Mendou, este es mi camino de los Fideos!
El equipo 44 en compañía de Shimaru ya estaba anocheciendo, ya salidos de viaje, transitando por ya al menos unos 6 días desde el inicio de su misión, los chicos como era predecible, empezaron desde prácticamente todo el transcurso del viaje a preguntar de forma fastidiosa y repetitiva con las mismas palabras, una y otra vez, ya sea a su sensei o al mismísimo cliente que les contrato, ¿Ya hemos llegado? Algo como un interpelatorio inocuo pero a su vez necesario, parecía que la impaciencia del mismo Bolt fue haciendo mella en sus compañeros hasta que la misma muchacha sabelotodo y algo introvertida en público como lo era Sarada, realizaba con la misma insistencia las preguntas e incertidumbres que sus 2 compañeros de equipo tenían.
Sin embargo para su alegre sorpresa ya estaban llegando a una de las zonas más noroccidentales del país fuego, hasta que pronto se dieron cuenta con anuncio a la ladera del sendero en cual recorrían de que estaban a punto de salir de su país natal.
-¡Al fin hemos llegado! –afirmo el rubio con una gran sonrisa en su cara.
-No te emociones tanto chico, por ahora es mejor que descansemos un tiempo, al paso que vamos estoy seguro que en uno a dos días serán más que suficientes para llegar a la aldea de la lluvia, pero por ahora creo sería mejor descansar, digo ya estamos dentro del país de la lluvia.
-Aunque tengo tanta prisa como tú, nuestro sensei tiene razón –indico el genin de pelo castaño, articulando su cuello y dando un pequeño bostezo mientras cubría su boca con una de sus manos.
-Ya hace hora deberíamos estar en cama –señala la Uchiha con una voz quejumbrosa.
-¡Quisquillosos pensé que contrate ninjas no acompañantes de excursión! ¡Hagan un mejor trabajo! ¡Mocosos llorones! –el joven Ichiraku empezó.
-Cálmese joven, solo digo es mejo…
-Aquí entre nos, no fuimos nosotros los cuales fuimos a "caballito" sobre Konohamaru Sensei por tres días, siempre que transcurríamos durante más de 4 horas te ponías a decir que te dolía el tobillo o cualquier parte para que él te cargara –comenta la azabache bajando los lentes y empezando a pulirlos al tiempo que su expresión facial se tornaba más cruda y directa, como si tratase de decir "Te soportamos por 6 días, hoy nosotros decidimos".
-Y a mí me toco llevar toda tu mugrosa mochila llena completamente de ollas y demás utensilios de cocina –exclama Taishi agarrando como podía todo el equipaje del cocinero de ramen. ¡ Soy un ninja, un ninja por el amor de…, debo ser mínimamente silente y cuidadoso! Crees que puedo serlo llevando algo que me hace sonar como una banda de carnaval.
-Hpmt… Soy su cliente.
-De hecho fue el viejo de los fideos que nos contrató –explica el joven Uzumaki, ya con el cuerpo hacia dentro, al fin sin mucha sorpresa para ellos con ganas de dormir.
Tras ello, todos buscaron tan pronto como pudieron de sus equipajes las bolsas de dormir y obviamente la tienda, Taishi y Bolt buscaban cuanta leña podían para que su sensei encendiera la fogata y a su vez la Uchiha aprovechando su cierto conocimiento sobre la botánica y fue recolectando uno que otro fruto del bosque como moras o arándanos.
En la hora de la cena
Ya hacían casi las horas de las 10 de la noche, hacia una noche placida y relajante, soplaba una brisa enternecedora por el oeste, el ambiente tranquilo del bosque y con una temperatura templada, las zonas fronterizas del País de la Lluvia eran sin duda alguna estupendas para este tipo de acampadas en la noche. Tanto que el mismo sensei Konohamaru que llevaba consigo una gran experiencia y tiempo de trabajo como shinobi, sentía que era un malgasto de tiempo salir a ver los alrededores de donde ellos se asentaron, pero aun así siguió realizando las verificaciones de seguridad para estar seguro. No bien terminar empieza a escuchar las carcajadas y murmureos de sus estudiantes se dirige ya hambriento a donde están las tiendas.
Todos estaban sentados alrededor de la fogata que el sensei preparo, calentando una que otra lata de comida pre-elaborada de cortesía de Sarada de esas mismas que tanto y que con gran frecuencia desayunaba, almorzaba y cenaba en su casa.
-Hemos pasado una semana viajando pero aun así solo hemos comido cosas de Sarada o de Taishi, no te parece que es abusivo –pregunta el rubio con una mirada de pocos amigos.
-Por qué me lo dices en ese tono –comenta Shimaru llevando más carne y arroz a su plato.
-¿Por qué? ¿Por qué me dices? Yo te lo diré, me has tenido cargando tu equipaje lleno de ollas y cosas de cocina y no has preparado absolutamente nada –argumenta Taishi.
-Bueno… es que… es mejor usar los ingredientes del país de origen para preparar un buen ramen –responde Shimaru.
-¡DEJEN DE DISCUTIR CON EL CLIENTE! No es nuestro trabajo cuestionarlo –exclama el sensei sentándose en con ellos y recogiendo su cena.
-Cuando lleguemos a la aldea les prometo que preparare un buen tazón de fideos para cada uno.
-Más te vale que así sea –indica Bolt.
-Me voy, sigan cenando, en un momento vengo –murmura el joven Taishi.
-¿Qué harás? –pregunta el sensei. Dímelo con anticipación.
-No es nada, es solo ir a comprobar una que otra cosa.
-IRE CONTIGO –exclamo el rubio.
-Eh ¿Por qué?
-Es que es muy aburrido estar aquí.
-No es una caminata para que te entretengas –murmuro el castaño al tiempo que en sus adentros se decía a sí mismo –no me jodas con eso malcriado-.
-Taishi, puede que Bolt tenga la razón… es mejor si van a salir que vayan en parejas asi estarán más seguros si se pierden o pasa algo.
Tras eso los chicos salieron a explorar un poco el bosque y la vegetación en donde se encontraban, sin tomárselo con prisa Taishi fue de un lado al otro de los alrededores del campamento en que estaban con Bolt por su parte solo siguiéndole cuanto podía, el rubio encontró cerca un gran árbol en donde fue escalando con sus manos –no sabía aun controlar el chakra en los pies-, tan alto como pudo, hasta llegar a visualizar con cierta facilidad la Villa de la Lluvia, a lo lejos se veía un escenario algo sombrío lleno de rascacielos y acueductos con tonos grises y muy mojada cerca de lo que parecía un gran lago… sin embargo nada de ello le sorprendió tanto como lo que presencio a unos pocos más kilómetros más lejos de donde ubicaba la villa, era un mero vistazo, un enorme pero a su vez instantáneo relámpago cayó en el suelo dejando consigo un sonido estridente y rasgado de estos, sin embargo en un instante se desvaneció, al tiempo dejándolo embobado viendo la imagen en cambio el castaño al escuchar el estruendo volvía a sentir ese tip curioso que tiene en su mano izquierda de temblar cuando se sentía atemorizado.
-Es mejor que volvamos al campamento Bolt.
-…
-¡BOLT ESCUCHA!
-¿Qué decías?
-No nada ya termine con lo que tenía que hacer, por mí ya podemos irnos –decía con su rostro tenuemente iluminado.
-Bien, vámonos…
En la mañana
Eran ya las 8 de la mañana, ya hacia un buen tiempo, ya con ellos con una hora caminando en sentido a la villa, todos se vieron sorprendidos cuando vieron la escena que se veía en frente de ellos parecía que había algún otro campamento en las cercanía del de ellos y la tienda en que estaban fuera quemada de arriba a abajo ya sus alrededores cierta cantidad de ramas de árboles rotas, simulaba ser una pelea entre ninjas que hubo. Sin embargo las tremendas prisas de Shimaru y Bolt convencieron al sensei de irse sin investigar el sitio debidamente ante la rabia y dejadez de un Taishi preocupado especialmente por la escena.
Tras ello y ya en el atardecer a las cercanías de la aldea, como su nombre lo indicaba era muy común que por esas zonas empezase a llover más ligeramente en las cercanías pero a cantaros en lo más recóndito de la villa, podían vislumbrar un gran lago con 4 grandes conductos que dispersaban las continuas precipitaciones sobre 4 ríos artificiales.
-¡Hasta cuándo vamos a mojarnos! Busquemos un bote o algo pronto –grito enojado el cliente que se notaba molesto consigo mismo por no llevar en su gran equipaje alguna sombrilla.
-Esperen… creo que allí debe haber –dijo el rubio señalando con su dedo una pequeña choza a las cercanías del lago.
-Vamos chicos, no se queden mojando aquí.
En la tienda
Al entrar en la choza, un hombre bastante mayor mejor dicho un octogenario vestido en un kimono azul, con cierto grado de calvicie y unos erráticos anteojos redondos más bien apodados –culo de vaso- que llevaba puestos al contrario de la posición normal en parte de atrás de su cráneo era quien servía como dueño del local.
- kon'nichiwa Jiji-san ¿tiene algún bote que nos pueda alquilar? –pregunto Bolt con cierto grado de sorna.
-Eh, quien anda ahí, res-pon-da… -parafraseo el envejeciente mientras se palpaba la cara una y otra vez con tal de encontrar sus anteojos cosa que le era imposible.
-El vejete este, esta para ir a una casa de retiro, seguro que no podemos coger un bote "prestado" y devolvérselo mañana –afirmó el rubio con sus manos enseñando sus dedos índices y mayor para dejar más en claro si aún su tono de voz no lo hacia el entre comillas.
-No te quieras pasar de listo Bolt –exclamo el jonin dándole un pequeño golpe en la cabeza a su alumno-. De nada nos sirve tener un problema de robo o algo así si nos queremos ir pronto de aquí y terminar la misión.
-¿Qué sobre un problema?... un robo… son ladrones no es cierto.
-Gracias sensei, ahora el viejo nos cree ladrones por su culpa –dijeron al unísono los tres genins con una misma expresión de sarcasmo en sus rostros al tiempo que recibían cada uno su respectivo coscorrón en la cabeza de parte su sensei.
-¡SON LADRONES! Si es… cierto, lo sabía entonces, llévense lo que quiera el dinero, la mercancía pero no me hagan nada –grito el anciano mientras se pone sienta en el piso y se pone en posición fetal.
Bolt por su parte trato de manosear la caja registradora pero una sola mirada amenazante de su sensei le detuvo, por su parte Taishi y Sarada revisaban el bote que querrían alquilar y tras hacerlo e ir cargándolo para ponerlo en la orilla del lago, Shimaru dejaba una jugosa cantidad de dinero en el mostrador de la tienda, sin notar que a sus pies estaba el viejo ya durmiendo profundamente.
-Chicos vengan pronto seria de mala educación no despertar al señor de la tienda para que no se preocupe en la mañana –dijo el sensei mientras levanta con sus manos al dueño de la tienda, el mismo le sienta y coloca sus lentes correctamente para que les pueda atender sin malentendidos.
-Esas bandanas ninja, esa figuras de una hoja…
-Si somos ninjas de Konoha pero no se preocupe no haremos nada malo aquí–murmuro Konohamaru con una ligera sonrisa y dando la espalda para abrir la puerta y salir.
-¡ALTO AHÍ! Cerdos de la hoja –exclamo el octogenario mientras sostenía con sus decrepitas y temblorosas manos una pistola.
-¿Qué le sucede a este viejo? –pensó al instante el jonin preocupado por sus genins y tratando de permanecer lo más calmado posible.
Al instante acompañado de un sonido hueco, un rastro de pólvora y la caída al piso de un casquillo… el dueño de la tienda había disparado y la bala se dirigía a Shimaru sin embargo y para su buena fortuna, al instante el jonin detuvo el rumbo del proyectil con un kunai e implementándole algo de chakra de tipo viento lo logra cortar y en un movimiento velocísimo arrebatarle el arma de fuego al anciano y darle un ligero golpe en la nuca que lo deja inconsciente detrás del mostrador.
-Creo que los ninja de Konoha no somos muy bienvenidos en esta aldea…
-Entonces…
-Solo tenemos que ocultar nuestra presencia un mero jutsu de transformación bastara… aunque si soy sincero lo que realmente me ha extrañado ha sido el hecho de que nuestra aldea al menos de forma oficial esta en buenos términos con esta e incluso nunca se ha negado a la participación de los Exámenes Chunins y demás asuntos de hermandad internacional entre países.
-Henge no Jutsu "Jutsu de tranformacion" –exclamaron al unísono los tres genins Tras una serie de sellos de "Perro → Jabalí → Carnero" para cambiar su aparecía en la de tres civiles de lo más comunes y usuales, tal como se les fue enseñado en la academia.
El sensei movió la mano e hizo una seña con el dedo índice hacia su bandana ninja, indicando que a diferencia de como los genins pensaban no era realmente necesario el usar ese jutsu solo tenían que esconder su bandana con el símbolo de Konoha y nadie iba a diferenciarlos de unos niños que vinieron de vacaciones además que el jutsu puede deshacerse y dejar un lio. Pero en cambio el jonin empezó a realizar la misma secuencia de sellos y cambio su imagen a algo bastante similar el cambio solo fue unos lentes oscuros y ropa casual sin llevar consigo el chaleco táctico ni la bandana de Konoha pero sin quitarse esa característica bufanda color celeste que le caracterizaba.
Tras eso el equipo #44 se fue con el bote que habían seleccionado pero lamentablemente no cabían todos y a falta que los genins supieran de forma correcta y precisa de caminar sobre el agua, Konohamaru se ve en la necesidad de llevar "a caballito al cliente" y los genins ir en el bote que se movía por un motor todo mojándose bastante en realidad.
En la aldea de la Lluvia
Ya con el tiempo algo más calmado, llegaron en cosa de minutos, el ambiente de la aldea era bastante oscuro y sombrío, más aun la arquitectura tan gris no era lo que más las caracterizaba era que el aspecto sucio y descuidado de sus calles además de que era muy común ver una serio nivel de delincuencia y vandalismo en los niveles más bajos de lo que era la aldea. Los ninjas simularon eran solo unos chicos que fueron de vacaciones en unos de esos días de verano, con la ayuda monetaria que Shimaru les ofreció pudieron alojarse en un modesto y tranquilo hotel de segunda mano a lo que esperaban aunque por que el joven heredero de los fideos aun necesitaba el dinero para abrir un local en el país y firmar los trámites para establecer un negocio extranjero en el suelo de este país se vieron en la obligación de solo alquilar 2 habitaciones diferentes.
-¡DOS HABITACIONES! Puede ser… y si me toca dormir en la misma habitación de Bolt, no se –murmuro la Uchiha con cierto sonrojó en sus mejillas e imaginándose las posibles situaciones que podrían ocurrir dadas esas circunstancias tales como, ella o más precisamente su versión idealizada de sí misma (tiene pechos más o menos grandes y no necesita los lentes) visualizándose en la vereda de la ventana con un ambiente lluvioso, con una luces tenues en el hotel y Bolt amarándola entre sus brazos dándole un abrazo todo muy idealizado al más empalagoso estilo Shojo con una Sarada murmurando de forma sospechosa e incoherente.
-En realidad creo es lo mejor que yo me quede en la misma habitación que el cliente -afirma Konohamaru-. Si sucede algo a ustedes 3 en la habitación contigua solo tienen que llamarme.
-¡Kyah! -Exclamo la pelinegra al tiempo que penso-. Espera "ustedes 3", esto no estaba en el plan que le den a Taishi y no se meta en nuestra habitación
-Ok, me parece bien.
-Espere Konohamaru-sensei, tengo algo que necesito que usted sepa, quizá lo más conveniente sería que yo también este en la habitación del cliente cuidándole.
-Sera posible…
-Bueno si te soy sincero, yo querría salir un tanto a ver afuera la aldea –comenta el Sarutobi visualizando un bar en la parte alta de la aldea-. A mí no me molestaría pero dinos que te preocupaba antes.
"Si con suerte podre ir a dormir lejos de estos 2 niños engreídos" –pensó el genin de pelo castaño.
-Es una lástima –dijo la Uchiha con una voz entre cortada y tratando de no mostrar una sonrisa-. GRACIAS TAISHI, gracias no sabes lo mucho que aprecio esto.
-Cuando Bolt y yo salimos a fuera en la noche yo hice una réplica del campamento, más obvia le prendí la fogata y apague la que teníamos nosotros y le puse uno que otro sello explosivo cerca… en fin, creo que no sería pretencioso decir esto, quizá alguien nos quiso atacar allí y con el incidente con el anciano de la tienda de botes más me doy cuenta de todo, no somos bienvenidos en esta aldea y lo mejor es acabar rápido con la misión sin poner en un gran riesgo al cliente.
-Oh, realmente eso que has dicho ha sido de mucha ayuda, se nota que siempre se puede confiar en ti Taishi-kun –respondió el jonin con una sonrisa y desabrochándose un tanto su chaleco dejando al genin con un leve sonrojó en su cara por el cumplido-. Creo que no tiene sentido que yo salga a por unas copas, es mejor que me quede con el cliente, ustedes quédense juntos en la habitación de al lado.
-Ni con eso me salve de estar con ellos en una sola habitación.
-¡MIERDA! Ahora esto ni para eso sirves Taishi.
-Por cierto…
-…
-…
-Sarada no te dejes tocar por ninguno de esos chicos y cierra la puerta al estar en el baño –comento en broma el sensei.
-No queda de otra dormiré con ellos/el –dijeron al unísono el castaño y la pelinegra.
En la habitación de los Genins
Eran ya cruzando la hora de las 10 de la noche, todo estaba bastante calmado, la habitación del hotel que tomaron no era especialmente lujosa tenía nada más 2 camas pero el ambiente y la temperatura era idóneo para esos días de verano, Bolt y Taishi estaban en su cama acostados en cambio la Uchiha se encontraba a fuera de la habitación, buscando su pesado equipaje y tras cosa de 10 minutos llego cansada y con ganas de darse una ducha entro al baño.
-¡Vaya hambre que tengo, no te da a ti también Taishi! –exclamo el rubio con una sonrisa.
-Hmpt…
-Sabes a veces creo que te caigo mal, en fin si no quieres eso significa que comeré más-dijo el rubio con un tono de voz inocente mientras se levantaba de la cama.
-¡Eh, Espera no abras esa puerta! –exclamo el castaño.
-¿¡Que estarán murmurando los chicos!? Acaso ser que alguien entrara… y es… -pensó la Uchiha para sí misma ya salida de la bañera, tapada por una toalla notando los continuos parloteos de sus compañeros de equipo…
Al instante la chica salió para afuera del baño para notar muy a su desgracia que eran solo los dos chicos peleando por una rebanada de pan con mermelada de uva de relleno.
-Infantiles –dijo la chica mientras recogía su piyama rosada para terminar de vestirse en el baño.
Tras salir la pelinegra se había recostado plácidamente en la cama a la izquierda del aposento que era curiosamente la de Taishi, algo que desencadeno una molesta situación con ella que de una cosa a otra los llevo a juntar las 2 camas existentes en el aposento y juntarlas para hacer una más grande que permitiera que ninguno de los genin se quedara durmiendo cuesta en el piso. Estaban de forma un tanto típica Bolt al centro con Sarada y Taishi a la izquierda y derecha respectivamente.
En la mañana
Después de pasar la noche en ese hotel, se prepararon para comer algún desayuno del hotel en la habitación que compartían Konohamaru y Shimaru. El ambiente era cordial y tranquilo hasta que el rubio salto con una de sus típicas preguntas quizá demasiado obvias:
¿Dónde está el Ramen, que nos prometiste?
-Eh, ¿Qué has dicho?
-…
-…
-¿Cómo te atreves a cuestionar de eso ahora? estamos muy atareados en este momento para preocuparnos de que te cocine, habrá tiempo para que te prepare algo cuando ya tengamos la tienda establecida.
-Mentiroso…
-Maldito mocoso, ya verás –murmuró el joven Shimaru.
-¿Dime algo porque tanto revuelo con venir aquí y abrir una tienda? –cuestiona Taishi con curiosidad.
-Es por que este país es punto que une al país del fuego de la tierra y del viento si quiero hacer famosa la marca "Ichiraku" fuera de nuestro país natal debo conquistar los corazones y estómagos desde las tierras desérticas del país del viento a el lejano país del agua pero este es solo el inicio… además es mi… ¡Mendou! (camino de fideos).
-…
-…
-…
-¡No prostituyas esa frase! –exclamo el rubio algo molesto.
-En fin, terminemos pronto de comer ya se con quién me debo reunir para fiscalizar mi negocio nos encontraremos con esa persona en la Plaza Rainbow mediodía así que no tenemos por qué perder tiempo –indico el chico de los fideos ya levantándose.
-Oh miren chicos afuera parece que la lluvia aún persiste hoy en la mañana –murmura Bolt distraído.
En algún lugar de a las afueras de la Villa
-Cómo pasa el tiempo, quién diría que estas guaridas que tanta vida tenían hayan acabado de este modo… -indago una mujer bastante joven tapada en la sombra de una columna.
-Jeje, parece que se te ve tan habladora como siempre.
-Y que lo digas yo también estoy emocionada y ¿tú que me dices?
-Supongo que si es cierto, aunque
-Al fin y acabo… hoy es el día no es cierto, nos vemos en la Plaza Rainbow
-Sí, el día en que prometimos que la lluvia cesaría… -susurra un hombre rondando la edad de 50 pero basante conservado para su edad de pelo negro y ojos celestes ajustándose la banda de amegakure en la cabeza y mojado por la lluvia y el molesto ruido de las gotas de agua cayendo en techo de tejas de zinc.
