PLATICAS AJENAS
LIBERTAD
"Hermione…" Draco apenas podía respirar al ver a la hermosa chica que tenía frente a él, ella lucía un hermoso negligé de seda en un tono aguamarina, la caída llegaba justo a los muslos torneados de la chica, quien sonrojada le miraba del otro lado de la habitación. El escote caía delicado sobre sus pechos, que se erguían debajo de la seda; su piel era leche, leche perfecta que esperaba por él. Su cabello brillaba con el reflejo cálido del sol, poco a poco se acercó a la cama donde Draco estaba acostado. Podía sentir el ardiente roce del sol en su cuerpo, también podía respirar el aroma de vainilla que la chica desprendía. Draco se levantó, y se acercó a ella, demasiado rápido tal vez, pero la tenía justo ahí, para él. La tomo de la cintura y la besó. Un beso demasiado intenso, sus lenguas danzaban, se abrazaban. Draco bajo por su cuello, hasta su escote, ella hiso el cuello hacia atrás para darle un mejor acceso. Luego regreso a su boca he hiso que ella enroscara sus piernas en la cintura de él, y así llevarla justo a donde la quería, a su cama. Una vez ahí, se deshizo del hermoso negligé que la cubría, la tenía para él. Draco dirigió su boca hacia uno de los pechos de Hermione, mordisqueo y jugo con su lengua, mientras sentía como la chica se retorcía debajo de él, excitada, con una de sus manos, le acariciaba la cintura y con la otra jugueteaba con el otro pezón. La chica respiraba con dificultad. Draco se levantó despacio, dejando a la chica aun debajo de él y la miro, Hermione era hermosa, y aun mas tan sonrojada, su cuerpo perlado por el sudor era precioso a tal punto que Draco ya no podía esperar, la erección golpeaba contra el bóxer que lo cubría, se recostó ligeramente sobre de ella y la besó, mientras sus manos se deshacían de las delicadas bragas de la chica. Ella jaló con sutileza el bóxer de Draco. Draco dejo de besarla un momento. La miro a los ojos. Hermione le sonrió, el rubio le besó la frente, mientras se dirigía entre sus piernas.
-¡Draco!-la voz de Oliver lo hiso salir del hermoso sueño, Draco pudo sentir en ese momento el calor del sol en su piel, al abrir los ojos, la luz lo atacó, estaba boca abajo, abrazando fuertemente la almohada, sus brazos entumidos dolían, aunque también su miembro, que golpeaba contra el colchón, Draco tardo un momento en reincorporarse.- es tarde, ¿qué demonios estabas soñando? Estás todo babeado.- comento Oliver con una sonrisa santurrona.
-yo… amm… nada-soltó Draco sentándose inquieto en la cama.-y no estoy babeado, hace demasiado calor.-bromeó Draco pasándose la mano por la frente. Y limpiándola encima de su amigo.
-qué asco Malfoy- rió Oliver.- ya enserio, ¿qué estabas soñando? O mejor dicho ¿con quién?- sonrió morbosamente el chico.
-Oliver…- Draco sabía que Oliver insistiría, y no le podía mentir.-con Hermione, ayer me dejo… algo…-Draco no sabía que decir
-embobado, o mejor dicho baboso.-soltó Oliver con una alegre carcajada.- está bien amigo, pero será mejor que te vistas, te he traído unas prendas, tu madre llamo a un gordinflón elfo doméstico, y las trajo, así que supongo que son de tu casa. Cámbiate, ¿necesitas ayuda?
-no Oliver, gracias.-sonrió Draco mientras se ponía de pie.
-de acuerdo, en cuanto estés listo sal, por cierto la enfermera me ha dicho que te diera esto.-dijo Oliver mientras le ofrecía una poción revitalizadora.- bébela toda. Hermione te está esperando fuera, yo debo ir a terminar mi guarda amigo, así que lamento no poder acompañarlos.
-no te preocupes Oliver, y de verdad gracias.- soltó Draco, y salto a abrazar al único chico que le había mostrado un poco de cariño fraternal verdadero en su vida. Draco sonreía sin siquiera notarlo.- de verdad, has sido mi único amigo…-la voz de Draco parecía querer quebrarse,- gracias por todo.-abrazo aún más fuerte a Oliver.
-no te pongas sentimental conmigo Malfoy.- dijo Oliver mientras apretaba al chico.-solo pórtate bien, y te espero en casa esta noche, mis padres han preparado ya tu habitación.- dijo mientras se soltaban, ambos sonreían. Draco asintió, y Oliver salió de la habitación.
Draco miro la ropa que Oliver le había traído, completamente elegido por Will, el rechoncho elfo domestico que su pare había conseguido después de que Dobby fuera liberado por Potter en segundo año, Draco sonrió ante la idea de Potter haciendo enfadar a su padre de tal manera. De esta forma se dio una bien merecida y rápida ducha. Una camisa verde de seda, y un pantalón negro de terciopelo, era lo que vestía. Draco tomó la poción, mientras se dirigía a la puerta. Se sentía emocionado, y aunque sabía que la chica no lo esperaba en un negligé de seda aguamarina, solo esperaba verla sonriéndole.
Y así fue, Hermione estaba sentada en una silla del pasillo apenas a unos metros de la puerta de la habitación en donde se encontraba él. Llevaba una ligera blusa color durazno, por debajo de un suéter negro que se ajustaba un poco a su figura, sus vaqueros negros terminaban en unas hermosas zapatillas delicadas sin tacón. Draco sonrió, Hermione le contestó la sonrisa y se dirigió a él y le abrazó.
-¿cómo te encuentras Draco?-preguntó Hermione mientras lo soltaba del abrazo.
-mejor que nunca.-sonrió Draco.- ¿y tú?
-perfecta,-sonrió de vuelta Hermione.- ¿listo?
-siempre.-bromeo Draco.
Salieron hasta la entrada de san Mungo, luego Hermione le tomo la mano a Draco, y lo apareció justo frente al ministerio. Entraron por la puerta de invitados. Draco se sentía nervioso, así que decidió que era mejor hablar o tal vez caería de nuevo desmayado.
-Hermione, si no es indiscreción, ¿dormiste con Potter?-preguntó Draco mientras miraba de reojo a la chica, y caminaban directo a los asesores.
-yo…-Hermione se puso colorada al razonar la pregunta.-Draco…
-si no quieres contestar no es necesario no quiero entrometerme,- sentenció Draco con una sonrisa de satisfacción, pues la había hecho sonrojar, igual que en su sueño, y al recordarlo, él también se sintió sonrojar un poco, pero se controló tan rápido de tal manera que ni siquiera se diera cuenta Hermione.
-no, Draco está bien,-dijo Hermione tranquila, mientras el rojo se iba de sus mejillas,- es solo que no creí que te interesara.
-claro que me interesa.- interrumpió Draco.- estuviste conmigo todo el día, incluso peleaste con la comadreja ayer por mi culpa. Lo que menos quería es que pasaras la noche en el caldero chorreante. Por cierto, lamento lo de tu novio.-soltó Draco sin realmente sentirlo, pero no quería causarle problemas a Hermione.
-ya no es mi novio, y te agradecería que no lo insultaras.-dijo Hermione con tono severo.
-lo lamento.-pero Draco no podía evitar sonreír al escuchar que no eran nada.
-está bien Draco,- repuso Hermione.-dormí en casa de Sirius, bueno, hoy día de Harry. Aun que él hubiera preferido que arreglara las cosas con Ron, me dijo que estaba bastante molesto. Que los hombres de seguridad lo tuvieron que aparecer en la madriguera.-comento Hermione mientras subían al elevador.
-¿la madriguera?- ¿acaso los Weasley dormían en una cueva? Draco sintió un nudo en el estómago.
-si, así llamamos la casa de los Weasley, tu sabes, por la orden del fénix. Aunque creo que debería hablarte en otros términos.-sonrió divertida Hermione al ver la confusión de Draco.- ya te acostumbraras.- sonrió esperanzada Hermione.
-eso espero.-sonrió Draco de vuelta.
Los chicos bajaron del ascensor, y caminaron en dirección de una gran puerta. Hermione toco, y la grave voz del ministro le dio la entrada. Draco había estado antes en esa oficina, y no parecía haber cambiado en nada, a excepción de la placa negra con letras doradas que se hallaba en el escritorio, y lo único que había cambiado era que el nombre de Kingsley se encontraba ahí.
-ya les esperaba.-sonrió el ministro mientras se acercaba a la puerta y le abrazaba a Hermione, soltándole para hacer lo mismo con Draco. -¿cómo te sientes Draco?- pregunto tranquilamente el ministro mientras le soltaba.
-bien, de hecho mucho mejor.-y era verdad Draco se sentía totalmente compuesto.
-bueno aún se encuentra un poco delgado- denoto la profesora McGonagall a quien Draco no había visto, hasta el momento en que se acercó. La profesora le abrazo, y después abrazo a la chica.
-eso se arreglará en casa de los Wood.-sonrió el ministro.-muy bien, Minerva, chicos, tomen asiento por favor. – una vez sentados el ministro prosiguió.-muy bien, yo de verdad quiero que esto sea rápido para ti Draco, así que, le he explicado a la profesora McGonagall nuestro trato. Supongo que la señorita Granger ya lo conoce también, así como Wood, quien llego muy eufórico el día de hoy a agradecerme y a abrazarme.-dijo Kingsley con una sonrisa divertida.-Draco, supongo que entiendes que no puedes vivir con tu madre y la señora Tonks por ahora, ¿cierto?- Draco asintió tristemente. Hermione lo notó y le tomó la mano y con fiereza miro al ministro.
-podrá ir a visitarla, ¿no es así? Porque de nada serviría que el aceptara el trato si no puede ver que su madre se encuentra bien, es la única persona de su familia directa que esta con el.-Hermione hablaba molesta y bastante rápido. Kingsley sonrió divertido, cosa que hiso enfurecer a Hermione, Draco la miro de reojo y la vio sonrojada, sintió como la chica apretaba más su mano.- ¿qué es tan divertido señor ministro? Draco ya ha sufrido lo suficiente en una vil y deshumanizada celda en Azcaban, ¿acaso no eres prudente Kingsley?- la última pregunta había subido de tono, Kingsley sonrió más ampliamente.
-señorita Granger, refiérase a él, como señor ministro, si me hace favor.-interrumpió con tono severo la profesora McGonagall, el rostro de Hermione subió de tono, Draco apretó la mano de la chica. Pero ella no dirigió la mirada hacia él.
-Minerva,-sonrió el ministro.-Hermione, tranquilas,- era la primera vez que Draco oía a Kingsley decirle a Hermione por su nombre, al menos en presencia de ella.- Hermione y yo nos conocimos antes de que si quiera yo me imaginara ser ministro.- Kingsley sonreía aún más divertido.-y Hermione, en eso he pensado. Draco pasará todos los fines de semana en casa de los Tonks, pero comprenderán que Narcisa Malfoy, aún es una prisionera. Así que no sería bien visto que yo permitiera que Draco viviera con su madre.-Kingsley ya no sonreía.- lo lamento mucho Draco. También te haré entrega de un certificado para que puedas comprar una varita nueva, dado que la tuya obedece solamente a Potter. -el chico asintió, había olvidado por completo ese detalle.-muy bien, los términos ya fueron revisados por Minerva, en este documento.-Kingsley le tendió a Draco un pergamino bastante extenso que el rubio tomo con la mano que tenía libre.-puedes leerlo si quieres.
-confió en la profesora McGonagall.- dijo Draco con sinceridad mientras le dedicaba una sonrisa a su vieja profesora, quien le contesto con una sonrisa maternal y unos ojos llenos de lágrimas al escuchar el comentario del chico.
-está bien.-sonrió Kingsley con ternura.- solo debes firmar.-Hermione soltó la mano de Draco y este último se acercó al escritorio.
Kingsley le ofreció una ligera pluma cargada de tonos cafés. Draco la recibió, con una ligera sonrisa, remojo un poco la punta con un brillante tintero que se hallaba en el escritorio. Su estómago estaba lleno de aire que le cosquillaba desde dentro. Draco se inclinó y firmó. Era libre. Aún tenía que cumplir el trato, pero era libre, no más burlas, no más maltrato, no más hambre, no más llanto, no más frio.
-muy bien Draco, eres oficialmente libre, aunque claro debes cumplir el trato.-Kingsley sonreía satisfecho, mientras le entregaba un certificado para que pudiese comprar una nueva varita, el chico lo tomó mientras abrazaba a Kingsley.
-gracias.-dijo Draco mientras apretaba al ministro.
-no es nada Draco.- dijo mientras se soltaban.
Draco se dirigió a la profesora McGonagall, y le abrazo cálidamente, también agradeciéndole, solo que ella no le pudo contestar, dado que estaba controlando las lágrimas, pero lo miró con un cariño infinito de madre, y le sonrió con ternura. Antes de que Draco se pudiera acercar a Hermione, la chica ya lo tenía por el cuello; Draco la sostuvo fuerte contra su cuerpo sintiéndose sumamente agradecido y feliz, por primera vez de ser el mismo. Hermione y Draco se despidieron de Kingsley y McGonagall, y salieron de la oficina.
-te llevaré a casa de los Wood.- comento Hermione mientras entraban al elevador.
-quisiera hacer algo antes de que fuéramos ahí, si no te molesta.-inquirió Draco.
-claro Draco, ¿cómo no lo pensé? Iremos a Olivander's cuanto antes.-sonrió Hermione.
-bueno si, también eso.-sonrió Draco, aunque no era lo que él tenía en mente.-también quiero ir a Gringotts, y a mi casa, y no sé si te moleste llevarme al callejón diagon a comprar algunas cosas, también quisiera ir a casa de los Weasley, creo que más que tú, ellos también merecen que me disculpe por mi comportamiento todos estos años.-comento triste Draco.
-yo… bueno… haremos todo lo que quieras, pero tal vez deba avisarles.-titubeo la leona.
-preferiría que no Hermione. Quiero ver su verdadera reacción, no una reacción provocada por el regaño de una fiera olor a vainilla.-Draco miro a Hermione, quien se sonrió al oírlo y soltó una leve risita.
-está bien, solo que iremos cuando Ron no esté en casa ¿quieres?
-bueno…-sonrió Draco.
Los chicos bajaron del ascensor, y se dirigieron fuera.
-¿a dónde quieres ir primero Draco?-pregunto Hermione, quien aún sonreía.
-al callejón diagon. Quiero ir a Gringotts, para ir por algo de dinero, comprar algunos presentes para los Weasley, ir por mi varita. Después ir ¿a la cueva?-dudó Draco.
-¿a la madriguera?-sonrió Hermione.
-claro, la madriguera, ¿sabes? Deberé anotarlo para que ambos hablemos en los mismos términos.-ambos rieron.-pero bueno, luego me gustaría ir a casa, si no te molesta acompañarme, hay alguien más al que le debo una gran disculpa.- Hermione lo miro con extrañeza, pero Draco no quería explicar, así que continuó.-y al final, a casa de los Wood. ¿También debería llevarles un presente?- dudo Draco.
-lo que tu creas es correcto Draco.-añadió Hermione con una dulce sonrisa.
-no siempre lo ha sido.-sentenció Draco con tristeza.
-bueno, todos nos equivocamos.-lo miro Hermione de frente. Estaban fuera del ministerio, y Hermione lo abrazó.
Draco pudo sentir el jalón común en una aparición así que abrazo a la chica también y cuando abrió los ojos estaba en el viejo callejón diagon.
Hola chicos pues, estoy feliz :D gracias por los reviws
El capítulo de esta semana se adelantó un poquito n.n y subiré dos capítulos pero no se preocupen espero para la próxima semana subir uno también.
Ya saben cualquier comentario me lo pueden dejar, lo que les gusta, lo que no, que les parece el fic, lo que quieran, lo contestare directamente al reviw, gracias por los 7 followers y aún más por los tres favoritos.
Nos escribimos pronto.
Cassie di Black
