La Magia de una Familia

Los personajes de esta historia son de la brillante Stephenie Meyer, nosotras solo jugamos con ellos. No somos Stephenie.

Capítulo 4

Lucy (P.O.V)

No lo podía creer, era simplemente irreal. Estar en presencia de tres Cullen, un momento… si existían esos tres seres tan maravillosos, también existían los otros cuatro y Bella. Esto era mucho para mí, más de lo que mi cerebro estaba dispuesto a soportar. En ese momento me acuerdo de Niki y que sigue abrazada como si su vida dependiera de ello a Carlisle. Cuando le pego una mirada, me doy cuenta que no apoya la pierna izquierda, ahí asocie las cosas, Niki era la de la pierna fracturada y yo la de la "Contusión".

Cuando intente acercarme a Niki, Carlisle le ordenó a Esme que me tumbe en el piso, acto seguido y sin haber parpadeado estaba en el suelo, cosa no me agradó ni pizca. Al girar la cabeza para cerciorarme donde estaba Niki, también se encontraba en el piso con cara de dolor, Carlisle dice:

-Debemos llevarlas a casa para examinarlas.- Niki y yo nos miramos con alegría.

No cabía duda, esto era real.

Niki (P.O.V)

De nuevo Carlisle me levanto con extrema delicadeza, pero igual sentí el dolor de mi pierna y ahogué un grito, a lo que Carlisle me miro con comprensión y a la vez con disculpa y también confusión. Esme imito el gesto con Lucy, pero ella no hizo ni una mueca, solo se limitaba a sonreír, parecía que se iban a agrandar los cachetes y de vez en cuando me miraba para verificar que me encontraba bien, yo respondía con una leve sonrisa y un asentimiento, pues el dolor era notable.

Llegamos en menos de una hora a Forks y eso que nos encontrábamos en Philadelphia…

Lo único que logré ver con tanto movimiento a mi alrededor fue el cartel que indicaba el inicio de la cuidad que más anhelaba conocer, Forks. Cuando me di cuenta de esto me tense, mi pulso se aceleró, estaba emocionada. Obviamente Carlisle noto mi cambio, y me dedico una sonrisa compasiva.

No me percaté de que llegamos a la gran mansión Cullen hasta el viento cesó. Mire a Lucy furtivamente, pero estaba ensimismada en sus pensamientos y mirando con los ojos dilatados la gran casa, y yo no me quedaba lejos de ella… la casa era tal cual la describía el libro: grande, luminosa, con grandes ventanales y a lo lejos se podía oír el suave ruido de un arroyo. No lo podía creer.

En el porche de la casa aparece Adonis en persona, Edward Cullen con una mirada sorprendida y perturbada y a la vez sexy. No me sorprendió el verlo ahí, ya que abría escuchado los pensamientos de Carlisle, pero su belleza sí que aturdía. Mantuvo abierta la puerta para Carlisle, Esme y Alice, a mí me deposito en un gran sofá blanco y a Lucy en otro muy cerca mío. Carlisle comenzó a inspeccionar mi pierna y no pude evitar soltar un gritito de dolor y que mis ojos se llenaran de lágrimas, a lo que Lucy me miro aterrada, no por el vampiro que me inspeccionaba, sabía que no me haría daño, sino por mis gritos y mis lágrimas. Carlisle decretó que tenía el fémur fracturado, pero que era una fractura simple y no tardaría en curar.

Cuando aparté la mirada de Carlisle vi que Lucy estaba al lado mío y al girar un poco mi cabeza veo a seis pares de, ojos de un dorado intenso, mirarnos con curiosidad. Allí se encontraba Rosalie con su belleza perturbadora, a su lado, siempre fiel, estaba Emmett, juro que es la persona más grande que he visto en mi vida. Luego veo a Jasper, con cara de concentración, no llegue a saber si se estaba conteniendo o estaba entendiendo nuestras emociones, de su mano se encontraba la pequeña duende con una sonrisa cariñosa ¿Nos miraba con cariño?

-¿Quiénes son?- Pregunta Rosalie con cara de pocos amigos, sacándome de mis pensamientos.

-Yo me llamo Nicole Chase, pero llámenme Niki y ella es Lucy Jackson mi mejor amiga.- Lucy asiente mirando a Rosalie.

-¿Cómo saben quiénes somos?- Exige

-No importa como lo sabemos, pero su secreto está a salvo con nosotras. Por favor no pregunten, porque ni nosotras mismas sabemos responder.- Responde Lucy. Ahora dirigiéndose a Edward:

-¿Puedes leernos la mente?- Pregunta mi amiga.

Edward contrariado responde:

-No.- Dice con tono frustrado.

Sonrío, esto es genial. De repente una imagen viene a mi mente: ¡La lista!

-Quiero intentar algo.- hablo dirigiéndome a Edward. Reina un silencio mientras me concentro. ¿Qué cosa le muestro? Cuando se me ocurrió, es el momento más feliz que pude pensar: constaba de yo y Lucy el día de mi cumpleaños número trece, que habíamos ido al parque de diversiones en hora de clase. Me concentre en eso. Entonces Edward jadea sorprendido.

-¿Qué viste?- le pregunto.

-Las vi a ustedes, en un parque de diversiones, es un recuerdo muy vivido, pero luego de eso, nada.- sigue un poco frustrado.

Miro a Lucy con los ojos bien abiertos y una gran sonrisa.

-Lucy, ¡nuestros deseos! Solo ve lo que queremos.- Mi amiga comparte mi expresión y los siete pares de ojos dorados nos miran extrañados, algunos felices, otros confundidos, en fin, es un mix de emociones. Pobre Jasper…

-Lo siento Jasper por tantas emociones, no debe ser fácil para vos.- Dice Lucy

El aludido la mira aturdido y con la pregunta escrita en su ceño fruncido, a lo que responde:

-Em, no es nada.- Dice aun extrañado.

De repente alguien carraspea y se de inmediato que es Emmett.

-Creo, que nos deben algunas explicaciones ¿no?- Dice sonriendo.

Entonces empiezo a narrarles nuestra historia, saltando la parte del libro Crepúsculo y la de nuestros padres:

-Nosotras sabemos todo de ustedes, era nuestro sueño conocerlos y por fin se cumplió. No se molesten en averiguar cómo lo sabemos o de dónde venimos por favor.- digo suplicante.- Es nuestro pasado y queremos olvidarlo.

Todos nos miran con compasión. Luego Lucy me mira cómplice y comenzamos con un bombardeo de preguntas:

-Alice, ¿cuándo vamos de compras?- le dice Lucy a Alice a lo que Alice responde con una sonrisa y un: mañana mismo.

-¿Y Bella?- Digo dirigiéndome a Edward. Ups, se me escapó. Edward me mira raro y dice:

-¿Cómo sabes de ella?

-Acordamos sin preguntas por favor.- Edward me sonríe y dice que se encuentra bien.

-Esme, sé que te gusta el diseño, ¿decorarías nuestros cuartos?- Dice Lucy dirigiéndose a la vampira que estaba de la mano con Carlisle. Yo miro con ojos asesinos a Lucy y Esme nos sonríe muy maternalmente y responde:

-Pues claro, sería un honor.

-¿Qué? ¿Se van a quedar aquí?- Pregunta la rubia con indignación, a la cual miro y le doy mi mejor sonrisa de puchero y le respondo:

-Rose, ¿podrías enseñarme a ser una dama?- Rosalie sorprendida se queda extrañada y luego nos mira y asiente, la teníamos ganada…

Alice no pudo contener un grito de felicidad y nos abrazó a las dos y nos besó en la mejilla:

-Mañana mismo vamos a comprarles algo de ropa.- Dice feliz y mirando despectivamente nuestros atuendos embarrados. Yo respondo a esa terrible noticia con una mueca de disgusto, mientras que Lucy estaba encantada.

Carlisle nos mira pensativo y luego esboza una gran sonrisa para luego decir:

-Pues, si van a quedarse aquí, tendremos que hacer sus documentos e inscribirlas en el instituto.

Lucy y yo intercambiamos una mirada.