Hola! La verdad cada vez me siento mas emocionada por este fic. Este capitulo no es muy emocionante mas bien son hechos necesarios para el futuro, pero el próximo tendrá… ¡Spamano!
Sin mas ¡Lean!
Y con el tiempo… Llegara.
- Hola Gilbo, vengo a traerte buenas noticias. -Antonio era bienvenido en casa de Gilbert, asi que cada vez que lo visitaba entraba como si fuera su casa y hoy el español encontró a su amigo a medio vestir.
- Antonio ¿En españa no tocan la puerta antes de entrar a alguna parte? -casi le grito mientras terminaba de abrocharse el pantalón.
- Si tocamos, pero no cuando traemos buenas noticias. -contesto sonriente.
- ¿Cuáles son las buenas noticias?
- Tu sabes que soy medio amigo del tipo holandés del bar, Gorvet. A veces el lidera apuestas y esta vez fue sobre una chica. -el moreno estaba tan emocionado que hablaba muchísimo mas rápido de lo normal y caminaba por toda la habitación.
- ¿Y?
- Esta chica, Erzebeth, su familia ah intentado casarla por 4 años, pero nadie quiere una hija como ella.
- Debe ser horrible kesesesesese -se burlo mientras terminaba de vestirse.
- ¡Al contrario! Es hermosa. -gritaba Antonio alzando los brazos y girando por todos lados.
- ¿Entonces cual es el problema con ella? Buena familia, hermosa ¿Quién no la querría? -el tema ya había captado toda la atención del peliblanco.
- Ella es unica. -susurro- No quiere casarse y tener una familia, ella quiere luchar, darse a conocer, es salvaje y es la hija de Sadic. -los ojos de Gilbert se iluminaron, y no precisamente por hecho del parentesco con su ídolo de pequeño, mas bien por las cualidades de la castaña; pero rápidamente te apagaron.
- No existen mujeres así. -dijo secamente.
- ¡Si! Ella es real y aposte a que este año tampoco se casaría, pero estoy dispuesto a perder por mi mejor amigo. -rara vez Antonio era serio respecto a algo y esta, era una de esas raras veces.
- Antonio, tu ganas -levanto los brazos rindiéndose.- si puedes hacer que la conozca, la conoceré, pero si todo termina en desastre me de veras un par de tu mejor vino.
- Es un trato Gilbo. -ambos estrecharon las manos.
Gilbert no sabía en que se estaba metiendo, creía que lo mas probable es que ganara un par de botellas de buen vino y en el mejor de los casos, deleitarse con la vista de una bella chica… cuan equivocado estaba.
Gupta era un chica callado, ecepto cuando estaba en su casa. Disfrutaba jugando ruidosamente con su hermana, también le gustaba sacar de quicio a su padre y hacerle travesuras a Licofrón, aun que después Heracles le daba eternas charlas filosóficas.
En el fondo Gupta no quería que su hermana se casara, eso significaría que ella tendría que irse de casa y ya no lo mimaría como antes y tampoco se preocuparía de el; Erzebeth casi había sido como un madre para él y una especie de amiga. Gupta sabia que su hermana tenia derecho a seguir con su vida y tal como le había enseñado a él, seguir con su vida significaba que le escogieran un marido que tal vez a ella no le gustara, pero no estaba conforme con eso; el marido de su hermana tenia que ser un hombre bueno y tenia que ser aprobado por el.
A escondidas de sus hermanos, el menor siempre intentaba convencer a su padre de que su hermana era aun joven, que los cuatro vivían muy bien juntos, que la casamentera era una mujer premenopáusica y exagerada, que él casaría a sus hijos cuando ellos quisieran y con quien ellos quisiera y Sadic siempre quedaba pensativo al respecto…
Al menos Erzebeth tenia a alguien a su favor.
Estimada Misstres Alice:
Junto con saludarla y nuevamente agradecerle por haberme permitido conocer a mi futura esposa. En esta ocasión me gustaría hablarle sobre una muchacha que a frecuentado sus servicios durante algunos años, me refiero a Erzebeth. No piense por favor que intento inmiscuirme en su trabajo, pero tengo un buen amigo que no radica en su lista de pretendientes y podría ser un muy buen partido para la hija del respetable Señor Sadic. Mi prometida y la señorita Erzebeth son muy buenas amigas y por lo que me a contado sobre ella presiento que serian un hermosa pareja. Le adjunto un documento con los datos.
Se despide cordialmente
Antonio Fernández-Carriedo.
PD: Independiente de su decisión, le envío de regalo una botella de camernet, como agradecimiento por mi compromiso.
Luego de terminar de leer la carta, Misstres Alice comenzó inmediatamente a escribir una respuesta, quería conocer lo antes posible al muchacho y dejar de una vez por todas la decisión en manos de Sadic. Después de hacer las correspondientes presentaciones, eran las familias las que tomaban la decisión final, ella se encargaba de establecer las conexiones y entregar un perfil de los pretendientes y pretendidos. Luego de conocer al muchacho del que se hablaba en la carta, su trabajo con Erzebeth estaría terminado al fin. Además, hoy podría degustar un exquisito vino junto a Alfred, su marido.
- Gilbo, amigo, tengo excelentes noticias para ti -entro animadamente a la sala de estar.
- ¡¿Y que diablos tienen de buenas?! -Gilbert se encontraba con un humor terrible, había despertado en la madrugada con un terrible dolor en su pierna y este aun no cesaba ya bastante entrada la tarde. El doctor ya le había advertido que cuando comenzaran los fríos el dolor aumentaría, así que ahí estaba el albino… Sentado frente a la chimenea esperando que la calidez que esta emitía atenuara un poco el intenso dolor.
- oh, lo siento mucho por tu pierna, pero estoy seguro que esta carta alegrara un poco tu tarde. -sonrío amistosamente. Antonio no lograba dimensionar el dolor que sufría su amigo, pero intentaba comprenderlo cada vez que este lo aquejaba con fuerza.
Estimado Antonio:
Su carta no pudo haber llegado en mas oportuno momento. La señorita Erzebeth no había tenido pretendientes que la buscaran desde la primera vez que trabaje con ella, así que antes de exponer nombres frente al señor Sadic me gustaría entrevistar a su amigo. Por favor infórmele que lo espero a tomar el té mañana viernes por la tarde.
Saluda cordialmente
Alice Kirkland de Jones.
PD: Nuevamente, mis felicitaciones por su compromiso.
- Pensé que estabas de broma con eso de la chica. -comento sorprendido devolviéndole la carta.
- Claro que no, ya veras como todo va genial ¡Solo espera a que se lo digamos a Francis! -nuevamente te había emocionado
- ¡Es cierto! Querrá celebrar con vino y cerveza kesesesese. -el español tenia razón, la carta había mejorado mucho su humor- Espero que la chica sea como me dijiste, así mi abuela dejara de presentarme mujeres horribles e interesadas, ninguna es asombrosa como yo.
- Confía en mi -dijo sonriente el español- iré a buscar a Francis, tu descansa esa pierna.
Gilbert se sentía agradecido por los amigos que tenia, jamás lo habían abandonado, ni el a ellos y esperaba que así fuera hasta llegar a ancianos.
Espero que les allá gustado ^^
Onny.
