Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Rabbit Heart

By: KitsuShel

Traducción: luzalejatb

Beta: Melina Aragón


Capítulo 4: Believe

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So give me something to believe
Cause I am living just to breathe
And I need something more
To keep on breathing for
So give me something to believe

..

Believe de The Bravery

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Después de que Bella puso un vaso de cerveza frente a Edward, crearon un cómodo silencio. Ella lo miró y se dio cuenta de que la estaba mirando una o dos veces, haciendo que las mariposas revolotearan en su estómago. Ella estaba lejos de ser virgen pero nunca había tenido este tipo de reacción por un hombre que acababa de conocer. Jasper regresó poco después, dejando a Alice en su tienda para terminar el día. Él y Edward empezaron a bromear fácilmente mientras Bella continuaba haciendo el inventario del bar. Unos momentos más tarde, la puerta de entrada se abrió y entró un hombre. Tenía una estatura promedio y su cabello era corto, casi de un color rubio oscuro. Bella tragó nerviosamente y continuó verificando su lista.

—Hola, Ed, Whit —dijo el recién llegado mientras se acercaba y se sentaba en un taburete cerca de Edward, quien asintió a modo de saludo.

Jasper se apoyó contra la barra y sonrió perezosamente al hombre.

—Hola, Mike. ¿Cómo te va?

Mike le sonrió de vuelta.

—Ahí vamos, hoy estuve un poco ocupado en la tienda. —Sus ojos se deslizaron hacia Bella y su sonrisa se ensanchó—. No sabía que estuvieran contratando —reflexionó—. Hola, soy Mike Newton. Soy el dueño de la tienda de artículos deportivos que queda a pocas cuadras de aquí. —Él movió su mano en forma de saludo y le dio su mejor sonrisa.

Ella escaneó rápidamente en su memoria y recordó a un Mikey Newton gordito, con dientes de conejo cuando eran niños. Incluso ella tenía que admitir que ciertamente había crecido bien. Estaba delgado, bastante en forma y sus dientes frontales probablemente habían pasado por unos frenillos.

Bella sonrió levemente y le devolvió la sonrisa.

—Que bueno verte tan crecido, Mikey.

Él ladeó la cabeza hacia un lado, sorprendido.

—¿Qué? ¿Nos conocemos?

La risa ruidosa de Emmett llenó la habitación cuando salió de la oficina.

—Claro que sí, Newt. Ella es la que te pateó el trasero cuando insultaste a mi madre en tercer grado.

Los ojos de Mike se abrieron como platos mientras volvía la mirada hacia ella.

—¿Bella Swan? No puede ser —suspiró en un susurro.

—En persona —respondió ella descaradamente.

Él se echó hacia atrás ligeramente mientras sus ojos se deslizaban sobre ella, de pies a cabeza.

—Guau, creciste bien.

Se mordió el labio para evitar reírse cuando Emmett miró fijamente a Mike, quien divagó, completamente inconsciente.

—Quiero decir, estabas bien mientras crecías, pero, maldita sea, chica —murmuró mientras dejaba escapar un silbido y le guiñaba el ojo.

Ella negó con la cabeza, dejando que la risa surgiera de sus labios. Mike sonrió y su confianza aumentó por su risa.

—Entonces, ¿qué te trae de vuelta a Forks? ¿Qué has estado haciendo estos últimos años?

Ella supuso que se vio abrumada y puso una expresión de ciervo a punto de ser atropellado cuando Emmett saltó a su rescate.

—Bells vivía con su madre en el sur, antes de que ella falleciera.

—Oh, está bien. Lo siento por tu madre, Bella —respondió Mike y en su voz había sincera simpatía.

—Gracias, Mike. —Sonrió agradecida, antes de escabullirse silenciosamente una vez que estuvo inmerso en una conversación con los otros dos hombres.

Ella se acercó furtivamente junto a Emmett y lo golpeó con la cadera.

—¿En el sur? —susurró-gritó.

Emmett sonrió y se encogió de hombros.

—¿Qué? L.A. está al sur de aquí.

Ella puso los ojos en blanco y se rio, entregándole la lista de verificación completa. Sus ojos la miraron, antes de llamar a Jasper.

—Whit, ¿puedes ocuparte de esto antes de que lleguen las personas por la hora feliz? Me quedaré aquí con Bells.

Jasper se volvió y saludó a Emmett como un militar, antes de tomar la lista y desaparecer en el almacén.

Al darse cuenta de que Bella había vuelto al alcance para escucharlo, Mike se volvió hacia ella y reanudó su conversación.

—Entonces, ¿qué has estado haciendo, Bella?

Pensó que una verdad a medias sería mejor que una mentira descarada.

—Soy escritora.

Edward asintió con aprobación desde detrás de la espalda del hombre, dándole un guiño rápido que removió las mariposas una vez más.

—¿De verdad? —respondió emocionado Mike—. ¿Algo que probablemente hayamos leído?

Ella se rio entre dientes sin humor.

—No, probablemente no, Mike. Solo he escrito algunos artículos de revistas aquí y allá.

Su rostro cayó un poco.

—Oh, eso es genial. Pensé que podríamos haber tenido nuestra propia celebridad en Forks.

Edward se atoró y tosió ya que había tomado un trago al mismo tiempo que el comentario fue pronunciado. Mike se acercó y le dio unas palmaditas en la espalda a su amigo con preocupación mientras Bella sacudía su cabeza ligeramente.

«No sabes ni la mitad de la historia, Newt».

.

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Dos horas después, la taberna tenía una multitud animada de unas veinte personas. El número era un poco menos de lo normal para un lunes por la noche, pero Emmett sugirió que era por las vacaciones. La mayoría de los estudiantes cercanos estaban de viaje; divirtiéndose con sus familias en casa. Edward se había ido hace unas horas y Emmett deambuló por el lugar, charlando con varios clientes, lo que dejó a Bella con Jasper para aprender del bar. Una vez que comenzaron a estar ocupados, él le tendió la mano y le ofreció una banda de pelo negro alrededor de su muñeca. Cuando ella le lanzó una mirada inquisitiva, Jasper se encogió de hombros.

—Es de Allie y no tengo idea de por qué la tengo, así que no preguntes.

Bella reprimió una carcajada y agradecida aceptó su oferta. Se recogió el cabello del cuello. Recordando el pasado, se dio cuenta de que había sido afortunada de haber hecho que su pelo rubio le cayera alrededor de la cara durante la mayoría de las sesiones fotográficas en las que había estado. Solo que por el momento eso no ayudaba con su intento de permanecer sin ser reconocida.

Ella y Jasper trabajaban hombro con hombro casi como una máquina bien sincronizada. Ella manejaba la cerveza y las bebidas básicas, mientras él manejaba los cocteles más complicados. El top cuarenta de música salía por los altavoces en el techo y se encontró moviendo sus pies al ritmo de la canción en más de una ocasión. Incluso se sorprendió a sí misma tarareando en voz baja una o dos veces.

A las nueve y diez, se cubrió la boca y bostezó ampliamente. Era difícil creer que tanto hubiera cambiado en tan poco tiempo. Doce horas atrás, ella había estado nerviosa y asustada acerca de cómo sería recibida. Ahora, estaba rodeada por su familia y se sentía sin preocupaciones por primera vez en diez años.

Sin que ella lo supiera, Emmett había estado vigilando a Bella toda la noche. Él quería estar preparado ante la primera señal de cualquier problema. Cuando la vio bostezar, inmediatamente se puso en modo hermano mayor. Se acercó y levantó la mesa de la barra, deslizándose detrás del mostrador. Sonriendo, él puso una mano en su hombro cariñosamente.

—Lo has hecho genial esta noche, Bells.

Ella sonrió orgullosamente.

—Gracias, Em. Estoy feliz de poder sostenerme por mí misma.

Él negó con la cabeza y suspiró.

—Sabes que no tienes que hacerlo, ¿verdad? —Él extendió la mano y puso un mechón detrás de su oreja—. Somos familia y cuidaremos de ti.

Su corazón se apretó y la emoción se atascó en su garganta cuando asintió, sabiendo que él le estaba siendo honesto.

—Lo sé.

Él aplaudió ligeramente y llamó a Jasper.

—¡With!

El cantinero lo miró desde el cliente con el que estaba hablando y respondió.

—¿Qué necesitas, Em?

—¿Puedes manejarlo solo durante quince minutos? Quiero llevar a Bella a casa.

Jasper asintió.

—Por supuesto, hombre. No te preocupes.

Bella comenzó a hacer un intento a medias para discutir con él pero otro bostezo eligió ese momento para aparecer y Emmett rio.

—Sí, ni siquiera lo intentes. Estás muerta de cansancio, Scrappy. Necesitas descansar un poco.

Ella sonrió cansadamente y entró a la oficina para tomar su chaqueta. Estaban a mitad de camino de la salida cuando el ritmo de la música cambió, lo que provocó que Bella se congelara en seco.

Do you ever feel like a plastic bag
Drifting throught the wind
Wanting to start again

Do you ever feel, feel so paper thin
Like a house of cards
One blow from caving in

Emmett captó su mirada asustada y rápidamente la puso en movimiento, sacándola de la taberna antes de que tuviera un ataque de pánico completo.

Ella apoyó su espalda contra la fría pared e inspiró profundamente. El ritmo constante de la batería aún se podía oír afuera pero por suerte ya no oía su propia voz. Abrió los ojos e inmediatamente se encontró con la mirada preocupada de Emmett.

—¿Estás bien? —preguntó él en voz baja.

Ella le dio una pequeña sonrisa.

—Sí, pero creo que trabajar en el bar podría no ser una buena idea —respondió, con la voz tan temblorosa como sus nervios en ese momento.

Él asintió y se encogió de hombros levemente.

—Jamás se me pasó por la cabeza que sonaría una de tus canciones. Los viernes y sábados por la noche son más del top 40. Usualmente ponemos canciones más melódicas durante la semana. Podemos trabajar así.

Él le lanzó un guiño juguetón, tratando de aliviar la tensión. Tuvo éxito y Bella dejó escapar un exhausto suspiro. Él sonrió tristemente y la guio hacia su jeep.

—Vamos a llevarte a casa.

.

.

A la mañana siguiente, Bella se despertó en una cama desconocida y se sentó rápidamente. Se inclinó hacia adelante y apoyó la cabeza en sus manos una vez que se dio cuenta dónde estaba. Trató de concentrarse y pensar en cuál debería ser su siguiente movimiento pero el olor a café que flotaba bajo su puerta la llamaba. Se estremeció cuando sus pies tocaron el frío suelo de madera. Se puso la sudadera de James sobre la camiseta sin mangas y los pantalones de yoga que Rosalie le había prestado la noche anterior. Después de usar la sudadera con capucha durante dos días, definitivamente necesitaba ser lavada, pero decidió que hoy necesitaría la comodidad.

Cuando dobló la esquina y entró en la cocina, se encontró con Alice y Rose sentadas a la mesa con humeantes tazas de café. Ella sonrió tímidamente y las saludó.

—Buenos días, chicas.

Ambas mujeres sonrieron brillantemente.

—Buenos días, Bella —respondió Rose—. ¿Café?

—Sí, por favor.

Alice le hizo un gesto para que se sentara en la silla frente a ella mientras Rosalie se levantaba para servir una taza extra de café. Bella se sentó, cruzó las manos y las dejó sobre la mesa. Sintió que la mesa vibraba levemente y se preocupó por un momento, bastante segura de que los terremotos no eran tan comunes en Washington como en California. Después de un momento, se dio cuenta de que era la pierna de Alice que rebotaba la que estaba causando el movimiento.

Rose puso la taza frente a Bella antes de regresar a su asiento. Ella miró ligeramente hacia Alice.

—Al, deja de mover la pierna. Me estás mareando.

Alice rodó los ojos y sacó la lengua, haciendo que Rosalie se riera, antes de volverse hacia Bella.

—Entonces, señorita Bella —comenzó Allie—. Rose y yo estábamos charlando esta mañana y decidimos que es hora de irnos de compras.

Bella tragó su primer sorbo de café, contemplando la sugerencia.

—Uh, está bien. Creo que tiene sentido. De todos modos, necesito comprar algo de ropa y artículos esenciales.

Alice sonrió felizmente.

—¡Esto va a ser muy divertido!

—Espera un segundo —respondió Bella, señalando con su dedo a la chica más pequeña—. Sin exagerar y sin emocionarte demasiado, ¿de acuerdo? Quiero mantener el perfil más bajo posible.

Alice hizo un gesto de hacer una cruz sobre su corazón.

—¡Lo prometo!

Rose resopló suavemente antes de volverse hacia Bella.

—¿Quieres algo para el desayuno? ¿O quieres comer algo en el camino?

—En el camino suena bien. Dame veinte minutos para agarrar mi ropa del lavadero y ducharme.

—Claro, adelante, tengo que sacar a pasear a Joey Mac antes de irnos.

Bella se rio, todavía encontrando el nombre del perro hilarante.

—Oye —se burló Rose—. No te burles del perro. Él es mi bebé.

—Junto con Jon, Jordan, Donnie y Danny. —Alice soltó una risita, haciendo que las mejillas de Rose se sonrojaran ligeramente.

Bella levantó una ceja y miró a la amazona con curiosidad. Ella resopló y cruzó los brazos sobre su pecho.

—De acuerdo, está bien. Tenemos un gato llamado Jordan y tres peces que llevan el nombre de los demás. Puede que me haya obsesionado un poco.

—¿En serio? —preguntó Alice sarcásticamente—. Y tienes el valor de burlarte de mí por Bieber.

Rose asintió.

—Pero por supuesto que me burlo, al menos mis amores platónicos son de mi edad y no iría a la cárcel por eso.

Allie levantó las manos exasperada.

—¡Dios mío, NO estoy enamorada de él!

Bella negó con la cabeza divertida y se dirigió silenciosamente fuera de la habitación.

Unas horas más tarde, el trío se encontró en una pequeña boutique de Port Angeles, probándose ropa. Una vez que Bella terminó de elegir varios conjuntos, se sentó en una silla y esperó a que sus amigas terminaran. Mientras Rose y Alice se turnaban para usar el único vestidor, Bella disfrutó conversar con las chicas.

—Rose, ¿puedes decirme cómo conociste a Emmett? —preguntó ella en algún punto de la conversación.

Rosalie se recostó contra la pared y una dulce sonrisa apareció en su rostro al recordar ese momento.

—Edward y yo estábamos saliendo cuando conocí a Emmett. Habíamos ido a una fiesta en algún lugar del campus y nos encontramos con unos de sus amigos. Ahora, no me malinterpreten. Edward es uno de los hombres más dulces y amables del mundo pero en el momento en que vi por primera vez a Em, sentí que algo me jalaba hacia él. —Ella negó con la cabeza ligeramente y suspiró—. Incluso antes de esa noche, nuestra relación ya se sentía más como una amistad. Duró otras dos semanas antes de que tomáramos caminos separados. Es como si hubiera sabido que Em y yo habíamos sentido una chispa pero que ninguno de nosotros tenía intención de actuar por él. Él no quería oír nada de eso. Quería que sus dos amigos fueran felices y si era uno con el otro, entonces que así fuera.

Ella sonrió tristemente y cerró los ojos.

—Se merece mucho más de lo que ha vivido con Angela —murmuró en voz baja.

La cabeza de Bella se inclinó levemente hacia un lado.

—¿Angela? ¿Quién es ella?

La puerta del vestidor se cerró ruidosamente, sorprendiendo a Bella, quien miró a Alice, cuyos ojos estaban feroces de furia.

—¿Quién es Angela? —escupió el nombre como si le hubiera dejado un mal sabor de boca—. Ella no es más que una puta con delirios de grandeza. Ella lo ha decepcionado, una y otra vez, usándolo para obtener lo que quiere y luego desapareciendo.

Rosalie frunció los labios y miró a Bella en tono de disculpa.

—Lo siento, cariño, este es un tema delicado para todos nosotros —explicó—. Su padre es el pastor de la iglesia de la ciudad. Ella y Edward salieron durante cinco años, terminando y volviendo. Ella es una verdadera joyita.

Bella rebuscó en su cerebro por un momento antes de recordar algo de cuando era niña. Recordó a una chica que tenía la edad de Bella y era extremadamente alta, con cabello castaño oscuro y gafas.

—¿Te refieres a Angela Weber? La recuerdo de cuando éramos niñas. Era muy tímida y nunca hablaba mucho.

Alice bufó.

—Bueno, cuando llegó a la pubertad en la escuela secundaria, se volvió una perra popular. Comenzaron a salir en segundo año y él juró que iba a casarse con ella. Los planes originales de Ed eran seguir los pasos de nuestro padre y convertirse en doctor. A Angela le encantaba eso, así que él se mudó al estado de Washington y una vez que decidió que la arquitectura y la carpintería eran su pasión, ella trató de obligarlo a abandonar esa "idea tonta y seguir con la carrera más lucrativa". La perra le rompió el corazón ese día y lo dejó.

Alice suspiró y se dejó caer en una silla frente a Bella, con lágrimas en sus grandes ojos grises.

»Ella se mudó a Nueva York para convertirse en modelo. Dos años más tarde, estaba en quiebra y sin trabajo, así que regresó para quedarse con su padre. Ella y Edward se vieron otra vez y se reconciliaron. Intenté convencerlo de que no volviera con ella, pero dijo que era el destino —murmuró algo en voz baja sobre que él era un romántico empedernido.

»Cuando una amiga de ella llamó para decirle que cierto diseñador la quería para un espectáculo, dejó todo y voló a la costa este. —Miró a Bella y sonrió tristemente—. Ella ni siquiera se despidió. Se levantó y se fue. Otra vez. Edward se enteró cuando habló con su padre por teléfono. Le rompió el corazón, otra vez. Es un círculo vicioso. Ella viene a la ciudad, mi hermano pierde la cabeza y olvida que ella es una puta, luego ella se va y le rompe el corazón de nuevo.

—Pero él ha salido con otras personas, ¿verdad? —preguntó Bella, mirando hacia Rose.

La amazona asintió.

—Claro, ha salido con otras chicas, pero nada serio. Solo unos pocos meses, aquí y allá. Sin embargo, sin importar qué pase, cuando el huracán Angela llega a la ciudad, él siempre queda entre los escombros.

Bella sintió que le dolía el corazón por el pobre hombre. Quién iba a pensar que uno de los pocos hombres en el planeta que aún creía en el amor y el romance estaría embrutecido con alguien que no merecía ni se preocupaba por sus sentimientos. Alice se volvió para mirar a Bella con una expresión rara en su rostro.

—Bella —comenzó ella con su voz en tono de disculpa—. No quiero que malinterpretes lo que te voy a decir, pero por favor no empieces nada con mi hermano.

Los ojos de Bella se abrieron con sorpresa.

—¿De qué estás hablando?

Alice suspiró.

—Me agradas pero tu futuro está en el aire. No tienes idea de cuánto tiempo estarás aquí. Podrías levantarte, marcharte mañana y regresar a tu otra vida, que es loca y agitada. Simplemente no quiero que empieces un romance con él, solo para que termine con el corazón roto.

A pesar de que ella podía entender la protección de Alice hacia su hermano, la espalda de Bella se enderezó por la ofensa.

—¿Cómo te atreves? —siseó ella enojada—. Te conocí hace veinticuatro horas. Estoy aquí escondiéndome por mi seguridad y me estás diciendo que no me meta con tu hermano. Tengo cosas más importantes por las qué preocuparme en este momento que un maldito romance.

Ella se levantó rápidamente, recogiendo su ropa y llevándola a la caja registradora. Unos momentos más tarde, se puso rígida cuando una mano cálida le tocó el hombro. Rose se inclinó hacia delante y acercó sus labios a la oreja de Bella.

—Sé que fue grosero e innecesario pero ella tiene buenas intenciones. Probablemente te sentirías igual si las cosas fueran diferentes y Emmett fuera la persona vulnerable.

Ella giró la cabeza y se encontró con la mirada azul hielo de Rose, asintiendo una vez.

—Lo dejaré pasar esta vez, pero no voy a aguantarlo de nuevo —respondió Bella. Tomó su cambio y metió su recibo en una de las bolsas, antes de llevarlas al auto. Se deslizó en el asiento trasero y apoyó la cabeza contra el cuero, cerrando los ojos. Miró hacia el asiento a su lado cuando la puerta se abrió y Alice se sentó junto a ella.

Hubo una pausa de vergüenza en el auto, antes de que Alice rompiera el silencio.

—Lo siento —dijo, apenas más fuerte que un susurro—. No quise ofenderte o parecer una perra. De alguna forma, hablar de Angela me saca de mis casillas. —Miró a Bella con ojos arrepentidos—. Lo siento mucho. Por favor perdóname, Bella.

Su molestia previa se deslizó de sus hombros inmediatamente y ella asintió.

—Claro, puedo hacer eso, Alice. Pero por favor no me eches a los lobos de esa manera otra vez, especialmente si no he hecho nada para merecerlo.

Alice asintió y le dio una pequeña sonrisa. Después de unos momentos, Rose se subió al asiento del conductor y se volvió para mirar hacia atrás.

—¿Estamos bien ahora?

Alice miró expectante a Bella, quien sonrió y asintió.

—Bien, me alegra —respondió Rose, antes de arrancar el automóvil—. La próxima parada es el supermercado luego podremos ir a casa.

Mientras paseaban por los pasillos de la tienda, añadiendo alimentos básicos y bocadillos en el carro, Bella se alejó para ver la sección de helados. Ella estaba tratando de decidir entre el Americone Dream de Ben & Jerry o el Sutra Karamel cuando oyó una risa masculina a su derecha. Levantó la vista y vio a un hombre joven, que estaba de pie a un lado de ella y le sonreía, con su piel bronceada que contrastaba con sus brillantes dientes blancos.

—Guau, pensé que Newton estaba exagerando cuando comentó lo hermosa que está, señorita Swan —comentó con una voz cálida y melosa.

Ella se apartó de los helados para arquear una ceja hacia el hombre.

—¿En serio? ¿Y quién eres tú? —Ella notó los pantalones azul oscuro y la chaqueta de la policía de Forks que llevaba.

Él sonrió más ampliamente y le tendió la mano, que envolvió la de ella cuando extendió la suya para presentarse.

—Soy Jacob Black, jefe de policía de Forks. Mi papá, Billy, era un buen amigo de tu padre. Era un buen hombre.

Ella tomó aliento y tragó el nudo que se formó en su garganta con la mención de su padre.

—Gracias, jefe Black.

Él sonrió.

—Dime Jacob, por favor.

—¡Oh, hola, Jake! —dijo Alice detrás de ellos. Jacob dejó caer la mano de Bella y saludó a la chica más pequeña.

—Hola, Alice. ¿Cómo te va?

Ella sonrió y envolvió un brazo alrededor de la cintura de Bella.

—Nos estamos preparando para pagar, así que solo estaba buscando a Bella aquí.

Los ojos de Jacob se clavaron en los de Bella y sonrió.

—Fue un placer conocerla, señorita Swan. Estoy seguro de que la veré por aquí.

Ella asintió, mirándolo con curiosidad mientras daba media vuelta y se alejaba. Había algo familiar en él que no podía recordar.

—¿Encontraste lo que estabas buscando, B? —preguntó Alice.

Bella parpadeó y mentalmente se sacudió sus pensamientos. Ella abrió el congelador y decidió llevar ambos sabores. Se lo había ganado.


¡Hola!

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Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Yoliki, tulgarita, Maryluna, cavendano13, Pam Malfoy Black, patymdn, Liz Vidal, Tata XOXO, krisr0405, Esal, saraipineda44, rjnavajas, piligm, Melina, jupy, Lady Grigori, Jade HSos, Adriu, Katie D. B, angryc, Lizdayanna, Florchi C, Lupita Pattinson Cullen, Shikara65, aliceforever85, bbluelilas, Kriss21, Tecupi, somas, freedom2604, Deathxrevenge, kaja0507, Smedina y los Guest.

¡Hasta el próximo capítulo!