Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia original es de edieswan y tenemos su permiso para hacer la traducción.


Capítulo 4
Cinderbella
(Bellicienta)

BPOV

Jodido cabrón

Mi día se iba poniendo cada vez peor conforme avanzaba. Todavía estaba abrumada por la vergüenza, que apenas podía sentir la acera; mis rodillas se sentían inestables. No podía creer que había caído en algo tan estúpido. ¿Un club nudista? Honestamente. Casi me río de mi propia estupidez; ¡cómo debí haber lucido en esa sala de audiciones pensando que estaba haciendo una audición para un empleo de limpieza! ¡Estaba cepillando el maldito piso al ritmo de una canción!

Me reí un poquito con eso.

Caminé de regreso por las calles de Nueva York, a pesar de que mis piernas seguían en un estado casi-como-gelatina. Mis pechos, afortunadamente, ya no se destacaban a través de mi blusa blanca ya que el café finalmente se había secado. El sol ahora estaba brillando y supongo que eso me hacía sentir un poco mejor sobre mi día. Al menos no estaba lloviendo y al menos podía regresar con mi amado prometido quien estaría esperándome en casa en nuestro lindo apartamento pequeño.

El prometido que había vomitado en mis sábanas y el apartamento que iba a estar vacío en menos de una semana si no conseguía un empleo.

Me estremecí.

Llegué a nuestro complejo de apartamentos y casi me desplomo mientras caminaba por las escaleras hacia la puerta de mi casa. No podía esperar para contarle a Mike sobre mi mañana —al menos él podría verle el lado divertido a todo esto. Él usualmente sabía cómo hacerme sentir un poco mejor, y eso era lo que amaba de él.

Golpeé la puerta, preguntándome si ya se habría despertado. Después de cuatro intentos de estar golpeando, Mike seguía sin abrir la puerta. Debe seguir con resaca, pensé para mí misma.

"¿Mike?" grité, pero no obtuve respuesta.

Suspiré pesadamente mientras jalaba mi bolsa de mi hombro y empecé a buscar las llaves a tientas por mi bolso.

Como si mi día no pudiera ponerse peor —parecía que las había olvidado.

No tenía ni idea de qué hacer después. Estaba completamente exhausta y mi mente ciertamente no pensaba coherentemente. No podía quedarme afuera en el pasillo todo el día mientras Mike seguía dormido. Sabiendo cómo era después de una noche fuera —podía estar en cama por días. Además, todavía necesitaba llorar y aún tenía algún retazo de dignidad que me decía que no me quedara afuera de nuestro apartamento como una perdedora. No estaba tan abajo… todavía.

Decidí poner mis opiniones en perspectiva, sin embargo, ninguna de ellas parecía relativamente racional. No tenía dinero para ocuparme de mí misma por el resto del día, así que irme estaba fuera de discusión. No tenía una llave de repuesto, por supuesto. Las payasadas borrachas de Mike eran las culpables de esto —habíamos tenido alrededor de cinco llaves de repuesto pero él las había perdido todas. No había tenido tiempo recientemente para remplazarlas, por consecuencia, ahora estábamos sin llaves.

Así que aquí estaba, decidiendo si debía sentarme afuera a esperar a que Mike se despertara o no. Caminé abajo por las escaleras y alrededor del pasillo para compilar mis pensamientos, cuando me di cuenta que la ventana del baño se había quedado abierta.

Estúpido Mike, pensé. ¡Cualquiera puede entrar por ahí!

Entonces lo supe: cualquiera. Estábamos ubicados únicamente en el primer piso sobre el pasto, así que de seguro podía escalar a través de la ventana. Era mejor que esperar a Mike todo el día, de todas formas. No podía llamarlo o algo más desde que mi teléfono celular se había quedado sin batería. Además, había un tubo de desagüe que iba hacia la ventana del baño. Si podía trepar por ahí, entonces fácilmente podía deslizarme hacia dentro. ¿Pero como podía llevar mis "habilidades" para escalar tan lejos? Solo había una manera de averiguarlo.

Me deslicé fuera de mis estúpidos taconcitos y empecé en la parte de debajo de la tubería de desagüe. Miré para arriba para ver hacia dónde tenía que llegar y después miré a mis pies, imaginándome dónde los iba a poner. Apreté mis manos en el tubo y luego me eché a reír internamente de mí misma cuando pensé en cómo mis acciones ahora probablemente era más apropiadas en las audiciones que vergonzosamente había participado antes. Dios, era un desastre.

Me jalé por el caño y me di a mí misma una palmadita hipotética en la espalda cuando me di cuenta lo bien que me estaba sosteniendo. Entonces alcé mi cuerpo un poco más y tentativamente miré detrás de mi para ver qué tan alto estaba.

Ese fue un error tremendo.

Empecé a sentirme horriblemente mareada. Me aterraban las alturas y empecé a sentirme enferma, y me di cuenta que tratar de escalar a la ventana de mi apartamento tal vez no era una muy buena idea. De pronto, mi agarre empezó a sentirse un poco débil, y mis piernas menos fuertes.

"¡Mierda!"

Grité y me preparé para la caída. Mis manos soltaron el tubo y mis piernas le siguieron. Caí extremadamente sin gracia pero por suerte en un arbusto que afortunadamente amortiguó mi caída. Mis piernas se mantuvieron abiertas, mi blusa todavía estaba manchada de café pero ahora desgarrada por las ramas del arbusto en el que había caído.

Cerré mis ojos, sin siquiera sentir lo que había pasado. Me sentí entumecida. Después de la mañana que había tenido, esto parecía absolutamente nada. De hecho, estaba más bien en paz tirada solamente en el arbusto, escuchando la vida como si avanzara alrededor sin mí. Vete, pensé, ¡Déjame en paz!

"¿Bella? ¿Estás bien?"

Abrí mis ojos abruptamente y entonces traté de sentarme tan rápido como podía, pero caí por las demás ramas con torpeza. A pesar de arañarme las piernas a través de mis ahora-destrozadas medias, me puse de pie y traté de alisar mi ropa antes de girarme a ver a la persona que me había llamado.

"¿Mike?" lo miré, preguntándome por qué no estaba en el apartamento. Entonces vi a alguien detrás de él. "¿Tanya?"

Había conocido a Tanya en una salida nocturna con Mike y supe que ella había trabajado con él en el negocio de banquetes una vez, pero de cualquier manera, no sabía que ella fuera nuestra vecina en Nueva York. Me desconcertó un poco que ella estuviera con él y que él no me lo dijera. Ella era muy hermosa. Tenía una piel morena, alta y de figura atlética, cabello rubio fresa y los más fantásticos ojos esmeraldas.

"Sí, te acuerdas de Tanya," murmuró Mike nerviosamente. Se veía un poco mortificado —pero de todas formas no podía culparlo. Me veía espantosa. Aún y cuando Mike me veía todos los días y ni siquiera usaba maquillaje o trataba de alguna manera de lucir bien delante de él, me veía incluso peor ahora y teníamos compañía. Sentí pena por él.

"Seh, me acuerdo." Puse mi mano delante de ella para saludarla. Me tocó como si estuviera tocando a un perro callejero con un palo. "¿Cómo te va, Tanya?" pregunté con una sonrisa dulce, aún y cuando ella todavía se veía disgustada.

Jaló su mano un poco demasiado rápido para parecer sutil. "Estoy bien, gracias. ¿Isabella, cierto?"

Como si Mike no te hubiera dicho el nombre de su prometida, perra. "Dime Bella," sonreí empalagosamente. Ella se burló de vuelta.

Mike reaccionó rápidamente. "Correcto, bien, Tanya iba a, erm, íbamos por un café. Ella, um, tiene algunos prospectos de trabajo para mí que necesitamos discutir."

Estaba eufórica. "¡Oh, eso es brillante, Mike! ¡Estoy tan contenta por ti, cariño!" Lo atraje a un abrazo y le demostré lo feliz que estaba, pero se retiró y me sonrió con torpeza.

"Gracias, Bella. Bien, será mejor que nos vayamos," dijo tímidamente. "Supongo que tu, er, ¿necesitas estas?" dijo y me arrojó sus llaves. "¿O solo vas a andar por ahí en los arbustos?" Soltó una carcajada por su propio chiste y Tanya obedientemente lo siguió, viéndome arriba y abajo, obviamente disgustada por mi presencia. Entonces Mike volteó, listo para irse con Tanya.

"¡Pero espera!" le llamé. "Quería contarte sobre mi mañana." De cualquier forma, Mike y Tanya probablemente estaban lejos para escucharme. Todavía podía escuchar sus risitas. Suspiré, pero no me sentía tan perturbada por su pequeña bromita hacia mí. Mike me amaba y estaba tan contenta de que estuviera buscando un empleo desde que había escapado de mi último recurso potencial.

Caminé de regreso por las escaleras y abrí la puerta, sintiéndome especialmente satisfecha de estar en casa. Me sentí más alegre de que tuviéramos la oportunidad de quedarnos en el apartamento desde que Mike tenía nuevos prospectos, y cuando Tyler vino a mí y ronroneó en mi pie, me sentí casi contenta. A pesar de mi mañana tan horrible, la vida no era tan mala en realidad.

Traté de verle el lado divertido de la mañana antes de que me soltara a llorar, y me reí de mi blusa manchada antes de quitármela y meterme al baño. Entonces me metí a la ducha con una sonrisa forzada en mi rostro. Me lavé bien y decidí dedicarme algo de tiempo: rasurando todo, lavando mi cabello con mi champú favorito y acondicionador. Mientras me dedicaba algo de tiempo para "mi" después de lo que había transpirado en el día, decidí intentarlo una vez más.

Había una cosa que había estado en mi mente por casi un año. Era un problema embarazoso e incluso había escrito a la sección de problemas de una revista para pedir ayuda. De cualquier forma, por supuesto, conociendo mi suerte, la respuesta a mi pregunta jamás fue publicada. Entonces aquí estaba, todavía sin solución. Estaba perdiendo mi libido. De acuerdo, no, olvida eso, no mi libido. Yo quería tener sexo y traté de tenerlo tan seguido como podía, pero se estaba volviendo una faena porque últimamente, bueno, no podía tener un orgasmo. Amaba sentirme físicamente cercana a Mike porque compartíamos tanto amor y devoción, pero la parte física no se cumplía del todo. Al menos no para mí. No desde hace tiempo.

Había buscado en Internet antes de que Mike derramara cerveza en nuestra computadora portátil, y la única respuesta que había encontrado era que: o era una perra fría o mi relación se había acabado. Por lo que sé, las personas que me conocían me encontraban bastante cálida. Habían sido siempre bastante amigables conmigo, a pesar de que no tenía muchos amigos. De cualquier forma, había dejado todo atrás por pasar más tiempo con Mike o estando en la escuela. Tenía una amiga, Esme. Pero como ella y Mike no se han visto a los ojos como corresponde, mis vistas para verla se redujeron al mínimo. No me importaba, de cualquier forma, amaba a Mike con todo mi corazón.

Tan pronto como salí de la ducha, traté de arreglar lo que me rodeaba para hacerlo más sensual. Ignoré el moho creciendo en las esquinas del baño, el tinte amarillo de las puertas de plástico de nuestra ducha, el excusado manchado junto al fregadero escamoso de cal, y en vez de eso, me concentré en mí misma. Miré mientras el agua caía en cascada por mis pechos, deslicé mis dedos lentamente hacia abajo por mi estómago y entonces cerré los ojos, lista para concentrarme en mis sentidos y sensaciones y en el placer de tocarme a mí misma.

"Mmm," gemí mientras esa maravillosa sensación empezaba a crecer dentro de mí, como si alguien estuviera jalando todos los músculos dentro, rogando por una liberación. Había algo definitivamente empezando a amenazar y se sentía jodidamente fantástico. Oh Dios, eso se siente bien. Mentalmente me di un aplauso. De cualquier manera, mientras lo hacía, empecé a sentir la inminente liberación empezar a disminuir lentamente.

"¡No!" Gritó mi subconsciente. "¡Regresa!"

Inmediatamente, una vez que la excitación había empezado a disminuir, me sentí como una idiota mientras me daba cuenta que estaba hablándole a mi no-existente orgasmo. Brillante —era una anorgásmica (1) y loca. De cualquier forma, no quería rendirme todavía. Tenía otro plan.

Caminé desnuda y goteando hacia la habitación y rápidamente tomé algo que había estado reservando a lo largo del tiempo: mi realmente sexy ropa interior. Reía con picardía cada vez que veía mi elaborada ropa interior. De acuerdo, a lo mejor se veía como las cosas que usaban las chicas del Violet, pero nada qué ver con mis usuales pantaloncitos grises de niño y mi sostén blanco tipo camiseta. Entonces busqué por mi guardarropa y encontré los más atrevidos tacones que tenía. De nuevo, daba vergüenza comparada con esa belleza rubia en el Violet, pero apenas y podía caminar con mis taconcitos, ni hablar de dejarme sola con esos zapatos tipo rascacielos. Perfectos, para mí, pensé, mientras me deslizaba por los zapatos y caminaba hacia la sala para buscar algo de música apropiada. De pronto, canciones como "Womanizer" y "Buttons" no me parecían más una opción cómoda.

Hojeé por algunos de los CD's de Mike, pero al final puse el CD que ya estaba en el reproductor. Miré la cubierta y me encontré con que era el que Mike me había hecho por mi cumpleaños cuando estaba pasando por su fase de bailes en el regazo. ¿Qué estaba haciendo aquí? No lo había visto en dos años. Me había rogado que le hiciera un baile en el regazo, pero yo era demasiado torpe y era embarazoso; de hecho, me frustraba el solo hecho de pensar en mí haciendo eso. De todas formas, cuando estábamos solos Tyler y yo en la casa, de alguna manera disfrutaba bailar y a veces, incluso en frente de un espejo. De vez en cuando, pensaba que a lo mejor, me parecía algo sexy.

Reconocí felizmente la primera canción como "Oh My God" de Pink y oh por Dios —era demasiado perfecta para lo que iba a hacer. Sabía que era una canción sobre lesbianas, pero era una canción caliente. Tal vez mi día iba cada vez mejor. Después de todo, no podía ponerse mucho peor.

Empecé a mover mis caderas al ritmo, lentamente de un lado a otro, pero ocasionalmente girándolas en círculos. Empecé a mover mis brazos hacia mi cabello, retorciéndolo de una manera sexy. Todavía estaba un poco húmedo por la ducha, pero hice una nota mental para secar mi cabello la próxima vez. Después de todo, la práctica hace la perfección.

Mientras más me metía en la canción, mis rodillas empezaron a debilitarse ligeramente obedeciendo a mis caderas. "Mmm," gemí mientras empezaba a sentir el pulso de la canción en mi sangre. Me estaba calentando. Mi baile empezó a ser mucho más sensual y erótico mientras empezaba a sentirme. Primero, mis manos trascendieron cruzando mis pechos, y entonces continuaron camino abajo, mis caderas balanceándose fervientemente con la música. Sonreí ante lo lista que estaba porque mi orgasmo finalmente regresara.

De pronto, mi trance sensual fue interrumpido por una tos ronca detrás de mí. Sonaba como Mike, pero un poco más profunda.

"¡Maldita sea!" Grité mientras me cubría con las manos, negándome a dar al vuelta.

"Bueno, Señorita Swan," gruñó la voz. Era en verdad sexy. ¿Qué se había metido Mike? "Veo que estás lista para mí."

"Mira, ¡Mike, por favor deja de joder! ¡Te dije que esto era para tu cumpleaños, así que vete y deja que me ponga algo encima!" Le recordé, dándole la espalda, riendo un poco porque me había encontrado en posición, aún y cuando estaba irritada porque había interrumpido mi próximo orgasmo. "¿Y, qué pasó con la Sra. Newton de todas formas? Tanya no está aquí, ¿verdad?"

"¿Quién es Mike?" sonó la voz, solo que el gruñido ahora tenía algo de irritación. Me congelé. No era Mike.

Iba a morir.

"¿Quién anda ahí?" pregunté, temblándome la voz. Sonaba como un pequeño ratoncito asustado. Estaba esperando que me volara la cabeza o un cuchillo en mi espalda.

La voz se rió. La risa no daba miedo; de hecho, era casi tentadora. Casi la reconocí. "Dejaste caer tus llaves en el South Hall hoy en la mañana, y tu nombre estaba en una de las llaves así que encontré dónde vives para regresártelas. Ya sabes, eso es malditamente peligroso, Señorita Swan. De cualquier forma, pensé que podía sorprenderte, Bellicienta."

El reconocimiento me golpeó con fuerza. Definitivamente, reconocería esa voz donde fuera. No había duda en los tonos musicales y en la manera seductiva de su voz. Por favor que no sea…

"Hola, Florecita. Soy yo, Edward Cullen."


Traducido por: carliitha-cullen
(1) Anorgásmica. Que tiene dificultades para llegar al orgasmo

Bueno, creo que debo una enorme (magistral) disculpa por la tardanza con el capítulo y por no enviar los adelantos. Se los juro que no ha sido por no querer hacerlo.

Para las que no sepan, yo —carliitha-cullen— soy de Monterrey, México. La semana pasada, el huracán 'Alex' pegó en mi ciudad, y en otras ciudades al norte de mi país. Gran parte de Monterrey y sus alrededores ha quedado destrozada; en algunas zonas no hay agua, no hay luz o no hay accesos.

Alguien allá arriba me quiere mucho, porque mi familia y yo estamos bien, sin embargo, sinceramente no dan ánimos de hacer nada. Es realmente difícil ver las noticias y ver que la ciudad en la que has vivido siempre se encuentra como zona de desastre. Sí, estoy plenamente consciente que hay países que la han pasado peor que nosotros, pero estoy segura de que también comprenderán cómo me siento.

De igual forma, no es solo MI traducción. Es una traducción en conjunto con mi amore, sparklinghaledecullen. Las cosas tampoco han estado sencillas para ella, y ha estado con un montón de pendientes.

De parte de Sil y mío, les pedimos una disculpa por la tardanza y por la falta de avances. Espero de corazón, porque sé (sabemos) que son las lectoras más geniales del mundo, que entenderán por qué no habíamos actualizado. Esta historia nos encanta y disfrutamos muchísimo traducirla.

Por último, y ahora sí ya no quedaré mal, mandaré los avances a las que quieran por medio de Review = Preview

Saludos (:

Dolce and Acide