Disclaimer: Ni la serie ni los personajes que a continuación aparecen me pertenecen, sólo la historia. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

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Capítulo 4: Retos.

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Cat Noire llegó a su casa con la adrenalina aún por las nubes, entró en su cuarto y se transformó en Adrien con las pulsaciones a mil. Plagg salió del anillo mareado por el revuelo de emociones que sentía su amigo. Le dio una patada a un cojín que estaba en el suelo, lanzándolo al otro lado de la habitación, y dejó caer su metro setenta sobre la cama. Con 17 años, el chico era un verdadero adonis. Sus facciones habían madurado sin dejar de ser delicadas y hermosas, y su cuerpo estaba perfectamente formado, fuerte y lo suficientemente musculoso como para ser un completo bombón. Su carrera de modelo estaba en auge, y obviamente, era el joven más deseado de París. Ahora, en la soledad de su cuarto, no era más que un adolescente confundido por sus hormonas y su corazón.
- ¡Joder! -Gritó contra la almohada.
- ¿Se puede saber por qué estás así? -Preguntó su kwami suspirando.
- ¡No lo sé! -Volvió a gritar el chico
- Ya me parecía a mí... -y devorando de un mordisco el trozo de camembert que tenía en las patitas, se acercó a su compañero.- Cuéntame.
- ¿Que te cuente? ¿Qué tengo que contar?
- No sé, lo que los humanos tengáis que contar en estos casos para sentiros mejor.
- ¿Sentirme mejor? Acabo de besar a Ladybug como llevaba años soñando, y me he dado cuenta de que ella me corresponde. Si eso no me hace el tío más feliz del mundo no sé qué lo hará.
- Tu cara de enfado no es la cara del tío más feliz del mundo...
- ¿Yo? ¿Por qué debería de estar enfadado?
- No lo sé, Adrien, yo sólo quiero comerme mi queso y dormir.
- ¿Porque después de años rechazándome, -continuó el chico, ignorando al pequeño gato- cuando decido pasar página viene ella a mí? ¿Porque me he dado cuenta tarde de que no quiero que Marinette esté con nadie más? ¿Porque no soy capaz de llevar el hilo de mis pensamientos de una forma coherente?
- Coherente, sí... -repitió Plagg, que le había estado ignorando también.
- No sé qué hacer...
- Lo primero, descansar. Así no vas a llegar a ningún sitio.
El muchacho pensó un momento.
- Tienes razón... Mañana lo pensaré con más calma.
Dicho ésto, se quitó la camiseta, se puso los pantalones del pijama y se volvió a tumbar en la cama, esta vez con la intención de dormir.

Marinette corrió durante dos calles hasta que llegó al lugar en el que había dejado a Luka. Por desgracia no estaba allí. Se había retrasado demasiado con Cat Noire desde que rompió el hechizo del akuma y la gente afectada empezó a despertarse. Probablemente se habría encontrado sólo y se habría marchado en busca de ayuda. Sacó su móvil y lo desbloqueó, tenía cinco llamadas perdidas del chico y varios mensajes preocupados. Ella le llamó y quedaron en un punto de referencia para volver a encontrarse.
- ¡Marinette! ¿Estás bien?
- Yo sí, ¿y tú? -cuando llegó a la altura del muchacho, éste la abrazó con fuerza.
- Me duele un poco la cabeza, pero estoy bien. Me asusté mucho al despertar y no encontrarte. Creía que te había pasado algo.
- Sí, bueno... yo... -"tenía que salvar París" no era excusa. "Me estaba dando el lote con mi compañero porque creo que me estoy enamorando de él" tampoco lo era.- Me asusté y... fui a pedir ayuda. Al volver no te encontré.
- Bueno, ya pasó todo. Vamos, creo que es hora de que te acompañe a casa.
La muchacha se disgustó un poco con la idea. Quería pasar más tiempo con Luka, y se había hecho a la idea de que esa noche pasara algo más entre ellos. Y después del ardiente beso de Cat Noire su cuerpo demandaba atenciones.
El beso...
Volvió a recordarlo y se estremeció al instante, notando cómo su cuerpo se calentaba al momento. Se llevó una mano instintivamente al lugar en el que Cat había dejado su marca, volviendo a saborear ese momento mientras intentaba ocultárselo a su novio. Sí, sería buena idea retirarse a descansar.

La lengua de Cat Noire recorría lentamente su vientre, haciendo círculos donde luego daría un pequeño mordisco. Sus manos se ajustaban a sus caderas y de cuando en cuando subía la vista hacia Ladybug y le dejaba ver sus ojos verdes cargados de morbo. Subió hasta su boca y la degustó con voracidad mientras las manos empezaban a volar por sus piernas y sus costados, llegando una a acomodarse en la nuca de la chica que con gestos involuntarios de su cuerpo le pedía más. Elevó la cadera para rozarse con la del gato, en un intento desesperado de que notara su urgencia, pero en respuesta obtuvo una sonrisa traviesa y un reproche demasiado sensual.
- Shhh... No te impacientes, my lady.
Y volvió a hincar los dientes en el fino cuello de la chica, haciéndola jadear por la expectativa y el placer. Ella le agarró la cabeza con ambas manos y la apretó contra la zona afectada mientras le rodeaba con las piernas. Entonces el muchacho empezó a bajar sus besos, lametazos y mordiscos por su hombro, clavícula, pecho... Se recreó un rato en jugar con su busto, pero Marinette necesitaba más.
- Cat, por favor, sigue.
Él ronroneó al escuchar esas palabras, que sonaban a gloria de labios de ella. Haciéndole caso, continuó con la dulce tortura por el vientre de la chica hasta llegar a su húmeda intimidad. Le quitó la ropa que le quedaba y atacó el centro de su placer con su juguetona lengua. Ladybug se arqueó sobre la cama, consumida por el momento, y enredó los dedos en el pelo del chico, instándole a seguir con su trabajo entre sus piernas. Le miró y el morbo la invadió en un momento. Ahí estaba su compañero, su gatito, dándole más placer que nadie en este mundo, sabiendo justo cómo le gustaba y dónde le gustaba, cosas que debido a su inexperiencia, ni siquiera ella sabía. El sonido de una cremallera se escuchó, y Cat dejó de darle placer un momento para levantarse y mirarla a la cara, con su permanente sonrisa arrebatadora y relamiéndose de gusto con el sabor de la chica. Cuando ella se fijó vio que estaba semi desnudo. Su fuerte pecho y sus adictivos abdominales se marcaban de una forma tan sugerente que no pudo evitar estirar los dedos para comprobar que fuera real, y cuando los tocó sintió una corriente eléctrica desde la yema hasta su vientre. Los acarició hasta colocar sus manos completamente sobre su torso, y en ese momento, la mariquita sacó las uñas y se aferró al cuerpo del felino con el deseo enturbiando su mirada. Sin esperar más, el muchacho se tumbó sobre ella, dejando su miembro preparado para darle el placer que desde hacía rato le estaba pidiendo.
- Hazlo. Por dios, Cat, ¡Hazlo de una vez! Te necesito dentro de mí.
- Como desees, princesa.
Se preparó para embestir a la desesperada muchacha y... de pronto todo se desvaneció. Cat no estaba, ella no estaba desnuda ni era Ladybug en ese momento. Sólo era Marinette, con toda la sangre de su cuerpo golpeando con fuerza en su vientre, anhelando que algo calmara su necesidad en ese mismo instante. Se despertó empapada en sudor y algún que otro fluido, respirando agitadamente y con el corazón a mil.
¿Un sueño? ¿Había sido un puto sueño? Parecía tan real... La voz de Tikki enfrió de golpe el cuerpo de la chica.
- Marinette, ¿te encuentras bien?
- No, tranquila. ¡Digo sí! Tranquila.
- ¿Una pesadilla con Lepidóptero*?
- Casi... -respondió. No podía contarle su fantasía sexual con su compañero.
- Bueno, ya ha pasado. Vuelve a dormir, mañana tienes clase.
La muchacha se tumbó en la cama, pero le parecía imposible poder conciliar el sueño después de eso, así que con los ojos aún abiertos y sin poder evitarlo, trató de recrear en su mente lo que había soñado, y si pudiera ser, de finalizarlo.

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Adrien acababa de salir de su clase de esgrima y decidió parar a tomar un café en la cafetería que había allí cerca. Llevaba una semana tratando de hablar con Marinette en clase, pero siempre estaba muy ocupada. La notaba fría y distante con él. Después de las clases casi corría para encontrarse con el mamarracho de Luka, a quien él seguía negándose a considerar su novio. Si pensaba en él de esa manera tendría que admitir que actuaba como tal, y no quería imaginar a la tierna e inocente chica desnuda en la cama del otro. Sonrosada, jadeante, gritando su nombre entre bamboleos: Adrien...
Se sacudió la cabeza para quitarse esa idea de encima y pidió su café con leche una vez sentado en la mesa. Mientras removía con la cuchara el azúcar que acababa de ponerle, escuchó una risa conocida, que le puso la piel de gallina. No tardó ni medio segundo en localizarla. Allí estaba, preciosa como siempre, o aún más. Llevaba el pelo suelto y un vestido que dejaba ver gran parte de sus perfectas piernas. Agarraba con una mano el brazo del energúmeno ese y con la otra se tapaba la cara mientras reía a carcajadas. Se la veía feliz... y eso no le gustó nada al muchacho. Cogió su café y actuó por inercia, acercándose a la mesa de la pareja.
- Marinette, qué sorpresa. -Dijo con una sonrisa fingida pero con los ojos llenos de rabia.- ¿Puedo sentarme? -Pero antes de que le respondieran ya había dejado la taza sobre la mesa y estaba arrimando una silla. -¿Cómo estás? Hace tiempo que me gustaría quedar un rato contigo y ponernos al día.
La chica estaba en shock. ¿Qué estaba haciendo él allí? Miró a Luka, quien lucía una expresión algo incómoda en el semblante.
- Esto... Adrien, yo... verás, éste no es el mejor momento.
- ¿Por qué no? -Quiso saber. Bueno, en realidad no quiso saber, se hizo el tonto.
La pareja se miró de nuevo.
- Tranquila preciosa, no me molesta.
Y con una estupenda sonrisa Luka convenció a Marinette de que no le echara. Además, sabía de la historia de ambos, y le interesaba saber en qué punto se encontraban los dos ahora con respecto al otro. Tras la noche del ataque del Caballo de Troya notaba a su chica más distante con él. En ese momento estaba muy dispuesta a pasar al siguiente nivel con él, y a partir de la siguiente cita todo eran reservas por su parte. Quizás pudiera entender el por qué de su comportamiento.
- En fin. -suspiró la muchacha.- ¿Quieres tomar algo más? -Su novio negó con la cabeza.- Pues yo creo que voy a pedir un zumo... -dijo levantándose para alejarse un poco de la tensión que se notaba en la mesa- ...con un chorro de ron, por ejemplo.
Los chicos se habían quedado solos en la mesa, mirándose, estudiándose, retándose en silencio.
- Hacía mucho que no te veía, Luka. -Comenzó el modelo para romper el hielo.- ¿Sigues tocando la guitarra?
- ¿Qué quieres de Marinette? - Preguntó el otro yendo directamente al grano.
- Vaya, no te andas con rodeos...
- Si se trata de ella, no.
- ¿Y por qué crees que quiero algo de ella?
- Por tu forma de mirarla. Tus pupilas se dilatan y tu expresión cambia. Sólo lo haces con ella.
- ¿Me ves dos minutos y me acusas de estar enamorado de tu novia?
- ¿Lo estás?
"¿Lo estoy?" Pensó. No, no podía ser. Era sólo cuestión de propiedad. Marinette era de SU propiedad. Siempre lo había sido, y no estaba dispuesto a no ser el único por el que suspirara. Antes de poder responder, la chica apareció de nuevo y se sentó en su silla, miró a ambos alternativamente y luego suspiró.
- Espero no interrumpir nada importante.
- Tranquila cariño, -respondió el mayor- Hablábamos de música.
- Sí, -añadió el otro sin querer quedarse al margen- comentábamos que a los dos nos gusta el mismo grupo, y justo ahora le estaba diciendo que yo haré cualquier cosa por conseguir su último disco.
Luka le observó detenidamente, sin dejar la sonrisa de cortesía que tenía en la cara. Le estaba declarando la guerra abiertamente, y estaba disfrutando de retarle. Sólo tenía que decidir si aceptar el reto o partirle la cara de niño guapo que tenía, directamente. La verdad es que la segunda opción le llamaba bastante la atención, más que la primera.
- ¿Y qué grupo es? -Preguntó la chica, ajena a la lucha visual de los dos, y a la exposición de testosterona que había sobre la mesa.
Los dos contestaron a la vez.
- No lo conoces.
Volvieron a sostenerse la mirada un momento más, y al final el músico dejó escapar una leve risita mientras agachaba la mirada y se recostaba en la silla.
- Ya lo veremos...
Adrien sonrió satisfecho, se tomó lo que le quedaba del café de un sorbo y se levantó de la silla asintiendo.
- Bueno, os dejo. Disfrutad de la tarde, os lo aconsejo.
Marinette le miró irse, extrañada. No había entendido muy bien lo que había pasado, pero la verdad es que agradecía que desapareciera de su vista. Aunque cuando dirigió los ojos a su bien curtido trasero que se alejaba sugerentemente, empezó a dudarlo...

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N/A: *Lepidóptero: nombre de Hawk Moth en España. Lo llamo así porque ME ENCANTA! Y como es mi fic, así lo nombro. El que prefiera otro nombre que lo lea con otra voz ^^
Nos leemos! Besis