRuki es mi pasión, por eso este fic tendrá más momentos en los que aparecen ellos, también pondré lo que les pasa a los demás, pero no de manera tan explícita como con Ichigo y Rukia.
Agradeciendo de antemano a todos los que me dejaron sus reviews, y esperando que este capitulo haya sido de su agrado, me despido por este año.
FELIZ 2013, EL AÑO DE LA SERPIENTE
SIIIII, ES MI AÑO!
LES DESEO TODO LO MEJOR
HASTA EL 2013, JA NE
RUKIA NAIR
