No sé como esta idea llegó a mi cabeza. Pero la verdad es que quería cambiar un poco el famoso Rose/Scorpius. Creo que no ha quedado del todo mal. Me gusta. Rose ya es mayor y sabe lo que quiere. Ya no es el deseo del anterior Ahora, aunque no lo diga es amor.
Tabla: Vicios
Personaje: Rose Weasley
Vicio número seis: Necesidad
Summary: Nadie de su familia lo sabía, ni siquiera Hugo ni Victoire. Tampoco Rose sabía si estaba enamorada. Puede que solo fuera ese amor fraternal que sentía hacia él o que de verdad quisiera quedarse con esa comodidad un buen tiempo más.
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#06. Necesidad
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Otra mañana más, la cama aparecía repleta de arrugas. Los rayos que avisaban de un nuevo día caluroso atravesaron las persianas y rozaron los ojos cerrados de Rose. Todavía era temprano y apenas había dormido, pero abrió los párpados y no los volvió a cerrar. Estiró el brazo esperando palpar de nuevo su pelo pero solo se encontró con la almohada. No dio indicios de preocuparse y se giró para mirar el otro lado de la habitación. Nada que ver con el revuelo de los primeros días, ahora se mantenía un orden y toda la ropa estaba doblada encima de la silla, con los zapatos colocados en el suelo.
Ted salió de la ducha y se miró al espejo. Cerró los ojos y se concentró en su imagen. Al abrirlos de nuevo sonrió y se guiñó un ojo a si mismo al verse moreno. Se secó, se vistió y salió de nuevo a la habitación. Aunque nunca lo decía, sabía que Rose estaba despierta, pues en un par de ocasiones había visto como cerraba los ojos rápidamente, pero sabía que a ella lo que más le gustaba era que la despertara. Por eso se sentó en el borde de la cama y le pasó la mano por la mejilla. Le parecía tan frágil… tan solo tenía dieciocho años. La había visto crecer, había jugado con ella y se habían bañado desnudos en distintas ocasiones. Incluso había estado saliendo dos años con su prima.
Rose se puso sus vaqueros y se recogió todo el pelo en un moño. A través del reflejo del espejo veía como Ted se reía mientras ella se arreglaba. Se dio la vuelta y tosió. Él solo levantó las manos y salió de la habitación seguido por Rose. Ella todavía no se había acostumbrado a esa casa. Ted… Teddy con casa propia. Parecía mentira como cambiaban las cosas y que ahora ella estuviera en su cama y no para contarse historias de miedo como hacía diez años.
Como siempre, Rose se perdió y apareció en el balcón. Nunca se acordaba de que con solo sacar la varita del bolsillo iría directa a la cocina, pero tenía que admitir que esas vistas le gustaban. Respiró profundamente el aire y giró la cabeza de un lado a otro, con una sonrisa en los labios, como si todavía estuviese incrédula por lo que estaba ocurriendo. Nadie de su familia lo sabía, ni siquiera Hugo ni Victoire. Tampoco Rose sabía si estaba enamorada. Puede que solo fuera ese amor fraternal que sentía hacia él o que de verdad quisiera quedarse con esa comodidad un buen tiempo más. Pensando en eso, como ya tantas veces atrás había hecho, salió de la terraza y se fue hacia la puerta contraria.
La cocina ya olía a café y las tostadas quemadas acababan de salir. Ted nunca aprendería a cocinar ni un simple desayuno, pero en eso eran los dos igual de patosos y ninguno de los dos se podía quejar. Rose se sentó enfrente de él y cogió la primera tostada. La dejó en la mano mientras echaba café en la taza y después le dio un mordisco. El sabor ya lo tenía asimilado y no le costaba disimularlo. La verdad, es que a ella no le saldrían mejor. Centró su vista en el periódico hasta que se cansó de soportar que Ted la mirara. Levantó la cabeza hacia él y luego miró el reloj. Sin prisa alguna subió de nuevo a la habitación, se puso unos zapatos planos, simples, como a ella le gustaban y bajó de nuevo a la cocina, esta vez sin perderse. Le dio un último sorbo al café y un largo beso en los labios a Ted. Era un roce tranquilo, acogedor, sin prisas y con ninguna palabra de por medio. Le echó una última sonrisa y se fue a trabajar.
Cuando se cerró la puerta, Ted recogió el desayuno pensando en qué sería él sino fuera por ese pequeño detalle. Porque, al igual que comer y dormir, Rose se había convertido en su necesidad, y con el tiempo se darían cuenta en que él en la de ella también.
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Y bueno... A mí la idea me gustó y puede incluso que escriba una historia larga sobre ellos dos. Cocinan mal ¿y qué? Así ninguno se queja n.n
En mi LJ tengo subida la tabla. Aunque cuando subo una viñeta allí la subo aquí así que no hay necesidad de ir allí. Pero por si a alguien le hace ilusión es igual que mi nick.
Un beso,
Swanny
