4. A 38° de la realidad.

Llanamente pudo haber pensado que se encontraba muriendo, y es que al parecer sus músculos no daban respuesta a los impulsos cerebrales que emitían sus neuronas mediante pequeños choques eléctricos.

Podía escuchar el ruido exterior, y por ende, sentir la fricción de su abdomen con la espalda de Matsukawa mientras este lo cargaba en la espalda hacia su auto.

Sentía su cuerpo envuelto en llamas, como si un pequeño motor calefaccionara las finas capas de la epidermis de su frente.

Cada paso que daba Issei era todo un viaje hacia las visiones más distorsionadas que le brindaba su enfermo estado. Sentía el mundo dar vueltas mientras empeoraba cada vez más a medida que su temperatura corporal seguía aumentando.

Un electrizante dolor de cabeza, el sudor recorriendo su rostro y la incapacidad motriz desesperaba esquizofrénicamente a Takahiro.

Ya en el asiento del vehículo pudo disimilar la preocupada expresión de Matsukawa mientas su mente entraba en estado vegetal al tratar de procesar toda la información que había recogido durante el transcurso del día.

Entonces a su subconsciente se le proyectó un flash back con los juegos mecánicos, un montón de servilletas volando en el aire, a la ex-novia de Matsukawa con un disfraz de payaso, y al mismo Mattsun en el asiento de la rueda de la fortuna y… ¿estaba sin camisa?

No quería pensar más. Significaría darle más vueltas a algo que le hacía entrar en histeria ya que no podía explicarse lo absurdo de todo la situación.

¿Estaba delirando o Issei le acababa de dar un beso en la frente?

¿Podrá ser que estaba convulsionando?

Cerró sus ojos pensando en que no quería saber más nada del asunto, y sintió como la mano de Mattsun tomaba la suya y entrelazaba sus dedos.

000

—No parece algo grave, ¿Ha estado comiendo bien durante los últimos días?

—Supongo que sí, ni mi esposo ni yo pasamos en casa pero nos aseguramos de que no le falte ninguna de sus comidas al día.

—Bien, entonces solo necesitará reposo. ¿Sabe? No ha sido el único caso así, por lo general en estas épocas es donde los chicos de su edad suelen enfermar de esa manera. Puede ser por el constante estrés y el cansancio físico y mental.

— ¿A qué se refiere?

— Ya sabe, la presión de los exámenes de fin de año, los exámenes de admisión a la universidad, el cambio de ambiente. Ese tipo de cosas suelen estresarlos, debería hablar un poco con él.

—Claro doctor, muchas gracias.

Su casa no era tan pequeña, y aun así pudo escuchar la conversación entre su madre y el doctor.

Sabía que lo que iba a venir después de que la puerta principal se cerrara lo iba a desesperar más que la idea de que en menos de seis meses se graduaba.

— ¿Dijo que tenía cáncer?

—No empieces ahora, Takahiro.

—Ya sé, soy propenso a un aneurisma.

—Serás propenso a un castigo sino te callas ahora mismo.

—Podría estar muriendo y me amenazas con castigarme. ¿Qué clase de madre eres?

—La misma que se encargará de matarte si no mueres de alguna enfermedad.

— ¡Gracias al cielo! Pensé que estaba perdiendo a mi mamá.

—Jaja…cariño. ¿Podemos hablar?

—Escuché tu plática con el doctor, estoy bien.

—No…no es así. Takahiro, sé que esta edad es difícil y quiero pedirte disculpas tanto por tu padre como yo por no estar aquí porque es ahora cuando más nos necesitas.

—Mamá…en pocos meses cumpliré dieciocho ¿De acuerdo? Ya no soy un niño.

—No, claro que no. Es por eso que quiero que sepas que te amamos como no tienes idea, y estaremos orgullosos de ti sea cual sea el camino que tomes.

— ¿Aunque quiera convertirme en un mafioso?

—Sí, aunque quieras convertirte en un mafioso.

—Vaya…y yo que pensé poner en mi auto-biografía que mis padres me echaron de casa cuando se enteraron de que guardaba armas ilegalmente en el sótano.

—Ya ves que no será así…No guardas armas en el sótano ¿Verdad?

—No todavía.

—Bien, avísame para sellar la puerta en las festividades.

—Gracias, mamá.

—El tiempo ha pasado demasiado rápido…

—Oh no, esto otra vez no.

—Hace diecisiete años te tenía en mis brazos cantándote canciones de cuna mientras sostenías mis dedos con tus pequeñas manos.

—Bueno, papá me cantaba canciones de los setenta a los tres años pero algo es algo.

—Era peor, cuando naciste llevó su guitarra al hospital y nos cantó todo un repertorio de Elvis Presley. Los de seguridad tuvieron que sacarlo a la fuerza.

— ¿Por qué nunca supe eso?

—Porque no quería que acogieras las mismas conductas anarquistas de tu padre.

—Muy tarde para eso.

—Mientras no cometas vandalismo o dañes alguna propiedad privada del estado, todo está bien.

— ¿Dónde está ahora?

—Tuvo una reunión de última hora en Shangai.

— ¿Tienes el día libre?

—En realidad no, me escapé del trabajo por ti.

— Hablando de conductas anarquistas.

— ¡Hey, eres mi hijo! No propiedad privada del estado.

—Solo por eso, espero un auto de regalo para esta navidad.

—Cierto, es muy atento y amable el chico que te trajo aquí. ¿Es tu mejor amigo?

—Si…

—Era tan obvio, siempre sale contigo en las fotos de tus redes sociales.

— ¿Revisas mis perfiles?

— Soy una madre moderna, hijo. Nunca lo olvides.

—Interesante.

—Se ve que es muy buen chico, invítalo a cenar cuando tu padre y yo tengamos un día libre.

—O sea, jamás.

—Takahiro…

—Ya sé que no soy competencia para sus trabajos, tranquila, lo sé desde que tengo diez.

—Sabes muy bien que no es así, lo hacemos porque queremos lo mejor para ti.

—"Lo mejor para ti", parece un slogan programado para los padres.

—Cuando seas uno lo comprenderás.

—No, no será así. Estoy a años luz de querer tener hijos. ¿En serio me ves cuidando a un niño y siendo responsable?

—Si te puedo ver como un gran mafioso que trafica armas ilegales también puedo verte como un padre ejemplar.

—Si lo pones así, se oye agradable. Armar tu propio imperio de actos ilícitos con tu familia.

—Solo procura que no te arresten ¿Sí? Me tengo que ir, tengo que estar en Nagoya para un embauque.

—Vete, deja tu hijo enfermo abandonado.

—Te amo, avisaré a tu colegio que no irás hasta el miércoles.

—Dos días en completa soledad y durmiendo. Suena perfecto.

—Procura sacarles provecho, descansa Takahiro.

—Adiós mamá.

A Hanamaki le sorprendía su incapacidad de almacenar orgullo alguno a sus progenitores. Le era casi imposible odiarlos por el hecho de que pasaron ausentes casi toda su vida como padres.

Y no es que Takahiro fuera una persona precisamente rencorosa como para hacerlo, simplemente no estaba en sus sentidos el despreciarlos sólo porque sus trabajos le hayan impedido el ir a casi todos sus partidos de volley en la escuela media.

Concursos de deletreo, los programas anuales realizados por el día de la madre o del padre, los festivales escolares, las obras teatrales en donde justamente en una, al pequeño Takahiro, le tocó interpretar un impecable papel de arbusto de la escenografía.

Esas y muchas cosas más—Sin mencionar aquella vez en donde se olvidaron de su cumpleaños número trece—son una de las tantas ausencias que han tenido los padres de Hanamaki en momentos de su vida.

Y no es que busque razones para odiarlos, pero vamos, que hace unas semanas había escuchado a una de sus compañeras de clase alegando su odio a sus progenitores sólo porque la "avergonzaron" frente a su novio.

¿Habría querido algo así? Para nada, pero sus padres nunca le preguntaron cosa alguna por su vida amorosa o social. Ni si quiera discrepaban en el hecho de que su hijo tenía una excelente carisma para ligar a quien quisiera—aunque muchas de estas veces terminaban en bofetones—.

Así mismo desconocían la existencia de Matsukawa en su vida.

No conoces a las novias de tu hijo, ni los amigos de tu hijo, ni a tu propio hijo. De un primer plano, ni en persona.

Aun así, seguía sin guardarles ápice de rencor.

Las razones para declinar todo odio variaban:

Desde la actitud ligera y burlesca de sus padres con él, hasta el hecho de que pese a no haber estado presente subjetivamente a su lado, sabía que el amor que estos le tenían era inmenso.

Sí, Hanamaki estaba consciente del cariño que sus padres le tenían, y esa era una de las razones más válidas para quererles también.

Sabía que los padres perfectos no existían, y que aunque los suyos se hayan perdido en tremendas etapas importantes o le hayan encerrado en una biblioteca a los siete, no hacía alteración alguna.

Tal vez les podría agradecer su autosuficiencia o su capacidad de sobrellevar maduramente las cosas en la mayoría de veces.

Y eso de la madurez y autosuficiencia no era algo que le pegara en esos días, teniendo en cuenta de que hace unas horas fue cargado por Issei mientras le balbuceaba que dejara su terrible hábito de tomar un número de servilletas de más ya que eso hacía que se talaran más árboles y contiguo a eso afectaría al calentamiento global.

Pero no quería pensar más en sus padres, o la madurez, o su incertidumbre hacia qué carrera universitaria elegir—Que era un tema muy aparte y que prefería obviarlo por completo—y Matsukawa.

Tantas cosas que reflexionar, cuestionar y filosofar; Se encontraba completamente exhausto y su temperatura corporal solo ascendía.

Era el momento de apagar el interruptor "Takahiro, el ilustrado" y dejar todo el estrés echarse por la ventana.

Al final de cuentas solo era un adolescente tratando de encontrar respuestas a cosas que probablemente jamás se resolverán.

Solo quedaba la impertinente idea de pensar qué hacer con su vida, porque está a pocos meses de graduarse y apenas está pensando en el examen final.

Le daba vueltas a cosas que se decía a sí mismo que no tenían tanta relevancia y se olvidaba de otras que le fastidiarían la vida sino encontraba solución rápida.

Ya no le importaba porque sabía que tenía el día de mañana o pasado para para pensarlo.

Habría que dejar que el Takahiro del futuro se haga cargo del problema.

Hasta entonces, solo le quedaba el asunto de Matsukawa en primer ítem de la lista.

No supo si su fiebre aumentó, pero antes de hacer un reprise a su día con él, se quedó completamente dormido.

Sí, de nuevo.

Déjenselo al Takahiro del futuro, el tendrá que resolverlo.

000

Re: Matsukawa Issei

Asunto: -Sin asunto-

¿Cómo te encuentras? ¿Estás mejor?

Que te despierten a las 3:00 am para verificar tu estado de salud no era algo que enojaba a Hanamaki. Lo que sí le enojaba era que el brillo de la pantalla de su celular estuviera en 100% y le quemara los ojo cual rayos del sol.

For: Matsukawa Issei

Asunto: -Sin asunto-

Define bien.

Re: Matsukawa Issei

Asunto: -Sin asunto

¿En una escala del uno al diez?

For: Matsukawa Issei

Asunto: -Sin asunto-

100. He tenido mejores días, creo.

Re: Matsukawa Issei

Asunto: -Sin asunto-

¿Quieres que vaya a cuidarte? ;)

Pero en serio, iré a tu casa mañana a verificar

que no has muerto.

For: Matsukawa Issei.

Asunto: -Sin Asunto-

Si muero, procuraré dejar una nota

antes diciendo que todo fue tu culpa.

Re: Matsukawa Iseei

Asunto: -Sin asunto-

Si es por ti, iría gustoso a la cárcel.

Descansa, te necesito vivo.

Podría ser que Matsukawa no fuera el chico perfecto.

Que tuviera un sentido del humor tan pesado como el suyo y que la magnitud de sus preocupaciones en la vida se redondeara en un inexistente -0.

Todavía recuerda cuando estuvo todo un mes preocupado sólo porque le dijeron que su uniforme no quedaba bien con él.

Estuvo persiguiéndolo por todo el instituto para que le prestara su uniforme de volleyball porque había entrado en un estado de histeria y creía que todo lo que llevaba puesto le iba del asco.

Preocupaciones tan ínfimas eran tan propias de alguien como él, bueno, aunque se la haya ido la mano cuando le pidió a Oikawa opiniones sobre su guardarropa.

Nunca le había visto preocuparse por algo que no fuera el volley, y ver que se preocupaba por él le llenaba de cierta satisfacción.

Alguien que te pregunte cómo estás, alguien que te desee las buenas noches, alguien que te despierte a las 3:00 am para verificar si no has muerto.

Sí, ese alguien era Matsukawa.

Re: Matsukawa Issei

Asunto: -Sin asunto-

Duerme bien.

Te quiero.

A ese punto no sabía si se encontraba bromeando o no, pero aunque estaban en medio de un noviazgo falso y haciendo énfasis en el hecho de que a Issei le gustaba fastidiar demasiado, sabía que le apreciaba.

No era un cariño romántico, ni uno de amistad. Estaba en una línea entre un "Te amo" y un "Te aprecio". Algo así como un hermano o más.

Sí, tal vez la vida le había quitado a sus padres; Pero se lo había remunerado con algo aún mejor.

Matsukawa.

Se sentía lleno al tener a alguien como el en su vida. Y no es que fuera una persona de pocos amigos, pero con él le bastaba y sobraba.

La realidad parecía fácil de llevar a su lado.

Si eso se sentía ser chica y tener un novio, pues era la sensación más gratificante del universo.

Era aún más grandioso, porque su novio no era cualquier persona. Era Matsukawa Issei, su compañero, mejor amigo, hermano, y cómplice en cualquier crimen futuro.

Sería genial si pudiera pasar toda una eternidad así junto al pelinegro.

Guardó su móvil debajo de su almohada y se giró hacia el lado derecho de su cama.

Dio un último vistazo a la botella de agua que se encontraba en su mesa de noche junto a una pequeña pila de medicamentos genéricos.

Sintió sus comisuras estirarse formado una delgada sonrisa.

Sí, con Matsukawa le bastaba.

0000

Veces anteriores se había despertado con la terrible sensación de una resaca, y es que no iba a mentir, pero el mal hábito de pretender ser un adulto y llevar las cosas bajo su propio control le costó el comenzar una vida temprana con el alcohol.

No tenía padres que se dieran cuenta de su olor a licor algo barato y cerveza por lo que llegó a organizar pseudo-fiestas en donde entraba gran cantidad de alcohol en su propia casa.

Le era increíble despertar a lado de una chica que no conocía, junto a una jaqueca infernal, unas ganas de vomitar realmente aterradoras y con Issei dormido en la estancia junto a las almohadas robadas de su dormitorio. Vaya a saber cómo se mide la genialidad de eso, pero a Makki le encantaba.

Ahora el asunto era diferente.

Sí, tenía una jaqueca traída por el mismo Dante del infierno. Solo había un cúmulo de sábanas a su lado y su garganta estaba tan rasposa como un rayador de queso.

Ya no tenía fiebre, pero su malestar solo le hacía considerar el lanzarse de la ventana para acabar con su sufrimiento.

Trató de ponerse de pié y solo consiguió que su cuerpo de balanceará de nuevo a la cama.

"Bien, el desayuno está sobrevalorado ¿Quién lo necesita?"

Pensó antes de volverse a sumergir en un profundo sueño que le fue arrebatado varias horas después al escuchar el ruido del timbre de su cada siendo tocado incansablemente.

No tuvo que pensar tanto en quién podría ser porque antes de levantarse vio una infinidad de llamadas perdidas por parte de Issei.

Su teléfono volvió a sonar.

— ¿Sí?

— ¿Qué no me escuchas? Estoy en la entrada de tu casa.

— Mmh…no quiero bajar a abrirte.

— Ah…

— No es que no quiera, mis huesos no responden— Hizo una pequeña pausa antes de chasquear sus dedos— Espera ¿Puedes entrar por la puerta del jardín? Hay una pequeña cerca en el patio, pásala y verás una escalera. A la derecha de la segunda ventana más grade, ahí estoy.

— Voy.

Pasaron unos pocos segundos hasta que pudo escuchar unos cuantos ruidos en el cristal de su ventana.

— ¿No es hora de que digas algo como "¡Oh Romeo!"

— ¿Quieres que te lance de aquí? Sigues en la escalera, puedo aventarte si quiero.

—Nunca le harías algo así a tu eterno amante.

—Obsérvame.

— ¿Julieta está de mal humor esta noche?

—No, Julieta tiene una jaqueca que es capaz de llevarla al límite de matar a quien se le ponga en frente.

—Uh, tranquilo. Aquí está el genial Issei para cuidarte.

— ¿Eres lo mejor que tu compañía me pudo enviar?

— Lo mejor y de más alta calidad.

—Ugh… ¿Qué llevas ahí?

—Ah, le dije a mamá que estabas enfermo así que me dijo que te diera esto de comer. Es sopa.

—Dile a tu madre que la amo y que no sé cómo pudo dar a luz a un ser tan desquiciante como tú.

—Tomaré eso como un cumplido.

— ¿Y cómo van las cosas en el instituto?

—Bien, le he dicho a todos que faltaste porque estabas cubriendo un asunto de crimen organizado. Oikawa se puso a insistir, y le dije que tenías una enfermedad terminal.

— ¿Te creyó?

—Casi, dijo que si eso en realidad pasara yo estaría sin rumbo y llorando por ti.

— ¿Harías eso si estuviera a punto de morir?

—Eres mi mejor amigo, consideraría consumir cianuro para morir junto a ti.

—Vaya…No esperes que yo haga lo mismo por ti ¿Eh?

—Mmh, no lo espero. Sé que lo harás.

— ¿Por qué lo supones? Tengo muchas cosas por las que vivir.

—Dentro de esas cosas estoy yo, no puedes vivir sin mí— Matsukawa se acostó a lado de Hanamaki mientras tanteaba unos cuantas envolturas vacías de pastillas que tomó de la mesa de noche— Makki…lo lamento.

— ¿Eh?

—Lamento por echar a perder nuestra cita. No debí ir a hablar con ella, lo siento.

—No lo entiendo. Puedes hacer lo que quieras ¿No?

—No…no es así. Se supone que estamos saliendo.

—Ah…sí.

—Y… ¿Bien?

—Bueno…yo creo que…

— ¿En serio no estás enojado por eso?

— ¿Yo? Pero…tú…yo…ah.

— ¿Acaso no lo estás tomando en serio?

— ¿Estamos teniendo esta conversación?

—Oh claro que sí. Tú fuiste el que propuso la idea y ahora me dices que no te molestó que te haya abandonado en una banca durante diez minutos para ir a hablar con mi ex-novia.

—Wow…wow…cálmate y demos una pausa. Bien, creo que este asunto se no ha ido un poco de las manos. ¿Matsukawa, yo te gusto?

—Supongo ¿no?, sino no hubiera aceptado el salir contigo. ¿Yo te gusto a ti?

—Yo…

— ¿Sí?

— ¿Por qué me haces hablar de esto?

—Porque se supone que eres mi pareja y parece que soy el único que lleva las cosas en serio aquí.

—Ah…

—…

—Por un demonio… ¿Cómo las cosas resultaron así?

— ¿Quieres terminar conmigo?

— Yo… ¡No, claro que no! Es solo…

— ¿Es solo qué?

—Eres mi mejor amigo, eres como mi hermano.

— ¿Me estás dejando en la zona del hermano? ¿A mí?

— ¿Puedes callarte un momento y escucharme?

—Adelante.

—No es fácil ¿Sabes? Todo esto. Pensé que iba a ser una buena idea porque ¡Rayos, tienes un maldito problema con las relaciones!, parece que las cosas se han ido fuera de control y nos está afectando a ambos.

—Bien…entonces terminemos.

— ¿Para ti sigue siendo un experimento?

— Nunca lo fue, ya te lo dije.

— ¿Qué es esto para ti?

—Yo…no lo sé. No es algo que pueda explicar con palabras.

—Trata.

— Nunca me he sentido tan bien con alguien, y es que cuando estoy contigo todo parece miserablemente fácil—Deja vú— Te quiero, y eso es algo que no está condicionado por el hecho de si somos novios o no. Eres tú, y con eso me basta.

Parecía mentira que para el otro significaran en gran grado, una proporción perfecta. Tenían algo faltante en la vida, pero eso era llenado con la compañía del otro. Un sentido de reciprocidad casi impecable.

—Cuando me dijiste todas esas cosas en la noria—Matsukawa continuó hablando—Yo realmente estaba muy feliz…pensé que era genial que alguien pensara esas cosas de mí, y más genial si ese alguien eras tú.

—…

—No es simple el darle nombre a todo lo que siento, pero lo único que sé es que no quiero que esto se acabe. Ni nuestra amistad, ni nuestra hermandad, ni nosotros…tú y yo.

—Esto no se ha acabado ¿Lo sabes? Aún si no eres mi novio o cualquier otra basura de etiqueta, eres lo más genial que he tenido.

Estuvieron un largo tiempo observándose mutuamente mientras Issei, de manera silenciosa, alcanzó la mano de Takahiro entrelazando sus dedos con los suyos.

—Esto es una mierda. No tenemos que ser nada para dejar en claro cuánto nos queremos.

— ¿Por más gay que parezca?

—Exacto, por más gay que parezca.

—Te propongo ser todo…y a la vez nada.

—Siempre hemos sido todo.

—Pero jamás seremos nada.

—Haces parecer la metafísica como un simple juego de niños.

—Con tal de que no pienses tanto las cosas, por mi está bien.

— ¿Podrías repetir lo que dije en la noria? Mi mente borró todo.

—Bien, dijiste que soy como una constelación y que por eso nadie se animaba a conocer más de mí antes de dar por finalizada una relación.

—Ugh... ¿En serio dije eso?

—Sí.

—Qué…gay.

—Es muy tarde para decir eso. Somos gay el uno para el otro.

—Con tal de que sea tú…

— ¿Sí?

—Está bien ser gay por ti.

— Me alegra oír eso. También soy gay por ti, Hanamaki.

—Bien, porque si yo me hundo en el bote, tú también lo haces.

— ¿Algo así como en el Titanic? ¿Quieres que muera de hipotermia?

— ¿Quién te dijo que yo seré Rose? En el peor de los casos, yo sería Jack.

—Okay, entonces dibújame como una de tus chicas francesas.

— ¿A ti? Jamás.

— ¿Ni porque te haga un pequeño concierto para ti solo en frente de tu ventana?

—No creo que sea sencillo traer un piano hasta acá, señor Beethoven.

— Hay mejores que Beethoven ¿Sabes?

—Oh Dios, no. Aléjate, ¡Tú geek del piano!

Había una infinidad de cosas por las que terminar lo que llevaban creando, producto de la curiosidad y la experimentación.

Ninguna era demasiado fuerte como para acabar con lo que eran ellos, ni un meteorito tenía tanta fuerza e intensidad.

Después de un rato disfrutando del silencio mutuo usual, Issei se despidió de Takahiro, no sin antes darle un último apretón de manos y un abrazo.

Esa noche Hanamaki durmió más que nunca.

Pese a sentirse bien al despertar en la mañana, aún no salía de su mente el lío que le traía Matsukawa y sus interpretaciones contemporáneas del amor.

Parecía irónico que pese a ser a él la persona quién menos piensa las cosas, es el que más dolores de cabeza le deja, haciendo que la frontal de su cráneo palpite.

Había estado infravalorando la relación que llevaban hace tres años y eso le dejaba enojado.

Pasó todo el día pensando en Issei y en lo que realmente aparenta ser. A ese punto desconocía a su propio mejor amigo, habían tantas cosas que no sabía de él o que simplemente no se mostraban porque no existía un motivo.

No era una tarea fácil el designar una definición para el tipo de persona que es, el solamente es él y ya.

¿Qué había hecho que sus anteriores novias se espantaran? Hanamaki no tenía la menor idea.

Hasta ahora su bitácora de su relación con Matsukawa iba más vacía que su estómago a la media mañana.

No había un motivo explícito y relevante por el cual dejarlo. Él no lo haría, y eso que conoce a primera persona los defectos que tiene el más alto ¿Por qué alguien más lo dejaría?

En la noche no hizo nada más que replanteárselo una y otra vez hasta quedarse dormido, no sin antes ser despertado por un mensaje aleatorio de Matsukawa preguntándole si ya se sentía mejor para ir al instituto mañana y si quería que le pasara recogiendo.

A esto, el pelirosado le contestó que sí, ya que quería despejar su mente teniendo en primera fila al causante de su intriga.

— ¡Makki-chaaan! ¡No estás muerto! —Los gritos mañaneros de Oikawa solo le hicieron querer enfermarse de nuevo para quedarse en casa por una eternidad—.

—No moriré hasta verte dejar el país.

— ¿Por qué eres tan malo? Y yo que me preocupo por ti. Apuesto que hasta Mattsun fue a cuidarte y como eres tan desconsiderado, no se lo agradeciste de la manera correcta.

—Tiene razón, me amenazó con lanzarme de la ventana. Eres un desconsiderado, Makki—Ahí iba de nuevo el Matsukawa que tanto apreciaba y detestaba—.

—Procura estar bien para la próxima semana. Tendremos un partido de entrenamiento.

—Como mandes, Iwaizumi. Y…Oikawa… ¿Puedo hablar contigo un momento?

No supo precisamente qué preguntarle antes de iniciar el tema. Lo único que sabía era que quería tener respuestas inmediatas, y para ello necesitaba el problema al frente suyo.

—Y bien ¿Qué me quieres preguntar, Makki-chan?

— ¿Cómo sabes que quiero preguntarte algo?

— ¿Me tratas de engañar a mí? Anda, suéltalo.

—Bien… ¿Qué tanto sabes de las ex-novias de Matsukawa?

Tendría que comenzar una cacería de brujas si era necesario.

No one can say I didn't try
Tried everything to make you feel what I feel
Well, I guess I pushed to hard

And now you're slipping away


N/F:

Quiero comenzar por una disculpa por el atraso (Casi tres meses). Entré en una crisis existencial en donde no sabía si escribía bien la historia y ¡Bam! entré en un estado de cólera absoluta al no saber cómo rayos seguir. Ugh, ugh, lo bueno es que estoy aquí y ahora ya no hay más crisis (Eso supongo).

El capítulo quedó miserablemente corto, lo sé. Lamento eso, lol.

Anticipo más disculpas por si ven un error por ahí, es que por más que yo relea las cosas siempre se me escapa algo. Tengo que conseguir a alguien que me corrija eso (; A ;).

AAAhg, estoy resfriada, mis bronquios no funcionan bien y necesito que un Mattsun me cuide, ajióh. Los amo tanto a esos dos, ya dejen de darle vuelta al asunto lmao.

¡Muchas gracias a quienes siguen la historia y deja su rw! Se les quiere, no me quieran a mí que me atraso actualizado estas weas. I'm trash, i know.

Se les quiere un montón ( ; u ; ).

Nos vemos el el próximo capítulo.

Au revoir!