Este capítulo ha sido terminado a las 22:39 del día 9 de mayo de 2011, y es fruto de una tarde totalmente entregada a escribir un capítulo para limpiar mi nombre. No mentí cuando dije que no tenía inspiración, cierta farsante me ha obligado a recurrir a una actualización para desmentir los rumores de que yo soy la plagiadora. He hecho lo que he podido, espero con todo mi corazón no decepcionar a nadie, dadas las circunstancias.
CAP 4-PREGUNTAS SIN RESPUESTA
-Chicos, ya sabéis lo que os toca. Nos vemos en la cueva en una hora.-sentenció Koga.
Eso eran más o menos las mismas palabras que Koga pronunciaba cada vez que se instalaban en una nueva cueva. Para facilitar la acomodación, se organizaban las tareas en grupos que siempre eran los mismos: algunos eran los encargados de buscar leña, otros de traer agua potable, otros comida… El tiempo era de una hora, y en esos sesenta minutos todos tenían que encontrar lo encargado. Después de dar la orden, el líder se giró para acercarse a Ayame y a otro miembro de la manada, de nombre Zen. Ellos siempre se quedaban en la cueva para inspeccionarla y asegurarse de que no había demonios o espíritus malignos que pudieran atacarlos durante la noche. Cuando todos los otros se fueron, se pusieron a trabajar.
-Ayer vi a Kagome.-anunció el macho alfa unos minutos después, inspeccionando distraídamente las paredes de piedra.
Ayame supo que estaba hablando con ella, ya que Zen se había adentrado en la cueva, adelantándose. Igualmente, la lobuna era la mayor confidente del líder, por no decir la única en la cual él confiaba tanto como para confiarle sus secretos más íntimos. Seguramente, por el hecho de ser mujer.
-Ah…-fue lo único que la pelirroja contestó, frunciendo las cejas con molestia involuntaria.
-Estaba...Bueno, estaban tumbados en las raíces de un árbol. Los dos.
-Inuyasha?
-Quién si no?
Ella frotó un poco una grieta sospechosa, pero sólo salió una araña que ella aplastó con un puño, el cual se limpió en la falda de su traje.
-Estaban de arrumacos, supongo.
-No del todo. Bueno, sí, pero ese perro no es de cursilerías. Estaban abrazados, y apenas cruzaron una mirada cómplice y un beso fugaz el tiempo que estuve hablando con ellos.
Ayame abrió los ojos como platos. Se acercó a su líder con una mirada burlona y le puso un la mano en la frente, sin dejar de lado su expresión asombrada.
-Qué puñeta haces?-preguntó Koga, molesto, apartándose inmediatamente. Odiaba cuando su compañera hacía la broma de creerlo tarado.
-Hablaste civilizadamente con Inuyasha? Eso es que tenías fiebre, e igual aún te dura, porque el apodo más desagradable que le has dedicado ahora ha sido "perro", y eso apenas es un insulto-rompió a reír.
-Bah!-exclamó, haciéndose el duro.
No dijeron nada durante unos instantes, en los cuales retomaron su tarea.
-De qué hablasteis?-fue Ayame quien rompió el silencio.
-Trivialidades. Naraku, la Joya…
***FLASH-BACK***
-Buenas-saludó al acercarse a ellos.
Kagome lo recibió con una sonrisa sincera y un alegre "Hola, Koga!". Inuyasha apenas hizo un sutil movimiento de cabeza. Eso sí, no trató de disimular la forma en que apretó más a Kagome contra su pecho desde un abrazo a la altura del estómago femenino, en señal de posesión. Ella, quien estaba sentada entre sus piernas, rodó los ojos ante la reacción celosa de su pareja y se recostó más en él, como para calmarlo.
-Qué haces por esta zona?-preguntó la sacerdotisa.
-Eso, qué puñeta haces aquí?-ladró Inuyasha, rozando sus labios en la sien de la muchacha sólo para darle envidia. No funcionó. Koga tenía el asunto demasiado superado ya como para que le afectara, por lo que se cruzó de brazos con aires de suficiencia antes de responder.
-Te molesta que esté aquí? Tanto dudas de tu victoria?
-No dudo de mi victoria. Dudo de ti.
-Inuyasha, basta…-resopló Kagome, volviendo a poner los ojos en blanco.
Durante media hora, hablaron de estrategias de combate y otros asuntos que no tenían nada que ver con el trío amoroso que habían compartido anteriormente. Koga se sorprendió al ver que, con un poco de colaboración por parte de ambos, no era difícil hablar con Inuyasha. Descubrió que ambos habían sido unos infantiles, y que seguir peleándose a partir de ese momento perdía su sentido, ya que Kagome ya había elegido. Rato después, cuando hizo el gesto de marcharse, reflexionó durante un corto periodo de tiempo y volvió a girarse.
-Cuida de ella, bestia. Quiero creer que te la mereces.
Inuyasha frunció el ceño, sorprendido pero receloso a la vez. Era la primera vez que Koga le dedicaba un comentario amable. Sus orejas se inclinaron hacia atrás con desconfianza, y agudizó la mirada, inspeccionándolo, pero la sonrisa de Kagome hizo que la respuesta saliera de su corazón.
-No lo dudes. Vete de una vez-las palabras eran groseras, pero los tres eran conscientes del casi amistoso tono de voz que el mediodemonio había empleado. Sin añadir nada más, Koga se alejó de ellos, envolviéndose en su característico remolino.
***FIN DEL FLASH-BACK***
-De qué te ríes?-preguntó el demonio. Nada más acabar su historia, Ayame había sonreído abiertamente, intentando ocultárselo sin éxito.
-No me estoy riendo-negó, pero no borró la bonita sonrisa que bañaba sus labios.
-Oye, quiero saberlo! Qué tiene tanta gracia?-insistió, siguiéndola de cerca cuando ella empezó a examinar un matojo de hierba que había en el suelo.
-No es que tenga gracia, Koga. Es sólo que…estoy contenta.
-Eh? Contenta? Y eso a cuenta de qué?
Cada vez más picado, el lobuno se agachó a la altura de su compañera, que se hallaba de rodillas sin mirarlo.
-Pues…me alegra ver que Kagome ya no te afecta.
"Mierda, acabo de sonar a celosa beneficiada", se regañó la pelirroja. Se apresuró en añadir algo más a su respuesta para rectificar la anterior. E hizo bien, porque Koga la estaba mirando con la frente arrugada, sin saber qué pensar.
-Quiero decir que ahora ya no estás triste, ni me entran ganas de darte un caramelo o mimarte cada vez que te miro-aclaró.
-Ah! Era eso! Por favor, mujer, mírame!-se levantó y puso las manos sobre sus caderas, mirándola con arrogancia-Lo tengo más que superado!
La joven soltó una risita, encantada con la fanfarronería de su alfa.
-De verdad, Koga. Me alegro.
Para acompañar sus palabras, ensanchó la sonrisa que le dedicaba y su mano acarició la de él. En ese instante, sus miradas conectaron una en la otra. Verde y azul. Femenino y masculino. Koga tragó saliva y trató de calmar los agitados latidos de su corazón. No pudo evitar soltar la mano de Ayame, con la única intención de que ella no se percatara de su temblor.
-Ocurre al…? Ai!-exclamó la joven, llevándose al pecho inmediatamente la mano que había quedado sumergida en el seto que antes inspeccionaba. Ahora mostraba la perfecta silueta de una dentadura humana en miniatura, la cual empezó a sangrar. Ambos oyeron de inmediato una risita diabólica que emergía desde el seto. Koga husmeó el aire y esbozó una mueca de fastidio. Su pierna se movió contra el seto, pateando un pequeño duende verde que salió disparado contra las paredes de la cueva.
-Qué es eso?-preguntó la demonio, mirando el pequeño ser. Su rostro reflejaba dolor, y era comprensible puesto que la mordedura empezaba a volverse morada.
-Es un demonio de las cavernas. Son pequeños, pero los muy desgraciados tienen una mordedura venenosa como principal arma.
Sin añadir nada más, Koga inspiró hondo. Las Goraishi aparecieron en su mano derecha, por lo que pudo acabar con el enemigo, que lo miraba encogido en un rincón, mostrándole los dientes. Bastó una sacudida de la mística arma de los demonios lobo para reducirlo a cenizas. El líder volvió a respirar profundamente y las Goraishi desaparecieron, para luego ayudar a Ayame a levantarse y examinar la mordedura.
-Te duele mucho?
-Bastante…-la voz se le cortaba, y no era para menos. A pesar de ser una demonio, los demonios lobo blancos se caracterizaban por ser más susceptibles al dolor que los otros de su raza.
-Veo que el muy cobarde ha tenido tiempo de echarte veneno-la chica se encogió al oír la palabra, y sus ojos se humedecieron. Koga le sonrió para tranquilizarla- No te preocupes, no te matará ni por asomo. Ahora mismo te lo saco.
Le cogió la mano con firmeza y la acercó a su boca.
-Va a dolerte-avisó.
-Estoy lista…-susurró casi, con un tono de voz tan inseguro que su comportamiento delató la mentira. Koga roló los ojos, risueño.
-Será mejor que no mires, miedosa.
Ayame cerró los ojos e ignoró la burla del lobo. Lo cierto es que estaba lo suficientemente asustada como para dejar el orgullo a un lado. Desde que su abuelo murió, tenía un miedo mortal a los venenos, para ella era como enfrentarse al mismo asesino que le quitó a su último familiar. Volvió a abrir los ojos y soltó un gemido cuando notó los dientes de Koga presionar contra la herida. Mordiéndose el labio para no sollozar, desvió la mirada e intentó ignorar la desagradable sensación que le provocaba sentir el efecto de la succión en sus venas, alterándole la circulación y mareándola. Koga se apartó un poco y escupió un especie de líquido púrpura mezclado con rojo. Repitió el proceso tres veces, hasta haberse asegurado de que no quedaba veneno en el cuerpo de la única hembra de su manada.
-Ya está, campeona-se carcajeó, revolviéndole el pelo como si fuera una niña pequeña.
-No soy una cría, engreído!-le golpeó el brazo sin mala intención, compartiendo las risas con él.
-Me estás retando?-desafió al recibir el impacto, sonriéndole con chulería.
-No lo dudes.
Koga intentó cogerla del cuello, pero ella lo esquivó hábilmente y le golpeó el pecho. Al instante se cogió la mano utilizada con la otra y soltó mil maldiciones. El líder se echó a reír.
-De verdad eres tan corta como pareces?-se mofó, observándola con diversión.
-Cállate!
-Acabo de curarte la herida y vas y me golpeas con la misma mano. Serás tonta!
-Me he olvidado, algún problema?-le regaló un buen número de golpes con la otra mano. También sonreía, pero de un modo más tímido y vergonzoso, siendo consciente de su estupidez.
-Y sigues insistiendo? Es que no ves que no puedes ganarme?-le inmovilizó la mano atacante, pero lo cierto era que se lo estaba pasando en grande mientras le tomaba el pelo.
-Suéltame!
Entonces, todo sucedió como en cámara lenta. Ayame intentó soltarse, pero Koga no se lo permitió, sino que tiró de ella otra vez para volver a acercarla a él. No contó con que él era más fuerte, por lo que la joven chocó suavemente contra su pecho, del mismo modo que los labios del lobuno impactaron sobre el flequillo pelirrojo. Al instante, un fresco y hechizante olor a bambú recién cortado invadió su desarrollado olfato. Las pupilas del demonio centellearon, y su mirada azul celeste adquirió un color marino en los alrededores de sus pupilas.
-Koga?-lo llamó Ayame, demasiado avergonzada como para mirarlo. Por qué él no la soltaba y se apartaba avergonzado de ella, como sería lo normal?
Como respuesta, sólo oyó un gruñido y lo sintió inspirar profundamente contra su frente. Se sonrojó y se estremeció, nerviosa.
-Koga, qué…?
-Calla-su voz era ronca y firme, no parecía él. Dónde había ido a parar aquella voz juvenil y arrogante que tan bien conocía?
Con la respiración agitada, la lobuna sintió la caricia de la nariz de su compañero sobre su pelo. Un escalofrío la recorrió y las piernas le hormiguearon. Quiso decir algo, pero de inmediato borró el pensamiento. Él le había dicho que se callara. Y ella sentía la imperiosa necesidad de cumplir la orden. Por primera vez en su vida, sólo quería obedecer. El husmeo de Koga estaba ahora entre sus cejas, y su cálida respiración le erizaba los cabellos de la nuca. Notó el brazo del macho alfa rodearla por la cintura, atrayéndola posesivamente hacia sí. Qué diablos estaba ocurriendo? Ayame cerró los ojos y se agarró a los antebrazos del demonio, sintiéndose sin fuerzas cuando percibió que la nariz de Koga bajaba más y rozaba la suya, la cual cosa significaba que…Soltó un suspiro cuando los labios masculinos rozaron los suyos de forma casi imperceptible, pero aquello fue suficiente para sentir que desfallecía.
-Koga!
El aludido abrió los ojos, los cuales había entrecerrado y se alejó inmediatamente de Ayame, sintiéndose como si despertara de un largo sueño. Qué había estado haciendo? Sólo ahora se daba cuenta de sus actos. Qué diablos lo había impulsado a olerla de esa forma? Antes de que Hakkaku apareciera en su campo de visión, pues era él quien lo había llamado, miró de reojo a la chica. Estaba sonrojada y no lo miraba, y parecía que luchaba por normalizar su respiración.
-Koga! Por fin te encuentro! Tenemos una visita que afirma querer verte-anunció Hakkaku cuando entró en la cueva.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Bajaron por el estrecho camino hacia el lago, saltando de roca en roca en compañía del crepitar de la cascada. Koga no podía dejar de preguntarse qué diablos había ocurrido ahí arriba. Había perdido el control de su voluntad, sabía lo que hacía pero no deseaba detenerlo. Simplemente, su instinto le había gritado que aquello era lo correcto. Pero…
-Joder…-gruñó, nada más terminar el descenso. Nada encajaba, y no podía estar más confuso.
-Todo bien, Koga?-preguntó Hakkaku, a su lado, mientras caminaban.
-Todo en orden, compañero. De quién se trata?
Como respuesta, el otro se encogió de hombros y señaló una silueta masculina que estaba sentada en una roca, a pocos metros de ellos, de corto pelo plateado y ojos azul marino. Koga comprobó, sorprendido, que los ropajes que vestía eran los característicos de la tribu de demonios blancos. No se suponía que se habían extinguido todos menos Ayame? Se giró noventa grados a su derecha para preguntárselo a la joven, pero apenas logró distinguir una agitación de la melena pelirroja, ya que su propietaria había echado a correr hacia el desconocido como si le fuera la vida en ello.
-Sheikan!-exclamó la pelirroja, cambiando de repente su expresión avergonzada por otra de completa felicidad.
El visitante abrió los ojos con absoluta incredulidad y también se echó a correr hacia ella.
-Ayame! No puedo creerlo!-balbuceó, pero apenas pudo dar dos pasos y ella ya se había lanzado en sus brazos.
-Yo sí que no puedo creerlo, creía que estabas muerto!
-Eso es precisamente lo que yo creí de ti, pequeña!-respondió, devolviéndole el abrazo.
A lo lejos, Koga los miraba con el ceño fruncido. A dónde había ido a parar el miedo de Ayame al contacto masculino? Y quién diablos era ese energúmeno que la abrazaba con tanta libertad? Esperó un poco, pero la paciencia se le terminó más rápido de lo normal. Hizo sonar su garganta, demostrando su molestia, a lo que Hakkaku soltó una risita, divertido por la situación. Tanto Ayame como el visitante se giraron y miraron al líder. El nuevo demonio blanco le sonrió a Koga, mostrando en parte la intención de disculparse por su mala educación. Se acercó al macho alfa, con Ayame pisándole los talones, como si pensara que su recién reencontrado compañero podría escapar en cualquier momento.
-Mis respetos, líder de los lobos endemoniados del norte…-pronunció con firmeza, inclinándose un poco.
-Tú eres…?-interrumpió Koga, con aires de superioridad. Su tono de voz despertó la curiosidad de todos los que allí se encontraban, al no haber sido devuelto el saludo con el mismo respeto, sino con una cortante y fría pregunta. Ayame miró a su líder con el ceño fruncido, confusa por su actitud. Normalmente, Koga se mostraba amable con los que acudían a él. Éste apenas se dio cuenta de lo mal que había sonado su respuesta, ya que se encontraba perfectamente derecho y con los brazos en jarras, aparentando seguridad suprema.
-Me llamo Sheikan, alfa. Pertenezco a la tribu de los demonios del sur, también conocidos como demonios blancos. En el momento en que los escorpiones gigantes nos atacaron, yo me encontraba fuera, por lo que pude salvarme-hizo una pausa por si Koga quería añadir algo, pero sólo recibió una mirada desafiante en respuesta, por lo que prosiguió- Cuando volví, mi hogar estaba destrozado, no había nadie…
-Mi abuelo y yo permanecimos dentro de la cueva, estábamos allí-le aclaró Ayame, pero una mirada de advertencia de Koga le hizo entender que no deseaba interrupciones.
-Lo cierto es que nada más ver el panorama, me apresuré en salir de allí. Ese lugar apestaba a sangre y a veneno, por lo que no hubiera podido prevenir otro ataque en caso de que esos escorpiones hubieran vuelto. Sólo volví a tiempo para ver algunos cadáveres de nuestros atacantes y también de mis compañeros. Como líder de los lobos endemoniados del norte, te pido que me aceptes como tu compañero, pues llevo semanas rondando por los bosques en busca de una manada que pueda acogerme.
Después de esa petición, el silencio hubiera sido sepulcral de no haber sido ahogado por el agua de la cascada. A pesar de saber que Sheikan necesitaba una respuesta, Koga se limitaba a mirarlo con una ceja levantada y la mirada agudizada, como si lo inspeccionara. Ese individuo tenía algo que no le gustaba. Había algo en él que le inspiraba desconfianza, pero…miró de reojo a los lobos, los cuales se hallaban tranquilos junto a Ginta, quien los acariciaba distraídamente. No le gruñían al intruso ni mostraban ningún indicio que pudiera llevarle a sospechar. Por último, miró disimuladamente a Ayame, quien le devolvió una mirada suplicante. Sintió que algo se removía en su interior y su voz se dejó oír sin su permiso.
-Bienvenido, entonces-sentenció, rendido.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
-Pero fue terrible…vi como el abuelo moría. Me quedé sola varios días y busqué a Koga, porque mi abuelo hizo prometerme que me iría con él.
Sheikan escuchaba el relato de su amiga de la infancia con interés, pero también con pesar. Ya había anochecido y se hallaban en la cueva, iluminada por las antorchas recién colocadas en las paredes, sentados cada uno en una paja diferente.
-Pero estás bien ahora, no?-preguntó el demonio, sonriéndole con ternura. Ayame le devolvió la sonrisa y asintió.
-Al principio fue duro. Koga y yo empezamos con mal pie, pero pasó…-la voz se le cortó, impidiéndole continuar. No se sentía preparada aún para recordar los hechos, y mucho menos detallarlos. Delante de la mirada intrigada de Sheikan, terminó negando suavemente con la cabeza-…pasó algo y terminé ganándome su amistad. Ahora soy su mayor confidente-le guiñó un ojo, risueña.
-Me alegro, pequeña.
-Dónde has estado todo este tiempo?
-Pues vagando por ahí. Creí que podía sobrevivir solo hasta que empecé a encontrarme con exterminadores de demonios.
-Humanos?-preguntó, sorprendida.
-Sí, pero no por ello débiles. Desde que nos encontramos por primera vez, me siguieron durante semanas hasta que por fin logré despistarlos al cruzar un río ancho. Entonces reconocí en el aire el olor de Koga, y pensé en seguirlo. Se me ocurrió que sería la mejor forma de sobrevivir: no estar solo.
-Y no te equivocaste, Sheikan. Aquí somos todos una familia, al igual que en la manada donde nacimos.
-Eso espero. Koga me ha parecido un poco borde-reconoció.
-Dale tiempo. No suele fiarse de los desconocidos.
-Eso crees? La última vez que le vi, le gruñía a un mediodemonio por una chica humana. Me equivoco?
-Sí, pero eso era diferente-rió, pero su risa no duró mucho, dando paso a una expresión seria y pensativa, como si de una revelación se tratara. Una bombilla se encendió en su cabeza. Koga no se había fiado nunca de Inuyasha por celos. Siguiendo aquella regla de tres…podría ser que no se fiara de Sheikan por ella? Sonrió para sí, con algo de tristeza. Claro que no. Era imposible. Koga había dejado bien claro que Kagome era su único amor, y no terminaba de creerse que ya la hubiera olvidado del todo. Reconocía que su líder era un mentiroso innato.
-Ocurre algo?-preguntó Sheikan, ante su silencio.
-Eh? No, nada. Será mejor que duermas, estarás cansado.
-Lo cierto es que sí. Hace mucho tiempo que no puedo dormir tranquilamente. Siempre alerta, malditos humanos…-maldijo, frotándose la frente y bostezando.
Ayame se echó a reír y le dio un beso en la frente.
-Buenas noches, Shei.
-Buenas noches, pequeña. No vas a dormir tú también?
-Me duele un poco la cabeza. Voy a salir a tomar el aire.
Se despidió de su amigo de la infancia y salió de la cueva, saludando de paso a un par de compañeros que entraban para dormir también. Una vez en el exterior, husmeó el aire y miró a su alrededor, encontrando la ruta que debía seguir casi de inmediato. La curiosidad la mataba, y un interrogante no dejaba de dar vueltas en su cabeza desde el momento en que Sheikan le había dado aquella descabellada idea. Koga, celoso? Sería mejor que no se carcomiera la conciencia mucho más ni siguiera dándose falsas esperanzas, o de lo contrario se volvería loca pero…No perdía nada por intentar sonsacárselo en caso de ser cierto, no? Caminó varios minutos y al fin lo encontró, sentado en una roca, junto al río. Se acercó a él por detrás y lo oyó mover un poco las orejas, casi imperceptiblemente. Supo al instante que Koga ya sabía que ella se encontraba allí.
-Koga-aun así lo llamó, confirmándole su presencia. Pronunciar su nombre la llenaba de paz de y una alegría enfermiza que no podía ser buena-Enseguida me iré a dormir, pero quisiera hacerte una pregunta rápida.
Él gruñó en respuesta desde el suelo, dándole a entender que la estaba escuchando.
-Por qué no te gusta Sheikan?
Koga la miró con burla.
-La homosexualidad no es lo mío.
-No bromees, sabes perfectamente de qué hablo-le ladró, cruzándose de brazos.
El alfa la miró un poco molesto por el tono de voz que había usado. Él sólo le había bromeado, y ella se había puesto borde en respuesta.
-Pues porque no me gusta y punto-replicó, volviendo a mirar al frente con el entrecejo fruncido.
-Eso no es una respuesta-se quejó.
-No me da buena espina-se limitó a decir.
-Pues si tan malo es, por qué le has dejado unirse a la manada?-sonrió, sarcástica.
-Porque no he podido ignorar tu carita de víctima. Si la niña quiere al niño, es mejor concedérselo antes que soportar un insoportable berrinche.
-Qué has dicho?-exclamó, ofendida, sin poder creerse lo que acababa de oír.
Koga se levantó y la encaró, cansado de la conversación
-Lo que has oído-sentenció.
-Qué has querido decir con eso de "la niña quiere al niño"?-preguntó.
-Quiero decir que la próxima vez que te pongas a flirtear con él, como mínimo ten la decencia de apartarte de los demás.
-Sheikan y yo sólo somos amigos!
- Me importa un comino lo que seáis, Ayame. Sólo te estoy diciendo que tengas un poco de vergüenza.
-Qué te ha picado, ahora? Qué te ha hecho, el pobre?-preguntó, enfurecida.
"Existir", quiso decirle. Pero una impulsiva respuesta surgida de lo más profundo de su estado de mal humor no era la mejor contestación.
-No me ha hecho nada, sólo te estoy diciendo que hay algo que no me inspira confianza en él! Punto!
-Eres un hipócrita! Te haces el héroe y lo acoges para luego mirarle por encima del hombro como si fuera un enemigo!
-Cómo no hacerlo? No me fío de su comportamiento!
-Y cómo se comporta, si se puede saber?-gritó, hastiada de discutir.
- No me gusta cómo te mira, como si fueras una presa! Se te come con los ojos, estás ciega o qué?
-Eso es una estupidez! Pero aunque eso fuera así, preferiría terminar con él que con un cretino como tú!
Soltó una exclamación al verse fuertemente agarrada por la muñeca. Koga la atrajo hacia él y clavó la mirada de la chica en la suya, la cual se había vuelto oscura e intimidante de nuevo, igual que hacía unas horas.
-Koga, me haces daño…-protestó, atemorizada por la autoridad que se reflejaba en sus ojos celestes.
-Retira lo que has dicho-su voz volvía a ser grave, imponente.
El miedo desapareció inmediatamente de la conciencia de la pelirroja, para ser sustituido por la rabia de nuevo. Koga estaba muy equivocado si pensaba que se dejaría intimidar así como así.
-Me fijaría antes en él que en un cretino como tú-repitió, desafiante, con voz plana, irguiéndose y poniendo su rostro a la misma altura que el masculino.
-Ja! Eso habrá que verlo…
Ayame apenas tuvo tiempo de concienciarse del rostro de Koga acercándose al suyo con rapidez. Percibió los labios masculinos sobre los suyos, moviéndose con fiereza y una violencia innecesarias. Sus colmillos le rozaron los labios y los rascaron con dolor. Intentó soltarse, pero él la sujetaba contra sí mientras la besaba sin control, dominado por una fuerza interior. Hasta que sus acciones fueron detenidas bruscamente por un rodillazo en la entrepierna, el cual no pudo evitar al estar demasiado sumido en ese momento de intimidad forzada. La patada no lo tumbó, pero fue suficiente para que Ayame pudiera soltarse y se alejara de él. Koga hizo una mueca y se incorporó poco a poco. La miró, y su expresión fue peor que una bofetada. La chica tenía los ojos húmedos, el labio le sangraba y se cubría la muñeca que él le había agarrado, la cual empezaba a ponérsele morada.
Koga jadeó, al concienciarse de lo que acababa de hacer. Cómo había podido…? Cuando…cuándo había perdido el control de esa forma antes? Nunca. Jamás.
-Ayame…no sé qué me ha pasado. Perdóname, yo…-intentó acercarse a ella, pero la chica dio un paso hacia atrás. Su mirada era de miedo y el demonio sintió que se le caía el alma a los pies. Ayame le temía, y él no tenía ni idea de por qué había provocado todo aquello.
-No me toques-susurró apenas, corriendo lejos de él para que no la viera llorar.
Koga se dejó caer encima de la roca, sumido en sus pensamientos confusos. Ya era la segunda vez ese día que perdía el control de sus instintos, pero sin embargo era la primera vez que le pasaba en toda su vida. Sabía que como demonio sus instintos eran más fuertes que los de un humano pero…jamás le habían dominado hasta ese punto. Y por qué Ayame? Por qué, si estuvo enamorado de Kagome, ésta nunca llegó a despertar ese comportamiento en él?
Todo era muy confuso. Y sabiendo que Ayame le esquivaría indefinidamente, concluyó que se sentía perdido, entre otros muchos sentimientos que le hicieron maldecir, negativos todos ellos.
FIN DEL CAP 4!
PARA GIRL-LYCAN: Te felicito, bonita. Espero que estés contenta. Para limpiar mi nombre, he tenido que publicar un capítulo que no me gusta por haber cogido la inspiración de donde no la hay, tal y como anuncié hace meses a mis lectoras. He tenido que sacármela de la manga para escribir un capítulo de un día para el otro. Ha tenido que ayudarme una amiga con las ideas, o de lo contrario yo no sabía cómo continuar. Con ello, he perdido las ilusiones con este fic. Lo continuaré, pues sé que es un fastidio que te dejen con una historia a medio terminar, pero dudo mucho que llegue a recuperar las ganas de escribirlo con ilusión a sabiendas de que hay una ladrona caradura en alguna parte que está esperando a robarme los capítulos como un buitre. Qué vas a hacer ahora, girl-lycan? Me acusarás de haberte hackeado el ordenador? O de haber tomado un vuelo de España a Bolívia para robarte tus supuestos discos en los que tienes almacenada una información que aún no existe? Porque el final no está escrito, y lo sabes. Espero que estés satisfecha. Algún día tendrás lo que te mereces.
PARA LAS LECTORAS DE GIRL-LYCAN: Espero que hayáis notado que el estilo de este capítulo y el de los otros es el mismo. Es MI estilo. Como espero también que os hayáis dado cuenta de la sintaxis española que refleja MI escrito, como también de mi forma de conjugar los verbos, lo cual me identifica con MI fic. Girl-lycan dice que la historia está terminada, y que en 2008 dejó de escribirla. Pero si miráis en el bloc, por un lado dice que la historia fue publicada en 2007, pero en el perfil veréis que girl-lycan es miembro del blog sólo desde abril 2011. Oh! Qué bien, nuestra amiguita plagiadora tiene un giratiempo, como Hermione Granger! Los que no sepáis encontrar el blog, sólo tenéis que ir a google y teclear "arcoíris lunar Koga". Es la primera entrada. Allí veréis los capítulos, y en la columna derecha hacia abajo, el botón que va a "mi perfil". Las que os habéis leído otros de mis fics, podréis identificar perfectamente mi modo de expresarme. No voy a hacerme la víctima, ni a decir que estoy deprimida ni chorradas por el estilo. Porque una autora de verdad ama sus historias, y no deja que un simple plagiador se interponga ni le impida hacérselo saber al mundo. Si de verdad girl-lycan hubiera escrito el fic, lo entendería y sentiría un poco de vergüenza. Pero ella no puede sentir nada de esto por un fic que no es suyo. Estoy humillada y la rabia que siento empieza a quitarme la poca paciencia que me queda. "Mi macho alfa" es una creación mía, y la considero una parte más de mi cuerpo que estoy más que dispuesta a defender. Y lo último que voy a hacer es "deprimirme" y hacerme la víctima sin luchar hasta el final.
Vosotras sabéis a quién creéis, pero quiero aclarar de una vez que girl-lycan es una farsante que os tiene engañadas. Disculpad el mal vocabulario, pero simplemente empiezo a estar harta de que su egoísmo esté arruinando mi reputación. Si este nuevo capítulo y todas las pruebas mencionadas no son suficientes para que me creáis, decidme vosotras qué puedo hacer porque no se me ocurre nada más que no haya intentado ya.
PARA MIS LECTORAS: qué os voy a decir? Si eres una de ellas, me estás leyendo y me apoyas quiero agradecerte de todo corazón que me creas. No tengo palabras para expresarte lo muy agradecida que estoy. No eres sólo una buena lectora, sino que además estoy segura de que en tu vida cotidiana eres una amiga leal. GRACIAS.
Bss,
Dubbhe
PD: angel negro, ni sueñes que voy a disculparme por algo que no he hecho. No sé qué te ha dicho girl-lycan (aunque sospecho que podrías ser ella con otra cuenta) ni por qué la apoyas sabiendo que eso de que hace tantos años que escribe este fic es mentira. Yo lo escribí con mi propio teclado, y me parece vergonzoso que encima que me plagian, me exijan disculpas. Mis amigas (esas que dices que son taaaaaaan agresivas) viven cerca de mí, y me han visto escribir y me han dado ideas. Encuentro normal que quieran defenderme ante tal descaro si ellas mismas han visto con sus propios ojos cómo escribía este fic.
