-Capitulo 4-

El sábado amaneció con una horrible tormenta, desde la ventana de mi dormitorio observaba como un árbol se balanceaba peligrosamente. Que se cayese un árbol ¡lo que nos faltaba! Me vestí y baje hacia la cocina, eran las 8 de la mañana y no había signo de Carlisle y Esme. Me serví un gran bol de cereales con leche y encendí la televisión bajando el volumen para así no despertar a mi hermana y su marido. Unos minutos más tarde Carlisle apareció.

-Buenos días Edward- me saludo al entrar, aun llevaba la ropa del hospital.

-¿Acabas de llegar?-No había escuchado el coche.

-No, llegue sobre las 6 de la mañana-Dijo mientras se preparaba el desayuno.-Pero al llegar me encontré a Esme devolviendo en el baño y con fiebre.-Le mire atento para que continuase. –Debe de tener un resfriado común o algo que ha comido le ha sentado mal, por ahora le he suministrado algo para la fiebre y se ha quedado dormida hace apenas media hora.-

-Sabes…ayer cuando llegue ya estaba un poco rara, estaba muy pálida y algo desorientada.-Le dije a Carlisle para ver si podía contribuir al diagnóstico.-Carlisle debió notar mi preocupación.

-Tranquilo, lo único que necesita tu hermana es descansar- Asentí dándole la razón, Esme no había parado de hacer cosas desde que llegamos, bueno la verdad ella siempre está haciendo algo, si no era su trabajo eran sus propios proyectos, debe de estar agotada. Tanto Carlisle como yo acabamos nuestros desayunos. –Voy a dormir un poco, tengo miedo de que vuelvan a llamarme para ir al Hospital, pero si no por la tarde te llevo al pueblo o a donde quieras.-Se ofreció, así era Carlisle, a pesar de que acaba de llegar de pasarse 12 horas trabajando, más todas las horas extras que había tenido que hacer esta semana, seguía anteponiendo mis necesidades a las suyas.

-No hace falta, con la tormenta que está cayendo no tenía ninguna intención de salir, así que aprovechare para utilizar un poco nuestro internet después de estar dos semanas sin el-reí, hacia algunos días que por fin nos habían dado línea de teléfono.

-Descansa-

Unas dos horas más tarde, después de intentar en vano utilizar la conexión a internet desistí, volvíamos a estar sin internet aunque esta vez sospechaba que la culpable fuese la tormenta. Decidí subir a mi habitación a tocar mi piano, desde que habíamos llegado no había vuelto hacerlo. Había colocado el piano junto a unas de las ventanas de la habitación lo que permitía tener una visión del jardín y el bosque. Enchufe mis auriculares para no molestar a Carlisle y Esme y comencé a tocar una de mis canciones favoritas, no sé cuantos minutos u horas llevaba tocando cuando algo capto mi atención e hizo que levantara la vista de mis partituras. Algo pasó rápidamente hacia el bosque, me quede mirando al punto donde creía a ver visto algo pero otro movimiento veloz paso por el lado izquierdo que dejo tambaleando las hojas de un arbusto. De repente alguien me agarro del hombro que me hizo girarme asustado y quitar los auriculares de golpe.

La mano que me agarraba era la de Carlisle que me miraba con interrogación –Siento asustarte pero llevaba unos segundos llamándote desde la puerta pero con tus auriculares no me escuchabas.-Le mire y desvié mi vista otra vez al bosque todo parecía calmado.

-Si estaba practicando-dije recuperado del susto.- ¿Qué ocurre?- Pregunte.

-No te preocupes, pero voy a llevar a Esme al hospital-Cuando me dijo eso me levante rápidamente. –Le ha subido la fiebre mucho y aquí no tengo ningún medicamente más fuerte, además creo que deberían de hacerle algunas pruebas para descartar una infección.- Salí de mi dormitorio hacia donde se encontraba Esme. Me la encontré en su dormitorio visiblemente enferma y muchísimo más pálida, me quise acercar para darle un abrazo pero ella me paro-Edward no te acerques, no quiero contagiarte.- Que tontería. Carlisle entró detrás de mí e indico a Esme para que le siguiese.

-Esperar que voy a por mí cazadora y voy con vosotros-

-No Edward es mejor que no vengas-Me dijo Esme. –Sí Edward mejor espéranos aquí, hay una epidemia en el Hospital y puede que te enfermes en la sala de espera.-Les mire indignado, pero los ojos suplicantes de Esme me hicieron asentir. –En unas horas estaremos de vuelta- Carlisle me dijo mientras ayudaba a Esme a bajar las escaleras, los seguí hasta el garaje donde se subieron al coche y se fueron.

Nervioso me moví por la sala de estar hasta que decidí sentarme en el sofá, encendí la televisión para tratar de distraerme. Unos minutos más tarde mi móvil sonó rápido me abalancé a mirarlo esperando que fueran respuestas de Esme. Pero era Alice, que me hablaba de los planes para ir a Port Angeles, después de una hora hablando con ella y con el resto, ya que me habían incluido en su grupo de chat para cuadrar mejor nuestras ideas, acordamos que el viaje seria el próximo miércoles y saldríamos de Forks a las 9 de la mañana para así pasar el día entero en la ciudad.

El ruido de la puerta del garaje abriéndose me hizo saltar del sofá e ir corriendo hacia allí. Carlisle estacionó su coche junto al de Esme, y ambos salieron del coche. Fui hasta Esme y esta vez si la abrace y apoye mi barbilla sobre su cabeza, a mis 15 años era mucho más alto que ella lo que siempre me hacía sentir que la debía proteger, quizás sea el miedo de volver a perder a otros padres, ya que siempre les había visto como una figura paterna y materna. Esme protesto a mi abrazo –Edward ya, estoy bien-La mire la verdad es que parecía mejor que hace unas horas, había recuperado el color y tenía el semblante más animado.

-¿Y qué te han dicho? ¿Qué te han hecho? ¿Sabes lo que tienes?- Les pregunte ambos mientras entrabamos a la sala de estar. Carlisle y Esme se sentaron en uno de los sofás y yo me senté frente a ellos- ¿y bien?-Ya me estaban impacientado.

-Ya te dije que no iba a ser nada, es un resfriado común, así que simplemente le han puesto un suero para hidratarla y un medicamento para que le bajase la fiebre.-

-¿Solo le han hecho eso?- No era que no me alegrase que solo se tratase de un resfriado, pero ¿nada más? Hace unas horas parecía un fantasma y apenas podía caminar sola-Si Edward, y le han recomendado que descanse mucho. Por lo que señora Cullen, como su médico le digo que vuelva a la cama.- Tomó la mano de Esme y la guió hacia su dormitorio.

-¿Cómo está tu brazo?- Me acorde de la herida que se había hecho ayer mientras ordenaba su estudio.

Esme se levanto la manga del jersey y para mi sorpresa no había nada.

-Ya te dije ayer que no era nada, hoy ya no se ve-Volvió a bajar el jersey con esto ambos se fueron a su habitación.

Me deje caer pesadamente otra vez en el sofá. El día había tomado un giro muy peculiar, mire hacia el jardín donde la lluvia había parado y el sol comenzaba a salir entre las nubes. Volvió a mi mente lo que había pasado mientras tocaba mi piano, debería de decirle luego a Carlisle, quizás debemos de tomar más medidas contra el animal del bosque.