Se que voy a arrepentirme de la que voy a hacer. Pero, no puedo dejar de hacerlo, esta idea surgió y debo escribirla. Les agradezco por la aceptación.
Descargo de responsabilidad: ustedes ya lo saben.
A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.
Jean de la Fontaine.
Capítulo 3
Jennifer...
La estaba mirando con ojos desorbitados. Sus ojos...
Esa maldita mirada que le hizo creer que era diferente a los demás. Ahora, vestido de azul se enteraba de que era igual que su padre y que el idiota de su hermano.
Aunque debía haberse dado cuenta antes, cuando inventó esa excusa sobre su amigo, para deshacerse de ella.
No esperaba que dijera nada, aunque por su expresión estaba luchando por hacerlo.
-Jennifer aún no hemos terminado- su hermano estaba detrás suyo. -¿Reid? ¿Necesitabas algo?- preguntó desconcertado.
El sonrojo que en un principio le pareció tierno cuando lo atrapó mirando su cuerpo. Dijo presente en sus mejillas.
-Yo, señor- balbuceo.
-Lo que sea,¿ puede esperar?- 'Aarón y su manera de imponerse a los demás. Bueno hay cosas que nunca cambian'. Pensó.
La mirada color avellanas viajaba desde su rostro hacía el de su hermano.
-Si señor- logró responder.
Mirándola una vez más, se dio vuelta y se fue hasta alcanzar a una mujer policia la cual se le reía. Ambos caminaron por el corredor hasta perderse en uno de los pasillos.
Debía admitirlo, el uniforme de policía le quedaba bien.
-Jennifer- una vez más su hermano.
-¿Que quieres? No voy a regresar- respondio con tono cansado, se volvió para verlo. Siempre el rostro de piedra.
-No puedes abandonar la Universidad sólo porque te peleaste de Will- trato de razonar con ella.
-¿Es que acaso no lo entiendes?, que me peleará de Will sólo fue la excusa... no quiero continuar alli- enfatizó.
-Bien. ¿Y que harás?- presionó.
-¿No lo sé?-
-Tienes 19 años jj, no hagas un desperdicio de tu vida-
-¿Como Sam? ¿o como papá?- no buscaba herirlo con sus palabras, sabía que la mención de su hermano traía malos recuerdos. Y dolor. Como el que se reflejó en el par de ojos negros que la observaban.
-Lo siento Hotch- se acercó colocando una mano en su mejilla.
Le respondió con una mueca. -¿Porque no te quedas?, debo entregar una medalla al oficial que acaba de retirarse y presentar a un nuevo cadete. Después podemos ir a almorzar- su ofrecimiento parecía más una súplica.
-El Jefe de Policía va a dedicarme un poco de su tiempo- jugó a estar sorprendida.
Una sonrisa genuina se dibujó en el rostro del peli negro. -Sólo si aceptas-
-No puedo rechazar una oferta como ésta-.
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Spencer...
Entraron al gran salón que se utilizaba para actos y eventos como el que se llevaría acabo esa mañana.
Todos o la mayoría de sus compañeros estaban ocupando las butacas, también habían reporteros.
-¿Porque siempre te da por tartamudear con Hotch?- Elle se le burlaba,
'si supieras' dijo internamente.
-Hay algo que debo contarte...- Elle no era sólo su compañera, además de Derek ella también era parte de su familia. Aunque con este último se llevará como a las patadas. Pero confiaba en ella y en su sensatez.
-Oigan!- Rafael uno de los oficiales de su mismo rango se les acercó. Ambos lo miraron.
-¿Ya vieron quien esta con Boss man?-
-¿La chica rubia?- Elle preguntó intrigada. Spencer no quiso emitir sonido, no quería que los nervios lo delataran.
-Es su hermana...- sus cejas se alzaron sugestivas a través del marco de sus anteojos.
Era su hermana... y él un hombre muerto... una angustia que, ni estando desarmado frente a un contrabandista enfadado y apuntando en su dirección. Se apoderó de si.
-Pero su apellido es Jareau...- lo dijo casi en un susurro, en un vago intento de contradecir lo que acababa de escuchar.
-¿Cómo lo sabes?- preguntó el oficial de gafas redondas.
Tarde se dio cuenta de su error.
-Yo, bueno, ya lo sabia- mintió. Miró a su amiga y supo que no le creyó una sola palabra.
-Bien, como sea. Si fuese por su aspecto físico sería imposible creer que una chica tan bonita sea hermana del ogro shrek digo.. vieron ese par de ojos y su cintura...-
-Creo que alguien necesita una ducha- ironizó Elle, al notar que Spencer no se reía busco su rostro. Su expresión era de disgusto. -Bueno, será mejor que nos sentemos- dijo para aligerar el ambiente, aún sin entender lo extraño que estaba su compañero.
-¿Qué? No, vine a decirle a Reid que el Jefe lo espera en su oficina-
Spencer, pasó de estar nervioso, a enojarse por el comentario de Rafael, para nuevamente estar nervioso.
-¿Para que?- quiso saber, o más bien estar preparado.
-Como si me lo fuera a decir- bromeó.
Miró a Elle, ella le dedicó su ceja izquierda.
-Porque tengo la sensación de que tiene que ver con lo que me quieres contar- se aventuró a decirle.
-De verdad espero que no- fue su respuesta -Te veré despues- se despidió y camino con Rafael, que lo único bueno que hizo fue hablar de lo hermosa que era Jennifer. Eso le ayudaba a concentrarse en la ganas de matarlo, en vez de pensar que el que iba a morir era él.
Se paró frente a la puerta de madera con un cristal en el centro. Necesitando de todo su valor golpeó.
-Adelante- escuchó la voz grave de su jefe.
Giró el pomo de la puerta e ingresó. Estaba sólo.
-Reid, pasa por favor- con toda la lentitud de la que pudo hacer uso camino hasta estar al lado de las sillas ubicadas frente al escritorio.
-Toma asiento- dijo sin mover un músculo de su cara. Él obedeció.
-¿Había de lo querías hablarme hace un momento?- dijo recordándole que lo había encontrado en su puerta.
-No, nada-
-¿Estas seguro?- insistió.
Podría haber optado en ese momento, contarle todo, y quizás todo lo que vino después no hubiera acontecido.
¿Era eso lo que realmente quería?.
-Estoy seguro señor- respondió firme.
Hubo un instante de silencio, en el cual creyó que de momento a otro comenzarían los gritos. Sin embargo. El hombre frente a él, guardo una carpeta en uno de los cajones, a continuación dirigió su atención a un nervioso Spencer.
-Bien, escucha Spencer se que esto es poco común, pero dado que eres la unica persona en quien puedo confiar plenamente dentro de la unidad. No me malinterpretes confío en los agentes. Pero lo que quiero confiar, no se lo confiaria a cualquiera- se detuvo esperando a que Spencer asimilara sus palabras.
-Si señor-
Aarón asintió. -¿Viste la joven que estaba conmigo?-
-Si- dijo tratando de evitar que su voz le fallara.
-Es mi hermana, Jennifer, ella- era difícil poder explicar la personalidad y las decisiones que tomaba su hermana menor. -Ella, dejó la universidad y se vino aquí. Su madre está preocupada, Jennifer puede ser muy complicada e impulsiva. Quiero pensar que esto sólo fue uno de sus arrebatos y la semana entrante ya estará de regreso en Pittsburg-
Puso la mejor cara de poker que poseía. -Señor,¿que tengo que ver?-
Por primera vez en todos los años que llevaba de conocer a Aarón Hotchnner. Pudo ver su rostro contraído.
-He estado recibiendo amenazas, desde que se dijo mi nombre como posible candidato al cargo de inspector general ... y aún más desde que hemos atrapado a Doyle la semana pasada- se tomó otro momento y continuó -Quiero que seas la sombra de mi hermana-
... ... ...
Podía haberse negado, podría haberle explicado, pero no lo hizo dejó pasar otra oportunidad de aclarar el malentendido.
Pasó la ceremonia y entre gritos, aplausos y silbidos le hicieron entrega de la cinta azul y blanca. Después de eso tenía que reunirse que Hotch y Jennifer, ya que él se encargaría de llevarla donde según ella se estaba hospedando.
Estaba cerca viendo escucho los gritos.
-Otra vez me mentiste- reprochó ella con dolor en su voz.
-Jj ¿podrías bajar la voz? no es así como estas pensando, surgió una reunión y..-
-Y es más importante que yo- terminó la frase por él.
-Por supuesto que no- intentó justificarse.
-¿Sabes que?, no me interesa, me voy-
Spencer que se había quedado escuchando la pelea, decidió intervenir.
-¿Señor?- llamó.
Ambos hermanos se giraron.
Ella lo miró enfadada. Pero, pudo divisar el dolor en sus ojos azules.
-Jj este es el oficial Spencer Reid. El te llevará a donde necesites-
-Oficial, esta es mi hermana Jennifer Hotchnner-
-Jareau- lo corrigió.. -Mucho gusto, soy el paquete- ironizó.
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Caminaron en silencio hasta llegar al coche patrulla. Se adelantó para abrirle la puerta.
-Vaya mi hermano quiere que tenga la experiencia completa- dijo entrando al vehículo.
El también se subió, puso a andar el motor, soltó un suspiro.
-Escucha- comenzo.
-No tienes que decir nada- dijo de manera entrcortada.
Él se giró para mirarla. Sorprendiendose al ver que estaba llorando.
-¿Porque todos me abandonan?- su mirada triste, se posó en la suya.
No supo que responder.
Optó por ofecerle un pañuelo.
-¿Que tal sí te invito a almorzar?- le ofreció.
-¿No tienes otro amigo que rescatar?- dijo limpiando sus lágrimas.
Sonrió, -No-
-¿Sabes de un buen lugar donde no crean que acabamos de romper?- señaló sus ojos rojos.
Se hizo de pensarlo. -Conozco uno-
-De acuerdo-
Condujo por lo que pareció una eternidad, ya que cada uno estaba sumido en sus pensamientos. Él sin saber como abordar el tema del casamiento y ella como explicar su ataque emocional. Después de todo él era un completo extraño.
Estaciono frente al último lugar que pensó en llevarla.
-¿Esto es un restaurante?-
-No- dijo bajando del auto, caminó para abrirle la puerta -Es mi casa- dijo una vez que ella estuvo fuera.
