Todos los personajes que aparecen en esta historia son propiedad de Rumiko Takahashi, y los utilizo sin ninguna intención de lucro.
El hombre perfecto
Títeres
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Las primeras palabras que forjó la chica de ojos marrones se mezclaron con el aire. Creía que si hablaba demasiado fuerte, irrumpiría su sueño.
—¿Quién esta señora, Ranma?
—Akane, ella…ella es mi mamá.
Su voz se transformó en un sereno murmullo al momento de nombrarla. Ella volteó a verlo y el pelinegro se sintió mareado con esa avalancha de indulgente compasión que salió de los penetrantes ojos marrones de la chica.
De alguna manera, le recordaba a su madre cuando, de pequeño, había hecho sus miles de travesuras; nunca fue capaz de levantar su mano sobre él, y en cambio, le observaba con esa tranquilidad, tan llena de afabilidad, que le hacían prometer que no las volvería a realizar jamás.
—N-no sé qué decir—. Musitó, aún con la sorpresa en el rostro. Sospechaba que él debía tener una razón muy poderosa para que aceptara llevar a cabo esos robos, pero no se imaginaba que fuera de esta magnitud.
—No te pr-preocupes —El se acercó y con mucha timidez, colocó una mano sobre el brazo de ella, dándole apoyo—. Seguro que querías empezar a discutir con tu suegra desde el primer día, ¿no?
—Bobo —Akane le respondió con un codazo en el estómago y una pequeña sonrisa que no pudo contener. En silencio, se lo agradecía. A pesar del esfuerzo que debía suponerle, era capaz de hacerle broma para tranquilizarla—. ¿Por qué se encuentra así?
Él se retiró de su lado. Antes de decir cualquier cosa, trajo un par de sillas metálicas que se encontraban arrinconadas en una de las esquinas, y le ofreció una a ella para que se sentara. Akane lo hizo de forma recatada: él, volteando al revés la silla, quedando su cabeza descansando en el respaldo.
—Empezó hace como un año, mi padre y yo volvimos de un largo entrenamiento de más de una década por distintos lugares de Japón y China. Justo cuando pensé que volveríamos a ser la familia que éramos, ella comenzó a enfermar —suspiró agotado, con la atención fija de Akane—. Hace unos meses, su condición empeoró, y ahora, lo único que puede salvarla, es una operación que cuesta miles…Los doctores dijeron que si le inducían al estado en el que se encuentra, su cuerpo resistiría un poco más. Lo suficiente para que yo pueda reunir el dinero.
—Debe ser muy difícil para ti—. Akane hizo un gran esfuerzo por digerir toda esa información dada de golpe.
—No te lo imaginas —El desvió la mirada hacia su madre, y se dejó llevar por los recuerdos— mi padre me separó de ella cuando todavía era muy chico, con el pretexto de entrenarme y convertirme en el mejor luchador de artes marciales. Hizo un buen esfuerzo, y tal vez lo consiguió, pero hizo que mi memoria, desvaneciera el recuerdo de la familia qué solíamos ser —Volvió a concentrarse en Akane—. No sabes lo frustrante que fue levantarme un día, y descubrir que había olvidado el recuerdo del rostro de mi mamá.
—¡Tú padre es un sinvergüenza —Akane enfatizó su clara molestia!— Él no tenía derecho a hacerles esto—. Las manos reunidas sobre el regazo se retorcieron con fuerza, reacción inconsciente de lo que ella hubiera deseado hacer sobre el cuello de Genma.
—N-no lo culpo —Balbuceó, algo apenado—. Ella también estuvo de acuerdo en ese absurdo plan. Y bueno, ahora que por fin estábamos reunidos…no voy a perderla de nuevo. No puedo hacerlo —Las manos apuñando las orillas de la silla, comenzaron a temblar de la impotencia, haciendo vibrar el metal con la acción.
—¿Cuánto les falta reunir de la cantidad?—. Akane se tranquilizó un poco con la respuesta de él. Quizás no había culpables y todo se trataba de una mala jugada de la vida.
—Ya no falta mucho —Ranma se mordió la lengua por dentro, era la primera vez que le mentía desde que entraran al hospital, pero si le decía la cifra verdadera y sus equivalentes, ella podía comenzar a sacar cuentas— Es cosa de un par de semanas—. Claro, contando conque la peliazul no lo denunciara.
—Es…es muy noble lo que estás haciendo —Akane le miró con seriedad—. Pero, ¿ya sabes la explicación que vas a darle cuando te pregunte qué hiciste para curarla? No creo que lo que estás haciendo, vaya a agradarle.
"Obligarme a hacer seppuku" Pensó inmediatamente con temor, mientras las pupilas se dilataban al imaginarse atravesado con una katana. Como en aquel primer encuentro en el que se mostró a su madre con su forma maldita; luego de conocer el juramento de su padre, de convertirlo en un hombre entre los hombres, creyó que su existencia terminaría ahí, afortunadamente, ella basaba ese juramento en otro tipo de valores.
—Es-eso no importa —La pregunta, sin duda, le caló hondo, pero no tenía mucho que dudar—. Mi mamá me dio la vida, si sacrificándome la salvara, me lanzaría al vacío sin titubear, es lo menos que puedo hacer.
El silencio se hizo en la habitación durante un rato. Con ellos dos mirando absortos a la madre del chico.
La puerta repitió el sonido que hiciera cuando los muchachos entraron, y ambos voltearon automáticamente a la entrada.
Un joven doctor de negra cabellera, pasó a la habitación, sin sorprenderse de la presencia de los visitantes de la paciente. Probablemente ya estaba avisado de antemano.
—Hola, joven Saotome, ya tenía días sin verlo por aquí —se aproximó a donde yacían los monitores y presionó algunos botones. El ojiazul le siguió con la mirada, sin perder detalle.
—¿Co-cómo está?—. Nodoka, su madre, se miraba tranquila, y comparando los números con los que mostraban las veces anteriores que le había visitado, todo parecía normal. Sin embargo, no era malo terminar de cerciorarse.
—La señora Nodoka se encuentra bien. Sus signos son estables —el hombre de gruesas gafas, recorrió las diferentes hojas del portafolio—. Y los resultados de sus análisis muestran que su corazón responde al tratamiento de forma favorable. Si es intervenida, este quedará como nuevo.
—Genial —Akane le vio sonreír como pocas veces lo vio hacerlo desde que lo conociera—. En verdad espero que funcione.
—Por cierto, ¿podrías acompañarme afuera para que firmes unas hojas?—. El doctor le cedió una carpeta llena de papeles, y Ranma la tomó de buena gana.
—Akane, ¿te quedarías con ella?—. Le pidió en un gesto amable.
La peliazul le respondió afirmativamente y los dos hombres salieron al pasillo.
Una vez que se perdieron de allí, Akane se puso de pie y se quedó pensando unos momentos.
Conocía el dolor del chico, ella sufrió la muerte de su mamá unos diez años atrás. Cuando se es joven, la ausencia no duele con la misma intensidad que de más adultos, al menos eso piensa la mayoría, y aún así, con el correr de los años, siempre encontraba los días grises en el que todo su mundo parecía derrumbarse y terminaba bajo las cobijas llorando como una chiquilla, deseando ilusoriamente, que ella viniera y le arropara en su regazo, diciéndole que todo estaría bien…Le hizo tanta falta.
Comprendía el desespero de Ranma por salvarla; la misma joven deseaba haber podido hacer lo mismo por su mamá, pero siendo tan pequeña, estaba limitada.
Se acercó con cuidado y con ternura, recorrió con su mano la mejilla de la joven madre.
—…le prometo que voy a cuidar a su hijo.
Unos pasos le alertaron y en un acto desesperado, se dejó caer sobre la silla, volteando disimuladamente a otro lugar de la habitación.
—Creo que es hora de irnos, Akane —El pelinegro entró solo al cuarto, con las manos en los bolsillos—. Se nos hará muy tarde si esperamos la próxima salida del tren.
—De acuerdo, vamos—. Ella se puso de pie y se encaminó a la salida, Ranma no pudo evitarlo fue a donde su madre, y esquivando las agujas encajadas en su mano, la tomó entre la suya con suavidad.
"Sólo resiste un poco más….Y perdóname por todo" A veces no hacían falta las palabras, bastaba con los escuetos murmullos de un corazón atormentado.
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Cuando arribaron al Dojo Tendo, ya faltaba poco para oscurecer completamente, el sol ya casi terminaba de ocultarse en el lejano horizonte y el cielo azulado, se había ensombrecido y se mezclaba con una serie de manchas rosáceas y otras, azul profundo. Un pequeño resplandor se divisó al fondo.
Los dos volvieron tal cual se marcharon, en silencio. Sólo que esta vez, era el fornido chico quien se debatía entre confrontar a Akane y preguntarle su resolución acerca de su causa. Las manos cruzadas sobre su cabeza, le ayudaban a aparentar una seguridad que en ese momento no tenía.
—Hace mucho calor, yo creo que lloverá—. ¿Calor? ¿Lluvia? Dios, tenía que empezar a leer libros sobre temas de conversación con mujeres para no terminar diciendo idioteces.
—Sí…hemm…se siente el aire turbio—. Respondió enajenada. No sabía que tan buena idea era haber acompañado a Ranma. Quería ayudarlo, y a su vez, ¿qué tan correcto era permitir que abusara de los demás?
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Esta vez, se encontraron conque en la vivienda sólo estaba Genma. El adulto habló sobre una serie de actividades sobre el resto: compras, estudios, visitas a amigos, etc. El regordete padre, pudo apreciar ese brillo fugaz en la mirada de su hijo. Tan…él…y luego, vio los ojos condescendientes de su futura nuera…. Su cuerpo se tensó al observar de nuevo a los de Ranma, y creyó comprender todo.
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—¡Oye! ¡¿Qué carajos te pasa?—. El puño del mayor, impactó apenas a unas milésimas de su cara.
—¡¿Qué me pasa? ¡Te has puesto a pensar en lo que hiciste!—. Su fallido golpe no lo detuvo y siguió intentando conectar varios más.
Ranma por fin entendió el súbito cambio de su padre cuando le contó a dónde habían ido él y su prometida. La cara del viejo se torcieron en una mueca de asombro, frustración y coraje y sus nervios se crisparon en señal de amenaza…Sin darle tiempo de respirar, se transformó en un toro embravecido buscando aplastarlo.
—¡O-oye! ¡Me dijiste que hiciera todo lo que hiciera falta, ¿no? —Su cuerpo inconscientemente se tiró hacía atrás para bloquear otro ataque, al hacerlo, tropezó con una de las pesas olvidadas y estrelló su espalda en la pared—. Ell-ella me descubrió.
Le fue imposible detener las manos de su papá, quienes se sujetaron de las solapas de su camisa china y lo zarandearon como si fuera un costal de papas.
—¡Eres un tonto! ¿Descubrió a tú madre? ¡No, ¿verdad? —El chico desvió la mirada sonrojado, era cierto, podría haberle inventado cualquier cosa, inclusive, más oscuro e imponente que el verdadero motivo.
Genma bufó fastidiado y en uno de los forcejeos, dejó que este cayera en la duela.
—¿Qu-qué tiene de malo?—. Ranma recuperó la compostura para enfrentarse al hombre de anteojos.
—¡Nada! Pero, ¿te has puesto a pensar que otra cosa le vas a confesar luego? Si sigues así, terminarás por decirle todo.
—Claro que no. No voy a hacerlo—. Él gruñó por lo bajo. No era tan torpe.
—¿No te das cuenta? —El patriarca de los Saotome pareció compadecerse de su vástago y calmó su voz autoritaria— Estás mezclando demasiadas verdades en esto. Si te descuidas un poco, no será lo único que termines involucrando. Tienes que entenderlo.
—¿A…a qué te refieres?—. El pelinegro pestañeó intrigado.
—No te preocupes, si continúas así, muy pronto lo sabrás—. Genma tomó del piso una de las toallas para secarse el sudor, y salió de allí, dejando que su hijo razonara sus palabras.
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Akane no soportaba más el encierro en su propia casa, y habiendo visto que Ranma y su padre estaban en el Dojo, se puso a romper ladrillos en el patio trasero.
Se sentía en uno de esos extraños casos en los que se moría por saber algo, y una vez que lo hacía, hubiera preferido no enterarse.
Colocó otro par de ladrillos, uno sobre otro. Un golpe preciso y estos se convirtieron en cuatro pedazos idénticos.
Ella miró a su alrededor, el muñeco de entrenamiento ya lucía hecho trizas, y una infinidad de pedazos de tabiques rotos se esparcían a lo largo del césped.
—Akane, qué bueno que ya regresaste —ella se giró y encontró a su hermana mayor, cargando una cesta de mandado—. Salí a comprar algunas cosas para la cena, pero empezaba a preocuparme de que Ranma y tú no regresaran.
—Sí…y-yo…bueno, Ranma y yo, regresamos hace rato. No te preocupes—. El tono carmín cubrió su rostro.
—Hola, Kasumi…Akane—. El pelinegro llego a donde ambas platicaban.
—Hola Ranma, le decía a Akane que se me hacía muy tarde que no regresaran. Me tranquiliza saber que estén bien —Kasumi le esbozó una sonrisa—. Iré a preparar la cena.
—Y-yo…yo voy a salir—. La mirada azulada se clavó en los ojos de la menor.
La joven artista marcial se quedó estática. Por el gesto ensombrecido, sabía a donde iba, además, le delataba el color de la ropa que parecía haber adoptado para su faena.
—¿Tan tarde? —Kasumi le preguntó con curiosidad—. ¿A dónde vas?
—A d-dar una vuelta—. Vaciló la excusa.
—Bueno, yo voy a la cocina o nos quedaremos sin comer—. Retirándose con un paso alegre.
Una vez que se marchó, ambos volvieron a concentrarse el uno en el otro.
—Ranma, sólo quiero que me prometas algo—. Su voz estaba más cargada de súplica que de mando. Sus ojos transmitían la misma sensación.
—Sí. Dime—. Respondió sin vacilar. Si esa chica depositaba su confianza en él, era justo que hiciera lo mismo por ella.
—Prométeme que en cuanto juntes lo que necesitas, no volverás a hacerlo—. El pelinegro se asombró con la propuesta de la joven. Le había perdonado de momento. El le dedicó una pequeña sonrisa. No fingía su agradecimiento, le demostraba su total gratitud.
—Te lo prometo, Akane—. Y sin más, salió de allí para hacer lo que debía.
—Cuídate mucho—. Balbuceó, llevándose las manos al pecho.
Continuará
Notas
O_O Hemm…er…No me vean con cara rara…yo misma no sé que hago aquí tan pronto y con el fic incorrecto XDD…Se suponía que iba a empezar el capítulo del ladrón, pero abrí los dos nuevos documentos de Word…y ya sabrán quién ganó XD. Supongo que también tiene que ver con que la historia esta, esté formada con capítulos más pequeños. Qué se yo. :)
Creo que en parte se debe a que aquélla historia ya va a su punto final y todavía tengo un poco de dudas de cómo abordar ciertas cosas, además, en este fic, como le comentaba a una amiga, quería salir de esta etapa semi oscura para comenzar con otras cositas. n_n
Elowyn, amiga, ya vez XD Creo que ahora daré la impresión de que estaba como leona enjaulada al no redactar, pero bueh, si mi pepe grillo está puesto a escribir, no hay que contrariarlo XD. Gracias por leerme.
Veruska, te agradezco que te pasaras por mi historia, me da mucha alegría que te esté gustando.n_n
Trekumy, sip, sé que no te laten mucho los UA, y por eso te agradezco doblemente que te animes a leer n_n Soy re mala para contestar reviews, pero bueno, gracias por hacerlo, y como te comentaba el otro día…aún tengo que pensar en cómo llevar ciertas cositas. u_u
Jessi, bueno, en este capítulo no pasa demasiado, sin embargo, en los siguientes se irá revelando.n_n Gracias por el comentario.
Y también a los que no lo hacen, pero que me alegran con saber que lo leen.n_n
Nos vemos pronto n_n (juro que ahora si empiezo el otro)
