El jefe de la familia que les atacaba había aparecido, los Varia y los Vongola se habían quedado quietos al no poder identificar a su enemigo. No podían ver su rostro.
Era un hombre que usaba un traje fino, tan fino que pudieron darse cuenta fácilmente de que se ejercitaba en sobremanera, pero su cara se encontraba envuelta en varios vendajes blancos, los cuales habían sido cambiados antes de hacerse presente, o eso era lo que había podido diagnosticar Ryohei. Hibari empezó a enlistar a todos los mafiosos que se hubiesen visto involucrados en accidentes que pudiesen haber perjudicado sus rostros, pero no logró localizar a nadie que pudiese querer venganza contra su jefe.
-¡Sawada Tsunayoshi!
Algunos estudiantes temblaban terriblemente, algunos se habían orinado y otros estaban seguros de que estaban a punto de desmayarse. Los guardianes no bajaron la guardia en ningún momento, los miembros de la familia enemiga tampoco y las sirenas de las patrullas podían escucharse a lo lejos. Decidieron no confiarse, la policía japonesa no podría hacer nada contra mafiosos italianos con un entrenamiento estricto.
La desesperación era palpable en el aire, ni siquiera Reborn estaba seguro de lo que tenían que hacer, Tsuna mataría a alguien ese día.
Ante ellos, estaba el pequeño guardián del rayo, la poderosa chica de comida asesina, el niño con el ranking más preciso del mundo y la pequeña estudiante del arcobaleno chino.
Todos amordazados, golpeados.
Lambo se retorcía en los brazos tratando de escaparse, I-pin se encontraba amordazada siendo sostenida por uno de los guardias personales junto con Fuuta y Bianchi sostenía firmemente algunos de sus miembros mientras la sangre brotaba de entre sus dedos.
Gokudera sintió la necesidad de gritar por ayuda a su jefe, pero no tenía ni idea de cuál era el estado de este ni su posición. Además de que al ver al tutor de este comprendió que en esos momentos no debían involucrarlo…
Kyoko y Haru lloraban a lágrima tendida suplicando por el permiso para revisar a sus queridos niños, casi siendo asesinadas al cometer la osadía de intentar rescatarlos por su cuenta, lo cual, obviamente no había logrado.
-¡Decimo Vongola, le estoy hablando!- El hombre aventó a Lambo contra uno de sus guardias, sujetándolo fuertemente por su afro mientras empezaba a reir de manera maníatica y se abrazaba el estomágo.- ¡Sal, quiero saldar cuentas contigo!
El hombre empezó a quitarse la venda.
Algunos guardianes, al igual que la mayoría de los alumnos quedaron estupefactos al ver que la cara del maldito aquel estaba completamente deformada por severas quemaduras, entonces, fue cuando Hibari por fin pudo reconocer al hombre.
-Aldo Risette
Aldo Risette solía ser un apuesto y vanidoso mafioso, obsesionado con la perfección. Se encontraba entre lo más retorcido de la mafia y su mente no estaba en mejor estado, había secuestrado una infinidad de personas para la venta de órganos y había secuestrado a unos tantos más solo para torturarlos por pura diversión. Se había dedicado también a la venta de droga modificada, vendiendo cocaína pura el 25% Y aumentando la cantidad agregándole veneno para ratas, no era la única droga pero no podía pensar más por el momento.
Su jefe, Tsuna, había decidido acabar con él al ver como este osaba filmar y subir a internet un video de una ejecución.
-¡No seas cobarde!
-¡El décimo no tiene porqué tratar con basura como tú!
Y parecía ser que el herbívoro ruidoso también lo había recordado.
Se colocó al frente, tomó sus tonfas con una misma mano y sacó una pistola, el que tenía enfrente era un hombre peligroso y con una infinidad de trucos sucios bajo la manga, tenía que ser precavido y si no quería que el omnívoro se enojara, tenía que recatar a los inéptos capturados y a los inútiles que peleaban junto a él.
-Yamamoto, ve a buscar a Tsuna. Ryohei, refugia a los estudiantes con riesgo de fuego cruzado.
El beisbolista asintió y se internó rápidamente en la escuela de nueva cuenta, siendo protegido por sus compañeros. Y para pesadilla de sus compañeros, fueron internados de nueva cuenta en el edificio por ordenes del boxeador, guiados hasta lo más profundo de la escuela.
-¿Qué hacemos aquí, estúpido boxeador?
Mochida se había plantado en frente de él justo cuando estaba dando las órdenes de se sentaran abrazando sus rodillas y protegiendo su cabeza.
-Hay riesgo de fuego cruzado
-¡Eso ya lo sé! ¿A qué carajo se refieren con eso? ¿Por qué están esos imbéciles buscando a Dame-Tsuna?
Ryohei se había fastidiado de la actitud del jefe del club del kendo, había sido por eso mismo que no había podido contenerse cuando sus manos agarraron a este del cuello y lo estrellaron contra el muro, mientras que los otros estudiantes, todavía sin poder procesar lo que acababa de hacer el amable sempai, solo contemplaban con confusión la escena en frente de ellos.
-Escúchame bien, Dame-Mochida, hablo en serio. A partir de ahora no vuelvas a atreverte a llamar a Sawada ¨Dame¨.- Fue cuando algunos de sus kouhais se alertaron, puesto que su sempai no se encontraba gritando ni diciendo ¨Al extremo¨.- Ni él, ni ninguno de ustedes se atrevan
-R-ryohei-sempai…
El chico que le había llamado era Kensuke Hanase, un chico de grado inferior a quien el mismo se había encargado de entrenar personalmente para el torneo interestatal.
-Escuchen bien, si alguien intenta meterse con Sawada a partir de ahora, no tendrá lugar donde esconderse.- Sonrió levemente, relajando el agarre con que sostenía Mochida.- Porqué a partir de hoy, están ustedes consientes que están metiéndose con Sawada Tsunayoshi, el décimo jefe de la Familia Vongola, la familia mafiosa más poderosa del mundo
Cuando vio como empeoraba el estado de la mayoría, sintió su cabeza caer por el suelo, ahora lo recordaba, Tsuna les había prohibido estrictamente amenazar a cualquier estudiante con los recursos de la familia… demonios.
-En cuanto a lo del fuego cruzado.- Inició y soltó a Mochida.- Se refiere a que en cualquier momento pueden empezar a dispararse hasta matarse.
Todos quedaron en silencio, procesando lo que les habían dicho. Lo que entendieron fue, que de seguir afuera, podrían haber recibido un disparo, Mochida fingió estar indignado pero asintió y se sentó en la misma pose que los demás.
Solo les quedaba esperar, para saber si se iban a morir o iban a vivir.
¡JUUDAIME!/ ¡TSUNA!/ HERBÍVORO/ ¡SAWADA!/ DAME-TSUNA/ SAWADA TSUNAYOSHI…
Tsuna había logrado escabullirse a la enfermería sin ser visto por las ventanas, y había encontrado justo lo que necesitaba, fue en ese momento que escucho como una voz demandaba su presencia, Se asomó por la ventana y fue cuando vio como aquel maldito enemigo que había osado atacar a su familia, su FAMILIA
La rabia recorrió su cuerpo cuando notó el mal estado en el que se encontraban sobre todo los menores, solo eran niños… se sentía culpable, si aquellos dos no se encontraran involucrados con él estaba casi seguro de que nada de eso les habría pasado. Pero algo faltaba… ¿Dónde estaba su madre? Bianchi también se encontraba en mal estado, pero quería salir corriendo a preguntarle si su madre había logrado escapar, o si los habían emboscado en algún otro lugar, quería correr hacia ella sin importarle si le atacaban en el proceso.
Pero no podía, porque eso era imprudente, y eso enojaría a Reborn.
Terminó de sacar la bala y se limpio la herida con alcohol etílico, ¡Dolía como los mil demonios!, tendría que practicar más.
Ah, no. Cierto, las doctoras de la mansión usaban anestesia y él, obviamente estaba bajo su efecto.
Se puso de pie, comprobando que el movimiento aún le dolía pero tenía que salir, su súper intuición le advirtió que si se quedaba en ese lugar se encontraría con una terrible noticia, pero el dolor en serio le estaba matando y le resultaba casi imposible moverse, así que se sentó detrás del escritorio de la enfermera, notando que la silla de esta era verdaderamente cómoda. Además de que tenía unos increíbles vidrios con los que podía ver hacia afuera pero los de afuera no podían verlo a él. Si, necesitaba uno de esos.
Vio como el hombre se quitaba la venda de la cabeza y sintió un escalofrío recorrer su espalda, era de nuevo ese maldito.
Le había ordenado cesar sus labores como mafioso, pero este se había rehusado y había exigido ser el nuevo rey del bajo mundo, porqué seguramente, al mocoso Vongola se le caían los calzones ante las labores de un mafiosos verdadero macho pecho peludo.
Fue una semana después que se efectuó el ataque de parte de Vongola, habían invadido la mansión de los Risette, Tsuna había odiado esa misión, puesto que mientras se abría camino en dirección al jefe mayor, las imágenes de la causa por la que se encontraba ahí, habían recorrido miles de veces su cabeza.
Había ordenado el cesar sus actividades, porqué el cabrón había osado subir un video a las redes decapitando a un bebé.
La batalla contra el jefe no había sido reñida, Aldo era notablemente más débil que él, pero cuando este intentó atacarlo, intentó hacerlo con un fuego impuro, no era como el de sus llamas, ese fuego era corrupto, lo sentía, puesto que había sido iniciado con mala intención.
Unos cuantos meses atrás, Tsuna se habrían considerado paranoico por todas las cosas que hablaba del fuego, pero siendo ya el jefe de Vongola, se había dado cuenta de que en verdad tenía una comunicación especial con este.
Como sea, el fuego se había descontrolado y había terminado incendiando toda la mansión, moría de vergüenza al recordarlo, se había desmayado con la cantidad de humo que había surgido y Mukuro había tenido que sacarlo cargando de ahí, lo peor de todo es que cuando despertó la niebla había presumido de que Tsuna era tan liviana como una princesa.
Sin embargo, le llegó la desgarradora noticia de que el tipejo ese había sobrevivido, no era que le deseara la muerte a cualquier idiota como aquel… bueno, si lo hacía, pero no lo hacía con mala intención… bueno, ¿Quién no lo haría? Esta fue la razón por lo que su maldita conciencia lo había arrastrado a pagarle una visita en el hospital. Ese día el doctor le había advertido de que probablemente lo que esperaba a ver con lo que vería sería completamente perturbador.
Definitivamente, cuando entró a la habitación, las enfermeras acababan de retirar el vendaje para poder cambiarlo, y el ver como había sido destrozado su rostro por el fuego le quiso hacer llorar, casi se tiraba en el suelo rogándole el perdón, pero se controló como el respetable Don que era y tomó asiento en la silla a lado de la cama de éste mientras las enfermeras iban por nuevas vendas.
En ese entonces el capo se había mostrado de una manera decente, no le había atacado ni recriminado sobre el incidente que lo había vuelto cierta clase de personaje de película de terror, ¡Es más!, le había pedido disculpas por los hirientes comentarios que había hecho en contra de su persona y había jurado e hiperjurado que cesaría definitivamente sus labores como mafioso.
La sinceridad que este mostraba hizo que Tsuna confiara en verdad en lo que le había dicho, era por eso que no esperaba que fuese él quien hiciera el ataque, y era por eso que le había dado total desagrado el haberse dado cuenta de que era él.
Regresó a su tiempo presente, viendo como su tutor le había enviado a su guardián de la lluvia a buscarlo, al menos tendría ayuda.
El otro también había ordenado que se refugiara a los estudiantes de un posible fuego cruzado, y rogó a Hibari porque no fuera quien lo iniciara. Se sentía conmovido al ver como incluso los Varia habían asistido a intentar ayudarlo, y como sus queridas amigas intentaban salvar a sus pequeño niños. Oh, y ahora le carcomía la preocupación de nueva cuenta.
Rogaba y suplicaba a Kami-sama que su adorada madre se encontrara en la plaza, haciendo compras a lo menso con el dinero que ahora Tsuna podía proporcionarle, ignorante de toda esa situación.
-¡Tengo una propuesta para ti!- Escuchó con atención como el psicópata aquel volvía a hablar, buscándolo.- ¡Si sales ahora mismo, y te dejas asesinar, tus mocosos no sufrirán el mismo destino que ella!
Tragó en seco.
Uno de los gorilas del desgraciado aquel había dejado caer un costal al suelo para empezar a deshacer el nudo que mantenía lo que fuese que tuviese su interior, y al final deshacerse de la tierra.
Aquel ¨trato¨ debía ser una broma.
Su corazón se achico y sus pupilas se dilataron en sobremanera cuando vio que el contenido de aquel ¨costal¨ No era nada más ni nada menos que el cadáver de su adorada madre.
Empezó a temblar y rogar porqué estuviese confundiendo lo que aquel tipo tenía en sus manos.
Como si el puto destino se riera de él en su cara, empezó a hiperventilar sabiéndose el tipo más desafortunado del mundo al mismo tiempo que sus rodillas temblaban y el caía al piso, el sujeto había levantado el rostro de su víctima y ver que efectivamente, Nana Sawada, su madre, había sido el objetivo de chantaje de Aldo. Y como si fuera poco, la calma imperturbable de la señora seguía plasmada en su rostro, a pesar de que a simple vista podía identificar símbolos de tortura.
Quiso desaparecer, quiso volver a los viejos tiempos donde su madre era su única amiga y donde seguía siendo un Dame, donde a pesar de tener las peores calificaciones de toda la historia su madre siempre le recibía con una sonrisa y le felicitaba por su nuevo esfuerzo.
Pero no podía, podía aún menos cuando empezó a oír el desgarrador llanto de Lambo, I-pin y Fuuta, suplicándole a su madre que se pusiera de pie y rogándole a él que los salvara, que querían despertar y encontrarse con que todo había sido una pesadilla.
No lo era.
Se levantó por inercia y aún con el punzante dolor comenzó a caminar hacia la salida. Ya no se sentía en su sano juicio, se sentía vacío, sentía que sus acciones estaban siendo controladas por un impulso.
Sabía lo que era, había cometido el error número 1 de un asesino.
Había dejado que su sed de sangre le consumiera.
¡Al diablo Vongola, al diablo su tutor, al diablo sus amigos!
Terminaría con el bastardo que había osado perturbar a su hermosa madre, y luego terminaría con su propia agonía.
El ya no era Sawada Tsunayoshi, el décimo Vongola.
Ahora solo era un chico con un increíble deseo de venganza.
¡Hola, hola! ¡Sé que me tardé de nueva cuenta, lo lamento mucho! Bueno, en el anuncio anterior mencioné que no tenía ganas de andar explicando la razón de mi retardo esta vez, pero la oferta de que si alguien tiene duda y gusta preguntarme el porqué, pueden encontrar dos de mis redes sociales personales en mi perfil.
Quiero agradecerles, en serio que quise llorar cuando vi que nadie había dejado de apoyar esta historia, es por eso que tengo una sorpresa especial, algo que no creí sería posible con mi vaga musa.
Tendrán el siguiente capítulo en los siguientes días, si no es antes de este viernes 15 de abril, que es cuando me entregan los resultados del examen de admisión que presenté, lo tendrán antes del miércoles 20.
No tengo el tiempo suficiente para agradecerles el que estén leyendo esto. Pero si lo están haciendo, quiero que sepan que ustedes han sido el motivo por lo que ésta historia pudo progresar…
Les debo demasiado
Los amo, mucho, en serio, no se lo digo a cualquiera, en verdad.
¡Nos leemos muy pronto!
