Agradecimientos:
Quiero agradecerle a Ailiniel de Ithilien, por su consejo y palabras.
I want to thanks to AvocadoLove, Yellow Kiwi and Atolia for their good wishes.
Tambien quiero darles las gracias a todas las personas que leen mi historia. He tratado de seguir los consejos que me han dado (Que po cierto, no son muchos).
Quiero invitar a todo el que esta leyando esto a que deje sus comentarios, sobre lo que le gusta del fanfic o sobre como debo mejorarlo. Me serviría mucho.
Gracias:)
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Hoy se cumplen dos días desde mi llegada a casa, y aun no he visto a mi padre. Cuando apoyé a Azula en Ba Sing Se lo único que esperaba a cambio era que cumpliera su promesa de poder verlo nuevamente. Sinceramente, hay ocasiones en las que creo que tío tenía razón cuando decía que nada cambiaría entre mi padre y yo, no importa cuánto lo intente.
Tío… te extraño tanto, ¿Estará bien?
Es curioso, no recuerdo sentirme así desde que mamá se fue. La diferencia aquí es que con ella no podía hacer nada, ni siquiera supe de que había muerto, es decir ni siquiera hubo un funeral.
En cambio con él… bueno creo que sobran las palabras.
Es tarde, será mejor que vaya a dormir. Mañana temprano iré a visitar algunas partes de la ciudad. Es una cosa diplomática que no entiendo completamente.
Pero está bien, todo es parte de esta mascarada a la que juego.
ooo
El viejo dueño de una casa de té se retrasó con los impuestos, el lugar le fue confiscado y pronto será derribado para construir algo más productivo. Como es de esperar, nosotros somos los encargados de realizar el trabajo.
El local queda bastante alejado del centro de la ciudad, donde nos alojamos, así que nos levantamos más temprano de lo habitual para poder llegar antes de que terminara la mañana.
Todos estamos cansados, además de que las jornadas se extienden desde antes del amanecer hasta bien entrada la noche, dejándonos poco descanso, esta lo devastador que fue para nosotros la llegada de los príncipes a la ciudad.
Los maestros tierra fueron salieron de la capital hacia otras partes del imperio hace unas cuantas semanas, así que ahora todo el peso los castigos de los capataces y los guardias recaen solo en nosotros. Hoy, por alguna razón, son más duros de lo habitual con nosotros.
Llegamos a media mañana e inmediatamente pusimos manos a la obra, repartiéndose las ordenes para poder empezar la tarea, que a los ojos del capataz va muy atrasada. Lo primero fue sacar del interior las mesas, sillas y los armarios con su contenido. A pesar de que trabajábamos tan rápido como nos era posible, los guardias lanzaban gritos exigiendo que aceleráramos la marcha, ayudados de vez en cuando el látigo o una larga y gruesa vara usada como una especie de estimulante.
Una vez que sacamos todo el inmobiliario a la calle, donde más tarde sería llevado a otra parte, a continuación nos dieron unos enormes martillos, con los que empezaríamos a desmantelar el lugar.
Debo admitir que, al principio, disfruté mucho la destrucción de los pisos y paredes de la casa de té, en cierta forma le permitía un escape a la frustración e impotencia que sentía en el momento. Sin embargo, a medida que el día avanzaba, resentía con más fuerza el calor y no podía evitar el sentir nauseas de vez en cuando.
-¨ ¿Qué te pasa?¨-Pregunté a Shan, uno de mis amigos, quien a duras penas se mantenía en pie.
-¨Nn… No me siento bien¨-Dijo, cayendo de rodillas.
-¨ ¡Shan!¨- Le grité, acercándome a él-¨Vamos, ¡Levántate!¨- Le supliqué, intentando ponerlo de pie, antes de que alguien más reparara en él.
-¨ ¿Qué sucede?¨.
Uno de los guardias se acerco a nosotros al ver la reacción de Shan, solo que no por preocupación.
-¨Esta bien, solo no se siente bien¨- Le explique mientras me interponía entre mi amigo y él, intentando abogar a su lado más humano. No resulto.
-¨ ¡Quítate!¨- Ordenó mientras me apartaba de su camino.
Con una mano sujetó a Shan por el cuello de la camisa y lo levantó a unos centímetros por encima del suelo.
-¨ ¡Levántate!¨- Gritó, mientras lo sacudía violentamente.
Entre en pánico y sin pensarlo me lancé contra el guardia, derribándolo tanto a él como a Shan. Caí de rodillas, sintiendo tal dolor de cabeza que pensé que me iba a estallar.
-¨ ¡Vaya!, parece que tenemos a un revoltoso¨- Otro guardia, con expresión maliciosa y paso calmado, se aproximó en apoyo de su compañero.
-¨ ¿Así que te gusta causar problemas, eh?¨- Me sujetó por los cabellos, y no logré reprimir un débil grito de dolor.
-¨ ¿Qué te pasa?, ¿Te cansaste tan pronto? ¡Pero si apenas estamos empezando…!¨.
-¨No, acabas de terminar¨.
No supe bien de donde venía l voz. No me importaba, solo me importaba que el guardia por fin me hubiera soltado, sin saber muy bien porque, me sentía muy cansado.
-¨ ¿Estás bien?¨- Preguntó el extraño.
Levanté la mirada para poder ver su cara, sin embargo no la distinguí bien a causa de la luz, que proyectaba sobre él destellos y sombras extrañas. Me tendía una mano para ayudarme a ponerme en pie, la tomé, pero tan pronto como había logrado incorporarme sentí que la fuerza en las piernas me fallaba.
El desconocido pasó mi brazo alrededor de su cuello y hombros. Me arrastró hasta una diligencia cercana a la que me ayudó a subir.
-¨ Estarás bien, iras a donde recibas ayuda¨- Dijo antes de cerrar la puerta.
La diligencia se puso en marcha. Arrullado por el leve movimiento de la misma me quede dormido, completamente agotado.
