.-NIÑA GRANDE-.

Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este Conjunto de Drabbles participa en el reto: Mes de Apreciación: Octubre 2015 - "Minerva Orland" del Foro: Grandes Juegos Mágicos.

Nota de la autora: Fin. Fue un gusto participar otra vez uwu Y me alegro enormemente poder haber terminado la serie de drabbles a tiempo, pues temía no poder hacerlo…

Semana 4: Hecho: Primer novio.

~Las niñas grandes no sueñan con príncipes azules, ellas sueñan con valientes guerreros~

Minerva jamás soñó con un príncipe azul que llegase a buscarle montado en un fino corcel, porque sabía que eso era imposible. Ella soñaba con un valiente guerrero, fuerte y poderoso, capaz de derrotar al dragón que custodiaba el castillo –su padre–.

En su adolescencia –antes de que ocurriese lo de la Isla Tenrou– ella imaginaba que Laxus Dreyar acabaría con la tiranía de su padre; no por salvarla a ella de sus garras, sino porque él era así. Pero todo se vino abajo cuando algunos magos de Fairy Tail desaparecieron por siete años; las esperanzas decayeron, los sueños se pudrieron y la maldad de su padre terminó por convertirla en aquello que siempre aborreció –el reflejo de éste–.

Minerva aprendió a no esperar nada de los hombres, pues siempre la desilusionaban. Un engaño amargo tras otro, sólo eso recibía. De su padre, de su ídolo, del que alguna vez llamó amigo…

Sabía que ningún hombre la rescataría, pues tenían la armadura oxidada y las espadas agrietadas; tanto sus mentes como sus corazones eran débiles. Jamás podrían vencer así a su padre.

...

Sting Eucliffe –al igual que los otros guerreros– tenía la armadura desgastada; a simple vista nadie apostaría ni un céntimo por él –incluyéndola a ella–.

Y es que Minerva podía ver claramente las grietas de su corazón cuando pensó que Lector había muerto… Y el rubio, motivado por el poder de los sentimientos, acabó con Jiemma con un solo ataque.

Aquél, el valiente guerrero, del cual nada esperaba, la había liberado del dragón. Qué ironía, ¿no?

Y ahora tenía al mismo guerrero frente a ella, enseñándole que incluso los caballeros oxidados son fuertes; mostrándole su espalda –ancha y regia–, protegiéndola de su agresor. Allí estaba Sting, como un guardián, velando por ella…

–Sentimos llegar tarde, señorita –le dice, girándose y sonriéndole. Y la muchacha sólo puede llorar por verle de nuevo.

El guerrero volvió por ella, la protegería una vez más. Él ya venció al dragón, ahora sólo falta el demonio…

Señorita, señorita –le llama, mirándole preocupado, hasta que la Olrland sale del trance–. ¿Sucede algo?

–En absoluto –contesta, un poco avergonzada al verse distraída.

–Señorita –vuelve a llamarle y Minerva ríe para sus adentros; no importaba cuánto tiempo llevasen de novios, el chico no parecía querer deshacerse de aquel honorifico–. ¿Puedo besarla?

–¿Por qué preguntas? Sólo hazlo –Le responde con una pregunta, sintiéndose cohibida ante aquellos ojos azules y sonrisa boba, pero sin demostrarlo ni un poco.

–Es que no quiero molestarla –responde, riendo bajito.

–No me molesta.

–Bien, entonces, si la señorita me lo permite… –murmura contra sus labios, para luego unirlos en un contacto suave, al cual la chica aún no se acostumbra del todo. Quizás ese no era su primer beso, pero con él eso no importa, porque con Sting cada beso es como el primero.

Las niñas grandes no sueñan con príncipes azules, ellas sueñan con valientes guerreros –disfrazados de Dragones Slayers–.

Palabras: 500. Ni más ni menos xD