¡Hola! Bienvenidas nuevamente. Espero que les guste la historia hasta acá. Quisiera saber más de ustedes. Veo mucha gente pasar por aquí, pero no tengo manera de saber quiénes son si no me lo dicen. Espero que se comuniquen conmigo para decirme qué les parece la ficción.

¡Muchas gracias a Liax-ws por seguirme y a Bendleshnitz por ser una excelente beta!

happy reading!


Love Solutions

Capítulo 4

Hermione, Maggie, Roger y Mike ya habían acondicionado la sala de reuniones. Ella estaba muriendo de nervios y, para calmarse, decidió poner sus manos en acción y comenzó a ayudar a Maggie, quien estaba llenando cada vaso con agua fresca. Definitivamente, a veces la cura era peor que la enfermedad. La joven volcó todo el contenido de una jarra sobre la mesa y, ante la desesperación, corrió fuera de la habitación.

–Iré por un trapo. –Gritó a sus compañeros, y no llegó a escuchar los gritos en respuesta.

–¿Por qué no usó su varita?

–Creo que está muy nerviosa como para razonar querido. –Contestó Maggie a Jack, y el resto del grupo asintió. Con un movimiento de su varita, Mike limpió el agua y cambió los pergaminos que habían sido afectados.

No había pensado que encontrar un trapo sería tan difícil. ¿Con qué limpiaba la gente en este lugar?

La respuesta vino a su mente inconscientemente. Con su varita, ¡por supuesto! Hermione giró y volvió corriendo sobre sus pasos, regañándose por haber sido tan estúpida.

Estaba lista para esta reunión. Probablemente más que la mayoría de sus compañeros. No había motivos para que esté nerviosa.

Los hechos que sucedieron a continuación fueron de lo más desafortunados.

Hermione seguía corriendo por el pasillo y, al momento de llegar a la altura del elevador, se asustó por el ruido que éste despidió, y en vez de moverse hacia la pared opuesta, se tambaleó hacia las puertas que comenzaban a abrirse. Estaba segura de que había visto la cabeza del señor Winston y otras dos brillantes como el oro al momento de impactar contra un cuerpo macizo.

No se detuvo para disculparse. El único pensamiento en su mente era que su jefe la mataría.

El día anterior le había dejado en claro que los Malfoy eran uno de sus mejores clientes, y ella acababa de empujar a uno de ellos, siendo nueva y "sangre sucia". ¡Qué desgracia!

Como si nada hubiese sucedido, Hermione respiró hondo y miró hacia atrás. Definitivamente, a quien había empujado era a Draco Malfoy, y su cabeza estaba por ser apretada por las dos puertas del ascensor. Hermione ahogó su grito y entró a la habitación con el número uno en la puerta. Se sentó -o mejor dicho- se arrojó sobre una de las sillas y ante la mirada inquietante de todos los presentes, se hundió en ella y se mantuvo en silencio.


Draco Malfoy puso en su rostro una máscara inmutable y estiró su atuendo antes de poner un pie fuera del ascensor nuevamente. Definitivamente no había sido un buen comienzo. No sabía qué tipo de relación tenía su padre con el señor Winston, pero parecía bastante amigable, por eso se cuidó de expresar su mal humor.

Los tres adultos salieron del elevador y giraron hacia la izquierda.

El señor Winston entró primero y los Malfoy lo siguieron de cerca.

-Como siempre, la sala número uno está reservada para ti, Lucius. -En los tres segundos que habían pasado desde el empujón hasta ahora, el señor Winston había sorprendido a Draco por su creatividad para disculparse de mil maneras. Al parecer, ahora estaba dispuesto a encontrar otra manera de chuparle el culo a su padre.

-Muy bien, Mignor. Espero que tus pequeños retoños se comporten.

-Por supuesto que lo harán.

El señor Winston secó el sudor de su frente y abrió la puerta, dando paso a los Malfoy.

–Buenos días a todos. Seguramente ya conocen a Lucius y Draco Malfoy.

Draco miró a todos sus presentes y su mirada se detuvo en Hermione Granger.

Allí estaba, escondida en su silla, con una expresión que nunca jamás esperaría encontrar en ella. ¿Sentiría tal vez culpa porque las puertas del elevador casi aplastaran su cabeza? Draco no estaba seguro de eso, pero sí estaba convencido de que debía sentir culpa por haber dejado en su túnica negra ese extraño aroma.

Ahora olía a una colonia que jamás en su vida había sentido, pero si pudiera ponerle un nombre, diría que Hermione Granger olía a pureza.


Malfoy estaba mirándola. Estaba segura de que aún la odiaba, pero su expresión no denotaba la altivez de antaño.

Hermione miró a su alrededor e imitó a sus compañeros, quienes estaban parándose para saludar a los recién llegados.

Se había formado una fila y ella se aseguró de no ser ni la primera ni la última. Eso no significaba que se salvara del encuentro. Tarde o temprano, su turno llegaría.

El señor Winston presentaba a los nuevos empleados y mencionaba dos o tres características académicas, para asegurar a los clientes que estaban en manos seguras.

–Creo que conocen a la señorita Granger. En solo un año fue capaz de cursar un año y medio de su carrera, y el día de ayer ha retirado los expedientes de Malfoy Enterprises para estar al tanto de la situación. –Hermione contuvo el impulso de gritarle a Maggie. Dedicarle una mirada fulminante también era imposible, porque estaba detrás de ella y hubiese sido muy obvio.

–Por supuesto que la conocemos, ¿verdad, Draco?

–Sí, claro, nos conocemos desde que tenemos once años. –El tiempo que Malfoy tardó en responder pasó desapercibido para casi todos, excepto para ella. Igualmente, su expresión no había cambiado ni un ápice. Su padre, por otro lado, había cambiado su cara por una de repulsión. -La próxima vez, intenta ser más cuidadosa Granger. -Lo último fue dicho en voz muy baja cuando sus manos entraron en contacto. Sólo ella había escuchado, al igual que sólo ella había sentido la diferencia de temperatura entre la mano de Lucius, helada, y la de Malfoy, más bien cálida.

Después de haber saludado con una buena dosis de educación, Hermione corrió hacia la mesa y se sentó en el primer lugar que encontró. Estaba segura de que si caminaba mucho cometería alguna torpeza, aunque fuera raro en ella. No se arriesgaría a cometer papelones nuevamente.


Lucius Malfoy observó el intercambio entre su hijo y la sangre sucia. Si otros hubieran sido los tiempos, seguramente se habría negado a trabajar con ella, pero en la actualidad le sería útil. Además, evidentemente, estaba bien informada y estaba seguro de que sus brillantes neuronas serían de ayuda en esta situación. Ella sabría sumar dos y dos, pero él tenía sus dudas con respecto al asesoramiento de imagen social.

Había arreglado esta reunión con el señor Winston con dos propósitos que había dejado muy en claro.

Draco debe aprender todo lo necesario sobre las empresas familiares en un período no superior a tres meses. Quiero al mejor personal capacitado con el que cuentes Mignor.

También investiga al resto de tus clientes. Quiero formar una nueva alianza con empresas fuertes y bien vistas por la sociedad, así que espero que estés al tanto de la situación económica y social de cada una de las familias de sangre pura.

Lucius estaba obsesionado con el desprestigio de su apellido. Nunca, en miles de años, el nombre de sus ancestros había estado tan abajo en la sociedad.

Su hijo no había hecho nada durante todo el año, y él había tomado decisiones apresuradas. Había vendido dos empresas y las otras dos apenas cubrían sus gastos. Nunca lo admitiría, pero tras la remodelación de la mansión, los fondos no habían sido suficientes para mucho más.

Casi mata a su hijo cuando volvió de Francia con tantas adquisiciones. Por eso se había mostrado reacio a aceptar que formara parte de los negocios familiares. Draco seguramente solo estaba aburrido.

Los baches debían ser cubiertos de alguna manera y las obras benéficas no habían servido para limpiar su imagen y ganar terreno en lo económico.

Así que optó por otra solución. Debía ganar aliados fuertes. Si bien no habían sido los más perjudicados, la guerra los había azotado, no así a muchas otras familias de sangre pura.

Esperaba que Mignor hubiese movido sus manitas y hubiese encontrado una familia bien ubicada en el campo social y en el económico para que Malfoy Enterprises vuelva a ser lo que alguna vez había sido.

Todos los presentes tomaron asiento, siguiendo las órdenes del señor Winston y así lo hizo también él, indicándole a Draco que se sentara a su lado.


Hermione estaba ubicada entre Roger y Maggie y justo enfrente de ella se ubicaba Malfoy, entre Lucius y Annie.

La última era demasiado evidente al demostrar sus intenciones. Lucía un escote insoportable y su falda tenía un tajo que mostraba tanto que era una falta de respeto. Susan no se quedaba atrás, pero por lo menos se había ubicado más lejos del joven.

El señor Winston, ubicado en la punta de la mesa, con Lucius a su lado, carraspeó para llamar la atención de los presentes.

–Utilizaremos esta reunión para organizar un grupo de trabajo que asesore continuamente a los Malfoy. En sus pergaminos podrán ver los objetivos de la reunión–El señor Winston les dio un segundo para que ubicaran la información. –Ha llegado la hora de que el joven Malfoy se incorpore a los negocios familiares; por lo tanto, necesita información organizada y actualizada que lo ayude a tomar decisiones en el futuro. Además, debemos encargarnos de encontrar una empresa cuya razón social sea similar a Malfoy Enterprises, que se encuentre también entre nuestros clientes y que esté dispuesta a formar una alianza con la familia.

–No debe ser cualquier empresa. –Interrumpió Lucius Malfoy y miró a Mignor en busca de su consentimiento. Este asintió y Malfoy continuó. –Debe pertenecer a una familia sangre pura, sin ofensas –Miró a Hermione con una sonrisa algo macabra y continuó. –Y debe estar bien ubicada social y económicamente.

Hermione lamentó haberse interiorizado en la historia de Malfoy Enterprises la noche anterior. Eso solo significaba que podía ser de gran ayuda para Malfoy. Hubiese preferido mil veces colaborar con la otra parte de la misión. Sabía de muchas empresas que servirían para satisfacer al señor Malfoy, pero estaba segura de que aún así, se le asignaría la otra tarea.

– ¿Has estado entrenándote, Draco? –Preguntó Maggie con algo de ternura en la voz.

A Draco no le cayó bien esa mujer. Lo había llamado por su nombre y lo había tratado como un niño que lloraba porque se había raspado la rodilla. Tenía el presentimiento de que los más adultos de la sala consideraban que el trabajo sería demasiado para él.

Miró a su alrededor y comprobó que un señor que creía que se llamaba Jack, lo miraba con la misma expresión. Las otras dos chicas lo miraban con hambre, los dos jóvenes nuevos lo ignoraban, y luego estaba Granger. Ella constituía una categoría distinta por sí misma. Había en su rostro una mezcla de altivez, seguridad, enojo y el aire de sabelotodo al que Draco ya estaba acostumbrado de sus años en Hogwarts.

Con la mirada clavada en ella contestó.

–Sí, por supuesto. He estado haciendo los deberes al igual que Granger.

–¡Qué bueno! –expresó el señor Winston con más efusividad de la necesaria queriendo desviar la atención de las miradas que estaban intercambiando el joven Malfoy y la señorita Granger. El ambiente estaba volviéndose tenso ante la indirecta bastante directa del rubio -¿Qué les parece si comenzamos a dividir el trabajo? Estoy seguro de que todos ustedes pueden ejecutar ambos objetivos, pero la división facilitará la concentración. Annie, Susan, quiero que busquen en los archivos diez empresas que cumplan con las características que el señor Malfoy ha descripto y con las otras que están enumeradas en el pergamino.-

Ambas miraron a Draco con recelo, luego tomaron nota en sus pergaminos en blanco y asintieron con desgana. Hermione las odiaba pero deseó que le asignaran esa tarea a ella también.

–Maggie, Jack, ya que ambos conocen al señor Malfoy, por favor, actualícenlo con la economía actual en caso de que haya datos de los cuales no esté al tanto –aunque no lo creo. Roger, te quedarás con ellos como oyente y sé que lo que sabes por tus estudios servirá para colaborar. ¿Estás de acuerdo, Lucius?

–Por supuesto, Mignor. Si tú dices que el chico está capacitado, entonces le daré una oportunidad. ¿Cuál es tu apellido?

Roger se retorció en su asiento antes de contestar. –Incam, señor.

El señor Malfoy sólo alzó una ceja.

Hermione ya no miraba a Draco. La distribución de tareas había llamado la atención pero, sobre todo, estaba atenta a la respuesta del señor Malfoy. No permitiría que le faltara el respeto a ninguno de sus compañeros.

El señor Malfoy pareció percatarse de las miradas que estaba recibiendo y se dirigió al señor Winston nuevamente. – ¿Te encargarás tu mismo de Draco, Mignor?

–Así es. Utilizaré también los aportes de la señorita Granger que ha sacrificado la noche para interiorizarse y nos acompañará Mike para que pueda aprender al igual que tu hijo.

–Bien, estoy de acuerdo.

–Esta es la sala más amplia y cómoda. Será el lugar de trabajo de Maggie, Jack y Roger. Mike, Hermione, lleven al joven Malfoy a la sala en la que estuvimos ayer. Estaré con ustedes en unos segundos. Susan, Annie, ya pueden retirarse. Quiero los resultados de la búsqueda para esta tarde.

Los aludidos asintieron y se levantaron. Mike dejó a Hermione salir primero, y tras ella salieron Annie y Susan hacia el salón de los expedientes. Como era de esperarse, no resistieron la necesidad de guiñarle un ojo a Draco y de demostrarle odio a Hermione.


La sala número tres era igual de elegante que la anterior, pero más pequeña y, a su manera, más acogedora.

Sorprendentemente, sobre la mesa redonda yacían los mismos archivos que Hermione había utilizado la noche anterior. Suponía que el señor Winston había planeado la distribución de tareas y salas de antemano.

-Hermione, ¿no habías guardado eso con Maggie? –preguntó Mike.

-Sí, lo hicimos apenas llegamos. Supongo que el señor Winston ya había dispuesto que utilicemos esta sala para este fin.

Los tres se sentaron y Hermione se cuidó de no estar ubicada ni cerca de Malfoy ni de Mike. Definitivamente Maggie estaba en lo correcto cuando había comentado lo que pensaba con respecto a las intenciones de sus nuevos compañeros. Se sentía acosada por Mike y Roger, y Malfoy simplemente no le daba seguridad ni confianza como para querer sentarse cerca de él.

Los tres jóvenes mantuvieron el silencio mientras Mike miraba a Hermione. Ésta pretendía no notarlo mientras leía los archivos que ya sabía de memoria y Draco Malfoy los miraba a ambos pensando qué idiota era el joven y qué distinta estaba Granger.

Era la misma, pero solo en esencia. Sus rasgos habían cambiado, parecía más adulta. Si la comparaba con los primeros años de Hogwarts, juraría que su expresión se había vuelto más dura, aunque conservaba algo en la mirada… algo que indicaba que aquella niña aún estaba ahí. Era la misma que conocía también por la manera en que había mantenido la postura frente a todos los presentes en la otra sala y por cómo seguramente había devorado los archivos que ahora tenía en mano. Sin embargo, la mirada que la había dedicado momentos antes de que su cabeza fuera aplastada por el elevador, fue distinta. Draco sabía que lo había reconocido, como también sabía que sus ojos estaban transmitiéndole algo.

Lástima.

De entre el manojo de nervios que se notaba de lejos que estaba hecha, Draco fue tan perspicaz que pudo notar la lástima en los ojos de la muchacha.

Por eso la odió. La odió tal como su padre le había indicado en sus años de niñez pero, esta vez, tenía motivos nuevos, motivos propios. ¿Por qué ella, de entre todas las personas que Draco había conocido en Hogwarts, sentiría lástima por él?

Y Draco se sintió desdichado y triste, porque esa mirada le había recordado lo solo que estaba, y se sintió pequeño. Deseó que Duppy estuviera con él para consolarlo.

Pero no estaba ahí, y debía seguir, así que había arreglado su túnica, tratando en vano de quitar ese aroma a Granger, y había caminado con paso firme, de la misma manera que cuando tuvo que entrar con ella a la habitación. Lo había hecho, y ahí estaban, ignorándose mutuamente.

Draco decidió que estaba teniendo pensamientos muy idiotas, por lo que respiró hondo y se decidió a hablar.

Pero fue interrumpido antes de empezar siquiera.

-Hermione, ¿te importaría contarme algo de lo que has leído? –Preguntó Mike rápidamente, intentando lucir realmente interesado.

-Por supuesto. ¿Qué quieres saber? –Granger puso su habitual cara de sabelotodo y dedicó su completa atención al muchacho. Draco tomó los archivos que ella había tenido en sus manos y se escondió detrás de ellos.

-¿Cuál es la situación actual?

-Como nos dijo el señor Winston ayer, de las cuatro empresas que antes conformaban Malfoy Enterprises, ahora sólo quedan dos. Una de ellas, Golden Quidditch, y la otra, Long-Life.

De acuerdo a lo que leí, la primera de ellas ha sido la que más beneficios ha traído a Malfoy Enterprises por años, sobre todo en el año del mundial. –Draco, que observaba por encima de las hojas, notó cómo Granger se retorció ante la mención del evento. Seguramente ella también recordaba las escenas en las que el mismo había culminado. Escenas de terror en las que su padre había colaborado. Y pensar que él había estado orgulloso. -… Las ventas de ese año nunca fueron superadas y sólo han decrecido en picada. He ahí la cuestión que comenzamos ayer, ¿por qué se ha conservado esa empresa? – Hermione leyó la intención de Mike de preguntar lo mismo que el día anterior, así que se adelantó a los hechos. –Pues porque las estadísticas así lo indican. Está estipulado que las ventas crezcan un 150% en el curso de este año y en dos años tendrá lugar un nuevo mundial, por lo que las ventas sólo pueden repuntar.

Pero como no solo se puede depender de las estadísticas, Malfoy Enterprises está preparando un equipo de profesionales para crear nuevos artículos. Como sabrás, Golden Quidditch sólo era distribuidor. Importaba insumos y luego los revendía en Londres. Ahora quieren crear una marca propia. Creo que están bien encaminados. Leí los currículos de todos los nuevos empleados y es un equipo capaz y completo. Ya hay avances en algunos productos.

Antes de continuar, por favor ten presente que todo lo que estamos hablando es confidencial, ¿de acuerdo, Mike? Sabemos que los reporteros tienen la lupa sobre los Malfoy y su empresa. No podemos permitir que desprestigien el proyecto, mucho menos antes de que haya comenzado realmente. ¿Entiendes?

-Por supuesto.

Draco no estaba convencido de que aquel hombre, porque era unos años mayor que él, o eso aparentaba, estuviera diciendo la verdad. De seguro Granger sí guardaría la información.

Aparentemente, Granger había decidido dejar de ignorarlo porque estaba mirándolo. Otra vez le había dirigido esa mirada…

-¿Qué miras? –Por supuesto que Draco no había podido contenerse

-No seas agresivo con ella, Malfoy. Yo no te tengo miedo. –Por supuesto que el idiota tampoco había podido.

-Tú no te metas.

-Basta los dos. Yo tampoco te temo, Malfoy –Dijo Granger y luego se dirigió a Mike. –Y no necesito que nadie me defienda. Te miro para saber si necesitas algo Malfoy. Tengo entendido que también tú debes interiorizarte y ese es mi trabajo.

- No utilices tus aires de grandeza frente a mi, Granger. No me impresionas.

-Ni es lo que deseo Malfoy. Sólo te hice una pregunta. ¿No sabes responder?

-No necesito nada de ti. Todo lo que estás diciendo es de público conocimiento. Cualquier idiota que lea el diario debería saberlo. Es solo que hay algunos idiotas especiales que no lo leen, aún cuando sería útil para su trabajo.

La puerta de la sala se abrió y los tres jóvenes se reacomodaron en sus asientos lentamente ante la mirada de reproche del señor Winston.

-¿Está todo bien, joven Malfoy? –Dirigió su mirada hacia Hermione y Mike para luego sonreírle a Malfoy.

Éste le devolvió la sonrisa y luego le sonrió de lado a Granger con aires de haber ganado la discusión.

-Por supuesto, señor Winston. Hemos comenzado a hablar de Golden Quidditch y el nuevo emprendimiento.

-¿Solo eso? Para estas alturas ya deberían ir por la mitad.

Ojalá Hermione hubiera pensado como su jefe. Tenía razón. Si en vez de ignorar a Malfoy y a Mike por completo hubiese comenzado apenas se sentaron, la reunión ya casi habría terminado. Además, la hubiese llevado según su criterio, salteando información irrelevante y apurando el paso.

Sin embargo no lo había hecho, por lo tanto, se veía obligada a seguir las órdenes del señor Winston y la reunión seguramente se extendería.

¡Y cuánta razón tenía! El señor Winston había comenzado su explicación a Malfoy, remontando la historia de Malfoy Enterprises a los tiempos en los que su abuelo había contratado W&M Magic Solutions, decenas de años atrás.

Había pasado una hora y media desde la llegada del jefe, y recién habían llegado a los acontecimientos relatados rápida y detalladamente por Hermione, cuya explicación había sido mil veces más clara.

Ella prácticamente no había metido bocado, por lo que se enojó aún más con el señor Winston. Supuso que su esfuerza valdría de algo pero aparentemente estaba equivocada. Había pasado todo este tiempo en presencia de Malfoy en vano.

La salvación llegó cuando el relator había comenzado a explayarse sobre los negocios de Long-Life. Alguien tocó a la puerta, pero tuvo que repetir la acción para que el señor Winston notara la interrupción.

Le ordenó a Mike, quien hacia media hora ya no preguntaba nada, que abriera la puerta y este lo hizo de mala gana.

Hermione y Malfoy intercambiaron por primera vez en sus vidas una mirada de complicidad y de cansancio para luego observar al salvador.

Maggie estaba tras la puerta y se dirigió sólo a su jefe.

-Lo siento, señor Winston; el señor Malfoy ha tenido una urgencia y debe partir. El joven debe acompañarlo. –dijo lo último dirigiendo su mirada a Malfoy.

-Oh, de acuerdo. Puedes retirarte. Ya volveremos a la sala uno Maggie. Joven Malfoy, ha sido un placer para todos nosotros servirle.

-¡No sabe qué útil ha sido esta reunión para mi futuro! –El sarcasmo pasó desapercibido para el señor Winston pero no para Hermione, quien nunca creyó que un comentario de Malfoy le parecería gracioso.

-Hablaré con tu padre para que concretemos nuevas reuniones. ¿Estás de acuerdo?

-No habrá problema con eso. De todas maneras, preferiría atender esta urgencia de la que Maggie habla, si no le molesta. Podría tratarse de una emergencia familiar.

-Oh, ¡por supuesto! La familia siempre debe estar primero, joven Malfoy. –El señor Winston mostró su ancha sonrisa y luego miró a Hermione. Ésta trató de ocultarse tras los archivos porque sabía qué era lo que se venía. -Señorita Granger, por favor, acompañe al señor Malfoy a la sala uno.

¿¡Nada le saldría bien hoy! ¡Por supuesto que no!

-De acuerdo, señor.

Ambos jóvenes salieron de la habitación y respiraron hondo una vez en el pasillo.

-¡Al fin! Espero que no suceda algo malo con tu familia, pero la urgencia nos ha salvado.

Sí, Hermione Granger estaba intentando ser amistosa.

Draco no sabía cómo actuar ante eso. La miró y vio la misma expresión que había recibido unas horas atrás, así que sólo pudo tomar una actitud frente a su obrar.

-Granger, que hayamos compartido el mismo sentimiento durante dos segundos no implica que seamos amigos. –Sería duro. Siempre le salía bien.

El joven volteó y caminó derecho hacia la puerta número uno dejándola atrás.


A/N: Me merezco un premio por actualizar una vez por semana!

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