Vuelve conmigo.
-Ferio- susurro Anaïs porque el otro guardaba silencio.
-Anaïs creo que tienes que saber que… el otro día clef menciono unas palabras a lafarga sobre no sé quien… unas personas que están utilizando el sistema que lucí puso para regir céfiro para destruirlas a las tres aquí o en su mundo.
-A nosotras?-pregunto incrédula – es por ello que hemos venido a céfiro. ¿Quién nos ha llamado?
-Nosotros no lo hemos hecho, creíamos que eran mas feliz haya- contesto el peli verde- sin embargo pienso que primero ellos no deseaban que regresaran a céfiro, pero ustedes estuvieron insistiendo…
-Y ahora nos han dejado entrar para acabar con las tres- Anaïs miro hacia el paisaje buscando a alguien. - ¿Por eso fuiste a buscarme?
-Si- ferio la miro tiernamente- por eso y porque te extrañaba.
Anaïs no dio crédito a lo que sus oídos acababan de escuchar, ferio quería que ella volviera, él le extrañaba tanto como ella a él. Se acerco a él y le abrazo.
Su abrazo duro unos minutos, donde los dos guardaban silencio, y estaban atentos de la reacción del uno al otro, Anaïs le abrazo con más fuerza buscando refugio en el.
-Yo también te extrañe- ninguno de los dos supo quien fue quien empezó con un beso que habían anhelado los dos por tanto tiempo, estaban nerviosos sin duda alguna.
Anaïs se hizo hacia atrás y se voltio hacia otro lado muerta de la pena, ahora qué diablos pensaría ferio de ella.
Mientras ferio pensaba lo mismo, que Anaïs, tal vez estaría diciendo que él se aprovecho de la situación en la que se encontraba la guerrera. Se armo de todas las fuerzas y valor que tenia y se acerco a ella.
-Anaïs- susurro- creo que sería bueno regresar al castillo- ella asistió pero no le miro, el hermano de la princesa Emeraude tomo de la mano a la guerrera. Trayéndola hacia sí.
Anaïs dirigió su mirada hacia como el apretaba su mano para que ella sabiera que estaba con ella, pero no tan fuerte como para lastimarla.
-Ferio- susurro Anaïs – porque no puedo utilizar mis poderes?
-No lo sé, tal vez clef sepa algo- contesto intentando mirarla, pero ella miraba hacia otro lugar.
-Ferio- Anaïs le miro dibujando una sonrisa.
-Si?-
-Gracias, por todo- la rubia apretó su mano con la de ferio, quería que el supiera que no se arrepentía de nada, y estaba feliz de estar con él, en ese momento.
…
-Mokona espérame- grito la guerrera del fuego.
Siguió corriendo detrás de el, pero este no se detenía, vio a lo lejos un castillo muy parecido al pilar de céfiro, pero a diferencia del otro este era de color negro.
-Tal vez clef hizo una remodelación- rio por lo bajo- Mokona
Estaba segura que no era una remodelación, tal vez ese era el motivo por el que de nuevo estuvieran en céfiro, camino detrás de Mokona esta vez más lento, y cuidando sus espaldas. Tomo una piedra y entro al castillo.
-Mokona- grito, pero el eco se escucho por todos lados.
Vio como corrió por unas pequeñas escaleras, subió corriendo, aprecio unos cuantos escudos de armas, que para nada pertenecían a céfiro o incluso a los otros tres mundos que querían conquistar céfiro y desistieron.
Al fin Mokona se detuvo en uno de los balcones del castillo. A lo lejos pudo ver el verdadero castillo del pilar de céfiro. Dirigió su atención a Mokona, se agacho invitándole a que subiera a sus brazos. Pero Mokona pareció como retorcerse, lucí dio unos cuantos pasos hacia atrás.
Y de repente Mokona, se había transformado en una mujer pelirroja ojos azules y piel blanca. Lucí no pudo evitar dar unos pasos hacia atrás. Sus sentidos se agudizaron y miro a la extraña que estaba frente a ella.
-Bienvenida guerrera mágica- murmuro la pelirroja. Lucí no menciono nada se limito a mirarla y apreciar cada detalle.
-No sabía que eras tan maleducada- menciono una voz detrás de ella. Brinco un poco por el susto, se giro evitando darles la espalda a las dos jóvenes. La otra tenía el cabello rosa, ojos rojizos y tez morena clara.
-¿Quiénes son?- se atrevió a preguntar.
-Yo soy Alice- menciono la pelirroja.
-Y yo soy Susie- contesto la peli rosa.-Entonces guerrera mágica…
-Mi nombre es lucí- les miro con sus ojos rojos, intento ocultar el miedo que tenia. Y les miro desafiante.
-¿Qué?- grito Susie
-Solo dije que me llamo lucí- se escucho un pequeño estruendo en la planta de arriba y ambas jóvenes voltearon.
Lucí aprovecho la distracción para huir, salió corriendo del castillo, e intento perderse en el bosque. No tardo mucho para cansarse maldita condición física hacía mucho tiempo que no corría. Y menos de esa manera.
Se escondió detrás de unos cuantos arbustos, y comenzó a respirar agitadamente, espero cuidadosamente un tiempo, y miraba constante mente a su alrededor. Tomo aire y se levanto.
No las vio por ningún lado y siguió corriendo y llego a un claro, sintió como un escalofrió recorría su cuerpo, frente a ella estaban ejemplos claros de lo que parecía estar haciendo su mashin.
-Rayearth, windam-susurro lucí.
Les miro, no parecían sus mashin, tenían algunas cosas parecidas a los de ellas pero era claro que eran una imitación, una muy buena. Corrió a todo lo que pudo no tardarían en encontrarla.
…
Despertó, ya era de día, pensó en que estarían haciendo lucí y Anaïs en la tierra, mientras ella estaba en céfiro, aunque dudaba mucho que ellas estuvieran haya, siempre habían sido las tres y seguirían siéndolo jutas hasta el final.
Ayudo en los quehaceres de la casa de la pequeña y fue a ayudar a traer a las cubetas de agua, lleno tranquilamente cada una de ellas, escucho gritos de la gente y miro hacia atrás.
Sintió como la sangre se le helo frente a ella estaban windam y Rayearth, era imposible, lucí y Anaïs jamás utilizarían a sus mashines para eso. Tomo aire y busco alguna razón, miro los defectos que había en cada uno.
Esos no eran entonces los verdaderos, eran más que una simple imitación, dos personas bajaron de cada uno de ellos, la primera pelirroja y la segunda peli rosada. Miro con atención a cada una de ellas, y se oculto detrás de unas pequeñas canastas.
Tomo a un hombre del cuello, y saco una espada. Le miro ella amenazadoramente, pero que podía hacer ella, no tenía sus poderes y ni idea de donde estuviera celes, para ayudarle.
-Maldición- susurro.
-Venimos buscando a alguien- menciono la pelirroja, y marina cerró los ojos con pesadez la estaban buscando a ella. –Es la guerrera mágica del fuego. La han visto.
¿A lucí? ¿Lucí estaba en céfiro? ¿Por qué le buscaban? Las preguntas comenzaron a rondar por su cabeza pero la mas importante de todas era ¿Quién diablos eran ellas?
